La Fe

Antropología filosófica. Religión cristiana. Cristianismo. Jesús. Dios

  • Enviado por: Martha Màrquez
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 7 páginas

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“La Fe”

Introducción

La razón por la cual elegí este tema como trabajo final, es porque precisamente este fue mi tema de exposición y puedo tener por ello un poquito de más recursos o bibliografías para hablar de esto. Independientemente de la experiencia de fe que yo he tenido a lo largo de mi vida y también aquí compartiré.

Considero que el hablar de religión siempre nos puede llevar a una paradoja y que en ella solamente existe la “fe”.

Religión es algo que a simple vista puede parecer una palabra fácil de definir e interpretar, pero dentro de ésta existe una gran inmensidad de implicaciones tales como: creencias, valores, tabúes, entre otros. Las cuales pueden ser tomadas y explicadas con base a tus experiencias y convicciones.

En este trabajo me basaré en la fe divina, que es cuando Dios es a quien se cree. A Dios le debemos fe absoluta porque Él tiene absoluto conocimiento y es absolutamente veraz. La fe, más que creer en algo que no vemos es creer en Alguien que nos ha hablado. La fe divina es una virtud teologal y procede de un don de Dios que nos capacita para reconocer que es Dios quien habla y enseña en las Sagradas Escrituras y en la Iglesia. Quien tiene fe sabe que por encima de toda duda y preocupaciones de este mundo las enseñanzas de la fe son las enseñanzas de Dios y por lo tanto son ciertas y buenas. Y es ahí donde se engloba la confianza que uno como creyente debe de cimentar firmemente.

Finalmente también se trata del respeto que se debe tener hacia otras personas que no profesan la misma religión o que simplemente se abstienen de poner su fe en algo o alguien. Cada quien mediante la libertad con la que cuenta, es capaz de profesar o no una fe, ya sea divina, humana o de la naturaleza.

Así los seres humanos podemos aprovechar o desaprovechar las gracias que Dios continuamente nos proporciona para tener fe y a través de la fe.

Nuestra inteligencia tiene la tendencia a creer las cosas que son evidentes. Como hay verdades divinas no evidentes, para creerlas se necesita nuestro asentimiento a esas verdades divinas.

Desarrollo

La fe es esencialmente la respuesta de la persona humana al Dios personal, y por lo tanto el encuentro de dos personas. El hombre queda en ella totalmente comprometido. La fe es cierta, no porque implica la evidencia de una cosa vista, sino porque es la adhesión a una persona que ve. La transmisión de la fe se verifica por el testimonio. Un cristiano da testimonio en la medida en que se entrega totalmente a Dios y a su obra. Normalmente, la verdad cristiana se hace reconocer a través de la persona cristiana. El que no tiene fe no entiende al que la tiene, y sabe estimar los valores eternos. Es como hablarle a un ciego de colores.

La fe personal en Jesucristo tiene que ser auténtica y madura, por lo tanto que involucre un compromiso. Y una fe así es la que da fuerza y eficacia a la vida de un cristiano.

“Lo esencial de la fe es aceptar una verdad por la autoridad de Dios que la ha revelado. El que para creer que Jesucristo está en la eucaristía exige una demostración científica, no tiene fe en la eucaristía.”

Realmente esto puede llegar a ser algo cuestionable para aquellos que no tengan una fe sólida, cimentada en la oración y el compromiso filial a Dios y a lo que se cree.

Por lo tanto, aquel que se diga creyente pero no cree en la Eucaristía, no tiene una fe madura y totalmente entregada a la Palabra de Dios.

Se supone que al creer en Cristo me fío de su Palabra. Seguirlo es también asumir ese compromiso y llevarlo a cabo en la vida diaria mediante la escucha de su Palabra, asimilar sus actitudes, tratar de comportarse como Él, identificarse plenamente con Él. Los que siguen a Jesús de verdad quieren parecerse a Él, se esfuerzan en pensar como Él, haciendo las cosas que le gustan a Él. Desean obrar bien, ayudar a los demás, perdonar, ser generosos y amar a todos, como Él nos enseñó.

Tener fe lleva consigo un estilo de vida, un modo de ser, es algo que se vive y se proyecta.

“La transmisión de la fe se verifica por el testimonio... Un cristiano da testimonio en la medida en que se entrega totalmente a Dios y a su obra... Normalmente, la verdad cristiana se hace reconocer a través de la persona cristiana .”

El testimonio del cual yo puedo compartir fue una experiencia fuerte de Dios y de su voluntad. Obvio que ganó la voluntad divina a la voluntad meramente humano que yo podría tener sobre mis planes de vida.

