La Celestina; Fernando de Rojas

Renacimiento literario. Siglo de oro de la literatura española. Tragicomedia de Calixto y Melibea. Novela humanista. Argumento. Personajes. Vida y obra del autor

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La Celestina

TEMAS:

&AMOR:

  • Calisto y Melibea

  • Sempronio y Elicia (Crito)

  • Pármeno y Areusa (Centurio)

&CODICIA:

  • Celestina

  • Sempronio

  • Pármeno

& DESLEALTAD DE LOS CRIADOS

& BRUJERÍA Y MAGIA

& VISIÓN REALISTA(CRÍTICA SOCIAL DE AREÚSA)

& VISIÓN PESIMISTA(LLANTO DE PLEBERIO)

PERSONAJES:

Hay que destacar el individualismo de los personajes así como su evolución a lo largo de la obra.

En conjunto parecen arrastrados por las pasiones, se ve como Calisto y Melibea siguen al amor y tanto Celestina como los criados se ven dominados por la codicia.

Otro dato a tener en cuenta es que todos los personajes mueren sin confesión con lo que además de perder la vida también pierden la entrada en el paraíso.

Aquí vemos un esquema en el que se diferencian claramente los personajes que pertenecen a cada estatus social:

SEÑORES(RIQUEZA)

PLEBERIO Y ALISA

CALISTO MELIBEA

CELESTINA

PÁRMENO AREUSA-CENTURIO SEMPRONIO ELICIA-CRITO

TRISTÁN LUCRECIA

SOSIA

SERVIDUMBRE Y PROSTITUCIÓN(POBREZA)

AUTOR:

Fernando de Rojas debió nacer entre los años 1473 y 1976 en La Puebla de Montalbán (Toledo), como él mismo dice en los versos acrósticos colocados delante del prólogo, y falleció en 1541,fue converso, lo que puede explicar el pesimismo que se demuestra en la obra, aunque para la mayoría de los críticos, Rojas era un converso en cuarta generación, es decir, su bisabuelo sería el judío converso. Se discute que su situación haya sido la que se suele esperar en un converso, es decir, la de alguien acosado por una sociedad cruel porque en su testamento refleja el estado de un hombre respetado y dotado de un considerable patrimonio.

Hacia 1488 se trasladó a Salamanca, en cuya Universidad estudiaría latín, filosofía y otras materias necesarias para obtener el título de bachiller en leyes, tras, al menos, seis años de estudios de Derecho. En 1500 ya había obtenido el grado de bachiller en Leyes.

Si damos crédito a su afirmación de que continuó la comedia en quince días de vacaciones, mientras estudiaba en Salamanca, podemos llegar a la conclusión de que no debía de tener más de veinticinco años cuando escribió la Celestina.

En 1507, por un altercado fiscal con un vecino, se traslada a Talavera de la Reina, donde ejerce su profesión hasta el final de sus días. También ahora contrae matrimonio con Leonor Álvarez de Montalbán, hija, igualmente, de conversos. De ella tuvo siete hijos que alcanzaran la madurez, el primogénito de los cuales continuó la carrera de su padre. En 1525 fracasó al intentar representar a su suegro en un proceso inquisitorial, debido a su condición de converso. Hacia 1538 debió ser Alcalde de Talavera.

El 3 de abril de 1541 otorga testamento en Talavera, y el día 8 del mismo mes y año, la mujer de Rojas inició el inventario de los bienes, por lo que es presumible pensar que moriría poco después de otorgar testamento, a una edad de 65 años aproximadamente. El hombre que había escrito una de las obras más importantes de la literatura castellana pasa los dos tercios finales de su vida en una aurea mediocritas de burgués acomodado, como dice Pedro Piñero, dedicado a sus leyes, famoso, pero posiblemente olvidado ya de su obra, como lo prueba el hecho de que en su biblioteca no se encontrase ni una sola de las muchas continuaciones que se habían hecho ya de la Celestina.

