La fundación; Antonio Buero Vallejo

Literatura española contemporánea. Teatro español de Posguerra. Obra dramática. Argumento. Tema. Personajes. Lenguaje

  • Enviado por: Noelia Vállez Enano
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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AUTOR:

Antonio Buero Vallejo.

Nació en Guadalajara el 29 de septiembre de 1916. Su padre era un un capitán de Ingenieros que se sumó al Alzamiento de Franco y fue fusilado por la República en los primeros meses de la contienda. Por entonces, Antonio militaba en el ejército republicano y estaba afiliado al Partido Comunista, adscripción que no abandonará en ningún momento. Este hecho marcará la vida y la obra del escritor.

Al finalizar la guerra, Antonio Buero Vallejo es detenido y confinado en el campo de concentración de Soneja (Castellón). Luego es reenviado a Madrid con la obligación de presentarse a las autoridades. Pero desobedece la orden y pasa a la clandestinidad antifranquista. Detenido de nuevo, inicia un peregrinaje de prisión en prisión, con una condena de muerte pendiente sobre su cabeza. Se le conmuta la pena y sale en libertad condicional en 1946. Durante el periodo de cárcel rebrota su vocación de pintor, que había sentido antes de la guerra, cuando estudió en la Escuela de Bellas Artes. De este tiempo queda el retrato de Miguel Hernández, con quien coincidió en la cárcel, que ha fijado para siempre la imagen del poeta preso.

Su naturaleza de artista plástico aparece frecuentemente en su obra y en especial en dos textos capitales: 'Las meninas' y 'El sueño de la razón'.

En 1948 Buero gana el premio de teatro Lope de Vega, del Ayuntamiento de Madrid, convocado por primera vez después de 15 años. El suceso sacude la cúpula de la cultura oficial: un ex presidiario, ex convicto y ex condenado a muerte, premiado por el Ayuntamiento. Por encima de significaciones políticas, Alfredo Marqueríe y Cayetano Luca de Tena defienden la obra galardonada. 'Historia de una escalera' se estrena en Madrid el 14 de octubre de 1949. El éxito es incontestable. Y empieza a crearse en torno a él un aura mítica de ética y resistencia política que lo acompañará toda su vida.

Desde los inicios, Buero Vallejo opta por el posibilismo frente a la teoría más radical (Alfonso Sastre) del teatro imposible; un teatro que, sin abdicar de su compromiso político, sea digerible por la sociedad y tolerable para la censura. Con todo, siempre surgen dificultades que retrasarán durante años estrenos como 'El tragaluz'. Esta actitud obliga a Buero a un despliegue de recursos que enriquece su teatro: símbolos, analogías, parábolas, elipsis, van apartando su universo escénico del realismo simple inicial.

El de Buero ha sido siempre un realismo matizado y se agota en la citada 'Escalera...', y sus precedentes inmediatos 'Aventura en lo gris' y 'El terror inmóvil', estrenados después; en 'En la ardiente oscuridad', escrita en el 46 aunque estrenada en el 50, y 'La tejedora de sueños', -Penélope desafecta a Ulises-. 'Casi un cuento de hadas', 'Irene o el tesoro' introducen elementos fantásticos o de trasposición de tiempos muy significativos. Con 'Hoy es fiesta' (1956) Buero recupera esquemas e identidades de 'Historia de una escalera'.

'Historia de una escalera', pese a las acusaciones de sainete sentimental que se le hicieron en su tiempo, transformó el teatro español; un teatro frívolo y de evasión que enmascaraba las miserias posbélicas. Buero, en cambio, saca al escenario seres de carne y hueso, que dan una visión amarga dela realidad. 'Historia de una escalera' supuso en teatro algo parecido a lo que significaron 'Hijos de la ira' de Dámaso Alonso, en poesía; o 'Nada', de Carmen Laforet y 'La familia de Pascual Duarte', de Camilo José Cela, en novela: signos de derrota frente al triunfalismo de la victoria.

La ruptura gradual de Buero con los supuestos realistas iniciales se intensifica a partir de 'Un soñador para un pueblo' (1958) con una mayor complejidad escénica. Buero va desplegando una estilística dramática en la que no desaparece la crítica de la intolerancia, el sentido metafórico de la ceguera, el cainismo explícito o la ya aludida conciencia de culpa que atormenta a muchos de sus personajes.

En 1972 Antonio Buero Vallejo entra en la Real Academia de la Lengua. Su discurso de ingreso, 'García Lorca ante el esperpento', es un texto que cambia la perspectiva de la tragedia según la teoría de Goethe: «Lo trágico descansa en una antítesis irreconciliable. En cuanto surge la solución, la tragedia desaparece». Buero afirma que, si es esto lo que puede deducirse de los clásicos griegos, es porque se ha perdido en muchas ocasiones la tercera parte de las trilogías habituales, en la que, precisamente, el conflicto irresoluble halla solución. Consecuentemente, Buero acuña la teoría de la «tragedia esperanzada» que nutre su obra: «la esperanza del desesperar y la desesperanza del esperar es lo que define a toda tragedia digna de tal nombre».

