La ciencia histórica en el siglo XX; George G Iggers

Historia contemporánea. Evolución científica. Historicismo clásico. Ciencia económica y social analítica. Tradición alemana, americana y francesa. Giro lingüístico. Marxismo, materialismo histórico y antropología crítica. Microhistoria

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Resumen de: George G. Iggers, La ciencia histórica en el siglo XX.

Primera parte: La ciencia histórica desde el historicismo clásico hasta la historia como ciencia social

analítica.

1. EL ORIGEN DE LA HISTORIA COMO DISCIPLINA CIENTIFÍCA: EL HISTORICISMO CLÁSICO.

A comienzos del siglo XIX la monarquía prusiana emprendió una serie de reformas como reacción ante el peligro de una revolución como la que había estallado en Francia. Así en 1810 se funda la universidad de Berlín y la historia se convierte en una disciplina especializada que se estudia y enseña en la universidad. Hombres como RANKE, BURKHARDT, GERVINUS, DROYSEN, TREITSCHKE o MOMMSEN, impulsan en Alemania la configuración de una ciencia histórica institucionalizada, en este marco surge el historicismo clásico.

El historicismo clásico se caracterizaría por:

-Un progresivo interés por parte de los historiadores en diferenciar la historia de la literatura y del mito, si bien el discurso expositivo tiene la forma de una narración literaria y la profesionalización del oficio del historiador, que se ve a sí mismo como un científico que expone el resultado de sus investigaciones como narración histórica.

-La realidad sólo puede ser comprendida en su desarrollo histórico; la filosofía de HEGEL y el materialismo histórico de MARX son a su vez, manifestaciones filosóficas del historicismo clásico.

-Los historiadores manifiestan una notable confianza en la estabilidad y continuidad de la civilización burguesa moderna y el estado, que es considerado como el eje conductor de la historia reciente, representa la encarnación de potencias éticas y su configuración y desarrollo es semejante al ciclo vital de los organismos vivos.

En 1885 la American Historical Association aclama a LEOPOLD VON RANKE, impulsor del historicismo clásico, como “padre de la ciencia histórica”. RANKE defendía que la investigación científica de la historia debía apoyarse en el método crítico del análisis de las fuentes, por lo que el historiador debería dominar el método filológico y tener un especial interés en exponer de forma veraz y objetiva el resultado de su investigación. También pensaba que el hecho histórico, objeto de estudio del científico historiador, como expresión de la existencia humana en toda su complejidad que es, posee también naturaleza espiritual, por lo que la ciencia histórica debe servir para conocer los hechos, pero también para comprender sus causas. Rechazo tanto de una concepción finalista de la historia así como de la idea de un progreso histórico guiado por la Razón hacia un objetivo emancipador de los hombres, cada período histórico supone la culminación de su tiempo. El estado es considerado como el eje conductor de la historia reciente, representa la encarnación de potencias éticas y su formación y desarrollo se asemeja al ciclo vital de los organismos vivos. La historia es considerada como un bien cultural necesario para la formación integral de los individuos, imprescindible en los planes de estudio y no puede dejarse de lado la simbiosis perfecta entre el arte literario y una exposición científica rigurosa.

El concepto historicismo puede contemplarse desde tres perspectivas:

  • como opuesto al naturalismo (visión romántica): la historia es una creación del hombre, no de la naturaleza.

  • como visión del mundo: la realidad sólo puede ser comprendida en su desarrollo histórico.

  • como método: la historia, como creación del hombre, que se interesa por los hechos de los hombres, está sujeta a lo imprevisible y singular de las motivaciones humanas. (MEINECKE, Acerca del historicismo en Alemania).

  • Para MEINECKE el historicismo es una visión del mundo y una concepción de la ciencia que resalta la singularidad del hecho histórico, que caracteriza a la misma disciplina; a su vez esta concepción de la ciencia histórica está impregnada de un fuerte optimismo en que aquello que ha experimentado un desarrollo histórico posee un sentido y valor, caso de la moderna cultura europea occidental. No obstante, la singularidad del hecho histórico sirvió para apoyar las críticas al carácter científico de la disciplina histórica, dado que esa singularidad del objeto de estudio de la historia, impedía la formulación de leyes y principios universales. Para otros críticos la historia es una ciencia cultural o del espíritu que necesita de unos conceptos específicos para abarcar la plenitud de sentido de las acciones y la existencia humanas.

    En Francia destacan autores como FRANÇOIS GUIZOT, JULES MICHELET, LOUIS BLANC, ALPHONSE DE LAMARTINE, ALEXIS DE TOCQUEVILLE, HYPOLITE TAYNE y ADOLPHE THIERS. En Francia la historiografía tenía un carácter menos cientifista que en Alemania y la universidad no la aislaba de la generalidad del público lector culto; también se procuró no disociar literatura e historiografía, continuándose con la historiografía cultural de la Ilustración; el estado es equiparado a la nación francesa y tal y como sucedía entre los historiadores alemanes, la ciencia histórica representaba una manifestación del triunfo de la civilización burguesa europea occidental.

    A partir de mediados del siglo XIX se produce la institucionalización de la historia en la mayoría de países europeos y en EE.UU., siempre siguiendo el modelo de las universidades alemanas y aparecen las grandes ediciones de fuentes en Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia, así como revistas, en 1884 se funda en EE.UU. la Asociación Histórica Americana, que en 1885 proclama a RANKE el “padre de la ciencia histórica”.

    2. LA HISTORIA COMO CIENCIA SOCIAL.

    a) LA CRISIS DEL HISTORICISMO CLÁSICO.

    A finales del siglo XIX en la mayoría de los países europeos y también en los EE.UU. se manifiesta una creciente insatisfacción con el concepto de ciencia y con la práctica científica que se había impuesto en la historiografía; se reclama que los fundamentos de la disciplina y la investigación se adapten a las nuevas condiciones sociopolíticas imperantes. La investigación debería hacerse con criterios y métodos rigurosos, como una ciencia social analítica.

