La estación espacial internacional

NASA (National Aeronautics And Space Administration). Programas espaciales. Houston. Karailov. Freedom. Colombus. Módulo de estación

  • Enviado por: Isabel
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LA ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL

Durante toda una década, la estación espacial internacional ha sido más un proyecto sobre el papel que un programa real, palpable. La NASA lo había estado persiguiendo desde principios de los años ochenta. El 20 de mayo de 1982 creó la Space Station Task Force, con intención de definir sus características, y diversos estudios llevados a cabo por ocho compañías sirvieron para proporcionar al presidente Reagan un plan provisional. Este lo aprobó y lo anunció a la nación el 25 de enero de 1984. En teoría, el complejo estaría ocupado de forma permanente y debería estar listo antes de 1992. Su coste debería no sobrepasar los 8.000 millones de dólares. La fase de definición se prolongó durante 22 meses y el diseño fue aceptado por Reagan el 3 de abril de 1987. Hasta este punto, la NASA había apostado primero por la opción denominada “Power Tower” y después por la “Dual Keel”, que acabó siendo bautizada como Freedom. Estaba formada por una serie de módulos cilíndricos presurizados, parecidos al laboratorio Spacelab utilizado en la lanzadera, agrupados a una gran estructura central con paneles solares a los extremos. La Freedom quedó abierta a la participación internacional. Mientras que los Estados Unidos construiría el laboratorio y el módulo habitación, además de varios nodos de acoplamiento y el resto de estructuras de soporte, Europa se encargaría de un módulo científico llamado Columbus y Japón de otro adosado a una plataforma externa. Canadá se ocuparía de un sistema robótico. Al mismo tiempo, los costes de la estación se incrementaron hasta los 21.500 millones de dólares en 1988. La falta de una postura clara en el Congreso no hizo sino limitar los fondos anuales, provocando retrasos y costes suplementarios. Con la llegada de Bill Clinton a la presidencia, se ordenó una reestructuración. Para reducir la factura se acortaron las dimensiones de los módulos y se cancelaron algunos elementos. Después de una revisión total, se eligió un diseño intermedio llamado Alfa, que no tardaría en verse afectado por un importante acontecimiento. El 2 de septiembre de 1993, Rusia y los Estados Unidos firmaban un acuerdo por el cual decidían fusionar sus proyectos de estación espacial (Alfa/Mir-2). El resultado sería un complejo mucho más capaz y flexible. La NASA, además, debería ahorrarse una cantidad considerable de dinero gracias a las aportaciones rusas. La decisión tendría asimismo ribetes políticos y estratégicos ya que la caída de la URSS había puesto en peligro su programa espacial, una circunstancia que amenazaba con provocar la salida de miles de técnicos hacia países como Irán o Iraq, en busca de trabajo (programas de misiles). La fusión traería cambios considerables: la estación se colocaría en la misma inclinación orbital que la Mir, para maximizar la capacidad de carga de los lanzadores rusos. Esta situación reduciría a su vez la de los transbordadores americanos, lo cual quedaría compensado por la introducción de diversas mejoras en el sistema (tanque externo menos pesado, etc.). Así, mientras la NASA utilizaba la Mir para coger experiencia, la estación ahora llamada ISS (International Space Station) veía su configuración aprobada de una forma definitiva.

Los grupos de controladores de vuelo en Houston y en Moscú continúan trabajando conjuntamente para monitorear la "salud" de los sistemas a bordo de la Estación Espacial Internacional. La atención permanece enfocada en probar la capacidad de comando del Módulo de Control Zarya a través del sistema de comunicaciones a bordo del Módulo de Conexión Unity. Mientras tanto, el giro controlado de la Estación continúa siendo monitoreado y corregido finamente, según ha sido necesario, para conservar el combustible minimizando las igniciones de los motores de chorro y para mantener moderada la temperatura en la nave. La Estación Espacial Internacional está en una órbita con su punto más alto a 258 millas (415 Km) y con su punto más bajo a 244 millas (392 Km) circulando la Tierra cada 92 minutos y 24 segundos. Miércoles 17 de febrero de 1999.

