La familia de Pascual Duarte; Camilo José Cela

Literatura española contemporánea. Novela. Narrativa. Existencialista. Tremendismo. Personajes. Argumento. Biografía

  • Enviado por: Ada
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE

TEMA.

El tema principal de esta novela es la vida de Pascual Duarte, en la cual se dice como llegó a tener la felicidad por momentos, y en la cual tiene dos hijos q se le mueren. También cuenta como asesina a El Estirao propinándole una paliza y lo meten en la cárcel por su muerte. Cuenta también de otro amor que tiene en su vida.

En esta novela ocurren un cúmulo de desgracias.

LENGUAJE.

El lenguaje que se trata en esta obra es un lenguaje vulgar, no es propio de la época en la que se escribe. El autor no se corta en decir nada y escribe tal y como se le ocurre. Al tener este tipo de lenguaje se puede comprender fácilmente por toda la sociedad.

Página 66.

El entierro, volviendo a lo que íbamos, salió con facilidad; como la fosa ya estaba hecha, no hubo sino que meter a mi hermano dentro de ella y acabar de taparlo con tierra. Don Manuel rezó unos latines y las mujeres se arrodillaron; a Lola, al arrodillarse, se le veían las piernas blancas y apretadas como morcillas, sobre media negra.

NARRADOR.

La novela está narrada en primera persona de personaje principal.

Página 25.

Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte.

Página 32.

…Sin embargo, la pesca siempre me pareció pasatiempo poco de hombres, y las más de las veces dedicaba mis ocios a la caza; en el pueblo me dieron fama de no hacerlo mal del todo y, modestia aparte, he de decir con sinceridad que no iba desencaminado quien lo dijo.

página 118

Se mata sin pensar, bien probado lo tengo; a veces, sin querer.

MARCO Y FORMA.

El texto es narrativo pues presenta las características típicas de la novela, desarrollan una historia, la historia es contada por un narrador, y la modalidad del discurso predominante es la prosa.

Los tipos de discursos que encontramos en la obra son el referencial, el poético en el inició del texto con la serie de metáforas tan impropias de Pascual, al final del texto vemos un discurso valorativo en el que Pascual hace una propia valoración sobre las mujeres.

De los recursos estilísticos destacamos el que más sale a la luz y más vislumbran por conseguir romper con todo el esquema de la obra de lenguaje vulgar utilizando pascual un lenguaje poético bonito, ya que cabe resaltar que utiliza muchas otras veces el lenguaje poético pero siempre desde un punto vulgar en el que la belleza deja mucho que desear; esta metáfora es “el lastre de pensamientos en el fondo del pozo”. Donde señalábamos la metáfora anterior vemos una enumeración y justo después un símil en el que el mismo Pascual se recrimina lo que hizo comparándose con un ladrón que carece de valentía.

Es una novela perteneciente al existencialismo, más concretamente al tremendismo. En toda la obra existe una alternancia diálogo-narración, en la que el protagonista y narrador introduce acotaciones escénicas en las que se refiere a consecuencias futuras, hechos anteriores o posteriores al tiempo en que se desarrolla esa parte de la historia, o la situación en la que se encuentra durante la narración de su propia vida.

El libro no sigue una narración lineal, por lo que son frecuentes los saltos en el tiempo y en el espacio; está dividido en diecinueve capítulos en los que en general cada uno de ellos presenta como predominante la vida de uno de los familiares de Pascual, siguiendo así, en ocasiones por la persona y no por el tiempo por lo que algún capítulo puede no tener correspondencia alguna con el anterior como ocurre en el p En este libro predominan las técnicas de narración, descripción, diálogo y monólogo.

Narración porque el autor nos cuenta los hechos que van sucediendo a lo largo de la obra.

