La felicidad como utopía necesaria; Carlos Díaz

Eudaimonia. Búsqueda de la felicidad. Placer. Hedonismo. Corrientes filosóficas históricas. Rousseau. Ciorán. Sartre. Utilitarismo

  • Enviado por: Blanca
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CAPÍTULO 1

¿FELICIDAD EN BARBARIE O EN LA ILUSTRACIÓN?

Rousseau y Freud son dos filósofos opuestos en sus puntos de vista a cerca de la felicidad del hombre con respecto a su naturaleza.

Rousseau es un hombre optimista y piensa que todos los seres humanos son buenos ya que son seres racionales que tienden al bien. Piensa que el hombre es feliz en su estado natural, en la barbarie. Pero es necesaria la creación de un contrato social y con él, un estado porque los hombres necesitan vivir en sociedad y no individualmente como en la barbarie, porque los humanos se necesitan unos a otros.

La opinión de Freud, en cambio, habla sobre la destrucción entre sí de los hombres cuando se encuentran en la barbarie debido al deseo y egoísmo sin control de los humanos. Según él, la creación de un contrato social y de un estado se realiza para proteger a los humanos de sí mismos creando la civilización.

Este filósofo trata también el tema sobre la represión de los impulsos eróticos del hombre. Piensa que cada impulso reprimido crea agresividad en el individuo. Pero también cree que de la escasez de satisfacción, surge la razón y que aquel que es reprimido es un gran pensador. Estos impulsos son instintivos de la naturaleza del hombre para satisfacer sus necesidades. No son buenos ni malos en sí. , pero la sociedad hasta ahora e incluso hoy en día condena criticando y frenando esos impulsos considerándolos vergonzosos y en definitiva malos. La solución a este problema es realizar cambios en el cuerpo social, en la sociedad. La falta de felicidad se debe a la organización no racional de la sociedad. Y todos los actos malos cometidos por los humanos se deben a su infelicidad.

La felicidad es un estado sumamente difícil de alcanzar y muchos se conforman con el Nirvana, estado de ausencia de sufrimiento. El intento de evitar el sufrimiento deja en segundo plano el intento de conseguir placer. Alcanzar la felicidad y el gozo incluye también sufrimiento, pero que es compensado por lo nombrado primero.

CAPÍTULO 2

FELICIDAD EN PLACER.

El placer se presenta en este capítulo como aquello que necesitamos para alcanzar las virtudes. Según los epicúreos es el principio de la felicidad. Todos nos movemos tras el placer. Este se presenta de distintas maneras. El primer principio dice que sin conciencia ni preocupaciones podríamos alcanzar el placer y la felicidad.

Los cirenaicos pensaban que el placer está en el estomago, que es el órgano donde se haya la razón.

Mientras, Aristipo, en otro principio del placer, opina que el placer de la carne es mayor que el del espíritu, a la vez que el dolor corporal es peor que el espiritual. Epicuro opina al contrario dando mayor importancia al espíritu.

La felicidad se obtiene mediante el conjunto de los placeres, no mediante placeres individuales.

El conocimiento y la felicidad son incompatibles. La razón no lleva a la felicidad. El dolor es mayor en la razón que en el cuerpo. Según Nietzsche, aquellas éticas que miden el valor de las cosas por el placer o dolor que producen, son formas superficiales de pensamiento. El cirenaico cuando aparta la razón está afirmando su miedo al dolor y al sufrimiento.

La frecuencia y la cantidad de placer también son un tema tratado. Cuando hay abundancia de placeres, estos acaban desapareciendo. Los epicúreos tratan de conseguir el mayor placer posible perdiendo o arriesgando lo menos que puedan. Los epicúreos piensan que hay que aprovechar cada minuto de vida y que esta es muy bella. Quieren tener dominio sobre todo. El sabio epicúreo es aquel que consigue el autodominio. Piensa que aquel que sea justo, sabio y prudente será feliz.

El epicúreo comienza a transformarse en estoico cuando racionaliza el placer. Según los epicúreos aquel que desperdicia el tiempo está desperdiciando al ser.

La gente huye espontáneamente del sufrimiento, aunque a veces seamos capaces de aguantar sufrimientos con el fin de alcanzar finalmente un placer mayor.

