La Democracia en América; Alexis de Tocqueville

Instituciones políticas fundamentales. Costumbres democráticas americanas. Sociedad angloamericana. Constitucionalismo EEUU (Estados Unidos)

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Introducción

La Democracia en América es principal obra escrita por el politólogo francés Alexis de Tocqueville. Fue publicada en francés (título original: De la démocratie en Amérique), en dos volúmenes (el primero de ellos en 1835 y el segundo en 1840), tras un viaje realizado por su autor a Estados Unidos en 1831 para estudiar las instituciones políticas de aquel país.

La primera parte de la obra describe las instituciones políticas fundamentales de la democracia estadounidense y el funcionamiento constitucional de dicho Estado. La segunda esboza un interesante análisis del modo en que la democracia influye sobre las costumbres e instituciones de un país, tomando como ejemplo la vida social de Estados Unidos. La obra no sólo posee un interés descriptivo del sistema político norteamericano, sino que debe inscribirse en el contexto histórico de la Francia y la Europa que conoció Tocqueville, dominada por las tensiones entre el conservadurismo del Antiguo Régimen y el liberalismo emergente y que ya había conocido cierta materialización política tras las primeras fases de las revoluciones burguesas. Asimismo, debe señalarse el interés que adquieren las reflexiones efectuadas por Tocqueville acerca de la democracia, a la que consideraba como el sistema de gobierno más acorde con la naturaleza humana, ya que supone el triunfo de la libertad. Tocqueville no dudó en señalar la importancia que posee el hecho de convertir las pasiones humanas en leyes e instituciones, de modo que una organización social responda a los más profundos sentimientos y necesidades de los ciudadanos que la componen.

Para Tocqueville, en suma, Estados Unidos representaba el ejemplo más claro de democracia y de cultura igualitaria. Señalando las diferencias entre Europa y Estados Unidos, afirmaba que la desigualdad reinante en el viejo continente hacía a los europeos más proclives a sufrir revoluciones políticas. Por el contrario, el igualitarismo propio de la vida estadounidense se convertía en un factor positivo para la instauración y la defensa de la democracia como régimen político. No obstante, también prevenía de los riesgos que conllevaba el gobierno de la mayoría, que podía degenerar en regímenes despóticos. Así, La democracia en América no sólo supuso la presentación en Europa de las instituciones políticas estadounidenses, sino una reflexión sobre el valor de la democracia en la vida de una sociedad y sobre el devenir mismo de la historia política de Occidente.

ALEXIS DE TOCQUEVILLE

Biografía

Tocqueville, Alexis de (1805-1859), escritor político y estadista francés, cuyas obras políticas se han convertido en tratados clásicos.

Tocqueville nació en Veneuil el 29 de julio de 1805 y estudió derecho en París. En 1831 partió para el extranjero con el publicista francés Gustave Auguste de Beaumont de la Bonninière a estudiar el sistema penal de Estados Unidos. Ambos recogieron sus hallazgos en el libro El sistema penitenciario de Estados Unidos y su aplicación en Francia (1832). Tras volver a Francia en 1832, Tocqueville escribió su obra más famosa, La democracia en América, (2 volúmenes, 1835-1840). Es uno de los primeros y más profundos estudios de la vida estadounidense y trata los sistemas legislativo y administrativo de Estados Unidos y la influencia ejercida por las instituciones sociales y políticas sobre los hábitos y costumbres de la gente. Tocqueville criticó con dureza ciertos aspectos de la democracia estadounidense. Creía, por ejemplo, que la opinión pública tendía hacia la tiranía y que el gobierno de la mayoría podía ser tan opresivo como el gobierno de un déspota.

Como miembro de la cámara de los diputados francesa (1839-1848), Tocqueville propugnó una serie de reformas, entre las que se incluían la descentralización del gobierno y un poder judicial independiente. Fue vicepresidente de la Asamblea Nacional en 1849 y, durante parte de ese mismo año, ministro de Asuntos Exteriores. Tras oponerse en 1851 al golpe de Estado llevado a cabo por Luis Napoleón Bonaparte, que se convertiría más tarde en el emperador Napoleón III de Francia, Tocqueville se retiró de la vida política. Murió en Cannes el 16 de abril de 1859.