La descripción también es una técnica usada por el autor para describir espacios y también los personajes. Con este método, los lectores nos hacemos una idea y como están caracterizados los personajes y cómo, dónde y de que manera se desarrollan las actividades de los mismos. La descripción se aprecia en diversidad de momentos del libre espacio, tiempo y Narración

El relato transcurre en la España de los años 20 antes de la guerra. El relato dura una vida. Con saltos y no en orden, con lo cual el relato no es cronológico, sino que es un relato emulando como las historias vienen a la cabeza. Y así el las cuentas según se le ocurren y el resultado que tienen no correlativas a como ocurrieron sino los hechos y consecuencias.

Así que quizás en una historia transcurren varios años los cuales relata en otra historia posterior. Rimero que aparece como capitulo introductorio, aunque no en el tiempo sino en el espacio en que mayoritariamente se desarrolla la novela, y de la propia personalidad de Pascual dominada por su carácter violento.

El tiempo que abarca la novela es desde que Pascual es tan sólo un niño hasta que finalmente muere en la cárcel. Es decir, aproximadamente unos cuarenta años. De todas formas a este periodo de tiempo también se le puede sumar el tiempo que pasó hasta que el transcriptor encontró las cuartillas más lo que le llevó la investigación sobre la vida de Pascual Duarte.

Durante la obra se dan flash-back y flash-forward, que son saltos hacia delante y hacia atrás al momento de la acción.

DESCRIPCIÓN DE LUGARES.

Página 26 - Pueblo.

Era un pueblo caliente y soleado, bastante rico en olivos y guarros (con perdón), con las casas pintadas tan blancas, que aún me duele la vista al recordarlas, con una plaza toda de losas, con una hermosa fuente de tres caños en medio de la plaza.

Página 28 - Casa de Pascual.

Mi casa estaba fuera del pueblo, a unos doscientos pasos largos de las últimas de la piña. Era estrecha y de un solo piso, como correspondía a mi posición, pero como llegué a cogerle cariño, temporadas estuve en que me sentía orgullosa de ella[…]. El hogar era limpio y despejado, y alrededor de la campana teníamos lozas de adorno, con jarras con recuerdos…

Página 30 - La cuadra.

La cuadra era lo peor; era lóbrega y oscura, y en sus paredes estaba empapado el mismo olor a bestia muerta que desprendía el despeñadero cuan allá por el mes de mayo comenzaban los animales a criar la carroña que los cuervos habíanse de comer.

Página 71.

El sitio donde me trajeron es mejor, por la ventana se ve un jardincillo, cuidadoso y lamido como una salita, y más allá del jardincillo, hasta la serranía, se extiende la llanada, castaña como la piel de los hombres, por donde pasan - a veces -las reatas de mulas que van a Portugal, los anillos troteros…

Página 79 - Iglesia.

Don Manuel abrió la puerta de la sacristía y me señaló un banco de la iglesia, un banco como el de todas las iglesias, de madera sin pintar, duro y frío como la piedra, pero en los que tan hermosos ratos se pasan algunas veces.

Página 86 - Posada del Mirlo.

Nos alojamos en la posada del Mirlo, en un cuarto grande que había al entrar, a la derecha, y los dos primeros días, amartelados como andábamos, no hubimos de pisar la calle ni una sola vez. En el cuarto se estaba bien; era amplio. De techos altos, sostenidos por sólidas traviesas de castaño, de limpio pavimento de baldosa, y con un mobiliario cómodo y numeroso que daba verdadero gusto usar.

Es una narración cerrada, ya que al final nos deja todo claro, diciéndonos que su muerte fue corriente y desgraciada.

Página 138 - Nota del transcriptor.

En cuanto a su muerte, sólo he de decirle que fue completamente corriente y desgraciada y que aunque al principios se sintiera flamenco y soltase delante de todo el mundo un ¡Hágase la voluntad del señor!, que nos dejó como anonadados, pronto se olvidó de mantener la compostura. A la vista del patíbulo se desmayó y cuando volvió en sí, tales voces daba de que no quería morir y de que lo que hacían con él no había derecho, que hubo de ser llevado a rastras hasta el banquillo. Allí besó por última vez un crucifijo que le mostró el padre Santiago, que era el capellán de la cárcel…

DESCRIPCIÓN DE SENTIMIENTOS

Aquí habla de su agonía.

