La fiebre

Temperatura corporal. Síntomatología. Calentura. Medicamentos antipiréticos. Termómetro

  • Enviado por: Nicovesh
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 16 páginas

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Introducción

En nuestro trabajo hablaremos ampliamente de la fiebre, lo que ya de antemano todos sabemos que es el aumento sostenido de temperatura corporal (arriba de 37° grados, que es lo normal para un ser humano) y es algo muy común, o sea, la mayoría de nosotros lo hemos experimentado en la vida.

Vale dejar claro antes de comenzar el trabajo que la fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma, y también recibe el nombre de calentura. En cuanto al cuerpo se puede decir que ocurre que, por un lado, el metabolismo corporal se haya aumentado, y por otro, que hay una disminución del apetito.

Acá se trataran distintos puntos, como por ejemplo que es en sí la fiebre, cuales son sus causas, las funciones de los antipiréticos (medicamentos usados para bajar el alza de temperatura), y la producción de la fiebre en casos puntuales y específicos.

Desarrollo

La fiebre simplemente se define como la elevación sostenida de la temperatura. La temperatura corporal normal, como ya había mencionado antes, es de 37 °C. Pero vale mencionar que pueden haber pequeñas variaciones dependiendo de donde y cuando se tome la temperatura. En cuanto al lugar físico donde se mide la temperatura tenemos el ejemplo más claro con la rectal, que es casi un grado más alta que la bucal. En cuanto al sexo, sabemos que las mujeres tienen generalmente cifras más altas que los hombres y no podemos dejar de mencionar que también va a afectar la actividad física ya que es como sumamente obvio que la realización de ejercicios incrementa la temperatura.

La fiebre es un estado patológico que se debe a la alteración del mecanismo regulador de la temperatura y hay síntomas típicos del estado que la acompañan que podrían ser la taquicardia, taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria), cefalea, pérdida del apetito, vómitos o dolor abdominal, irritabilidad, somnolencia excesiva, llanto persistente, dolor de garganta, dificultad para respirar, dolor de oídos, dolor al orinar.

En una persona que experimenta fiebre también se puede observar una gran pérdida de agua en el organismo (por la sudaración), lo cual podría llevar a la persona a la deshidratación. Pero a la vez estos productos e la fiebre llevan a otros, ya que la pérdida de agua y de apetito y la destrucción de proteínas corporales, hacen a la persona en cuestión, bajar de peso. Y obviamente por la deshidratación podemos explicar los síntomas añadidos como la sequedad cutánea, boca seca y estreñimiento.

En cuanto a la base en sí de la palabra podemos decir que esta deriva del latín febris y en resumen es toda elevación de la temperatura corporal sobre las cifras fisiológicas ya antes mencionadas.

El hombre es un animal homeotermo, o sea capaz de mantener constante la temperatura corporal. El niño es capaz de mantener la temperatura corporal siempre que la temperatura ambiente se encuentre en el intervalo de 5 a 40 º C.

Para medir la temperatura podemos utilizar un termómetro clínico o electrónico. La temperatura la podemos medir en la axila, ingle, boca y por debajo de los 7 años en recto. Se ha comercializado hace poco tiempo un termómetro basado en tecnología infrarroja para medir la temperatura del tímpano y tejidos adyacentes, ya que parece ser que esta indica la temperatura central del cuerpo, pero los estudios comparativos muestran discrepancias importantes con los otros métodos, especialmente en niños menores de 3 años . Y en cuanto al tiempo necesario para llevar a cabo las mediciones son: 5 minutos en axila, 1 a 2 minutos en recto y escasos segundos en oído. Si nos hemos decidido por usar la medición axilar tenemos que tener presente que tiene que ser mínimo 1 hora después de ingesta de alimento y 20 minutos después del ejercicio físico.

La temperatura en reposo varia entre 36.7 º C y 37 º C. Aumenta de 3 a 5 décimas si la tomamos en boca y de 5 a 10 décimas en recto. Tras un esfuerzo o ansiedad intensa la temperatura puede elevarse varias décimas, por lo que debe ser medida tras reposo de media hora.

Además la temperatura varia con la edad y en esta tabla a continuación se aprecian la temperatura correspondiente y las desviaciones normales.

