La Gomera

Islas Canarias. Artesanía. Gastronomía. Folklore. El silbo. Ecología. Patrimonio de la Humanidad. Clima. Espacios Naturales

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La Gomera ha sido testigo de una historia apasionante. Conocida por los fenicios y otros pueblos de la Antigüedad, fue citada por autores clásicos como Plinio y Ptolomeo, quien la llamó Junonia Minor. El nacimiento de su nombre está envuelto en la legendaria llegada a la isla de las primeras comunidades norteafricanas, los Ghomara. 20 siglos de historia envuelven a estos pueblos bereberes, hasta que en el siglo XV llegan al escenario isleño los europeos, que acabarían por someter la isla al poder señorial. . Hay muchas teorías sobre la procedencia del nombre "Gomera". La teoría más avalada es que el nombre Gomera está relacionado con las tribus de igual nombre en el norte de Marruecos (en castellano tenemos Peñón de Velez de La Gomera y otros). Estas tribus son agrícolas y desconocen la navegación igual que los oriundos de la isla canaria del mismo nombre, con lo cuál se piensa que pudieron ser llevados en su día por algún pueblo de navegantes. La isla estaba poblada por los gomeros o gomeritas, indígenas de la isla. De ellos se conservan varias tradiciones, pero la más famosa es el lenguaje de los silbos (o silbo gomero), una forma de comunicación para superar las limitaciones de la accidentada orografía

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  • La Isla Colombina

En 1492, cuando Cristóbal Colón iba hacia lo desconocido, recaló en la bahía de San Sebastián, capital de la Isla. Desde entonces, La Gomera ostenta el titulo de Isla Colombina. La Torre del Conde, La Iglesia de la Asunción, donde se bendijo a los expedicionarios, y el Pozo de la Aguada fueron entonces testigos, que aún permanecen, de la presencia de los descubridores de América en la Isla.

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 La forma de construir las viviendas, de cultivar las tierras, la elaboración de los diferentes objetos necesarios para las tareas del hogar y de la agricultura, plasmados en las diferentes artesanías, la alimentación, el silbo, el baile del tambor, los romances, las leyendas, la medicina popular y, todo lo que su forma de vida supuso, queda manifestado en una cultura popular muy peculiar.

    Lo que hoy llamamos artesanía, servía en el pasado para cubrir las necesidades de las gentes de la isla, basándose en las materias primas extraídas del propio medio. De la madera se obtienen cucharas, queseras, morteras, chácaras y otros utensilios decorativos. Estos utensilios se realizan con madera de árboles de especies propias de la laurisilva (viñátigo, brezo), y también con especies introducidas como el nogal, castaño y moral. Con la ristra extraída del tallo de la platanera se hacen flores, joyeros, centros de mesa, panera, etc.. La cestería es variada en formas y materiales, siendo los más usados el mimbre y la caña. En los telares tradicionales aún se siguen tejiendo alfombras y traperas, colchas, etc.; utilizando para ello tiras de trapos viejos e hilos de algodón. La mejor muestra de ello, se encuentra en el Centro de Visitantes Juego de Bolas.

    Por último, destaca la cerámica gomera, trabajada totalmente a mano y con procedimientos muy primitivos.

    De entre todas las modalidades de artesanía destaca la cerámica, elaborada de forma artesanal sin torno y desde la época de los aborígenes. Se realiza con barro, arena y almagre, materiales propios de las zonas de medianías. El proceso de fabricación es relativamente simple, pero necesita su tiempo de dedicación; una vez se le ha dado forma a la vasija que se pretende realizar (plato para papas, talla para el agua, olla de ordeño, bracero, etc), se deja secar y se pone al horno de leña para su cocción. El color obtenido será un marrón claro, resultado conseguido a través del almagre; a diferencia de otras islas que dan un color marrón oscuro tirando a negro. Por su aspecto rudimentario y tradición, destaca la cerámica elaborada en Chipude y El Cercado.

    Además de estas muestras que son las más típicas, también podemos encontrar otras actividades artesanales como, ganchillo, bordados, croché, encajes, piel, cuero, soga, seda, lana, etc.

    En la isla de La Gomera, la actividad artesanal se centra en la comarca norte, siendo Vallehermoso el municipio que cuenta con mayor número de artesanos, donde está ubicado el Centro Insular de Artesanía.

