La colmena; Camilo José Cela

Literatura española contemporánea. Narrativa expresionista. Novela social. Realismo. Biografía. Argumento y personajes. Estructura. Estilo literario

  • Enviado por: Ramón Goñi
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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· Libro: “La Colmena” · Autor: Camilo José Cela

I. Localización

Fue escrita en 1951, fecha en la que España se encontraba sumida en la posguerra. Al escribirse en esta época tan cercana a la nuestra, el entorno léxico y social es bastante similar al de nuestros días.

II. Primeras Ediciones

En 1951, en la editorial Emecé, de Buenos Aires, se publicó La Colmena, como primer volumen de una serie, titulada Caminos inciertos.

Cela supo irse separando de la España oficial y escribir unas obras críticas, que pusieron de manifiesto la violencia que dominaba las relaciones, como el desánimo y la miseria, económica y moral, en que se había sumido el país en la guerra y el régimen franquista.

La obra de Cela resultó demasiado crítica y derrotista para el gobierno de Franco, lo que impidió la publicación en España de su primera edición. Incluso Cela, fue expulsado de la Asociación de la Prensa y resultó problemática la continuación de sus colaboraciones en los periódicos oficiales. Además, la novela fue muy criticada desde el punto de vista moral, por los sectores dependientes de la Iglesia Católica. Todavía en 1966, el repertorio del jesuita francés G. Sagehomme, consideraba La Colmena como una obra nociva que debía rechazarse.

Cela abre la primera edición de la obra, con una nota que afirmaba que su obra no era sino “ un pálido reflejo.... una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad”. En definitiva, Cela tiene interés en presentar su obra como testimonio y su labor como compromiso con el realismo.

III. Acercamiento al Autor

Cela, Camilo José (1916- ), escritor español, premio Nobel, autor de obras narrativas, poesía, memorias y libros de viajes.

Nació en Iria Flavia (Galicia), estudió en la universidad de Madrid y luchó en el bando franquista durante la Guerra Civil española. Posteriormente rechazó la dictadura de Franco y mantuvo una actitud independiente y provocativa. Su estilo inicial, conocido con el término taurino de tremendismo, queda patente en su primera novela, La familia de Pascual Duarte (1942). Debido a problemas con la censura, La Colmena (1951), una de sus novelas más celebradas, en la que presenta la vida miserable de unos seres en el Madrid de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil española, tuvo que publicarse en Buenos Aires. La crítica ha señalado que supuso la incorporación española a la novelística moderna.

Su obra, en general, se caracteriza por la experimentación de forma y contenido, como en su novela San Camilo, 1936 (1969), que está escrita en un monólogo interior continuo. Otras novelas de Cela son Mrs. Caldwell habla con su hijo (1953), Oficio de tinieblas-5 (1973), su obra más arriesgada y vanguardista, y Cristo versus Arizona (1988), donde abandona una vez más los moldes narrativos convencionales con un discurso de raíz muy española en una ambientación norteamericana. En 1956, Cela fundó la influyente revista literaria Papeles de Son Armadans de la que fue director y donde publicó a muchos escritores españoles en el exilio durante la dictadura franquista.

Sus libros de viajes incluyen Viaje a la Alcarria (1948), el más celebrado suyo de los de este género, y Del Miño al Bidasoa (1952). Ha publicado también poesía, Pisando la dudosa luz del día (1945), y estrenado teatro, María Sabina (1970). Es autor asimismo de varios volúmenes de memorias y numerosos relatos, artículos periodísticos y trabajos de erudición, entre los que destaca su Diccionario secreto (1968 y 1971).

Entre otros premios ha recibido el Premio Nobel de Literatura en 1989, y el Premio Cervantes en 1995. En 1996 fue nombrado marqués de Iria-Flavia.

IV. Intención del Autor

La obra que estamos comentando, se ambienta en los años 1941-42, en plena posguerra. Pertenece al realismo social siendo una de las más importantes novelas de éste género.

El tema principal de la obra es la incertidumbre de los destinos humanos; idea que se expresa por medio de: la miseria, sexo, pobreza... Todo confluye en la alienación de las personas y de la sociedad en general. Nadie parece rebelarse contra los problemas del momento; son una “masa alienada”. Es manifiesta la insolidaridad y la impotencia de la sociedad.

Como primera circunstancia notable diríamos que Cela busca, una novela que sea reflejo de la realidad, que no aspire a ser sino “ un trozo de vida narrado paso a paso”, sin ocultar nada, sin que el narrador exprese su sentimiento... como realmente es la vida.

