La ética protestante y el espíritu del capitalismo; Max Weber

Confesión. Estructura social. Religión. Sistema económico. Confesión luterana. Ascetismo laico. Confesiones religiosas. Ascesis

  • Enviado por: Rodrigo Ibarra
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 16 páginas
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Introducción.

Max Weber en su obra sociológica la ética protestante y el espíritu del capitalismo estudia la moral que proponían ciertas religiones protestantes, con variables tales como la predestinación y el concepto de profesión; esto con el único objeto de compararlas el tipo ideal de empresario capitalista.

En su estudio Weber analiza todas las variables que pudieron dar el nacimiento del capitalismo desde un enfoque religioso sin dar tanta valoración a los factores económicos.

Introducción.

Cuando usamos el termino capitalismo generalmente es confundido con “afán de lucro u tendencia a enriquecerse” (ambición). Lo anterior se da en todo lugar, momento y condición en al que el individuo tenga un afán irracional de enriquecerse.

Por el contrario el capitalismo es la moderación racional al ya mencionado impulso irracional de lucro.

Para nosotros un acto de “economía capitalista” significa: acto que descansa en la expectativa de una ganancia debida al juego de reciprocas probabilidades de cambio.

La actividad lucrativa de tipo capitalista se basa en un cálculo de capital, mediante el cual se estiman los modos de producción de más capital, de tal manera que se obtenga un beneficio mayor al invertido en el proceso adquisitivo.

Para Weber el capitalismo ha existido siempre en todas las culturas y en todos los tiempos, así que para él el problema central no es el capitalismo como tal, sino el origen del capitalismo industrial burgués con su organización racional del trabajo libre.

Este libro consta de dos trabajos que intentan determinar la influencia de ciertos ideales religiosos en la formación de una mentalidad económica, enfocándose en las conexiones de la ética económica moderna con la ética racional del protestantismo ascético.

El punto de comparación es la conexión de las religiones más importantes, y la estructura social donde nacieron.

Confesión y estructura social.

Era notable que los partidarios del protestantismo tenían una participación mayor en la posesión de capital, en la dirección empresarial y la adquisición de los más altos puestos de trabajo en las empresas industriales y/o comerciales más grandes.

Lo anterior sucedía donde el avance del capitalismo en la época de su mayor auge tuvo poder para organizar a la población en capas sociales y profesionales de acuerdo con sus necesidades.

En el siglo XVI gran parte de los territorios más ricos del Reich, más favorecidos por la naturaleza y con un mayor desarrollo económico, se habían convertido al protestantismo.

Al parecer las tendencias económicas no dependen de las religiosas, sino al contrario, ya que la ruptura con el tradicionalismo económico parece ser un momento excepcionalmente favorable para que le espíritu se incline a la duda ante la tradición religiosa y acabe por revelarse contra las autoridades tradicionales (la reforma).

Con la anterior reforma no se eliminaba el poder eclesiástico únicamente, más bien la sustitución de la forma actual por otra diferente.

Esta transformación no solo afecto a la vida económica, afecto también a la educación: la mayoría de de los protestantes estudiaban profesiones de tipo industrial y comercial; mientras que los católicos preferían las de tipo humanista, lo que significo una menor participación de los católicos en la vida capitalista y en los trabajos de la industria moderna.

Los protestantes en cualquier situación (opresores u oprimidos, como mayoría o minoría) han demostrado una tendencia al raciocinio económico, tendencia que no se da en los católicos.

Un escritor contemporáneo de Weber creyó haber explicado las tendencias económicas de las dos confesiones de la siguiente manera:

Un católico prefiere llevar una vida tranquila y bien asegurada as pesar de no tener buenos ingresos; el protestante en cambio, prefiere el peligro a cambio de honores y riquezas. Weber desmiente lo anterior comparando los protestantes de un país con otro (Alemania y Francia) y a los católicos de la capa inferior con los de la capa superior.