Con una biblioteca extensa, representa al escritor moderno, universitario, profesional y urbano. Se dice que terminó la obra pero que la encontró en el primer acto y que la terminó en 15 días, eso afirmaba él.

Las prensas de Fadrique de Basilea imprimieron en 1499 una obra dialogada, compuesta de dieciséis actos y que carecía de título. Dos años más tarde, las prensas de Estanislao Polono daban a luz en Sevilla una nueva edición de la misma obra, la Comedia de Calisto y Melibea. En esta edición se incluía una carta de “El autor a un su amigo”. El autor confesaba en ella que halló escrito el primer acto de la Comedia y que se dispuso a continuarla. En esta edición aparece el nombre del ya citado corrector Alonso de Proaza, el cual indica al lector, en unas coplas finales, que una las iniciales del acróstico del autor, situado delante del Prólogo y de esta manera conocerá el nombre y la profesión del autor de La celestina: “El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea y fue nacido en la Puebla de Montalbán”.

Por la carta que aparece al principio de la edición de Sevilla nos enteramos de que Rojas se dedicaba a las tareas de abogado y que hizo un alto en su trabajo para entregarse durante quince días de sus vacaciones al recreo de continuar el argumento del desconocido autor de este primer acto, que había encontrado escrito en Salamanca. Este primer acto debía de ser bastante conocido en los ambientes estudiantiles, ya que Rojas, en una anotación interpolada que hace en el prólogo, dice que unos afirman que lo escribió Juan de Mena y otro Rodrigo de Cota. Juan de Mena es un poeta cortesano de la primera mitad del s. XV, autor del Laberinto de Fortuna, y su estilo no tiene nada que ver con el de la Celestina. Rodrigo de Cota vive a finales del s. XV, y su obra Diálogo entre el amor y un viejo era conocido de Rojas de tal manera que algún crítico no ha tenido dificultades en aceptar su paternidad.

Pero ¿hubiese permitido Cota la utilización de su obra? Américo Castro, con su obsesión por los judíos conversos, dice que Mena y Cota son sólo un pretexto para tranquilizarse por su condición de converso, que Rojas conocía perfectamente al autor, que tenía que estar más cerca de su entorno de lo que él da a entender. Por último Morón Arroyo dice que el autor del acto primero tuvo que ser un clérigo, conocedor de la filosofía aristotélica en su versión escolástica y conocedor de la controversia feminista que existe en aquellos años finales del s. XV en la sociedad.

Juan de Valdés, contemporáneo de Rojas, en su Diálogo de la Lengua, no tiene la menor duda sobre la doble autoría, de tal manera que llega a decir que le “contenta el ingenio del autor que la comenzó y no tanto el del que la acabó”.

Sin embargo, la crítica neoclásica, con Leandro Fernández de Moratín en sus Orígenes del teatro español, dice que le parece imposible que una obra tan perfecta como la Celestina haya sido escrita por más de un autor. Esta postura de Moratín es heredada por

Menéndez Pelayo, en sus Orígenes de la novela, teoría defendida también por la incipiente crítica romántica, con Wolf a la cabeza.

También José María Blanco en una carta a Erasmo Buceta y en una serie de artículos, dice que ni en el lenguaje ni en los pormenores se distingue el acto primero de los restantes.

- Ya en el s. XX, en el año 1923, Ralphs E. House inicia el estudio del orden que seguían las distintas palabras, así como el comportamiento del artículo ante los posesivos y las formas oblicuas de los pronombres personales a lo largo del primer acto y de los restantes. El distinto comportamiento lingüístico induce a pensar que se trata de dos autores distintos.

- En 1924, el español Vallejo profundizó en el análisis de la sintaxis de este primer acto y del resto de la comedia, así como en el estudio del adverbio, arcaísmos, uso de diferentes preposiciones, etc.