Las obras más importantes de Tocqueville proporcionan un penetrante análisis de las ideas políticas y sociales de su época. Recalcó ante todo los desarrollos evolutivos subyacentes a todos los cambios de la sociedad. Su segunda obra más importante, El Antiguo Régimen y la Revolución, (1856), que por su muerte no pudo concluir, interpreta la Revolución Francesa como el resultado de cambios graduales producidos en la estructura del gobierno y en las actitudes políticas en su camino hacia la igualdad y la libertad. Entre otros escritos se encuentran sus Recuerdos, publicados a título póstumo en 1893.

LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA

Alexis de Tocqueville

LIBRO I

Primera Parte

Capítulo 2

Punto de partida y su importancia para el provenir de los angloamericanos

Es importante conocer el punto de partida de una nación, para poder entender sus costumbres, hábitos, causa de sus prejuicios, pasiones dominantes y todo lo que se denomina carácter nacional.

Según Tocqueville, “Norteamérica es el único país en donde se puede asistir al desenvolvimiento natural y tranquilo de un sociedad en que es posible precisar la influencia ejercida por el punto de partida sobre el porvenir de los Estados”.

En el siglo XV, cuando los pueblos europeos arribaron en las orillas del nuevo mundo, ya tenían bien definidos los rasgos de su carácter nacional y nos transmitieron sus opiniones, costumbres y leyes. Por esta razón, cuando se estudia la historia de Norteamérica y se examina su estado político y social se puede comprobar que no hay opinión, hábito, ley e incluso acontecimiento, cuyo punto de partida no se explique sin dificultad.

Los emigrantes que llegaron a EE.UU. diferían en muchos puntos, pero tenían un lazo muy fuerte y durable que los unía: todos hablaban el mismo idioma. Otro rasgo importante, es que las colonias europeas que se fueron estableciendo en las riberas del Nuevo Mundo tenían, si no el desarrollo, por lo menos el germen de una completa democracia.

Originalmente, ninguno de los emigrantes tenían idea de superioridad. Sin embargo, en varias ocasiones grandes señores fueron enviados a Norteamérica, en donde intentaron establecer la jerarquía de rangos pero pronto se dieron cuenta de que allí se rechazaba absolutamente la aristocracia territorial. Todas las colonias inglesas, en la época de su nacimiento, parecían destinadas a contribuir al desarrollo de la libertad.

Se pueden distinguir en la gran familia angloamericana dos brotes principales: uno al Norte y uno al Sur. Virginia fue la primera colonia inglesa en la que los inmigrantes llegaron en 1607. Los primeros en llegar fueron mineros, buscadores de oro. Luego llegaron los industriales y los cultivadores. Apenas la colonia fue creada, se introdujo allí la esclavitud. Esto introdujo la ociosidad en la sociedad y con ella la ignorancia y el orgullo, la pobreza y el lujo: esto explica las costumbres y el estado social del Sur.

En el Norte, sucedían cosas muy contrarias. A estas colonias se les conocía con el nombre de Estados de la Nueva Inglaterra, en donde se combinaron algunas de las ideas principales que hoy forman las bases de la teoría social de los Estados Unidos. Estos principios fueron extendiéndose primero en los Estados vecinos hasta llegar a la confederación entera.

Los emigrantes que fueron a establecerse a orillas de la Nueva Inglaterra pertenecían todos a las clases acomodadas. Cuando se reunieron en el suelo norteamericano se dio una sociedad en donde no habían ni pobres ni ricos y además llevaban consigo recursos de orden y de moralidad. Se llamaban así mismos peregrinos (pilgrims) y pertenecían al puritanismo, que no era solamente una doctrina religiosa sino también política. Perseguidos por el gobierno de su madre patria, los puritanos buscaron una tierra abandonada que les permitiese vivir en ella a su manera y orar a Dios en libertad.