    Anualmente se celebran en Canarias diversas ferias de artesanía, encuentros folklóricos, ferias de agricultura, etc. en las cuales se promocionan la artesanía de la isla.

    A nivel insular, las competencias en artesanía las asumen los Cabildo Insulares, quienes elaboran un registro general de artesanos, coordinado con la Comunidad Autónoma. Asimismo, se encarga de convocar anualmente unas pruebas selectivas para la obtención del carnet de artesano, en el que se especifica la modalidad.

    El Cabildo también coordina la participación en ferias y otros eventos, colaborando económicamente en la gestión de espacios de exposición y decoración de los mismos, transporte de material, así como su presencia a través de representantes institucionales.

    De este mismo modo, en las ferias turísticas y, ocasionalmente, en Jornadas Profesionales se representa la artesanía canaria con la presencia de algún/os artesanos que realizan “in situ” sus habilidades con el fin de mostrar a los futuros visitante de estas manifestaciones culturales como un elemento más de la oferta turística, consiguiendo con ello un reclamo dentro de la feria. Tal es el caso de: una alfarera trabajando la cerámica, trabajando la ristra, la madera, etc. Normalmente, en estos eventos tiene cabida alguna manifestación folklórica, así como el silbo.

    El Ayuntamiento de Hermigua, en un intento de potenciar la artesanía, tanto de la isla de La Gomera, como la del resto del archipiélago, ha celebrado en los último años una feria de artesanía donde se dan sita los artesanos de toda Canarias, acompañado de otras manifestaciones culturales tales como: salto del astia, juego del palo, lucha canaria, arrastre de ganado, silbo gomero, etc.

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LA GOMERA tiene una gran tradición gastronómica. Las excelencias del mar que rodea la Isla, sus cultivos particulares y sus maneras propias son los ingredientes de su cocina,
sencilla y sabrosa. Platos típicos que esperan su descubrimiento en las casas de comidas de los pueblos.
Como el potaje de berros, servido en platos de madera de sabina o aceviño. Una curiosidad culinaria única.
O el queso, originado por tres razas de cabras prehispánicas, que se elabora artesanalmente y algunos entendidos consideran el mejor queso fresco del mundo.
Los habitantes de La Gomera, a partir de su queso, crean el almogrote. Manteca, aceite, ajos, pimienta, sal, y a veces tomate, intervienen en su elaboración.
El resultado es una pasta picante pero deliciosa para untar en pan o con las papas. Negras o bonitas, las papas fueron traídas de América hace varios siglos.
Hoy, cultivadas de forma tradicional, se transforman en aunténticas exquisiteces para el paladar más exigente. Con ellas, y con las viejas, un pescado de sabor peculiar que vive en el litoral de la Isla, se prepara un suculento plato típico de toda Canarias.

  • MIEL DE PALMA

Pero la reina de la cocina gomera es la miel de palma. Jarabe extraído de la palmera canariense, de la que existen más de cien mil ejemplares en La Gomera, hervido y espesado, va a servir de materia prima para toda una tradición en postres. También se emplea en la elaboración de cócteles o se sirve acompañada de queso o gofio, que es harina de trigo o maíz tostado.

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  • VINOS

Actualmente la política agraria del Cabildo y el esfuerzo y dedicación de viticultores y bodegueros ha conseguido el renacimiento de los vinos mediante Consejos Reguladores que controlan y avalan la calidad de los caldos. Con la creación de nuevas bodegas comarcales y el equipamiento adecuado del resto de ellas, así como el cuidado de los cultivos bajo un asesoramiento técnico de personal especializado se consigue ofrecer -como resultado final- unos vinos de primera calidad. El mantenimiento del sector es de gran importancia tanto para la economía de la isla como para la preservación del paisaje.

Se pueden distinguir tres comarcas en la isla:

  • Hermigua-Angulo,integrada por los viñedos de estos términos municipales.

  • Vallehermoso, viñedos situados en la vertiente norte.

  • y la zona sur, integrada por los viñedos de los términos municipales de Valle Gran Rey y Alajeró.


Los vinos más frecuentes en la isla son los blancos, de color amarillo paja con aromas intensas variedades, agradables en boca. Posiblemente la variedad forastera es la que los diferencia y les da personalidad. Peculiar, ya que son en general vinos cálidos, con cuerpo y un bouquet muy peculiar.

