La Fe cristiana

Teología. Nuevo Testamento. Ideas cristianas. Revelación de Dios. Respuesta humana. Razones para creer. Crisis

  • Enviado por: Lander Pons
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
publicidad
cursos destacados
Estrategias de Negociación
Growman Group
¡Planifica tus reuniones, identifica los intereses y necesidades comunes, refuerza las relaciones y hazte entender con...
Solicita InformaciÓn

Máster en Administración y Gestión Avanzada de Proyectos
Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM)
El éxito y la notoriedad de las empresas se basan en su capacidad por conseguir que sus proyectos salgan adelante y...
Solicita InformaciÓn

publicidad

Fe

Actitud de la totalidad del ser, también la voluntad y el intelecto, dirigida a una persona, idea o —como en el caso de la fe religiosa— a un ser divino. Los teólogos cristianos modernos coinciden en resaltar el carácter existencial absoluto de la fe, para distinguirla así del concepto popular que la identifica con creencia por oposición a conocimiento. En realidad la fe abarca la creencia pero va mucho más allá y en la historia de la teología la distinción se ha hecho más a menudo entre fe y obras que entre fe y conocimiento. Esta distinción fue expresada por el apóstol Pablo, que afirmó que el ser humano pecador no puede alcanzar la salvación a través de buenas obras sino sólo mediante la fe en la libre gracia de Dios. Según esta idea, recuperada con fuerza por Martín Lutero durante la Reforma, las buenas obras son consecuencia de la fe. La relación de fe con Dios permite al creyente trascender las limitaciones y realizar buenas obras.

La idea de la fe en el Nuevo Testamento

La más evocadora está en Hebreos 11,1, donde la fe se proclama como "el fundamento de las cosas que se esperan y un convencimiento de las cosas que no se ven". Aquí la palabra para fe es la griega pistis, que significa el acto de dar la confianza de uno. La idea de la fe en el Nuevo Testamento implica una ampliación y una alternación de la anterior, la idea hebrea de la fe como la calidad de la estabilidad y confianza que inspira la relación entre dos seres. Para los autores del Nuevo Testamento, la fe ha encontrado su centro en la relación de los creyentes con Jesucristo. Pero la idea de fe en el Nuevo Testamento va más allá de la expuesta en los libros sagrados hebreos porque añade el concepto de "creer en" o "creer que". Por lo tanto, la teología cristiana ha distinguido de forma tradicional entre el elemento subjetivo de la fe, que implica la acción sobrenatural de Dios sobre el alma humana, y el componente objetivo de la fe, que se caracteriza por reunir un conjunto de verdades encontrado en los credos, en las definiciones de los concilios de la Iglesia y, en especial, en la Biblia.

Ideas cristianas posteriores

Durante la edad media, los teólogos católicos distinguieron dos tipos de verdades religiosas separadas pero en última instancia compatibles: aquellas que son accesibles a la razón humana sin ninguna otra ayuda, como la creencia en la existencia de Dios, y aquellas que requieren de la fe para poder ser aprehendidas, como la creencia en la resurrección de la muerte. Desde una perspectiva histórica, la Iglesia católica apostólica romana ha definido la fe como la total aceptación de la doctrina y de la autoridad absoluta de Dios en lo que revela o promete revelar.

No todos los cristianos han creído que las exigencias de la fe son compatibles con las de la razón. Muchos de los primeros cristianos, entre ellos san Pablo y el teólogo del siglo II Tertuliano, insistieron en que la fe parece un disparate a los ojos que no han sido abiertos por la gracia de Dios. En un sentido similar, el teólogo y filósofo danés del siglo XIX Sören Kierkegaard sentía que un abismo separaba la razón humana de la fe y que el supuesto creyente tenía que dar "un salto de fe" sobre ese abismo para encontrar la salvación. En general, los teólogos protestantes modernos han subrayado, al igual que lo hizo Kierkegaard, el aspecto subjetivo o individualista de la fe y se han centrado en el riesgo y el sacrificio moral que implica intentar llevar en el orden cotidiano una vida cristiana, en vez de aceptar los credos como una expresión de la fe.


Índice

  • La revelación de Dios

  • La respuesta humana es la fe cristiana

  • Razones para creer

  • Crisis de fe


  • 1 La revelación de Dios

    Loa cristianos y los judíos tienen en la fe la certidumbre: Dios no guarda silencio, Dios esta ahí para los hombres, Dios habla, Dios se manifiesta, Dios se revela, Dios actúa en nuestro mundo. Esto provoca alegría en los creyentes, saber que Dios esta ahí, y cuentan de generación en generación las experiencias con Dios.

    Cuando se refieren a estas historias lo hacen para transmitir como Dios se ha manifestado en ellos, en su vida, como ellos sintieron que Dios les guiaba, formado una comunidad de creyentes.

    Cuando Dios se manifiesta y se revela en la historia de los hombres, entonces Dios actúa en el acontecer de la historia humana, y habla a los hombres con palabras humanas. Las palabras humanas transmiten la palabra de Dios: La palabra de Dios en palabra de hombres; así es como la fe lo contempla. Dios realiza su historia de salvación en la historia de los hombres.

