La conjura de las reinas; Valerio Massimo Manfredi

Literatura contemporánea. Novela histórica. Personajes. Argumento. Guerra. Amor. Aventuras. Ficción # Best sellers

  • Enviado por: Patricia Gamez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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La conjura de las reinas

1.Personajes de la obra.

1.1-Personajes principales.

-Reyes participantes en la guerra de Troya.

-Agamenón: Rey de Micenas.

-Ulises: Rey de Itaca.

-Áyax Telamonio: Rey de Salamina.

-Néstor: Rey de Pilos.

-Idomeneo: Rey de Creta.

-Menelao: Rey de Esparta.

-Áyax Oileo: Rey de Locrida.

-Diomedes: Rey de Argos.

-Personajes principales no participantes en la guerra.

-Clitemestra: Mujer de Agamenón.

-Egialea: Mujer de Diomedes.

-Helena: Mujer de Menelao.

-Pirro: Hijo de Aquiles y Rey de Epiro.

-Orestes: Hijo de Agamenón.

-Pisitrato: Hijo de Néstor.
-Egisto: Amante de Clitemestra y asesino de Agamenón.

-Penélope: Mujer de Ulises y reina de Itaca.

-Personajes secundarios.

-Mirsilo: Timonel de Diomedes.

-Lamo: Guerreo espartano de Menelao, mas tarde de Diomedes.

-Anquilao: Soldado de Diomedes, enviado para avisar de la amenaza doria.

-Anaxibia: Hermana de Menelao. Reina de Beocia.

-Electra: Hermana de Orestes. Hija de Menelao.

-Andromaca: Mujer de Héctor. Mas tarde compañera de Pirro.

-Telefo: Compañero Hitia de Diomedes. Recogido en su encuentro con los dorios.

-Malech: Compañero de Diomedes, llamado Chna por su procedencia del pueblo de los Cananeos.

-Ros: Mujer de Diomedes, en la tierra de Hesperia. Arrebatada a un guerrero llamado Nemro.

-Pilades: Hijo de Menelao. Jefe de los guerreros focenses.

-Hispaso- Jefe del ejercito del rey Atreo, padre de Menelao. Ayuda en la guerra de los aqueos contra Micenas.

Hermíone: Hija de Menelao. Prometida con Pirro, mas tarde será la mujer de Orestes.

-Resumen del Libro.

Un extranjero, cuenta en el palacio donde esta hospedado la historia de lo que siguió a la guerra de Troya. Lo que le ocurrió a sus héroes, y de las verdaderas razones de la guerra. Uno de los oyentes, hace de narrador.

Tras acabar la guerra de Troya, todos se dirigen de vuelta a sus países. Diomedes, vuelve con todos sus soldados. Al llegar a Argos, guiado por el consejo de Ulises de no fiarse de nadie, entra en su palacio por un pasadizo secreto. Allí, ve a la reina desde un rincón, hablando con uno de los soldados. A este le dice que, debe ir hacia los barcos y por sorpresa asesinar a Diomedes y sus compañeros. Al enterarse, avisa a sus amigos y decide marcharse de allí. Algunos prefieren quedarse, pero los que no lo hacen se van junto con Diomedes en busca de una nueva patria. En el camino paro a ver a Ulises, pero no lo encontró solo pudo cambiar algunas palabras con Penélope.

Un tiempo después, atraco en un lugar para conseguir alimento. Cuando estaban allí, unos invasores, llegaron y empezaron a combatir con ellos. Diomedes, reto a duelo a su jefe, y a pesar de haber destrozado su espada de cobre, con la del extranjero, que era de hierro, Diomedes venció. Aun así, tuvieron que huir. Casi naufragan por el hecho de que los atacantes se agarraban a los cabos sueltos del barco. Consiguieron escapar pero de aquella batalla, subieron al barco aun hombre que nadaba hacia su barco. Este es Telefo que les dice que son Dor. Allí también recogen a un Chnan, un cananeo. Diomedes, hizo volver a Anquelao a la tierra de los aqueos, para avisar a los pueblos de la invasión que se les avecinaba.

