La Divina Comedia; Dante

Literatura universal de la Edad Media. Prosa y narrativa medieval moralizante. Paraíso. Infierno. Purgatorio

  • Enviado por: La Hiena
  • Idioma: castellano
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LA DIVINA COMEDIA

ESTRUCTURA

La obra, estructurada en tres reinos, de los cuales el Paraíso es la aspiración de Dante. El motivo es mas que claro, Beatriz se encuentra allí. Precisamente, es ella quien lo manda a llamar, pues quiere tenerlo a su lado para mostrarle los bienaventurados que siguieron la doctrina de Cristo y en premio por ello se encuentran junto a el. Pero no era posible que de inmediato ascendiera al Paraíso, antes debía ver los horrores del Infierno y el modo en que se arrepienten en el Purgatorio. Este era el único modo para comprender que el camino correcto era Dios.

Entonces, por un lado se encuentra en el infierno, lugar fétido, horripilante a los humanos. Allí el mayor castigo reside en no poder discernir el bien del mal, además del permanente odio que hostiga a quienes se encuentran en ese lugar.

INFIERNO

El infierno esta compuesto por un ANTEINFIERNO, es decir el lugar donde van a parar las almas que nacieron antes del cristianismo y por lo tanto no pudieron profesar dicha religión. Luego se halla la puerta de entrada al infierno (que esta personificada debido a la inscripción que lleva), indica que no hay retorno posible, el hombre ingresa al mundo de los muertos, al sitio del eterno sufrimiento. A continuación siguen los nueve círculos en los que se castiga: la lujuria, la gula, la avaricia y la prodigalidad y la ira, hasta aquí es considerado el Alto Infierrno, donde se castigan los pecados de la carne, a medida que siguen camino se encuentran con la ciudad de Dite, tras la cual se halla el Bajo Infierno, donde se tortura a quienes cometieron pecados mas graves, como la herejía, la violencia contra el prójimo, contra si mismos y contra Dios, la violencia contra la naturaleza y contra el arte. En el octavo circulo se encuentran los fraudulentos, divididos en diez aros: rufianes y seductores, aduladores, simoniacos, adivinos, rateros y tramposos, hipocritas, ladrones, consejeros fraudulentos, diseminados de discordia, falsarios de todo genero. En el noveno circulo se topan con los gigantes en torno al pozo, allí se castiga la traición, el pecado mas grave para Dante, están los traidores a los parientes y a la patria, los traidores a sus comensales y traidores a sus benefactores, donde se halla Lucifer.

PURGATORIO

Hasta aquí Dance viene acompañado de Virgilio, símbolo de la razón, gracias a ella pudo cruzar el Infierno, ahora le toca el lento acceso por la montada del Purgatorio, en la que debe borrar las siete P impresas en su frente. El lugar, sin duda, es un poco mas ameno que el Infierno donde se ven horrores, pero igualmente ve a hombres suficientes, arrepentidos por lo que han hecho en vida y a los que no les importa cumplir el castigo divino, porque saben que les espera el Paraíso. EL episodio mas impaciente del Purgatorio es cuando llega a la cima y se encuentra con Beatriz que le reprocha los pecados cometidos y manifiesta una especie de celos, que muestran su faceta humana:

“Algún tiempo le sostuve con mi presencia; mostrándole mis ojos juveniles, le llevaba

conmigo por el camino recto. Pero tan pronto como estuve en el umbral de la juventud

y cambie de vida, este se separo de mi y fueron otros sus amores. Cuando me eleve desde la carne al espíritu y crecí en belleza y virtud, su amor por mi fue menor y yo le fui menos grata' y volvió sus pasos hacia errados caminos, siguiendo falsas imágenes del bien, que nunca cumplen sus promesas. Ni siquiera me ha valido pedir para el inspiraciones, que, en suecos y despierto, lo apartasen del mal camioneta poco caso ha hecho de ellas!.Tan bajo cayo que no tuve ya otro recurso capaz de salvarlo que mostrarle la perdida gente”

2) EL PARAISO:

El 14 de Abril del 1300, Dante alcanza la plenitud del Empíreo. Lo acompaña Beatriz, cuya belleza es innarrable e intangible para los hombres y solo digna de su hacedor.

Al aproximarse a Dios empieza a manifestarse la luz, el movimiento, en contraposición al Infierno, en donde al acercarse al centro se encuentra con lo inmóvil, lo frío.