Aproximaciones a Lorca ya había habido en Buero Vallejo; de 1959, recién casado con Victoria Rodríguez, datan unos versos escritos en el viaje de novios a Granada: «nos llegaba un susurro de palabras/ O disparos lejanos/ O acaso tu gemido/ de juventud al borde de la nada.»

Junto a esa teoría de la tragedia con esperanza, hay que citar como determinante el llamado «efecto inmersión», teorizado por Ricardo Domenech: el espectador ve la realidad escénica a través de la psicología del protagonista. Lo cual obliga a una dramaturgia muy depurada a base de efectos sonoros, lumínicos o plásticos. Es el caso de 'El sueño de la razón (la sordera); 'El concierto de San Ovidio' o 'La llegada de los dioses' (la ceguera).

La vida y la obra de Buero, aunque sujeto trágico de una dolorosa existencia, está cargada de premios y de reconocimientos. Se ha dicho, y acaso con razón irrefutable, que desde el insólito y madrugador Lope de Vega, Buero Vallejo ha sido el autor español más galardonado. En 1956 'Hoy es fiesta' recibe los premios María Rolland, Nacional de teatro y Fundación March; 'Las cartas boca abajo (1957), de nuevo, el Nacional; circunstancia que se repite, junto con el María Rolland en 1958 con el estreno de 'Un soñador para un pueblo' (1958). A estos dos premios se une el de la Crítica, de Barcelona.

La cadena de galardones no se interrumpe: 'El concierto de San Ovidio', premio Larra; 'El Tragaluz' (1967), premios El espectador y la Crítica y Leopoldo Cano; por 'El sueño de la razón' (1970) vuelve a recibir los premios de El espectador y la Crítica y el Leopoldo Cano. Este último se lo dan en 1972 a 'La llegada de los dioses', a 'La Fundación' en 1974 y a 'La doble historia del doctor Valmy' en 1976. 'La Fundación', por otra parte, recibió también El Espectador y la Crítica, el Mayte y el Foro Teatral; y 'La doble historia del doctor Valmy', El Espectador y la Crítica y la Medalla de Oro de Gaceta Ilustrada.

El posibilismo, pues, como fundamento ético y estético dio a Buero espléndidos resultados. Con mayor o menor fortuna, en la dictadura y en la democracia, logró que se reconociera su obra y se respetara su pensamiento sin apenas disidencias.

La ética de Buero fue un símbolo de resistencia en los tiempos difíciles y un espejo de fidelidad a sus ideas en épocas posteriores. Tras las primeras elecciones democráticas siguió escribiendo y acumulando premios. A la muerte de Franco, Buero era ya un valor consolidado cuyos méritos eran algo más que en un antifranquismo coyuntural y militante.

Únicamente 'Jueces en la noche', de las obras liberadas ya del corsé de la censura, pasó sin galardones. En 'Jueces en la noche' existen signos del cambio de los tiempos; el protagonista, y no un héroe ejemplar precisamente, es un ex ministro de Franco. 'Jueces en la noche' se escribió en 1977 y se estrenó dos años después. La precedió 'La detonación' (1977) que recibió el premio El Espectador y la Crítica y supuso el reencuentro de Buero con los temas históricos. Su protagonista es Mariano José de Larra.

En 1981 Buero Vallejo viaja a la URSS invitado al Congreso de la Unión de Escritores y estrena 'Caimán', obra que recibe el premio El Espectador y la Crítica, otorgado también en 1984 a 'Diálogo secreto'.

1986 es un año trágico para Antonio Buero Vallejo. Muere en accidente su hijo Enrique. De esta pérdida no le consuela ni el reestreno de 'El concierto de San Ovidio' ni el estreno de 'Lázaro en el laberinto' que los críticos distinguen con su premio anual. Ni tampoco el premio ONCE por el tratamiento que dio en sus obras a la ceguera, o el Cervantes, máximo galardón de las letras españolas, que corona una vida de triunfos.

'Música cercana' (1989) y 'Las trampas del azar' (1995) no alcanzan el nivel acostumbrado de la dramaturgia de Buero. Pero en cambio, en 1999, recupera el pulso con 'Misión al pueblo desierto', su último estreno.

Falleció en Madrid el 29 de abril de 2000.

TÍTULO: La Fundación.

EDICIÓN: Colección Austral, Decimosexta edición, Madrid 2003, XLII+173.