EDAD

TEMPERATURA

DESVIACIÓN ESTÁNDAR ºC

3 meses

37.4

0.4

6 meses

37.5

0.3

1 año

37.6

0.2

3 años

37.2

0.2

5 años

37

0.2

7 años

36.8

0.2

9 años

36.7

0.2

11 años

36.7

0.2

13 años

36.5

0.2

Como podemos apreciar en este cuadro, por debajo del año de edad la temperatura en reposo es algo superior a edades posteriores. Es de resaltar este hecho pues ocurre con frecuencia que crea gran inquietud, en padres o cuidadores de niños, la elevación de unas décimas sobre la temperatura teóricamente basal de un lactante por otra parte totalmente sano.

Además hay un ritmo circadiano respecto a la temperatura pudiendo ser a la tarde dos o tres décimas superior a la medida de la mañana, aunque a esto en ocasiones también se le concede una importancia excesiva.

Hemos leído en algunos lugares que la erupción dentaria pueda provocar fiebre, pero por lo mismo quisiéramos mencionar que es importante desmentirlo, ya que LA ERUPCIÓN DENTARIA NO PROVOCA FIEBRE. Revisada la bibliografía existente al respecto, por otra parte escasa, no hay ningún dato que confirme tal suposición, sobre todo si las elevaciones térmicas son superiores a medio grado centígrado sobre la basal.

La temperatura del organismo se mantiene estable gracias a un equilibrio entre la cantidad de calor que se produce y el que se pierde. Se produce calor por la combustión de los principios inmediatos (PROTEÍNAS, LÍPIDOS, HIDRATOS DE CARBONO), intervienen además en esta combustión hormonas hipofisarias y tiroideas que la activan y la actividad muscular.

Se pierde calor por irradiación, que dependerá por tanto de la temperatura cutánea. Por evaporación que depende de la perspiración (cutánea y pulmonar) y de la transpiración.

En la perdida de calor la convección (forma de propagación del calor en los fluidos por las corrientes que se establecen en el interior y que transportan las moléculas de las regiones calientes a las frías) actúa cuando la persona está desnuda. La perdida de calor por conducción solo actúa si el organismo está dentro del agua.

Todo esto explica claramente porqué no debemos arropar excesivamente la persona con fiebre y algunos autores recomiendan baños con agua tibia y otros colocar compresas inmersas previamente en ella, para aumentar la perdida de calor en niños febriles, pero está contraindicado que se hagan griegas con alcohol, ya que hay personas que piensan que eso está bien.

Ahora bien lo que es muy importante mencionar son los factores que aumentan la producción del calor, lo cuales vendrían siendo:

1) La actividad muscular

2) El aumento de secreción hormonal hipofisaria y tiroidéa

Y los que aumentan la pérdida del calor:

1) La vasodilatación cutánea

2) Transpiración cutánea

3) Polipnea

O sea, la persona que tiene fiebre elevada estará congestionado y rojo (al existir una vasodilatación cutánea hay más aporte de sangre), sudoroso y la frecuencia respiratoria será más rápida de lo habitual. Todo ello para perder calor y disminuir la temperatura.

Y por último, lo que disminuye la perdida de calor:

1) La vasoconstricción cutánea.

Cuando exponemos a una persona a una temperatura muy baja el color de la piel adquirirá una tonalidad violácea (Al existir una vasoconstricción habrá menos aporte de sangre a la piel).

Todo este complejo mecanismo que pretende mantener la temperatura es regulado por unos CENTROS nerviosos diencefálicos. El hipotálamo pone en marcha mecanismos para regular la temperatura corporal, como hemos visto en clases, estimulando o inhibiendo la termogénesis y la termolisis. Funciona por tanto como un verdadero "termostato biológico".

En los procesos inflamatorios se liberan sustancias, por los leucocitos neutrófilos y macrófagos, que se denominan pirógenos (interleucinas , fracción alfa del factor de necrosis tumoral, etc.) que estimulan a su vez la producción de Prostaglandina E2, que aumenta el nivel basal del termostato hipotalámico esto lleva a estimular la termogénesis , con aumento del catabolismo celular que se traducirá clínicamente por escalofríos e inhibición de la termolisis vasoconstricción, todo ello conduce a la fiebre.