Weber encuentra una supuesta “virtud” capitalista del sentido de negocios y una forma de piedad intensa, que impregna y regula todos los actos de la vida protestante. Esta característica es hallada en mayor medida en el calvinismo. Esta piedad tenía una conjunción con el desarrollo y éxito comercial.

Ahora solo basta abandonar las vagas generalidades en las que nos hemos movido y penetrar en los idearios religiosos que se han traducido históricamente en la religión cristiana; para repudiar a la incógnita de que si ¿habrá o no relación entre la mencionada piedad y el desarrollo económico?

El espíritu del capitalismo.

No es posible definir específicamente al espíritu del capitalismo por que estaríamos definiendo una “individualidad histórica” con esto quiero decir que el significado se compondría de distintos elementos y conexiones de la realidad histórica.

Weber hace referencia a Benjamín Franklin con varios supuestos del espíritu del capitalismo, pero no hace más que eso (supuestos), son solo normas de conducta ante una sociedad capitalista, conceptos tales como honradez, prudencia y puntualidad; tan solo sirven para ganar prestigio. Franklin no predicaba la ganancia como un medio de satisfacer las necesidades del hombre, sino como el fin de su vida.

El supuesto enemigo del capitalismo según la ética protestante y el espíritu del capitalismo es el tradicionalismo al que están sujetos los trabajadores, pues el trabajador no se pregunta cuanto dinero puede ganar trabajando al máximo, sino cuanto trabajo hace falta para ganar una cantidad suficiente para cubrir sus necesidades.

Tradicionalismo: lo que el hombre quiere “por naturaleza” no es ganar más dinero sino vivir pura y simplemente, como siempre ha vivido y ganar lo necesario para seguir viviendo.

La motivación que ha ocupado el capitalismo desde sus inicios para la productividad de los trabajadores es la de pagar poco, de esta forma motiva al obrero a trabajar para alcanzar cierta cantidad de dinero. Con esto no solo se obtiene una mayor ganancia, sino que también se invierte menos capital (mayor rentabilidad de los medios de trabajo). Pero desde el punto de vista comercial el el salario bajo como base de desenvolvimiento capitalista fracasa siempre que se trata de conseguir trabajos que exigen un trabajo cualificado (intelectual); en estos caso, el salario bajo no es rentable y causa efectos contarios a los pretendidos.

También los empresarios capitalistas se veían afectados directamente por el tradicionalismo en sus formas de producción. Podría decirse que el “espíritu del capitalismo” animaba a los empresarios, pero mantenían la forma tradicional de llevar el negocio con sus respectivas ganancias tradicionales. Pero estos fueron atacados por el proceso de “racionalización” y se empezó a aplicar la frase: “quien no asciende, desciende.” En la industria y el comercio, y los que se aferraron al viejo estilo limitaron su plan de vida, mientras que el resto comenzó a ahorrar para enriquecerse.

Según Weber el tipo ideal de empresario capitalista es el de aquel que aborrece la ostentación, el lujo inútil y el goce conciente de su poder; le repugna aceptar signos externos del respeto social que disfruta, por que le son incómodos. “Nada” de su riqueza lo tiene para su persona; sólo posee el sentimiento irracional de cumplir buenamente en su profesión.

El orden económico capitalista requiere esta entrega a la profesión de enriquecerse; y ya no requiere apoyarse en la aprobación de los poderes religiosos.

El “raciocinio económico” es un concepto histórico lleno de contradicciones; así pues investigaremos a la forma de vida y pensamiento racional que dio origen a la idea de “profesión” y al dedicación irracional del trabajo profesional que es un elemento de la civilización capitalista.

Confesión luterana de la profesión.

Para los luteranos, así como para las demás religiones de carácter protestante, la “profesión” (beruf), es una reminiscencia religiosa: la idea de una misión impuesta por dios.

