La conquista de la felicidad; Cecilia Alegría

Literatura hispanoamericana contemporánea. Narrativa motivacional y de autoayuda. Argumento. Estructura

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La conquista de la felicidad; Cecilia Alegría

De cada uno de los capítulos he escogido un párrafo o un fragmento de párrafo que me a parecido el más representativo, a partir de los cuales voy a intentar explicar lo que quiere decir el autor en cada capitulo. Lo he hecho de este modo porque creo que así es más fácil explicar cada capitulo.

Este libro se divide en dos partes diferenciadas, una que explica las causas de la desgracia en la vida humana y la otra que explica los motivos que producen felicidad en la misma.

PRIMERA PARTE

LAS CAUSAS DE LA DESGRACIA.

Capitulo I: ¿Por qué es desgraciada la gente?.

“ Los animales son felices siempre que tienen salud y comida suficiente. Parece que a los seres humanos les debiera ocurrir lo propio; pero en el mundo moderno no es así, por lo menos en la mayor parte de los casos. Quien sea desgraciado estará dispuesto a admitir que no constituye un caso excepcional. Quien sea feliz pregúntese cuántos amigos suyos lo son. Y después de pasar revista a sus amigos, estudie el arte de leer las expresiones de sus caras, tome nota de los humores de quienes encuentra en el curso de un día corriente.” (Página 31)

En este capitulo el autor intenta explicarnos, en líneas generales, por qué es desgraciada la gente. En su argumentación utiliza muchas comparaciones, como por ejemplo la que hace en este capitulo con la vida de los animales. También utiliza en todo momento frases o fragmentos que hacen reflexionar al lector sobre el tema tratado.

Capitulo II: La desgracia Byroniana.

“Es corriente en nuestro tiempo, como lo ha sido en muchos otros periodos de la historia del mundo, suponer que las personas más cultivadas han llegado a la conclusión de que nada tiene importancia en esta vida. Quienes tal creen son positivamente desgraciados, pero están orgullosos de su desgracia, que atribuyen a la naturaleza del universo, y consideran que su actitud es la única razonable para un hombre culto. El orgullo de su infortunio hace que la gente menos complicada sospeche de su sinceridad y crea que quienes gozan de su desgracia no son desgraciados. Esta impresión es demasiado ingenua; no cabe duda de que existe una ligera comprensión en el sentimiento de superioridad y penetración de estos sufridores, pero no es suficiente para compensar la perdida de placeres más sencillos.” (Página 41)

Aquí el autor nos propone un tema bastante complejo. El autor nos habla de la “desgracia Byroniana”, él denomina así al sentimiento que produce la desgracia en las personas más cultas de la sociedad; para estas personas ser desgraciado no es un motivo justificado para ponerse triste o amargarse ya que ellos opinan que la desgracia humana es algo natural algo que ha estado hay siempre y que no hay motivos para entristecerse por ello. Esta opinión, según el autor, provoca cierta desconfianza ante el resto de la sociedad, ya que la gente piensa que alguien que se alegra de sus propias desgracias no puede considerarse desgraciado. Todo esto para el autor no es relevante ya que el opina que todo el mundo puede ser feliz sea cual sea su situación sentimental en ese momento.

Hay una frase en este capitulo, que copia el autor de Eclesiastés, que creo que resume bastante bien el significado de “desgracia Byroniana”: “Y, por lo tanto, yo ensalcé a los muertos, que están más muertos que los vivos que todavía viven.”

Capitulo III: Competencia.

“Lo que la gente entiende, pues, al hablar de la lucha por la vida es la lucha por el éxito. Lo que se teme al entrar en la lucha no es que falte el desayuno a la mañana siguiente, sino el que no se consiga deslumbrar a sus vecinos.” ( Página 58)

La competencia entre los seres humanos es uno de los grandes problemas que impiden que el ser humano sea feliz. Todo ser humano, trabajador o no, tiene que luchar diariamente con miembros de su misma especie que intentan “pisotearle” y demostrar, a costa de lo que sea, que son mejores que el, esto viene ocurriendo desde siempre el hombre es un animal con un espíritu competitivo muy arraigado y esto es un verdadero problema para aquellas personas que no son capaces de aguantar la presión.

Capitulo IV: Fastidio y Excitación.