TEMA:

El tema principal durante toda la obra es la libertad del ser humano y hasta dónde éste es capaz de manejar la verdadera realidad que le rodea sin aferrarse a los recuerdos y deseos que echa de menos y no puede tener en un cierto momento porque las circunstancias no lo permiten.

Aparece el ser humano como un ser débil que no puede mantener sus principios y termina cayendo ante el dolor de las torturas o la promesa de una vida mejor.

ARGUMENTO:

Tomás vive en lo que él conoce con el nombre de La Fundación en donde comparte habitación con sus compañeros Max, Tulio, Lino, Asel y un hombre enfermo que pasa el tiempo acostado en una cama sin comer ni beber nada.

Todos ellos están allí por una beca para proseguir con los estudios de sus respectivas carreras. Tomás es un escritor cuya ilusión es llegar a escribir una novela.

Un día, Tomás recibe una visita que no es otra que Berta, su novia que lleva un ratón entre las manos al que dice haberle puesto el mismo nombre que su novio y al cual quiere proteger de un gran peligro. Ella se marcha y entonces llegan los compañeros de Tomás.

Se sientan a charlar y esperan la comida que estaba a punto de llegar. Como el enfermo no come nada se guardan la ración de éste y se la reparten cada día para uno de ellos.

Ya por la tarde y después de comer, Tomás está ojeando un libro de pintura y comenta el autor de uno de los cuadros que aparecen en dicho libro, pero Tulio le dice que está equivocado que el autor del cuadro que está viendo es otro. Tomás lo comprueba y ve que es cierto aunque está extrañado porque tenía claro haber leído otro nombre, pero el percance pasa sin mayor contemplación.

En la habitación, todos notan un olor fuerte, Tomás dice que es por el inodoro que está averiado y que ya ha hablado con los encargados de La Fundación que van a ocuparse de todo el asunto.

Todo empieza a desmadrarse cuando el enfermo comienza a delirar diciendo que se está muriendo y que necesita comida y bebida la cual no le dan los demás. Llegan los encargados y se llevan el cadáver diciendo que cuánto tiempo llevaba muerto, a lo que responden que lleva así ya seis días y que lo han ocultado para comerse su ración diaria.

Tomás empieza a creer que todos sus compañeros están locos y que han dejado morir a ese pobre hombre sin darle comida ni bebida. Pero pronto empiezan a sucederle cosas muy raras a su alrededor, ve como cosas que estaban antes en la habitación han desaparecido, uno de sus compañeros intenta explicarle lo que está sucediendo haciéndole comprender que lo que ve no es real, pero ha de hacerlo poco a poco para que Tomás se vaya dando cuenta de donde están realmente y recuerde lo que le ha sucedido.

Pronto llegan los guardias y se llevan a Tulio ordenándole que recoja todas sus cosas. Es entonces cuando Lino desespera y le cuenta a Tomás que van a matar a Tulio. Llega la noche y todos se van a dormir pero Tomás vuelve a tener la visita de su novia Berta. Sus compañeros le oyen hablar y van a ver que le ocurre esta vez, él jura haber visto a Berta esconderse detrás de las cortinas, pero al final asume que nunca ha tenido visitas suyas y que todo lo que le estaba ocurriendo era una simple ilusión. Con la ayuda de Asel poco a poco va recordando todo lo sucedido. Lo que el llama La Fundación no es más que la cárcel y está allí porque fue torturado por vender octavillas para encontrar a los demás responsables.

Al no poder escapar de allí y con un gran pesar por lo sucedido sobre él, había intentado suicidarse arrojándose por una barandilla lo cual impidió Asel. Desde ese momento fue cuando Tomás comenzó a soñar despierto que vivía en un mundo perfecto en el que todos eran felices y alcanzarían sus sueños en el futuro.

Llaman a Max porque tiene visita de su madre. Tomás, Asel y Lino se quedan en la habitación y entonces Tomás termina de darse cuenta del todo de dónde está realmente y qué está sucediendo. Empiezan a hablar sobre la posible causa de que no los hayan llevado aún a los calabozos de tortura. Comienzan a sospechar de Max y cuando éste regresa creen que está pasando información de lo que les sucede.

Vuelven a llegar los guardias, esta vez es para llevarse a Asel, pero le dicen que va a regresar y que no coja sus cosas. Asel, viendo que le espera una tortura y que debido al dolor terminará hablando se tira por la barandilla y se mata. Entonces, aprovechando la situación de distracción de los guardias, Lino arroja a Max también por la barandilla. Tomás finge estar aún loco y así los guardias se olvidan de que la muerte de Max fuese un asesinato.

Ahora, si a Tomás y a Lino no los llevan a morir directamente, sino que los encierran primero en las celdas del sótano podrán llevar a cabo el plan por el que ha muerto Asel, cavar un túnel para escapar de la prisión.