Mas tarde se enfrentan a una tempestad, donde pierden un barco, que les hace llegar a una playa. Se adentran para conseguir comida. Cuando salen de aquel lugar, se encontraron una flota de barcos piratas peleset. Se cruzan y gracias al chnan intercambian algunas palabras, para no tener problemas con ellos. Cuando el ultimo barco peleset se alejaba, escucharon el grito de un hombre que decía ser espartano.

Ese mismo día, los hombres de Diomedes buscaron a los peleset para encontrar a ese espartano. Cuando los encontraron, incendiaron sus barcos y al gritar en lengua aquea, solo aquel les entendió. El espartano les siguió y les contó que era, Lamo, que había luchado con Menelao en Troya, pero que había caído prisionero en una contienda en Libia. Esa noche Lamo les contó la historia que escucho sobre las extrañas luces que se ven en el cielo. Les dijo, que un viejo les contó a los peleset que esas luces eran debidas a que el carro de fuego había caído en un lago y que por eso habían desaparecido las ciudades circundantes al lago.

Un día después llegaron a la desembocadura del Erídano, subieron río arriba y Lamo le indico donde estaba el lago donde se decía que había caído el carro. Diomedes, se acerco con algunos hombres, pero cuando llego al lago, le pareció oír un gemido. Entonces mando a sus hombres a volver al campamento. Él se quedó solo, observo todo lo que se le mostró en el lago. Cosas pasadas, y que aun debían pasar.

Al día siguiente, salieron del campamento levantado el día anterior, a registrar la zona. Encontraron dos ciudades devastadas. Las casas llenas de esqueletos, y en los campos, había cabezas quemadas de buey. Diomedes paso por ellas y en una de las ciudades vio el esqueleto de un campesino que, en el momento de morir estaba plantando dientes de dragón, tal y como hizo Jasón, para obtener una estirpe de guerreros de la tierra. Cuando volvían al campamento, vieron un resplandor a lo lejos. Corrieron y se dieron cuenta de que los peleset habían incendiado sus naves. No pudieron hacer nada así que recogieron lo mas importante y marcharon. Esa noche Diomedes revelo que tenia el Paladion, talismán de los troyanos, que había cogido de Troya el mismo día de su incendio.

Cargaron las cosas y se marcharon. Encontraron una ciudad donde aun quedaban algunos habitantes. Se quedaron allí algún tiempo. Un día cuando salió a pasear con los caballos divinos, que le había robado a Eneas, vio un cortejo en donde había una mujer, muy guapa y que le recordaba a Egialea. La vio entrar en una de esas ciudades y comprendió que la habían traído de tierras lejanas para casarla con el rey de esa ciudad. Un tiempo mas tarde, apareció un viejo que les dijo donde estaba la ciudad donde había ido la mujer. Y también les revelo que los que caminan entre las cabezas quemadas mueren. Esto inquieto a Diomedes, ya que él había caminado entre ellas. El día del casamiento de la mujer con Nemro, el rey de la ciudad, Diomedes apareció con el carro y se la llevo. Mas tarde dejo la ciudad y siguió camino hacia occidente con la mujer. Nemro, ayudado de los pueblos de los alrededores, atacaba a los aqueos por la noche escondidos en la oscuridad. Pero un día se batieron en batalla, y así sea batió en duelo con Nemro, al cual venció. Tomo por esposa a la chica. Continuaron la marcha durante largo tiempo sin muchos problemas, pero un día se tropezaron con los ambrón, debían luchar con ellos para seguir adelante su camino. Fue una batalla dura, porque Diomedes no quiso escuchar a Telefo, el compañero hititia. Este murió en la batalla. Aunque antes de morir le dio las instrucciones con las que debía continuar para vencer a los ambrón.

Mantuvieron el viaje. Seguían parando en ciudades para conseguir alimento y mujeres, delas que ya tenían muchas. La esposa de Diomedes, aprendió la lengua de los Aqueos y recibió por nombre Ros.

