La Educación como práctica hacia la libertad; Paolo Freire

Teorías e instituciones contemporáneas de la Comunicación. Pedagogía libertaria. Participativa. Liberación. Lucha. Sectarismo

  • Enviado por: Marimik
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
publicidad
publicidad

El libro comienza con la siguiente frase: “ no existe educación sin sociedad humana y no existe hombre fuera de ella”.

La educación de las masas se hace algo absolutamente fundamental entre nosotros. Hay que dejar atrás al hombre-objeto y buscar al hombre-sujeto.

Paolo Freire se dedicó a hacer una educación liberadora y que respetara al hombre como persona. Esto le costó la cárcel y el exilio, pero su empeño también le valió la comprensión y el apoyo de estudiantes y de intelectuales entre otros.

Piensa que el hombre no sólo está en el mundo sino con el mundo y que la propia esencia jamás debe ser la de la dominación, sino siempre la de la liberación. También dice que la religión nunca debe ser un instrumento de sometimiento o alineación.

El hombre existe en el tiempo y debe luchar para la no acomodación, es decir, para la humanización, participando en las épocas históricas, creando, recreando y deduciendo. La actitud crítica, es el único medio por el cual el hombre se integrará en su época.

¿Qué temas y tareas comenzaban a perder significado dentro de la sociedad brasileña y le llevaban a la superación de una época y al inicio de otra?

Era una sociedad cerrada, guiada por la elite que estaba sobre ella. Al caer la sociedad surgieron nuevos temas: democracia, libertad, educación, etc.

La educación adquirió bastante importancia. Los viejos agotaron sus vigencias dejando paso a los nuevos. Pero aun teniendo todos esos cambios, el hombre brasileño, tenía residuos del anterior sectarismo.

El sectario nada crea porque no ama. No respeta la opción de los otros, pretende imponer la suya a todos. El radical, rechaza el activismo y somete siempre su acción a la reflexión. Pero en Brasil, la supremacía no venía de los radicales, sino de los sectarios.

Con el cambio, un nuevo clima de cultura empieza a formarse. Comienzan a hacerse críticos y son críticamente optimistas. La sociedad renuncia a la vieja postura de objeto y va asumiendo la de sujeto, va teniendo esperanza. Defienden la democracia, en la que el pueblo ahogará su enfermedad mediante la voz y la participación.

Pero existirá un problema bastante importante, el ajustamiento y el acomodamiento, son las consecuencias de la inexperiencia democrática.

En el último cuarto del siglo XIX, se verificó el primer avance social, se abolió el régimen de esclavitud, se inició la organización del trabajo libre y se experimentó, por primera vez, un nuevo régimen político. Pero fue en el siglo XX, en la década del 20 al 30, y más acentuadamente después de la Segunda Guerra Mundial cuando el desarrollo industrial del país recibió un gran impulso.

Es posible que la intensa emocionalidad que dirigió los irracionalismos sectarios pueda lograr un nuevo camino hacia el progreso.

Estábamos y estamos convencidos de que la contribución del educador frente a los economistas, los sociólogos, como todos los especialistas que buscan mejorar sus pautas, habría de ser la de una educación que intentase el pasaje de la transitividad ingenua a la transitividad crítica, colocando al hombre brasileño en condiciones de resistir a los poderes de la emocionalidad de la propia transición.

El pueblo necesita una reforma urgente y total en su proceso educativo, una reforma que alcance su propia organización y el propio trabajo educacional de las instituciones. Necesita una educación para la decisión, para la responsabilidad social y política. Y para todo esto se requiere un sistema educacional completamente nuevo.

Una de las preocupaciones fundamentales, a nuestro juicio, de una educación para el desarrollo y la democracia debe ser proveer al educando de los instrumentos necesarios para resistir los poderes del desarraigo frente a una civilización industrial que se encuentra ampliamente armada como para provocarlo. Hay que enseñar a los hombres educación: oyendo, preguntando e investigando.

El hombre brasileño tendría que ganar su responsabilidad social y política, viviendo esa responsabilidad, participando, ganando cada vez mayor ingerencia en los destinos de la escuela de su hijo, en los destinos de su sindicato, de su empresa, etc. Es decir, una educación que lleve al hombre a una nueva posición frente a los problemas de su tiempo y de su espacio. La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de VALOR.

Preocupados con la cuestión de la democratización de la cultura, encontramos necesario prestar especial atención a los déficit cuantitativos y cualitativos de nuestra educación. Y estos déficit, son realmente alarmantes, constituyen obstáculos al desarrollo del país y a la creación de una mentalidad democrática.

Nos sorprende la apetencia educativa de las poblaciones urbanas y la inapetencia de las poblaciones rurales.

Habla de un: “Proyecto de Educación de Adultos”, a través del cual lanzamos dos instituciones básicas de educación cultural popular: el “círculo de cultura” y el “centro de cultura”. Luego de seis meses de experiencia, nos preguntábamos si no sería posible hacer algo en la alfabetización del adulto, con un método también activo que nos diese resultados similares a los que veníamos obteniendo al analizar los aspectos de la realidad brasileña. Pensábamos en la alfabetización del hombre brasileño como una toma de conciencia en la ingerencia que hiciera en nuestra realidad. Un trabajo con el cual intentásemos junto a la alfabetización, cambiar la ingenuidad en crítica.