    En Alemania en 1891 KARL LAMPRETCH publica el primer volumen de su Historia Alemana en la que cuestiona el papel central del estado y la narración referida a personas. Para LAMPRETCH la ciencia histórica debía sustituir el método descriptivo, ya superado, por uno genético; debería desarrollarse un método para la historia semejante al que se estaba utilizando para las ciencias de la naturaleza. La Historia Alemana de LAMPRETCH fue criticada por contener numerosas inexactitudes y por la reclamación que hacía de una ciencia histórica que no se centrase en el papel central del estado y en la narración referida a individuos concretos y que desarrollase un método semejante al de las ciencias empíricas sistemáticas. Por cuestionar el papel central del estado, LAMPRETCH fue visto como opositor a los intereses del estado alemán, su monarquía y de la burguesía prusiana, por lo que los enfoques socio-históricos fueron dejados de lado por la disciplina histórica en Alemania.

    En Francia y en los EE.UU., por el contrario, se avanzó en el acercamiento de la historiografía a las ciencias sociales, en Francia, en 1888 EMILE DURKHEIM negó a la historia el rango de ciencia por su incapacidad para formular principios universales, si bien no excluyó la posibilidad de considerar a la historia como una disciplina auxiliar para la sociología, reclama la ampliación del objeto de estudio de la historia incluyendo a la sociedad, la economía y la cultura. En 1900 el filósofo HENRI BERR crea la Revista de Síntesis Histórica como foro internacional para la discusión crítica.

    En los EE.UU. muchos historiadores estaban de acuerdo en que la historia debía centrarse más en el estudio de la sociedad y familiarizarse con los métodos socio-científicos. los Historiadores Progresistas norteamericanos se interesaban por una nueva historia ( New History) escrita para una sociedad democrática y moderna, por lo que la historia debería ser una ciencia interdisciplinaria. La NUEVA HISTORIA SOCIAL estaba dividida en diferentes tendencias, pero todas compartían la creencia, heredada del historicismo clásico, en que la historia era una ciencia orientada hacia una realidad objetiva y provista de un método específico. También la consideran como una constante que seguía una progresión lineal que confiere a la historia su coherencia y posibilita su estudio científico.

    destacar 4 tendencias: una anclada en la aplicación de los métodos tradicionales de la crítica textual a la historia social; una segunda que pretendía convertir a la historia en una sociología histórica; una tercera para la que los modelos abstractos de la economía se convirtieron en patrones para una ciencia histórica cuantificable y orientada hacia la teoría, y, por último, la ESCUELA DE LOS ANNALES, que ponía en duda el concepto de tiempo con el que trabajaban las demás tendencias y el historicismo clásico.

    SIN EXISTIR UN CONCEPTO DE CIENCIA HOMOGÉNEO QUE SE PUDIERA APLICAR COMO ALTERNATIVA A LA PRÁCTICA TRADICIONAL, SI SE PERCIBÍA LA NECESIDAD DE AMPLIAR EL OBJETO DE LA HISTORIA PARA INCLUIR A LA SOCIEDAD Y A LA CULTURA; SE HACÍA NECESARIO ENLAZAR A LA HISTORIA CON EL CONJUNTO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EMPÍRICAS

    b) HISTORIA ECONÓMICA Y SOCIAL EN ALEMANIA.

    Para la Nueva Escuela Histórica de Economía Nacional de GUSTAV VON SCHMOLLER en Alemania, la economía no era determinada por leyes estrictas, universales y expresables por medio de fórmulas matemáticas, sino que sólo podía ser comprendida históricamente en el marco de los valores e instituciones de un pueblo. Adoptó del historicismo clásico la insistencia en el papel central del estado y los métodos de la crítica textual. Esta escuela contemplaba la necesidad de integrar a los obreros en el estado, llevando a cabo los primeros grandes estudios empíricos sobre las condiciones de vida de los obreros industriales en Alemania, LAMPRETCH en La vida económica en Alemania en la Edad Media (1884-1885), trata de conocer y explicar la estructura social y económica y la mentalidad en la región del Mosela. Para SCHMOLLER, PIRENNE o HAUSER el carácter científico de su trabajo se basaba en la evaluación crítica de las fuentes utilizadas en su exposición. Las premisas teóricas y metodológicas de esta escuela nunca fueron explicitadas de un modo crítico y sistemático.

    OTTO HINTZE y MAX WEBER representan una corriente que, partiendo de las premisas científicas de la Nueva Escuela Histórica de Economía Nacional alemana aspira a lograr una conceptualidad precisa y una comprobación también precisa y crítica de las premisas metódicas y teóricas de la práctica científica ( MAX WEBER sostenía que sin una conceptualidad precisa no había ciencia posible). Ambos compartían con el historicismo clásico la creencia en que toda sociedad constituía un entramado de significados y valores que debían ser abordados en su concreción. WEBBER aspiraba a una sociología comprensiva, entendiendo la comprensión como un proceso altamente racional, niega la unión de valores y ciencia e insiste en la neutralidad del investigador. Para WEBBER era imposible la formulación de leyes universales, siendo estas sustituidas por modelos ideales o tipos ideales (idealtypen) que indican cómo debería ser el comportamiento de los hombres y de las sociedades a partir de la lógica de sus propias ideas. Para WEBBER existe una continuidad coherente en la historia del mundo occidental susceptible de ser estudiada científicamente y que desde sus orígenes va encaminada hacia el capitalismo como modelo productivo y de organización social.

    c) TRADICIONES AMERICANAS EN HISTORIA SOCIAL

    Los historiadores anglosajones trabajaban con un concepto de sociedad distinto en cuanto a su modelo organizativo al imperante en el continente europeo, con una menor burocratización y una burguesía más independiente de la acción del estado, por lo que estos historiadores se esforzarán mucho menos en conseguir una concepción sistematizadora que franceses o alemanes. Como en Francia y en Alemania estos historiadores se preocupan con el cambio de siglo en acercar la investigación histórica a todas las capas de la sociedad, la New History americana se preocupa en la modernización de la disciplina afirmando las virtudes de un nuevo orden social democrático, mientras la Scientific School, más antigua, insistía en la continuidad de las tradiciones germánicas medievales en el orden político norteamericano, mientras la New History insistía en la ruptura con el pasado de las instituciones políticas europeas premodernas. La New History quería asociarse con las nuevas ciencias sociales, sobre todo con la economía y la sociología, tomando de éstas posibles conocimientos y modelos explicativos, pero sin transformar la historia en una ciencia social sistemática. Tras la II Guerra Mundial se ponen en tela de juicio los fundamentos políticos y científicos de estos Progressive Historians (Historiadores Progresistas), pues durante la Guerra Fría EE.UU. se concibe como la sociedad sin clases por excelencia, en la que las tensiones sociales son evitables con la ayuda del efecto nivelador de la economía de mercado capitalista en expansión.

