La Celestina; Fernando de Rojas

Renacimiento literario. Siglo de Oro de la literatura española. Tragicomedia. Novela humanista. Género literario de la Celestina. Calisto. Melibea. Amor. Muerte. Codicia. Traición. Criados. Biografía. Argumento

  • Enviado por: Alegoría
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 22 páginas
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~TRABAJO DEL LIBRO DE LECTURA~

*

LA CELESTINA

FERNANDO DE ROJAS

*

1ºBach. B CT

GUIÓN:

1. ÉPOCA

    • 1.1. Introducción histórico-literaria

  • AUTORÍA

  • 2.1. Sobre Fernando de Rojas

    2.2. Sobre la autoría del auto primero

    2.3. Intención del autor en la obra

  • ECDÓTICA

  • 3.1. Evolución de la obra

    3.2. Descendencia

  • GÉNERO

  • 4.1. Sobre la indecisión a la hora de clasificarlo

    4.2. Subgénero

    4.3. Fuentes

  • ESTILO

  • PERSONAJES

  • OBRA

  • 7.1. Resumen detallado

    7.2. Estructura externa e interna

    7.3. Temas centrales y subtemas

    7.4. Análisis formal de la obra

  • VALORACIÓN

  • 8.1. Valoración crítica

    8.2. Valoración personal

    * BIBLIOGRAFÍA

    1. ÉPOCA

      • 1.1. Introducción histórico-literaria

    La Celestina es una obra que salió publicada en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento. Fue escrita durante el reinado de los Reyes Católicos y la primera edición conocida data de 1499. “Constituye una de las bases sobre las que se cimentó el nacimiento de la novela y el teatro modernos.”*

    Contexto histórico y social:

    Fernando de Rojas escribió la Celestina durante el reinado de los Reyes Católicos, cuyo matrimonio celebró en 1469 y duró hasta 1504, año en que murió Isabel la Católica.

    En 1492 se produjo el descubrimiento de América, la expulsión de los judíos y la conquista de Granada, tres hechos muy importantes en la historia de España, y en ese mismo año, Antonio de Nebrija publicó la primera gramática de la lengua castellana, irrumpiendo así el Humanismo en España.

    Es por todos estos hechos por los que se sitúa en 1492 el comienzo de la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, y fue, en esa época, cuando aparecieron las primeras ediciones de la Comedia de Calisto y Melibea.

    Hay que tener en cuenta que la unificación de todos los territorios de la Península Ibérica (excepto Portugal) en un único reino y en una única religión se produjo en este periodo. En una sociedad que llegó incluso al rechazo frontal de las otras dos religiones (judíos y musulmanes) cobró gran importancia ser un cristiano viejo (no tener ascendencia de otra religión).

    Se desconfió de los conversos (cristianos que antes eran judíos o que tenían antepasados de dicha religión) que tenían que ocultar su condición y finalmente se expulsó a los miembros de esas religiones. La Inquisición persiguió -incluso hasta la muerte- a los sospechosos de practicar otras religiones que no fueran la católica.

    En lo relacionado con las artes, debemos destacar la arquitectura con sus dos corrientes, el gótico florido (una corriente estilizada pero con mucha ornamentación) y el plateresco (combina el clasicismo renacentista con adornos).

    La literatura del siglo XV es más variada y rica que la de los siglos anteriores. En cuanto a la poesía podemos ver dos grandes campos: la llamada poesía culta -con el Marqués de Santillana, Juan de Mena y Jorge Manrique- y la poesía popular, que se desarrolla en dos corrientes: la lírica tradicional y el Romancero Viejo.

    En lo referente a la narrativa y al teatro, hablaré más adelante de ello.

    Sobre la influencia del Renacimiento:


    En la obra se tocan los tres grandes temas medievales: el amor, la fortuna y la muerte, pero ninguno de estos temas se trata de una manera convencional o generalizada sino de forma individual: cada personaje es autónomo y se labra su propio camino, con independencia de cuál sea su cuna y rango social, dejando clara la presencia innegable del Renacimiento y el proceso de transición.

    También se destaca de forma significativa la sensualidad, al contrario que en la Edad Media, donde se reprimía todo bastante. Otro tema presente es el de la sociedad estamental, pero aparece ya con el giro que le va a dar el Renacimiento.

    Así, se puede afirmar que la presencia de los temas renacentistas queda clara en la obra, con actitudes como la de Pármeno y Sempronio y su afán por cambiar su estatus social y rebelarse contra la sociedad, o con actitudes como las de los otros personajes, donde se muestra el cambio de mentalidad que estaba sufriendo la sociedad, en la que ya nadie se preocupaba por el colectivo sino por sus propios intereses, sin importarles ya la religión ni la trascendencia de la vida sino los valores materiales.

    El Renacimiento también está presente en la obra con las numerosas citas latinas que aparecen.

    Rojas intentó retratar una sociedad sórdida y explorar el tema de las pasiones humanas, algo que se alejaba bastante de lo medieval pero que dejaba ver lo que se acercaba en aquella nueva época que estaba por llegar.

