La Ciudad de Dios; San Agustín

Filosofía religiosa. Cristianismo. Doctores de la Iglesia. Historia providencial. Obras teológicas. Divina Providencia. Historia. Obra. Política. Estado. Ley Natural. San Agustín y Platón

  • Enviado por: Unisiscristian
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“Por qué tu, Señor, nos hiciste para ti, nuestro corazón esta inquieto hasta que repose en ti”

San Agustín – La Ciudad de Dios

Diferencias En La Concepción Política Entre San Agustín Y Platón

Catedra de Filofofia politica

19 de mayo de 2009



San Agustín – La Ciudad de Dios

Diferencias En La Concepción Política Entre San Agustín Y Platón

Algo De Historia Previa

Aurelio Agustín1Nació en Tagaste (Numidia- al Norte de África) el año 354, hijo de Patricio el cual era pagano que fue bautizado antes de morir y su madre Mónica que era cristiana, Agustín fue educado por ésta en el cristianismo, aunque pronto abandonó su práctica. Se educo en el ámbito intelectual de África del norte. Estudio gramática y literatura latinas y, posteriormente, hasta los veintinueve años de edad, enseñó retórica en Cartago. Tras una juventud algo disipada en Cartago, la lectura de un escrito Hortensio de Cicerón, le llevó al estudio de la filosofía y a la búsqueda de la verdad, que, en un principio, creyó encontrar en la doctrina de los maniqueos, que defendió durante unos diez años.

Cuando empezó a dudar de ella, se trasladó a Roma, y luego a Milán, donde siguió ejerciendo como profesor de retórica y gramática. En Agustín existía un lucha interna, ante las oraciones de su madre de que el mismo se convirtiera al cristianismo y su ferviente anhelo filosófico, tubo su culminación cuando escucho una vos, que le decía “Tolle, lege: tolle, lege (toma y lee). Se acerco a un libro, lo abrió y leyó una pequeño pasaje de la epístola a los romanos en que el apóstol San Pablo exhorta:” no vivamos en comilonas y borracheras, en la impureza, en rivalidades y envidias; revistámonos de Nuestro Señor Jesucristo sin tratar de satisfacer los deseos de la carne”

La posesión de la verdad sólo la encontró Agustín en el cristianismo, al que se convirtió, por influencia del obispo Ambrosio, de Milán, en el año 391. Desde entonces llevó una vida dedicada al estudio y a la contemplación, que mantuvo prácticamente hasta su muerte, a pesar de las ocupaciones del ejercicio pastoral, primero como presbítero y, después, como obispo de Hipona, en el norte de África, a donde había vuelto desde Italia en el año 388. Su muerte acaeció en el año 430, mientras los Barbaros sitiaba Hipona, cuando el Imperio Romano de Occidente daba los últimos estertores.

Su búsqueda de Dios fue siempre insaciable. Este anhelo que marco su vida, se encuentra sintetizado en su celebre exclamación

Por qué tu, Señor, no hiciste para ti, nuestro corazón esta inquieto hasta que repose en ti”.

Algo de sus amplias obras

La obra escrita por San Agustín es amplia y aborda temas filosóficos, teológicos, históricos y jurídicos. Entre los títulos mas relevantes se pueden destacar

  • De libero arbitrio: referido a la libertad, el problema del mal y los errores maniqueos.-
  • Confesiones: una autobiografía espiritual que se ha leído con interés desde su publicación hasta los días presentes.-
  • Retractaciones: una obra que señala las limitaciones de la filosofía pagana y se rectifica de sus errores juveniles
  • De civitate Dei( la ciudad de Dios): que constituye una verdadera suma del saber de su tiempo y en la que se desarrolla por primera vez una verdadera filosofía teología de la historia.-
La ciudad de Dios-(De civitate Dei).-

Es la principal obra de San Agustín. Fue escrita entre los años 413 y 426 para refutar la opinión de que la caída de Roma en poder de los godos de Alarico (año 410) había sido causada por la aceptación del cristianismo y por el abandono de los dioses del Imperio, que en castigo habían dejado a Roma desampara. Durante siglos se había creído que roma era eterna, pero ahora resulta más que evidente que se resquebraja, aprovechado esta situación por los paganos para acusar que la decadencia del imperio era responsabilidad de la iglesia. San Agustín refuta de modo total e integral esas acusaciones y escribe a lo largo de trece años su obra máxima.