Página 26.

… agachado sobre una carretera lisa y larga como un día sin pan, lisa y larga como los días - de una lisura y una largura como usted para su bien, no puede ni figurarse - de un condenado a muerte.

En esta parte de la obra, habla de su condena a muerte con ternura.

Página 27.

La torre del campanario era del mismo alto que la del reló y en verano, cuando venían las cigüeñas, ya sabían en qué torre habían estado el verano anterior; la cigüeña cojita, que aún aguantó dos inviernos, era del nido de la parroquial, de donde hubo de caerse, aún muy tierna, asustada por el gavilán.

En este trocito de la obra, se expresa la angustia de un condenado a muerte.

Página 72.

El amargor que me sube a la garganta es talmente como si el corazón me fabricara acíbar en vez de sangre; me sube y me baja por el pecho, dejándome un regusto ácido en el paladar; mojándome la lengua con su aroma, secándome los dentros con su aire pesaroso y maligno como el aire de un nicho.

En este otro trozo se expresa un sentimiento de compasión hacia los animales.

Página 88.

… o a los cinco gatitos recién nacidos que se ahogan en el pilón, esos cinco gatitos a los que apedrean, esos cinco gatitos a los que sacan de vez en cuando por jugar, por prolongarles un poco la vida - ¡ tan mal los quieren! -, por evitar que dejen de sufrir demasiado pronto…

DESCRIPCIÓN DE LA ÉPOCA.

Aquí no nos indica exactamente la época, sino que nos dice su edad.

Página 26.

Nací hace ya muchos años - lo menos cincuenta y cinco - en un pueblo perdido por la provincia de Badajoz; el pueblo estaba a unas dos lenguas de Almendralejo…

DESCRIPCIÓN DE UNA PERSONA.

Página 43.

… tenía una pelusa rara por la cabeza, como la de los estorninos o la de los pichones en el nido, que andando los meses hubo de perder, y las manitas agarrotadas y tan claras que mismo daba grima el verlas.

ESTRUCTURA

La novela está escrita en forma de memorias, y según el autor son el manuscrito que un preso condenado a muerte envía a un señor de Mérida. El manuscrito se completa con la carta que acompaña su envío al señor Barrera de Mérida y que precede al manuscrito y con dos notas del transcriptor, una al principio y otra al final de la obra (esta última se completa además con dos cartas del cura y de un guardia civil de la cárcel donde fue ajusticiado el protagonista).

El núcleo principal del relato es el supuesto manuscrito encontrado por el autor, que aparece como mero transcriptor, y que está dividido en 19 capítulos de una extensión más o menos semejante.

Las dos notas del transcriptor que encierran al texto principal no están escritas en primera persona, sino en tercera y sirven para situarnos en el contexto en el que aparece el manuscrito.

Página 15

Me parece que ha llegado la ocasión de dar a la imprenta las memorias de Pascual Duarte. Haberlas dado antes hubiera sido quizás un poco precipitado; no quise acelerarme en su preparación, porque todas las cosas quieren su tiempo…

PERSONAJES

Pascual Duarte: Es el protagonista y el narrador de la historia.

No se sabe nada de cómo es físicamente. Se menciona su edad y los hechos importantes de su vida. Él se describe como una persona de poca educación y preparación, sin virtudes e inconformista. Siempre reacciona movido por el instinto. Cree en la magia, y tiene un miedo que podría estar relacionado con la superstición. Es egoísta y no tiene sentido del humor. Se siente una víctima, cree que los demás sufren menos que él. No se integra en la vida social.