    La novela en España en el Siglo XV:

    Los siglos finales de la Edad Media (ss. XIV-XV) son los siglos en los que nace la prosa castellana literaria propiamente dicha y donde surgen las primeras novelas, hechos muy significativos en España en esa época.

    La prosa con intención didáctica del s.XIII continúa en el s.XIV con Don Juan Manuel y con el Arcipreste de Talavera (s.XV)

    Paulatinamente se va acentuando el carácter literario y estético de los textos y se va uniendo a la intención moral de los autores, dejando así obras “bonitas” pero con un fin concreto.

    Los libros de caballerías fue el género más leído a finales de los siglos XV y XVI. Su argumento era complejo debido al gran número de aventuras y personajes que figuraban en la obra. La primera obra -y más importante- novela de caballerías fue Amadís de Gaula.

    La novela amorosa (o sentimental) nace con los temas amorosos de los libros de aventuras. También se dice que nace con la novela corta italiana y la poesía amorosa. Estas novelas desarrollan unos amores imposibles que acaban con la muerte trágica del protagonista. La más importante de ellas fue Cárcel de amor, de Diego San Pedro.

    En estos siglos también se escriben otras cosas, como por ejemplo los cronistas siguen contando la Historia y comienzan a escribir biografías de personajes. También hay libros de viajes -como el de Marco Polo- y traducciones de otras obras.

    Evolución del teatro español desde la Edad Media hasta el Siglo XV:

    No se han conservado textos en castellano desde el siglo XII (fecha del Auto de los Reyes Magos) hasta mediados del siglo XV (Gómez Manrique).

    Durante esos tres siglos, lo único que se sabe es que continuaron dándose espectáculos populares, obra de juglares, mimos, acróbatas, y actores ambulantes, hasta que fueron prohibidos.

    A partir de la mitad del siglo XV se empezaron a representar en la corte castellana espectáculos más refinados, escritos y representados por los propios cortesanos y se mostraron en las fiestas palaciegas. Esto fue lo que se llamó teatro cortesano.

    Durante el reinado de los Reyes Católicos hubo un grupo de autores que escribió, como Juan de la Encina, Gil Vicente y Lucas Fernández, que, junto con Fernando de Rojas, supusieron el paso del mundo medieval al renacentista.

    Estos autores sentaron las bases del teatro clásico español al iniciar unas formas teatrales y un gusto por el espectáculo dramático que permitirían el éxito de los dramaturgos barrocos como Lope de Vega, Calderón y sus numerosos seguidores.

    2. AUTORÍA

    2.1. Sobre Fernando de Rojas

    2.2. Sobre la autoría del auto primero

    2.3. Intención del autor en la obra

    Fernando de Rojas nació hacia 1476 en la Puebla de Montalbán (Toledo). Alrededor de 1488 se matriculó en la Universidad de Salamanca, donde, como todos los estudiantes, primero debía pasar por la facultad de artes, en la que se estudiaba retórica, gramática y lógica. Al cabo de tres años ingresó en la facultad de Derecho, donde en 1500 (según los versos acrósticos) había obtenido el grado de bachiller en derecho, después de seis años de especializarse tanto en derecho civil como en derecho romano. Seguramente en los años siguientes -según prescribían las leyes- debió de participar en tareas docentes en la misma facultad.

    En 1517 Rojas se trasladó a Talavera de la Reina, donde ejerció de forma transitoria (en febrero y marzo de 1538) el cargo de Alcalde Mayor, en el que fue confirmado a finales de ese año.

    Por esa misma época se casó con Leonor Álvarez de Montalbán, hija de un converso toledano, en cuyo proceso intentó intervenir el propio Rojas.

    Con Leonor tuvo ocho hijos, de los cuales destacó su hijo mayor, Francisco, que también se licenció en derecho y ejerció en Talavera.

    En 1541, a su muerte, Rojas poseía numerosos bienes, valorados -según su testamento- en 400.000 maravedís. A juzgar por estos datos, la vida de Rojas fue relativamente tranquila durante la España de los Reyes Católicos y la de Carlos V, pero su condición de converso de cuarta o quinta generación -con un suegro condenado dos veces por la Inquisición- debió producirle cierta inquietud por las transformaciones sociales y políticas que se produjeron en la sociedad española de la época.

    El autor reveló su nombre y lugar de nacimiento en los famosos versos acrósticos, al principio de la segunda edición del año 1500. No se conoce ninguna otra obra suya ni es mencionado por ninguno de sus contemporáneos.

    Sobre la autoría de la Celestina:

    Los versos acrósticos se analizaron posteriormente, llegando a varias conclusiones: si quería que se supiese que él era el autor, ¿por qué no la publicó con su nombre? Aquí es donde entramos en un gran debate: sobre si era o no judío converso y si tenía miedo o no a lo que pudiese pasarle. Este tema, hoy en día, sigue acarreando serias dudas, aun cuando hay ciertos documentos que atribuyen a su familia la ascendencia judía.

    Si hubiese publicado la Celestina con su nombre y no hubiese sido un cristiano viejo, probablemente le habrían tachado de hereje (con todo lo que eso conllevaba en la época), ya que la Celestina fue en su día una obra sumamente escandalosa.