Su obra cuenta en total con veintidós libros de los cuales podemos realizar una detallada división

  1. Agustín se enfrenta a esta opinión en los cinco primeros libros de los 22 que tiene la obra, mostrando que Roma había caído por su egoísmo y por su inmoralidad
  2. En los cinco libros siguientes, Agustín demuestra que ni el politeísmo popular ni la filosofía antigua fueron capaces de preservar el Imperio y dar la felicidad a sus habitantes.
  3. Los otros doce libros están dedicados a presentar el nacimiento, desarrollo y culminación
  • Los libros XI-XIV muestran cómo nacen las dos ciudades. .-
  • Los libros XV-XVIII presentan su desarrollo en este mundo.-
  • El libro XIX expone la finalidad de las dos ciudades2.-
  • Los libros XX-XXII están dedicados a su culminación tras el juicio final.-

San Agustín es el primer gran talento filosófico desde la filosofía griega clásica. Con su obra y con su considerable influencia en la Iglesia y en el pensamiento cristiano, San Agustín contribuyó en gran manera a afianzar la orientación platónica de la filosofía en los siglos siguientes, hasta el resurgir del aristotelismo en el siglo XIII.

Los primeros escritos de San Agustín están dedicados a combatir los errores que él mismo había seguido durante su juventud. Así, combate a los escépticos, maniqueos y pelagianos en su obras Contra los académicos, Sobre el libre albedrío, etc. Sus obras más importantes, además de éstas, son las Confesiones, de carácter autobiográfico, Sobre la Trinidad y La ciudad de Dios.

El libro muestra otro enfoque acerca de la creación y lo que nos espera en la vida después de la muerte. San Agustín nos ofrece una síntesis de historia universal a la luz de los principios cristianos. Su teoría de la historia procede estrictamente de la que tiene sobre la naturaleza humana.

La ciudad de Dios no tiene murallas ni fronteras esta abierta a todos los seres humanos que en el mundo reconocen al mismo Dios, practican las mismas leyes y alimentan la misma esperanza. No solo contiene habitaciones de todos los países, si no también a muertos y vivos. Los que han vivido bien y en su tumba esperan el eterno despertar, forman parte de ella lo mismo que quienes sostienen aun el combate en la vida. Como no tiene en cuenta las nacionalidades y no tiene en cuenta consideraciones particulares para las civilizaciones mas altas, la distinción entre ciudadanos, extranjeros y barbaros. Solo distingue dos sociedades, que viven mescladas como lo están el bien y el mal en los asuntos humanos, pero que se codean sin confundirse y que marchan con el mismo paso sin llegar al mismo fin.

En su obra La Ciudad de Dios, San Agustín comienza a explicar la historia humanacomo la lucha constante entre dos ciudades: la ciudad terrena yla ciudad de Dios, La Ciudad de Dios, en la cual se interpreta la historia del mundo desde un punto de vista cristiano, no se puede caer en el error de interpretar este texto como ciudades localizables (Roma, Jerusalén, etc.). sino como ejemplos para explicar por una parte la diferencia entre los hombres que siguen el amor a Dios, a Cristo y por otra parte el egoísmo del hombre los que solo piensan en el amor a sí mismos.

Debemos realizar un pequeño comentario en cuanto a los capítulos 11 al 17 están dedicados al tema de la paz: definición (la paz es la tranquilidad del orden), formas de la paz, medios para conseguirla (las leyes), etc. Ya que dentro de este texto expositivo monográfico realizaremos una ampliación mayor de estos temas que consideramos centrales en nuestra exposición.-.

