La Guerra de la Independencia o Guerra del Francés

Recorrido Histórico. Napoleón. Movimientos Guerrilleros. Sitio de Gerona y Tarragona. Afrancesamiento

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LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA O GUERRA DEL FRANCÉS (1808-1814)

El 21 de octubre de 1805 tuvo lugar la catastrófica derrota de Trafalgar, en la que quedó destruido el grueso del poder naval que aún le quedaba a España. Trafalgar no fue el golpe mortal de la leyenda. En realidad, antes de dispararse el primer cañón España había dejado de ser una potencia naval.

La Guerra de la Independencia forma parte de la lucha de dos imperios, el francés y el inglés. Napoleón, en el cenit de su poder, quiere cortar los suministros y el atraque de la flota inglesa en los puertos portugueses.

El plan era invadir Portugal desde León con una fuerza de 28.000 soldados franceses y 16.000 españoles desde Galicia y Extremadura. Mientras se reunirían en Bayona 40.000 franceses más para defenderse de las incursiones inglesas, pero estas tropas no entrarían en España sin permiso de Madrid. Todo esto se acuerda en el tratado de Fontainebleau.

Con la ayuda de España, Napoleón invade Portugal, para lo cual, necesariamente, las tropas francesas deben atravesar España. Las primeras tropas francesas al mando del general Junot entraron en España en setiembre de 1807 y el 19 de noviembre ya entraban en Portugal. El camino a Lisboa fue muy difícil de tal manera que el 30 de noviembre llegaban a Lisboa solo 1.500 hombres. El rey Juan de Portugal había huido el día anterior. El 1 de enero de 1808 se proclamo el derrocamiento de la dinastía Braganza.

A su paso por España camino de Portugal, las tropas francesas se comportaron como tropas de ocupación, se abastecían de los territorios donde pasaban y ejercían el pillaje, con gran descontento de la población.

Entre el 9 y el 12 de febrero de 1808 las divisiones de los Pirineos Orientales y Occidentales cruzaron la frontera por Navarra y Cataluña, ocupando Pamplona y Barcelona, apoderándose de las ciudadelas que dominaban las dos ciudades. Godoy ordenó la vuelta de las tropas españolas en Portugal. El 24 de Febrero Napoleón acusa a España de desunión y mala fe. No está muy claro el propósito de Napoleón con este acto, pero parece que quiere justificar su conducta y al mismo tiempo provocar una resistencia de los españoles que le diera el pretexto para derrocar la monarquía.

El 2 de marzo acuertelamiento en Vitoria de las tropas francesas existentes en España, unos 70.000 hombres, al mando de Murat. El 6 de marzo ocupan San Sebastián y el 7 marchan sobre Madrid, con la idea de enviar a Godoy y la familia real a una reunión con Napoleón. La excusa para ir hacia Madrid era impedir un ataque inglés desde Gibraltar.

La corte se ha trasladado a Aranjuez, los partidarios de Fernando, el Príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII, conspiraban contra Godoy. Motines en Aranjuez y Madrid, instigados por el fernandino Montijo. La guardia real estaba en estado de rebelión y Carlos IV aceptó el arresto de Godoy, pero los motines siguieron. Convencido Carlos IV de que la guardia solo acataría órdenes de Fernando, abdica a favor de su hijo.

El 24 de marzo Fernando VII entra en Madrid, Murat lo había ocupado el día antes. Carlos IV se deja de convencer y se arrepiente de su abdicación y pide ayuda a Napoleón. El emperador, con los dos rivales implorando su mediación, está en una situación ideal para manipular a su gusto. Convocó tanto a Carlos y Mª Luisa como a Fernando a reunirse con él en Bayona para conferenciar. Godoy, apresado, fue puesto en libertad y a salvo en Francia.

Napoleón, con todos los protagonistas del drama en su presencia, hizo explotar la esperada bomba: los dos rivales deberían renunciar al trono y ponerlo en manos del emperador. Carlos no opuso resistencia y el 5 de mayo aceptó Fernando a cambio de generosas pensiones para la familia real y de garantías de la integridad territorial y religiosa para España.

Con toda la península ya subyugada en apariencia, Napoleón parecía haber alcanzado completamente sus objetivos.

Desde el motín de Aranjuez, España se hallaba en estado de agitación. La abdicación de Carlos IV produjo graves desórdenes en Madrid. En [Author ID1: at Wed Apr 2 14:35:00 2008]Vitoria una multitud airada intenta evitar la marcha del rey hacia la frontera francesa.[Author ID1: at Wed Apr 2 14:36:00 2008] A principios de mayo corrió el rumor de que la Junta de Gobierno -el consejo de regencia que Fernando VII había dejado tras de sí- era objeto de presiones para que enviara a Bayona al resto de la familia real.