La estructura del paraíso también responde al numero nueve, ya que esta formado por esa cantidad de esferas celestiales concéntricas, de las cuales las siete primeras están presididas cada una por un planeta, la octava constituye el ámbito de las estrellas fijas y la novena es la residencia del infinito puro, morada de los elegidos reunidos en torno a la Santísima Trinidad. Esta concepción del universo corresponde al modelo de Ptolomeo, aceptado por la Iglesia cristiana medieval. De esta imagen se derivo la del purgatorio, torre formada por nueve troncos de conos superpuestos que forman los nueve escalones, con los que Dante forma la montaña purificadora, camino de salvación ascencional, opuesto al cual se muestra en el Infierno, camino de perdición en descenso.

En el Empíreo, ultimo cielo, se puede contemplar a Dios. Si bien todas las almas que se hallan en el Paraíso se encuentran contenidas en este, Beatriz para facilitarle la comprensión a Dante, le explica que en cada cielo se encuentran espíritus distintos, clasificados de acuerdo a la capacidad de amar de cada uno:

“El cielo es, de toda eternidad la morada de la Santísima Trinidad y la de todos los ángeles;

desde la creación fue también, hasta el momento de su caída, la de los ángeles caídos (...)

(...) Hay grados o diferencias en los goces de los espíritus bienaventurados, grados que

están determinados por el mérito moral que cada uno ha adquirido y según la medida de las

gracias que le fueron concedidas. Pero estas diferencias son de tal naturaleza que cada santo

recibe en su grado la plenitud de la beatitud de que es capaz y que por lo tanto no aspira

a un grado superior de felicidad, pues si pudiese esperar algo mas, se puede decir que no

habría alcanzado el cielo.(...)

Así, ha medida que Dante va ascendiendo de grado en grado, aumenta la irradiación y el resplandor del ambiente y de Beatriz; por lo tanto cuando llega al Empireo no alcanza a explicar con palabras la luminosidad del lugar.

En el Paraíso se encuentran los nueve cielos; correspondientes a siete planetas, las estrellas y el cielo cristalino. A cada planeta le corresponde una jerarquía: los ángeles en el cielo de la Luna, luego en los demás cielos se hallan: arcángeles, principados, potestades, virtudes, dominaciones, tronos, serafines y querubines, que giran en torno a “la Divina presencia”.

El primer cielo es la esfera mas lenta , contiene a las almas que olvidaron sus votos de castidad; el segundo cielo, el de Mercurio, admite a los espíritus activos y benéficos. En el cielo de Venus, el tercero, los espíritus amantes explican a Dante la causa de la diversidad de actitudes. El cuarto cielo, el del Sol alberga a los filósofos y doctores, en este lugar Tomas de Aquino, Salomon y otros maestros, forman una corona en torno a Dante y Beatriz. Se presentan como “fulgores vivos” y discurren con el visitante acerca de las profesiones y la importancia del conocimiento. Aparecen también, en dicha conversación los nombres de San Francisco, Santo Domingo, estas figuras sublimes permiten observar la antítesis que existe entre la corrupción de la Iglesia y la Honestidad y la fe de estas figuras.

El quinto cielo, de apreciable luminosidad, observa a los mártires por la fe. El sexto, en cambio tiene a los espíritus contemplativos. El cielo Estrellado, ubicado en la octava esfera, posee las almas triunfantes, donde los apóstoles Pedro, Santiago y Juan coronan a María . Antes de llegar al Empíreo, se halla el cielo cristalino en donde encuentra a las jerarquías angelicales. Finalmente llega al Empíreo, en donde se despide de Beatriz, para recibir a San Bernardo como guía, este santo le permite la contemplación de la rosa celestial.

4) Si bien todo el cielo esta colmado de luz, el paso de un cielo a otro esta marcado por el aumento de la luminosidad. Los días se hacen mas largos en el Paraíso, ya que la presencia del sol es casi permanente. Dante invita al lector a que contemple la perfección y el orden de ese ambiente, resaltando el equilibrio que reina en este lugar intenta contraponerla con la situacion de la tierra, con el desorden de Florencia. Asimismo el paraíso se presenta como antítesis absoluta del infierno, pues allí las almas sufren los peores males, en tanto que en el cielo se vive en la mas alta dicha, que es la de contemplar a Dios.