El gobierno inglés por su parte, estaba muy contento de arrojar de sí a aquellos perturbadores y revolucionarios, incluso llegaba hasta a favorecer la emigración. La Nueva Inglaterra era vista como una región entregada a los sueños.

A finales del siglo XVI casi todo el litoral de la América del Norte era una posesión inglesa. En el caso de la Nueva Inglaterra, el gobierno británico dio a cierto número de emigrantes el derecho de formarse en sociedad política, bajo el patronato de la madre patria y de gobernarse a sí mismos en todo lo que no era contrario a sus leyes. Este modo de colonización fue puesto en práctica únicamente en Nueva Inglaterra. No se les entregaron constituciones sino que mucho tiempo después fue considerado un hecho consumado.

En la Nueva Inglaterra, desde 1650, la comuna ya estaba completa y definitivamente constituida. La comuna fue organizada antes que el condado, el condado antes que el Estado y el Estado antes que la Unión.

Capítulo 3

Estado social de los angloamericanos

El estado social es la causa primera de la mayor parte de las leyes, de las costumbres y de las ideas que rigen la conducta de las naciones.

El punto saliente de los angloamericanos es esencialmente democrático

El estado social de los norteamericanos es eminentemente democrático: ha tenido este carácter desde el nacimiento de las colonias y lo tiene aún más en nuestros días.

En los Estados Unidos hay pocos ricos; casi todos los norteamericanos tienen necesidad de ejercer una profesión y esto exige un aprendizaje. Para ello, la educación está al alcance de todos. Por otra parte, la mayor parte de ricos comenzaron siendo pobres que generalmente han empezado a trabajar desde los quince años.

Norteamérica presenta en su estado social el más extraño fenómeno: los hombres se muestran allí más iguales por su fortuna y por su inteligencia que en ningún otro país del mundo.

Capítulo 7

“El juicio político en los Estados Unidos”

El juicio político es el fallo que pronuncia un cuerpo político momentáneamente revestido del derecho de juzgar.

En los Estados Unidos, una de las dos ramas de la legislatura está revestida del derecho de acusar y la otra del derecho de juzgar. Los representantes denuncian al culpable y el Senado lo castiga. El Senado no puede ser reunido a ese fin más que por los representantes y los representantes no pueden acusar ante él sino a funcionarios públicos.

Cuando se desposee aun culpable del carácter público de que está revestido y ha sido declarado indigno de ocupar función política alguna en el porvenir, su derecho está agotado y la tarea de los tribunales ordinarios comienza.

Segunda Parte

Capítulo 1

“Cómo se puede decir rigurosamente que en los Estados Unidos es el pueblo el que gobierna”

El pueblo nombra directamente a sus representantes, a quien hace la ley y a quien la ejecuta. Es pues, el pueblo quien dirige aunque la forma de gobierno sea representativa (es el gobierno de la mayoría).

Capítulo 3

“La libertad de prensa en los Estados Unidos”

La soberanía del pueblo y la libertad de prensa son dos cosas totalmente correlativas. La libertad de prensa influye poderosamente en la opinión política y en general sobre todas las opiniones de los hombres. Modifica las leyes y las costumbres.

En tal libertad los hombres se apegan a sus opiniones, ya sea por orgullo o por convicción. Otro punto importante es que muchas veces el hombre cree firmemente, pues acepta sin profundizar. Cuando se trata de cosas nuevas, desconocidas, el hombre se adentra en uno de dos estados: o creerá sin saber por qué, o no sabrá precisamente en que debe creer.

Capítulo 6

“Cuáles son las ventajas reales que la sociedad norteamericana obtiene del gobierno de la democracia”

La tendencia general de las leyes bajo el imperio de la democracia norteamericana

y el instinto de quienes las aplican

Las leyes de la democracia tienden, en general, al bien del mayor número, puesto que emanan de la mayoría de los ciudadanos, la cual puede engañarse, pero no puede tener un interés contrario a ella misma. Sin embargo, la aristocracia es más hábil en el arte de legislar: sus leyes convergen hacia un mismo punto; en el caso de la democracia, ésta tiene leyes defectuosas.