Tanto el sentido literal como la idea nueva de la profesión fueron causa de la reforma; ya que la conducta moral reformista siente como un deber el cumplimiento de la tarea profesional en el mundo. Tal era el sentido sagrado del trabajo, lo que engendró el concepto ético-religioso de la profesión, concepto que resume el dogma común de todas las confesiones protestantes.

Para los protestantes dios no reconoce la superación de la moralidad terrena, sino el cumplimiento en el mundo de los deberes que a cada quien impone y por lo cual se convierte para él en profesión.

  • Para Lutero existe una idea que al mismo tiempo es profana y religiosa del trabajo profesional como manifestación del amor al prójimo.

  • Para Adam Smith la obligación del trabajo obliga a cada quien a trabajar para los demás.

Lutero se basa en la biblia para darle significación a la profesión (en especial del antiguo testamento); de donde toma una idea religiosa análoga: que cada quien se preocupe por atender su alimentación, y que los herejes se encarguen de ganar dinero; tal fue el sentido que le dio a todos los pasajes que hablan de un oficio o profesión.

En medida que Lutero comienza a estimar en más al trabajo profesional, y se perfila en mayor medida a la idea de que el ejercicio de una determinada profesión concreta es como un mandamiento que dios dirige a cada uno, obligándole a quedarse en la situación en que dios lo coloco.

Los fundadores reformistas no tenían como fin de sus trabajos o actividades el espíritu del capitalismo, tampoco consideraron la aspiración a los bienes materiales como un valor ético, o como un fin en sí, ni dieron importancia primordial a los programas de reforma moral. Lo único que los movía era la salvación humana.

El “espíritu del capitalismo” (del capitalismo actual) solo se pudo crear gracias a la reforma.

Los fundamentos religiosos del ascetismo laico.

Los representantes religiosos del protestantismo ascético son: el calvinismo (doctrina religiosa protestante, basada en las teorías de Juan Calvino), el pietismo, el metodismo (doctrina religiosa que se caracteriza por la rigidez de sus principios y la defensa de la oración personal frente a las formas de culto públicas y oficiales) y las sectas nacidas del movimiento bautizante.

Según los calvinistas el hombre esta condenado a recorrer solo su camino hacia un destino ignorado, que ha sido preescrito desde la eternidad, para así poder conseguir la felicidad eterna. El trabajo social del calvinista, en su en su acepción más simple desprovista de connotaciones contemporáneas, en el mundo, se hace gloria de dios; y lo mismo ocurre con la ética profesional. Por lo tanto, su primera manifestación es el cumplimiento de las tareas profesionales impuestas por la ley natural, con un carácter objetivo e impersonal. El desconocimiento del dualismo entre el individuo y la ética, a pesar de que éste pone al individuo a solas consigo mismo en lo que a cuestiones religiosas se refiere; ahí radica la fuente del carácter utilitarista de la ética calvinista y de los más característicos aspectos de la concepción profesional del calvinismo. Esta religiosidad, de marcada tendencia mística, no solo es perfectamente compatible con su sentido marcadamente realista, sino que incluso puede constituir su más firme apoyo por su incompatibilidad con las doctrinas de carácter dialéctico.

El calvinista no acepta una afectiva penetración de lo divino en el alma por su absoluta trascendencia de dios sobre lo creado. El hombre debe asegurarse su estado de gracia sintiéndose como recipiente o como instrumento del poder divino (obrar ascéticamente como en el calvinismo). El dios del calvinista no exige de sus fieles tales o cuales “buenas obras,” sino una santidad al obrar elevada a sistema; así, el penitente posee una regla segura con la que sabe a que atenerse exactamente, y por la cual orienta y rige toda su vida. Prudente, alerta y precavido, vive con arreglo a la ley.