Estación espacial internacional Rusia ha respirado con alivio y orgullo tras el lanzamiento del primer módulo de la Estación Trece minutos y 21 segundos después de su lanzamiento a las 11,40 locales (06,40 gmt) del 20 de noviembre, desde el veterano cosmódromo donde el Sputnik inició la conquista espacial hace 41 años, Zariá (amanecer en ruso) llegó a su destino y desplegó sus paneles solares. Con más ciencia que ficción se ha abierto así una "nueva era" en la exploración cósmica, que en 43 lanzamientos sucesivos ensamblará los más de cien módulos y laboratorios integrantes de la Estación Espacial Internacional.Paso a paso se acoplan al espacio los integrantes de la también conocida como Expedición Uno. La tripulación conformada por dos rusos y un comandante estadounidense ya se encuentra en lo que hasta el mes de febrero próximo será su nuevo sitio de vida. De ahora en adelante, si todos los experimentos dan el resultado esperado siempre habrá humanos viviendo en la EstaciónEspacialInternacional.La construcción de esta estación es un proyecto conjunto valorado en 60.000 millones de dólares entre Estados Unidos, Rusia, Europa (incluida España), Japón y Canadá, que se espera ver terminado en el 2006. Desde entonces éste será uno de los objetos más brillantes en el cielo nocturno.Los diversos "ambientes" de una vivienda orbital
Los rusos Serguéi Krikaliov y Yuri Gidzenko, y el estadounidense Bill Shepherd tienen a su disposición algunos implementos comunes a los que moran en el planeta tierra como por ejemplo un baño, un calentador de alimentos y tecnologíaparavideoconferencias.La Estación Espacial Internacional está compuesta por tres módulos: el Zvezdá, el también ruso Zariá y el estadounidense Unity. Los tripulantes de esta misión ocupan, por ahora, sólo dos de las tres dependencias, hasta que dentro de un mes lleguen los primeros grandes paneles solares y con ellos pueda darse suministro eléctrico a todo el conjunto. En estos días, los tres nuevos moradores del espacio respiran el aire presente en la estructura de 13 pisos. Lo que se espera es puedan subsistir con éste más el suministro que llevan, hasta que sea instalado un sistema de fabricación rusa que separa las moléculas de oxígeno e hidrógeno del agua a bordodelaestación.En este contexto espacial, el agua es un subproducto de los generadores de electricidad en los transbordadores orbitales estadounidenses. En visitas a la estación en los últimos dos años los tripulantes de los transbordadores han ido transportando este importante líquido vital.
Con respecto a la adaptación a lo que por un tiempo será su hábitat el astronauta Shepherd ha informado al Centro de Control de la Misión en la NASA que trabajan bastante duro y no han podido cumplir su itinerario.
Cuando los tripulantes no encuentran algo tienen que llamar a los controladores rusos en tierra, que son los encargados de esta fase de la misión. Uno de los problemas que enfrenta esta tripulación es que son muchas las provisiones y equipos almacenados, por lo que se obstaculiza el paso por los diferentes ambientes. Una de sus tareas futuras será la de desempaquetar.
Los astronautas ahora están en proceso de adaptación , ya que los ruidos extraños que hay en la estación y los cambios horarios pueden impedir conciliar el sueño. Estos tres personajes vivirán 16 amaneceres y 16 puestas de Sol cada día, es decir cada hora y media, que es lo que tarda la estación en cumplir una órbita completa alrededor de la Tierra.
Contactos con el planeta tierra
Krikaliov, Gidzenko y Shepherd sólo pueden comunicarse con las estaciones rusas en tierra cuando su estación espacial está pasando sobre alguna de ellas. En cada vuelta orbital de una hora y media la tripulación sólo puede entrar en contacto por un tiempo estimado entre 10 y 15 minutos.
Esta situación cambiará cuando Estados Unidos esté a cargo de las tareas diarias de este proyecto. Gracias a un sistema de satélites creado por la NASA para utilizar en el programa de los transbordadores, el año que viene las tripulaciones estarán en comunicación con tierra casi todo el tiempo a excepción de unos pocos minutos.
Para el año próximo también está previsto que la tripulación actual sea remplazada por una emergente, conformada en este caso por dos estadounidenses a las órdenes de un ruso. Lo que se tiene previsto es que durante el período de construcción del que se convertirá en uno de los objetos más brillantes en el cielo nocturno, es que Estados Unidos y Rusia se intercambien el comando del personal integrante de estas misiones.

En las primeras horas después del acoplamiento los cosmonautas encendieron la luz del complejo, acondicionaron el retrete, una especie de cocinilla para calentar la comida y pusieron en orden el dormitorio con dos camas a bordo. Todavía no se sabe a quien de los tres astronautas le tocó dormir "en el suelo", es decir, en un saco espacial, aunque los expertos apuestan a que fue Krikalov, el cosmonauta con más experiencia en vuelos espaciales y por tanto el más acostumbrado a tales incomodidades. Según el Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia uno de los primeros trabajos que hará la tripulación será poner en funcionamiento el sistema "Vozduj" (aire) para la purificación de la atmósfera en el interior de la estación. En la lista siguen otros sistemas complementarios como los de regulación de la temperatura, humedad y circulación del aire, un parámetro clave, ya que en condiciones de ingravidez, si no hay movimiento de la masa gaseosa en algunos lugares se pueden formar burbujas de anhídrido carbónico. Tras garantizar el funcionamiento estable de estos sistemas con ordenadores, los cosmonautas deberán conectar éstos al computador central de la ISS (Estación Espacial Internacional) para automatizar y unificar el trabajo de los sistemas que permiten la vida a bordo. Otro trabajo en la lista de las prioridades es la unificación de las comunicaciones entre los módulos y entre éstos y los centros de control en tierra situados en la ciudad de Karaliov, cerca de Moscú, y Houston (Texas). Hasta ahora los rusos se comunican con Karaliov desde el módulo Zvezda, mientras que hablar con Houston es posible únicamente desde el módulo Unity.