Es un delincuente empujado por su destino, las circunstancias y su infancia difícil. Su vida familiar poco tenía de placentera. Es una persona violenta e impulsiva, mata sin escrúpulos y por motivos casi insignificantes como cuando dispara a su perra. A lo largo del libro apuñala a un amigo y a una yegua, mata a Paco "El Estirao", a su madre y a Don Jesús. Tiene una vida repleta de desgracias y mala suerte pero también tuvo sus buenos momentos, o por lo menos el se sentía bien, como cuando se caso con Lola, o cuando nació su hijo, Pascualillo, o cuando viajó y vio por primera vez el mar y por que negarlo, cuando por fin acaba con la vida de su madre (lo que nos muestra su odio) y logra respirar. Nos hace creer que es víctima de las circunstancias para camuflar sus instintos asesinos, no comprende a la gente que arregla las cosas conversando, para el la violencia es algo natural. Se desprecia a sí mismo.

Es un personaje redondo porque evoluciona hasta matar a sangre fría a su madre.

Rosario: Hermana de Pascual. Tenia control total sobre su padre, delante de ella no pegaba a su madre ni armaba bulla. Se fue de casa y se da a entender que ejerció la prostitución, más tarde volvió a casa humillada por el Estirao. Se llevaba bien con Pascual; sufría con lo que le pasaba a su hermano.

Es un personaje plano porque durante toda la obra muestra el cariño hacia su hermano; su indiferencia y sus locuras sobre algunos temas no cambian.

Página 43.

…tenía una pelusa rara por la cabeza, como la de los estorninos o la de los pichones en el nido, que andando los meses hubo de perder, y las manitas agarrotadas y tan claras que mismo daba grima el verlas.

Esteban Duarte: El padre de Pascual era portugués. Se llamaba Esteban Duarte Diniz.

Tenía un carácter violento (grandes paliza a Pascual y a su mujer) y autoritario, aunque en realidad era débil. Hombre de malas costumbres, que tuvo problemas con la justicia por causa del contrabando. Físicamente se le describe como corpulento, cuarentón, con un bigote peculiar. Murió a consecuencia de la mordedura de un perro rabioso.

No se sabe mucho del; es un personaje plano.

Página 35

Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón cuando yo niño y alto y gordo como un monte, tenía la color tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo. Según cuentan, cuando joven le tiraban las guías para arriba, pero, desde que estuvo en la cárcel, se le arruinó la prestancia, se le ablandó la fuerza del bigote y ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro.

Mario: Es el hermano pequeño de Pascual Duarte. Es mucho más pequeño que los otros dos hermanos, pues nace a los que a los quince años de haber nacido la niña.(página 53).

Este hijo será aún más desgraciado que sus hermanos, ya que no era muy normal. Nunca aprendió a andar ni a hablar, está continuamente enfermo y siempre está sólo y desatendido, hasta el punto de que un día un cerdo le comió las orejas.

El niño después de una existencia tan desgraciada se muere a los 10 años ahogado en una tinaja de aceite a la que se cayó. Como una triste y macabra paradoja, al sacarlo del aceite está reluciente y parece con más brillo y color que el que tenía en vida.

"el pelo que en vida lo tuviera siempre de la apagada color de la ceniza, le brillaba con unos brillos tan lozanos que daba por pensar que hubiera resucitado al él morir" (página 61)

Con esta aparente contradicción quizás se nos quiera decir que con su muerte, Mario no hace más que dejar de sufrir, pues su corta vida habían sido todo enfermedades, soledad y desgracias.

Este hermano que no hace más que recibir golpes y enfermedades es el contraste con Pascual Duarte que, el revés que su hermano, nunca está enfermo y no recibe los golpes, sino que es él quien golpea e incluso mata. Eso lo vemos cuando en el entierro de Mario, Lola le provoca.

Hijo bastardo. Fruto de la infidelidad de su madre con Rafael.

Es un personaje plano durante toda la obra porque su actitud no cambia.

Página 61 - Su muerte.

Lo encontró mi hermana Rosario. Estaba en la misma postura que una lechuza ladrona a quien hubiera cogido un viento; volcado sobre el borde de la tinaja, con la nariz apoyada sobre el barro del fondo. Cuando lo levantamos, un hilillo de aceite le caía de la boca como una hebra de oro que estuviera devanando con el vientre; el pelo que en vida lo tuviera siempre de la apagada color de la ceniza, le brillaba con unos brillos tan lozanos que daba por pensar que hubiera resucitado al él morir.

