La filosofía cristiana antigua y medieval

Filosofía patrística. Cristianismo. La salvación del alma

  • Enviado por: Abel Kessler
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LA FILOSOFIA CRISTIANA ANTIGUA Y MEDIEVAL

Desde el tiempo de la venida de Cristo, Dios hecho hombre, el cristianismo como tal es la forma amplia de religión. Con este acontecimiento, hecho mas que importante en la historia de los hombres, existirá un cambio en su mentalidad y en su evolución.

La filosofía no será la menos, si se puede decir afectada, en estos cambios,

Que solo vivía de recuerdos de las escuelas de la decadencia Griega.

El devenir de la caída del Imperio Romano, hace mas rápida la disolución interna de esta primera parte de la filosofía.

El Cristianismo guía, protege y salva a la cultura clásica, dando asi un nuevo nacimiento a una nueva civilización, la civilización cristiana.

El cristianismo, trae consigo la verdad revelada, que no es mas que conocer la situación del hombre en el mundo, y su condición ante la nueva ley para lograr la salvación de su alma. No desconociendo que ya Dios los tenia en su plan en la Antigua ley y en los profetas.

Es la buena nueva, la posibilidad de darle al hombre la salvación eterna.

Ante todo este hecho de amor por parte de Dios hacia los hombres, la pregunta que nos hacemos es;

Que relación se halla entre la filosofía y la religión para el cristiano que filosofa.

El mundo antiguo subestima al Cristianismo diciendo que era “una versión popularizada del saber filosófico”, esta teoría, llamada gnosticismo, fue rechazada por la Iglesia, por ser una herejía.

Pero existió en la Edad Media una posición antitética a esta, que fue la teoría de la ininfluencia o absoluta independencia de religión y filosofía, se llamo a esta oposición “teoría de las dos verdades”. Según la teoría hay, a una verdad religiosa y otra filosófica, que aparecen como contradictorias y diferentes y ser ambas admitidas a un mismo tiempo, perteneciendo a órdenes diferentes.

Los filósofos modernos cambiaron algunas cosas y dicen que los sentimientos pertenecen a la fe y no pueden tener fundamentación racional.

Tanto los medievales como los modernos fueron condenados por la Iglesia, que no admite que procediendo de Dios el contenido de la fe como razón, puedan oponerse entre sí.

Una tercera opinión, extendida entre los filósofos de la últimos siglos, afirma que existe incompatibilidad entre filosofía y religión, o sea la posibilidad que exista una filosofía cristiana queda descartada por estos.

El cristiano conoce por certeza que le depara su fe, y su filosofía tiene que terminar en eso necesariamente.

El filosofo aparece en el hombre en tanto que desaparece en su fe.

Frente a estas teorías de la identidad, ininfluencia y de la incompatibilidad el cristianismo a defendido siempre la teoría de la influencia parcial de la religión sobre la filosofía.

El dogma, tiene como objeto, las verdades reveladas y cuyo conocimiento nos lleva a nuestra salvación.

Algunos interpretan en forma negativa, mas bien indirecta, de la fe sobre la filosofía, otros toman una interpretación positiva, la fe orienta, en forma general a la razón; estos modos son de forma parcial, sin animo de prejuzgar a al filosofía en sí.

Según otros, la fe depara a la filosofía, algunos contenidos, que no hubieran sido posible sin la ayuda de revelación.

La primera periodos de la filosofía fue llamado patrística, en el los llamados Patriarcas de la Iglesia realizan ensayos sobre una armonización racional entre la fe cristiana y la filosofía; estas obras culminaron con San Agustín.

El segundo período, llamado también escolástica aparecerá otro gran y genial expositor Santo Tomás.

En el siglo I, San Justino Mértir, Presenta a la filosofía clásica como la preparación de la fe cristiana, no existiendo entre ambas contradicción.

En cambio la posición contraria la trae Tertuliano que dice, que la filosofía antigua es ante Dios, pura insensatez.Su sentencia era “creo porque es absurdo”, la garantía de la verdad de la fe es su irracionalidad.

De aquí en adelante veremos dos corrientes del pensamiento cristiano; una se recluirá en la intima y serena relación del alma en la gracia de Dios, y otra que leerá la verdad en el fondo de lo creado, y como gran secreto la salvación.

Como ya antes hemos nombrado, en ambas corrientes aparecerán, por un lado San Agustín y por el otro Santo Tomás.

Periodo antiguo o de transición Apologetas San Justino

Tertuliano

Patrística San Agustín

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