El ascetismo puritano trabaja por capacitar a los hombres en la afirmación de sus motivos constantes (que eran los mismos que el ascetismo les inculcaba) frente a los afectos. Lo que pretendía era educar al individuo como una personalidad, para que así éste pudiera llevar una vida alerta, clara y consiente. La consecuencia de esta metodización (de la conducta ética), que había sido impuesta por el calvinismo era una cristianización de toda la existencia.

El valor específico de la confraternidad radica e actividad de la vida cristiana en la misión y el trabajo profesional; no debe de verse en este factor sentimental lo especifico del pietismo frente al luteranismo, pero, en comparación con el calvinismo, el grado de realización de la vida era mucho menor. En conjunto, la evolución del pietismo se orientó en el sentido de una creciente acentuación del factor sentimental. Las virtudes que cultivan el pietismo eran distintas de las que podía provocar el funcionario, empleado, trabajador o artesano o el patrono de sentido patriarcal con sencillez grata a dios; el calvinismo parece mucho más cercano al frío espíritu jurídico y activo del empresario burgués capitalista.

Los efectos que en la vida que en la vida económica la idea puritana de profesión han sido analizados con los varios elementos que, en conjunto, existieron y actuaron en todas las confesiones religiosas ascéticas, en eso consiste la razón de la penetrante acción económica de las minorías protestantes ascéticas, no de las católicas. “el ascetismo cristiano se lanza al mercado de la vida, cierra los claustros y se dedica a impregnar con su método esa vida, a la que transforma en vida racional en el mundo

Relación entre ascesis y el espíritu capitalista.

El puritanismo inglés dio a la idea de profesión su fundamentación más consecuente. El ascetismo se endereza ahora a anular toda aspiración al enriquecimiento con bienes materiales. Lo que es realmente reprobable para la moral es el descanso en la riqueza, el gozar de los bienes, con la inevitable consecuencia de ociosidad y las consiguientes desviaciones de las aspiraciones hacia una vid santa. Además de esto, el trabajo es, fundamentalmente un fin absoluto de la vida preescrito por dios.

Definitivamente la vida profesional del hombre debe ser un ejercicio ascético y consecuente de la virtud, una comprobación del estado de gracia de la honradez, cuidado y método que se pone en el cumplimiento de la propia tarea profesional. La riqueza es reprochable en cuanto incita a la pobreza corrompida y el goce sensual de la vida, y el deseo de enriquecerse sólo es malo cuando tiene por fin asegurarse una vida despreocupada y cómoda.

Desde el momento en que el ascetismo abandonó las celdas monásticas para instalarse en la vida profesional y dominar la moralidad mundana, contribuyó en lo que pudo, a construir el grandioso cosmos de orden económico moderno que, vinculado a las condiciones técnicas y económicas de la producción mecánico-maquinista, determina hoy con fuerza irresistible el estilo vital de cuantos individuos nacen él.

Conclusión.

La ética protestante y el espíritu del capitalismo es una investigación amplia y completa en la cual niega al capitalismo como creación de la reforma. En este trabajo Weber analiza todas las posibles influencias religiosas que dieron lugar al capitalismo. Como no puede darle un peso especifico a estas variables, decide abordar el mismo tema desde varios puntos de vista.

Weber busca una relación causal de la ética económica tratando de demostrar la influencia de la ética protestante sobre la economía. Se basa en el carácter protestante de las propiedades y empresas protestantes, así como de las esferas superiores de la clase trabajadora.

Me parece rescatable que Weber para una misma investigación analice todos puntos de vista que pudieron ayudar al nacimiento del capitalismo moderno, sin embargo deja de lado al factor económico y la relación causal histórica a parte de la reforma, además me parece que parte de una suposición completamente subjetiva, a la cual le trato de dar una significación científica; es una investigación muy bien hecha pero como toda investigación se queda corta al compararla con la realidad.

Glosario

Adam Smith: Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo británico, cuyo famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, más conocida por su nombre abreviado de La riqueza de las naciones (1776), constituyó el primer intento de analizar los factores determinantes de la formación de capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo que permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía.