En las religiones, el politeísmo y el ateísmo son similares. Los opuestos suelen ser parecidos. En el politeísmo los dioses son semejantes a los hombres y restan así parte de su divinidad. No son presentados como seres supremos inmortales, sino como personas similares a nosotros.

La muerte es también nombrada. Presentan la muerte como el último dolor que nos lleva a un estado de insensibilidad completa. Aquella filosofía que evita a toda costa el dolor está dejando ver su miedo y no al contrario, como hacen ver los epicúreos, por ejemplo. Estos centran su vida alrededor del miedo a la muerte. Todos negamos la muerte y nos apegamos a la vida, aunque sepamos que finalmente llegará. Además todos morimos solos, aunque en nuestra vida no lo estemos.

CAPÍTULO 3

ESTOICIOSMO O DONDE HEDONISMO ACABA SUS DÍAS.

Diversas filosofías coinciden en una cosa. La ausencia de sentido evita el dolor: el Nirvana, estado donde no se siente nada es la salvación de los pesimistas. Los Budas creen que cuando el deseo cesa también lo hace el dolor.

El estoico quiere dominar la decadencia. Alguien decadente no le importa perjudicarse. Elige aquello que no sea bueno. Aunque te traten mal, tú debes responder de buena manera, Sino, no puede resolverse el problema, resultando así perjudicial.

Todo aquello que sientes produce mayor efecto en ti cuanto mayor es la intensidad tenga el sentimiento.

La pasión provoca frustraciones. Cuando deseas algo que no depende de ti estas condenado al frustramiento. La muerte puede arrebatarte aquello que deseas. Por ello debes tenerla presente para que el sufrimiento sea menor cuando llegue.

Los estoicos rechazan las fiestas, los excesos las pasiones. Quieren vivir ocultos y conseguir el dominio del placer y las pasiones para que no puedan producirlos mal. El alma consigue felicidad y tranquilidad cuando no hay miedos ni perturbaciones, La pasión provoca perturbaciones y por ello la rechazan.

La virtud asegura la felicidad, pero no el placer. La infelicidad se debe a los placeres. La felicidad está, por lo tanto, unida a la virtud. Para llegar a ser feliz debes merecerlo. El pelegianismo cree que cuanto mayor es el esfuerzo más cerca estás de la virtud. Aquel que consigue ser virtuoso no teme al dolor si con él conseguirá la felicidad.

El sufrimiento espiritual puede darse a la vez que el gozo corporal. Los sentimientos positivos y negativos pueden aparecer paralelamente. La felicidad requiere esfuerzo y voluntad. No puedes esperar que los demás te hagan feliz.

El cristianismo cree necesario realizar buenas obras para demostrar el amor a Dios. Estas acciones solo se realizan por la fe. La cantidad de buenas obras equivalen al grado de fe del cristiano. El esfuerzo en conseguir buenas obras lleva a la virtud. Para ser digno de la felicidad y para servir a Dios debes trabajar. No debes perder el tiempo del que dispones, dada la brevedad de la vida, en el ocio. Es condenado moralmente aquel que malgaste el tiempo de dicha manera. Pero el que trabaja demasiado tampoco dispone de tiempo que dedicar a Dios. Por eso los cristianos establecen el domingo para descansar y dedicar ese día a Dios.

La naturaleza es contraria a la razón. La primera representa al hombre en conjunto. Los hombres son un conjunto de personas. La razón, en cambio, tiende a la individualidad. La naturaleza pone los limites de aquello que podemos hacer. Es la que nos crea y la que nos da medios por lo que también nos da límites.

Según Kropotkin, el sentido de la moral es algo que existe en todos los hombres. Es un sentido más. Por ello piensa que cada persona haciendo lo que quiere obrará de manera beneficiosa debido a su sentido moral. Es un filósofo optimista. Esta teoría roza el anarquismo. Debemos vivir en la naturaleza y actuar según creamos, ya que siempre actuaremos correctamente porque el hombre tiene la razón y siempre es bueno. Solo se convierte en malo cuando es corrompido por el estado.

La sociedad considera acciones buenas aquellas que benefician a ella misma en conjunto, a la sociedad. Y es malo aquello que la perjudica. En las especies que cooperan entre sí, sus individuos son los que mayor porcentaje de supervivencia tienen.