Después de un tiempo, cuando habían recorrido ya mucho territorio, Mirsilo, encontró un troyano. Lo interrogaron y les dijo que había llegado allí con Eneas. Diomedes se alegro de saber que Eneas estaba en la tierra. Retuvieron al troyano algún tiempo. Pero después, Eurímaco, el troyano, acompañado de Lamo, y el chnan, hacia el sitio donde estaba Eneas, ya que iban a trasmitir el deseo de Diomedes de batirse en duelo con él. Lamo y el Chnan le dieron la respuesta afirmativa de Eneas. Así que Diomedes se preparo para ese duelo, al que iría acompañado de Mirsilo. Se presento al combate en su carro, al igual que Eneas. Estos empezaron el duelo, pero las armas que habían acordado usar para el combate, acabaron todas echas trizas. Entonces Diomedes le convencio de que debían dejar de luchar, porque la rotura de sus armas era una señal de los dioses para que dejaran de pelar. Dijo que debían fundar una ciudad juntos, que tenia el Paladion de Atenea, lo cual haría invencible su ciudad. Entonces Eneas le confeso que el verdadero Paladion lo tenia él. Que lo que Diomedes tenia era un simulacro, de los siete que había, entonces Eneas se marcho. Diomedes se quedó desolado.

Se marcharon de allí, y continuaron la marcha hacia Oriente. Allí a orillas de un lago, pidieron un trozo de territorio, al rey de los Mesapios, llamado Dauno, y establecieron su ciudad. La llamaron Elpie, que en lengua de los Aqueos significa esperanza.

Mientras ocurría todo esto, Menelao, al intentar llegar a casa, se veía envuelto en una guerra con los Egipcios. Cuando lograba escapar de esa guerra, y antes de llegar a Esparta, fue a ver el oráculo del Viejo del Mar. Allí vio como Clitemestra, ayudada de su amante, Egisto, la noche en la que Agamenón llegó, lo asesino clavándole un cuchillo en el cuello. Los asesino a todos. Incluso a sus tripulantes de barco, y a Casandra. Solo se salvaron unos pocos que se fueron por arden de Agamenón, si no veían determinadas señales. También le fue mostrado, el modo en el que los hijos de Agamenón, tuvieron que huir.

Menelao, al ver esto, marchó de nuevo hacia Esparta. Una vez allí, Helena, su esposa, acudió al templo a ver a Clitemestra y Egialea en el templo de Pontija, allí, las dos reinas de Argos y Micenas, confesaron su plan. Matar a todos los reyes para así, que solo hayan mujeres en el poder.

Como Menelao, aun estaba vivo Egialea, dio a Helena un veneno que debía mezclar con su perfume, y solo bastaba que Menelao la besara para así, coger unas fiebres que lo matarían.

Un tiempo después de eso, Menelao, fue a Beocia donde estaba su hermana Anaxibia. Allí también estaba Orestes, hijo de Agamenón. Menelao expreso su deseo de volver a ponerlo al frente de Micenas, y este acepto. Cuando el muchacho, ya había vuelto a la cama, Anaxibia, mostró a Menelao el paladion de Atenea. El talismán de los troyanos. Ellos lo creían verdadero aunque no lo era. Más tarde, Orestes, viajo a Esparta, para hablar con su tío. Allí se enamoro de Hermíone, que estaba prometida a Pirro, hijo de Aquiles, para asegurar su participación en la guerra. En tal ocasión, Menelao, contó a Orestes los verdaderos motivos de la guerra. No había sido por el rapto de Helena. Sino que todo había sido, por obtener el talismán de los troyanos. La idea del rapto de Helena, había sido de Ulises, así tendrían el pretexto perfecto para declarar la guerra, como ultimo recurso. Porque realmente lo único que querían era información de donde estaba. También le revelo que había dos Helenas. Una era la esposa de Menelao, que durante toda la guerra estuvo escondida en Delos. La otra era una esclava que Menelao había comprado al ver el gran parecido con Helena. Lo único diferente, la verdadera Helena tenia un lunar en el hombro derecho. La esclava no. Se lo hicieron tatuar y ya eran totalmente idénticas. La esclava fue la que fue a Troya. Le dijo, que Ulises pensaba que con tan solo ir a negociar, le devolverían a la chica, ya que estaban seguros de que Príamo no pondría en peligro la ciudad por un capricho. Peor la respuesta de Príamo, fue negativa, y entonces tuvieron que declarar la guerra.