Calvinismo: teología cristiana del reformador de la Iglesia Juan Calvino. El trabajo de Calvino Institutio christianae religionis (Institución de la religión cristiana, 1536-1559) fue el que tuvo mayor influencia en el desarrollo de las iglesias protestantes de la tradición reformada.

La doctrina calvinista se basa en la tradición teológica paulina y agustiniana. Dentro de sus dogmas más importantes se incluye la creencia en la soberanía absoluta de Dios y la doctrina de la justificación sólo por medio de la fe. Lo mismo que el reformador religioso alemán Martín Lutero, Calvino rechazaba el hecho de que los seres humanos fueran capaces de gozar del libre albedrío después de la caída de Adán, pero Calvino llegó incluso más allá de Lutero en la elaboración de una doctrina de la predestinación (algunas personas han sido elegidas por Dios para salvarse, mientras que otras son rechazadas por Él y están destinadas sin remedio a sufrir la condenación eterna). Calvino también compartía la idea de Lutero de que la Biblia constituía la única norma para una vida de fe, aunque no estaba de acuerdo con Lutero en la defensa que éste hacía del sometimiento del Estado a la Iglesia, como tampoco en su teología sobre la Eucaristía. Muchos de los principios del calvinismo tuvieron fuertes implicaciones sociales, en particular el que señala que la economía, la industria y el trabajo penoso forman parte de la virtud moral, y que el éxito en los negocios es una evidencia de la gracia divina. Como estas teorías ayudaban a crear un clima muy apropiado para el comercio, Calvino jugó un papel trascendental en la transición del feudalismo a la implantación del capitalismo.

Lutero: teólogo y reformador religioso alemán, iniciador de la Reforma protestante. Figura crucial de la edad moderna en Europa, la influencia del conjunto de sus teorías y doctrinas (que suele ser denominado luteranismo) se extendió, más allá de la religión, a la política, la economía, la educación, la filosofía, el lenguaje, la música y otros espacios de la cultura.

Metodismo: movimiento protestante que cuenta con unos 50 millones de seguidores repartidos por todo el mundo, en especial, en países de lengua inglesa, y que data de 1729, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Oxford comenzó a reunirse para estudiar y practicar el culto y los servicios cristianos. Sus compañeros de universidad denominaron al grupo el 'Club Santo' y a sus miembros 'metodistas', haciendo alusión al modo tan metódico con que realizaban las distintas prácticas que su sentido de responsabilidad cristiana y ritual religioso les indicaba.

Pietismo: en su origen movimiento luterano reformista alemán que surgió entre los siglos XVII y XVIII, y ponía de relieve la conversión individual, "la fe viviente", y a gozar de sus frutos en la vida diaria. El término pietismo proviene de collegia pietatis (reuniones informales y devocionales) organizadas por Philipp Jakob Spener cuando era pastor en Frankfurt. Al principio estas reuniones se celebraban en la casa de Spener los domingos por la tarde y pronto se hicieron populares en toda Alemania. Los participantes no se separaron de la Iglesia oficial ni de su culto, pero intentaron cambiar la Iglesia desde dentro. Celebraban reuniones de oración y estudiaban la Biblia de forma individual y en pequeños grupos, además de llevar una vida cristiana disciplinada. Insistieron en que los pastores debían tener fe además de un conocimiento teológico ya que, según ellos tener fe no significaba aceptar proposiciones teológicas correctas sino confiar en Cristo. Convencidos de que el mundo podía ser ganado para Cristo a través de la conversión y la práctica cristiana individual, los pietistas destacaron la importancia de la educación.

