La Colmena; Camilo José Cela

Literatura española contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Novela realismo social. Posguerra. Estilo narrativo

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La Colmena descifrada

Análisis del estilo narrativo de Camilo José Cela

Trabajo final para el Simposio

Contenido

  • Noticias sobre el autor

  • Cuadro histórico y social

  • Preguntas de investigación

  • Conclusiones

  • Bibliografía

Nota bibliográfica

Camilo José Cela nació en Iria-Flavia (La Coruña) en 1916, es considerado uno de los escritores españoles más destacados del siglo XX y el que ha conseguido mayor reconocimiento internacional. Su primera novela "La familia de Pascual Duarte" escrita en 1942, dio inicio a una prolífera producción literaria, entre cuyos títulos es importante mencionar "Pabellón de reposo", "La catira", "Mazurca para dos muertos" y, por supuesto, "La Colmena". El obra de Cela abarca casi todos los géneros, desde el ensayo y el periodismo, hasta la poesía, desde el relato de viaje, hasta el cuento y la novela. Cela fundió y dirigió la revista literaria Los papeles de Son Armadans. Desde 1957 es miembro de la Real Academia. Ganador de unos premios entre lo cuales es doveroso mencionar el Premio Nacional de Literatura (1985), el Premio Cervantes (1995) y el Premio Nobel (1989), máximo galardón literario.

Cuadro histórico y social

Los acontecimientos narrados se sitúan en la Madrid de 1942, una Madrid sucia que traduce una visión anti-ideal de vivir, visión tal vez desencantada de una sociedad que no tiene valores, una sociedad donde la ignorancia, el hambre, la pobreza reinan soberanos. La Guerra Civil acaba de terminarse, no se habla de manera abierta de la situación política, pero la dimensión social de postguerra es el fantasma común que vaga por la páginas del libro, se encuentra en las descripciones, en los particulares: hay referencias al estraperlo y al Ausilio Social pero no se analiza el mundo de la represión y de las cárceles, hay escasez de medicinas, falta el trabajo y los que lo tienen no están satisfechos, se respira olor a muerte, abundan los inválidos y los pobrecitos que se quedan huérfanos. Hay gente que piensa en que los alemanes tendrían que ganar la Guerra Mundial. Sin nombrarla Cela nos muestra como la Guerra Civil (pero también la Guerra en un sentido más universal) ha marcado el olvido del pasado y el desprecio hasta el futuro desconocido. La sociedad madrileña de 1942 aparece como una sociedad caótica, el equívoco, el caos emperan, la descripción de Madrid nos da una impresión de una ciudad contemplada desde arriba, donde un orden repetido y mediocre rige la existencia cotidiana, como si estuviera un engranaje con piezas que no están correctas aunque dieran la impresión de una realidad consolidada. Podemos hablar de armonía caótica hecha de personajes que habitan "ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena" (Cela (1951), Colmena:321). Una sociedad de pobreza que vive como en las celdas de una colmena, cercanos pero alejados e insolidarios o cargados de impotencia y tristeza. En este mundo, donde sólo se sobrevive, crecerán los hombres sin escrúpulos porque "la gente es cobista por estupidez y, a veces, sonríen aunque en el fondo de su alma sientan una repugnancia inmensa, una repugnancia que casi no pueden contener" (Cela (1951), Colmena: 112).

Preguntas de investigación

¿En qué sentido la de Cela es una manera diferente de narrar?

La Colmena se ordena con la sucesión repetida de viñetas que retratan un grupo de personajes heterogéneo, idéntico y diverso a la vez, que sufre, vive y muere en las calles de Madrid del 1942. La novela, abandonando la preocupación por los problemas psicológicos, se diferencia mucho del modelo narrativo decimonónico, donde no se encontraba un protagonista multiple, sino un alma solitaria estudiada en su relación con el mundo.

Es muy dificil hacer un resumen de los acontecimientos por el hecho de que la novela misma consiste en la presentación sucesiva de personajes, cada uno de los cuales aparece definido en una viñeta, conectado o desconocido de otros. La estructura es abierta, no existe un protagonista único ni un desenlace final, con la resolución de los temas planteados, ni veto alguno a la incorporación de nuevos personajes. Además, podemos distinguir una macro-asociación que da coherencia a la sucesión de los distintos capítulos, y una relación interna, en la que los seres desaparecen o se unen unos a otros en el texto.

Elaborando el primero, el autor logra dar con la sensación total de ese mundo real y multiforme. Para ello recurre a la progresión temporal, a personajes y espacios repetidos, capaces de mantener una coherencia narrativa, el interés del lector y describir también la vida de una ciudad en tres días del invierno de 1942. El texto se compone de mas de 300 fragmentos donde muchisímos personajes se presentan al lector, hay personajes que se son presentes en todo el texto, pero no hay historia. Existen personajes guías, puntos de referencia como Martín Marco, el cual encadena con frecuencia diálogos, reflexiones, descripciones.