Se habla de Hipertermia cuando la temperatura corporal se eleva por alguna causa distinta de la alteración de termostato hipotalámico.

Esto explica que además de las enfermedades infecciosas hay otras situaciones en las que se produce aumento de la temperatura corporal:

  • Golpe de calor: Cuando la temperatura ambiente es excesiva no se puede producir la evaporación.

  • Enfermedades infecciosas

  • Causa hormonal: Tales como el Hipertiroidismo, aumento de la combustión, tireotoxicosis, feocromocitoma.

  • Esfuerzos musculares: Como el deporte, status epiléptico, crisis tetánica.

  • Hipertermia maligna

  • Intoxicación salicílica

Y por supuesto otras más que acá preferimos no nombrar ya que tenemos las principales y más comunes.

En respuesta a la hipertermia y a la fiebre aparecen los criógenos (arginina-vasopresina, subunidad alfa de la hormona melanoestimulante) que pondrían en marcha los mecanismos de inhibición de la termogénesis y estímulo de la termolisis (vasodilatación, etc.)

Algo muy importante de mencionar, que debería ir arriba pero lo preferimos colocar acá para poder extender el tema, vendría siendo sobre las lesiones cerebrales, por lo cual explicaremos lo siguiente:

Después de un golpe en la cabeza, una persona puede estar aturdida o conmocionada o permanecer inconsciente por un momento. Esta lesión recibe el nombre de contusión y no suele provocar un daño permanente. Si el golpe es más fuerte y se produce una hemorragia o un edema puede dar lugar a un fuerte dolor de cabeza, vértigos, parálisis, convulsiones o una ceguera temporal, según el área del cerebro afectada. En el cerebro, una infección bacteriana (Encefalitis*) o en las membranas externas, tumefacción, o un crecimiento anormal del tejido cerebral sano pueden ocasionar un incremento de la presión intracraneal originando un problema muy serio. Aunque hay excepciones, un tumor localizado cerca de la superficie normalmente puede ser extirpado mediante cirugía, mientras que uno situado a más profundidad, sólo es posible tratarlo por radiación o crioterapia.

* Pero, ¿qué es la encefalitis? Es cualquier enfermedad infecciosa del sistema nervioso central humano caracterizada por inflamación del cerebro. Los síntomas típicos son cefalea, fiebre y letargia intensa, que puede conducir con el tiempo a un estado de coma. En la fase aguda de la enfermedad suele haber visión doble, delirio, sordera y parálisis facial. Los efectos tardíos de la encefalitis pueden comprender sordera, epilepsia y demencia. Varios tipos de encefalitis se deben a infecciones víricas del sistema nervioso central. Estos tipos se clasifican en dos grupos principales, infecciones primarias por virus neurotropos e infecciones secundarias que se deben a complicaciones de una infección viral primaria presente en cualquier otra localización del organismo.

Ahora sobre los golpes de calor:

En condiciones de elevada temperatura exterior, respuesta del organismo consistente en aumento excesivo de la temperatura corporal y alteración de la sudoración; se denomina golpe de sol cuando la causa es una exposición excesiva al sol. En el golpe de calor, la piel está seca, caliente y enrojecida; el pulso es más intenso y rápido; el paciente puede estar inconsciente, y la temperatura corporal puede subir por encima incluso de los 41 ºC. En las fases previas al síncope, o pérdida de consciencia, el paciente está mareado, confuso y aturdido. Si no se actúa con rapidez, a menudo evoluciona hacia la muerte, ya que la fiebre prolongada lesiona el cerebro, produce shock y fallo cardiaco o renal, sobre todo en pacientes con patología previa.

El golpe de calor se produce por el exceso de sudoración: con el sudor se pierden sales minerales en grandes cantidades. El control de la temperatura corporal por el sistema nervioso central también se altera y en consecuencia se detiene la sudoración. Esta es la causa de la sequedad y calor característicos de la piel. Los niños y ancianos son más vulnerables debido a que su sistema termorregulador es menos dúctil frente a los cambios de la temperatura exterior. También son más vulnerables las personas obesas, ya que su cuerpo disipa el calor con menos eficacia.