- En 1950, Menéndez Pidal en La lengua en tiempo de los Reyes Católicos, concluye que es una arbitrariedad hipercrítica el seguir negando la diversidad del autor para el primer acto.

- En 1955, Criado del Val analiza el sistema verbal de la Tragicomedia y llegó a la misma conclusión.

- En 1960, González Ollé realizó un estudio de los diminutivos, más abundantes en el primer acto, pese a su retoricismo, que en el resto de la Tragicomedia.

Sin embargo, en la actualidad, siguen defendiendo la teoría del autor único: El primero es Montesino Sanipeiro en su artículo “Una contribución al estudio de la unidad de La Celestina”, Caracas, y la 2ª es Giulia Adinolfi en un artículo publicado en la revista napolitana Filologia Romanza. Con lo cual es como si estuviésemos otra vez al principio.

De todas maneras no podemos olvidar la opinión de uno de los estudiosos más importantes de este siglo, Mª Rosa Lida que, aceptando totalmente las palabras de Rojas, opina que están muy en consonancia con el hecho de silenciar su nombre y darlo a conocer después en acrósticos. De esta manera, Rojas se acoge a la costumbre medieval, frecuente en imitadores o refundidores, que dan a conocer su incompleta autoría. Costumbre también frecuente en autores que, como Rojas, escribían para un estrecho público a quien su identidad era familiar. Gran importancia tiene también el uso de las fuentes, ya que según un estudio muy pormenorizado de Castro Guisasola sobre las fuentes de la Celestina, los autores que influyen sobre el primer acto no aparecen en los restantes.

 

¿Hay que creer lo que dice Rojas? No hay razones en contra, pero tampoco se puede olvidar que estas noticias son unas confidencias vertidas en la presentación de la obra y de todos es conocido la cantidad de tópicos que los autores de la época, y aún posteriores, vertían en sus exordios. De aquí que muchas de las afirmaciones de Rojas en los preliminares hayan dado origen a numerosos estudios a lo largo de los siglos y se sigan discutiendo algunas de ellas aún en nuestros días. Además, no se puede aceptar del prólogo y de la carta a u su amigo lo que interesa y negar lo que no conviene, como hace Mª Rosa Lida, aunque la señora Lida es lo suficientemente inteligente como para encontrar argumentos para estas aparentes contradicciones.

Posiblemente la postura de Stephen Gilman sea la más acertada. Este crítico opina que el problema de la paternidad de la Celestina hace imposible la valoración del texto mismo, por lo que es forzoso dejarlo de lado, por el momento. De todas maneras, lo que importa es la unicidad de la obra, de tal manera que si esta no existiera, lo mismo daría que la Celestina tuviese un autor o dos o, incluso tres, como afirman algunos como House.

La Celestina; Fernando de Rojas

LA OBRA:

Tiene elementos renacentistas en cuanto al individualismo, suicidio, monólogo del padre de Melibea y elementos medievales por la parodia del amor cortés, las sentencias, los refranes,...

El contexto es urbano, tanto su ambiente como sus personajes que son totalmente urbanos. Pero no habla de una ciudad concreta, hay alusiones a: puentes, ríos, barrios,... no hay escenario concreto.

Los conversos son perseguidos, lo que nos da la visión pesimista plasmada en la obra con la muerte de todos los personajes.

La historia cronológica de la obra comienza en 1499 en Burgos con la primera edición que tenía el nombre de “comedia de Calisto y Melibea” y constaba de XVI actos.

Más tarde en 1502 en Sevilla cambió de nombre y se llamó “tragicomedia de Calisto y Melibea” con XXI actos y prólogo de carácter doctrinal.

La Celestina; Fernando de Rojas

Portada de La Celestina en una edición de 1502

Cuatro años después en Roma se encuentra el texto completo con sus XXI actos e ilustraciones.