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      De las siete islas del archipiélago canario, La Gomera, es la que conserva las costumbres y tradiciones de una manera más pura.
     El folklore de La Gomera tiene algo exclusivo dentro del folklore del archipiélago: el baile del tambor, que es un canto y danza ancestral, único en el mundo hispánico, por la arcaica combinación del canto de los romances con la danza de filas enfrentadas, propia de la música y coreografía de las islas.
     La letra de los cantos está formada por poemas épicos o amorosos de tipo narrativo, que cuentan una historia completa.
     El desarrollo de la danza es muy simple, se reúnen varios cantadores, cada uno con su tambor y varios tocadores de chácaras, y comienza el cantador de delante a entonar un pie de romance o apareado, el cual rima con el verdadero romance, que muchas veces es inventado para la ocasión y, éste es repetido por el resto de los tocadores del tambor (que puede ser mujer).
     En la actualidad existen dos formas de versificación : El Pie de romance, cantado a ritmo de tajaraste o recitado y, las Décimas o Puntos cubanos, acompañados de laúd o guitarra. Ambas son eminentemente narrativas, contando leyendas o sucesos históricos, entre esta última cabe citar la historia del conde.
     Las Malagueñas, Isas y Folías, de forma similar al resto de las islas, son cantos y bailes, acompañados con instrumentos de cuerda: tímples, guitarras, bandurrias, etc..
     Es el tajaraste la más ancestral e importante muestra de música gomera. Tanto bailadores como tocadores son capaces de prolongar el tajaraste durante muchas horas, en una manera que recuerda el trance de los bailes primitivos. Consiste en una agitada danza al ritmo de tambores y chácaras (instrumentos de percusión, huecos generalmente de madera de moral que se atan a cada mano y producen sonidos muy peculiares), al tiempo que un coro repite una frase o “pie de romance”, después de cada intervención de un solista.
Para el forastero será prácticamente imposible entender los textos que se cantan en el baile del tambor, dada la especial entonación que adoptan los cantadores, generalmente el tema del romance suele ser de temas de desventura, época de hambre, pero cantada con el humor socarrón gomero.
     El hombre baila y toca las chácaras al mismo tiempo, no así las mujeres. El baile dura hasta que se acaba el romance, aunque mientras este no termine, los bailarines, pueden abandonar o, incorporarse al mismo cuando lo deseen, con el único límite de su resistencia y la de su pareja. Todos estos elementos crean un ambiente muy peculiar en el folklore insular que todavía surge espontáneo en romerías y fiestas que se celebran en alturas y valles.
Cabe mencionar las fiestas en honor a la Virgen de Candelaria, en Chipude, Sta. Rosa de Lima, en las Rosas, y Nrta. Sra. de Lourdes, en El Cedro. Otro rasgo característico de estas fiestas, es la confección del tradicional ramo, en ofrenda al santo.
     En cuanto al traje típico de La Gomera, el de la mujer está formado por: una enagua blanca con pespunte de cinta roja en el viro, un faldón rojo y sobre éste una falda azul de lana con margaritas amarillas bordadas. En la parte superior, una blusa blanca, con un corpiño negro, así como otras prendas complementarias como el pañuelo amarillo y el sombrero de penca con pespunte azul. De calzado unas botas negras. El orden de colocación de las prendas de la parte inferior del traje de la mujer puede variar, dependiendo de la zona de la isla de que se trate. En cuanto al hombre viste un pantalón negro sobre el tobillo, blusa blanca, chaleco negro, fajín rojo, y de calzado unas lonas con medias.

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En una isla pequeña y de relieve muy accidentado como La Gomera, las distancias se medían en el pasado por el tiempo y esfuerzo invertido en recorrer los senderos, y no por el número de Km. existente entre dos lugares, que nunca es elevado. El desplazamiento de una orilla a otra de un valle o barranco, descendiendo por una ladera para cruzar por el fondo y ascender por la otra, podía suponer varias horas para el caminante, aunque el recorrido apenas sumase algunos centenares de metros. En este ámbito geográfico, el silbo gomero es un medio de comunicación especial, que permite enviar mensajes sencillos de un lugar a otro, a condición de que llegue el sonido.