    Hay ciertos documentos inquisitoriales que parecen señalar que Rojas era un converso, pero esos mismos documentos se contradicen entre sí, por lo que no podemos saber en estos momentos si Rojas fue o no un converso. Lo único que nos queda por preguntarnos que nos puede sacar de dudas es ¿cómo es posible que Rojas llegase a ser un bachiller en leyes por Salamanca y teniente de alcalde en Talavera siendo un converso de primera generación? La respuesta parece obvia: Rojas no era un converso. Pero a pesar de las evidencias, sigue habiendo dudas al respecto.

    Pero Fernando de Rojas no es el único autor de la obra. Él mismo afirma en el prólogo y en las octavas que el auto primero no es obra suya, sino de un autor anónimo.

    Se cree que dicho primer acto es un manuscrito que se ha hallado en el Palacio Real y que se denomina Celestina de Palacio.

    Esto también ha generado debate, porque se ha analizado el primer auto y se han analizado los demás mediante procedimientos informáticos y se ha llegado a la conclusión de que es un auto completamente diferente en cuanto a extensión y al uso del lenguaje. En el libro, el editor menciona a dos posibles autores de ese primer auto: Juan de Mena y Rodrigo Cota, aunque no se cree muy probable que fuesen ellos.

    Mena fue descartado por la crítica casi de inmediato, porque su fama en Salamanca habría sacado a la luz esa autoría de inmediato, lo cual indica que puede ser un recurso de Rojas para llamar la atención sobre la obra usando un nombre de prestigio.

    Algo más creíble es la posibilidad de Rodrigo de Cota y se han visto conexiones entre La Celestina y su Diálogo entre el Amor y un Viejo si bien el tema amoroso se trata en ambas obras de forma muy distinta. En todo caso, la posibilidad no pasa de ser eso, una posibilidad, ya que no tiene fundamento.

    Sobre la intención de Rojas en la obra:

    Rojas intentó dar una visión negra de la realidad, ya que no estaba a gusto con la sociedad en la que vivía. Se regodeó en la sordidez y los pecados de la época en la que le tocó vivir.

    Pero este propósito se vio camuflado por las falsas intenciones de Rojas, donde tenía que dejar ver que su libro era moralizante y que lo que él trataba de lograr era hacer escarmentar a los pecadores. ¿Y por qué Rojas tuvo que aparentar esas intenciones? La respuesta se da pasado un tiempo, cuando la Inquisición ordena conocer la intención de todos los libros, y a Rojas no le queda otra opción que camuflar sus verdaderos propósitos y disfrazarlos como una lectura didáctica y moral.

    Su intención es heterodoxa, es decir, va en contra de la masa y la tradición. Retrata el mundo medieval decadente, en el que nadie se preocupa por la religión o la sociedad, sino por sus propios ideales.

    Rojas, al ser -supuestamente- de origen converso, la situación que se da en España crea en él un rasgo de resentimiento y odio hacia el mundo en el que vive. (En España se fue excluyendo y persiguiendo a los conversos)

    Dicha situación creó en él un sentimiento antirreligioso, sin confianza en lo católico, ya que le obligaron a convertirse a una religión que no era la suya. Esto queda presente en la obra sobre todo al final, cuando Pleberio se lamenta por la muerte de su hija y pregunta el sentido de la vida. Si Rojas creyese de verdad, creería en el más allá, en la trascendencia de la vida, pero queda constancia de que eso no es así.

    En los prólogos vuelve a reforzar sus falsas intenciones diciendo que advierte a los pecadores de la lujuria y las pasiones adolescentes, aunque estos prólogos fueron incorporados más tarde a la obra, respaldando aún más la teoría de que Rojas intentó justificarse después, cuando apareció la Inquisición, ya que sino, los habría incluido desde un principio en el libro.

    3. ECDÓTICA

    3.1. Evolución de la obra

    3.2. Descendencia

    Como ya he dicho antes, la Celestina no es una obra que saliera publicada con un título, portada y autor, sino que tenemos un manuscrito sobre el primer auto con un autor desconocido, también tenemos diferentes ediciones de distintas fechas que van variando tanto el título de la obra como el contenido, agregando así, por ejemplo, los prólogos y cinco autos de los que ya hablaremos más adelante.

    El primer escrito -de la Celestina completa- que se conserva es el que fue hallado en Burgos, con fecha de 1499, pero hay que decir que “La Celestina” no es el nombre que consta en ese documento, de hecho no aparece ningún nombre: el texto apareció sin portada.

    Sobre las distintas ediciones:

    “La Celestina” no es el nombre que se le dio a la obra cuando se publicó, sino que primero se llamó “Comedia de Calisto y Melibea”. Esta primera edición constaba de dieciséis autos y no tenía prólogos.

    En 1500 y 1501 tenemos las ediciones de Toledo y Sevilla, respectivamente.

    Más adelante, se cambió el título de “Comedia” por el de “Tragicomedia”, acrecentando así el debate permanente sobre la obra. Dicha edición incluía cinco autos más que la primera y algunas adiciones introducidas al principio y al final de la obra, además de unas intervenciones excesivamente largas de ciertos personajes.