El final queda libre para que cada uno pueda darle una interpretación diferente ya que no se sabe hacia dónde llevan a Tomás y a Lino y la vuelta de la celda a una habitación de lujo con la llegada de nuevos inquilinos, confundiéndose así ante el lector y quedando dudoso lo que es la realidad y lo que es producto de la imaginación de Tomás.

PERSONAJES:

  • Tomás. Es el personaje principal de la obra. Aparece como una persona de carácter alegre y siempre sociable con los demás. Cree que vive en una casa para cumplir su sueño de escribir una novela pero en realidad es un mundo irreal que sólo él puede ver ya que es producto de su imaginación.

  • Tulio. Desde el principio se muestra muy distante con Tomás. En la mayoría de las ocasiones se ríe de él e intenta tomarle el pelo. Pero Tulio sólo intenta que Tomás se vaya dando cuenta de que no viven en el mundo perfecto que él cree. Cuando se lo llevan para su muerte le dice a Tomás claro y conciso que deje de soñar despierto y vuelva a la realidad.

  • Berta. Es la novia de Tomás y aunque éste asegura haberla visto en varias ocasiones en realidad sólo estuvo delante de él una vez y para que nadie sospechase de que Max no iba en realidad a ver a su madre sino a pasar información.

  • Hombre. Estaba muerto ya antes del comienzo de la obra. En realidad llevaba ya seis días muerto. Tomás creía que estaba enfermo y hasta a veces le oía hablar. Él era la razón del extraño olor que rondaba la habitación. En realidad le tenían así para comerse su ración de comida turnándose entre todos.

  • Asel. Aparece como el más inteligente y cauto del grupo. Se centra en Tomás e intenta por todos los medios que éste recupere la cordura. Le cree aún cuando nadie lo hace y tiene ideado un plan de fuga para salir de la cárcel. Al final muere para no delatar a sus compañeros y así darles a ellos la oportunidad de escapar.

  • Lino. Es un personaje sin mucho tacto y muy impulsivo. Desde el principio intenta decirle a Tomás la verdad pero de una forma violenta, llegando a veces a creer que sólo está fingiendo. Es él el que asesina a Max.

  • Max. Es acusado de traidor ya que por las pruebas que tenían él había delatado los planes de Asel de querer un traslado a las celdas de abajo. Siempre ha dicho que Tomás estaba loco y que deberían dejarlo así. Decía seguir no fiándose de él después de que éste recobrase un poco la cordura.

LENGUAJE:

El lenguaje es más bien culto. Los personajes hablan siempre de una manera correcta a pesar de encontrarse a veces en situaciones al borde de la locura debido al miedo.

No aparecen ni jergas ni tacos ni ningún otro signo de un lenguaje vulgar o coloquial.

GÉNERO LITERARIO:

Se trata de una obra de género dramático, en concreto se trata de una tragedia.

En casi su totalidad aparece el diálogo pero hay acotaciones en las que se habla sobre el lugar, los gestos de los personajes, el tiempo... de un modo descriptivo.

No existe narrador salvo en las acotaciones.

SITUACIÓN DE LA OBRA:

La obra se desarrolla en una cárcel (aunque para Tomás es “La fundación”, un lugar donde terminar los proyectos de trabajo al que se accede mediante una beca) concretamente en la celda en la que se encuentran los personajes de los que trata la historia.

Se mencionan las celdas de castigo y otros lugares, pero no llegan a aparecer.

La obra no transcurre en un sólo día sino en varios ya que según uno de los personajes pasan tres días desde que se llevan el cadáver del hombre que había en la cama hasta que se llevan a Tulio.

Los hechos acontecidos en la obra podrían haber sucedido en realidad, ya que es fácil que un preso enloquezca y se invente un mundo que no existe para no tener que afrontar la dura realidad que le rodea.

VALORACIÓN PERSONAL DE LA OBRA:

Durante toda la obra se puede ver la debilidad del ser humano ante el dolor físico y mental y cómo la realidad no es siempre lo que uno puede ver. Se muestran los sentimiento de amabilidad y ayuda por parte de Asel a Tomás y los de incredulidad al principio de Lino.

La obra posee un valor simbólico sobre los sentimientos y la realidad del ser humano. No todo el mundo piensa de la misma forma, y el ser humano no es capaz de morir en una tortura para no contar algo que ha de permanecer en secreto.

La lectura es muy sencilla y entretiene mucho al lector. Los diálogos no son ni rápidos ni lentos, sino que parecen fieles reproducciones de la vida diaria. Las acotaciones hacen que se puede imaginar a la perfección los lugares y las expresiones de los personajes, no dejando nada dudoso.

Lo recomendaría porque es un libro interesante y difícil de dejar de leer hasta el final. Además, el final es inesperado y deja libertad sobre el al lector.