La paz y el orden son temas muy tratados en esta obra. Explica el ordencomo el medio por el cual Dios coloca a cada individuo y cada cosa en su lugar, y así poder alcanzar la Paz y con ella la verdad y Dios. La paz es la tranquilidad del orden, el equilibrio del Universo, de todas las partes del hombre San Agustín distinguirá dos tipos de paz: paz terrena, aquella que nace del consenso entre los ciudadanos y gobernantes, centrada en los intereses del hombre, nace por necesidad y se basa en normas, acuerdos, etc. Y otra paz, la paz celeste, la cual busca la felicidad completa, paralelismo con la ética platónica que buscaba la felicidad humana, centrada en Dios. La paz terrena es deseada también por la ciudad celeste peregrina en la Tierra, porque aunque los hombres que pertenecen a ella son peregrinos en la Tierra, la necesitan para cumplir con sus deberes como cristianos. La paz celeste es más perfecta porque su fin es Dios pero la paz terrena no es mala ya que también es un don de Dios. Pero en este concretamente se explica la paz terrena como paz que conviene tanto a la ciudad terrena como la ciudad celeste en la Tierra (Iglesia), deseada por ambas para cumplir sus quehaceres (obligaciones). La ciudad terrestre es aquella que no vive de la fe, es decir que no proyecta su vida desde un punto cristiano, desde la redención, desde Cristo. Pero aún así también le conviene una paz para cumplir con sus objetivos, aunque éstos estén orientados hacia el egoísmo, hacia la vida mortal. Esta paz terrena nace de la concordia entre los que gobiernan y los que son gobernados, como un acuerdo para regular los aspectos de la vida, evitando conflictos entre ellos. La ciudad celeste peregrina en la Tierra, es decir aquella parte de la ciudad celeste que vive en la Tierra hasta que pase la mortalidad, no es la patria definitiva de Dios. Esta patria definitiva es el objetivo de todo cristiano. Esta ciudad se diferencia de la terrestre en que ésta vive de la fe, de su esperanza en la redención y en el cumplimiento de la promesa de Dios, y su vida se caracteriza por obras buenas. La ciudad celeste necesita de la paz terrestre y no duda en cumplirlas para poder realizar sus deberes como cristianos y poder realizar su paso en la Tierra hasta la patria definitiva de Dios, ya que el cristiano no pertenece a la ciudad terrestre sino que es como un viajero aquí en la Tierra ya que él quiere llegar a la Ciudad Celeste (patria de Dios). Parece ser que la fe es la que divide a los hombres en cristianos y en paganos, en aquéllos que esperan la una vida después de ésta mortal y aquellos que no esperan nada más allá de sus bienes.

Aunque en el texto no se explica, una vez alcanzada la ciudad celeste el cristiano no necesitara de la paz terrestre porque solo tendrá que cumplir la paz celeste que es la perfecta, y la que da por fin la felicidad humana, ha alcanzado la inmortalidad. Por otra parte esta paz terrestre lleva a un acuerdo entre cristianos y no cristianos, lo que supone un cierto orden, el cual coloca a cada persona en su puesto, lo que supuso la formación de una sociedad estamental en la edad media.

Esta concepción agustiniana supuso la mentalidad durante gran parte de la edad media lo que desencadenó en persecuciones contra aquellos diferían con la Iglesia (luteranos, musulmanes, herejes, científicos), guerras de religión –

San Agustín y el Estado.-

Todos los Estados de esta tierra son “Estados terrenales”, incluso cuando los rigen emperadores cristianos. En cuanto tales, tienen que preocuparse exclusivamente de organizar la convivencia entre los ciudadanos de forma pacífica y tratando de que todos tengan acceso a los bienes temporales. Es cierto que la autoridad sólo corresponde a Dios, pero también lo es que quiere que los hombres ejerzan el poder como servicio y responsabilidad: quien ostenta la autoridad debe comportarse con los subordinados como un padre con sus hijos.

Estado es un producto natural que deriva de la propia naturaleza humana. Estado es en definitiva, la justicia. Ausente esta virtud no hay propiamente estado, si no vandalismo esto lo ilustra san Agustín recordando la frase del pirata Alejandro Magno.

Por cuanto yo no tengo mas que un barco me llamas pirata y ordenas que me ahorquen , mientras que tu, por tener una flota entera, te titulas rey, pero, la fin de cuentas , los dos realizamos las misma acciones”

Con base en la justicia y en la caridad, el programa de San Agustín, esta contenido en esta trilogía, Orden, Unión, Paz, obteniéndose orden mediante la unión, y esta mediante la paz. San Agustín pudo sintetizar su visión de la convivencia política a la que debe tenderse con estas palabras

La paz de la ciudad es la concordia (unión de corazones) de quienes gobiernan y de quienes obedecen”.