    Sobre la “Tragicomedia de Calisto y Melibea” hay muchas más ediciones, pero la primera que se conserva pertenece a una traducción italiana de la obra (Roma, 1506). La primera en castellano pertenece a una edición incompleta en la que falta el segundo prólogo (Zaragoza, 1507).

    Así, La Celestina la podemos hallar en dos versiones: una de dieciséis autos -Comedia de Calisto y Melibea- y otra de veintiún autos -Tragicomedia de Calisto y Melibea-. Las dos versiones son tan distintas que bien podríamos hablar de dos obras diferentes y merecen publicarse independientemente.

    La pregunta que se plantean los que estudian la evolución de La Celestina es la siguiente: ¿Por qué creció con esos cinco autos interpolados y con los prólogos?

    La respuesta referente a los prólogos la he analizado al principio del trabajo, al hablar sobre la Inquisición y las falsas intenciones del autor.

    Pero la respuesta sobre los cinco autos interpolados acarrea más dudas. Esos cinco autos han sido llamados el Tratado de Centurio, ya que en ellos aparece este personaje y porque en un prólogo se explica la inspiración de la obra en Heráclito, donde siempre se contrapone un estilo elevado y latino y otro coloquial y casi vulgar. Parece ser que dichos autos fueron incluidos por que la gente quería conocer más de la historia.

    En lo referente al primer auto, ya se ha desarrollado en el apartado de “Autoría”.

    Después de distinguir entre las dos grandes ediciones, se puede desarrollar el siguiente esquema:

    1ª Edición: Sin nombre ni portada (1499).

    2ª Edición: Comedia de Calisto y Melibea. Al no haber teatro español que sirviese como referente, Rojas se basó en el mundo greco-latino. En las comedias tradicionales se hace burla de unos personajes, aspecto que coincidiría con la obra si no fuese por el carácter tan sórdido y decadente que presenta.

    3ª Edición: Tragicomedia de Calisto y Melibea. Como no se pudo denominar “comedia” por lo poco en común que tiene con ese género, se le buscó otro nombre, “tragicomedia”, pero éste tampoco coincidía mucho.

    En las tragedias los héroes acaban mal por culpa del destino, pero en La Celestina mueren todos, no sólo los héroes, y tampoco es por culpa del destino, sino por sus acciones. Es por esto por lo que se pensó en otro nombre más conveniente.

    4ª Edición: Historia de Calisto y Melibea, y de la puta vieja Celestina. Este nombre implica el cambio de mentalidad de teatro a novela, donde se comienza a pensar que el género épico es más acertado. También vemos la inclusión del personaje Celestina en el título. Esto da mucho para reflexionar, ya que se ve la importancia de dicho personaje en la obra, tanto que al final acabó llamándose La Celestina.

    5ª Edición: La Celestina. Este nombre es el que se ha quedado finalmente, ya que no implica una clasificación de género, desaparecen los personajes que no interesan y aparece el realmente importante: la alcahueta. Porque Celestina es un personaje muy complejo -que ya desarrollaré más adelante- y muy importante en la obra, a diferencia que otros libros como el Libro de Buen Amor, donde la trotaconventos es un personaje secundario al que no se le concede importancia alguna.

    Sobre la descendencia de La Celestina:

    Desde que apareció La Celestina, se hicieron traducciones a casi todos los idiomas europeos, y dentro del ámbito de la literatura castellana podemos ver su influencia en Lope de Vega, quien basó sus fuentes en las mismas que Rojas para escribir “La Dorotea” o en “El Quijote”, con los largos diálogos.

    Otro ejemplo de imitación de La Celestina es “La lozana andaluza”, la “Himenea” de Torres Naharro o incluso “El Caballero de Olmedo”, de Lope de Vega.

    Pero también se trató de imitar de manera directa.

    Sabemos que se interpretó en la época como una obra novelesca porque tras el éxito de La Celestina, aparecieron unas continuaciones en prosa, que mezclaban los aspectos celestinescos con la picaresca. Algunas de esas obras son “Tercera Celestina” y “La hija de Celestina”, de Salas Barbadillo, que no tuvieron mucho éxito.

    También existen “La Segunda Comedia de Celestina”, de Felides y la “Tercera Parte de la Tragicomedia de Celestina”, de Gaspar Gómez de Toledo, fueron obras que surgieron después, a modo de continuación, “pero ninguno de ellos tuvo el suficiente genio que tuvo Rojas para captar toda la riqueza dramática e ideológica de esta extraordinaria obra maestra”*1.

    4. GÉNERO

    4.1. Sobre la indecisión a la hora de clasificarlo

    4.2. Subgénero

    4.3. Fuentes

    Indecisión para clasificarlo:

    El nombre ha sido una de las maneras en las que se clasificó. De esta forma, al leer “Comedia” se pensaba que sería una obra teatral, y al principio se encasilló en dicho género. Pero más tarde se vio que no podía ser llamado como tal, porque no se podía representar, sino que estaba pensado para ser leído en sociedad.