En el primer capítulo, primer día al atardecer, Cela describe un café el de Doña Rosa, mujer fea y mezquina enriquecida gracias a actividad, el café es el pretexto para que la cámara del fotógrafo recorra las distintas mesas y describa a sus ocupantes, las conversaciones y su fundamento, los camareros y sus actitudes, y en general, los gestos y comentarios que llenan el local. Muchos personajes aparecen, es la gente que puebla el café: Elvira, Don Pablo, Martín Marco, Don Roque, Doña Montserrat, Doña Visitación…

En el Segundo, primer día por la noche, los personajes antes retratados, se retiran, unos definitivamente, mientras otros salen a la calle y en el deambular nocturno descubren caminos, otros seres, logrando dar un fluir repetidamente bifurcado y esencialmente descubridor: casas, escaparates, dormitorios… espacios sucesivos se encadenan y tienen solo como común condición albergar almas diversas y multiples posibilidades de vida.

El tercer capítulo, segundo día por la tarde, se sirve ya de espacios y seres conocidos para describir ulteriormente la monotonía de la vida madrileña.

La Segunda parte del texto recupera escenas que continuan las ocurridas en la primera parte, todo es culminación y triste síntesis de iniciativas anteriormente descritas, unidas por el común denominador del sexo y de la muerte.

¿Podemos considerar a Cela como a un escritor objetivo?

El lenguaje que Cela utiliza es el lenguaje típico del hombre contemporáneo mezquino y de alma mediocre, el recuperar la historia cotidiana es un medio para evidenciar y con eso denunciar la agonía moral de una sociedad sin futuro.

Es propria de Cela la convinción de que el género sin más etiquetas debe reflejar todo cuanto al hombre suceda, lejos de las descripciones hermosas y de los discursos moralizadores sobre la existencia. Agudo observador, utiliza un lenguaje cargado de intencionalidad, fuente de la ironía y el sarcasmo que aplica constantemente. Su voz se deja oír verbalizando opiniones propias, haciendo uso del la tercera persona narrativa nos informa de sueños frustraciones, miedos de los personajes.

La Colmena abunda en el uso de las técnicas objectivistas, es decir que podemos reconocer a los personajes por sus gestos, por la mirada perdida, por una mano en la frente. Cela transcribe con frecuencia las opiniones que unos tienen de otros, contribuyendo a la identificación del que habla y a clasificar las ideas que los hombres tienen de las cosas.

El diálogo es el recurso que sirve para presentar directamente a los personajes sin necesidad de que el autor se comprometa en su desarrollo. Da a conocer el presente de los personajes, los motivos que les impulsan, las inquietudes, frustraciones, esperanzas. Informa forma del apariencia de las relaciones humanas, de sus coincidencias y de sus discrepancias, de todo aquello que constituye la identidad del mundo de que se habla.

El díalogo, tras de ser una manera objetiva de ilustrar los acontecimientos, revela especialmente la talla moral de quienes directamente se nos presentan, su cultura, vulgarida y pobreza. Cela conoce bien las caraterísticas de la lengua vulgar y quiere reconstruirla para acentuar el deseo de ser testigo de lo que la vida es de verdad. Introduces refranes y frases proverbiales ("París bien vale una misa", "la vida es un misterio"…) cacofonías, regionalismos. El lenguaje es al mismo tiempo acumulación de formas del habla vulgar y ejemplo evidente del uso de un lenguaje conservador aplicado a todos los ordenes de existencia.

El tiempo se convierte también en punto de referencia objetivo, la noche hace posible la alusión a los distintos viandantes amdrileños, a los clientes de los cafés de lujo, a los espectadores de cine, a las muchachas que esperan en la barra de uan cafeteria. También la mañana, de una manera unifrome

"sube poco a poco, trepando como un gusano por los corazones de los hombres y de las mujeres de la ciudad; golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirare que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones" (Colmena: 321).

Aunque haya muchos elementos que nos dejan considerar La Colmena como un texto objetivista, no podemos decir que lo sea en su totalidad. El objetivismo no se logra por el hecho de que el autor no desaparece del texto, al reflejar el hambre, la tristeza, al contar la miseria de los hombres, Cela muestra cariño por sus personajes.

Conclusiones

Lo que La Colmena signifíca por Cela es manifesto en sus introducciones. Su libro quiere ser un "trozo de vida narrado paso a paso, sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre" (Cela (1951), Nota a la primera edición de La Colmena). Lo que hace es acomodar una estética de honda tradición española y europea a un tiempo concreto. Recupera la historia de los acontecimientos cotidianos para narrar de manera implícita los de la Guerra, analiza, más que la Guerra en sí misma, los efectos que ella produjo en las conciencias de la gente. Escribiendo de esta manera, me parece que quiere mostrar a sus lectores su misma cara, como si estuvieran delante de un espejo (un espejo cóncavo, como los de Valle-Inclán), para que reflejen y encuentren una manera para salir del Infierno. La Colmena se publicó en Argentina y fue considerada inmoral en España, donde circuló por mucho tiempo ilegalmente.

Bibliografía

  • CABRERA, Vicente (1978). Novela española contemporánea

  • ASÙN, Raquel (1982). Camilo José Cela, La Colmena

  • ZAMORA VICENTE, Alonso (1962). Camilo José Cela, acercamiento a un escritor