La familia y el grupo de iguales; Talcott Parsons

Ciencias de la educación. Dependencia familiar. Desarrollo psicológico y sociológico en edad infantil. Maestro

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LA FAMILIA Y EL GRUPO DE IGUALES

(Talcott Parsons)

El niño, todavía en edad escolar, es sumamente dependiente de sus padres tanto emocionalmente como económicamente, se dice que es la primera de las muchas dependencias que a lo largo de su vida va a enfrentar; el niño tiene una formación en su casa de valores, hábitos y conductas, los cuales son transmitidos por los adultos, apropiándose de ellos, pues estos no son innatos.

Al ingresar a la escuela primaria, la dependencia que tenía de sus padres ahora la comparte con la dependencia que tiene de su maestro, la cual se fortalece a lo largo de toda su educación primaria. La escuela se encarga de reafirmar valores, ayuda a conocer y transmitir los valores universales propios de la sociedad, modifica conductas, transmite saberes, desarrolla habilidades, capacita y socializa.

El conocimiento y los valores son básicos en el alumno para que éste pueda desarrollarse dentro de una sociedad estructurada donde sólo los que se adaptan e identifican con los valores, pueden integrarse a ella.

El niño, al convivir con sus compañeros, desarrolla características sociológicas y psicológicas. Dentro de las sociológicas se dan dos aspectos que resultan limitantes para sus logros, uno de ellos es el tránsito de alumnos dentro de la institución, lo anterior se contrapone a la pertenencia a la cual está acostumbrado el niño, tanto de su familia como del grupo. El segundo aspecto es la segregación de grupos por sexos, lo anterior se da más por iniciativa de ellos mismos que por los adultos.

Entre las características psicológicas de los grupos de iguales encontramos que como se encuentran en un campo totalmente independiente de los adultos, al caer en excesos, las conductas pueden derivar en delincuencia. Sin embargo, dentro de esta característica, bien llevada, se le proporciona al niño una fuente de aprobación y aceptación no adulta tan importante para él.

El pertenecer a grupos de iguales también da pie a adquisiciones y exhibiciones de habilidades que se convierten en “proezas”, lo que les vale la aceptación del grupo, que viene a reforzar, junto con los padres el logro y seguridad en la aceptación.

Dentro de todo lo anterior se genera un valioso intercambio de opiniones con iguales a él, aunque en un principio su grupo de amigos es del mismo sexo, le ayuda a ir logrando cierta independencia del adulto y se va formando una autonomía de pensamiento y acción. Es muy importante la relación del niño con sus iguales, pues va formándose un criterio del rol que más tarde va a representar en la vida.

Es importante precisar el rol que el maestro debe desempeñar ante esta situación; pues lejos de fomentar la dependencia del niño, debe procurar con el trabajo intelectual que el alumno sea autónomo e independiente.

La escuela les enseña a distinguirse de los demás, ya que crea roles o status y señala mecanismos importantes, pues todos los alumnos son diferentes entre sí y se les deben dar roles distintos y de acuerdo a los resultados, distinguirlos a partir de los logros obtenidos.

Cuatro condiciones fundamentales de la escuela adyacentes al proceso educativo son:

  • Emancipación del niño en cuanto a su relación emocional con la familia.

  • Interiorización de normas y valores sociales determinantes aparte de las que adquiere en la familia.

  • Diferenciación de clase sobre el logro real y la evaluación del mismo.

  • Según la sociedad, los recursos humanos se seleccionan y distribuyen de acuerdo al sistema de roles adultos.

La sociedad realmente permite y señala que todos los alumnos son iguales, sin embargo, al llegar a la escuela, se van diferenciando de acuerdo a los logros de aprovechamiento y según la evaluación de los mismos que se va haciendo.

Es aquí donde el profesor juega un papel importante, pues el rigor de la evaluación de cada alumno debe ser tomando en cuenta las dificultades y necesidades de cada niño, reduciendo así la inquietud que encierra el proceso de aprendizaje, lo cual da cierto soporte emocional al niño.

Terminaría diciendo que las expectativas del adulto al pretender que su hijo se forme dentro de un status en la sociedad, lo induce a fomentar una dependencia, el niño, por el contrario, usa la escuela como arma en contra de sus padres, pues llega a pensar que le están imponiendo una preparación no elegida por él, sino por los adultos.