    Además, no tiene acotaciones escénicas, así que no es obra teatral propiamente dicha. Como no tuvo un referente español de teatro, no pudo seguir unas normas y Rojas tuvo que imponer las suyas. En un intento de actualizar el teatro mezcló los elementos que creía que se combinarían mejor, sin pensar que acarrearía tantos problemas de clasificación. Así que los apartados tampoco deberían recibir el nombre de actos, ya que no es teatro.

    Así que si no es dramática ni lírica (porque no hay elementos ornamentales) sólo queda que fuese épica, pero es muy difícil pensar eso. Se sabe que en la época se consideró novela y no obra por las continuaciones en prosa y con narrador que salieron posteriormente, pero aún así no se puede afirmar tal cosa, ya que no hay presencia de narrador (salvo la que incluyó más adelante Rojas en los breves resúmenes de cada auto), aunque con la extensión tan grande del texto bien podría tratarse de una novela.

    Después de muchas cavilaciones, se ha llegado al término “texto teatral híbrido con elementos novelescos”, que es lo que más se adecua a la obra.

    Subgénero:

    Si pensamos que puede ser teatral, su subgénero podría hallarse a caballo entre la comedia romana, la elegíaca y la humanística, aunque no concuerda puramente con ninguna de ellas.

    Hay que señalar la comedia humanística ya que coincide en estar hecha para la lectura, en tener un argumento simple y un lento desarrollo, en la misma concepción del tiempo y del lugar, en estar escrita en prosa, en el manejo del diálogo como estructura reinante, en la división en actos y en el interés por lo pintoresco.

    Aunque, viendo todo lo que coincide, no podemos dejar de señalar que no está escrita en latín y que tiene un final trágico. Además, el uso del diálogo de la Celestina es completamente nuevo, no se había dado hasta entonces.

    También debemos destacar el uso del aparte, los monólogos y la ironía, cuyas raíces vienen de la comedia latina de Terencio. Como en la comedia elegíaca, también hay un papel importante de la “amada”.

    Aunque se tiende a considerarla una obra dramática, ningún género sirve por sí solo para caracterizar la obra.


    Fuentes:

    El Renacimiento, como ya he dicho, influye con los temas y con las numerosas citas latinas.

    Toma parte de la comedia elegiaca y de la humanística, con autores como Petrarca y Bocaccio.

    Este género, el desarrollado en La Celestina, surge en las universidades, con obras anónimas y juveniles. Así se halló el escrito de Palacio, que un autor joven escribiría y dejó allí, sin propósito alguno de publicarlo, pero Rojas, al encontrarlo, le gustaría y lo continuó.

    El argumento de la Celestina procede de una comedia latina medieval, Panphilus, que cuenta cómo un caballero enamora a una dama gracias a los engaños y manipulaciones de una vieja, que a su vez está tomada de las comedias de Plauto.

    La relación con el “Libro del Buen Amor” del Arcipreste Hita es indudable. También podemos decir que Calisto y Melibea son prototipos del amor cortés.

    5. ESTILO

    En La Celestina podemos ver una unión, un equilibrio entre el mundo renacentista y el mundo medieval, por una parte, y un equilibrio entre el mundo culto y el mundo popular, por otra. Esto determina en gran parte su lenguaje y su estilo.

    Podemos distinguir un lenguaje culto y latinizante, cargado de adornos. Pero también podemos apreciar una aparición notable de un habla popular lleno de refranes y expresiones coloquiales. Sin embargo, la separación de estos registros del lenguaje no corresponde con los distintos estamentos sociales (señores y plebeyos), sino que se cruzan los dos registros, dependiendo tanto del emisor como del receptor y del asunto tratado.

    El estilo culto aparece moderado, con numerosos verbos colocados al final de la frase. También aparecen numerosos latinismos.

    Podría pensarse que el exceso de cultismos y de erudición puede resultar redundante o pesado, pero hoy en día se interpreta como un acuerdo de estilo similar al hecho de que en el Siglo de Oro, por ejemplo, todos los personajes hablasen en verso.

    El lenguaje popular tan diverso y rico que aparece en La Celestina está bastante mesurado también. No utiliza formas dialectales o de ámbito local que le habrían proporcionado comicidad y colorido a la obra, sino que ninguno de los personajes presenta ningún tipo de deje o acento de ninguna localidad.

    Habría que destacar la gran abundancia de refranes que hay.

    Por último, hay que mencionar la gran complejidad de diálogos presente en la obra, donde se puede distinguir perfectamente la intención del autor: hacer monólogos donde poco a poco va reflejando sus pensamientos, aunque dichos monólogos no abunden en la obra. También, a parte de los monólogos, hay que destacar los diálogos breves de gran riqueza y los que son más largos y tienen mucha importancia en la obra. Con simples réplicas tenemos una gran complejidad de intercambio de pensamientos.

    6. PERSONAJES

    En la obra aparecen unos personajes que sólo se preocupan por sí mismos. No les preocupa ni la religión ni ningún otro tema medieval, ya que aun cuando aparece el amor (medieval) se torna enseguida en un interés propio y egoísta de los personajes.