Es un testimonio social. Es frecuente el tratamiento del hambre (dinero o comida) y la penuria económica. También se alude a las miserias del espíritu, la degradación moral. Tampoco faltan las alusiones políticas; la admiración por Hitler, el desprecio hacia los “rojos”, la persecución policial... y realiza una sátira de esa moral conservadora y de la hipocresía social.

La literatura novelesca, escrita en España a lo largo de la década 1940-1950 estuvo marcada por la fealdad, la tristeza y la violencia, los motivos fueron muy variados. Por una parte los que correspondían a la España de los años cuarenta, por otra, los motivados por la miseria moral en la que, generalmente, se hallaba sumida la población. Por tanto, que la literatura de aquella época tuviera ese aspecto tan poco acogedor, como la novela que analizamos, se lo debemos a aquellos autores que, como Cela, intentaban reflejar la realidad de la España de la posguerra. En definitiva la verdadera intención del autor era reflejar las circunstancias de la época, de la vida y de la sociedad.

Circunstancias que también poseen un alcance existencial, cuya raíz se encuentra en la desesperanza de Cela y en su desolada (y a veces deformante) concepción del mundo que le rodea. La desesperanza, que se expresa en boca de sus personajes.

V. Personajes

Los más de doscientos personajes que “se mueven” en la obra lo hacen de una forma más o menos ridícula, durante un breve espacio de tiempo, para desaparecer enseguida, quedando disponibles para otra nueva salida a escena.

Ningún personaje destaca lo suficiente como para considerarlo como protagonista de la novela. El protagonista es el personaje colectivo. Es una galería de personajes mediocres y de baja talla moral. Abundan los despreciables acomodados, los hipócritas y los ridículos. También hay figuras desvalidas, conmovedoras, apaleadas por la vida y con un mínimo de nobleza. “Restos o promesas malogradas de hombre, dolientes y maltratados muñones de humanidad”.

La Colmena es una obra que, como se ha comentado anteriormente, rompe con la tradición novelesca con la desaparición del protagonista sustentador del relato, para presentar un personaje colectivo, siguiendo con esa línea de la narración moderna. Es una novela “behaviorista” en las que los personajes actúan y se mueven por sí solos. Pone en práctica el conductismo de los personajes.

Destacan las relaciones que se van estableciendo entre ellos. Veamos algunas de sus características:

- Martín Marco: Se dice irónicamente que “no es uno de tantos”, pero en realidad, ese escritor no deja de ser un pobre hombre, que va dando tumbos por la vida. Se asiste a sus preocupaciones, miedos...

- Doña Rosa: Dueña del café “La Delicia”. Hermana de doña Visi. Tiene un temperamento violento. Adinerada y tacaña, que odia, insulta y explota a sus empleados.

- Filo: Es una mujer sacrificada por las estrecheces económicas. Esposa de D. Roberto y hermana de Martín Marco.

- D. Roberto: Pobre pluriempleado para sacar adelante a su familia. Marido de Filo

- Señorita Elvira: Buscona condenada a la soledad

- Victorita: Muchacha que se vende para comprar medicinas y comida a su novio tuberculoso.

- Familia de los Moisés:

· Doña Visi: Beata y ciega de lo que le rodea. Esposa de D. Roque y hermana de Doña Rosa.

· D. Roque: Engaña a su mujer

· Hijas: En especial Julita, se reúne con su novio en la casa de citas.

En cuanto al análisis práctico de la obra en general hay que destacar que Cela no sólo nos describe la apariencia física de los personajes, sino que también nos muestra determinadas características psicológicas. Veamos una muestra de ambas descripciones:

- Descripción Física: “Él limpia que es un grullo, que es igual que un grullo raquítico y entumecido” (Pág. 22)

- Descripción Psicológica: “...Sonriendo a los clientes, a los que odian el fondo” (Pág. 22)

Todas estas descripciones las realiza de una forma detallista; como si fuera un infiltrado en el café y estuviera tomando notas de todo cuanto acontece.