Paco,'El Estirao': Es un chulo que provoca todas las desgracias de Pascual Duarte. Cuando su hermana se escape a Trujillo se hará su novio aprovechándose de ella, y cuando Pascual Duarte huya a La Coruña, dejará embarazada a su mujer.

Paco el Estirao es el prototipo del chulo que se aprovecha de su buena presencia física para vivir engañando a las mujeres. Es un tipo que aparece mucho en la literatura y en el folclore español, siempre con ese andar muy derecho y con aspecto andaluz. Para completar aún más su retrato, se nos cuenta que fue novillero de joven.

A pesar de lo que dice Pascual Duarte, Paco el Estirao es fanfarrón y mantiene su chulería hasta el final. Incluso cuando Pascual Duarte le ha roto la espalda y no se puede mover, mantiene su gallardía y llama "zorra" a la difunta Lola, insulta a Rosario e incluso jura matar a Pascual Duarte cuando se recupere. Esa actitud desafiante le va a costar la vida, pero podemos pensar que como le ocurre a Pascual Duarte ese era su destino, ya que su papel en la novela es el de causar las desgracias de Pascual Duarte y por eso su destino no puede ser otro que el de morir a sus manos.

Es un personaje plano durante toda la obra porque su actitud no cambia.

Página 49.

Me es forzoso reconocer que era guapo mozo, aunque no con un mirar muy decidido, porque por tener un ojo de vidrio en el sitio donde sabe Dios en qué hazaña perdiera el de carne, su mirada tenía una desorientación que perdía al más plantado, era alto, medio rubio, juncal y andaba tan derecho que no se equivocó por cierto quien le llamó por vez primera el Estirao.

Página 148

  • ¡Bien deshonrada estaba cuando yo la cogí!

  • ¡Deshonrada estaría, pero tú la has hundido! ¿Quieres callarte ya? Me has buscado las vueltas hasta que me encostraste; yo no he querido herirte, yo no quise quebrarte el costillar..

La madre: Es todo lo contrario que su marido. Así, aunque tiene un gran protagonismo en la novela, nunca se sabe su nombre. Sin embargo, del padre se nos da el nombre y los dos apellidos y sin embargo aparece muy poco en la novela, sólo al principio y enseguida se muere y desaparece de la acción.

No era una mujer agraciada.

Enseguida se nota que Pascual Duarte le tenía poca simpatía. No dice de ella nada positivo, ni en el aspecto físico ni en el psicológico, e incluso en la única vez en que nos la muestra en actitud maternal, nos la presenta animalizada, casi como una bestia: "lo acunó en su regazo y le estuvo lamiendo la herida toda la noche, como una perra parida a los cachorros" (página 60).

Desde el principio se ve que la madre no se preocupa por sus hijos y no quería que Pascual fuese a la escuela.

El odio parece que es mutuo y cuando Pascual Duarte se case, su madre siempre estará haciéndole la vida imposible. Cuando se case por segunda vez, este odio mutuo se hará tan insoportable que llevará a Pascual Duarte a asesinarla.

Es un personaje plano durante toda la obra porque su actitud no cambia.

Página 36.

Mi madre, al revés que mi padre, no era gruesa, aunque andaba muy bien de estatura; era larga y chupada y no tenía aspecto de buena salud, sino que, por el contrario, tenía la tez cetrina y las mejillas hondas y toda la presencia de estar tísica

Era también, como su padre, de carácter violento. Era muy mal hablada y blasfemaba mucho, vestía siempre de luto y "era poco amiga del agua" tanto para lavarse como para beber, ya que bebía mucho vino.

Página 37

Tenía un bigotillo cano por las esquinas de los labios, y una pelambrera enmarañada y zafia que recogía en un moño no muy grande, encima de la cabeza. Alrededor de la boca se le notaban unas cicatrices o señales, pequeñas y rosadas como perdigonadas, que según creo le habían quedado de unas bubas malignas que tuviera de joven; …

Lola: Su primera mujer era, cuando la conoció, una chica algo más joven que su hermana Rosario.