“Al fastidio, como factor de la conducta humana, se le ha concedido, según creo, menos importancia de la que merece. Ha sido, a mi entender, una de las grandes fuerzas motrices de la Historia, y hoy lo es mas que nunca. El fastidio parece ser una emoción típicamente humana. Es cierto que los animales en cautividad se vuelven indiferentes, se pasean de arriba abajo y bostezan; pero en estado de naturaleza no creo que experimenten nada parecido al aburrimiento. La mayor parte del tiempo lo pasan con la preocupación de sus enemigos o de la comida; a veces se reúnen, a veces procuran buscar calor. Pero, aun siendo desgraciados, no creo que se aburran. Una de las características esenciales del aburrimiento consiste en el contraste entre las circunstancias actuales y otras más agradables, que fuerzan irresistiblemente nuestra imaginación. Es también esencial al aburrimiento que las facultades del interesado no estén ocupadas.” (Página 67)

“El deseo de excitación es muy profundo en los seres humanos especialmente en los hombres. Supongo que en la edad de la caza podía satisfacerse mejor que ahora. La caza era excitante, y la guerra y el galanteo. Un salvaje puede cometer adulterio con una mujer mientras su marido duerme a su lado, a sabiendas de que le aguarde la muerte si el marido se despierta. Esta situación me parece que no es aburrida. Pero con la aparición de la agricultura la vida comenzó a ser triste excepto para los aristócratas, que todavía siguen y seguirán en la edad de la caza. Se oye hablar mucho del tedioso maquinismo; pero yo creo que el tedio de la agricultura con los antiguos métodos es, por lo menos, tan grande. Efectivamente, contra lo que muchos filántropos sostienen yo diría que la época del maquinismo a disminuido enormemente la cantidad de aburrimiento en el mundo.” (Página 68)

Este capitulo lo he dividido en dos párrafos porque creo que los dos temas a tratar son muy interesantes, aunque no sepa muy bien como interpretar las explicaciones del autor.

Por un lado tenemos la excitación, tema que trata de como este sentimiento puede afectar, perjudicialmente, a nuestra vida y en concreto a nuestra felicidad.

Capitulo V: Fatiga

“El estudio de la fatiga por los psicólogos se refiere principalmente a la fatiga muscular, aunque hay también un cierto numero de estudiosos sobre la fatiga en las escuelas de niños. Pero nadie afronta bien el problema. La clase de fatiga más importante es siempre la emocional en la vida moderna; la pura fatiga intelectual, como la pura fatiga muscular, tienen como único remedio el sueño. Toda persona que realiza un esfuerzo intelectual desprovisto de emoción -por ejemplo, cuentas minuciosas- disipa su fatiga diaria con el sueño. El daño que se atribuye al exceso de trabajo es casi siempre debido a alguna clase de turbación o de ansiedad. Lo molesto de la fatiga emocional es que se confunde con todo. Cuanto más cansado se está, más difícil es contenerla. Uno de los puntos de la enfermedad nerviosa que se avecina es la creencia de que el propio trabajo es enormemente importante y de que sería desastroso permitirse el lujo de unas vacaciones.” ( Página 81)

Este tema es muy actual ya que vivimos en una sociedad trabajadora en la que, a veces, sentimos que trabajar menos que los demás es pecado; creemos que debemos llegar rendidos a casa para sentirnos mejores personas, para poder demostrar a todos que hemos realizado nuestro trabajo, todo esto por supuesto es una tontería ya que, no es mejor persona el que más horas y días trabaja, sino el que mejor realiza su trabajo y el que se siente orgulloso de lo que hace y lo hace con gusto. Todo este exceso de trabajo físico y emocional produce la denominada fatiga que, como bien indica el autor, solo se puede apaliar con el sueño.

Capitulo VI: Envidia.

“ La envidia es la más desafortunada de las peculiaridades de la naturaleza humana; la persona envidiosa no solo quiere hacer daño, y lo hace siempre que puede con impunidad, sino que ella misma se hace desgraciada a causa de la envidia. En vez de gozar de lo que tiene, sufre de lo que tienen los demás. Si puede, les priva a todos sus beneficios lo cual es para el tan deseable como procurárselos para sí mismo. Si se da rienda suelta a esta pasión, es fatal para toda excelencia, y aun para el ejercicio más útil de aptitudes excepcionales. ¿Por qué un medico ha de ir en coche a ver a sus enfermos y un trabajador tiene que ir a su trabajo a pie.? ¿Por qué un investigador científico trabaja con calefacción mientras otros tienen que exponerse a las inclemencias de los elementos.? ¿Por qué a un hombre que posee algún talento excepcional de gran importancia para el mundo se le ha de dispensar del trabajo molesto de su propia casa? A estas preguntas la envidia no encuentra respuesta. Afortunadamente, sin embargo, existe en la naturaleza humana una pasión compensadora: la admiración. Quien quiera aumentar la felicidad humana debe querer aumentar la admiración y disminuir la envidia.” (Páginas 91-92)

La envidia es un sentimiento conocido y sentido por todo ser humano. Nadie se conforma con lo que tiene, por mucho que posea, siempre añora y envidia todo lo que tienen los demás, ya sea su vecino, su jefe, o la portera todos creen ser peores que los demás y por ello quieren ser como ellos. Luego están las personas que lo tienen todo, y lo saben, y por ello quieren suscitar las envidias de los demás, cosa que les encanta; aunque ellos también, en el fondo, envidian a alguien.