El 1 de mayo se produjeron en Aranjuez desórdenes graves y la presencia al día siguiente de dos carruajes ante el palacio real de Madrid fue motivo suficiente para congregar a una gran multitud. Murat movilizó tropas para despejar el lugar. Disparos, diez españoles caían muertos o heridos, la multitud se dispersa. Pero a los pocos minutos las calles se llenan de ciudadanos desconcertados e iracundos blandiendo armas improvisadas y atacan a los pocos franceses que estaban en la ciudad -la mayoría de los 10.000 hombres de Murat estaban acampados en las afueras-. Al poco entraban en la ciudad columnas de tropas francesas desde todas direcciones que hicieron retroceder a la multitud hacia la Puerta del Sol donde fueron arrollados. Solo quedó un pequeño grupo de soldados y civiles que habían tomado el control del principal parque de artillería del ejército, encabezados por dos jóvenes oficiales llamados Daoiz y Velarde. A las dos de la tarde todo estaba tranquilo. Unos doscientos españoles yacían muertos, habían sido heridos quizás otros tantos, y trescientos más, la mayoría apresados durante la lucha, fueron ejecutados por la noche. Entre los muertos se contaron algunas mujeres, siendo la más célebre una joven llamada Manuela Malasaña, muerta de un disparo en el parque de artillería. En cuanto a los franceses, sus pérdidas fueron de 31 muertos y 114 heridos.

Así terminó la célebre revuelta del Dos de Mayo.

Esta chispa que se produce en Madrid y en esa fecha, podría haberse producido en otro sitio y mucho antes, los franceses llevaban cometiendo barbaridades desde hacía meses por toda España.

La “carta otorgada” de José Bonaparte en Bayona de 1808 no es una constitución propiamente dicha, no tiene en cuenta la soberanía.

La Constitución de Cádiz supuso una ruptura entre ilustración y liberalismo.

Hay una mezcla de guerra y revolución.

La guerra debe entenderse como una guerra de ocupación y liberación.

Ante la ausencia de poder se crea un marco político desde abajo. Hay una Junta Central y 18 Juntas territoriales en el resto del estado. La Junta central nace para unificar criterios.

La guerra se convirtió en una cruzada, las motivaciones del pueblo para luchar contra Napoleón tienen una motivación religiosa en un 80% (los curas rurales son los instigadores).

Cuando comienzan las batallas y las derrotas el prestigio de la Junta central cae en picado y aparece un Consejo de Regencia.

A partir de la batalla de Bailén es cuando comienza la guerra como tal.

GUERRILLAS.- MOVIMIENTOS GUERRILLEROS

No es un invento español como se ha dicho.

La guerra tiene un carácter informal, fraccionado. Cada territorio va por su cuenta. Desorganización. Las juntas toman el poder intentando organizar la guerra.

La patria, el patriotismo, hay que matizarlo. La patria es lo que cada uno posee, su territorio.

¿Qué es lo nuevo en esta guerra? La guerrilla.

Hay una imposición de un rey, José I. El pueblo en armas es quien hace la guerra y se organiza como una guerra de liberación. En un ejército diferente que surge de las guerrillas, es un modelo similar al levantamiento de la Vendèe en Francia.

Una parte importante del ejército de Napoleón estaba formado por polacos e italianos, napolitanos sobre todo. La caballería polaca era temida. Los polacos se habían unido a Napoleón porque este les prometió una patria. Estos polacos llevarían las ideas nacionalistas a su país en 1848.

Grandes derrotas. Hasta 1809 no llegan los primeros éxitos. La guerrilla se irá incorporando poco a poco al ejército regular.

Los guerrilleros son rebeldes que no aceptan la abdicación de Bayona ni la invasión.

A partir de 1811 aceptan uniformarse para no ser fusilados fulminantemente como bandoleros.

La Junta Central, siguiendo instrucciones de Antonio Alcalá-Galiano, promulgó unas normas dando cobertura legal a la guerrilla (gente civil armada). Las cortes también intentan regular a la guerrilla.

Hay una gran “galofobia”. En 1812 llegó a haber 300.000 soldados franceses en España.

Los guerrilleros eran considerados bandoleros, se incautaban de todo allí por donde pasaban, vivían sobre el terreno. Los ejércitos de Napoleón también usaban esa forma de aprovisionamiento, fue una idea suya. Fue una guerra impopular, todos ejercían el pillaje.

El primer decreto de la Junta Central llama cuadrilla a los guerrilleros, cuadrilla de bandoleros.

Hay rivalidades entre las diferentes guerrillas.

Un guerrillero, Roura, tomó Figueras.

La mujer tuvo un papel fundamental en las guerrillas, intendencia, enfermería o incluso con acciones guerreras. Una de ellas, la Rosa (rubia) de Tarragona o Agustina de Aragón en Zaragoza. Otras mujeres fueron espías.

La violencia por ambos bandos es otra de las características de esta guerra. Sin ética, sin normas. Sobre todo en las ciudades sitiadas. En la entrada a Tarragona sitiada, que no se rindió, hubo de más de 400 muertos en las escaleras de la catedral y violaciones. Según testimonios de clérigos presentes era como “el fin del mundo”. En la última época, después de la derrota de Rusia, la violencia se exarcebó. Chocaba esta violencia con las ideas revolucionarias de “libertad, igualdad y fraternidad”. El enemigo era cualquiera, hombre, mujer o niño. Fue una guerra total, la primera.