La Celestina; Fernando de Rojas

Impresa en la insigne ciudad de Valencia por Juan Joffre XXI de febrero de D. y M. y XIV Años(1514)

Por último en 1526 en Toledo se encuentra entre los actos XVIII y XIX ahora el llamado “acto de Traso”. “Sacado de la comedia que ordenó Sanabria”. Algunas ediciones modernas prescinden de este acto, otras lo colocan al final, como apéndice.

Fue considerada una obra teatral durante los siglos XVI y XVII pero al ser una obra más leída que representada en el siglo XVIII (el siglo de la ilustración), la celestina fue considerada una novela dialogada, y a partir del siglo XIX es considerada una comedia humanística.

ARGUMENTO:

La obra comienza con un encuentro casual entre Calisto y Melibea.

Pero Sempronio, un joven criado de, Calisto reprocha a su amo tanta debilidad y pasión amorosa. El fragmento que sigue es un claro ejemplo de la concepción que de la mujer tienen los dos mundos enfrentados en la obra: medieval y renacentista. Sempronio defiende la opinión de que el hombre de la Edad Media tiene de la mujer la idea de un ser imperfecto, impuro y pecaminoso, basada en la de Aristóteles, para el que “así como la materia apetece de la forma, mujer apetece del hombre porque en sí misma es incompleta”. Y cómo le responde Calisto, que encarna una concepción platónica e idealista de la mujer, propia del renacimiento, según la cual Dios se manifiesta en la belleza y, pues la mujer es el ser más bello d la creación, la mujer es una manifestación de la misma divinidad.

Pero Calisto responde alabando los hermosos miembros de Melibea.

Así que Sempronio decide asociarse a Celestina y sacar partido del loco amor de Calisto.

Pero Pármeno, otro criado, le advierte del riesgo que coree entregándose a las tercerías de Celestina, al a que contrata Calisto para ablandar la aspereza de Melibea. Y no ahorra esfuerzos al ahora de llamarle puta vieja.

Mas Celestina, la vieja alcahueta que da nombre al libro, es otra Trotaconventos que maneja a todos los personajes de la obra como a marionetas. Y consigue así ganar para su causa a Pármeno, prometiéndole gozar de Areúsa, una de sus pupilas.

Celestina se dispone, pues, a vencer la resistencia de Melibea y, con el pretexto de venderle baratijas, consigue introducirse en su casa. Alisa, la madre de Melibea, se disculpa por tener que ausentarse. Quedan a las la vieja y la muchacha.

Celestina, tras la introducción en la que se refiere a cómo el tiempo pasa(“tempus fuji”)y a cómo Melibea es joven, decide ir ya al grano y le habla de Calisto. Y ofendida Melibea por la osadía de la vieja, se ve Celestina en un aprieto... del que sabrá salir airosa.

Pero Lucrecia, criada de Melibea, queda también enredada en la tela de Celestina. Porque, como en el caso de Pármeno, compra así su voluntad, en este caso con unos ungüentos para embellecerla.

Celestina tiene dos pupilas a su servicio, Elicia y Areúsa, que sabrán mantener del lado de la vieja a las dos criados de Calisto: Pármeno y Sempronio. Además, ha prometido parte de las ganancias de lo que Calisto les entrega. Dice una de ellas, Elicia, en un hermoso canto al gozo, en lo que constituye la más clara manifestación del Carpe diem en la obra.

Los dos mundos distintos de La Celestina, el de los amos y el de los criados, están enfrentados y se diferencian también en el lenguaje.

Está Celestina en su casa junto con sus pupilas y los criados de Calisto. Se disponen a comer. Y después de que Celestina a refiera a las virtudes del vino, manifestará Elicia la envidia que siente de Melibea, y Areúsa el desprecio por las señoras, en lo que puede tomarse como ejemplo de modernidad y de fisura en el entramado de la sociedad del siglo XV, a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento.