Capitulo VII: El concepto del pecado.

“Pero el concepto del pecado en sus formas más importantes es algo más profundo. Es algo que tiene si raíz en lo inconsciente, y que no aparece a la conciencia como el miedo al desprestigio. Hay en la consciencia ciertos actos con el rotulo de pecado, sin razón visible para la introspección. Cuando un hombre comete tales actos, se siente a disgusto, sin saber por qué. Quisiera ser de los que pueden abstenerse de lo que consideran pecado. Admira moralmente solo a quienes creen puros de corazón. Reconoce, con mayor o menor sentimiento, que no pueden ser santo, porque su concepción de la santidad no podría realizarse posiblemente en una vida corriente. En consecuencia, va por la vida creyéndose culpable, convencido de que lo mejor no se ha hecho para él, y de que sus mejores momentos son aquellos en que se entrega a la penitencia. “ (Página 103)

Este concepto estaba mucho más arraigado hace unos años que ahora, antiguamente se llevaba mucho más a rajatabla eso del concepto de pecar. Este fue uno de los grandes inibidores de la sociedad ya que había muchisima gente que se sentía frustrada por no hacer algo que le apetecía o sentía, por ser considerada como un pecado.

No cabe duda de que el sentido del pecado, en vez de ser una causa de vida recomendable, es precisamente todo lo contrario. Hace al hombre desgraciado y le obliga a sentirse en el inferior. Por esto, sentirá recelos contra los que cree superiores.

Capitulo VIII: Manía persecutoria.

“En sus manifestaciones más extremas, la manía persecutoria es una forma clasificada de locura. Hay quienes se imaginan que alguien les quiere matar, o meter en la cárcel, o hacerles un daño grave. Con frecuencia el afán de protegerse contra perseguidores imaginarios les lleva a actos de violencia que obliga a limitar su libertad. Como muchas otras formas de demencia, no es más que la exageración de una tendencia no muy rara entre personas que pasan por normales. No me propongo analizar las formas extremas, porque ello corresponde a la psiquiatría. De lo que quiero hablar es de sus formas mitigadas, porque con mucha frecuencia son un motivo de desgracia, y porque, no llegando a producir la locura, el enfermo puede afrontarlas siempre que diagnostique bien su perturbación y se convenza de que su origen está dentro de sí mismo y no en la supuesta benevolencia u hostilidad de los demás.” (Página 113)

Casi todo el mundo a sentido alguna vez que alguien le persigue o le observa o, incluso, que esta conspirando para hacerle daño; esto en si no tiene por que crear un sentimiento negativo a no ser que este sentimiento se propaguen y se convierta en una sensación de peligro constante.

Capitulo IX: El miedo a la opinión pública.

“Casi todo el mundo necesita para su felicidad un ambiente de simpatía. Para la mayor parte, desde luego, cualquier ambiente en que se encuentren les es simpático. Se saturan en su juventud de perjuicios corrientes y se adaptan por instinto a las ideas y a las costumbres que encuentran a su alrededor. Pero para una gran minoría, en la que figuran todos los que tienen algún mérito intelectual o artístico, esta actitud de aquiescencia es imposible.” (Página 127)

A todo el mundo, aunque se empeñen en negarlo, le importa, en mayor o menor medida, lo que la gente piensa de el. Como ya he dicho en un capitulo anterior la gente vive con un constante sentimiento de querer ser aprobados por todo lo que hacen, quieren sentirse integrados dentro de su entorno, y por ello deben ser aprobados por el. Este sentimiento puede provocar más de un quebradero de cabeza ya que para estas personas, el no sentirse aceptado por la sociedad puede ser motivo de frustración y, por lo tanto, de infelicidad.

SEGUNDA PARTE

LAS CAUSAS DE LA FELICIDAD.

Capitulo X: Todavía es posible la felicidad.