Una virtud que todo hombre posee es la compasión. El hombre no quiere ver sufrir a su semejante porque significa que él también puede sufrir. La supervivencia de la especie se debe a esa virtud. Nos ayudamos los unos a los otros por compasión.

CAPÍTULO 4

EL FRIO DE LA FELICIDAD SEPARADA.

El placer está acompañado de dolor. Debemos elegir correctamente nuestros placeres y con ellos también los dolores para llegar a un equilibrio. Los placeres deben ser ordenados. El hombre bueno elige los placeres verdaderos y no lo falsos, como el dinero. El gozo necesita la racionalización para ser bueno.

La felicidad requiere esfuerzo, pero la virtud y el propio esfuerzo no dan directamente la felicidad, sino cuando se encaminen al bien. El bien más perfecto es aquel que se persigue por sí mismo, como la felicidad, que siempre es elegida por ella misma.

La tendencia natural del ser feliz es el deseo de felicidad. La naturaleza trata mal a los hombres dando a los hombres la necesidad de felicidad sin poder proporcionársela. El hombre puede ser víctima y desobedecer sus deberes sino está satisfecho.

La buena voluntad es necesaria para ser dignos de la felicidad. Al desear la felicidad también deseas conseguir los medios de los que puedes disponer para alcanzarla. La manera de conseguir la propia felicidad no puede ser nunca definidas ya que el concepto no se rige mediante la razón, sino mediante la imaginación, Por ello es un termino individual, cada uno lo define de manera distinta según lo imagine o sienta.

No siempre el hombre feliz es bueno, ya que puedes desear una cosa aunque no sea buena.

El imperativo categórico persigue el bien obrando de manera correcta, aunque así no consigamos nuestra propia felicidad. Según esto se busca la felicidad por el deber, no por ella misma.

Todos los seres tienen deseos. El placer es la coincidencia del deseo y de su representación real. Desear nos hace ser seres.

La virtud y la felicidad están unidas. El enlace entre ellas quizás sea que la búsqueda de felicidad y el esfuerzo por conseguir la virtud sean acciones similares.

La libertad del individuo proviene de la libertad de la voluntad. EL deber, la ley moral, hace que nuestra voluntad sea buena. La voluntad permite que tomemos decisiones, que elijamos, lo que nos hace libres.

El deber es aquello que estamos obligados a hacer. El hombre siente que debe cumplir ese deber para obrar de manera correcta. Esto permite que actuemos universalizando normas, haciendo por otros lo que queremos para nosotros, Se debe obedecer a la razón, La persona no debe ser utilizada como un medio, sino como un fin en sí mismo.

La teología moral basa sus leyes éticas en la existencia de un ser supremo. El que posee virtudes será feliz a pesar del dolor, porque Dios garantiza que su esfuerzo sea recompensado. La religión explica la finalidad de la vida.

La filosofía es caracteriza por el orden. La filosofía es necesaria en todas las cosas porque siempre es necesaria la fe en algo. Incluso la ciencia, en un principio necesita fe.

CAPÍTULO 5

EL CALOR MILITANTE DEL FELIZ GUERRERO VIKINGO.

Las teorías de Nietzsche hablan de un hombre que no está sano debido a las excesivas pretensiones que este se crea cayendo en la arrogancia.

El sujeto clásico que Nietzsche trata se divide en numerosas partes (muchos sujetos no existen y Nietzsche lo demuestra):

El “yo pienso” donde el sujeto es sujeto porque piensa y eso le convierte en individuo. A veces no pueden distinguirse las acciones querer, sentir y pensar. No podemos definir el concepto de pensar porque realmente cuando creemos pensar no podemos estar seguros de que es verdad y de que no realizamos otra acción.

El “sujeto-sustancia”: al realizarse una acción, tras ella no encontramos al sujeto. Su alma no interviene en los acciones. Detrás de los fenómenos no hay nada.

El “sujeto-voluntad”: La voluntad siempre está presente. Si no aportas tu voluntad, el resto de las cosas que intervengan poseerán voluntad propia. Nuestro cuerpo, al igual que todo, se divide en subalmas. Como en toda colectividad, aquello que gobierna se identifica con el colectivo. Por ello con que una de las subalmas posea voluntad todo el colectivo la posee.