Esta curiosa forma de comunicación tiene origen prehispánico y no constituye una lengua en el sentido técnico de la palabra, sino una modalidad de habla que deletrea las sílabas mediante el silbo, con la ayuda de las dedos introducidos en la boca

Las características de esta modalidad comunicativa, que consta de seis sonidos y que en condiciones climáticas favorables puede escucharse a una distancia de 3.000 metros

Al desaparecer la sociedad rural que utilizaba este lenguaje e introducirse otros medios de comunicación como el teléfono, el silbo gomero apenas se utiliza fuera de las exhibiciones o demostraciones, por lo que quedan cada vez menos personas que saben usarlo.

En la actualidad el Cabildo Insular impulsa activamente el estudio del Silbo y su estudio y práctica forma parte del currículo de los alumnos de Primaria y primer ciclo de la ESO.

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 LA GOMERA es una isla pequeña, pero sus 378 kilómetros cuadrados de superficie, apenas 20 de norte a sur, esconden un tesoro ecológico sin precedentes que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y es que pocos lugares del mundo pueden presentar la riqueza natural de La Gomera, acrecentada por su singular carácter prehistórico.

Escarpada, la Isla se lanza bruscamente desde la cumbre del pico Garajonay buscando el Atlántico en una secuencia de montañas y barrancos que forman círculos casi perfectos.

Una rica vegetación, reliquia del pincipio de los tiempos, con especies que casi no existen en ningún otro punto del planeta, desciende, paso a paso, hasta la costa.
Barrancos vertiginosos, valles fecundos y zonas agrícolas, donde la mano del hombre extrae trabajosamente el fruto de la tierra, moldean el paisaje. Mientras, en lo alto, la elevación de las montañas frena las nubes, empujadas por los suaves vientos alisios, hasta que descargan su humedad gota a gota, conformando un fenómeno irrepetible: la lluvia horizontal.

De esta manera, el agua, presente en toda la Isla, se convierte en un velo brumoso extendido sobre la frondosa vegetación que cubre su suelo. Un auténtico bosque pluvial, cuyos árboles, que llegan a alcanzar hasta quince metros de altura con formas caprichosamente retorcidas, dan al paisaje un aspecto mágico y sorprendente.

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      Para comprender la geografía y naturaleza en Canarias y, por tanto en La Gomera, es imprescindible tener una visión del clima en la región, ya que resulta determinante en la vegetación y fauna existente, así como su distribución en los territorios insulares. Las Canarias, son islas oceánicas subtropicales próximas a la costa occidental de Africa y al Trópico de Cáncer. Su clima es esencialmente mediterráneo, es decir, con un largo periodo seco coincidente con el periodo más cálido del año y con lluvias muy regulares y concentradas en los meses de otoño e invierno. No obstante, el efecto atemperador del océano produce un régimen de temperaturas de veranos más frescos e inviernos más templados que, en áreas contempladas en la misma latitud.

       La posición de la Gomera, la sitúa en el borde de varios sistemas climáticos que se entrelazan. Durante una buena parte del año, la isla se encuentra bajo la influencia de los vientos alisios procedentes del anticiclón de las islas Azores que, cargado de humedad y tras su recorrido por el océano, llegan a la isla viéndose obligados a descender por sus vertientes, llegando con frecuencia las masas de aire al punto de condensación, formando una capa de niebla de espesor variable, que se estanca sobre la vertiente norte de las isla. La existencia de una capa de inversión por encima de los alisios del noroeste (aire caliente y seco por encima del aire frío, al revés que en condiciones normales), formados por los denominados alisios del noroeste, impiden la ascensión del aire húmedo, quedando las nieblas estancadas, ofreciendo su borde superior una característica y espectacular superficie plana conocida como mar de nubes.
La altura del mar de nubes oscila entre 600 y 1800 m. y su grosor varía desde espesores insignificantes hasta más de 500m.

La Gomera reúne una notable variedad climática. Aquí las precipitaciones oscilan entre los menos de 200 mm. anuales en las áridas costas del sur y hasta los más de los 900 mm. en las zonas más lluviosas de las cumbres; desde temperaturas medias anuales superiores a los 20ºC a niveles del mar, a temperaturas inferiores a 14ºC en las cumbres; o desde una insolación (nº de horas de sol al año) inferior a 1880 h. en la zona de niebla en la vertiente norte a, más de 3200 h. en las soleadas costas del Sur.

       Con esta diversidad climática, podemos distinguir en grandes rasgos tres zonas climáticas de límites no muy precisos: costas, medianías y cumbres.