    En estos años aparece el ordenador y las ciencias sociales, también la ciencia histórica, se aprovecharán de las posibilidades de las técnicas de cuantificación para su trabajo, sobre todo para la historia política, la demografía histórica y para los estudios económicos y se produce una especialización en las técnicas de cuantificación entre algunos investigadores. En la década de 1960 nace en EE.UU., Francia y Escandinavia la Social Science History “Historia como Ciencia Social” que busca la mera investigación empírica.

    La historia cuantitativa, tal como fue comprendida por los representantes de la New Economic History[“Nueva historia Económica”] en EE.UU.,es una ciencia que, al igual que las ciencias naturales, o la economía política clásica, trabaja con modelos teóricos. De forma similar en la Historia Serial [histoire sérielle] en Francia se establecen relaciones entre largas cadenas de datos sobre clima, población, precios y salarios, etc.

    La historia económica se basaba en cuatro supuestos: a) la existencia de leyes de bronce que determinan el curso de la economía, siendo éstas las leyes formuladas por ADAM SMITH y DAVID RICARDO; b) la economía capitalista se caracterizaba por un crecimiento imparable que adopta formas similares en todas las sociedades modernas o en vías de modernización (ROSTOW, Manifiesto No Comunista, 1961); c) que el proceso de modernización económica produce necesariamente una modernización política, o lo que es lo mismo, conduce a una economía libre de mercado y una democracia liberal; d) el método cuantitativo no sólo es aplicable a los procesos económicos, sino también a los sociales.

    d) FRANCIA: LOS ANNALES.

    El concepto de ciencia y la práctica de los historiadores de los Annales es complejo, por un lado, comparten las ideas de un método y del conocimiento científico de las corrientes socio históricas ya señaladas y por otro, relativizan dichas ideas. También modifican el concepto de tiempo, que deja de ser considerado como un movimiento unidimensional del pasado hacia el futuro y al tiempo que continúan los esfuerzos socio científicos de la ciencia histórica en el siglo XX, van más allá de la historia social moderna y persiguen una historia cultural que pone en cuestión muchas de las premisas de la historiografía social moderna. Estos historiadores no se consideran una escuela, más bien comparten una actitud de búsqueda de nuevos métodos y enfoques de investigación, si bien la exposición de sus trabajos excluye siempre las formas tradicionales de la historia política y cultural narrativa. Del mismo modo se busca que la praxis prevalezca siempre sobre la teoría, aunque esta praxis comporte importantes presupuestos teóricos. Con todo los Annales se han convertido en una escuela institucionalizada y muy influida por sus fundadores: LUCIEN FEBVRE y MARC BLOCH. La cultura, que lo abarca todo, no es entendida desde el punto de vista de las ciencias humanas, se aparta de la percepción desde una posición social elevada para asumir un enfoque antropológico, que se acerque a las experiencias vitales de toda la población. Influencia de la geografía humana de VIDAL DE LA BLANCHE y de la sociología de DURKHEIM (que les es transmitida a través del economista SIMIAND); por estas influencias se explica la imbricación entre la geografía, la economía y la antropología en la historiografía francesa y la importancia que FEBVRE y BLOCH conceden a las estructuras anónimas y su insistencia en “la vida sentimental” que conciben como una mentalidad colectiva.

    Aunque los fundamentos de los Annales se asentaron antes de la fundación de la revista en 1929, ésta no representaba ninguna doctrina, en sus orígenes se creó con el nombre de Annales de Historia económica y social y después de 1946 para resaltar su carácter interdisciplinario, pasó a llamarse Annales. Economías. Sociedades. Civilizaciones. La historia es la ciencia central del hombre, pero a diferencia de lo que sucedía para el historicismo clásico, que anteponía la historia del Estado a los campos parciales, los Annales integraban las disciplinas parciales en las ciencias del hombre. Los Annales renunciaron a formular una teoría de la historia o de la historiografía, tan solo se propuso ofrecer un foro interdisciplinario a las nuevas corrientes y enfoques.

    En las grandes obras los historiadores de los Annales lograron unir la cientificidad rigurosa con una buena exposición narrativa, lo que les abrió a un amplio público lector.

    En 1946 los Annales se institucionalizan integrándose en la Ecole Pratique des Hautes Études, fundada en 1868 para la formación de investigadores. Esta institucionalización favoreció la investigación interdisciplinaria y el proceso de largas cadenas de datos por medios informáticos así como la aparición de trabajos muy especializados. En las obras de los historiadores de los Annales el Estado y la economía se integran en una consideración global de la sociedad y los hombres individuales rara vez aparecen en estos trabajos; se niega el concepto idealista de la personalidad, del individuo, fundamental para la concepción burguesa culta del siglo XIX. También se rompe con la idea historicista tradicional acerca del desarrollo de la historia, se rompe con el concepto de un tiempo de progresión lineal, se aprecian tiempos muy diversos: un tiempo largo o la longue durée, el tiempo lento de las estructuras sociales y económicas o conjonctures y el tiempo rápido de los acontecimientos políticos o évenements. Junto con el concepto de tiempo se pierde también la confianza en el progreso ilimitado y la fe en la supremacía de la moderna cultura occidental burguesa en la historia y el concepto de nación se disuelve, de modo que la historiografía de los Annales es regional o bien supranacional.