En este circulo cuarto se encuentran los grandes maestros de la fe, que además de su labor en la teología, fueron grandes filósofos dentro de la doctrina cristiana. Ellos son presentados por Dante como: “joyas”, “Fulgores vivos” (que son metáforas de personalidades brillantes intelectualmente y moralmente), formando una corona luminosa, entonando cantos celestiales tan dulces que no podrían ser perceptibles al oído humano. De esta corona se desprende una luz, es Santo Tomas de Aquino, que identifica a los demás integrantes de esa corona.

A medida que se acerca al Empíreo el esplendor del ambiente se hace insostenible, tanto que no encuentra las palabras para narrarlo. Allí se encuentra con los “faville vive” espíritus angélicos, con legiones de bienaventurados, hasta llegar a contemplar finalmente el triunfo de la ciudad de Dios, en la traza de una rosa, la cándida rosa, la rosa celestial. Embargado por ella busca el auxilio de Beatriz, en vez de ella se encuentra con San Bernardo (XXXI), que le señala que la mente no puede captar la visión divina. Y aparece aquí el tópico mas fuerte de la Edad Media, el hombre se somete al poder trascendente, pues el es quien designa el mundo que le toca a cada uno después de la muerte. En el mundo medieval se creía que era posible comprar la salvación del alma. Dante demuestra con esta obra que al Paraiso no se puede llegar sino con fe y buenas obras.

En definitiva, la descripción del Paraíso concuerda con la visión del mundo de la Edad Media, la naturaleza se presenta para mostrar la fuerza de los objetos sencillos, así las flores representan las legiones de bienaventurados, los cantos tan dulces nos remiten a un paisaje siempre Virgen, al que solo ingresa el hombre puro que se presenta en la persona de Dante en ese momento, luego de haber atravesado el Infierno y el Purgatorio.

Asimismo en el Paraíso el tiempo se inmoviliza,

“(...)Y de pronto me pareció que un día se unía a otro día, como si

Aquel que puede hubiese adornado el cielo con otro Sol”

La luz es fuente de si misma y prueba de la beatitud, expresada mediante la saciedad del deseo. Dante trata de elucidar la impresión que le causa el sumo bien; asi evoca desde la percepción precaria, lo efímero, lo minúsculo, lo contingente, contrapuesto a lo inmóvil e inmutable; todo mediante imágenes de la naturaleza. Por eso en los primeros cantos del Paraíso dice:

“Se había hecho mañana aquí y noche allí, y todo era blanco en un hemisferio y

negro en otro(...)

Con este verso, preanuncia el ambiente que existe en el Paraíso, pero sin duda aquella característica que resalta hasta el cansancio es la luminosidad. El mismo lo expresa en los cantos finales:

“La belleza que vi entonces no solo desborda los limites humanos, sino que creo

que solo su autor la goza totalmente. Me declaro vencido en este trance, superado

como nunca lo fuese por su tema ningún autor cómico o trágico(...)”;

5) En el Paraíso, además de los bienaventurados redimidos por la sangre de Cristo, se encuentran los ángeles que están al servicio de Dios, por eso ellos comunican a las almas la paz y el amor proveniente del Creador. No obstante, donde mas fuerte es la presencia de los ángeles, es en el ultimo cielo, en torno a la rosa cándida. Ellos vuelan y entonan dulces cantos que expresan la armonía del lugar. Pero sin duda, la presencia mas importante de entre los ángeles que se hallan alrededor de Dios, es la figura del Arcángel Gabriel, que desciende cantando el Ave María, gratia plena. Se le engrandece por la labor que figura en las Santas Escrituras, la anunciación del nacimiento del salvador. El mismo San Bernardo habla de el de este modo:

“Todo el ímpetu y la gracia que pueden caber en un ángel y en un alma, en el se

encuentran, y así queremos que sea, porque ese ángel es quien llevo la palma a

María, cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestros cuerpos(...)”

Del mismo modo, ubica en este espacio otros tantos ángeles, santos bíblicos como San Juan, San Pedro “a quien Cristo confío las llaves de esta bella flor” y personajes legendarios del mundo cristiano como Adán, Moisés, y Ana.

6) La figura de Santo Tomás de Aquino, se presenta en este cuarto cielo del Sol. Este sabio fue filósofo y teólogo reconocido por la Iglesia de la época, por ello influye fuertemente en la obra de Dante, sobre todo en su concepción de hombre, de Dios y acerca de la razón. Es conocida su doctrina sobre el amor, que es fruto de la contemplación y el conocimiento. Así, éste ilustre pensador recibe el honor de encontrarse en el paraíso, y la razón por la cual se halla en este espacio es nada menos que la admiración que siente Dante hacia el conocimiento. No en vano coloca en este círculo a aquellos santos que impulsaron reformas positivas a la Iglesia, o bien aquellos que defendieron las Santas Escrituras en territorios lejanos. Lo cierto es que Santo Tomás, en su doctrina, realiza una interpretación cristiana de Aristóteles.