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Espacios Naturales Protegidos



La protección y conservación de la naturaleza en Canarias se lleva a cabo a través de 8 categorías o figuras legales, una de ámbito estatal, como es la que afecta a los parques nacionales, y siete de ámbito regional, creadas por la Ley 12 de 1994, de 19 de diciembre, denominada Ley de Espacios Naturales de Canarias. Las figuras implantadas por el Parlamento de Canarias establecen distintos grados de protección de los espacios, en función del interés y de la fragilidad de los mismos. Estas categorías son las siguientes: parques naturales y rurales, reservas naturales integrales y especiales, monumentos naturales, paisajes protegidos y sitios de interés científico.

En La Gomera aparecen todas las figuras de protección, además del parque nacional, por lo que el número de espacios protegidos es de 17, con una superficie global de 12.450 hectáreas, lo que representa una tercera parte del territorio insular. A continuación se describen someramente las principales características de cada uno de los espacios naturales protegidos. 'La Gomera'



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El parque nacional de Garajonay situado en el centro de la isla, en terrenos de todos los municipios, tiene la mejor representación de laurisilva del mundo y pertenece a la red de parques nacionales.

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La Reserva Natural Integral de Benchijigua, situada en la caldera del mismo nombre en el municipio de San Sebastián, presenta un notable interés geomorfológico y botánico.

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La Reserva Natural Especial de Puntallana es un interesante enclave geomorfológico de isla baja, único en La Gomera, situado al norte de San Sebastián, y en el que existe una excelente muestra de tabaidal dulce.

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El Parque Natural de Majona, situado al noroeste de San Sebastián, corresponde a una antigua dehesa comunal en la que perviven todavía prácticas de pastoreo y donde crece un interesante tabaibal, además de otras especies de la flora basal, y una importante representación de fayal-brezal.

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El Parque Rural de Valle Gran Rey, situado en el valle del mismo nombre, reune llamativos elementos geomorfológicos, como profundos barrancos y escarpados riscos, además de manantiales y ciertos endemismos botánicos, junto con la impresionante huella de la actividad humana en forma de bancales que escalan las laderas, palmerales que acompañan a los cultivos y pequeñas casas que se dispersan por el terrazgo.

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El Monumento Natural de Los Órganos, situado en la costa norte de Vallehermoso, es un acantilado de rocas volcánicas muy antiguas, cuyo enfriamiento y posterior erosión le han dado la tan caracterísitcas silueta en forma de tubos de órgano que caen verticalmente sobre el mar.


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El Monumento Natural Roque Cano es un pitón fonolítico que se eleva sobre una de las laderas que rodean el casco urbano de Vallehermo. Esta singular mole es ya parte de la imagen e historia del pueblo, por lo que es motivo destacado del escudo municipal.

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El Monumento Natural Roque Blanco está formado por materiales similares a los del Roque Cano. Las paredes que no son excesivamente pronunciadas y en ellas se refugia una de las mejores poblaciones de madroños (Arbutus canariensis) de las islas.


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El Monumento Natural de la Fortaleza se encuentra en la comarca de Chipude. Su perfil presenta una configuración en forma de meseta de rocas traquíticas y paredes escarpadas con muestras de algunos raros endemismos como la siempreviva.

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El Monumento Natural del Barranco del Cabrito ocupa las zonas medias y baja del barranco del mismo nombre, en el término de San Sebastián, en un área de semisotavento, por lo que predomina la vegetación xerófila y de costa, con abundantes euforbias y algunos palmerales.

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El Monumento Natural de la Caldera corresponde al cono volcánico mejor conservado de la isla, en la que no ha habido actividad eruptiva en el ultimo millón de años. La vegetación que predomina es el tabaibal.

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El Monumento Natural del Lomo del Carretón es un acantilado que se sitúa entre los 450 y los 850 metros de altura, sobre Taguluche, y contiene un buen número de endemismos botánicos que conviven con otras especies de repoblación.


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El Monumento Natural de los Roques está situado en la divisoria que separa las cabeceras de los barrancos de La Laja y Benchijigua. el espacio incluye los roques de Agando, Ojila, la Zarcita y Carmona, que son muestras espectaculares del vulcanimos intrusivo, excavadas por la erosión.

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El Paisaje Protegido de Orone abarca dos grandes barrancos, el de Erques-La Rajita y el de La Negra. Dentro de este espacio,. ideal para ser visitado a pie, se pueden encontrar caseríos semiabandonados como los de Erques, Erquito y La Rajita.