En ocasiones parece como si quisiera ridiculizar a algún personaje, en este caso a Don Leonardo: “Se da fijador de pelo, un fijador muy perfumado que huele desde muy lejos..., lo que más le gusta decir: palabritas de francés” (Pág. 22)

A la vez parece descalificar a algunos personajes por su genealogía: “Nosotros los Menéndez, añoso tronco emparentado con las más rancias familias castellanas, hemos sido otrora dueños de vidas y haciendas” (Pág. 42)

O se pone de manifiesto la superioridad respecto al resto, por haber realizado alguna clase de estudios: “Don Jaime Arce sonríe: está satisfecho por su repaso, y repetía por lo bajo: - Ataúlfo, Sigérico... a que eso no lo sabe ese imbécil” (Pág. 64)

VI. Estructura

La Colmena consta de 299 páginas distribuidas en seis capítulos (cada uno de ellos en varias secuencias de extensión variable) y un epílogo.

La obra se desarrolla durante dos días narrados con continuos saltos temporales y regresiones.

La Colmena es una obra abierta en la cual no hay ni argumento, ni desenlace. Es un fragmento de la historia de la vida de unos determinados lugares. Esta particular estructura es muy importante para el tema central del libro: la incertidumbre de los destinos humanos.

Los temas de la novela no siguen ningún tipo de orden previamente establecido y el argumento de la misma está incompleto o más bien no existe. Aparecen distribuidos, al igual que el “argumento”, en diversas secuencias. No se puede detallar un argumento propiamente dicho, porque existen multitud de ellos; tantos como personajes.

Los capítulos son bastante extensos y son relatados de forma narrativa intercalando diálogos, en donde los personajes son presentados por primera vez o resultan protagonistas de una corta anécdota. Se presenta como el reflejo de la vida diaria, de la sociedad española, y más concretamente de la sociedad madrileña.

El autor intenta reflejar una serie de temas relacionados con esa vida diaria que suelen corresponder con la subdivisión de la obra en capítulos, lo que implica que cada tema se clasifique en un capítulo determinado:

- Capítulo 1 - (1º día por la tarde): El tema principal es la humillación, generalmente, provocada por personas dominantes de la época.

“O echa usted a puntapiés a ese rojo irrespetuoso y sinvergüenza...” (Pág. 28)

- Capítulo 2 - (1º día al anochecer): Tema de la pobreza.

“Martín Marco, paliducho, desmendrado, con el pantalón desflecado y la americana raída...” (Pág. 71)

- Capítulo 3 - (2º día por la tarde): El tema es el predominio del aburrimiento.

“Estos seis amigos de todas las tardes... que no prestan al juego gran interés” =monotonía (Pág. 119)

- Capítulo 4 - (1º día por la noche): Se hace presente el tema del sexo como obsesión para librarse de la humillación y olvidar el aburrimiento.

“Los clientes con dinero de los cabarets...” (Pág. 176)

- Capítulo 5 - (2º día tarde y noche): En este capítulo hace presencia el tema del encubrimiento y la individualización:

“Tampoco me dijo nada... a mí nunca me decís nada” (Pág. 220)

- Capítulo 6 - (2º día al amanecer): Hace referencia a la sociedad en la que se presentan las actitudes de la gente sobre la Guerra Civil y la política. Finalmente se refleja la forma que tiene la gente de ganarse la vida:

“En la acera de enfrente un niño se desgañitaba a la puerta de... le tiran un par de perras...” (Pág. 75)

VII. Estilo Literario

La intención de Cela es reflejar en todo momento la sociedad española de la posguerra, y más concretamente el reflejo de la vida cotidiana de la gente de Madrid, el cuál, consigue reducir a un ambiente de tipo rural. Para mostrarnos estas ideas recure a varias técnicas literarias como el decoro poético, variedad de registros lingüísticos...

En líneas generales, se puede decir que cultiva el arte del retrato o de la pintura de ambientes con gran maestría. Un ambiente con pinceladas impresionistas y descripciones relativamente detalladas, aunque nunca largas. Lo descriptivo no abunda, pero son detalles muy intencionados. También maneja magistralmente la técnica del diálogo con la adaptación del habla a los personajes y la variedad de registros que veremos más adelante. El estilo está cuidadosamente trabajado sea cuál sea el tono que adopte, encontando gran diversidad: ironía demoledora, frases crueles y duras, ternura, reflexión... e incluso pasajes auténticamente poéticos, tales como el final del capítulo VI.

Críticas no le han faltado. La estilización deformante que pone en práctica en sus descripciones y la selección de la realidad son los objetivos principales de sus críticos.

En cuanto a la primera, se acerca al esperpento de Valle-Inclán: muñequizaciones, animalizaciones... y es legítimo artísticamente. Se acerca también al tremendismo, pero todo o casi todo lo que presenta se da también en la realidad.