Los protagonistas destacados se convierten en héroes, aún a su pesar. Ejemplo. Matías Calvo, estudiante de Zaragoza, que se une a la guerrilla, pero lo hace para sobrevivir y mantener a sus numerosos hermanos.

Guerrilleros famosos fueron el Cura Merino, absolutista y luego carlista. Otro el Empecinado, llegó a tener a su mando hasta 6.000 hombres. Liberal, fue ejecutado por orden de Fernando VII al haberse levantado contra él después del trienio liberal, sin que el militar liberal Leopoldo O'Donnell pudiera intentar llevar su causa a los tribunales.

La guerrilla aportó el conocimiento de los territorios y las comunicaciones.

El ejército regular, el ejército anglo-portugués y los guerrilleros fueron los vencedores de la guerra.

La guerrilla contribuyó al mantenimiento los territorios comarcales y de las juntas en su zona de acción, es decir, mantuvo el poder político.

No eran todos bandidos.

Mientras hubo guerrillas hubo resistencia. Napoleón nunca tuvo el poder por completo.

Wellington no toleraba la indisciplina, no le gustaban las guerrillas, aunque recibió ayuda puntual de algunas, el Empecinado o el Charro. A partir de 1809 hubo un proceso de regularización de la guerrilla, en parte por su interés (para ser nombrados oficiales y en caso de ser apresados ser tratados como militares).

La guerrilla contribuyó a la popularización del ejército, de ser un ejército real, del rey, pasó a ser un ejército nacional. El ejército de democratiza.

Ya se utilizó la guerra de guerrillas en la guerra de Sucesión y en la de la Convención., aunque con la guerra de la Independencia cobra fama y dio nombre, en todos los idiomas, a esta guerra parcial, con fuerzas que atacan y huyen.

Wellesley tomó parte en las denominadas Guerras Napoleónicas. Luchó en las campañas emprendidas contra Francia y sus aliados en Hannover (1805-1806) y Dinamarca (1807). En 1808, tras cancelar sus preparativos de enviar una flota para liberar a las colonias americanas del dominio español, recibió el mando de las tropas británicas enviadas a Portugal; fue allí donde, en 1810, utilizó por primera vez su estrategia consistente en devastar el terreno que se dejaba atrás a medida que avanzaban las tropas. Durante la guerra de la Independencia española (1808-1814), que concluyó con la expulsión de los ejércitos de Napoleón de toda la península Ibérica, las fuerzas de Wellesley obtuvieron una serie de victorias decisivas, sobre todo en Talavera de la Reina (1809), Ciudad Rodrigo (1812), Badajoz (1812), Arapiles (que, el 22 de julio de 1812, abrió el camino hacia Madrid, la cual también tomó ese año), Vitoria (1813) y en la ciudad francesa de Toulouse, donde derrotó finalmente a los ejércitos napoleónicos (1814).

Fue uno de los representantes británicos en el Congreso de Viena, convocado para rectificar las fronteras europeas creadas por Napoleón y consensuar un nuevo marco para las relaciones internacionales. Las deliberaciones de esta conferencia se vieron interrumpidas en febrero de 1815, al conocerse la huida de la isla de Elba llevada a cabo por Napoleón, que regresó a Francia y reanudó las hostilidades durante el denominado periodo de los Cien Días. Wellington asumió el mando del principal Ejército aliado. El 18 de junio de 1815, con el refuerzo de las tropas del mariscal de campo prusiano Gebhard Leberecht Blücher, derrotó definitivamente a Napoleón en la batalla de Waterloo. Permaneció en Francia durante tres años como jefe del Ejército aliado de ocupación.

El sitio de Gerona

Dos partes:

  • El hecho histórico

  • El mito

Hay un término acuñado por Roger Chartier, “representación”, concepto que viene a decir que es la idea que se quiere dar de un hecho histórico y que no siempre coincide con él. Algunos le llaman manipulación.

El sitio de Gerona se conforma como una “representación nacional” desde cualquier punto de vista, sea liberal o conservador nacional.

La literatura contribuye a la representación histórica (Episodios Nacionales de Galdós - Gerona)

Otras contribuciones son: la conmemoración pública o la opinión social o la localización geográfica (Ej., El Fossar de les Moreres).

Historia

Gerona está en el camino de entrada a España por el este, está en el camino real, la antigua vía Augusta. En Gerona ya había habido la guerra de la Convención y los franceses ya habían entrado en Gerona.

Las tropas francesas llegaron a Gerona el 10 de febrero de 1808, pero pasaron de largo hacia Barcelona. Sin embargo, un poco después, tras los sucesos de Madrid, la población se sublevó contra los franceses y en junio se constituyó una junta de defensa. Esta junta emprendió dos tareas fundamentales: mejorar las defensas que estaban muy deterioradas, y constituir compañías de "Migueletes" para reforzar la guarnición de la ciudad que constaba solamente de 300 soldados.