    Existe una continuidad entre las concepciones de historia y los métodos de FREBVRE y BLOCH y de los historiadores posteriores de los Annales, pero a lo largo del siglo, los Annales reflejan los cambios más relevantes del pensamiento histórico del siglo XX; las estructuras figuran en primer plano, pero esas estructuras tienen siempre una dimensión mental, sin la cual no existirían. En los trabajos posteriores ala II Guerra Mundial se percibe una tensión entre un concepto de ciencia fuertemente empírico, en algunos aspectos positivistas, y otro estructuralista que pone en duda ese positivismo. BRAUDEL resalta los fundamentos materiales de la historia, en los que incluye los factores climáticos, geográficos, tecnológicos, biológicos,… y los condicionados por el mercado, que a su vez son configurados por los hombres; y en la historia económica de Francia, que escribió junto con LABROUSSE se interesa por las grandes coyunturas cíclicas que son necesarias para comprender la estabilidad histórica y el cambio histórico. Sus discípulos dieron el paso siguiente, la historia económica y social cuantitativa.

    Junto a los aspectos materialistas de la historiografía de los Annales en los años 1960 y primeros de los 1970, se desarrolla la Historia de las mentalidades que señala la existencia de elementos psicológicos más difusos que las ideas y que se diferencian de éstas en que son propiedad de una colectividad, no de un solo individuo ni resultan del pensamiento de un grupo de individuos. En los años 1970 la Historia de las mentalidades se asocia con una “historia serial” en la que se procesan largas secuencias de datos electrónicamente.

    Los trabajos de los historiadores de los Annales parecen descuidar la historia posterior a 1789 y a la Revolución Industrial, se centran en el estudio de las épocas premodernas, ello se debe a que las concepciones y los métodos de estos historiadores se pueden aplicar mejor a las sociedades relativamente estables que no a aquellas sujetas a continuos y drásticos cambios, a parte que BLOCH fuese medievalista y FEBVRE experto en los inicios de la Edad Moderna. En los años 1930 los Annales dedicaron mucha atención a los problemas de la moderna sociedad industrial en las grandes ciudades del mundo desarrollado y de las zonas coloniales, así como a las nuevas ideologías que estaban desarrollándose y sus formas políticas asociadas: Bolchevismo, Fascismo y New Deal. En los años 1970 los trabajos de MAURICE AGULHON y MONA OZOUF se centraron en las tradiciones republicanas del siglo XIX a través de sus símbolos.

    Segunda parte: De la ciencia social histórica al “giro lingüístico”. Teoría de la historia e

    Historiografía en los últimos veinte años.

    1. EL RETORNO DE LA NARRATIVA.

    1979 Aparece en la revista Past and Present el ensayo de LAWRENCE STONE, El retorno de la narrativa. Reflexiones acerca de una nueva y vieja historia, en el que habla del fin de la creencia en que sea posible una explicación científica coherente de las transformaciones del pasado, haciendo hincapié en la importancia de las acciones humanas y de la conciencia humana que retrotrae a una historiografía narrativa que se esfuerza por tomar debidamente en cuenta los aspectos subjetivos de la existencia humana.

    Se busca una historia que no sólo se centre en las elites, sino que también describa a las capas amplias de la sociedad, los Annales y la demografía histórica han abierto el camino y la “nueva historia cultural” de la vida cotidiana rechaza los estudios de los procesos anónimos y los métodos cuantitativos de la “nueva historia social”. La “nueva historia cultural” de la vida cotidiana no sólo supone una ruptura, también mantiene formas anteriores de la historiografía social. Supone una ampliación de la racionalidad científica y no una renuncia a ella. Se aprecia un escepticismo ante la ciencia y una desazón por la moderna civilización técnico-científica. Del Marxismo se adopta la idea de la función emancipadora de la historia.

    2. TEORÍA CRÍTICA E HISTORIA SOCIAL. LA CIENCIA SOCIAL HISTÓRICA EN LA

    REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA.

    A diferencia de los Annales, la ciencia social histórica en la República Federal de Alemania (R.F.A.) se dedicaba a la época industrial, quizás para afrontar y superar los estragos causados por el régimen nacional socialista alemán y la II Guerra Mundial y la necesidad de investigar las causas y evolución de tal situación. En Alemania el proceso de industrialización se había desarrollado bajo la dirección de un estado monárquico autoritario y a diferencia de la mayoría de estados occidentales, no había supuesto la democratización de las estructuras políticas, al tiempo que la disputa en torno a LAMPRECHT favoreció que los historiadores alemanes continuasen interesándose por la historia del estado y la política. La revisión crítica de las tradiciones autoritarias en la historia de Alemania no tuvo lugar hasta la década de 1970 en un momento en que en la mayoría de los países occidentales la crítica a la modernidad ya cuestionaba las premisas socio científicas de la historiografía. Aparecen las tesis sobre un desarrollo anacrónico en Alemania, desde el estado autoritario monárquico del siglo XVIII, el proceso de industrialización se efectuó en el esquema de un estado monárquico tradicional (hubo modernización económica, pero no política) cuyos valores e ideales procedían de una época preindustrial, para KEHR, FISCHER y WEHLER la política alemana que condujo a la I Guerra Mundial era el resultado de la tensión generada por una modernización económica y social que no se correspondía con una modernización política que debiera haber ido aparejada. WEHLER, KOCKA y los historiadores sociales críticos se apoyan en MARX y en WEBER de una manera crítica y defienden una ciencia social histórica guiada por dos intereses conductores del conocimiento: el interés en un análisis orientado por problemas, de procesos y estructuras importantes; y la existencia de una estrecha relación entre la investigación científica y la práctica social. En este sentido, la ciencia social histórica parte de dos concepciones que radican en una reinterpretación weberiana del concepto de MARX de las formaciones sociales y en la idea de un proceso histórico occidental unitario; la historia de la sociedad sería el estudio de las estructuras sociales a lo largo de períodos de tiempo. La investigación y la práctica social quedan estrechamente relacionadas; para WEHLER la idea de modernización incluye que a la industrialización, como motor principal de la modernización económica, le corresponde una evolución hacia una sociedad de ciudadanos jurídicamente libres, políticamente responsables y emancipados. Así una historia alemana de la sociedad debería averiguar el porqué de la evolución diferente para Alemanaza en comparación con otros países de su entorno y porque tuvo las consecuencias de 1933.