Físicamente era alta, morena de piel, pelo negro, y tenía unos ojos negros. Estaba muy desarrollada para su edad y era muy fuerte y vigorosa.

Su relación con Pascual Duarte es muy ardiente, hasta el punto de que sus efusiones amorosas llegan casi a la violencia, como ocurre tras el entierro de Mario. Por eso no es extraño que enseguida se quede embarazada y tengan que casarse.

El matrimonio de Pascual y Lola parecía que iba a hacer la felicidad de los dos, pero esa felicidad es un espejismo que no dura más que la luna de miel.

Es un personaje plano porque durante la obra su actitud es la misma.

Página 65.

Era alta, morena de color, negra de pelo, y tenía unos ojos tan profundos y tan negros que herían al mirar; tenía las carnes prietas y como endurecidas de saludable como estaba

Esperanza: es la segunda mujer de Pascual; tiene mucha relación con Rosario.

Es ella la que le dice a Pascual Duarte que se case con ella.

Esperanza es huérfana. Vive con su tía la señora Engracia, una vecina de Pascual Duarte que hace de partera, sabe hacer abortar y curar las enfermedades con remedios caseros.

Es un personaje plano porque su actitud no evoluciona.

Aparece al finalizar casi la obra.

Página 166.

La novia que la Rosario me tenía preparada, en verdad que era hermosa mujer. No era del tipo de Lola, sino más bien al contrario, algo así como un término medio entre ella y la mujer del Estévez, incluso algo parecida en el tipo, - fijándose bien - al de mi hermana. Andaría por entonces por los treinta o treinta y dos años, que poco o nada se le notaban de joven y conservada como aparecía. Era muy religiosa y como dada a la mística, cosa rara por aquellas tierras, y se dejaba llevar de la vida, como los gitanos, sólo con el pensamiento puesto en aquello que siempre decía…

Rafael: Amante de la madre de Pascual con la que tuvo un hijo, Mario, al que pegaba brutalmente. Pascual solo le odió por pegar a Mario pero a lo largo de la novela es un personaje al que no da importancia.

Aparece poco durante la obra.

Es un personaje plano.

Engracia: Era la curandera del pueblo, solía ir a casa de Pascual por las numerosas enfermedades, muertes, abortos y partos que la familia padeció.

Era la tía de Esperanza, la segunda esposa de Pascual.

Personaje plano.

Santiago Lurueña: es el cura que va a la cárcel a confesar a Pascual.

Personaje plano.

Ángel Estévez: es un trabajador que aloja a Pascual en su casa en Madrid.

Personaje plano.

Concepción Castillo López: es la mujer de Ángel Estévez.

Personaje plano.

Don Conrado: es el director de la cárcel de Chinchilla.

Personaje plano.

Chispa: es la perra de Pascual que lo acompaña a cazar.

Don Manuel: es el cura de Torremejía.

Personaje plano.

Don Raimundo: es el boticario del pueblo.

Personaje plano.

VALORACIÓN PERSONAL.

Me ha gustado más este ejemplar que el de Dª Perfecta; aparte de la manera de expresarse, que al ser el vocabulario de este libro tan rudimentario pues me ha resultado hasta más entretenido.

Las descripciones de las muertes que acomete, me parecen estupendas, la manera de expresarlo, la frialdad que demuestra en todos los casos, hasta en el asesinato de su madre cometido por él; la naturalidad al contar los hechos es maravillosa.

CAMILO JOSÉ CELA

Poeta, narrador, dramaturgo, ensayista y articulista español, nacido en Iria Flavia (La Coruña) el 11 de mayo de 1916. Premio Nobel de Literatura en 1989 y Premio Cervantes en 1995. Aunque ha tocado prácticamente todos los géneros, ha destacado con indiscutible singularidad en la novela, el cuento y el ensayo. La brillantez de su prosa, heredera de una plástica acidez que está en la línea del conceptismo quevedesco y el tremendismo valleinclanesco, así como sus audaces innovaciones experimentales en el campo de la novela, hacen de su vasta obra literaria una de las más ricas y fértiles entre las letras hispánicas del siglo XX.