A partir de aquí se establece también la política agustiniana, como el príncipe cristiano que debe gobernar, como aquel que conoce a Dios y puede gobernar para llevar a sus ciudadanos hasta la patria definitiva de Dios. Con lo que se explica la intervención en la política por parte de la Iglesia. Los príncipes cumplen verdaderamente su misión cuando reinan justamente cuando no se hacen altaneros entre los elogios y las sumisiones de los que los saludan, si que recuerdan su condición de hombres, cuando ponen su dignidad y poder AL SERVICIO DE Dios. Cuándo temen, aman y reverencian a Dios, cuando aprecian aquel reino donde no hay temor que sea arrebatado por otro hombre u otra mujer. Cuando la venganza la llevan a acabo forzados por la necesidad de gobernar y defender al estado y no satisfacción de rencor. Cuando perdonan no para que un delito quede sin castigo si no esperando la reacción de no continuar con ese accionar. Cuando practican la virtud no por el deseo de vanagloria, si no por amor a la felicidad eterna. La autoridad comprende tres funciones: mandato, previsión y consejo. El Estado no es el Instrumentoa través del cual la Iglesiatenga que llevar adelante los planes de Dios sobre la existencia humana. Tanto la monarquía, como la aristocracia o la democracia son sistema válidos de gobierno: lo importante es que cumplan con sus objetivos.

La ley natural Según San Agustín.-

En la Ciudad de Dios el hombre tiene fe, mientras que en la ciudad terrenal el hombre no vive con fe, San Agustín decía que la ley natural se encuentra en el corazón humano y que no es si no la ley divina entregada al hombre. Para San Agustín, debe distinguirse entre el libre albedrío3consistente en la existencia de una posibilidad de elección, y la libertad, que consiste en la efectiva realización del bien con. Se percibe claramente la afinidad con las ideas antes expuestas por Aristóteles. Siendo el libre albedrío una mera posibilidad de elección, está admitido que la acción voluntaria del hombre pueda inclinarse hacia el pecado; cuanto se actúa sin la ayuda de Dios. La cuestión de la libertad, entonces, consiste en determinar de qué modo puede el hombre usar su libre albedrío para realmente ser libre, es decir, para escoger el bien.

Naturalmente, ello conduce directamente a la cuestión relativa al modo en que puede conciliarse la posibilidad de elección constituida por el libre albedrío, con la predeterminación divina. San Agustín, en definitiva, se refiere a esta cuestión como el misterio de la libertad; y considera que si bien Dios tiene el conocimiento previo (“presciencia”) de qué elegirá el hombre, ello no determina que de todos modos sea el hombre el que elige, con lo que sus actos no son involuntarios. Para san Agustín deja abierto este tema permitiendo que sea el mismo hombre que da lugar a sus decisiones, recordando que la ciudad de Dios, el bien el mal caminan un mismo camino, si ser el final, idénticos. Por que a pesar de que Dios tiene la posibilidad de tener toda la Presciencia en su dominio absoluto, dio como posibilidad al hombre decir que hacer. El interés de San Agustín es la inteligencia de la verdad revelada. En esa línea, adopta una actitud conciliadora entre filosofía y teología. No se ocupa tanto de marcar fronteras estrictas entre razón y fe cuanto de recalcar que las dos tienen el mismo objetivo: esclarecer la verdad única que es la verdad cristiana. No son conocimientos divergentes ni paralelos sino convergentes. El camino a seguir no es de la razón a la fe, sino a la inversa. La razón sin la fe no es apta para hacernos alcanzar la verdad, pero, al mismo tiempo, hay que comprender lo que se cree.-

Diferencias en la concepción política entre san Agustín y Platón.

San Agustín encuentra en Platón una indudable fuente de inspiración pero supera al filósofo griego al señalar que la ciudad de dios tiene vocación de eternidad aunque se prepare en el mundo natural.

Tanto la política de San Agustín como la de Platón es una política clasista porque coloca a cada ser humano en un lugar, el cual le pertenece por naturaleza, y en el que tiene una misión. Platón según el alma de cada uno colocaba al hombre en un puesto: El alma racional la única inmortal, es propia del filósofo y reside en la cabeza, el alma irascible mortal, propia de los guardianes y residía en el tórax, y por último la concupiscible propia del pueblo, artesanos, localizada en el bajo vientre y en la zona genital. Cada uno poseía unas virtudes con relación a su alma: prudencia, sabiduría (filósofo) fortaleza (guardianes); templanza (artesanos).

A partir de esto Platón comienza su concepción política que se basa en que el mejor gobierno es del filósofo, como persona que por su naturaleza y por la reminiscencia conoce la idea de bien y a través de la catábasis puede incorporar las ideas contempladas aquí. A partir de esto estructuraría la sociedad de la forma descrita anteriormente configurando una sociedad clasista que durante la edad media se hará realidad con la doctrina agustiniana. Para él no hay mejor gobierno que esto porque el filósofo es el único que gobierna desde la idea de bien. El filósofo debe perfeccionarse con una educación especial.