    De los personajes se puede suponer que casi ninguno sabe leer, sin embargo, Celestina tiene unos conocimientos de la lengua exquisitos, un aspecto que le quita realismo a la obra. Así, Rojas rompe con la lógica, ya que todos los personajes hablan bien y no se respeta el decoro literario.

    Decoro literario: para que una obra sea coherente los personajes deben hablar en función de su condición social. En este aspecto, Celestina está por encima de todo, utiliza el lenguaje a su antojo y en función de lo que quiera conseguir.

    Personajes:

    Calisto: es joven, guapo y adinerado. Tiene un carácter influenciable, es apasionado, poco inteligente, muy egoísta, teatral, materialista, lujurioso y cobarde. Es un “quijote” del amor. Ha leído novelas de amor cortés y se obsesiona con Melibea. Cuando la ve en el huerto se enamora al instante, pero no hace nada para intentar conseguirla, se lamenta y se retira a su cuarto.

    No es un personaje interesante, y habla como un libro, algo que no concuerda tampoco con el decoro.

    Melibea: es joven, guapa -según Calisto- y parece que se encuentra en una posición social acomodada -por lo que dice Pleberio en su planto-. Se produce una transformación radical a mitad de la obra. Este cambio ha traído muchos quebraderos de cabeza a los que estudian La Celestina. Por una parte hay gente que piensa que debido a la importancia de la brujería y la magia en aquella época, el cambio se produce por el conjuro diabólico que le hace Celestina, razón por la que se suicida. Aquí entra el tópico literario del filocaptio o philocaptio, literalmente, captación del amor.

    Según otros, el cambio podría tener raíces más psicológicas y concordar con un proceso de vértigo.

    Estas dos opciones son las únicas que se barajan que puedan explicar el cambio de actitud de Melibea.

    Proceso de vértigo: (segunda versión, más psicológica pero a su vez concuerda menos con la época) Le hace cambiar la posibilidad de tener a Calisto a su servicio. Celestina le dice que si accede, él hará todo lo que ella quiera, que sería su esclavo. Melibea y Calisto entran así en un proceso de vértigo.

    Primero Melibea domina al otro para ponerlo a su servicio, que deriva en unas consecuencias: cuando lo domina siente euforia, traducida inmediatamente en decepción y tristeza de no poder desarrollarse como persona.

    Un vacío de encuentro (ya que al no estar con otra persona, sino con una prolongación suya, se siente vacía: EGOÍSMO MUTUO). Cuando ese vacío se agranda se da el vértigo que provoca angustia. Dicha angustia acaba en desesperación (de no poder volver atrás) y soledad. Esto le provoca su destrucción (para evitar el vacío intento volver al principio, pero es imposible, desarrollándose así el proceso del vértigo, sintiéndose sola y llegando a la destrucción de ella y su amado).

    Al final Melibea, siendo por el filocaptio o por el proceso de vértigo, se deja dominar por la lujuria y acaba sucumbiendo.

    Celestina: es una mujer vieja, se puede deducir que es fea, y cuando era joven ejerció la prostitución. Como es una mujer, aunque sea la más inteligente de todos los personajes, no puede destacar en esa época, por lo que se ve envuelta en un inframundo. Puede pensarse que dirige un burdel, pero en la obra dice que vende perfumes y que es buhonera, aunque también dice que cose virgos.

    Es un personaje seductor, fascinante, que conoce a la gente y sus debilidades.

    El autor toma el personaje tradicional de la trotaconventos y le da un aire original e innovador, es decir, el tema se transforma, y es aquí donde reside gran parte de la originalidad de la obra.

    Es muy inverosímil que siendo la clase de mujer que es sepa tantas cosas y tenga un nivel de lenguaje tan alto, que es capaz incluso de elegir qué registro del lenguaje emplear cuando le conviene. Por esto se dice que es un personaje inventado, que no refleja para nada la sociedad del momento.

    Es una mujer polifacética, con un inmenso poder de seducción y persuasión. Es una manipuladora nata. Su problema es que al estar sola en el mundo tiene que acaparar todo lo que puede para subsistir, algo que a veces se confunde con la avaricia.

    Aunque finge durante toda la obra con los distintos personajes, un gran rasgo de humanidad que apreciamos en ella es el recuerdo que tiene de Pármeno y Areúsa. En esos momentos, cuando rememora su acto sexual, no actúa ni finge. Ahí es ella misma.

    Es un personaje tan sumamente complejo que ha llegado a adquirir el peso de llevar el título de la obra, porque aunque muera a mitad del libro, es un personaje que nos hace reflexionar profundamente sobre ella.

    Sabe en todo momento con qué atraer a la gente. Por ejemplo, a Pármeno le seduce con los favores de Areúsa, sin embargo, a las prostitutas y a Sempronio los seduce con dinero.

    Pármeno y Sempronio: están basados en las comedias latinas de Terencio. El criado “malo”, Sempronio, busca algo a cambio y decide sacar provecho, por lo que engaña a su señor y le aconseja la ayuda de Celestina. El criado “bueno”, Pármeno, se preocupa por su dueño y le advierte sobre Celestina.

