La flauta mágica; Wolfgang Amadeus Mozart

Música clásica siglo XVIII. Ópera. Obras musicales clásicas. Actos. Temática. Voces. Personajes

  • Enviado por: Trini Ruiztagle
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 6 páginas
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Trabajo de música.

I. Resumen de la ópera.

Primer Acto:

En un paraje montañoso, el príncipe Tamino huye de un dragón, cayendo desmayado por el susto. Las Tres Damas de la Reina de la Noche matan al monstruo y admiran la apostura del muchacho. Al despertar, Tamino cuenta con la compañía de Papageno, un simpático pajarero que se jacta de haber sido él quien dio muerte al dragón. Reaparecen las Tres Damas, que castigan a Papageno por mentiroso, poniéndole un candado en la boca, al mismo tiempo en que le muestran a Tamino un retrato de Pamina, hija de la Reina de la Noche, que estaba secuestrada por Sarastro. Inmediatamente, Tamino siente una enorme atracción por Pamina. Aparece la Reina de la Noche y cuenta al príncipe que le han raptado a su hija, quien será de Tamino si éste la salva. Las Tres Damas dan a Tamino una flauta mágica de oro y a Papageno, unas campanillas que les servirán para salvarse de todo tipo de peligros hasta encontrar a Pamina. En el viaje serán guiados por Tres Niños Duendes.
En el palacio de Sarastro, hay un sirviente moro llamado Monostatos, encargado del rapto de Pamina, la recrimina por querer huir. Papageno llega hasta ahí, y Monostatos, asustado, se aleja. El pajarero informa a Pamina que el príncipe Tamino, quien la ama sin haberla aún conocido, se acerca para liberarla de su encierro.
En un bosque, los Tres Duendes conducen a Tamino hasta la entrada de tres templos: el de “La Sabiduría”, el de “La Razón” y el de “La Naturaleza”. Del último sale un Orador que le explica quién es realmente Sarastro. El príncipe está confuso, aunque unas voces le advierten que pronto sabrá la verdad. Tamino toca la flauta mágica logrando así el reencuentro con Papageno y Pamina, perseguidos por Monostatos. Pero el sonido de las campanillas los salva de la difícil situación.
Pamina advierte a Sarastro que intentaba huir por culpa del moro que la perseguía lujurioso. Sarastro perdona a la muchacha y le cuenta que a su madre sólo la mueve la maldad. Sólo el amor de un hombre enseñará a Pamina cuál es el mundo al que debe pertenecer.
Llega Monostatos trayendo a Tamino y los jóvenes se reconocen. Sarastro castiga al moro y ordena que lleven a Tamino y Pamina al Templo de las Pruebas, mientras todos cantan a la virtud y la justicia.

Segundo acto:

Junto a un bosque llegan los sacerdotes junto a Sarastro. Éste dice que Pamina está destinada a casarse con Tamino, quien tendrá que superar diversas pruebas antes de ser admitido en el templo. Dos sacerdotes exigen silencio a Tamino y Papageno. Las Tres Damas intentan seducirlos, pero ambos permanecen callados, y así es cómo pasan la primera prueba.
En el jardín del palacio de Sarastro, aparece la Reina de la Noche, quien, como estaba llena de furia, da un puñal a su hija para que mate a Sarastro. Llega éste y comunica a Pamina que sólo Tamino puede liberarla, ya que la venganza no es la única salvación del hombre, sino que el amor.
En un gran salón, Tamino y Papageno se disponen a pasar otra prueba de silencio, pero el pajarero habla con una vieja que afirma ser su amante. Llega Pamina, que en ese minuto no sabía nada respecto a la prueba, y se entristece porque su amado no le habla. Sarastro recomienda a los jóvenes que se despidan, pues Tamino debe afrontar más pruebas. Llega Papageno reclamando que le falta compañía femenina. De nuevo aparece la anciana, el pajarero decide aceptarla y ésta se transforma en una atractiva Papagena. Pero uno de los sacerdotes impide a Papageno seguir a la mujer, ya que todavía no es digno de ella.
En un jardín, los Tres Duendes alaban la luz y condenan la oscuridad. Hasta ellos llega Pamina, que pensaba suicidarse porque creía que Tamino la había dejado. Pero los duendes impiden que ella se mate, porque le prometen llevarla hasta el príncipe.
Mientras Tamino se prepara a pasar las pruebas del agua y del fuego, Pamina lo llama desde lejos y al verlo se une a él para acompañarlo en las pruebas. Ambos cantan el mutuo amor, superan las pruebas y regresan victoriosos. Por mientras, en otro lugar, Papageno se encuentra desolado por no encontrar a su amada y quiere suicidarse. Pero la oportuna aparición de los Tres Duendes cambia las cosas. Estos le aconsejan que toque las campanillas mágicas y así aparecerá la mujer. Papageno las toca y regresa Papagena. Monostatos conduce a la Reina de la Noche y a sus Tres Damas hasta el palacio de Sarastro con el propósito de la venganza definitiva. Pero de pronto la luz todo lo invade. Las fuerzas del mal desaparecen, mientras Tamino y Pamina son recibidos en el templo por Sarastro. Allí son recibidos con cantos de alabanza a la belleza y a la sabiduría que otorga el conocimiento de la verdad.