Se requiere de mucha fe para poder entregarle o mejor dicho, consagrarle la vida a Jesús. Porque estás entregando tu ser, a ALGUIEN que no has visto, que no has tocado, con quien no has platicado físicamente. Para esto, se requiere de una fe que vaya madurando, creciendo y renovándose día a día. Aquí cada quien tiene que ir buscando los recursos para que se favorezca lo antes mencionado. La oración es el mejor de los recursos, es un ir creciendo en la fe.

Y pude constatar que aún en la vida religiosa la fe se puede tambalear, el “horizonte” por momentos se puede nublar. Pero se tiene que confiar y rescatar esa fe para hacer la voluntad de Dios y no la nuestra, aunque a veces no entendamos y no le encontremos algún sentido. Al hacer la voluntad humana, tarde que temprano nos hace recordar que hay Alguien más que rige nuestra vida y nos acompaña. Uno propone y Dios dispone, siempre!

La fe se recibe en el bautismo, pero en el transcurso de la vida se tiene que ir haciendo crecer, pero irá creciendo a medida que se ejercite.

La fe es iluminadora, optimista y da esperanza; porque es razonable. Pero también puede llegar a exigir demasiado, ha implicar esfuerzo por querer asumir y querer vivir como Jesús lo hizo. Ese asumir actitudes a veces desgasta por la sociedad en la que nos desenvolvemos, que sentimos que va en contra de nosotros. Pero es ahí con mayor motivo donde debemos defender nuestra fe y ser creyentes, cristianos en cualquier donde nos paremos, dejando a un lado la vergüenza o la crítica y/o señalamientos que nos puedan hacer. Pero con esas actitudes se van dando sentido a esa fe que profesamos; aquí también es donde se sumas los valores y virtudes cristianas. Todo esto debería de llevarse a cabo en la vida diaria, en nuestro compartir, desde cualquier estilo de vida.

El no saber muchas veces el por qué de las cosas, pero fiarme, poner mi vida en las manos de Alguien que sabe más que yo, que sabe lo que me conviene, y pedirle que me ayude cuando siento que las circunstancias me sacuden y golpean, hacen que de repente la confianza en Él se tambalee. Por eso para mi la oración es algo esencial todos los días. Aunque a veces los pretextos del no tener tiempo se hacen presentes, caigo en la cuenta que el tiempo que se dedique a Dios no es el tiempo que me sobre, es y debe ser un tiempo preparado y buscado sólo para Él, donde se busca por AMOR.

Pero de algo estoy segura, aunque yo me aleje de Él, Él nunca se aleja de mí, y saber esto, hace que me comprometa aún más en esa comunicación que se da de corazón a corazón.

“La Fe -según palabras Santo Tomás de Aquino- “es un acto del entendimiento, el cual se adhiere a la Verdad Divina, mediante una orden de la voluntad movida por la gracia de Dios”.

Conclusión

Constatamos que no es fácil ser testigos coherentes de lo que creemos, y enseñamos, más aún cuando vivimos en un mundo difícil de evangelizar por las tensiones que se provocan entre la fe y la vida, la fe y la cultura, la fe y los cambios.

 La fe en Dios es una fuerza de vida y de progreso Cristo vino al mundo para traer un mensaje salvador para toda la humanidad. Es necesario que cada uno de nosotros viva el evangelio con integridad y valentía.

Todos debemos ser apóstoles y llevar el mensaje de Cristo. Es necesario que cada uno de nosotros sea militante de la fe, oponiéndose a las fuerzas del mal. La fe cristiana es un don de Dios, una revelación divina que tiene que ser aceptada y vivida por el hombre. En este sentido, la fe cristiana es una forma de vida superior.

Para mí, Jesús es motivo de fe. Buena o mala mi fe, pero es mía y yo la he construido a lo largo de mi vida, pero siempre acompañada de Dios.

Tengo la certeza de su amor a través del don de la vida y las abundantes gracias que me muestra día con día. Y defenderé mi creencia siempre, en cualquier lugar y con cualquier persona. A mí no me avergüenza ser parte de esta iglesia que camina guiada a a la luz del Espíritu Santo y movida por una fe inquebrantable.

Cuando uno ha sido tocado por Dios, ya jamás encontrará reposo. Al contrario, se buscarán momentos, espacios, lugares, tiempo…para tener encuentros de intimidad con Nuestro Señor y poder dialogar y pedir que nos haga instrumentos de Él donde quiera que vayamos, y que siendo sus instrumentos, no discriminemos a aquellos que no comparten nuestras creencias.

Termino este trabajo, convencida de que mi fe va creciendo poco a poco, que yo soy quien marca el ritmo para acercarme más a Él.

Pero también con una conciencia más amplia y clara hacia las personas que no compartimos el mismo credo, eso me hace crecer en amor a Dios, porque aunque la otra persona no lo vea, trato de imitar a Jesús en actitudes

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“Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso” Martin Luther King

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Idem

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