El pietismo se vio influenciado por el puritanismo inglés a través de las traducciones alemanas de las obras de Richard Baxter, Lewis Bayly y John Bunyan, que, a su vez, afectaron el desarrollo religioso de Inglaterra y América, sobre todo a través de su influencia en Juan y Charles Wesley y el metodismo. En los países escandinavos, el pietismo, con el apoyo de la nobleza y de la monarquía, revitalizó a la iglesia. Eclipsado durante un tiempo por la Ilustración, el pietismo reapareció en el siglo XIX y se convirtió en un movimiento importante en la Iglesia cristiana. Los pietistas modernos subrayan el espíritu ecuménico, el "reino de Dios", y su realización en la historia, la ética y la experiencia personal cristiana.

Reforma: Reforma, movimiento religioso surgido en el siglo XVI en el ámbito de la Iglesia cristiana, que supuso el fin de la hegemonía de la Iglesia católica y la instauración de distintas iglesias ligadas al protestantismo. La Reforma, precedida por la cultura del renacimiento y, de alguna forma, seguida por la Revolución Francesa, alteró por completo el modo de vida de Europa occidental e inició la edad moderna. Aunque se inició a principios del siglo XVI, cuando Martín Lutero desafió la autoridad papal, las circunstancias que condujeron a esa situación se remontan a fechas anteriores y conjugan complejos elementos doctrinales, políticos, económicos y culturales.

A partir de la revitalización que vivió el Sacro Imperio Romano Germánico desde que Otón I el Grande se convirtiera en emperador en el 962, los papas y emperadores se vieron involucrados en una continua contienda por la supremacía en los asuntos temporales y terrenales. Este conflicto concluyó, a grandes rasgos, con la victoria del Papado, pero creó profundos antagonismos entre Roma y el Imperio, que aumentaron durante los siglos XIV y XV. La animosidad provocada por los impuestos papales y por la sumisión a los delegados pontificios se extendió a otras zonas de Europa. En Inglaterra, el principio del movimiento para lograr una independencia absoluta de la jurisdicción papal empezó con la promulgación de los estatutos de Mortmain (1279), Provisors (1351) y Praemunire (1393), que redujeron, en gran medida, el poder de la Iglesia en el control del gobierno civil sobre las tierras, en el nombramiento de cargos eclesiásticos y en el ejercicio de la autoridad judicial.

El reformador religioso inglés del siglo XIV John Wycliffe atacó con audacia al propio Papado, arremetiendo contra la venta de indulgencias, las peregrinaciones, la excesiva veneración a los santos y los bajos niveles morales e intelectuales de los sacerdotes. Para hacer llegar sus ideas a individuos de cualquier extracción social, tradujo la Biblia al inglés y comenzó a predicar en esta lengua y no en latín. Sus enseñanzas se extendieron a Bohemia, donde encontraron un fuerte partidario en Jan Hus. La ejecución de Hus por herejía, en 1415, desencadenó casi de inmediato el estallido de las denominadas Guerras Husitas, que revelaron una violenta expresión del nacionalismo bohemio nunca suprimido por completo, a pesar de las duras campañas represivas emprendidas por las fuerzas combinadas del Emperador y del Papa. Estas luchas fueron precursoras de la guerra civil religiosa que tuvo lugar en Alemania ya en tiempos de Lutero. En Francia, en 1516, un concordato entre el Rey y el Papa puso a la Iglesia francesa, de forma sustancial, bajo la autoridad regia. Los concordatos firmados con otras monarquías nacionales también prepararon el camino para la aparición de iglesias nacionales.

Ya en el siglo XIII, el Papado se había hecho vulnerable a los ataques y reproches de los reformistas, debido a la codicia, inmoralidad e ignorancia de muchos de sus miembros en todas las esferas de su jerarquía. Las extensas posesiones de la Iglesia, libres de cargas, que constituían, según cálculos diversos, entre una quinta y una tercera parte de todas las tierras de Europa, estimularon el resentimiento por parte del campesinado. La llamada cautividad de Babilonia que vivieron los papas durante el siglo XIV, cuando tuvieron su sede en Aviñón, y el consiguiente Gran Cisma de Occidente, provocaron graves perjuicios en la autoridad de la Iglesia y dividieron a sus partidarios en seguidores de uno u otro papa. Los miembros de la Iglesia reconocieron la necesidad de afrontar una reforma interna. En el Concilio de Constanza (1414-1418) se debatieron ambiciosos programas que proponían la reorganización de la totalidad jerárquica, pero ningún proyecto consiguió un apoyo mayoritario y no se instituyó ningún cambio radical.