El espíritu público en los Estados Unidos

Existe una amor desinteresado hacia la patria en cada hombre, es un sentimiento que liga su corazón al lugar que lo vio nacer. En Estados Unidos, los hombres han comprendido la influencia que ejerce la prosperidad general sobre su dicha y se ha acostumbrado a mirar la fortuna pública como la suya propia. El norteamericano toma parte en todo lo que hace su país y cree en defender todo lo que se critica de su patria porque entonces lo están atacando a él mismo.

La idea de los derechos en los Estados Unidos

La idea de los derechos es la idea de la virtud introducida en el mundo político. El gobierno de la democracia hace llegar la idea de los derechos políticos hasta el menor de los ciudadanos. El hombre del pueblo ha concebido una alta idea de los derechos políticos, y por lo tanto no ataca los de los demás, para que se violen los suyos.

Respeto a la ley en los Estados Unidos

En Estados Unidos se percibe que casi todas las clases muestran una gran confianza en la legislación que rige el país y sienten por ella una especie de amor paternal. Casi todas, significa que los ricos son los que desconfían de la ley, pues en la democracia no se garantizan los intereses de todos sino de la mayoría.

Actividad que domina en todas las partes del cuerpo político en los Estados Unidos

e influencia que ejerce sobre la sociedad

En un país libre todo es actividad y movimiento, se trata de mejoramiento y progreso. Allí no es una sola parte del pueblo la que emprende la mejora del estado de la sociedad. El pueblo entero se encarga de este cuidado: no se trata solamente de proveer a las necesidades y comodidades de una clase, sino a las de todas las clases al mismo tiempo. Allí no solo existe una inmensa libertad, sino también una gran actividad política.

“En el momento en que el norteamericano estuviese reducido a no ocuparse sino de sus propios asuntos, la mitad de su existencia le sería arrebatada; sentiría como un vacío inmenso en sus días, y llegaría a ser increíblemente desdichado.”

Capítulo 7

“La ominipotencia de la mayoría en los Estados Unidos y su efecto”

Varias circunstancias particulares tienden a hacer en Norteamérica el poder de la mayoría no solamente predominante, sino insuperable.

El imperio moral de la mayoría se funda en parte en la idea que hay más cordura en muchos hombres reunidos que en uno solo. También se funda en el principio de que los intereses del mayor número deben ser preferidos a los del menor. Los partidos políticos reconocen los derechos de la mayoría pues esperan algún día poder ejercerlos en su provecho.

Cómo la omnipotencia de la mayoría aumenta en Norteamérica

la inestabilidad legislativa y administrativa que es natural a las democracias

La inestabilidad legislativa es un mal inherente al gobierno democrático, porque es natural en las democracias llevar hombres nuevos al poder. Este mal es más o menos grande según el poder y los medios de acción que se conceden al legislador.

Efectos de la omnipotencia de la mayoría sobre el

arbitrio de los funcionarios públicos norteamericanos

En los Estados unidos, la omnipotencia de la mayoría, al mismo tiempo que favorece el despotismo legal del legislador, favorece también lo arbitrario del magistrado. En general, la ley deja a los funcionarios norteamericanos más libres en el círculo que traza en torno de ellos, aún algunas veces la mayoría les permite salir de él. Se forman así, en el seno de la libertad, hábitos que un día podrían serles funestos.

El poder que ejerce la mayoría en Norteamérica sobre el pensamiento

En los Estados Unidos, cuando la mayoría ha fijado su criterio irremisiblemente sobre una cuestión, no cabe discusión alguna.

Capítulo 8

“Lo que modera en los Estados Unidos la tiranía de la mayoría”

El espíritu legista en los Estados Unidos y cómo sirve de contrapeso a la democracia

Cuando se estudian las leyes norteamericanas se puede observar que la autoridad que han concedido a los legistas y la influencia que se les ha dejado tomar en el gobierno forman la barrera más poderosa contra los extravíos de la democracia.