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El Sitio de Interés Científico de los Acantilados de Alajeró es un espacio de difícil acceso desde la tierra y notable belleza desde el mar, caracterizado por la presencia de algunas especies botánicas como la Ploclama pendula y de cierta fauna como los guinchos y las pardelas.

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El Sitio de Interés Científico del Charco del Conde es un ecosistema litoral formado por una piscina natural muy utilizada por los niños, rodeada de algunas especies botánicas como el tarajal (Tamarix canariensis), y también de restaurantes y edificaciones turísticas.

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El Sitio de Interés Científico del Charco del Cieno es asimismo un ecosistema litoral, situado en la costa de Valle Gran Rey y caracterizado por su flora halófila (Tamarix canariensis) y por la presencia de una pequeña formación dunar.

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Patrimonio de la humanidad


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El Parque Nacional de Garajonay Las cumbres centrales de La Gomera, envueltas con frecuencia por la niebla, mantienen una selva fascinante, frondosa y espesa, cuyo verdor permanente, a menudo embebido en humedad, destaca sobre la aridez de las costas y zonas bajas de la isla. Esta formación vegetal recibe el nombre de laurisilva, que significa selva de laureles, en alusión a que la mayor parte de la amplia variedad de especies arbóreas que la componen presentan hojas similares a las del laurel. Éste tipo de hojas son un indicador de su adaptación al ambiente subtropical húmedo y a las temperaturas suaves que reinan en la zona de nieblas de las fachadas del norte de las islas Canarias, donde la laurisilva se acantona.
El enorme interés científico de la laurisilva canaria se debe a que la mayor parte de las especies animales y vegetales que la componen y habitan son endémicas de las islas, por lo que no se encuentran en ninguan otra parte de la Tierra. Además, se sabe por el testimonio fósil, que algunas de esas especies eran componentes de los bosques subtropicales que poblaban el área mediterránea hace millones de años y que desaparecieron del continente expulsados por el enfriamiento climático que sufrió esa área del planeta a causa de las glaciaciones. La laurisilva es, por tanto, un auténtico fósil viviente, una reliquia de tiempos geológicos pretéritos.

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Destruidas y transformadas en su mayor parte por siglos de intensa explotación, los enclaves más destacados de laurisilva canaria se encuentran hoy protegidos, destacando entre todos el Parque Nacional de Garajonay, considerado como la muestra más extensa y mejor conservada de este tipo de ecosistemas en el archipiélago. El Parque de Garajonay ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de variados ambientes forestales, a menudos envueltos en húmeda niebla que mantiene la exuberancia vegetal y nutre modestas corrientes de agua, nacidas a las mismas puertas de la aridez. Aquí es posible reconocer todavía una naturaleza casi intacta, que evoluciona para recuperar su esencia.

MUNICIPIOS

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Agulo es uno de los municipios más pequeños de La Gomera y presenta dos sectores claramente diferenciados, la reducida zona baja, en la que radica la homónima capital del término y el pintoresco barrio de Lepe, y la zona alta, con los caseríos de Las Rosas, La Palmita, Meriga y Cruz de Tierno.

El casco urbano de Agulo, fundando en los años veinte del siglo XVII, está formado por los núcleos de El Charco, Las Casas y la Montañeta, que constituyen una buena muestra de la arquitectura popular de La Gomera. Se sitúa en el interior de una impresionante depresión de forma semicircular, sobre cuyas paredes derrama el agua en los días de lluvia formando cascadas. La visión de esta caldera desde el mirador de Abrante, con la imagen de Tenerife y el Teide al fondo, es un espectáculo aéreo.

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El término de Alajeró corresponde a parte de los antiguos territorios aborígenes de Hipalán y Orone, situados en las vertientes del sur y oeste de La Gomera. El barranco de Santiago establece el límite del municipio con el de San Sebastián, lo que divide el núcleo de Playa Santiago en dos entidades de población desde el punto de vista administrativo, Lomada de Tecina y Laguna de Santiago.

Como puntos de interés cultural del municipio destaca la iglesia parroquial del Salvador del Mundo, con una bellísima portada en su interior, y una hermosa talla de Cristo datada en el siglo XVII, y la ermita de San Lorenzo, situada junto al barranco de Herques. Desde el punto de vista natural cabe destacar el interés geológico y faunísticos de las costas, con playas como las de Santiago o Erese, de aguas claras y tranquilas, así comola presencia de uno de los pocos ejemplares de drago que existe en la isla, en las cercanías de Agalán.