“La felicidad es de dos clases, aunque existen desde luego grados intermedios. A estas dos clases de felicidad yo las llamaría natural o imaginativa, o animal y espiritual, o de corazón y de cabeza. La denominación a elegir depende, naturalmente, de la tesis que se quiera demostrar. Por el momento, no me interesa demostrar nada, sino simplemente describir. Tal vez la manera más sencilla de definir la diferencia entre estas dos clases de felicidad sea decir que la una es asequible a todo el género humano, y la otra solamente a quienes saben leer y escribir.” (Página 139)

A partir de este capitulo ya se empiezan a ver las razones por las que la gente puede ser feliz. Comienza diferenciando dos clases de felicidad, la natural y la emocional. Dentro de la felicidad natural se encuentra todo el genero humano, ya que todo el mundo puede ser feliz por si mismo sin necesidad de ningún tipo de estimulo, es decir, que todo ser humano en su propia naturaleza humana tiene el sentimiento de felicidad. Por otro lado tenemos la felicidad emocional, este tipo de felicidad no es perceptible para todo el mundo y no es provocada por los mismos estímulos en todas las personas sensibles a ella, me explico, la felicidad emocional es aquella que es producida por cosas cotidianas como pueden ser, una película, recibir una carta de un ser querido,... todas estas cosas no son recibidas del mismo modo por todo el mundo pero, para algunas personas, pueden ser motivo de una gran felicidad.

Capitulo XI : Entusiasmo.

“Las variantes del interés son innumerables. Recordemos que Sherlock Holmes recogió un sombrero que se encontró en la calle. Después de examinarlo durante un momento, comprendió que su poseedor se había caído a consecuencia de una borrachera y que su mujer iba perdiéndole el cariño que le tuvo. La vida no puede ser aburrida para quien los objetos casuales ofrecen tal riqueza de interés. Pensemos en las distintas cosas que pueden llamar nuestra atención durante un paseo por el campo. A unos les pueden interesar los pájaros, a otros la vegetación, a estos la agricultura, a aquellos la geología, etc.. Cada una de tales cosas se hace interesante en cuanto nos interesa, y como a todo lo demás le ocurre lo propio, el que se interese por algo está mejor adaptado al mundo que aquel a quien no le preocupa nada.” (Página 154)

El entusiasmo es una fuente de felicidad, porque cuantas más cosas interesen a un hombre, mayores posibilidades tendrá de ser feliz, aunque le fallen algunas, ya que se puede dedicar a otras. Por el contrario si una persona se centra únicamente en un aspecto, mayores posibilidades tendrá de no alcanzar nunca la felicidad.

Todos nuestros gustos y deseos deben ir encaminados a encontrar la felicidad que necesitamos para vivir en paz unos con otros. El hombre normal conserva su interés por el mundo exterior y gracias a ello la vida le atrae, a menos que sea coartada su libertad.

Capitulo XII: Afecto.

“Una de las causas más importantes de la perdida de amor a la vida es la sensación de no ser queridos, por el contrario, la convicción de que se nos quiere es el mayor de los estímulos. Son diversas las razones que pueden producir en un hombre la convicción de que nadie le quiere. Puede uno creerse tan horrible que no tenga la posibilidad de ser querido, puede ocurrir que ya en la niñez se le haya tratado con menos solicitud que a la mayor parte de los niños, y puede tratarse de una persona a la que, efectivamente nadie quiere. Pero en este último caso la explicación hay que buscarla en la falta de confianza en sí propio, producido por haber sido desgraciado en la niñez. La persona que se sienta desdeñada puede adoptar diversas actitudes. Tal vez haga esfuerzos desesperados para ganar afectos por medio de actos excepcionales de bondad. Es, sin embargo, muy probable que esta táctica no le de resultado satisfactorio, porque los motivos de su bondad son fácilmente perceptibles, y la naturaleza humana es de tal condición que da su simpatía con mayor facilidad precisamente a quienes con ,menos ahínco la demandan.” (Página 165)

Todo el mundo necesita ser querido por la gente de su entorno. Este sentimiento se sentirse amado y protegido provoca, en la persona “afectada”, una gran felicidad.

Capitulo XIII : La familia.