    Son unos hombres jóvenes, al principio distintos, pero luego acaban moviéndose por la lujuria y la avaricia. Hablan con un registro normal pero en ocasiones llega a ser culto, aunque hay veces que también es muy cotidiano.

    Esto imita a las comedias elegíacas, no a la realidad.

    Pármeno es un personaje trágico, que se ve corrompido por los demás. Al ser hijo de una antigua compañera de Celestina, conoce sus propósitos y cómo es, así que advierte a su señor de ello, aunque Calisto le responde humillándole. Su lealtad termina cuando se deja llevar por la lujuria que siente por Areúsa, así, se ve arrastrado por la corrupción de su señor y se corrompe él mismo. Tiene cierta semejanza con Melibea, quien al principio también se niega a seguir esa corriente de corrupción.

    Sempronio es un personaje sin ideales sobre los amos a los que sirve, y sólo quiere aprovecharse de Calisto con egoísmo y avaricia. Mantiene una relación con Elisa, una pupila de Celestina, que a su vez le engaña. Con él se ve la ruptura de lo medieval de los lazos del amo feudal y el siervo.

    Areúsa y Elicia: son prostitutas. Areúsa vive en su casa y es más independiente, al contrario que Elicia, que es pupila de Celestina. Odian a Melibea, son muy rencorosas. Pretenden que Centurio vengue la muerte de sus respectivos amantes, los sirvientes de Calisto, así que arman ruido en la casa para que Calisto se asuste y huya, logrando la muerte de éste.

    Pleberio: padre de Melibea. Simboliza la ceguera de los padres. Es antirreligioso, porque para los religiosos la muerte es algo con sentido, pero para él no lo tiene. Es muy importante la reflexión que hace al final en el Planto.

    Según Pleberio, la vida es materialista (esto es un elemento extraño en la Edad Media que Rojas desarrolla con esta obra al máximo).

    Alisa: madre de Melibea. Aunque no es un personaje principal, es esencial, ya que deja a Melibea sola con Celestina y el diablo. Hace sufrir las consecuencias de sus actos a Pleberio.

    Lucrecia: es la sirvienta de Melibea. Oye a Calisto y Melibea mientras fornican y le da envidia, un rasgo que hace ver la codicia de todos los personajes.

    El ángel caído: todos caen, todos pecan y todos son castigados con la caída. Es un tópico que hace ver la precipitación de los personajes y su muerte, siendo castigados por sus pecados.

    7. OBRA

    7.1. Resumen detallado

    7.2. Estructura externa e interna

    7.3. Temas centrales y subtemas

    7.4. Análisis formal de la obra

    La estructura de la obra es simple: se divide en autos, y estos, a su vez, en escenas. También consta de dos prólogos y de los versos acrósticos, a modo de introducción. Rojas introdujo pequeños resúmenes de los actos a fin de justificar su obra (ver Autoría).

    Temas:

    En la obra se tratan temas como la muerte, los pecados, los vicios, el placer sexual frente al amor… Esto nos hace plantearnos la posible intención moralizante de la obra, aunque, como ya he mencionado antes, son falsas intenciones, ya que Rojas sólo trata de crear un espejo que muestre tal y cómo era la sociedad, aunque recreándose excesivamente en los aspectos negativos.

    El amor cortés es un tópico literario peligroso, perseguido más tarde por la Inquisición, ya que equiparaba a la amada con Dios. La religión, durante la obra, no cobra importancia, sino que se usa como medio de persuasión.

    Amor cortés: moda literaria que contamina la visión posterior de todo. Propio de los nobles: el caballero elige una amada a la que debe corresponder y servir y sentir dolor por ella.

    El mayor quid de la obra es ¿Por qué Calisto y Melibea no se casan? (pregunta desarrollada más adelante)

    En el auto I se presentan a los principales personajes de la obra, y a partir de ahí, en los demás autos se van exponiendo los temas de la codicia, la avaricia, la lujuria, el amor, las reflexiones sobre el bien y el mal…en general se tratan los pecados.

    Hay subtemas como la deificación de Melibea, las actitudes de los siervos, la avaricia de los personajes, la envidia y el Carpe diem, que ya han sido explotados en muchas otras obras pero que en ésta cobran un aspecto diferente, mezclándose unos temas con otros y creando una obra brillante.

    Temas omnipresentes: poder del dinero y la lujuria (Pármeno es seducido por los favores sexuales de Areúsa, Melibea y Calisto se dejan llevar sobre cualquier otro pensamiento).

    Calisto y Melibea no se casan en la obra, y hay varias razones que pueden justificarlo:

    Su posición social no queda clara, por lo que alguno de ellos podría haber sido pobre y no poder casarse debido a su clase.

    En el amor cortés el siervo de la dama no podía casarse con ella.

    En cuanto a origen, alguno de ellos podría haber sido cristiano nuevo (ascendencia judía) e impedir por ello la boda.

    Resumen:

    * Auto I:

    En el auto I, que consta de once escenas, se tratan diversas ideas: desde el amor ciego por una dama hasta la alianza entre amigos a fin de obtener un beneficio.