El “sujeto-causa”: Todo sujeto desea conseguir la libertad de voluntad, es decir, actuar de manera libre, responsabilizándonos de nuestros propias acciones. Sin embargo, somos nosotros mismos los que hacemos que esa voluntad no sea libre creando barreras y signos que hacen que nuestra voluntad sea mitológica, que no sea libre.

El “sujeto- ello”: Los pensamientos no se producen cuando tu quieres. Ellos mismos llegan a tu mente por sí solos cuando quieren, no cuando lo quieras tú.

El “sujeto es máscara”: El hombre muchas veces intenta imitar aquello que querría ser, su propia ideal. Todos aspiramos a la paz del alma. Para intentar conseguirla somos hipócritas. Se debe a que hoy en día, la gente no tiene fe., por ello necesita crear otras nuevas convicciones que le den fe.

El hombre animal enfermo: Debido a la falta y búsqueda de la felicidad en la sociedad hay muchos hombres enfermos. Solo hay una manera de curación. Reconociendo su enfermedad, y por lo tanto, su falta de felicidad. Según Nietzsche, el hombre sano debe también enfermar para así después reconocer su enfermedad y poder conseguir la felicidad. Todo hombre debe estar en algún momento enfermo para después ser feliz.

La responsabilidad es la necesidad que sentimos de castigar y juzgar cada hecho que se realiza y a aquel que lo realiza. Para acabar con esto debemos eliminar la memoria. Solo en la memoria queda aquello que no podemos olvidar porque el dolor nunca cesa. Para terminar a su vez con la memoria debemos desarrollar el olvido. Sin el olvido la felicidad no puede existir porque la memoria nos haría sufrir. El olvido es una fuerza.

El deseo es donde reside nuestra necesidad de ser felices.

Nietzsche cree que la sociedad moral está dividida en moral de señores y moral de esclavos.

Los aristócratas o los nobles son aquellos que poseen el poder en la sociedad. Ayudan a los más débiles no por compasión ni por obrar ayudando a los demás, sino, porque tienen un exceso de poder que deben exteriorizar. Los aristócratas son tradicionalistas. No les gusta innovar, sino seguir con tradiciones, no tienen ideas modernas. Sienten respeto hacia la vejez. Son intolerantes, creen que hay que castigar duramente a aquel que no cumpla sus deberes y a ello lo hacen llamar justicia. Todos los rasgos de los nobles presenta igualdades con las políticas y teorías éticas de extrema derecha, entre otras, con el nazismo.

Los esclavos tienen valores contrarios a los nobles. Creen en la compasión, en la humildad, en ayudarse unos a otros. No ven con buenos ojos a los nobles, al igual que estos ven inferiores a los esclavos.

El hombre libre llega al estado de felicidad y desprecia al resto que se conforman con un estado de bienestar. El hombre libre es un guerrero. Ese hombre pertenece a los nobles.

Las razas nobles entran en el concepto de barbarie. Sienten placer al destruir. Quieren el triunfo y la crueldad.

Nietzsche desprecia también a las masas. Cree que lo bello no puede compartirse y aquello que puede compartirse no tiene demasiado valor. Cuando surge tensión en la masa, surge a su vez el genio. El hombre poderoso, el más fuerte.

Nietzsche opina que la virtud es estúpida. Solo merecen la pena aquellas virtudes que se encuentran en armonía con nuestras necesidades.

CAPÍTULO 6

PASIÓN CONTRA FELICIDAD: ENTRE CIORAN Y SARTRE.

El filósofo Ciorán coincidía con Nietzsche en su rechazo ante la ciencia. El saber es lo que hace infelices a los hombres. El hombre no debe pensar porque de esta manera no tendrá ningún momento de descanso. La humanidad siempre se encuentra al margen de todo. El hombre no tiene conocimiento de que existe hasta que entra en contacto con el conocimiento. Sin ciencia y conocimiento no hay dolor. La humanidad es inferior al resto de los seres por el hecho de que estos poseen el beneficio de la ignorancia. No tienen necesidad de sabiduría.