Los conocimientos especiales que los legistas adquieren estudiando la ley les aseguran un rango aparte en la sociedad y forman una especie de clase privilegiada entre las más cultivadas. Lo que los legistas ansían sobre todas las cosas, es la vida de orden y la mayor garantía para el orden es la autoridad.

El pueblo, en la democracia, no desconfía de los legistas, porque sabe que su interés está en servir su causa. En los Estados Unidos es donde se descubre sin dificultad cómo el espíritu legista, por sus cualidades y defectos, es propio para neutralizar los vicios inherentes del gobierno popular.

Capítulo 10

“Algunas consideraciones sobre el estado actual y el porvenir probable de las tres razas que habitan el territorio de los Estados Unidos”

Entre los hombres tan diversos del Nuevo Mundo, se encuentran el hombre blanco -el europeo, el hombre por excelencia- y debajo de él están el negro y el indio.

El negro de los Estados Unidos ha perdido hasta el recuerdo de su país, ha abjurado su religión y se ha olvidado de sus costumbres. Al dejar de pertenecer a África, no adquirió ningún derecho a los bienes de Europa; sino que se detuvo entre las dos sociedades: se qeudó aislado entre los dos pueblos, vendido por el uno y repudiado por el otro, no encontrando en el universo entero sino el hogar de su amo para ofrecerle al imagen incompleta de la patria. El negro entre al mismo tiempo en la servidumbre y en la vida. A menudo se le compra desde el vientre de su madre, y comienza por así decirlo, a ser esclavo desde antes de nacer.

La opresión no ha ejercido menos influencia sobre las razas indias, pero los efectos son diferentes. Antes de la llegada de los blancos al Nuevo Mundo, éstos vivían tranquilos en los bosques. Los europeos, después de haberlos dispersado, los condenaron a una vida errante y vagabunda, llena de miserias. Esto los volvió más desordenados y menos civilizados de lo que eran antes.

El negro hace mil esfuerzos inútiles para introducirse en una sociedad que los rechaza. El indio, al contrario, lejos de querer plegar sus costumbres a las nuestras, se abraza a la barbarie como un signo distintivo de su raza y rechaza la civilización menos quizá por odio de ella que por temor de parecerse a los europeos.

A menudo se ven reunidos en los mismos lugares a individuos pertenceientes a las tres razas humanas que pueblan la América del Norte. Se reconoce facilmente la preponderancia ejercida por los blancos, pero hay un punto particular más: un lazo de afecto reuniendo aquí a los oprimidos y a los opresores, y la naturaleza esforzándose en acercarlos, vuelve más visible aún el espacio inmenso que han puesto entre ellos, los perjuicios y las leyes.

LIBRO II

Primera Parte

“Influencia de la democracia en el movimiento intelectual en los EE.UU.”

Capítulo 1

Método filosófico de los norteamericanos”

Los norteamericanos no tienen escuela filosófica propia, sin embargo, se puede observar que casi todos los habitantes de los Estados Unidos dirigen sus actividades intelectuales de la misma manera y las conducen según los mismos principios. Es decir, que poseen cierto método filosófico que les es común, sin que jamás hayan cuidado de estudiar sus reglas.

Las revoluciones conmueven las antiguas creencias, debilitan las autoridades y oscurecen las ideas comunes. Los norteamericanos tienen un estado social y una constitución democrática, pero no han tenido una revolución democrática, sino que han llegado casi como hoy se hallan en el suelo que ocupan.

Capítulo 3

“Por qué los norteamericanos muestran más aptitud y gusto para

las ideas generales que sus padres ingleses”

Si el entendimiento humano emprendiese la tarea de examinar y juzgar individualmente todos los casos particulares que llaman su atención, se perdería al momento entre la inmensidad de detalles y no vería nada. Por eso, después de haber considerado superficialmente un número de objetos y observado su semejanza, les da a todos un mismo nombre.