“De todas las instituciones que hemos recibido del pasado, ninguna se halla hoy tan desorganizada y desquiciada como la familia. El cariño de los padres por los hijos y de los hijos por los padres es capaz de construir uno de los más importantes motivos de felicidad; pero, de hecho, en el noventa y cinco por ciento de los casos un motivo entre padres e hijos constituyen actualmente una fuente de desgracia para ambas partes, y en el noventa y cinco por ciento de los casos un motivo de desgracia para una de las dos partes. Este fracaso de la familia para proporcionar la satisfacción fundamental que en principio es capaz de producir constituye una de las causas más profundas del descontento reinante en nuestra época. El adulto que desee estar en buenas relaciones con sus hijos o proporcionarles una vida feliz debe reflexionar profundamente acerca de la paternidad y actuar prudentemente en consecuencia. El asunto de la familia es muy vasto para que tratemos de él en este libro en aspectos que no se refieren directamente a la conquista de la felicidad. Y aun dentro de este aspecto, sólo nos referimos a las mejoras que están al alcance individual, prescindiendo de alteraciones en la estructura social.” (Página 175)

La familia es una gran fuente de felicidad para cualquier persona, ya que es muy gratificante sentirte querido y respetado dentro del ámbito familiar. Por otra parte este tema puede provocar, también, grandes sentimientos de desgracia, pero eso no viene al caso.

Capitulo XIV : Trabajo.

“El trabajo es, pues, deseable ante todo y sobre todo como preventivo del aburrimiento, porque el aburrimiento del trabajo necesario y desprovisto de interés no tiene comparación con el aburrimiento de quien no sabe cómo emplear su tiempo. A esto hay que añadir la ventaja de que el trabajo nos hace saborear mejor los periodos de descanso. Siempre que el trabajo no sea abrumador, el placer del descanso que le sigue es mucho mayor que el que obtiene el perezoso.” (Página 194)

Bajo el punto de vista del autor, el trabajo puede provocar felicidad o satisfacción de dos modos. Primero, podríamos decir que el trabajo nos proporciona cierta felicidad si trabajamos en lo que nos gusta y realizamos nuestro trabajo con cierto interés y satisfacción. Por otro lado, el trabajo nos proporciona felicidad cuando tenemos un día de descanso, es decir cuando podemos recuperar las fuerzas.

Capitulo XV : Intereses impersonales.

“La fatiga y la tensión nerviosa como motivos de desgracia se fundan en la incapacidad de interesarse por lo que no tenga importancia practica en la vida. Lo consciente no puede descansar ocupándose en un reducido número de asuntos, cada uno de los cuales proporciona probablemente sinsabores y molestias. Excepto en el sueño, lo consciente nunca descansa, mientras que lo subconsciente se perfecciona de modo gradual. Consecuencia de ello es la excitación, la falta de sagacidad, la irritabilidad y la perdida de sentido de la proporción. Todo lo cual es al propio tiempo efecto y causa de la fatiga. A medida que el hombre se fatiga desaparece lo que le interesaba exteriormente y pierde el reposo que ello le proporcionaba se cansa todavía más. Este circulo vicioso no puede producir más que el derrumbamiento. El interés por las cosas exteriores sosiega porque no exige acción. El tomar decisiones y el ejercicio de la voluntad son muy fatigosos, especialmente cuando se tiene prisa y no existe la ayuda de lo subconsciente.” (Página 204)

Capitulo XVI : Esfuerzo y resignación.

“El justo medio es una doctrina necesaria al tratar del equilibrio entre el esfuerzo y la resignación. Ambas doctrinas tienen apasionados defensores. La doctrina de la resignación ha sido predicada por místicos y santos; la doctrina del esfuerzo, por técnicos de la eficiencia y por cristianos vigorosos. Ambas escuelas tienen su parte de verdad, aunque no toda la verdad. En este capitulo intento nivelar la balanza, y comenzaré haciendo el elogio del esfuerzo.” (Página 211)

Capitulo XVII : El hombre feliz.

“El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que tiene afectos libres y se interesa en cosas de importancia, el que asegura su felicidad gracias a esos efectos e intereses, y por el hecho de que le han de convertir a su vez en objeto de interés y de cariño para muchas otras personas. El cariño recibido es una causa importante de felicidad; pero no es precisamente la persona que lo pide aquella a quien se lo dan. De una manera general, puede decirse que el que recibe cariño es quien a su vez lo da. Pero es inútil procurar darlo por calculo, a la manera que se presta dinero con interés, porque el cariño calculado no es legítimo, y así lo cree quien lo recibe.” (Página 223)

De los tres últimos capítulos no he sabido como resumirlos ya que no los he comprendido muy bien.

Este trabajo me ha parecido complicado, ya que es un testo bastante complicado, y a mi bajo mi punto de vista y mis gustos literarios, bastante aburrido, de hecho me a costado mucho leérmelo porque no me llamaba para nada la atención; a pesar de todo he hecho lo que he podido.