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    El municipio de Hermigua se encuentra situado en el noroeste de la isla, en el valle del mismo nombre, que constituía junto con Agulo el territorio aborigen de Mulagua. Después de la conquista, las buenas condiciones del lugar para el cultivo de caña de azúcar, su proximidad a la capital insular y el disponer de un embarcadero suficiente, atrajeron el interés de los señores de la isla, por lo que su colonización fue muy temprana. El primer núcleo de población de Hermigua fue el del Valle Alto, con la iglesia de Santo Domingo y el convento del mismo nombre, construido entre 1515 y 1520.

    La creación del núcleo del Valle Bajo es posterior, levantándose la iglesia de Nuestra Señora de La Encarnación en 1650.

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El municipio de Valle Gran Rey corresponde al cantón prehispánico de Orone, en el que tenía su residencia el más poderoso de los reyes indígenas. Después de la conquista, la colonización del territorio se inicia por la zona alta del mismo, donde los condes de La Gomera sitúan una de sus residencias principales. La independencia municipal se produce en 1812, al separarse del término de Chipude. La capital de la nueva entidad administrativa se instala en Arure que da nombre al municipio. La ocupación de la zona baja del municipio, el valle propiamente dicho, no se produce hasta la mitad del siglo XVIII, introduciéndose los cultivos de plátanos y tomates, dedicados a la exportación, a finales del siglo XIX, aprovechando los nacientes de Guadá. Esto ocasiona un destacado crecimiento económico y demográfico de la zona de costa, donde se sitúan los principales núcleos de población del municipio, Vueltas y La Calera, trasladándose la capital del municipio a esta última entidad en 1950 y cambiándose el nombre del término municipal por el de Valle Gran Rey.

En la actualidad, la mayor parte de la población del municipio se sitúa de forma semidispersa en los márgenes del barranco, entre pequeñas huertas y palmeras datileras, que forman un paisaje de una gran calidad visual. Las principales entidades del valle son Los Descansaderos, Lomo del Balo, La Vizcaína, Higueras del Llano, Hornillo, Retamal, Chelé, Los Granados y Los Reyes, en la zona media, y El Guro, Casa de la Seda, La Playa, La Calera, La Puntilla y Vueltas, en la zona baja. el núcleo de Vueltas alberga un pequeño puerto, que ha sido la base de una importante actividad pesquera. Fuera del valle se sitúan los caseríos de Taguluche, La Hayas y Arure, estos dos últimos próximos al Parque Nacional del Garajonay. El relieve escarpado del municipio, con profundos barrancos, como el de Valle Gran Rey, y riscos verticales, como el de La Mérica, ha condicionado las comunicaciones hasta fechas relativamente recientes, cuando sólo existían empinados y serpeteantes caminos, que en la actualidad son un auténtico patrimonio para los caminantes. La base económica tradicional del municipio ha sido la agricultura de exportación y la pesca artesanal en la costa y los cultivos de autoabastecimiento (papas, legumbres y hortalizas) en los pequeños bancales del interior y las medianías. Las palmeras han sido un complemento no sólo paisajístico y cultural en este terrazgo agrícola, sino también económico, por sus dátiles y extrcción del guarapo y por la utilización artesanal de sus hojas. Pero la agricultura ha perdido importancia en los últimos lustros, tanto la de exportación como la de medianías, al igual que la actividad pesquera, desarrollándose un especial turismo residencial y de visita, merced a sus condiciones climáticas, a sus playas (La Playa, playa del Inglés y de Argaga), al reclamo paisajístico y al nacimiento de una oferta de alojamientos en las viviendas desocupadas por el éxodo rural, que se han acondicionado para tal fin. Junto a esto se han construido numerosos apartamentos en La Puntilla y en La Playa y se han incrementado los servicios relacionados con el turismo, mejorando por este motivo las comunicaciones con el exterior, con la inclusión de una línea de hidrofoil que une el pequeño puerto de Vueltas con los de San Sebastián y Los Cristianos.