Los norteamericanos hacen uso más frecuentemente de las ideas generales que los ingleses, lo cual parece muy singular, considerando que estos dos pueblos tienen un mismo origen. El hombre que habita en los países democráticos no encuentra cerca de él más que seres muy semejantes, todas las verdades son aplicables igualmente y en su pensamiento la especie humana ocupa un solo conjunto.

Los ingleses por su parte, han sido por largo tiempo, un pueblo aristocrático y sus hábitos los retienen muchas veces en ideas muy particulares.

Capítulo 5

“Cómo sabe servirse la religión en los Estados Unidos de los sentimientos democráticos

Cuando no existe ninguna autoridad política ni religiosa, los hombres se asustan ante el aspecto de independencia sin límites. La mayor ventaja de las religiones es la de inspirar deseos contrarios. No hay religión que no imponga a cada uno sus deberes y lo saque así, de la contemplación de sí mismo.

La religión, respetando todos los instintos democráticos que no le son contrarios e incluso auxiliada de muchos de ellos, viene a luchar con ventaja contra el espíritu de independencia individual.

Capítulo 8

“Cómo la igualdad sugiere a los norteamericanos la idea de la perfectibilidad indefinida del hombre”

Una de las circunstancias que diferencia al hombre de los animales es la perfección, pues éstos no se perfeccionan. La idea de perfección es, además, tan antigua como la idea de igualdad.

Las naciones aristocráticas están naturalmente inclinadas a estrechar demasiado los límites de la perfectibilidad humana y las democráticas los extienden, algunas veces sin medida.

Segunda Parte

“Influencia de la democracia en los sentimientos de los norteamericanos”

Capítulo 1

“Por qué razón los pueblos democráticos muestran un amor más vehemente y más durable hacia la igualdad, que en favor de la libertad”

Si todos los hombres fueran iguales, no difiriendo ninguno de sus semejantes, nadie podría ejercer un poder tiránico; todos los hombres serían perfectamente libres, porque serían del todo iguales, y perfectamente iguales porque serían del todo libres: este es el objeto ideal que persiguen todos los pueblos democráticos.

Los pueblos democráticos tienen un gusto natural por la libertad, pero tienen por la igualdad una pasión ardiente: quieren la igualdad en la libertad.

Capítulo 2

“El individualismo en los países democráticos”

El individualismo es un sentimiento pacífico y reflexivo que predispone a cada ciudadano a separarse de la masa de sus semejantes, a retirarse en un paraje aislado, con su familia y sus amigos. No es egoísmo, se da en la democracia y amenaza desarrollarse a medida que las condiciones se igualan.

Capítulo 4

“De qué manera combaten los norteamericanos el individualismo con instituciones libres”

Las instituciones libres y los derechos políticos que poseen los habitantes de Estados Unidos dirigen su espíritu hacia la idea de que el deber y el interés de los hombres es ser útiles a sus semejantes. Se ocupan del interés general por necesidad y a fuerza de trabajar por el bien de sus conciudadanos, adquieren al fin el gusto y el hábito de servirlos.

Capítulo 8

“De qué manera los norteamericanos combaten el individualismo con

la doctrina del interés bien entendido”

La doctrina del interés bien entendido no es nueva pero en los norteamericanos ha sido universalmente admitida y se ha hecho popular. En Estados Unidos, los moralistas no hablan de que la virtud es bella, sino útil; no niegan a cada uno el derecho de seguir su interés, pero se esfuerzan en probar que éste consiste en ser honrados.

Capítulo 9

“De qué manera aplican los norteamericanos la doctrina del interés bien entendido

en materia de religión”

La doctrina del interés bien entendido no podría ser una verdad suficiente sin mirar más allá de este mundo, pues hay muchos sacrificios que no pueden hallar su recompensa en este mundo.

En el caso del cristianismo, este dice que es necesario amar al prójimo como a uno mismo para ganar el Cielo, pero también nos enseña que se debe hacer el bien a nuestros semejantes por amor a Dios. De igual manera, las demás religiones se sirven de este medio para conducir a los hombres: la doctrina del interés bien entendido acerca a los hombres a las creencias religiosas.