Se debe prestar asistencia de manera inmediata para conseguir disminuir la temperatura corporal por debajo de 39 ºC como mínimo. Para lograrlo, se envuelve al paciente con paños de agua fría. Es recomendable un baño de agua tibia cuando sea posible, pero no debe emplearse agua helada. Una vez alcanzados los 39 ºC, se reduce el ritmo de enfriamiento, pero si la temperatura vuelve a aumentar se repite el proceso.

El agotamiento por calor es otro proceso más leve en el que, tras una exposición prolongada al sol, la persona se marea, y presenta náuseas y fatiga. A pesar de que la temperatura corporal es normal o incluso baja, la sudoración continúa. Se debe actuar de manera similar, enfriando al paciente y administrándole agua y sales minerales en pequeños sorbos. En ocasiones el paciente tiene además calambres musculares en las piernas y en los brazos, que evolucionan favorablemente si se tratan con masajes locales.

El golpe de calor y el agotamiento por calor se previenen evitando realizar actividades físicas intensas cuando la temperatura exterior es demasiado elevada, e incrementando la ingesta de líquidos y sales minerales cuando se den esas condiciones.

Y finalmente sobre las enfermedades infecciosas:

Se les suele llamar calenturas, pero no aparecen sólo por una subida nocturna de fiebre, sino por las causas más variopintas, casi siempre originadas por una bajada de las defensas del organismo. Molestan, duelen y afean durante los 7 u 8 días que duran, por término medio, las consecuencias de esta infección viral, pero es difícil prevenirlas. Desde los años 60, cuando se descubrió un compuesto químico -la idoxuridina- que combatía la actividad del Herpes simplex, el virus causante de estas pupas labiales, no se ha parado de investigar este tema. Sin embargo, todavía no se ha encontrado un tratamiento que resulte eficaz en ensayos a gran escala y controlados, realizados con personas sanas con Herpes labial. Ahora, un trabajo que se publica en el último número de la revista JAMA muestra al penciclovir como el primer tratamiento eficaz, que es capaz de frenar el curso de la infección por Herpes simplex y evitar el dolor.

Este fármaco en forma de crema logró curar la infección de una forma más rápida y resultó ser igualmente efectivo tanto en las primeras fases de la infección, como en etapas más avanzadas, cuando aparecen las vesículas características en forma de racimo al cabo de un par de días. Se cree que la mayor parte de la población está infectada por el Herpes simplex, y que esta infección ocurre en los primeros años de vida del individuo. La frecuencia de estas calenturas depende de la persona, pero se estima que varía entre muy pocos episodios y 12 o más al cabo de un año. La duración varía entre 2 y 15 días. Y, aunque no está todavía muy claro, se cree que cualquier situación que disminuya la inmunidad puede estimular la aparición del Herpes labial (estrés, menstruación, etcétera).

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Encontramos que era necesario, aparte de dar las causas generales, hacer también una especificación en cuanto a los niños, donde las infecciones son lo más común, pero ahora a continuación daremos los datos para cada etapa infantil.

  • EN EL RECIEN NACIDO (desde el nacimiento hasta un mes) Siempre debe consultar con el pediatra ante el menor síntoma de fiebre en niños de esta edad. Por lo general, la fiebre en un recién nacido es debida a una infección. Lo que también puede causar la elevación de la temperatura en un bebé sano es la falta de líquidos, demasiada ropa o un cuarto caliente.

  • LOS NIÑOS (de 1 a 12 meses)

Las mayores causas de fiebre en los bebés de esta edad son los catarros o las infecciones de los oídos .

  • PRE- ESCOLARES. (De 1 a 5 años)

La fiebre en niños de esta edad, se debe en su gran mayoría a infecciones de tipo respiratorio. El sarampión y otras enfermedades donde suelen aparecer erupciones, pueden causar fiebre antes de que las mismas aparezcan. En ocasiones, la fiebre ocurre en diarreas y vómitos. Se debe acudir al pediatra.

  • EDAD ESCOLAR (6 a 14 años)

En niños de edad escolar, las infecciones respiratorias son una causa común de fiebre. Al crecer, la temperatura del cuerpo se hace más estable y no aumenta con la actividad física tanto como en los bebés y los niños pequeños y por consiguiente, si un escolar tiene una fiebre de más de 37 grados, es muy probable que esté enfermo y es preciso vigilarlo.