    En la década de 1970 la historia de la sociedad en la R.F.A. recibió una sólida base institucional, quebrantándose el dominio que el historicismo clásico mantenía en las universidades. Los historiadores de este círculo se han centrado sobre todo en el estudio, con métodos empíricos, de la historia de los obreros alemanes y posteriormente la de la burguesía alemana. La atención se centra en los rápidos procesos del cambio en las sociedades industriales, existiendo para esta tendencia una estrecha relación entre estructuras y procesos sociales y políticos. La ciencia social histórica de la R.F.A. define una sociedad mucho más por sus valores y concepciones de vida, por lo que una ciencia de la sociedad , tal como ella la concibe, debe unir métodos hermenéuticos con métodos analíticos. Del mismo modo se le ha reprochado que descuide el aspecto cultural de la sociedad, los hombres desaparecen detrás de las estructuras y la cultura es tratada en sus formas organizadas. Apenas se estudia la vida cotidiana, la historia de la sociedad trabaja con macro conjuntos en los que apenas se recogen experiencias vitales existenciales, pero hay que tener en cuenta que LOS TRABAJOS DE WEHLER, COMO LOS DE BRAUDEL, ESTABAN PENSADOS COMO GRANDES PROYECTOS DE SÍNTESIS, Y NO COMO TRABAJOS EMPÍRICOS, COMO HISTORIA DE LA SOCIEDAD Y NO COMO HISTORIA SOCIAL.

    La historia social crítica introdujo un nuevo matiz en la investigación, la perspectiva política con la vista vuelta hacia el pasado alemán y una asociación más fuerte entre teoría y empirismo. los historiadores sociales críticos alemanes en los años 1970 se ocupaban en temas como la historia de los obreros, que fueron abordados más tarde en Gran Bretaña y en Francia, pero en los trabajos de franceses y británicos faltaba la referencia a las teorías del cambio estructural.

    A finales de la década de 1970 JÜRGEN KOCKA trató de emplear modelos teóricos en el análisis de desarrollos socio históricos, tratando de explicar la inclinación del obrero alemán al nacionalsocialismo, se intenta traspasar los límites de las estructuras y de los procesos objetivos y enlazar éstos con la conciencia política de los afectados. En la República Democrática de Alemania HARTMUT ZWAHR en Sobre la constitución del proletariado como clase. Estudios estructurales sobre el proletariado de Leipzig durante la Revolución Industrial (1947), muestra cómo los procesos estructurales se reflejan en las relaciones personales de los individuos. También en Gran Bretaña, Francia, América e Italia la historia social se desplaza de las estructuras a los mundos vitales.

    En Austria la variante local de una ciencia social histórica crítica como la representada por MICHAEL MITTERAUER y sus colaboradores a partir de ser llamado en 1971 a Viena, enlaza los puntos de vista socio estructurales con la consideración de las experiencias vitales. El “grupo Mitterauer” adopta métodos cuantitativos según los modelos angloamericanos y francés en un grado mayor que los historiadores de la R.F.A. La Demografía Histórica desempeña en Austria un papel destacado, se le dio mayor importancia a la familia moderna, el proceso de modernización y cuestiones como la pubertad, la sexualidad y la juventud.

    3. LA CIENCIA HISTÓRICA MARXISTA DESDE EL MATERIALISMO HISTÓRICO HASTA

    LA ANTROPOLOGÍA CRÍTICA.

    La aportación del Marxismo a la ciencia social histórica es notable, sin la obra de MARX no serían concebibles ni la ciencia social histórica ni la obra de MAX WEBER ni las principales formas de la historia cultural moderna. LA HISTORIA DEL MARXISMO COMO TEORÍA CIENTÍFICA SE CARACTERIZA POR LA CONTRADICCIÓN DESDE SUS INICIOS DEL MATERIALISMO HISTÓRICO Y DIALÉCTICO DE SER UNA CIENCIA RIGUROSA EN EL SENTIDO DE LAS CIENCIAS NATURALES, Y LA PERSPECTIVA SOCIOCRÍTICA QUE RECHAZA ESTE AFÁN DE OBJETIVIDAD COMO UNA FORMA DE POSITIVISMO. En este orden de cosas el concepto “dialéctica” significa que la realidad no es aquello que intentan describir las ciencias empíricas, sino que, más bien, debe entenderse como un todo. Este todo presupone la coherencia entre la sociedad y su evolución. A ello va también unida una perspectiva normativa sin la que no sería posible comprender ni la ciencia social histórica ni el marxismo, a saber, la idea de una sociedad racionalmente organizada, libre de antagonismos y de dominación.

    El materialismo, tal como es representado por FRIEDRICH ENGELS en el Anti-dühring y en la Dialéctica de la Naturaleza, supone una visión del mundo que, pese a apelar a la dialéctica, entiende el mundo con arreglo a conceptos en parte mecanicistas y en parte darwinistas. MARX en La crítica de la economía mundial (1859), presenta el transcurso de la historia mundial como un proceso predeterminado por leyes y condicionado de un modo relativamente mecánico por la base económica.

    Un defecto del propio MARX y de la historiografía de los países del bloque comunista fue que, por un lado, la historia se empleó como un instrumento en la lucha ideológica y que, al no ir más allá de la unión esquemática entre teoría y exposición, el resultado es una historia desde arriba que se centra en las acciones y decisiones de personalidades conspicuas, que se diferencia de la historiografía burguesa en su posicionamiento ideológico y acción política. Con el derrumbamiento de los regímenes del socialismo real, este modo de escribir y comprender la historia habría de perder su relevancia. En los países occidentales la crítica que el marxismo ejercía sobre las relaciones que se daban en una moderna sociedad industrial le hacían muy atractivo para los historiadores, sobre todo en el Reino Unido, al igual que su posicionamiento a favor de las capas sociales más desfavorecidas, pero incluso en estos países el ideario marxista entra en una profunda crisis. las concepciones básicas en que se fundamentaba el marxismo se hallaban profundamente ancladas en el siglo XIX y eran en parte compartidas por el mundo burgués que era tan denostado por los marxistas, como era la fe en un crecimiento ilimitado basado en el progreso técnico-científico y el afán por propagar la civilización europea occidental por todo el mundo.