La selección es necesaria. La acumulación de ciertos aspectos circunstanciales puede hacer que la misma “novela” pierda realidad. Es más, “la realidad siempre supera a la ficción”, pero también es cierto que la realidad no tiene por qué ser realismo.

Cela es un gran estilista recordando las características del realismo social, movimiento literario en el cual esta encuadrado La Colmena, los diálogos expresan el habla de cada estrato social. Así el discursista, utilizará frases largas con muchas aposiciones y poco contenido y significado.

· Como primer recurso estilístico que caracteriza la obra, nos encontramos con el decoro poético:

Doña Rosa dice con frecuencia, “leñe, nos ha merengao” (Lenguaje normal de una tabernera) (Pág. 21)

· También es normal la presencia de la ironía, a la que se une el humor y la burla:

”...que nació de mala uva... pero, en fin, paciencia y barajar. Estas tías gordas y medio bebidas suelen durar mucho” (Pág. 120)

· Es constante la presencia de la estética de lo feo que es característica de la literatura de posguerra:

“[...]con sus dientecillos ennegrecidos llenos de basura” (Pág. 23)

Quizá lo que más destaca de la obra es el profundo realismo que exige y muestra para poder expresar la realidad de la vida de la posguerra, en este caso la pobreza.

Pero lo que realmente parece más destacable es la cantidad de localizaciones espaciales y temporales que nos da el autor acerca de la época “en” y “sobre” la que escribe, también hace referencia a diferentes realidades de la época, como serían la política o la población de España:

“Vino la guerra y con ella el final de su carrera política.” (Pág. 31)

Encontramos vulgarismos, coloquialismos y diminutivos afectivos y despectivos, así como algún aumentativo propio del decoro poético,

El proceso que sigue para descubrir a los personajes consiste en presentar al personaje, hablar brevemente de él para después dejarlo y retomarlo más tarde.

Utiliza también circunloquios, lítotes, antítesis, paralelismos, reiteraciones, comparaciones, polimorfismos, hipérbole y toda clase de reursos propios de un libro de estas características, entre las que destacan las onomatopeyas que le dan a la obra un carácter realista: “Ja, ja, ..., psché” (Pág. 29)

Esta obra no ha sufrido evolución fonética ya que la lengua ha llegado al sistema morfológico y sintáctico actual.

Cela nos introduce cantidad de registros que dan lugar a una gran diversificación entre las que destacan las siguientes: introducción de palabras foráneas al castellano, correspondientes al francés o al inglés, como water.

Para darnos a entender la simplicidad del lenguaje del que habla produce la apócope de la “j” final de algunas palabras (reloj), lo mismo sucede con la “t” (vermut).

Lógicamente, al distanciarse esa época de la actual, habrá alguna diferencia con la actualidad en cuanto al léxico. Así pues, el hecho de que veamos arcaísmos en la obra es fruto del distanciamiento de la época:

- “Ande, líe un pitillo y no las pie” (Pág. 58)

- “...casi tan deprisa como amontona los cuarto” (Pág. 64)

Por último, se puede decir que el título de la obra responde a la idea de aglomeración masiva que el autor expresa, insertando en muy poco espacio, gran cantidad de cosas con la consiguiente dificultad que esto supone tanto para el escritor como para el lector. Es un conglomerado de secuencias; como un conjunto de “celdillas” que conforman la colmena.

VIII. Opinión Personal

Esta obra posee un estilo diferente a la novela común. Es un estilo basado en la carencia de unos personajes principales, (el protagonista es la colectividad), y en el carácter abierto de la obra. Por ello resulta un poco extraña y monótona en ocasiones. El autor y la obra son una unidad compleja y desde el punto de vista estructural resulta muy difícil realizar un esquema de contenidos. El mero hecho de poder narrar la vida alrededor de 250-300 personajes es algo realmente complicado, sobre todo si añadimos el profundo análisis psicológico que realiza con muchos de ellos.

La obra en sí esta encaminada entre el realismo y lo abstracto, conduciendo al lector hacia un ambiente de desorientación e incluso desmotivación hacia la obra. Resulta difícil estructurar un libro con tantos caracteres y afluencias en su texto.

"Algún hombre ya metido en años cuenta a gritos la broma que le gastó, va ya para el medio siglo, a madame Pimentón.