    Los cristianos creen con fe que esta historia ha alcanzado un punto culminante en Jesucristo . Pero los cristianos creen con fe que la historia de Dios aun continua con los hombres, y que dos se sigue manifestando en acontecimientos que son aparentemente vulgares y cotidianos. Los cristianos se guían por la palabra de Dios y buscan en ella el sentido de su historia.


    2 La respuesta humana es la fe cristiana

    La fe en Dios de los cristianos tiene que pasar por el descubrimiento y la aceptación de Jesús como anunciador de Dios , como modelo de creyentes, como apoyo vivo y permanente de toda existencia humana en esta ultima dimensión de la vida que es vivir humanamente en comunicación con fe de Dios.

    Esta fe es u don de Dios que el hace a todos los hombres, hombres sencillos, a todos los hombres de buena voluntad. Dios se hace asequible a todos los que lo buscan. Esta comunicación misteriosa con Dios a todos lo hombres encuentra su palabra justa y definitiva en la vida de Jesús, en su testimonio. El es la palabra de invitación y de ofrecimiento que Dios que Dios dirige a todos los hombres desde dentro de la historia.

    Pero este don tiene que ser asumido personalmente por cada hombre, cada uno en el fondo de su corazón tiene que aceptar a ese Dios, como valor de terminante de todos los valores. Creer importa un verdadero cambio de mente, una conversión, una rectificación de la vida espontánea. La bondad universal es la nueva forma de vida que el creyente descubre en Dios.

    La fe somete la vida del creyente a este juicio radical de su confrontación con la verdadera vida de Dios. Todo creyente tiene que descubrirse como pecador como muy diferente de la vida ofrecida por Dios. La fe anticipa el juicio de Dios en cada creyente. Creer de verdad significa despojarse de uno mismo, iniciar un nuevo modo de vida, a buscar la salvación de si mismo, a buscar el propio bien a costa de los demás, a no esperar nada mas de lo que se puede conseguir y disfrutar de este mundo.

    3 Razones para creer

    El que confía en algo que no resiste esta perdido. Creer no es solo una confianza, sino que la fe tiene también un contenido. El que cree sabe lo que cree. Ya que la confianza del cristiano se basa en lo que Dios ha hecho con Jesús y por medio de Jesús. Por eso, la fe cristiana se puede enunciar en proposiciones bien definidas, por ejemplo el credo

    Quien se ha criado en el seno de una familia creyente vera que no todas las personas comparten su fe. El creyente trabaja con personas que entienden poco su fe o que incluso la rechazan enérgicamente. Esto obliga a reflexionar al creyente porque cree. Cuando llega a ser adulto que creer es un don gratuito. Y a pesar de todo esa persona tendrá que preocuparse siempre de su fe. La fe aumenta o disminuye se vive o se extingue.

    Se piensa a veces que la fe se opone al saber. De hecho los conocimientos obtenidos de esta manera son importantes para la humanidad en general. Constituyen algo esencial por ejemplo para dominar la natura con la técnica.

    Pero por este camino no se obtiene respuestas a preguntas como “¿qué es la felicidad?”, “¿qué sentido tiene la vida?”...

    Creer en sentido cristiano significa dar fe a las experiencias y al mensaje de Jesús y las experiencias quienes le vieron como cristo e Hijo de Dios.

    El saber que así se adquiere no queda descartado del entendimiento. Hay razones que apoyan la fe. Pero la fe es un riesgo y sol el que lo haga lo comprobará. El saber no hace que la fe sea superflua. Constituyen dos maneras de entender la realidad. El saber y el creer se necesitan el uno al otro.

    Por eso el creer racionalmente exige que reflexionemos sobre lo que creemos.


    4 Crisis de fe

    Las dificultades con las creencias no son peligrosas para quien tiene una experiencia personal de Dios, un trato personal con el.

    Unas veces la fe se vive con entusiasmo, pero otras veces se vive con frialdad, un trato lejano con Dios. No hay nadie que nunca se haya quejado de ser abandonado por dios. San Juan de La Cruz Tuvo tal experiencia y la nombro la “NOCHE OSCURA.

    La noche oscura es una oportunidad para conocer mejor a Dios Acaba siendo siempre una purificación de “nuestros dioses de bolsillo”.

    El carácter chino que significa crisis resulta de la combinación del signo que dice peligro del que simboliza oportunidad. Crisis de fe es también peligro de rechazar a dios.

    La Fe cristiana

    Si embargo después de salir de la noche oscura el creyente siente que ha descubierto a dios de una manera nueva.

    La oportunidad que nos brindan las dudas de fe nos permite sacar una conclusión: si había un tiempo que nos acusábamos de tener dudas de fe hoy deberíamos buscarlas a propósito como única manera de ir pasando de dios de madera al dios de verdad. Santo tomas decía: La Fe cristiana

    Aunque parezca una paradoja las herejías pueden prestar un buen servicio al creyente individual. A principios del S III se escribía Orígenes:

    La Fe cristiana

    La Fe cristiana

    La fe cristiana

    9