Curva Térmica

Es muy importante saber como evoluciona la fiebre en el transcurso de la enfermedad.

  • Fiebre continua: Se mantiene en la misma cifra durante toda la enfermedad. La oscilación máxima es de 1 ºC a lo largo de las 24 horas a pesar de las medidas antitérmicas.

  • Fiebre remitente: La fiebre baja 1 o 2 grados pero no llega a la cifra normal.

  • Fiebre intermitente: Picos febriles entre los cuales la temperatura es normal. (Pseudopalúdica)

  • Fiebre oscilante: La temperatura varia en el mismo día entre los 37 y los 40 º C.

  • Fiebre ondulante: Aumenta la temperatura poco a poco cada día hasta llegar a los 40º (7-10 días) se mantiene algunos días y luego disminuye gradualmente. (Brucelosis, Hodgkin)

  • Febrícula: Fiebre que no rebasa los 38 º C.

  • Fiebre héctica: Fiebre prolongada con perdida de peso y alteración del estado general.

Con todo esto pretendemos resaltar la importancia de tener, incluso registradas, las temperaturas de un enfermo así como la respuesta de esta a los antitérmicos (o antipiréticos).

Si administrados los antitérmicos correctamente no se logra una disminución de al menos 1 º C en la temperatura corporal se denomina FIEBRE RESISTENTE O CONTINUA, que se produce en los procesos infecciosos graves, debe ser constatado este hecho de una forma objetiva.

Y ahora hablaremos sobre los antídotos de la fiebre, cosa muy importante, estos son los antipiréticos, también llamados antitérmicos o antifebril.

Los antitérmicos más utilizados en pediatría son;

  • Ácido Acetil Salicilico:

Dosis 50-65 mg/kg/día (Miligramos por Kilogramo y día)

Repartido en tres dosis. (Cada 8 horas) VÍA ORAL

Este ácido acetil salicilico lo podemos encontrar con el nombre de ASPIRINA. 1 comprimido contiene 125 mg, es importante NO utilizar en niños con vómitos o varicela.

En cuanto a las contraindicaciones, precauciones y efectos adversos, hablaremos lo siguiente:

El ácido acetil salicilico se debe utilizar con precaución en pacientes con enfermedad renal, úlcera gástrica, predisposición a hemorragia o hipoprotrombinemia, durante la terapia anticoagulante o con una historia de asma. A causa de la asociación con el síndrome de Reye, no se recomienda el uso de salicilatos en niños y adolescentes con síntomas de gripe o varicela.

Aquellos que desarrollan broncoespasmo a la aspirina pueden desarrollar una reacción similar a otros medicamentos anti-inflamatorios no esteroídicos. El salicilato sódico y otros salicilatos no acetilados (excepto diflunisal) suelen ser bien tolerados en estos pacientes.

Los salicilatos pasan a la leche materna en bajas concentraciones, aunque sus metabolitos glucurónidos las incrementan. Dosis mayores de 1 g. acaban en concentraciones de salicilatos notablemente más altas en leche y puede dar lugar a concentraciones plasmáticas elevadas en lactantes. El riesgo de síndrome de Reye debido a salicilatos en leche se desconoce. Anti-inflamatorios no esteroídicos como ibuprofen se prefieren a aspirina durante la terapia a largo plazo. Sin embargo, cuando se utiliza un salicilato para terapia materna a largo plazo, las concentraciones plasmáticas de salicilatos en lactantes deberían monitorizarse, sobre todo en neonatos. Aunque se prefiere utilizar paracetamol o ibuprofen, aspirina administrada con poca frecuencia a dosis analgésicas no debería producir riesgos al lactante, excepto por el efecto antiplaquetario potencial. Si se evita la lactancia durante 1-2 horas después de una dosis, debería prevenirse este efecto.