El municipio de Valle Gran Rey tiene abundantes vestigios de su pasado prehispánico en diferentes lugares. De la época histórica conviene destacar algunos caseríos como los de Arure, la ermita de San Nicolás de Tolentino, reformada recientemente, aunque su estructura original data de 1515, y la ermita de la Adoración de los Reyes, edificada también en 1515, pero modificada a principios de siglo, por lo que sólo conserva de su origen la tosca pila de agua bendita y un pequeño retablo.

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El municipio de Vallehermoso, el mayor de La Gomera, tiene una superficie de 114 km2. Su población se reparte entre el casco urbano y numerosos barrios diseminados por todo el término, entre los que destacan Chipude, el Cercado, Alojera, Tamargada, La Dama, Macayo, El Ingenio y Epina. La economía de Vallehermoso se basa sobre todo en la agricultura, siendo sus principales cultivos la vid, el plátano y los dedicados al autoconsumo (papas, frutales, maíz). pero también tiene cierta importancia la labor de artesanos, que en número superior a 80 trabajan la penca o raquis de la plamera, los telares, la alfarería tradicional, el mimbre y la caña, la madera, etc.




'La Gomera'
El municipio de San Sebastián de La Gomera corresponde al cantón aborigen de Hipalán, junto con el barranco de Santiago. Hernán Peraza el viejo tomó posesión del lugar en el que se ubica la capital insular, en la desembocadura del barranco de la Villa, hacia 1440, imponiéndole la denominación de San Sebastián, probablemente por la devoción que tenía este santo entre los castellanos. Las primeras construcciones que se levantan, antes de estar totalmente dominada la isla, son las casa de los Peraza, ubicada en el actual solar del Pozo de la Aguada, La iglesia de La Asunción, que en aquel tiempo era sólo una pequeña ermita, y la Torre del Conde, situada en el centro de la bahía. Esta última construcción es la única de las tres que mantiene en la actualidad su aspecto original. También de estos inicios es la ermita de San Sebastián, erigida por orden del señor de la isla a causa de su devoción al Santo, aunque ha sufrido algunos cambios por el paso del tiempo y se localiza en las afueras del núcleo. La capital insular se desarrolla a partir de dos polos, en torno a la casa de los Peraza y a la iglesia de La Asunción, lugares que encauzan la futura calle Real, que no es otra cosa que el comienzo del camino real, la calzada principal de la isla. La iglesia conforma la plaza mayor, un lugar espacioso de esparcimiento en el que se van asentando los inmuebles con una función pública, La ermita de San Sebastián tarda bastante tiempo en integrarse en el caso por su lejanía inicial. El primer documento cartográfico de San Sebastián data de un siglo y medio después de su fundación, y en el mismo la entidad presenta un aspecto bastante similar al que tuvo durante los tres siglos siguientes. En este rápido desarrollo desempeña un importante papel el movimiento del puerto y las actividades que se derivaban del mismo: tabernas, posadas y talleres de artesanos. El paso de Cristóbal Colón por La Gomera es un acontecimiento bien acogido por los señores de la isla, que prestan la ayuda necesria y permiten el avituallamiento de alimentos, agua y leña. desde aquí parte Colón a la aventura de lo desconocido el 6 de septiembre de 1492. Después del primer viaje, pasa de nuevo por la isla del 5 de octubre de 1493, y finalmente el 30 de mayo de 1498, ya que en el último viaje que realiza el Almirante no fondea en la bahía de San Sebastián. La población de la Villa es de 625 habitantes y unas 125 casas en torno a 1588-1590. El espacio urbano está formado por cuatro manzanas, además de los edificios singulares y un grupo de casas alineadas junto a la montaña. Esta disposición apenas cambió hasta los inicios de la pasada centuria.


El siglo XVIII se inicia con una lenta pero constante recuperación, de manera que a comienzos de la siguiente centuria el censo de 1802 contabiliza unos 1.800 habitantes en la Villa. A lo largo del XIX el crecimiento de la entidad supera el "límite" de la ermita de San Sebastián, llegando a los llanos del Tanquito. La economía actual del municipio se deriva en buena medida de su fiunción de capital y puerto de la isla, con el consiguiente desarrollo de la Administración Pública y de los servicios, en especial de los transportes, el comercio y el turismo de visita, aunque también tiene cierta importancia el sector de la construcción, y en mucha menor medida, la agricultura en los "oasis" del barranco de la Villa.

Entre los lugares a visitar por su interés histórico y cultural destacan la Torre del conde, el museo Casa de colón, el Pozo de la Aguada y la iglesia de La Asunción