Llegando la media noche, Calisto, Sempronio y Pármeno, armados, van para casa de Melibea. Lucrecia y Melibea están próximas a la puerta aguardando a Calisto entonces viene Calisto y le habla primero a Lucrecia, ésta, llama a Melibea y se aparta. Se hablan entre las puertas Melibea y Calisto. Pármeno y Sempronio, en a un lado están hablando y oyen gentes en la calle, se dan cuenta que tienen que huir, con lo que se despide Calisto de Melibea, dejando concertada la cita para la noche siguiente. Pleberio, al oír del ruido que había en la calle, despierta. Llama a su mujer Alisa. Preguntan a Melibea quien da pasos en su cámara. Responde Melibea a su padre, fingiendo que tenía sed. Calisto, con sus criados, va para su casa hablando y se hecha a dormir. Pármeno y Sempronio van a casa de Celestina para pedir su parte de la ganancia. Disimula la Celestina. Vienen a reñir, le hechan mano a Celestina, matándola. Elicia da voces. Viene la justicia a prenderlos a ambos.

Elicia y Areúsa, desamparadas por la muerte de Celestina, deciden vengarse de Calisto y Melibea, cuyo amor tantos estragos ha causado. Y piden al fanfarrón Centurio, amigo de Areúsa, que mate a Calisto.

Mientras Tristán y Sosia, otros criados de Calisto, esperan tras la tapia de su señor, éste, que se ha introducido en el huerto de Melibea,”pela la pava”, según la expresión popular que aquí conviene, en una escena que muestra el ya no tan platónico amor del joven enamorado.

Calisto oye voces de Sosia al otro lado de la tapia y va a ayudarle a lo que Sosia explica que es Traso el cojo y otros bellacos que pasaban voceando y que no hace falta que vaya, pero se lo dice tarde porque Calisto cae de la escalera, muriendo en el acto.

Melibea sube al lo alto de la torre con voluntad de arrojarse desde ella; hace llamar a su padre a través de Lucrecia.

La Celestina; Fernando de Rojas

Pleberio, el padre de Melibea, es un personaje que apenas aparece en la obra, y cuando lo hace, al final, es para mostrar al lector la enseñanza moral de La Celestina con unos de los monólogos más hermosos de nuestra literatura:

¡Ay, ay, noble mujer! Nuestro gozo en el pozo. Nuestro bien todo es perdido ¡No quiera más bullir! y porque el incogitado dolor te dé más pena, todo junto sin pensarle, porque más presto vayas al sepulcro, porque no llore yo solo la pérdida dolorida de entramos, ves allí a la que tú pariste y yo engendré, hecha pedazos. La causa supo de ella; más la he sabido por estenios de esta su triste sirvienta. Ayúdame a llorar nuestra llagada postrimería ¡O gentes, que venís a mi dolor! ¡O amigos y señores, ayúdame a sentir mi pena! ¡O mi hija y mi bien todo! Crueldad sería que bulla yo sobre ti. Más dignos eran mis sesenta años, de la sepultura, que tus veinte. Turbase la orden del morir con la tristeza que te aquexaua. ¡O mis canas, salidas para ayer pesar! Mejor gozara de vosotras la tierra que de aquellos rubios cabellos que presentes veo. Fuertes días me sobran para vivir; ¿Quejarme he de la muerte? ¿Incesarle he su dilación? Cuánto tiempo me desharé solo después de ti, fálteme la vida, pues me faltó tu agradable compañía. ¡O mujer mía! Levántate de sobre ella y, si alguna vida te queda, gástala conmigo en tristes gemidos, en quebrantamiento y suspirar. y si por caso tu espíritu reposa con el suyo, si ya has dejado esta vida de dolor, ¿Por qué quisiste que lo pasase yo todo? En esto tenéis ventaja las hembras a los varones, que ella para su servicio emponzoñado jamás halló. Ellos murieron degollados. Calisto, despeñado. Mi triste hija quiso tomar la misma muerte por seguirle. esto todo causas. Dulce nombre te dieron; amargos hechos haces. No das iguales galardones. Inicua es la ley, que a todos igual no es. Alegra tu sonido; entristece tu trato. Bienaventurados los que no conociste o de los que no te curaste. Dios te llamaron otros, no sé con qué error de su sentido traídos. Cata que Dios mata los que crió; tú matas los que te siguen. Enemigo de toda razón, a los que menos te sirven das mayores dones, hasta tenerlos metidos en tu congojosa danza. Enemigo de amigos, amigo de enemigos, ¿Por qué te riges sin orden ni concierto? Ciego te pintan, pobre y mozo. Ponente con arco en la mano, conque tiras a tiento; más ciegos son tus ministros, que jamás sienten ni veen el desabrido galardón que se saca de tu servicio. Tu fuego es de ardiente rayo, que jamás hace señal do llega. La leña, que gasta tu llama, son almas y vidas de humanas criaturas. las cuales son tantas, que de quien comenzar pueda, apenas me ocurre. No sólo de cristianos; mas de gentiles y judíos y todo en pago de buenos servicios. ¿Qué me dirás de aquel Macías de nuestro tiempo, cómo acabó amando, cuyo triste fin tú fuiste la causa? ¿Qué hizo por ti Paris? ? Qué Elena? ¿Qué hizo Ypermestra? ? Qué Egisto? Todo el mundo lo sabe. Pues a Sapho, Ariadna, Leandro, ¿Qué pago les diste? Hasta David y Salomón no quisiste dejar sin pena. Por tu amistad Sansón pagó lo que mereció, por creerse de quien tú le forjaste a darle fe. otros muchos, que callo, porque tengo harto que contar en mi mal. Del mundo me quejo, porque en sí me crió, porque no me dando vida, no engendrara en él a Melibea; no nacida, no amara; no amando, cesara mi quejosa y desconsolada postrimería. ¡O mi compañera buena! ¡O mi hija despedazada! ¿Por qué no quisiste que estorbase tu muerte? ¿Por qué no huiste lástima de tu querida y amada madre? ¿Por qué te mostraste tan cruel con tu viejo padre? ¿Por qué me dejaste, cuando yo te había de dejar? ¿Por qué me dejaste penado? ¿Por qué me dejaste triste y solo in hac lachrymarum valle?

OPINIÓN PERSONAL:

Es una obra revolucionaria ya que habla de la parte baja de la sociedad y sobre todo de la corrupta, que es lo picante.

Me gusta crítica que hace del amor cortés Sempronio y el discurso de Areúsa dirigiéndose con desprecio a la clase alta .

Pero el género de tragicomedia me parece de mal gusto, en fin, el hecho de que uno de los personajes principales como es Calisto muera de caerse de una escalera...

BIBLIOGRAFÍA:

“La Celestina”Ed. Martín de Riquer

“La Celestina” Ed. Piloto

“Lengua Castellana y literatura” Ed. Teide

www.spanish-books.net

www.tareasya.com

www.iespana.es

www.cervantesvirtual.com

ÍNDICE:

Temas .............................................. 1

Personajes ..................................... 1

Autor ............................................. 2, 3 y 4

Obra ............................................. 5

Argumento .................................... 6, 7 y 8

Opinión personal .......................... 9

Bibliografía ................................... 9

Todas las imágenes corresponden a la de la edición de la Comedia de Calisto y Melibea de 1499, impresa en Burgos por Fadrique de Basilea. Constituyen una primera muestra de la iconografía sobre la obra, que irá aumentando paulatinamente.

Primer auto de esta comedia

Segundo auto

Tercero auto

Cuarto auto

Quinto auto

Sexto auto

Sétimo auto

Octavo auto

Noveno auto

Décimo auto

Undécimo auto

Doceno auto

XIII auto

Catorceno auto

Quindenio auto

Dieciséis e ultimo auto