La ingestión materna de aspirina puede interferir con la contractilidad uterina y prolongar la gestación y el parto. La función plaquetaria materna y neonatal puede estar afectada, dando lugar a pérdida incrementada de sangre materna en el parto y pruebas anormales de función plaquetaria y hemorragia clínica en recién nacidos, incluyendo hemorragia intracraneal. La administración repetida de aspirina puede acabar en constricción prolongada del ductus arteriosus e hipertensión pulmonar. Sin embargo, una extensa revisión retrospectiva indicó que el uso de aspirina durante el primer trimestre de embarazo no incrementó el riesgo de defectos cardiacos congénitos en relación a otras malformaciones estructurales. El etiquetado de aspirina ahora menciona que no debería utilizarse durante el tercer mes de embarazo a menos que sea supervisado por un médico. Tres estudios recientes demostraron que el uso de dosis bajas de aspirina (20-100 mg/día) en el segundo o tercer trimestre en madres con riesgo de desarrollar hipertensión relacionada con el embarazo, disminuyó la frecuencia de esta alteración y sus complicaciones.

Efectos Adversos:

Los salicilatos pueden producir daño auditivo, alteraciones visuales, naúseas y vómitos, y confusión mental. El malestar gastrointestinal y la hemorragia oculta son frecuentes con rara hemorragia aguda por erosión gástrica. Al igual que otros medicamentos antiinflamatorios no esteroídicos, aspirina puede raramente producir disfunción renal, particularmente en aquellos con enfermedad renal pre-existente o insuficiencia cardiaca congestiva. Rara vez ocurre hepatotoxicidad, particularmente en niños con fiebre reumática o artritis reumatoide, y adultos con lupus eritematoso sistémico o enfermedad hepática pre-existente; el síndrome de asma, angioedema y pólipos nasales pueden producirse en pacientes susceptibles. Dosis altas pueden prolongar el tiempo de protrombina; una dosis analgésica única puede suprimir la agregación plaquetaria y prolongar el tiempo de hemorragia hasta una semana.

La prevalencia de anemia aplásica es extremadamente baja cuando se considera la extensión del uso. A menudo ocurre después de terapia a largo plazo y a dosis altas (dosis total de varios Kg). Agranulocitosis, granulocitopenia, o neutropenia son raras. Los casos

comunicados se produjeron en pacientes que estaban tomando otros

medicamentos capaces de producir esta discrasia.

Anemia hemolítica casi siempre se ha producido en pacientes con

deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, normalmente en

conjunción con infección u otros factores favorecedores.

Trombocitopenia puede ocurrir por los efectos del medicamento sobre la agregación plaquetaria. Existe alguna evidencia de que se trate de una reacción inmune.

_________________________

  • Paracetamol:

Dosis 20-40 mg/kg/día Repartido en tres o cuatro dosis (VÍA RECTAL)

10 mg/kg/dosis Vía Oral

Y comercialmente hablando podemos encontrar al paracetamol con los siguientes nombres y dosis:

  • Melabón Infantil supositorios (1 supositorio contiene 250 mg de paracetamol)

  • Febrectal Infantil supositorios (1 supositorio contiene 300 mg de Paracetamol)

  • Febrectal Lactantes supositorios (1 supositorio contiene 150 mg de Paracetamol)

  • Apiretal gotas, (1 gota contiene 4 mg de Paracetamol)

Acciones farmacológicas:

Paracetamol posee un efecto analgésico y antipirético que no difiere mayormente del ácido acetilsalicílico. El acetaminofeno disminuye la temperatura en pacientes con fiebre, pero raramente lo hace cuando la temperatura corporal es normal.

Indicaciones:

  • Fiebre: acetaminofeno es usado frecuentemente en pacientes febriles en los cuales la fiebre puede ser nociva o en aquellos en los cuales se consigue un considerable alivio al disminuir el cuadro febril.

  • Dolor: acetaminofeno (paracetamol) proporciona analgesia en el tratamiento del dolor suave a moderado. La droga es efectiva en el tratamiento del dolor no visceral, como algias musculoesqueléticas, neuralgias, dolores asociados a procesos febriles como la gripe, dolores reumatoídeos, por traumatismos. Es una alternativa en pacientes en los cuales los salicilatos están contraindicados o no son bien tolerados.

Contraindicaciones:

La administración repetida de acetaminofeno está contraindicado en pacientes con anemia preexistente o en aquellos con enfermedad cardiaca, pulmonar, renal o hepática y en úlcera gastroduodenal activa.

Reacciones adversas e interacciones:

El paracetamol es relativamente no tóxico a dosis terapéuticas. Se han descrito reacciones dermatológicas que incluyen rash maculopapular pruriginoso y otras reacciones de sensibilidad como edema laríngeo y angioedema. Produce una menor incidencia de irritación gástrica, erosión o hemorragia que los salicilatos.