II. Identificar voces de los personajes.


  • Tamino: tenor lírico ligero.

  • Pamina: soprano lírico ligera.

  • Papageno: barítono lírico.

  • Reina de la noche: soprano.

  • Sarastro: bajo.

  • Papagena: soprano.

  • Monóstatos: tenor lírico ligero.

  • Primera Dama: soprano.

  • Segunda dama: mezzosoprano.

  • Tercera Dama: contralto.

  • Primer Duende: Soprano.

  • 2º Duende: mezzosoprano.

  • Tercer Duende: contralto.

  • Orador del templo: bajo

  • Primer hombre armado: tenor.

  • Segundo hombre armado: bajo.


  • III. a) Temáticas que se tocan en la obra, explícitamente e implícitamente.

    Amor: se puede ver el amor como un tema típico, que en este caso se da principalmente entre Tamino y Pamina. El joven demuestra claramente que la ama, ya que él, sin haber visto a su amada (sólo por la imagen), la quiso rescatar poniendo en juego su amor y así poder casarse con ella. Al encontrarla, descubrimos nuevamente la fuerza del amor entre ellos dos, ya que Tamino está dispuesto a someterse a varias pruebas para demostrar sí es digno de ella. Este amor, también puede verse en Papageno y Papagena, ya que gracias a que los tres duendes aconsejaron a Papageno tocar las campanillas en situaciones de peligro, encuentra a Papagena, quedándose juntos, los dos, y muy felices.

    Amor filial: es el amor de Sarastro hacia Pamina, ya que él, al ver que si su hija continuaba estando con su madre, caería en sus mismos pasos. Para evitar esto, decide raptarla para así educarla él y alejarla de la maldad.

    Odio: el odio lo refleja claramente la Reina de la Noche, ya que sabiendo que su marido Sarastro era un hombre bueno y no malo como ella, le dice a Tamino lo contrario (que ella es buena, y Sarastro es malo); también vemos al odio en el momento en que la Reina le entrega un puñal a Pamina, para que ésta mate a su padre y así, logre vencer sus poderes.

    Amor no correspondido: es el amor que le tenía el moro a Pamina, ya que él la acosaba y la seducía en todo momento, sin resignarse ante el rechazo de ella. Esto continúa hasta que Pamina intenta escapar, pero es sorprendida, y tiene que contarle a Sarastro que Monostatos la perseguía y que por eso quería huir.

    Tristeza: este tema se asoma, en primer lugar, en Pamina, ya que al creer que su amado, Tamino, no la quería tan solo por un mal entendido, intenta suicidarse. También lo vemos en Papageno, quien al no encontrar a su amada, también trata de matarse.

    Venganza: la venganza aparece cuando el moro Monóstatos le cuenta a la Reina de la Noche y a sus Damas dónde estaba Pamina y Tamino. La idea de esto era que ellas actuaran en contra de Sarastro.

    b) Perfil psicológico de los personajes:

    1. Tamino: es el protagonista de la obra, el principal elemento activo, el héroe que simboliza la razón y la cultura, el representante de la Ilustración. Representa la fuerza, la juventud, la voluntad y el espíritu heroico. Es un personaje amable y de carácter alegre.

    2. Pamina: es el eje dramático de la historia; sobre ella confluyen las fuerzas opuestas, representadas respectivamente por su madre, la Reina de la Noche, y por su padre, el gran sacerdote Sarastro. Es buena, honesta y noble. Su vestido, de color blanco, simboliza la pureza.