    En Occidente algunos pensadores marxistas después de la I Guerra Mundial tomaron conciencia de los límites del materialismo histórico. En la década de 1920 ANTONIO GRAMSCI, GYÖRGY LUKACS y KARL KORSCH, entre otros, trasladaron el peso de la crítica al capitalismo económico a la cultura (para LUKACS El Capital de MARX era una crítica al capitalismo y a su racionalidad, en el cual todas las relaciones humanas son “cosificadas”).

    En la historiografía marxista de los países occidentales se formaron después de la II Guerra Mundial dos corrientes principales, una ESTRUCTURALISTA, y la otra, CULTURALISTA. La corriente estructuralista esta todavía muy relacionada con la doctrina marxiana de la infraestructura, la superestructura y a la de los estadios. El problema central que preocupa a historiadores como DOBBS, SWEEZY, BOIS, BRENNER y WALLERSTEIN, es la transición del feudalismo como formación social al capitalismo. Mientras para los estructuralistas, orientados frecuentemente hacia ALTHUSSER, las relaciones sociales objetivas son decisivas para el desarrollo de la conciencia de clase, para un gran número de marxistas anglohablantes e italianos (THOMPSON, RUDÉ, HOBSBAWM, GENOVESE, GINZBURG, LEVI, PONI) la conciencia desempeña un papel decisivo. En esto se diferencian de los marxistas estructuralistas y de las corrientes principales de las ciencias sociales americanas empíricas, así como de la historia de las mentalidades de los Annales y de la Antropología Histórica de LEVI-STRAUSS o CLIFFORD GEERTZ. El centro de gravedad de su investigación sigue siendo la lucha de clases o problema de la dominación. Continua siendo marxista la insistencia en la relación entre la conciencia y el modo de producción, y en el conflicto entre los que dominan y los que son dominados. Es nuevo, en cambio, el realce de la conciencia y de la cultura como factores decisivos en la acción social. lo decisivo es cómo los hombres viven su situación, la historia es ahora considerada “desde abajo” y se sigue partiendo del carácter conflictivo de cualquier sociedad, conflictividad de naturaleza política, aunque se pueda manifestar de forma encubierta, como resistencias en la vida cotidiana.

    Un impulso a la corriente culturalista le da THOMPSON en su obra La formación histórica de la clase obrera en Inglaterra, 1780-1832 (1963). THOMPSON rechaza la teoría de la infraestructura y la superestructura según la cual la aparición de la clase obrera sería el resultado de la aparición de nuevas fuerzas productivas, para THOMPSON la clase obrera británica no solo fue creada por la Revolución Industrial, sino que al tiempo fue su propio creador. No habría una evolución hacia una mayor racionalidad y eficiencia de la actividad humana, sino de un industrialismo capitalista, en el que la racionalidad se emplea como instrumento de dominación económica y social y también cultural al servicio de la maximización del beneficio. Rechaza la idea de que la modernización suponga un progreso de la humanidad hacia una sociedad más evolucionada.

    Pese a que se aparten de un concepto de un proceso histórico unitario, THOMPSON y los historiadores marxistas de orientación culturalista posteriores perseveran en dos conceptos generales: el concepto de clase y el de cultura popular. Por cultura popular THOMPSON comprende una cultura plebeya y subraya que “la clase es una relación y no una cosa” para rechazar la concepción marxista ortodoxa que hace derivar la clase de la relación de fuerzas de producción, viendo el núcleo de la clase en la conciencia social, tal como se ha originado históricamente, y por lo tanto, también en los aspectos culturales. Pero THOMPSON sigue convencido de que existe una clase obrera británica unitaria y no diversas clases obreras con tradiciones culturales diversas. En El queso y los gusanos. El mundo de un molinero hacia 1600, de CARLO GINZBURG, la cultura campesina plebeya que lo impregna todo se condensa en la visión del mundo de un hombre excepcional. El pueblo es representado como un todo provisto de una cultura común que le separa de las capas sociales que poseen el poder económico, social, cultural y político. Es importante la idea de que los hombres hacen también su propia historia, que no son sujetos pasivos ante la acción de fuerzas materiales.

    ¿Cuál es la concepción de ciencia del marxismo orientado hacia la cultura? THOMPSON reconoce el papel de las relaciones de producción como factores objetivos, pero señala que esas relaciones de producción sólo existen dentro de un marco que recibe su forma por la acción conjunta de la cultura y de la conciencia, por lo que la investigación empírica posee su importancia, pero debe rechazarse un empirismo que se limite a una investigación de este tipo. La realidad de una sociedad sólo puede ser comprendida a través de la experiencia de las personas, pero esas experiencias escapan a las posibilidades de una investigación empírica, por lo que se hace necesario recurrir a método hermenéuticos. Se opera una transición hacia la Antropología Histórica.

    4. HISTORIA DE LA VIDA COTIDIANA, MICROHISTORIA Y ANTROPOLOGÍA

    HISTÓRICA. LA PUESTA EN TELA DE JUICIO DE LA CIENCIA SOCIAL HISTÓRICA.

    En los años 1970 y 1980 en los países occidentales como en los del socialismo real se estaba poniendo en cuestión la valoración optimista del progreso técnico y científico, civilizador que caracterizaba a la historiografía. Del mismo modo se cuestiona con argumentos de índole política y ética la historia social tradicional, desde a los postulados marxistas como weberianos a los de las teorías americanas del crecimiento, dado que esta historia social suponía un proceso histórico mundial unitario, caracterizado por el avance hacia la modernización, la industrialización y la urbanización en el marco del Estado institucional y burocrático. Ahora se persigue incluir en la historia a aquellos hombres, mujeres, minorías que tradicionalmente habían sido excluidos de ella, en especial al “hombre de a pie”. La historia social carecía de una idea matizada y adecuada para aprehender y exponer la compleja relación entre las estructuras globales y la experiencia vital de los individuos, entre las condiciones de producción, las relaciones de dominación y los comportamientos y experiencia vital de los sujetos. En estos años muchos historiadores sociales y culturales exigen una micro historia de la vida cotidiana, que renunciase a considerar el poder político como el elemento constituyente de la historia. En lugar de la Historia se considera que hay muchas historias, se abandona la visión euro céntrica que identifica el progreso de Occidente con la verdadera historia y se recalca la existencia de múltiples culturas con sendos desarrollos históricos específicos.