Al uso de acetaminofeno se han asociado neutropenia y púrpura trombocitopénica, sin embargo, raramente han sido descritos casos de agranulocitosis.

Precauciones y advertencias:

Acetaminofeno debe ser discontinuado si ocurren reacciones de hipersensibilidad. En alguna medida su toxicidad se ve aumentada por el uso concomitante de agentes inductores enzimáticos como alcohol o drogas anntiepilépticas. La absorción gastrointestinal de paracetamol puede ser disminuida por drogas como agentes anticolinérgicos o analgésicos opioides, los cuales disminuyen el vaciamiento gástrico.

Síntomas y tratamiento de dosis excesivas:

Toxicidad crónica: la toxicidad crónica se asocia usualmente con alta incidencia de anemia, daño renal y molestias gastrointestinales incluyendo úlcera péptica. Toxicidad aguda: náuseas, vómitos y dolor abdominal ocurren usualmente durante las 2 a 3 primeras horas después de la ingestión de dosis tóxica de droga. Un signo característico de toxicidad aguda es la metahemoglobinemia resultante en cianosis de la piel, mucosas y dedos de las manos, fenómeno más marcando aún en niños. En este caso de toxicidad aguda el tratamiento es sintomático junto con medidas de soporte como control respiratorio y terapia hidroelectrolítica.
En envenenamiento severo, inicialmente puede ocurrir excitación y delirio, seguido de signos como depresión a nivel del snc, estupor, hipotermia, postración, marcada depresión respiratoria, pulso irregular y disminución de la presión sanguínea. En adultos la toxicidad hepática rara vez ocurre con sobredosis de menos de 10 g. Tratamiento: el paciente debe ser hospitalizado aunque no manifieste los efectos de la intoxicación, puesto que los niveles de daño hepático llegan al máximo 2 a 4 días después de la ingestión de la droga. Puede realizarse la inducción de emesis con jarabe de ipecacuana y el lavado gástrico. El uso de carbón activado debe ser evitado pues este disminuye también la absorción de acetilcisteína o metionina (antídoto del acetaminofeno). Independiente de las concentraciones plasmáticas o séricas del paracetamol, se sugiere una dosis de carga de acetilcisteína de 140 mg/ kg de peso, seguida de una dosis de mantención de 70 mg/ kg después de 4 horas por 17 dosis adicionales.

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  • Ibuprofeno:

Dosis 20 mg/Kg/día repartido en tres o cuatro dosis.

Y este lo encontramos con el nombre de Dalsy, contiene 100 mg de Ibuprofeno en 5 mL.

Las acciones colaterales:

Las reacciones más frecuentes son gastrointestinales los síntomas son : nauseas, dolor epigástrico, pirosis, diarrea, malestar abdominal, constipación y flatulencia.

Excepcionalmente se pueden presentar trastornos a nivel del sistema nervioso central (mareos, cefaleas, nerviosismo); a nivel dérmico (rash cutáneo); y a nivel renal (poliurea, azoemia, cistitis).

Precauciones que hay que tener en cuenta:

Las dosis diarias no deben sobrepasar los 3.200 mg si se produce irritación gástrica se puede ingerir pironal con las comidas.

En pacientes tratados cronicamente con este u otro antiinflamatorio no esteroidel, se puden producir dispepsias y ulceraciones gastrointestinales.

Contraindicaciones

Pacientes con antecedentes previos de hipersensibilidad al ibuprofeno. Personas con el síndrome de pólipo nasal, angioedema y broncoespasmo al asa u otro agente antiinflamatorio.

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El Acido Acetil Salicílico y el Ibuprofén poseen efecto analgésico y antitérmico como el paracetamol, pero ademas son antiinflamatorios. Por lo mismo para mayor acción antipirética se puede intercalar paracetamol y ácido acetil salicilico, o bien paracetamol con ibuprofeno. Lo que NUNCA debe hacerse es intercalar el ácido… con el ibuprofeno. Pero esto de intercalar por qué?, simple, como la eficacia viene dada porque los antitérmicos empiezan a ser eficaces a la media hora de su administración y tiene efecto máximo a las dos horas, decayendo posteriormente con lentitud hasta llegar a las cuatro horas en que no hay producto en la sangre. Si los alternamos cada tres horas (incluso dos en las primeras horas) se logra que siempre esté uno de los dos actuando en la sangre, pero siempre es mejor consultar a un médico obviamente.