El primer ataque lo llevó a cabo el general Philippe Guillaume Duhesme con un ejército de 5.000 hombres, y luego con 11.000, con los que pretendía dejar abierto el camino hacia la frontera. Sin embargo este primer ataque, que tuvo lugar el 20 de junio de 1808, fue rechazado por los defensores de la ciudad al mando de Julián de Bolivar y los franceses volvieron a Barcelona con la intención de reforzarse y volver a la carga.

La ciudad esperaba otra agresión por lo que intentó aprovisionarse; también se recibieron algunos refuerzos que ayudaron a resistir el segundo ataque francés, que se produjo el 20 de julio. En esta ocasión los ejércitos napoleónicos centran sus ataques sobre la fortaleza de Monjuic, pero se despliegan con lentitud y fueron rechazados de nuevo, a consecuencia de lo cual pusieron sitio a Gerona; sin embargo el 20 de agosto tras ser derrotados por tercera vez, se retiraron. En setiembre de 1809 reciben ayuda del general Blake, que se limita a introducir pertrechos en la ciudad sin enfrentarse abiertamente a los franceses. El 19 de setiembre los franceses asaltan la muralla cerca de la catedral y hay lucha urbana, pero son repelidos. El mariscal Laurent Gouvión Saint-Cyr no quiere perder más hombres y opta por cercar y no permitir refuerzos.

A partir de entonces los ejércitos franceses, se concentraron en conquistar Gerona cuya defensa estaba ahora al cargo del general de brigada Mariano Álvarez de Castro que difundió un lacónico bando: “Será pasado por las armas el que profiera la voz de capitulación o rendirse”. Las tropas locales están formadas por un regimiento de irlandeses, miqueletes y la cruzada gerundense, unos 5.000 hombres en total y 9.000 habitantes. Los franceses 17.000. En febrero de 1809 había caído Zaragoza, el estado mayor francés anima a José I a intentar de nuevo la conquista de Gerona.

El objetivo francés es Monjuic, la ciudadela que domina la ciudad, si cae, cae la ciudad.

El sitio ya dura siete meses y se pasa hambre y enfermedades. Saint Cyr es substituido por Augereau, al prolongarse el sitio. Enferma Álvarez de Castro y deja el mando a Julián de Bolivar que firma una honrosa capitulación el 11 de diciembre de 1809, rindiendo la ciudad y los 4.160 supervivientes de la guarnición. El asedio de Gerona provocó 9.000 muertos entre los sitiados y 20.000 entre los franceses. En los diferentes combates y desde el primer asedio, han intervenido 17.000 hombres y mujeres por parte de los sitiados y 30.000 franceses. Álvarez de Castro murió en una celda del castillo de Figueras el 22 de enero de 1810.

Mito

Se concede a Gerona el título de inmortal.

Se convierte en mito nacional.

Los mitos de la Guerra de la Independencia son los fundamentos del nacionalismo español.

Ortega y Gasset considera que una generación es un conjunto de personas que comparten el mismo ámbito y los mismos recuerdos.

De 1808 a 1840. Domina la generación de 1808. Dos visones:

  • Luchan por la religión (tradicional)

  • Luchan por la libertad (liberal)

  • 1840. Los protagonistas de los sitios ya están muertos, quedan los hijos que preservan la memoria. Álvarez de castro renace, es el león de Gerona. En 1846 se crea el marquesado de Gerona para un descendiente de Álvarez de Castro. El régimen necesita héroes. Aún no se libera del integrismo, no es completamente liberal.

    1860. Renaicença. Movimiento regionalista (pasa por España), no es nacionalista catalán. Hasta 1840 los sitios no se conmemoran más que con misas en días señalados (19 de setiembre, 5 de noviembre).

    1874. Gerona de Pérez Galdós. Gran impacto en todos los ámbitos. Galdós era liberal pero dio una imagen de nacionalismo conservador. La tesis de Galdós era antimilitarista.

    1880-1890. Grahit y Girbal, promovieron una rebotica de tertulias conservadoras que se plasman en obras. Grahit ordenó derrocar las murallas de Gerona en 1909. José Gómez de Arreche y Moro publica una historia de la Guerra de la Independencia de cariz conservador. En arte destaca Martí i Albina.

    1909. I Centenario. Gobierno de Antonio Maura. Se da dinero para las conmemoraciones de Zaragoza y Madrid, pero no para Gerona.

    1920-1930. Se intenta volver a la visión liberal y catalanista, promovida por Charles Rahola (1891-1939). Fue fusilado en 1939, el principal cargo es la visión liberal de los sitios.

    1959. Si el centenario fue descafeinado el 150º aniversario fue apoteósico.

    Actualmente. Las nuevas generaciones recuperan a los suyos, incluido a Rahola. Los sitios se arrinconan, se olvidan. Se mira a la Gerona medieval. La Gerona judía del “call”. Los sitios se borran.

    1979. Joaquín Nadal, borra el mito y el hecho histórico.

    A partir de los 90 el nacionalismo español se ha reavivado.