El humanismo, la revitalización de la formación clásica y la inquietud doctrinal y especulativa, que comenzaron a desarrollarse en el siglo XV en Italia, desplazaron al escolasticismo como filosofía principal en Europa occidental y privaron a los líderes de la Iglesia del monopolio sobre la enseñanza que antes habían ostentado. Los miembros legos estudiaban literatura antigua y eruditos de la categoría del humanista italiano Lorenzo Valla evaluaron de forma crítica las traducciones de la Biblia y otros documentos que eran la base del dogma y de la tradición de la Iglesia. La invención de la imprenta con tipos de metal móviles incrementó en gran medida la circulación de los libros y extendió las ideas de renovación espiritual por toda Europa. Los humanistas que vivían fuera de Italia, como Erasmo de Rotterdam en los Países Bajos, John Colet y Tomás Moro en Inglaterra, Johann Reuchlin en Alemania y Jacques Lefèvre d'Étaples en Francia, aplicaron nuevas normas a la evaluación de las prácticas de la Iglesia y al desarrollo de un conocimiento más preciso de las Escrituras. Estos eruditos estudios sentaron las bases sobre las que Martín Lutero y Juan Calvino reivindicaron que la única autoridad religiosa posible era el juicio individual aplicado al estudio de la Biblia.

A pesar de la diversidad de las fuerzas reformadoras del siglo XVI, la Reforma tuvo resultados muy importantes allí donde triunfó. En general, el poder y las riquezas perdidas por algunos nobles y por la jerarquía católica pasaron a la clase media y a los monarcas. Varias regiones de Europa ganaron independencia política, religiosa y cultural. Incluso en países como Francia y lo que hoy es Bélgica, donde el catolicismo se mantuvo, se desarrolló un nuevo individualismo y nacionalismo en materia cultural y política. El énfasis protestante con respecto al juicio personal en el ámbito religioso aumentó el desarrollo de los gobiernos democráticos basados en la elección colectiva realizada por votantes individuales. La destrucción del sistema medieval favoreció a la banca y al comercio al eliminar las tradicionales restricciones religiosas y abrió el camino para el crecimiento del capitalismo moderno. Durante la Reforma, las lenguas nacionales y la literatura avanzaron en gran medida debido a la extensa difusión de la literatura religiosa escrita en las lenguas vernáculas en lugar del latín. La educación popular también fue estimulada gracias a las nuevas escuelas fundadas por Colet en Inglaterra, Calvino en Ginebra y los príncipes protestantes en Alemania. La religión ya no era tanto una parcela privilegiada del alto clero, sino una expresión directa de las creencias de la población. Sin embargo, la intolerancia religiosa no disminuyó y los enfrentamientos religiosos continuaron siendo frecuentes durante cerca de un siglo.

Bibliografía básica

Weber, Max. “la ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Editorial diez argentina 1976

Bibliografía complementaria

Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

La ética protestante y el espíritu del capitalismo pp.8

Op. Cit. Pp.9

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.27

Op. Cit. Pp.28

Dr. Offenbacher, loc., Cit. Pp.68

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.36

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.41

Op. Cit. Pp.59

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp. 60

Op. Cit. Pp.71

IBID.

Los primeros en darle el sentido actual a la palabra “profesión,” fueron los luteranos y después para las demás confesiones protestantes tomo la misma significación. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.81

Op. Cit. Pp.81

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.201

Op. Cit. Pp.797

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.149

Op. Cit. Pp.207

La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pp.225