Nacido en el seno de una familia de ascendencia inglesa e italiana por parte de madre, vivió en Madrid desde su niñez, ciudad en la que estudió Derecho y asistió también a clases en la Facultad de Filosofía y Letras, especialmente a las de Pedro Salinas. Frecuentó el círculo intelectual creado en torno a María Zambrano. En 1935 se anunció como poeta en El Argentino, revista de La Plata, prometiendo la publicación del poemario Pisando la dudosa luz del día, que sería impreso en 1945 y del que avanzaba dos poemas en la citada revista. Con todo ello, Cela se situaba dentro de la mezcla de tradición y modernidad del 27 desde el propio título del libro, tomado de un verso de don Luis de Góngora. De hecho, el sustrato surrealista de Cela es palpable a lo largo de toda su producción posterior, especialmente en Oficio de tinieblas 5 (1975). Desde este punto de vista, muchas de las críticas que se le han hecho por fragmentar en exceso sus novelas encuentran respuesta en este carácter lírico. Junto a ello, otro elemento destacable de este lirismo estriba en su preocupación por el léxico, palpable no sólo en su obra creativa, sino también en las adaptaciones realizadas del Cantar de Mio Cid, La Celestina o El Quijote, o en las recopilaciones publicadas con los títulos de Diccionario secreto (1968 y 1971) y Enciclopedia del erotismo (1976-77). Desgraciadamente, y a pesar de su rigor, estos últimos trabajos han obrado en la imagen popular de Cela un efecto similar al que produjeron los chistes sobre Quevedo en la consideración vulgar del gran poeta de nuestro siglo XVII. Cela ha vuelto posteriormente al género erótico con Cachondeos, escarceos y otros meneos (1991). Volviendo a su obra poética, ha continuado como una labor callada que sólo de vez en cuando ha asomado a la imprenta hasta la publicación de un volumen que la recoge toda bajo el título de Poesía (1996).

Grande fue la presencia de Baroja en la formación de Cela (no olvidemos que el joven Cela será uno de los contertulios habituales del novelista guipuzcoano en sus últimos años), cuya huella se demuestra tanto en la estructura abierta de sus novelas como en la selección de ambientes barriobajeros -como los de La Busca, Aurora Roja o La Feria de los discretos- en muchas de las obras de Cela, y sobre todo en La Colmena, por lo que hay de coincidencia en el ambiente madrileño. También es evidente el carácter lírico de muchas de las páginas narrativas de Cela.

En 1942, la publicación de La familia de Pascual Duarte supuso un revulsivo dentro del desolador panorama de la narrativa española de postguerra. En 1957 ingresó en la Real Academia Española, pronunciando un discurso sobre La obra literaria del pintor Solana, en el que se detuvo en la relación pintura-literatura a la que él mismo no es ajeno y que nos lleva, una vez más, a la búsqueda de lo primitivo por lo irracional que supone la obra de Cela.

Su obra en prosa se inició, como ya hemos indicado, con La familia de Pascual Duarte, en la que el excelente estilo del autor se ponía al servicio del realismo más crudo y sin concesiones. Tal crudeza, constante en la obra posterior del autor, dio lugar a la creación de una corriente denominada tremendismo, que, curiosamente, no sería seguida por el autor, que dejaría que su capacidad de describir con dureza permaneciera dentro del contexto necesario, al menos durante esos años de la primera postguerra, tal y como demuestra Pabellón de reposo (1943), en la que el tono lírico se diluye mediante la utilización de la perspectiva múltiple. A partir de aquí, ha sido especialmente importante para el autor no repetirse en sus novelas, lo que le ha llevado a un constante experimentalismo que no es óbice para encontrar en su narrativa una serie de puntos comunes como los que venimos señalando (onirismo, fragmentarismo, búsqueda de los impulsos básicos del ser humano, con frecuencia identificado con el sexo).