Partíamos de que la posición normal del hombre era no sólo estar en el mundo sino con él, trabar relaciones permanentes con este mundo. Y esas relaciones basta ser hombre para realizarlas, basta ser capaz de saber, aun cuando sea un saber meramente vulgar. La captación del problema del fenómeno (el dato de la realidad), capta también sus nexos causales, aprehende la causalidad. La captación será por tanto más crítica cuanto más profunda sea la aprehensión de la causalidad auténtica.

La conciencia crítica “es la representación de las cosas y de los hechos como se dan en la existencia empírica en sus correlaciones causales y circunstanciales”. “La conciencia ingenua se cree superior a los hechos dominándolos desde afuera y por eso se juzga libre para entenderlos conforme mejor le agrada”.

La conciencia mágica los capta, otorgándoles un poder superior al que teme porque la domina desde afuera y al cual se somete con docilidad.

Lo que deberíamos hacer en una sociedad en transición es intentar una educación que fuese capaz de colaborar con el pueblo en la indispensable organización reflexiva de su pensamiento. Intentando una educación que nos parecía necesaria, identificada con las condiciones de nuestra realidad. Al integrarse a nuestro tiempo y a nuestro espacio y al ayudar al hombre a reflexionar sobre su ontológica vocación de sujeto debía realmente ser instrumental.

¿PERO CÓMO REALIZAR ESTA EDUCACIÓN? ¿Cómo proporcionar al hombre medios para superar sus actitudes mágicas o ingenuas frente a su realidad? ¿Cómo ayudarlo a crear, si era analfabeto, el mundo de signos gráficos? ¿Cómo ayudarlo a comprometerse con su realidad?

Nos parece que la respuesta se halla en:

  • Un método activo, dialogal, crítico y de espíritu crítico.

  • Una modificación del programa educacional.

  • El uso de técnicas tales como la reducción y codificación.

  • Esto se lograría con un método activo, dialogal y participante.

    ¿Qué es el diálogo? Es una relación horizontal de A más B. Nace de la

    crítica y se convierte en crítica. Se nutre del amor, de la humildad, de la esperanza, de la fe, de la confianza. El diálogo comunica. Hay más. Quien dialoga, lo hace con alguien y sobre algo. Y ese algo debe ser el nuevo programa educacional que defendemos.

    También es importante el aprendizaje de la escritura y de la lectura como una llave con la que el analfabeto iniciaría su introducción en el mundo de la comunicación escrita.

    Resumiendo: el hombre en el mundo y con el mundo. Como sujeto y no meramente como objeto. Entonces el analfabeto comenzaría a cambiar sus actitudes anteriores. Y asimilaría que la cultura es toda creación humana.

    El hombre debe descubrir por si solo sus necesidades culturales, debe aprender críticamente la necesidad de aprender a leer y a escribir. El papel del educador es dialogar con el analfabeto sobre situaciones concretas, ofreciéndole simplemente los instrumentos con los cuales él se alfabetiza. Esta alfabetización debe ser desde adentro hacia fuera, por el propio analfabeto y con la simple colaboración del educador.

    Analicemos las fases de elaboración y de acción práctica del método. Fases:

  • Obtención del universo vocabular de los grupos con los cuales se trabajará.

  • La selección del universo vocabular estudiado.

  • La creación de situaciones existenciales típicas del grupo con que se va a trabajar.

  • La elaboración de fichas que ayuden a los coordinadores en su trabajo.

  • La preparación de fichas con la descomposición de las familias fonéticas que corresponden a los vocablos generadores.

  • Hay que dejar claro que para alfabetizar a adultos, y que no sea una alfabetización puramente mecánica y memorizada, hay que hacerlos que tomen conciencia para que logren su alfabetización. El hombre estará apto para optar en la medida en que su método activo le ayude a tomar conciencia de su problemática, de su condición de persona, de sujeto.

    Reflexión personal:

    Este libro me ha parecido bastante avanzado para el tiempo y el espacio en el cual se escribió. La crítica que hace a la sociedad brasileña es bastante buena y sus premisas a cerca de una nueva sociedad están bien fundamentadas. Mi conclusión es que todo lo que defiende el autor es muy aceptable pero no todos somos iguales a la hora de entender las cosas. No todos los analfabetos del país se iban a alfabetizar por medio del descubrimiento del debate. Desde mi punto de vista, también debería haber buscado otras técnicas alternativas y no tan costosas como el poder de convencimiento de tantos millones de personas que carecen de cultura. Por todo lo demás en cuanto respecta al sentimiento de democracia, es como lo deberíamos ver todos los humanos y así la humanidad iría mucho mejor. Este método deberían enseñárselo a los que manejan el mundo en estos momentos.

    La educación como práctica de la libertad.

    Paolo Freire.

    Teorías e Instituciones Contemporáneas de Educación.

    Curso: Primero de Educación Primaria.