    Entre los teóricos de la historia vida cotidiana están HANS MEDICK, GIOVANNI LEVI, NATALIE DAVIS, ROGER CHARTIER. La hermenéutica presupone el riesgo de que el historiador se compenetre con su objeto de estudio, que no guarde las necesarias distancias y la Antropología Cultural de CLIFFORD GERTZ y MARSHALL SAHLINS, se convertía cada vez más en un modelo para la investigación histórica, mediante la “descripción densa”, que supone que el investigador no se aproxime a su objeto de estudio guiado por planteamientos teóricos y deje que el sujeto a estudiar se exprese por sí mismo. Este supuesto recuerda a la antigua hermenéutica del historicismo clásico alemán, pero en realidad se refiere a algo distinto, pues el historicismo presupone que los sujetos que el historiador desea comprender poseen ideas y motivaciones de las que son mas o menos conscientes, y que por lo tanto pueden ser comprendidos sobre todo por aquellos investigadores que pertenezcan a su mismo ámbito cultural. Por el contrario, representantes de la Antropología histórica como HANS MEDICK subrayan la calidad de extraño de cualquier objeto de investigación histórica. LA “DESCRIPCIÓN DENSA” SE CONTRAPONE A LA INVESTIACIÓN QUE COMPRUEBA LA VERACIDAD DE LAS HIPÓTESIS.

    Los historiadores de la vida cotidiana y los micro historiadores cobran conciencia de las pérdidas que el proceso de modernización debe haber ocasionado, se hace necesario ampliar el objeto de la historia hacia la vida privada, la infancia, la mujer, la sexualidad, la familia, el ocio, la muerte, etc., que ya habían comenzado a abordar los investigadores de los Annales, pero se rechazan los métodos de cuantificación empleados por la Demografía Histórica de LOUIS HENRY en Francia, el Grupo de Población y Estructura Social de Cambridge o la historia serial de PIERRE CHAUNU, MICHEL VOVELLE y otros. La obra de EMMANUEL LE ROY LADURIE Montaillou (1975) o Los campesinos del languedoc (1966) suponen una transición desde la macro historia hacia la micro historia, desde las estructuras a las experiencias vitales y los modos de vida.

    En casi todos estos trabajos de orientación antropológica que se ocupan de épocas posteriores a la Edad Media y a las culturas extra europeas, así como en los trabajos de micro historia que se ocupan en lo privado y personal, el proceso de modernización es el hilo conductor de los mismos. Al igual que en el marxismo o para la ciencia social histórica, para la historia de la vida cotidiana y para la micro historia las relaciones sociales se desarrollan en un entorno altamente conflictivo, pero trascienden el conflicto emanado de la desigualdad entre las diferentes clases sociales para incluir también actores como la etnicidad o la religión entre los elementos cohesionadotes y fuente de conflictos entre los distintos grupos humanos. Dejando de lado las categorías macro históricas “Estado” y “mercado” aceptan que el poder y la desigualdad social constituyen factores decisivos en la historia, sin perder de vista las experiencias vitales de las personas. A la categoría de clase se añade ahora también la de sexo, dado que las relaciones entre hombres y mujeres son esencialmente desiguales y al igual que sucediera entre los obreros británicos, también aquí son observables comportamientos de resistencia en las acciones cotidianas.

    Para BOURDIEU la clase social se basa en un conjunto de relaciones simbólicas, un colectivo de trabajadores ya no es concebido a la manera de THOMPSON, como una unidad con una conciencia homogénea.

    Teóricos alemanes de la historia de la vida cotidiana someten el concepto de ciencia de las ciencias sociales analíticas a una crítica radical, enlazando con una tradición alemana que se remonta al siglo XIX que insiste en que, dado que las ciencias de la cultura (incluida la historia) se ocupan de significados y valores, deben proceder con métodos hermenéuticos, comprendientes y narrativos y por ello los métodos analíticos de las ciencias sistemáticas son inapropiados.

    • El Grupo de la Protoindustrialización de Gotinga Representan el paso del marxismo y de la ciencia social histórica a la historia de la vida cotidiana a mediados de los años setenta. Parten de una postura teórica ligada a la concepción marxista de que las relaciones de producción son el fundamento de las estructuras y de los procesos sociales, y su idea metódica parte de la ciencia social histórica al pretender confirmar empíricamente la teoría sobre la relación entre el cambio económico, social y demográfico en la Europa de la Edad Moderna. Aquí el enfoque macro histórico condujo a la micro historia, se quería dar a la historia un semblante humano. Como impulso procedente de la Demografía Histórica llegó el interés por la reconstrucción de familias, que conjugaba métodos puramente cuantitativos con la reconstrucción de experiencias vitales de las familias, reconstruyéndose las redes de relaciones sociales entre individuos y grupos familiares a lo largo de un período de tiempo prolongado.

    5. EL GIRO LINGÜÍSTICO. ¿EL FIN DE LA HISTORIA?

    LAWRENCE STONE formuló el fin de la creencia en que sea posible la explicación coherente de las transformaciones del pasado, pero las teorías postmodernas van más allá defendiendo que toda coherencia es sospechosa, la idea fundamental de la teoría postmoderna de la historia es negar que la historiografía haga referencia a la realidad. ROLANDO BARTHES y HAYDEN WHITE subrayan que la historiografía no se diferencia de la poesía. HAYDEN a través del ejemplo de cuatro historiadores (MICHELET, TOCQUEVILLE, RANKE y BURCKHARDT) y de cuatro filósofos de la historia (HEGEL, MARX, NIETZSCHE, y CROCE) que no existe ningún criterio histórico-científico de la verdad, como tampoco existe ninguna diferencia circunstancial entre la historia y la filosofía de la historia. Toda exposición histórica es invención literaria.