- La muy imbécil se creía que me la iba a dar. Sí, sí... ¡Estaba lista! La invité a unos blancos y al salir se rompió la cara contra la puerta. ¡Ja, ja! Echaba sangre como un becerro. Decía: oh, la, la; oh, la, la, y se marchó escupiendo las tripas. ¡Pobre desgraciada, anda siempre bebida! ¡Bien mirado, hasta daba risa!

Algunas caras, desde las próximas mesas, lo miran casi con envidia. Son las caras de las gentes que sonríen en paz, con beatitud, en esos instantes en que, casi sin darse cuenta, llegan a no pensar en nada. La gente es cobista por estupidez y, a veces, sonríen aunque en el fondo de su alma sientan una repugnancia inmensa, una repugnancia que casi no pueden contener. Por coba se puede llegar hasta al asesinato; seguramente que ha habido más de un crimen que se haya hecho por quedar bien, por dar coba a alguien.

-A todos esos mangantes hay que tratarlos así; las personas decentes no podemos dejar que se nos suban a las barbas. ¡Ya lo decía mi padre! ¿Quieres uvas? Pues entra por uvas. ¡Ja, ja! ¡La muy zorrupia no volvió a arrimar por allí!

Corre por entre las mesas un gato gordo, reluciente; un gato lleno de salud y de bienestar; un gato orondo y presuntuoso. Se mete entre las piernas de una señora, y la señora se sobresalta.

-¡Gato del diablo! ¡Largo de aquí!

El hombre de la historia le sonríe con dulzura.

- Pero, señora, ¡pobre gato! ¿Qué mal le hacía a usted?"

I. Estructura y Lenguaje

El texto está situado en la VIII secuencia del capítulo I, el primer día por la tarde, en el café de Doña Rosa, en la obra de Cela La colmena.

El texto podría dividirse en dos partes: una parte dialogada, que pertenece a los dos personajes que intervienen, y una parte narrativa, que pertenece al Narrador, en algunos momentos objetivo y en otros omnisciente, pero siempre omnipresente, pareciendo otro personaje que nos introduce en la acción.

En cuanto al vocabulario, aquí existe una distinción entre la forma de hablar del Narrador y el vocabulario de los personajes. El Narrador emplea alguna expresión coloquial como va ya para el medio siglo. Emplea un lenguaje casi culto, describiendo la situación que ve con sustantivos con un tono despreciativo hacia los personajes: cobista por estupidez, repugnancia inmensa; así como adjetivos que también expresan ese desprecio: gato gordo, gato orondo y presuntuoso; es una forma de hablar casi irónica: son las caras que sonríen en paz, con beatitud, en esos instantes en que, casi sin darse cuenta, no llegan a pensar en nada. “La gente es cobista por estupidez... Seguramente ha habido más de un crimen que se haya hecho por quedar bien, por dar coba a alguien”. (parece que Cela con estas palabras quiera demostrar su poco apego a la raza humana, tacha a los hombres de cínicos). El vocabulario de los dos personajes lleva un tono popular. El hombre emplea adjetivos a modo de insulto: imbécil; así como la mujer: gato del diablo, y nombres igualmente para insultar: desgraciada, mangantes, zorrupia. Usan expresiones coloquiales: se rompió la cara contra la puerta, echaba sangre como un becerro, se marchó escupiendo las tripas, no podemos dejar que se nos suban a las barbas...

Las frases son cortas, casi sentenciosas: “Algunas caras, desde las próximas mesas, lo miraban casi con envidia”. En la intervención del hombre los tiempos verbales empleados son en pretérito perfecto simple para dar impresión de una narración rápida: invité, rompió, marchó... Pero en casi todo el texto abunda el presente actual y el presente habitual: son, miran, sonríen; casi todos en tercera persona.

Las figuras estilísticas que aquí aparecen son comparaciones como: echaba sangre como un becerro; o también anáforas: gato gordo, gato orondo, gato lleno de salud.

II. Contenido e Interpretación

Un hombre del café de Dña. Rosa caracteriza ridiculizando duramente a una mujer que no está presente, llamada madame Pimentón. Después, el Narrador hace una pintura de la situación del café en ese momento, parándose en el análisis de la actitud de los que escuchan la historia del hombre mencionado anteriormente. El Narrador, más tarde, cuenta como un gato gordo molesta a una señora, y ésta echa al gato de malos modos. Irónicamente el hombre que contaba la historia recrimina a la mujer por la dureza con la que ha tratado al gato, cuando él estaba contando una anécdota en la cual humillaba a madame Pimentón.