    2008. II Centenario, como en el primero, solo se celebrará el sitio de Zaragoza y Madrid. No se habla de Ciudad Rodrigo ni de Gerona. Gerona se autoexcluido de las celebraciones.

    El sitio de Tarragona

    Fue más cruel que el de Gerona. La ciudad nunca se rindió y las represalias fueron terribles.

    La junta de Catalunya se fue en mayo. Rosas había caído, solo quedaba Tarragona como puerto proveedor de alimentos y municiones para la tropa.

    En las escaleras de la catedral fueron fusilados 300 mujeres y ciento y pico niños. Según testigos presenciales era el fin del mundo”, por las atrocidades que se vieron allí.

    Pero de Tarragona se habla poco, se conserva la tradición oral y algún monumento en la Rambla Nova de la Tarragona actual.

    En los inicios de 1811, Tarragona era la única plaza fuerte y capital de provincia del Principado que se mantenía en manos españolas y de hecho constituía la posición base de todas las fuerzas de Cataluña. Ello daba particular significación a la codicia francesa en conseguir esta ciudad.

    El general suizo Teodoro Reding organizó las fuerzas catalanas y consiguió que el ejército francés del general Saint-Cyr fracasara antes de entrar en Tarragona. A mediados de abril, el general Suchet inició el sitio de Lleida que duró dos semanas, acabando con la toma de la ciudad. El general español Enrique O'Donnell que comandaba la plaza de Tortosa quedó herido en combate y con este pretexto dimitió y se embarcó hacia Mallorca ante la decepción e irritación de los tortosinos, El mando militar pasó entonces a manos del marqués de Campoverde.

    Campoverde, acabó su corta y vergonzosa actuación, abandonando cobardemente Tarragona, llevándose con él una compañía de soldados que estaban destinados para la defensa de la plaza, con excusa de ir a buscar refuerzos. La ciudad, contando con sus propias fuerzas, hizo una defensa heroica del sitio durante treinta días hasta final de junio de 1811. Fue ganada al asalto siendo víctima de la brutalidad de los conquistadores, que se vengaron de su resistencia. Se calcula que más de cinco mil personas de todas las edades fueron sacrificadas y violadas, siendo la ciudad saqueada y destruida.
    Destacó en la defensa de Tarragona el general español Juan Senén de Contreras, que gravemente herido fue internado en Francia y encerrado en el castillo de Bouillon. El coronel Juan González de Castro, gobernador de Tarragona y jefe del segundo regimiento de Saboya durante el sitio de 1811, murió luchando contra los asaltantes napoleónicos en las escaleras de la Catedral el día 29 de junio.

    La pérdida de Tarragona supuso la caída de toda Catalunya. ¿Desde el punto de vista estratégico, era correcto tener un ejército dentro de una ciudad amurallada? Se habla de 11.000 hombres del ejército regular, de los cuales murieron unos 5.000.

    Campoverde fue procesado en 1812.

    El afrancesamiento o colaboracionismo

    Se designa afrancesados a los partidarios de José I.

    No se puede hablar de guerra civil, la guerra fue una revolución, pero hubo disidentes, es decir, colaboracionistas. Y eso estaba mal visto, recuérdese a Vichy.

    A los afrancesados se les consideró poco patriotas, se les calificaba de traidores, aunque fueron al exilio junto a los liberales. El exilio era un recurso muy socorrido ante los problemas internos, y no es privativo de España

    Veremos las razones de los colaboracionistas y su perfil y estudiaremos el gobierno de José I.

    Napoleón quiere renovar a la “vieja monarquía” española. Lo recuerda en las memorias que escribe en Santa Elena y no entiende el rechazo español, la revuelta anarquista.

    José I tenía las ideas claras, tenía cierta cultura y experiencia política. Intentó aplicar la Constitución de Bayona, una constitución que no es tal, ya que no hubo elecciones. Las Cortes de Bayona se abrieron en junio de 1808 con asistencia de muy pocos diputados. Se hicieron 12 sesiones y se redactó un documento de 100 y pico artículos (la Constitución de Cádiz tiene más de 300).

    En el preámbulo ya se dice que del rey emana el poder. Está inspirada en las francesas, de la de 1802 y de la de 1804. Aunque tiene avances.

    Es una adaptación del derecho imperial napoleónico. Monarquía autoritaria. La soberanía nacional se entronca con la figura del rey. El rey tiene el poder por la gracia de Dios y de la Constitución.

    La religión del país será la católica. La religión es la base de la sociedad y hay que conservarla.

    No hay una clara separación de poderes.

    El senado es vitalicio.

    Las cortes las formaban 372 miembros con inclusión de las colonias de América y Asia.

    Se aplicaba el código civil napoleónico.

    Las sesiones eran secretas.

    Hay un Consejo de Estado formado por entre 30 y 60 miembros. Este Consejo asesora a los ministros.

    Los fueros de Navarra y del País Vasco se dejan de lado.

    Suprime los mayorazgos.

    Esta Constitución se debe considerar como una consecuencia de la Ilustración.

    Se proclama el 8 de julio de 1808. No tiene nada que ver con la de Cádiz, en esta hay separación de poderes.