El dolor siempre existirá, formando parte de todo. Nuestras vidas comienzan y terminan en dolor. Y al formar parte el dolor de la vida de todo ser, para este será más fácil sufrir que no sufrir porque es aquello que siempre a vivido.

La humanidad desde el comienzo no ha estado a la altura de las circunstancias. Por ello ahora el hombre se obsesiona con el término de evolución. Pretende convertirse en alguien similar a Dios, a un ser perfecto, pero está evolución se vuelve contra el mismo empequeñeciéndole y convirtiéndolo en la nada. Solo la sabiduría puede llevarle hasta la libertad, pero no hasta el poder.

El placer siempre promete sin dar nada. En el deseo ocurre similar. El deseo no satisfecho es sufrimiento, pero si en cambio es satisfecho se convierte en placer. Tras este placer viene la decepción.

El hombre aspira a cosas que sobrepasan sus posibilidades y por ello no consigue ser feliz. La única posibilidad de conseguir la libertad, y de esa manera poder optar a la felicidad es renunciar a nuestra identidad. Convertirnos en nadie. Y al mismo tiempo intentar ser nosotros mismos, pero esta vez sin ninguna identificación anterior que ya nos condicione. Aquellos que no se aceptan, que no son ellos mismos vivirán condenados a la infelicidad.

El hombre es un fracaso de la creación, pero incluso siendo un fracaso es extraordinario.

La filosofía de Sartre en cambio tiene distintos puntos a los de Cioran. Según Sartre el término de felicidad va unido a la imagen del hombre. El mundo rechaza a el hombre. El mundo presenta desconfianza. Debes estar en todo momento en un estado de alerta y esto es cansado.

La angustia es la ausencia de responsabilidades con el resto de la humanidad.

El existencialismo no suele asociarse a la palabra felicidad. Somos seres carentes de libertad, porque hemos sido condenados a ella. La libertad total del hombre se da cuando tiene la posibilidad de elegir si desea o no existir, pero como ningún hombre deduce antes de existir nadie es libre completamente.

La existencia posee una riqueza infinita, porque con la existencia de un solo ser son posibles la sucesión de acontecimientos.

El existencialismo se opone a la supresión de Dios. Con él desaparece la posibilidad de encontrar unos valores que rijan a la sociedad. Si no existiese Dios todo estaría permitido, no encontraríamos valores que rigiesen nuestra conducta. La felicidad, según el existencialismo, tiene relación con nuestro comportamiento ante la supuesta existencia de Dios.

CAPÍTULO 7

EUROFELICIDAD: LA BOMBA, EL FUNCIONARIO Y EL MERCACOMUNISMO.

La definición de aquello que es bueno posee diversas variaciones. Algunos son los que piensan que ese término no puede definirse. En cambio otros piensan que aunque sea difícil encontrar definición esta debe existir porque sino no podría hablarse sobre ética. Podría una de las definiciones relacionar lo bueno con aquello que produce placer, que es agradable. El placer es deseado por todos los hombres. Si entendemos por placer un objeto de deseo no sería deseado por todos los hombres, ya que quizás para algunos no supusiesen un bien, sino un mal.

Los utilitarias identifican la felicidad y al placer con la utilidad. Creen que debemos poner orden y racionalizar los bienes y los placeres, aun conociendo que lo que a unos les produce placer o otros puede ser que no. El utilitarismo es similar al hedonismo aplicado a la búsqueda de la felicidad en la sociedad. Su concepto de felicidad tiene toques hedonistas. Lo único que el utilitarista no acepta es que tenga que cargar con las consecuencias de los actos que han realizado otros. Defienden el egoísmo argumentando que el fin de ello es el bienestar general, aunque no es cierto porque no intentan conseguir el beneficio general, sino el suyo propio. El utilitarismo de Stuart Mill, uno de los representantes de esta filosofía, se basa en tres principios fundamentales:

El principio de la felicidad, en el que se dice que las acciones justas son aquellas que promueven la felicidad, y las injustas aquellas que producen infelicidad. Por felicidad entienden la ausencia de dolor y la obtención de placer. Esto es lo que el utilitarismo tiene en común con el hedonismo.

El principio de jerarquía que entiende que ante dos placeres distintos siempre uno es más deseable, y por lo tanto tendrá prioridad.