Así, la secuencia se centra en torno a humillados y los que humillan (el señor a madame Pimentón, la señora al gato y el señor a la señora; incluso, el Narrador a los espectadores que escuchan la historia del señor); existe una especie de pirámide de jerarquías, en la que el Narrador se encuentra en la cúspide. El hombre, realmente humilla a la persona de la que habla, la llama imbécil, ladrona, incluso zorrupia (zorra) y, más tarde, se permite el lujo de criticar a una señora que echaba de mala manera a un simple gato, la humilla delante de todos. Todo esto ocurre el primer día por la tarde, de los dos en los que transcurre la obra.

Estos dos personajes son dos de los muchos que pululan por el café de Dña. Rosa, gentes mediocres, de baja talla moral, vulgares; en este caso, son personajes secundarios, que se relacionan indirectamente con los principales. Son personajes anónimos, el Narrador no nos ofrece ni sus nombres, ni cómo piensan u opinan, simplemente comportamientos, una observación de su conducta (técnica de la narrativa moderna), ello, sumado a un comentario en el que el autor hace una reflexión, puesta en boca del Narrador, sobre la adulación y la coba. Hace una gran crítica al cinismo humano.

III. Integración del Autor en su Época

La Colmena la comenzó a escribir Cela en el año 1945, año en el que España pasaba un mal momento, un año que pertenecía a una época de postguerra, la Guerra Civil española había acabado pocos años antes. Además la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hizo que España quedase "aislada" del resto de Europa, pues el General Franco, no quiso aliarse con Alemania, a pesar de que el mismo Hitler se lo pidiera. En la época de posguerra había carestía de productos básicos, pues los campos fueron abandonados durante la guerra, hubo sequía, una represión política fuerte(censura, partido único...) y el exilio fue abundante, además Franco fomentaba y animaba la emigración, para prevenir un número alto de parados.

Además esas emigraciones y esos exilios se llevaron consigo muchos novelistas españoles, suponiendo una ruptura de la trayectoria de la narrativa española. Surgió el existencialismo, que era una preocupación por darle un sentido a la existencia. Los personajes de la novela tienen una angustia personal, el malestar generalizado se canaliza hacia un malestar individual. En la novela de posguerra existía un interés por reflejar amargamente la vida cotidiana. El existencialismo en la literatura fue reprimido por la censura, la cual también interrumpió la trayectoria de la narrativa española. Esta impidió que La colmena tuviese su primera publicación en España. Los novelistas exiliados fueron: Ramón J. Sender, Francisco Ayala, Max Aub, Rosa Chacel... Entre otros. Se cultivaron en españa nuevas líneas: la novela psicológica, la poética y simbólica, etc. Los autores que gozaron del favor oficial fueron: García Serrano, Sánchez Mazas; otros escritores críticos del régimen: Cela, Carmen Laforet, Delibes...

La OBRA de Cela llena los últimos cincuenta años: La familia de pascual Duarte (1942), Pabellón de reposo (1944), Nuevas andanzas y desaventuras de Lazarillo de Tormes (1944), Pisando la dudosa luz del día (poesía), Esas nubes que pasan (poesía), El monasterio y las palabras (poesía) y Mesa revuelta (1945), El bonito crimen del carabinero y otras invenciones (1947), Cancionero de la Alcarria y Viaje a la Alcarria (1948), El gallego y su cuadrilla (1949), La Colmena (publicada en Buenos Aires en 1951), Mrs, Caldwell habla con su hijo (1953), La Catira (1955), San Camilo 1936 (1969), Oficio de tinieblas 5 (1973), Mazurca para dos muertos (1983), Cristo versus Arizona (1988), El asesinato del perdedor (1994), La cruz de San Andrés (1994).

La Colmena por sus valores propios, es una de las cimas del autor y, sin duda, un título clave de la literatura española posterior a la Guerra Civil. Desde el principio, y sin necesidad de someterse a ningún control ideológico, supo separarse de la España oficial y escribir unas obras críticas que pusieron de manifiesto el desánimo y la miseria económica y social en que había sumido el país el nuevo régimen. Aunque el autor tiene interés por presentar su obra como testimonio y opta por recoger los aspectos más ásperos, entrañables y dolorosos, Cela no se limita a registrar unos hechos, sino que realiza una importante elaboración literaria. Según vamos leyendo nos damos cuenta de que La Colmena, más que un documento, es la visión sintetizadora y cargada de significación que el narrador tiene del Madrid de los años 40.

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Ficha de Lectura

- Comentario de TEXTO -

La colmena; Camilo José Cela