    Se basa en la libertad y la igualdad. Hay un historicismo entroncando con la neoescolástica española. Tiene también influencias inglesas.

    José I se siente rechazado, acogido fríamente el 20 de julio, permanece poco tiempo en Madrid. Después de Bailén se va a Vitoria. Escribió a su hermano diciendo que en Nápoles fue mejor recibido (pensaba volver a Nápoles). El 25 de julio, fecha de su proclamación, fue muy deslucido, solo unos pocos le apoyaban.

    Formaron parte del Gobierno de José I, entre otros: Urquijo, Peyuela, Cabarrús en Hacienda, Jovellanos en Interior.

    Entre julio y noviembre de 1808, buscó la legitimidad que no tenía. Persona dubitativa, con tentaciones de volver a Nápoles. La situación es crítica y Napoleón viene a España.

    En diciembre de 1808 se firman unos decretos, por Napoleón, no por José I, por los que se suprime la Inquisición, 1/3 de los conventos, los aranceles y los mayorazgos.

    Napoleón quiere ganarse la opinión de los ilustrados, hasta está dispuesto a indemnizar a los perjudicados por las tropas francesas.

    En la segunda etapa, después de la derrota de los Arapiles, y que parte de las tropas se van a Rusia, y ya se ve la victoria francesa difícil, hay un decreto, firmado también por Napoleón (pasa de su hermano), por el que se integra en el Imperio la arte de España al norte del Ebro. Gran disgusto de José I por este decreto. Intenta atraerse a los españoles, afrancesándolos desde los periódicos y lo púlpitos. También desde los escritos (Moratín). En estos escritos no solo se ensalza a José I sino que tienen un aire anticlerical.

    Se continúa con las ideas regalistas de los ilustrados.

    El 24 de enero de 1809, José I pidió a los clérigos que ensalzaran su persona.

    Muchos clérigos tenían ideas afrancesadas, no solo fueron colaboradores pasivos. En los sermones, se conservan muchos, vienen a decir la conveniencia del colaboracionismo.

    Hubo clérigos, uno de ellos el arzobispo de Zaragoza, que se amoldaron al poder del momento.

    A partir de 1812, con la anexión del norte de España al Imperio, el malestar de José I fue mayor.

    El sobrenombre, el mote de José Botella (era abstemio), vino por una requisa de vino en La Rioja.

    Hubo gente que se enriqueció con la guerra.

    El poder militar francés tuvo una actitud variable, Suchet en Zaragoza y Valencia destaca por su buen hacer. Otros pusieron impuestos, se llevaron obras de arte que no se recuperaron. Hicieron grandes destrozos en el patrimonio artístico español. No respetaron la cultura. La visión del pueblo era que los franceses eran unos “hijos de puta”.

    Se hicieron reformas urbanísticas notables. Se crean prefecturas. Se crean milicias contra las guerrillas. En Aragón importantes reformas, sobre todo en Zaragoza, después del sitio. Se crearon hospitales. Fuentes publicas. Repoblación forestal. Reconstrucción de pueblos. Retorno de exiliados mediante amnistías.

    A los colaboracionistas se les considera traidores y no es hasta el I Centenario que no se les quita ese sambenito.

    El afrancesamiento es un hecho cultural y político. Se copian peinados y vestiduras a imitación francesa, ya antes de la invasión. Pero hablamos de un afrancesamiento en el sentido ideológico. Creían que era lo mejor para España.

    Entre 1813 y 1814 salen del país unos 100.000 exiliados, entre liberales y afrancesados.

    4.000 y pico son funcionarios, no por ideología, sino por mera supervivencia, aunque algunos lo hacen para medrar políticamente o por convencimiento.

    También se exilian militares y clérigos.

    El afrancesamiento es un fenómeno mayoritariamente urbano más que rural: funcionarios, profesiones liberales.

    Hay gran heterogeneidad ideológica.

    En general, no se consideran a ellos mismos como malos españoles, simplemente eligieron una opción diferente (Urquijo)

    Napoleón creía que los españoles eran una especie de rebaño fácilmente influenciable. Les menospreció y eso hizo salir el amor propio, el español anárquico, el de “cada uno a la suya”.

    El ejército regular durante la Guerra del francés.

    La mayor parte del ejército regular estaba fuera de España, parte en Dinamarca, con el marqués de La Romana, cerca de 15.000 hombres que volvieron a primeros de octubre; otra parte en Portugal, 23.000 hombres, al mando del general Carrafa que había invadido Portugal junto al Mariscal Junot en 1807.

    En Madrid solo hay 2.000 hombres que están acuartelados y, merced al pacto existente con Francia, no actúan.

    Los capitanes generales tomaron una actitud pasiva. Las juntas civiles sometieron al poder militar y nombran generales para que organicen el ejército, pero lo hicieron forzados.

    Como no hay ejército, en cada lugar se actúa según las circunstancias y con los medios que tienen (somatenes, miqueletes, milicias).

    No hay ejército regular hasta 1812.