Principio de interés público en donde se cree que el hombre no debe actuar ante su propio felicidad y la de los demás. Piensan que debes tratar a los demás como quieres ser tratado tú. Amar al prójimo, al igual que en la ética cristiana.

Cuando el utilitarismo de la norma se encuentra ante una situación en la que se debe decidir entre proporcionar un beneficio menor a un número mayor de personas, o un beneficio mayor a un número más reducido de personas, se decide por la primera opción, porque piensan que la felicidad debe ser para el mayor número posible de personas.

Kant pensaba que era mejor la muerte de un hombre antes de que este corrompiese a su pueblo. El utilitarismo de la norma presenta similitudes con Kant y su imperativo categórico. Esta filosofía no puede unirse ni separarse del imperativo.

El utilitarismo de la acción piensa que si un acto trae consecuencias negativas no debe realizarse. Las acciones realizadas que deben ser hechas proporcionan mayor placer que las que se realizan sin deber ser hechas.

A pesar de todo ello, el utilitarismo carece de base para poder solucionar los problemas de la sociedad en la práctica. Stuart Mill pensaba que el estado era promotor del estado de bienestar.

La felicidad y la virtud poseen valor cuando le sirven a quien las posee. La virtud mechas veces nos sirve para aparentar ser buenas personas, honradas. Pueden ser hipócritas. Por ejemplo, la generosidad puede ser la ambición de conseguir más tarde tú algo a cambio.

El interés de la gente puede llegar a cambiar la visión de los objetos, según Helvetius. La moral se somete al interés.

El hombre puede ser dividido en dos tipos. El que es humano y no soporta la visión de la desgracia de sus semejantes, por lo que intenta ayudar a los demás; y el hombre inhumano que siente placer al ver sufrir al resto y se niega a prestarles ayuda. A veces nos aprovechamos de la felicidad de los demás para que nos proporcionen afecto. Pero el hombre no puede cambiar porque no puede negar sus pasiones.

El estado ha estado siempre presente en la historia humana desde diversos puntos de vista. Hobbes opinaba que la naturaleza humana es egoísta, competitiva y desconfiada, lo que provoca la lucha entre humanos. Por ello es necesario el estado para que consiga poner orden. La peor afirmación sería decir que el hombre es capaz de juzgar por sí mismo, sin ayuda del estado. En cambio, Rousseau decía que en la Barbarie todo el hombre no es bueno ni malo porque la moral no existe. Pero sus instintos son buenos por naturaleza. El estado solo tiene como fin promover la utilidad pública. Y para conseguir su propósito cuenta con la educación y la sanción. Desde las leyes es desde donde deben ser corregidas las costumbres del hombre.

El estado es la única solución ante la visión del hombre como un ser egoísta.

La visión del gobierno de muchas personas es de una institución que nos oprime. Utiliza el terror para sus fines.

La ciencia se encuentra numerosas veces en contra de la felicidad. La creación de la bomba supuso la destrucción de la felicidad para muchos. Esta es la felicidad para el terrorismo del estado.

En Europa el nacionalismo fue causa de numerosas luchas. Nietzsche afirmaba que uno de los mayores problemas europeos ha sido la religión. Europa se encuentra en crisis y quiere unirse para salir de ella mediante una economía común.

Europa presume de cosas de las que carece. Los derechos humanos que defiende Europa no siempre son cumplidos, ya que algunos hombres son tratados como animales. También algunos intelectuales que supuestamente ayudan en el avance de Europa tienen una imagen del hombre perjudica. Europa se encuentra en crisis estructural debido a la injusticia. El hombre europeo también se halla ante una crisis de identidad.

Cuando un pueblo se muestra al exterior de manera diferente de cómo realmente vive se encuentra ante una crisis. La crisis impide la felicidad.

Según Sartre el hombre es una pasión inútil. Esto es una de las ideas que provoca crisis, porque si no damos sentido ninguno al hombre la sociedad no puede funcionar. El hombre trabaja para conseguir una sociedad con el lema “libertad, igualdad y fraternidad”, donde los hombres puedan ser felices.

CAPÍTULO 8

POR UNA FELICIDAD CORRIENTE ARRIBA.