Capítulo 13

“Por qué se muestran tan inquietos los norteamericanos en medio de su bienestar”

En Estados Unidos, el hombre se adhiere a los bienes de este mundo como si estuviese seguro de no morir, y se precipita de tal manera a poseer los que están a su alcance que teme dejar de existir antes de disfrutarlos. El gusto por los goces materiales debe considerarse como el origen principal de esa inquietud secreta que se descubre en las acciones de los norteamericanos. En los pueblos democráticos, los hombres obtienen con facilidad cierta igualdad, peor no pueden alcanzar la que desean.

Capítulo 16

“Cómo el amor excesivo al bienestar puede perjudicar al bienestar mismo”

Lo que nos hace superiores a las bestias, es que empleamos el alma para encontrar los bienes materiales mientras ellas lo hacen sólo por instinto. Es preciso que el alma permanezca grande y fuerte, para que pueda poner su fuerza y grandeza al servicio del cuerpo.

Si los hombres llegasen alguna vez a contentarse sólo con los bienes materiales, es de creer que perderían poco a poco el arte de producirlos, acabando por gozar de ellos sin discernimiento y sin progreso.

Capítulo 19

“Lo que inclina a casi todos los norteamericanos a las profesiones industriales”

La agricultura es una de las actividades que menos progreso tiene en las naciones democráticas. Por el contrario, conducen a los hombres hacia el comercio y la industria.

Las más grandes empresas industriales se llevan a cabo sin dificultad en Estados Unidos, porque la población entera se mezcla con la industria. Pero lo que más llama la atención, no es la grandeza extraordinaria de algunas empresas industriales, sino la cantidad innumerable de las pequeñas. Los norteamericanos hacen inmensos progresos en la industria, sin embargo, con todos se ocupan de ella a la vez están sujetos a crisis industriales inesperadas y formidables que son imposibles de prever.

Tercera Parte

“Influencia de la democracia en las costumbres propiamente dichas”

Capítulo 1

“De qué manera se suavizan las costumbres a medida que se igualan las condiciones”

Hay varias causas que pueden hacer menos toscas las costumbres de un pueblo, pero, entre todas, quizá la más poderosa es la igualdad de condiciones.

Cuando las clases son casi iguales en un pueblo, todos los hombres tienden poco más o menos el mismo modo de pensar y de sentir. No se trata de extranjeros ni de enemigos, pues su imaginación los colocará pronto en el lugar de ellos.

Por otra parte, no hay país en que la justicia penal se administre con más benignidad que en los Estados Unidos. A medida que los pueblos se vuelven más semejantes los unos a los otros, se muestran recíprocamente más compasivos hacia sus miserias, y el derecho de gentes se suaviza.

Capítulo 8

“Influencia de la democracia sobre la familia”

En Estados Unidos, el padre ejerce sin oposición, la dictadura doméstica, porque la debilidad de sus hijos la hace necesaria. Pero se podría decir que no hay adolescencia, pues en el momento en que el joven se acerca a la edad viril empieza por si mismo a abrirse camino. El padre descubre los límites de su poder y cuando es el tiempo abdica sin dificultad. El hijo prevé anticipadamente el tiempo en que debe dirigirse por su propia razón y se adueña de su libertad sin precipitación ni esfuerzo.

El padre de la familia democrática no ejerce más poder que el que se concede a la ternura y experiencia de un anciano. Sus órdenes se desconocerán quizá, pero sus consejos tienen siempre un gran poder y al menos sus hijos se le acercan siempre con confianza.

Bajo las leyes democráticas, los hijos son perfectamente iguales; cosa que no sucede en la aristocracia en donde se da la preferencia al primogénito. La democracia, pues, une a los hermanos.

Capítulo 9

“Educación de las jóvenes en los Estados Unidos”

En casi todas las naciones protestantes, las jóvenes son mucho más libres en sus acciones que en los pueblos católicos. Las doctrinas del protestantismo en los Estados Unidos, están combinadas con una constitución muy libre y un estado social muy democrático.