    3. Sarastro: se trata de un sacerdote iniciado en el culto de Iris y Osiris, quien en oposición al mundo terrorífico de la Reina de la Noche aparece como arquetipo de bondad y nobleza. Representa todo lo bueno: la luz, el sol, la verdad, sabiduría, conocimientos. Es un personaje frío, sereno, tranquilo y de aspecto serio. Aparece vestido con ropa oscura, porque así denota su austeridad.

    4. Reina de la Noche: este personaje es totalmente contrario a Sarastro, ya que representa todo lo malo: maldad, oscuridad, tinieblas, hipocresía, egoísmo. Constantemente se observa su crueldad, y es guiada por sus oscuros instintos. En el escenario suele estar situada en una altura superior a los demás, lo que nos indica su jerarquía y poder.

    5. Papageno: se trata de un cazador de pájaros, de carácter alegre y locuaz. Es un personaje cómico, divertido, inocente, mundano, astuto y algo mentiroso. Vive apartado del resto del mundo, lo que le hace tener un nivel bajísimo de conocimientos. Debido al llamativo colorido de su vestuario y al sonido de las alegres campanillas imprime un carácter jovial a la obra.

    6. Papagena: es un personaje enigmático. Es alegre y divertida. Tiene un aspecto juvenil y radiante. Puede ser fruto de los deseos de Papageno, en la consecución de sus ideales de placeres mundanos que se aprecian desde el comienzo de la obra y que se hacen realidad en ella.

    7. Monostatos: personaje de raza negra (moro). Todo el tiempo intenta seducir a Pamina. Es mentiroso, cobarde, apático y no es leal a Sarastro, ya que antepone su egoísmo a todo lo demás.

    c) Personajes y su contraparte:

    1. Sarastro se contrapone a la reina de la Noche. Él representa bondad, nobleza, la sabiduría, los conocimientos, la verdad. Pero la Reina de la Noche es su contraparte, porque ella es malvada, egoísta, hipócrita, cruel, mentirosa. Simplemente por la caracterización de ambos se puede comprobar que son de ideologías y pensamientos opuestos. En fin, uno representa un mundo “bueno” y la otra representa un mundo “malo”.

    2. La Reina de la Noche se contrapone, también, a su hija Pamina. Ella simboliza pureza, pero su madre, por su aspecto, representa cosas turbias, mucho engaño y traición.

    3. En cierta forma, se podría decir que Tamino también se contrapone a Papageno. Pero no nos referimos a que uno sea malo, y el otro sea el bueno, sino que nos gustaría destacar que Tamino es un hombre culto, noble, que dice la verdad, es inteligente. En cambio, Papageno es un poco mentiroso algunas veces, también es muy inculto, inocente y no es noble.

    4. Monóstatos se contrapone a Sarastro, porque es un personaje oscuro, turbio, que siempre esconde algo, es mentiroso, desleal y cobarde. En cambio, Sarastro representa luz, sabiduría, verdad, lealtad. En este caso es el “bueno”, y Monostatos sería el “malo”.

    d) Aporte del compositor a la obra y relación personaje - música e historia- música.

    Mozart, en un periodo de su vida es invitado a formar parte de los masones, que es una religión política, que consiste en que el hombre, a través de la razón, va a prevalecer en la creación. Mozart queda muy encantado con la masonería, y cuando crea la flauta mágica añade elementos del rito de iniciación a la religión masónica. Estos elementos se ven presentes en las pruebas que tiene que pasar Tamino, ya que el rito de iniciación masónica consistía en un “viaje” hacia el interior de la persona, en donde ésta reconocía que la razón iba a imperar en todos sus actos.

    En el aspecto iniciático, Mozart utilizará en muchas partes de la obra el número tres, cifra fundamental del ritual masónico en el primer grado: tres son los acordes con que se inicia la obertura; tres las hadas de la reina de la noche; tres los niños que conducen a Tamino al templo de Sarastro, tres los genios que salvan de la muerte a Pamina, tres son las pruebas que conducen al aprendiz Tamino hacia la categoría de maestro, e incluso, desde el punto de vista musical, se ha observado que la tonalidad principal de la obra comporta tres bemoles.