En el último capítulo de este libro, el autor plantea la cuestión de la existencia de una felicidad objetiva y universal. En realidad no hay teoría de la felicidad que todos acepten por igual. Solo existe la posibilidad de rectificar la historia de la humanidad para que esta no sea desgraciada y se guíe por su racionalidad.

La opción que se propone es la de una felicidad personalista y comunitaria. Desde la biología la felicidad no puede plantearse. El hombre biológicamente feliz no existe. Desde la psicología podemos observar diversos puntos del hombre ante la felicidad. Cada individua se comporta de manera diferente ante ella. En algunos basta solo una pequeña cantidad para alcanzar la cumbre y en otros se halla con mayor dificultad y esfuerzo; y que toda persona que consigue un deseo tiene otro nuevo inmediatamente después de ese Desde el punto de vista sociológico, ante la falta de felicidad social el hombre busca la felicidad interiorista.

La felicidad se construye, no se describe. Por ello es un ideal de la imaginación. También se construye mediante la razón. La obtención de felicidad va acompañado de infelicidad porque no hay placer sin dolor. Las crisis en una sociedad siempre sorprenden, nunca se esperan. Y ante ella se generan numerosas preguntas sobre sus motivos. Uno de los problemas de nuestra sociedad es la incapacidad del individuo de expresar su dolor y de pedir ayuda en caso de necesidad. No sabemos expresar nuestros sentimientos. Y al igual que no sabemos pedir ayuda tampoco tenemos habilidad para darla cuando alguien se decide a pedirla.

Las dificultades deben ser afrontadas con alegría y voluntad. Debemos saber encajar el dolor. El afecto de los que están alrededor nuestra debería medirse no solo por las alegrías mutuas, sino por las heridas causadas, pero solo aquellas necesarias para no vivir en una mentira.

La opción de una felicidad personalista y comunitaria es tratar de ser dignos de la felicidad y agradeciendo la felicidad que llegue. La vida es buena y merece la pena. Creer en esta felicidad supone creer también que el hombre es máximo valor y no puede ser medido. Es el único que puede ser sujeto y fin en sí mismo, nunca un medio u objeto. Esto hace que el hombre sea racional y libre. En cambio, muchas teorías filosóficas menosprecian al hombre y lo consideran un ser sin valor no siendo un sujeto. Son teorías antihumanistas.

La antropología personalista y comunitaria deja claro que es capaz de amar, considerando la vida algo de gran belleza.

Jaspers considera que el hombre es algo insignificante. Una pequeñisima parte de un enorme mundo. El mundo no es unidad, pero el hombre siente la necesidad de buscar orden a todo y busca una unidad que una los elementos del mundo.

Cuando el hombre es realmente consciente de su libertad surge la fe. Al verse como un ser individual piensa que no lo es por su propia obra y ahí es donde Dios surge. Y cuando se niega la existencia de Dios, siendo libre, se tiende a divinizar al hombre.

Uno de las pocas personas que sigue escribiendo sobre felicidad y que el autor nombra es Miguel Cobaleda. Su libro La arquitectura de la realidad trata diversos temas. La felicidad es para quien la trabaja. Si quieres belleza, constrúyela. La fealdad es la destrucción de la belleza. La fealdad supone el caos, el sinsentido. La belleza contiene orden y sentido. La libertad se rodea de numerosas paradojas. Hay quien la rechaza por considerarla una carga, una responsabilidad y quien dedica su vida a encontrarla. En el amor, sentirse amado es casi tan importante como amar, pues el amor no correspondido no acompaña a la felicidad. Amar no es tener, sino ser. El que destruye no ama, aunque justifique la destrucción con la obtención de algo amado. Aquel que destruye a su semejantes no puede ser considerado humano porque no se ama a sí mismo, que es un humano.

El cristianismo ha sido la esperanza de obtener la felicidad de una gran parte de la población humana. Y muchos considerados no creyentes se apoyan en partes de esta ética. En la vida esta siempre presente el dolor. Solo conseguiría la felicidad aquel hombre que lo afronte. Jesús muere expuesto al dolor y es modelo para el creyente. El derecho de felicidad no puede obtenerse solitariamente. No se puede ser feliz sin los demás.

EUDAIMONIA

LA FELICIDAD COMO UTOPIA NECESARIA

DE CARLOS DIAZ.