    En Galicia el general Blake y en León el general Cuesta, no se ponen de acuerdo en unificar sus fuerzas y hay grandes derrotas en Cabezón y Rioseco. Desde Bailén (julio de 1808) hasta Arapiles (julio de 1812), una sucesión de derrotas.

    En 1810-11 la guerrilla ya se integra en el ejército regular.

    La reorganización del ejército es lenta y penosa.

    En 1812, Wellington se hace cargo del mando militar unificado.

    Hay un cambio radical, de ser un ejército elitista pasa a ser un ejército nacional.

    Muchas pérdidas humanas, alrededor de 500.000. 200.000 en acciones de guerra, el resto por enfermedad o epidemias. Por parte francesa, incluyendo unidades de otras naciones, unos 100.000. Portugueses, 20.000.

    Hay una gran crisis económica en 1810-11. El crecimiento demográfico es negativo por la baja natalidad y la alta mortalidad.

    Todos los ejércitos, regulares o guerrilleros, franceses o aliados. Vivían sobre el terreno mediante confiscaciones.

    El coste de la guerra es difícil de cuantificar, pero sí se sabe el retraso económico que ocasionó. Tienen que pasar 3 décadas antes de que se regularice la economía. Hay un aumento del 50 % de la deuda pública entre 1808 y 1814.

    Durante la Guerra del Francés hay un movimiento contrarrevolucionario con nombres como Cuesta, Rafael de Vélez con su obra “Ele preservativo contra la religión”. Los reaccionarios no eran pasivos, sino beligerantes.

    Fernando VII entró en España el 22 de marzo de 1814, recibido por continuas aclamaciones populares. El 12 de abril un grupo de diputados a Cortes, absolutistas, le presentaron el conocido como Manifiesto de los Persas en el que le reclamaban la vuelta al absolutismo. En el afirmaban: “Señor, era costumbre entre los antiguos persas pasar cinco días de anarquía después del fallecimiento de su rey, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias, les obligase a ser más fieles a su sucesor...”, para mejor apreciar después los rigores de un gobierno firme y de poder.

    Finalmente, Fernando VII terminó por decidirse y el 4 de mayo de 1814 emite en Valencia un decreto por el que disolvía las Cortes, abolía la Constitución de 1812 y toda la labor legislativa de las Cortes de Cádiz y restablecía el absolutismo.

    Los clérigos reaccionarios fueron premiados.

    Continuos cambios de gobierno. En 6 años 30 ministros. Hay una bancarrota del gobierno, Fernando VII nombra a Garay como ministro de hacienda.

    Muchos militares, entre ellos antiguos héroes de la guerra de la Independencia, optaron por las posturas liberales y para hacer frente a la represión se integraron en sociedades secretas de ideología liberal como la masonería. Estos militares protagonizaron diversas intentonas de golpe militar o pronunciamiento: Espoz y Mina en 1814 en Pamplona, Díaz Porlier en 1815 en La Coruña, Lacy en 1817 en Barcelona, Juan Van Halen en 1817 en Murcia y Granada, el coronel Joaquín Vidal en 1819 en Valencia, sublevación del Palmar del 8 de julio de 1819 en Cádiz de O'Donnell y Sarsfield.Todos los intentos de golpe fueron duramente reprimidos.

    Hubo otros tres pronunciamientos en los meses siguientes, que no tuvieron tanto desarrollo como el del Palmar. Hasta que, por fin, el tesón de los liberales se vio compensado el 1 de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan con la sublevación de Riego.

    Hijo de Dionisio Alcalá-Galiano, héroe de Trafalgar, nació en Cádiz el 22 de julio de 1789 y murió el 11 de abril de 1865

    Jerónimo Merino Cob (Villoviado (Burgos) 1769 - Alençon, Francia, 1844), conocido como «El Cura Merino»,

    Juan Martín Díez, el Empecinado (5 de septiembre de 1775 en Castrillo de Duero (Valladolid)- Roa, (Burgos), 1825). A los naturales de Castrillo se les llamaba con el mote de "empecinados", por un arroyo, llamado Botijas, lleno de pecina (el cieno verde de aguas en descomposición) que atraviesa el pueblo y se cree que de ahí le venga el apodo a este personaje.

    Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington (1769-1852), militar y político británico, primer ministro (1828-1830; 1834), derrotó definitivamente a Napoleón I Bonaparte en la batalla de Waterloo. Wellesley, destacado miembro del que pocos años después sería el Partido Conservador británico, se opuso durante estas campañas a las Cortes de Cádiz y a la Constitución promulgada en 1812 por éstas, manteniéndose partidario de la restauración del absolutismo del rey Fernando VII, pese a lo cual, y debido a sus triunfos militares, recibió el rango de generalísimo del Ejército español y los títulos de vizconde de Talavera y duque de Ciudad Rodrigo. En 1814, se le otorgó el título británico de duque de Wellington.

    Julián Sánchez, también conocido como “El Charro”. (aldea de Muñoz de Huebra, junto a Ciudad Rodrigo, Salamanca, 31/05 o el 01/06/1774 - Etreros, Segovia, 18/10/1832). Guerrillero y militar español.