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Algo sumamente importante, aparte de los remedios, son los medios físicos para controlar la fiebre y que consisten sencillamente en no abrigar excesivamente al niño y si la temperatura es muy elevada poner sobre su cuerpo un paño humedecido en agua tibia, con estas dos medidas suele ser suficiente además de administrarle el antitérmico prescrito por el pediatra. Otras medidas como humedecer el paño en alcohol o el baño en agua tibia no son tan aconsejables porque ambos pueden provocar una caída brusca de temperatura, el alcohol al evaporarse (aparte de que puede provocar una intoxicación etílica por absorción percutánea) y el baño si no se tiene la precaución de ir disminuyendo la temperatura del agua muy gradualmente.

De siempre se ha concedido gran importancia al control de la temperatura elevada en el lactante por la relación que pudiera existir con las llamadas CONVULSIONES FEBRILES, sobre todo si el lactante ya sufrió alguna previamente, situación alarmante en la que el niño sufre una perdida de conciencia y realiza movimientos de flexión y extensión de las extremidades (CONVULSIÓN TÓNICO- CLONICAS), presenta un aspecto contracturado (CONVULSIÓN TÓNICA) o pierde su contractura muscular normal en reposo (CONVULSIÓN ATONICA) pudiendo coincidir la emisión de orina y/o heces.

TODO NIÑO FEBRIL QUE CONVULSIONA REQUIERE ASISTENCIA ESPECIALIZADA INMEDIATA.

Por otra parte el que el pequeño tenga fiebre, como único síntoma no quiere decir que esté en una situación de gravedad, habrá de ser valorado por el médico y la fiebre junto con los demás signos y síntomas serán suficientes para decidir la mejor actitud a tomar.

Como el niño que tiene fiebre pierde más cantidad de líquidos como habíamos comentado para aumentar la perdida de calor por los mecanismos que aumentan la evaporación se le debe ofrecer agua con generosidad para compensar la perdida que está sufriendo. En esta situación únicamente nos planteará dificultades el niño que presenta en el mismo momento fiebre y vómitos pues primero tendrá que tolerar bien los líquidos administrados por vía oral, para poder ofrecerlos en cantidades apropiadas.

Algunos autores sugieren que debe realizarse una exploración completa incluyendo punción lumbar, para detectar sepsis, en lactantes con fiebre menores de 60 días.

Conclusión

Nuestras conclusiones en este trabajo, fueron las siguientes:

  • La fiebre es la elevación sostenida de la temperatura corporal (cuando se sobrepasa de 37° C, que es lo normal)

  • La toma de esta, depende bajo las condiciones que se hagan (sexo de la persona, el lugar en donde se tome la temperatura, el momento del día, y las actividades previas de persona)

  • Cuando se presenta la fiebre puede que esté acompañado de: perdida del apetito, vómitos, irritabilidad, somnolencia, cefalea, llanto, dolor de garganta, dificultades respiratorias, dolor de oídos y dolor al orinar. Obviamente pueden haber muchas otras diversas.

  • Las causas pueden ser diversas (como por ejemplo, enfermedades infecciosas, golpes de calor, causas hormonales, esfuerzos musculares, hipertermia maligna, intoxicación por salicilicos, etc.)

  • Hay distintos tipos de fiebre (como la continua, la remitente, la intermitente, la oscilante, la ondulante, la febrícula, etc.)

  • La fiebre se puede curar con la administración de medicamentos antipiréticos o de forma física (sacando la ropa, baños de agua tibia, etc.)

Bibliografía

  • Página web oficial de Laboratorio Bagó

  • Página web oficial del laboratorio Bayer

  • Página web del dr. Ramiro Gerardo Villareal González

  • Enciclopedia Encarta 1998®

  • El motor de búsqueda Copernic y los siguientes buscadores de internet:

http://www.altavista.com

http://www.yahoo.es

http://www.yupi.com

http://www.loquesea.com