Dante, con la intención de clarificar la obra de Santo Tomás, intenta enunciar los aspectos fundamentales de ella, uno de estos conceptos es: "El hombre tiene la posibilidad incomparable de construir por sus actos su propia vida, por lo tanto es su decisión salvarse o condenarse, ya los actos son producto de su propia voluntad" . Pero, hay otro designio por el cual Dante hace hablar a Santo Tomás, y pretende que le enumere quienes se encuentran en esa esfera, formando una corona en torno a ellos.

Si Dante presenta a todos estos espíritus del Paraíso como luces, no se podía esperar que Tomás apareciera distinto, primero porque al pensar en la luminosidad inevitablemente se cae en la idea de ingenio, que es una de las particulares virtudes de este sabio. Por lo demás, hay una profunda admiración hacia él, por haber perfeccionado de tal modo la interpretación de las escrituras y el haber retomado los textos clásicos revalorizando aquellos aspectos vitales, sin los cuales la humanidad los hubiera desterrado de su historia.

Beatriz, sin duda, es la gran musa del poema. Es la mujer angelical que lo lleva hasta Dios. No presenta rasgos humanos, excepto en la escena del Purgatorio, se puede afirmar que se halla en otra dimensión, por eso su imagen corpórea no aparece nunca. Dante sólo atina a decir que es la más bella, la más resplandeciente, que en realidad son sinónimos no de plenitud corporal, sino espiritual. En realidad, esta es la imagen que se le da al lector, por el contexto que presenta es imposible concebir una Beatriz carnal, ya que en el Paraíso todos se hallan desprovistos de lo corpóreo.

Esta dama fue el primer y único amor de Dante. Llegó a quererla tanto que la colocó en el lugar más alto que puede estar una mujer: en el Paraíso.

Dante, en todo momento se confiesa embelesado por Beatriz, por su sonrisa, su mirada, el modo de explicar la totalidad que embarga ese sentimiento, sólo se da por la admiración de los miembros más puros del cuerpo: la sonrisa, los ojos. La primera extremidad, desde siempre ha significado la visión del alma, al igual que la mirada.

Otro aspecto, que influye determinantemente en la obra es la relación que Dante y Beatriz mantuvieron en la vida real. Cabe reconocer que el poeta la ha visto solamente tres veces, de las cuales una sola vez lo saludó. Por esa lejanía que existe en el mundo real desea reconstruir en sueños lo que en vida no se dio:

"Enamorarse es crear una religión cuyo Dios es falible. Que Dante profesó por Beatriz

una adoración que no cabe contradecir, que ella una vez se burló de él y otra lo desairó

son hechos que registra la Vita Nuova (...)

(...)Dante, muerta Beatriz, perdida para siempre Beatriz, jugó con la ficción de encontrarla

para mitigar su tristeza, yo tengo para mí, que edificó la triple arquitectura de su poema

para intercalar ese encuentro. Le ocurrió entonces lo que suele ocurrir en los

sueños, manchándolo de tristes estorbos. Tal fue el caso de Dante. Negado para siempre por

Beatriz, soñó con Beatriz(...)

(...)Infinitamente existió Beatriz para Dante. Dante muy poco, tal vez nada, para Beatriz,

todos nosotros propendemos por piedad, por veneración, a olvidar esa lastimosa discordia

inolvidable para Dante(...)

Pero el último indicio que nos da Dante de su relación imaginaria, es la despedida. Cuando ella se encuentra en la rosa cándida, lo mira sonriente, dándole tranquilidad, pues le asegura que será admitido en el reino de los bienaventurados. Esta imagen es la inmortaliza a Beatriz y la coloca en un pedestal que la historia no podrá bajar jamás.

San Bernardo está pintado como el anciano sabio que por sobre todas las cosas tiene fe y por ello ha llegado al reino de los cielos. Está designado a ser el guía en las instancias finales, por simbolizar la perfección que permite llegar a Dios. Este santo se presenta como un maestro, tal como lo fue Virgilio, sólo que él tiene la gloria de contemplar a Dios, por ser un alma selecta que posee GRACIA DIVINA.