Poco después se reunieron en su casa, todos los que participarían en la contienda contra Micenas. Pisitrato, hijo de Néstor rey de Pilos, Orestes, su sobrino y Pirro, hijo de Aquiles y rey de Epiro. Este ultimo vino acompañado de Anquilao, el compañero de Diomedes. Este, después de pasar un tiempo en casa de una mujer desconocida, partió, y después de avanzar un largo camino, fue apresado por una gente como esclavo. Tras servir un tiempo a esta gente, lo Dor invadieron el territorio donde vivía, y fue esclavo de ellos durante unos años. Hasta que pudo escapar y llego hasta Epiro donde se entero de que Pirro era rey. Allí intento verlo, pero se había marchado y Andromaca le dijo donde estaba. Después de alcanzarle, Pirro le prometió que lo llevaría con Menelao. Anquilao, fue atado aun árbol, cuando Pirro se fue a la batalla.

En aquella reunión, Orestes y Pirro tuvieron un enfrentamiento porque Pirro cuestiona la valentía de Orestes. Se retaron. Esa vez no se llevo a cabo pero todo el mundo sabia que solo había sido pospuesto.

Al día siguiente en la batalla contra los micénicos, nada salió según lo previsto. Pero Orestes mata a Egipto en plena batalla, clavándole una lanza en la espalda.

Seguidamente, los micénicos se rindieron, y todos dejaron de combatir. Excepto el hijo de Aquiles, Pirro, que aun seguía combatiendo. Orestes intento detenerlo, y Pirro le volvió a retar. Orestes lo acepto y se dispusieron a pelear. Los dos empuñaron la lanza, Orestes fallo, ya que era zurdo. Pirro también. Entonces Anquelao, que había escapado, le tendió la espada de hierro que le había arrebatado a los Dor. Entonces Orestes en un descuido de Pirro, se la hundió en un costado. Pirro en el lecho de muerte, le dijo que debía tomar por esposa a Hermíone, y que ya era el nuevo rey de Micenas.

Cuando Pirro murió, Orestes se adentro en el palacio y cuando encontró a su madre, le clavo un puñal en el pecho. Seguidamente se marcho para poder purificarse por toda la sangre que había derramado. Más tarde, cuando volvió, tomo por esposa a Hermíone y se puso al frente de Micenas. Aunque luego se marcharon a Argos para que esta cayera sin violencia. Anquilao, informó a Menelao, y como regalo, este le ofreció un regalo, Anquilao, escogió un barco para regresar con su rey.

Algún tiempo después, a la ciudad de Diomedes, llegó un barco de gente de la tierra de los Aqueos. Ellos les dijeron que los Dor habían invadido la tierra de los aqueos, aunque Argos aun resistía. En ese momento Diomedes decidió partir hacia allí. Puesto que su mujer había muerto intentando dar a luz, no había nada que le atase allí. Cambio al rey Dauno, su aradura de Glauco por una nave. El día que estaba dispuesto a partir, solo, se presentaron allí todos sus marineros. Estos le dijeron que irían a donde él fuera. Así que subieron al barco y se pusieron rumbo a Argos. Pero en el camino, encontraron otra nave, era Anquialo. Este les dijo que Argos ya había caído. Que ya no existía. Pero de todas formas se unió a ellos. En ese momento se desato una tempestad, que hizo que el barco se partiera en dos trozos contra unos escollos.

Así termina el relato que el oyente de la historia que contó el extranjero. El oyente dice que en sus ojos no había nada, estaban vacíos como si hubiera dejado todos sus recuerdos en aquella historia.