    Para la Teoría Lingüística, formulada por FERDINAND DE SAUSSURE en Fundamentos de Lingüística General, eran básicas dos ideas relacionadas entre sí: que el lenguaje forma un sistema autónomo cerrado en sí mismo, el cual posee una estructura sintáctica y que el lenguaje no es un medio para comunicar unidades de sentido, sino a la inversa, el sentido es una función del lenguaje (el hombre no se sirve del lenguaje para transmitir sus pensamientos, sino que lo que el hombre piensa está condicionado por el lenguaje) Y he aquí la idea fundamental de la concepción estructuralista de la sociedad y de la historia: EL HOMBRE SE MUEVE EN UN MARCO DE ESTRUCTURAS (ESTRUCTURAS LINGÜÍSTICAS), QUE NO SON DETERMINADAS POR ÉL, SINO QUE LE DETERMINAN A ÉL.

    De modo paralelo en la Teoría de la Literatura ROLAND BARTHES y JACQUES DERRIDA sostienen que el texto no guarda referencia con el mundo real, sino que es una unidad cerrada, y esto sucede tanto con el texto literario como con el texto histórico-científico, desvaneciéndose la diferencia entre realidad y poesía. Pero el texto es independiente también de su autor, lo importante es únicamente el texto, no el contexto en que se generó ese texto. Con MICHEL FOUCAULT desaparece la intencionalidad humana como elemento creador del sentido. La historia pierde todo sentido y como invención del hombre occidental en la tardía época moderna, está ya superada.

    La crítica se dirigía contra los conceptos ideológicos que guían al autor, pero también se llega a radicalizar la manera de entender el lenguaje; para SAUSSURE el lenguaje mantenía una estructura, una relación entre significante y significado, mientras que para DERRIDA esa unidad ya no existe, lo que para la historiografía supone un mundo sin significados, sin actores humanos, sin intenciones y sin coherencia. HAYDEN WHITE y DOMINICK LA CAPRA vuelven a contemplar la historiografía como un género literario.

    pero existe una diferencia entre la dimensión teórica de la cuestión y la práctica historiográfica, la creciente insistencia en el papel del lenguaje y en la función semiótica en la historiografía, supone que las ideas acerca de la realidad histórica y de las intenciones humanas se hacen más complejas, no que se pierdan y así la historia cultural resalta el papel de los hombres que actúan y su influencia en las estructuras en cuyo marco desarrollan sus acciones. El nuevo enfoque cultural y lingüístico suele conducir al intento de quebrantar el determinismo de las anteriores tradiciones sociocientífias. Con este intento la cultura es entendida como el factor decisivo en la configuración de las formas de convivencia humana. Como consecuencia de las discusiones y de las críticas postmodernas, la historia ha ampliado su campo de estudio de forma inconmensurable, ocupándose también de los grupos sociales minoritarios, las mujeres, etc., que tradicionalmente habían estado marginados para la historiografía; también se ha postulado el que el poder en la sociedad no emana únicamente de las instituciones del estado, a las que la historiografía tradicional había dedicado toda su atención sino que también empieza a contemplarse las manifestaciones de dominio y poder, así como de resistencia, entre las relaciones cotidianas de los individuos. El conocimiento histórico se ha complicado también. La Teoría Postmoderna ha convertido las complejidades del proceso del saber, de los componentes ideológicos en todos los textos y de las contradicciones en el pensamiento de cada persona en el objeto de la discusión. Mostró lo difícil que resulta comprender la realidad en todas sus contradicciones y llegó a negar la existencia de esa realidad.

    CONSIDERACIONES FINALES.

    1. ¿EL FIN DE LA HISTORIA?

    El hombre occidental del siglo XIX confiaba en que la historia representase un proceso cargado de sentido y que la dedicación a la historia sirviese como llave a la mejor educación y para comprender al hombre y a la cultura. La historia era vista como una unidad, como “la historia”, que conduciría a una sociedad racional. La idea de que la historia ha llegado a su fin va unida, desde BURCKHARDT y NIETZSCHE, a la desazón causada por la evolución de la moderna sociedad y cultura europea occidental. Estos pensadores veían en la ciencia y en la técnica modernas instrumentos de dominación sobre los hombres y como agentes deshumanizadores.

    Ha finalizado el consenso sobre la existencia de una historia que desembocaba en el moderno mundo occidental, lo que, lejos de significar el fin de la historia, debería hacer pensar en que no existe una sola historia, sino múltiples historias.

    2. ¿EL FIN DE LA HISTORIA COMO CIENCIA?

    En las discusiones de los últimos decenios se han cuestionado las concepciones científicas, hermenéuticas y analíticas de la historia. Ahora no hay ningún paradigma de la investigación histórica, como existió en las universidades del siglo XIX y comienzos del XX, sino una multiplicidad de estrategias de investigación. Los historiadores actuales no son tan inflexibles al trazar la diferencia entre ciencia y literatura.

    La vieja confrontación entre el procedimiento hermenéutico de comprensión y el método analítico se ha comprobado que es falsa en muchos aspectos. El sujeto vuelve a ser el protagonista en la historiografía, el hombre en sociedad y en el marco de una cultura, en la que se desenvuelve y se relaciona con otros individuos, estructuras que determinan al individuo, pero que a su vez el propio individuo contribuye a la formación y transformación de esas mismas estructuras. Hoy ya no existe ninguna teoría de la historia que articule los principios de la investigación científica que se desarrolla en nuestro tiempo.

    3. ¿EL FIN DE LA ILUSTRACION?

    La duda radical de la posibilidad de una historia científica está estrechamente relacionada con el malestar causado por la evolución de la sociedad y la cultura modernas, siendo esta sociedad y esta cultura consideradas un legado de la Ilustración. En nombre de la razón el mundo es destruido y deshumanizado. La razón, que pretendía liberar al hombre y eliminar el mito, se ha transformado en un nuevo mito.

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