San Agustín por su parte adapta esta teoría política de Platón, reconociendo que el Estado no será un buen estado hasta que no se convierta al cristianismo. Según san Agustín el estado proporcionará una buena sociedad a sus ciudadanos si se convierte al Cristianismo el cual hace a todos ciudadanos, existe un gran paralelismo con la idea de Platón, que defendía que cada uno está en un sitio por el filósofo que conoce la idea de bien y que estructura la sociedad respecto al mundo de las ideas. La Iglesia por tanto es la entidad superior al estado y la que proporciona al estado las ideas para hacer una sociedad justa y casi perfecta. Se ve una clara semejanza con Platón, la Iglesia o príncipe cristiano como los que deben gobernar, como el filósofo en Platón, porque conocen la idea de bien, que en san Agustín está idea de bien o verdad objetiva es Dios.

Con esto justifica que la Iglesia debe valerse de los poderes terrenales (paz terrena, orden) para someter a los reinos mundanos al cristianismo, al igual que Platón que tomaba a los guardianes como aquellos que defendían la polis. Así se implantará por orden de la Iglesia, al igual que el filósofo, (porque ellos son los que conocen el bien y a Dios), la conducta que deben seguir los ciudadanos en la vida mortal hasta llegar a la Ciudad Celeste. Así la Iglesia justifica su intervención en el Estado y se defiende de la separación entre Iglesia y Estado. En esto coincide con Platón el cual afirmaba que el único que tenía derecho a gobernar es el filósofo. En toda la época medieval se observa claramente la influencia de esta concepción agustiniana y por tanto de origen platónico. Todo esto condujo a innúmeros conflictos, persecuciones a herejes, musulmanes, judíos, etc. que se han desarrollado prácticamente hasta nuestros días. Toda la doctrina de San Agustín derivada de Platón viene dada por una concepción un tanto pesimista del hombre, y que necesita en san Agustín de la ayuda de Dios, y en Platón del filósofo, como aquellos que conocen la verdad. Toda esta política estaba centrada en buscar la felicidad del hombre, que culminaba en los cristianos en Dios, y para Platón en conseguir la idea de Bien.

Conclusión del trabajo practico.-

En la preparación de este trabajo practico, descubrí un idealismo que en clases, no le prestamos la debida atención, es que san Agustín mas allá de la época en la que el escribió su obra, desarrollo ideales políticos filosóficos, que son mas que actuales en estos días 1que corren, seguramente, San Agustín no ideo ni planeo esa trascendencia en su obra.

Además observamos una fuerte tendencia hacia dos ramas principales, en cuantos a sus escritos, una de ella hacia Platón, y sus ideales filosóficos de un rey filósofo, con amplio conocimientos, y por el lado de san Agustín un Príncipe cristiano gobernante representando la autoridad de Dios en la tierra.

La otra rama fuerte de ideal es las epístolas de San pablo, en especial a los romanos, y gálatas. Con un agregado de l libro de la revelación, escritas por el Apóstol San Juan.

Esta de más decir que hay obviedad en la lectura de estos textos bíblicos, por el nivel de estudios que recibió en su niñez y a dolencia. Además del lugar de preferencia que obtuvo al ser obispo, permitiéndoles así acceso a diferentes textos, que otros no tenían accesos.

Finalmente debemos decir que San Agustín fue un iluminado en cuantos a sus ideales, y que fue conciso, sincero en cuanto a sus principios y no se dejo llevar por su fidelidad, a la iglesia y sus escritos representan y abren lugar a todos sin discriminar situación, clases, países, etc.

Bibliografía

Historia de la Ideas Políticas __Rodríguez Valera___AZ- Editorial

Comentarios de Clases

Filosofía Politica ____________Dr. E., Viscardi _______UNLaR.-



1 Filósofo, mas bien teólogo, nacido en Numidia(norte de África) hacia el siglo IV a.C. escribió numerosas obras que marcaron la doctrina de la Iglesia durante el Medievo,

2 El libro XIX, es un libro muy bello, en el que San Agustín hace un profundo análisis de las

nociones de justicia, paz y felicidad.

3 Este tema se encuentra desarrollado con mayor amplitud en el Libro ” De libero arbitrio” , por lo que solo es mencionado en forma breve.-