    Roger Chartier (Lyón 1945) es un prestigioso historiador francés, director de estudios en l'École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, director del centro Alexandre Koyré y autor de numerosos libros, entre ellos (en versión española): El mundo como representación.

    Joaquín Blake y Joyes. De ascendencia irlandesa y calidad noble, nació en Málaga el 19 de agosto de 1759. Falleció en Valladolid el 27 de abril de 1827.

    Laurent Gouvión Saint-Cyr, (Toul (Lorena) 1764- Hyères (región de Var) 1830). Militar francés ascendido a mariscal de Francia en 1812.

    Mariano Álvarez de Castro, (Granada, 8 de septiembre de 1749- Figueras, Gerona, 22 de enero de 1810)

    Pierre Françoise Augereau, París (1757) - La Houssaye (1816). Militar francés ascendido a mariscal en 1804.

    Emilio Grahit y Papell, alcalde de Gerona desde 1887 a 1891 durante la Restauración

    Enric Claudi Girbal, periodista y escritor

    José Bonaparte. (Corti, Córcega 1768 - Florencia 1844). Rey de España entre 1808 - 1813. Hermano mayor de Napoleón, inició estudios universitarios en Pisa donde alcanzó el título de abogado. Nombrado por su hermano rey de Nápoles (1806).

    La batalla de los Arapiles (conocida por la historiografía inglesa como Batalla de Salamanca), se libró en los alrededores de las colinas del Arapil Chico y el Arapil Grande, en el municipio de Arapiles, al sur de la ciudad de Salamanca (Castilla y León, España), el 22 de julio de 1812.

    Luis Gabriel Suchet (1770-1826). Mariscal del Imperio Francés.

    Pedro Caro y Sureda, Tercer Marqués de La Romana (Palma de Mallorca, 2/10/1761 - Cartaxo (Portugal) 23/01/1811), militar español que actuó durante las Guerras Napoleónicas.

    Martín de Garay. Ministro de Hacienda (1816) de Fernando VII, nombrado para evitar la bancarrota de la monarquía, aunque fracasó. Pretendió la reducción del gasto público y el incremento de los ingresos mediante un impuesto directo que gravaría a la nobleza y a los altos funcionarios. Los privilegiados impidieron que la reforma de Garay prosperase.

    Francisco Espoz y Mina (n. Francisco Espoz e Ilundain, Idocin, Navarra, 17 /06/1781 - Barcelona, 14/12/1836). Guerrillero. Conspiración de Pamplona en 1814.

    Juan Díaz Porlier (Cartagena de Indias, 1788 - La Coruña, 1815), militar español perteneciente a una importante familia afincada en la América española. Conspiración de La Coruña de 1815. Muere fusilado

    Luis Lacy y Gautier (Cádiz, 11/01/1772).De ascendencia irlandesa y francesa. General que destacó durante la Guerra del Francés. En noviembre de 1816 se trasladó a Cataluña, donde se puso en contacto con su antiguo subordinado, el general Milans del Bosch. Junto a él protagonizó un levantamiento conocido como el Pronunciamiento de Lacy, que se produjo el 5 de abril de 1817. El movimiento fracasó. Murió fusilado en los fosos del castillo de Bellber de Palma de Mallorca el 5 de julio de 1817.

    Juan van Halen. (Isla de León, Cádiz, 1788 - Puerto de Santa María, 1864) Este curioso personaje, que tendría una vida aventurera, fue apresado y llevado a la cárcel de la Inquisición a Madrid, de donde finalmente pudo escapar. Tras escapar de prisión, se exilió en Rusia y enroló en el ejército del zar Alejandro I (nombrado mayor de un regimiento de cosacos en el Cáucaso).

    Joaquín Vidal. Malherido al tratar de oponer resistencia. Condenado a muerte y ejecutado el 22 de enero de 1819.

    Varo Montilla, Francisco. Investigador y militar profesional estudió esta sublevación. La participación de la tropa en la sublevación del Palmar. Espacio, Tiempo y Forma. SerieV, Hª Contemporánea, t,15. 2002, Págs. 25-40 http://62.204.194.45:8080/fedora/get/bibliuned:ETFSerie5-68B947C3-F75C-8A30-6548-2F4BFC0B6B29/PDF

    Enrique José O'Donnell y Anethen, conde de La Bisbal, (1769 - 17/05/1834). Militar español. Participó en la Guerra de la Independencia y ascendió al grado de mariscal de campo en 1809 y teniente general en 1810.

    Pedro Sarsfield, (1779-1837). General español de origen irlandés. Destacó en la guerra de la Independencia española. Junto con O'Donnell hizo fracasar el complot liberal de El Palmar.

    Rafael del Riego y Núñez (Tuña, Tineo, Asturias, 24/10/1785 - Madrid, 7/11/1823) fue un general español y político liberal. Dio nombre al himno liberal y republicano, conocido como Himno de Riego. Murió fusilado.

    España.-2.- La Guerra del Francés 14