    Por otra parte, la ópera cumple la misión de divulgar la filosofía masónica. Se muestran ambiguas situaciones que intentan mostrar la estrecha brecha fronteriza que separa el bien del mal. Se muestra la ceremonia iniciática a la confraternidad, derivada de los misterios esotéricos egipcios. Mozart, en esta obra, tuvo la ocasión de celebrar las ideas masónicas en las que creía con una sinceridad que nadie ha puesto en duda. Mozart, iniciado en 1784 en la masonería, esperaba encontrar allí las respuestas a las interrogantes que se planteaba hacía mucho tiempo sobre la muerte y la inmortalidad. La flauta mágica le permite expresar las ideas de igualdad de los hombres, la nobleza de la ayuda mutua y de la fraternidad, el acceso a la serenidad a través de un amor purificado y la consecución de las tres virtudes masónicas fundamentales, como son la sabiduría, la fuerza y la belleza.

    Si en un principio se podía intuir la existencia de un malvado personaje que había raptado a una princesa (tema recurrente en las óperas barrocas), en el transcurso de la acción nos percatamos de que Sarastro es el “bueno” mientras que la reina es la “malvada”. Este fue otro de los aportes de Mozart al mundo de la ópera; poder reconocer la entrada de los personajes con ciertas músicas, es decir, el hecho de caracterizar y asociar a personajes de la obra con la música más apropiada para éste según su personalidad o papel.

    IV. Pequeña reseña y vida del autor.

    Wolfgang Mozart Amadeus nace el 27 de enero de 1756, en Salzburgo (Austria). Fue hijo del compositor Leopold Mozart (1719-1787), quien le enseñó los primeros pasos en la música y lo exhibió por todas las cortes europeas, buscándole un puesto importante en el que pudiera desarrollar su labor, y así poder obtener beneficios económicos para él mismo. Este recorrido por las cortes de Europa logró motivar a Mozart para que comenzar a asimilar toda la música con la que se iba encontrando. (Viena 1763; París, Londres, Holanda y Suiza en 1766; Italia de 1769 a 1771, estando en Bolonia, Florencia, Pisa, Roma) Cuando termina este perído, decide establecerse en su ciudad natal y trabajar allí, pero surge un problema: como era muy joven se le impide alcanzar puestos relevantes y, por otro lado, sus grandes conocimientos hacen que no encaje como un aprendiz. Con esto decide trasladarse dentro de las cortes europeas en busca de una mayor fortuna, hasta que el arzobispo de Salzburgo lo llama para que trabaje para él. La muerte de su madre, las precarias relaciones paternas, el menosprecio de la aristocracia por su labor y la autoridad del arzobispo-príncipe de Salzburgo Colloredo (con quien no acaba de congeniar), motivó a que Mozart se marchase definitivamente a Viena en 1781. Allí comenzó a dar clases y a componer para varios nobles en espera de poder alcanzar un puesto en la corte. Estas composiciones abarcarán varios géneros: por un lado, la música de cámara, componiendo 6 cuartetos (entre 1780 y 1782) en donde podemos observar una inclinación por la escritura fugada; por otro lado, al estar trabajando para el barón Swieten, un admirador de la música de otras épocas, realizará una serie de “arreglos” en algunas obras de Hendel o de Bach, entre otros, con el fin de adecuarlas al gusto de la época. Pero esto no tuvo mayor éxito, ya que sus contemporáneos no solían apreciar el arte del pasado. También compondrá conciertos para piano, ya que este instrumento era del gusto de los habitantes de Viena. En estas presentaciones, Mozart ampliará el concepto de concierto, creando el “estilo clásico” al utilizar un contraste de tonalidades y materiales temáticos en forma de sonata, técnica que ya aplicaron con anterioridad los músicos Johann Christian Bach y Haydn, pero que sólo en Mozart se alcanza un equilibrio de elementos satisfactorio. El último de los grandes géneros que abordará el compositor será la ópera. También en ella aportará sus innovaciones, sobre todo en la ópera cómica, dando una nueva humanidad, profundidad y sentimiento. En este sentido, se aleja de las italianas de esta misma época, introduciendo innovaciones como la fusión entre ópera seria y ópera cómica (buffa). Al final de su vida, ya enfermo y lleno de deudas, compone la ópera “La Flauta Mágica” y “La Clemanza di Tito”. Sin dejar terminada una de las obras que más lo caracterizarían, llamada “Un Réquiem”, muere el 5 de diciembre de 1791, en Viena. Su discípulo Süssmayr se encargó de finalizar la partitura. Mozart se ha considerado el compositor más destacado de la historia de la música occidental y su influencia fue profundísima en todo el mundo. Su extensa producción incluye casi todos los géneros (conciertos, sinfonías, óperas…), y en cualquiera de ellos podemos encontrar obras maestras.