Mucho tiempo antes de que la joven norteamericana haya llegado a la edad de casarse, se la empieza a sacar poco a poco de la tutela maternal. Delante de ella está descubierto el panorama del mundo y lejos de procurar alejarlo de su vista, se le muestra cada día más y se le enseña a contemplarlo con ojos firmes y tranquilos. Por ello, nadie debe figurarse encontrar en ellas ese candor virginal de los deseos nacientes, pues hasta es raro que la norteamericana, cualquiera que sea su edad, muestre timidez e ignorancia pueril.

Capítulo 11

“De qué manera la igualdad de condiciones contribuye a mantener

las buenas costumbres en Norteamérica”

La igualdad de condiciones no produce por sí sola la regularidad de las costumbres; pero no se puede durar que la facilita y la aumenta.

Por ejemplo, en el caso del matrimonio, si los pueblos democráticos conceden a las mujeres el derecho de elegir libremente su marido, les suministran con anticipación las luces que su espíritu pueda necesitar y la fuerza suficiente a su voluntad para una elección semejantes: le da garantías. De lo contrario en los pueblos aristocráticos las jóvenes, por la voluntad paterna, se echan en los brazos de un hombre que no han tenido tiempo de conocer, ni capacidad de juzgar.

Por otra parte, Tocqueville comenta “todos los hombres que viven en los tiempos democráticos, contraen los hábitos intelectuales de las clases industriales y comerciantes, su espíritu toma un giro serio, especulador y positivo, que se desvía voluntariamente de lo ideal, para dirigirse hacia algún fin visible y próximo, que se presenta como el objeto natural y necesario de sus deseos. La igualdad no destruye la imaginación pero sí la limita”.

Capítulo 14

“Algunas reflexiones sobre las maneras de los norteamericanos”

En los países democráticos, las maneras tienen por lo regular poco señorío, porque la vida privada es demasiado reducida, y son frecuentemente vulgares porque el pensamiento no tiene ocasiones de elevarse sobre la preocupación de los intereses domésticos. El verdadero mérito y dignidad de los modales consiste en mostrarse siempre cada uno en su lugar, lo cual está al alcance de todos. En las democracias, las maneras no son tan finas como en los pueblos aristocráticos, pero tampoco las hay tan groseras.

Los hombres que viven en el seno de las democracias, son demasiado móviles para que cierto número de ellos consiga establecer un código de etiqueta y sea bastante fuerte para hacerlo observar. Cada uno obra a su modo y reina siempre una cierta incoherencia en las maneras.

En los pueblos democráticos, las maneras son más sinceras y forman como un ligero velo a través del cual se descubren con facilidad los sentimientos verdaderos y las ideas individuales de cada hombre.

Capítulo 17

“Por qué el aspecto de la sociedad en los Estados Unidos es a la vez monótono y agitado”

En Estados Unidos, las leyes, las fortunas y las ideas varían sin cesar. Sin embargo, la observación de esta sociedad tan agitada parece monótona a la larga, y después de haber contemplado por algún tiempo ese cuadro tan móvil, el espectador concluye por fatigarse.

El aspecto de la sociedad norteamericana es agitado, porque los hombres y las cosas varían constantemente, y monótono, porque todos los cambios son semejantes.

Capítulo 19

“Por qué se encuentran en los Estados Unidos tantos ambiciosos y tan pocas grandes ambiciones”

Toda revolución aumenta la ambición de los hombres y en particular la que derriba a una aristocracia. Estas ambiciones se manifiestan mientras dura la revolución y también algún tiempo después. Sin embargo, poco a poce se borran las últimas señales de la lucha y los restos de la aristocracia acaban por desaparecer. Las ambiciones se hacen más grandes mientras se igualan las condicienes, pero pierden carácter cuando ya son iguales.

En los países democráticos, la ambición es ardiente y continua, pero de ordinario no puede puede aspirar a mucho, y la vida se pasa, codiciando bienes que se encuentren siempre a su alcance. Lo que también impide a los hombres de las épocas democráticas entregarse a la ambición de las grandes cosas, es el tiempo que calculan debe pasar antes de poder emprenderlas.