Este monje cisterciense en el camino de la perfección, persigue la humildad, donde florecen la verdad, la caridad y la piedad, y apercibe el corazón alzado en la justicia, para henchirlo en la gracia. Dícenos que el ápice del conocimiento se cumple cuando el alma se desvincula un algo del cuerpo, pues descarnada alcanza el éxtasis. San Bernardo le hace saber a Dante que la experiencia mística no es comunicable, y sólo perdura cual un lampo. Así la impresión de Dante ante el misterio de la Trinidad y especialmente, el hipostático.

7) El símbolo mas evidente que aparece en estos cantos es la rosa cándida que forman las almas en torno a María. Esta simboliza la perfección del reino de los cielos y esta descripta mediante símbolos:

Todas tenían las caras de llama viva, las alas de oro

y las demás tan blanco que ninguna nieve lo igualaba...”

La llama viva significa la caridad; las alas de oro, la sabiduría y el color blanco la pureza.

En general, en el paraíso todas las almas cambian de forma, transformándose en luz. Así Santo Tomas y los demás doctores de la Iglesia se presentan en la corona que rodea a Dante y Beatriz.

Dante Alighieri: La Divina Comedia. Canto XXX Purgatorio . Edit. Mexicanos Unidos. Mexico. 1987

Diccionario Enciclopédico de la Teología Católica. Tomo V. Cit. en Libro del Cielo y del Infierno. De J.L.Borges y A.Bioy Casares.

Dante, Alighieri: La Divina Comedia. Canto XXVIII. Edit. Mexicanos Unidos. Mexico. 1992

Op. Cit. Canto X.

Rohde, Max Jorge: Dante y su sombra. Edti. Eudeba. Bs As. 1970.

Alighieri Dante: La Divina Comedia. Canto I pg 306

Op.cit Canto I pg 307

Ibídem Canto XXX. Pg 426

Ibídem Canto XXXII pg 436

Ibídem Canto XXXII pg 436

La concepción tomista asegura que el hombre posee la facultad diferencial y superior del raciocinio. Esta capacidad determina en el ser humano la libertad de poder elegir, o dicho de otro modo el Libre Albeldrío. Pero la razón humana conoce el ser en general, y al paso que ante el ser puro y perfecto (Dios) se hallaría determinada a quererlo porque llenaría su inteligencia y su voluntad, frente a las cosas concretas, que sólo imperfectamente realizan el ser, es libre para desearlas o no. Ante estas cosas se da cuenta el hombre del bien que posee y de su jerarquía dentro del conjunto de bienes, pero sintiéndose atraído por los diversos géneros del bien que se dan en las cosas, tiene la facultad de pecar y también la de merecer por sus actos.

La concepción tomista coincide en líneas generales con la doctrina aristotélica. Así Dantte, influido por esta concepción explica gran parte de la Divina Comedia. Al conocimiento de la existencia de Dios se llega por la razón, esto lo demuestra por la tesis de que es evidente que algo existe, pero todo lo que existe requiere una causa, porque nada es causa de sí mismo. Si algo existe debe haber una causa primera, causa de sí misma, que es lo que llamamos Dios. La segunda tesis consiste en creer que hasta el más diminuto ser vivo contiene una perfección tal que no puede el hombre soñar con construir un organismo semejante. Es, pues, preciso admitir una inteligencia soberana que dio el ser y el orden a todo ese inmenso Universo. Estos dos aspectos se reflejan claramente en la obra de Dante, que especialmente en el Paraíso hace alusión a la perfección y el equilibrio del mundo celestial.

Doctrina Filosófica de Santo Tomás.

Borges, Jorge Luis: Nueve Ensayos Dantescos. Obras Completas Tomo IV. El Encuentro en un sueño. Edit. Emecé. Brasil. 1994.

Bernardo de Clairvaux (1090/ 1153) Monje cisterciense y teólogo, nació cerca de Dijón. Ingresó en 1112 en la abadía de Citeaux y en 1115 fundó la de Clairvaux, de la que fue primer abad. Ejerció gran influencia en la vida pública y predicó en la segunda cruzada. Insistió en la subordinación del saber al amor de Dios, con sólidas bases en la mística y la ascética, consideraba vano todo conocimiento que no llevara al descubrimiento de la vida en la fe

Su acción como paladín de Cristo, durante la Segunda Cruzada, le permite conocer al tatarabuelo Cacciaguida. Labra su doctrina en la piedra angular de los Evangelios, y solo anhela conocer a Jesús y llegar a Jesús crucificado.

Canto XXXI

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