    En la escena primera aparecen los protagonistas en un jardín. Calisto, persiguiendo a su halcón, entra en el huerto de Melibea. Se declara a Melibea, no sin antes decir alguna que otra blasfemia. Melibea le rechaza escandalizada.

    Después de esto, Calisto habla con su criado Sempronio, quien le promete la ayuda de una vieja alcahueta (Celestina).

    Mientras Sempronio acude en busca de Celestina, Pármeno, su otro sirviente, disuade a Calisto de emplear a Celestina, y le advierte de que es una hechicera que no le conviene. Cuando Sempronio acude con Celestina, ésta embauca a Pármeno para que les ayude a ella y Sempronio a sacarle beneficios a su señor.

    Pármeno, tentado, acepta.

    * Auto II:

    Celestina vuelve a su casa. Calisto habla con Sempronio sobre las cien monedas que le ha dado de pago anticipado a Celestina. Sempronio le dice que hizo muy bien y le tranquiliza. Calisto, impaciente, envía a Sempronio a buscarla. Así, mientras Sempronio se vuelve a ir, Pármeno se queda solo con su señor.

    * Auto III :

    Sempronio llega a casa de Celestina y la reprende por tardar tanto. Los dos comienzan a pensar en cómo llevar a cabo la misión de adular a Melibea y seducirla para que acepte a Calisto.

    Elicia aparece preguntándose por qué ha ido dos veces a verla. Habla un poco con Celestina y luego se van. Celestina en la siguiente escena conjura al demonio para embrujar a Melibea.

    * Auto IV:

    Celestina va reflexionando de camino a la casa de Melibea. Al llegar habla con Lucrecia, la sirvienta y luego con Alisa, la madre de Melibea. Alisa la deja pasar -y con ella al diablo- y deja a Melibea sola con Celestina cuando un mensajero la llama.

    Celestina habla con la chica y acaba diciéndole el propósito de su visita. Apela a su bondad diciéndole que Calisto está enfermo de amor y que necesita una prenda suya, un cordón, para curarle. Melibea monta en cólera y la echa.

    * Auto V:

    Celestina habla consigo misma y da gracias de su astucia y de todo el provecho que va a sacar por ese trabajo. Llega a su casa y habla con Sempronio, que la estaba esperando. Los dos se ponen a hablar aunque Sempronio está un poco enfadado con ella. Pármeno los ve por la calle y corre a avisar a Calisto.

    * Auto VI:

    Celestina entra a casa de Calisto y éste le pregunta qué ha sucedido con Melibea. Ella se lo cuenta y le habla del cordón que le va a dar. Sempronio murmura palabras de odio mientras hablan. Calisto vuelve a sacar el tema de su amor por Melibea.

    Celestina le da el cordón a Calisto y éste empieza a halagar tanto el cordón como a Celestina. Cuando siguen hablando, al final Celestina le dice que no piense tanto en ella, a lo que él le responde diciéndole que no puede dejar de pensar en ella (la equipara a Dios -> amor cortés)

    * Auto VII:


    Después de que Pármeno y Sempronio discutan (auto VI), Celestina habla con Pármeno y le convence para que le perdone. Se van los dos a casa de Areúsa y él pasa la noche con ella, pero Celestina se va excusándose en que no le apetece verles. Llega a su casa y le abre Elicia.

    * Auto VIII:

    Pármeno se despierta, adulando a Areúsa, se despide de ella y se va a casa de su señor. En la puerta está Sempronio, así que habla con él y retoman su amistad. Van juntos a la habitación de Calisto y le ven hablando consigo mismo, reflexionando sobre su deseo y su muerte, citando un poema. Entran y hablan con él, diciéndole que olvide un poco a Melibea. Le convencen para ir a la iglesia.

    * Auto IX:

    Pármeno y Sempronio acuden a casa de Celestina. Van hablando por el camino. Cuando llegan, encuentran a Areúsa y Elicia, y se ponen a comer con ellas. Mientras están comiendo, Elicia discute con Sempronio cuando él menciona lo bonita que es Melibea. Ella comienza a criticarla. Todos intentan calmarla. Llega Lucrecia y manda llamar a Celestina para que vaya a hablar con Melibea y le de el cordón.

    * Auto X:

    Melibea habla consigo misma y reflexiona sobre lo que tiene que hacer. Lucrecia entra y hace pasar a Celestina. Cuando hablan, acaba confesándole su amor por Calisto. Cuando ven venir a la madre de Melibea. Se queda Alisa hablando con su hija sobre lo que trama con Celestina, y Melibea se disculpa un poco, mientras Celestina dice que vino a venderle hilo.

    * Auto XI:

    Celestina se despide y vuelve a su casa hablando sola. Ve a Pármeno y Sempronio ir a la Magdalena a buscar a Calisto. Sempronio habla con Calisto y de pronto llega Celestina. Se van todos juntos a casa de Calisto. Le habla de lo que ha conseguido con Melibea y le cuenta el amor que siente ella ahora por él. Mientras ellos dos hablan, Pármeno y Sempronio también hablan entre ellos. Celestina se despide, se va a su casa y una vez allí llama a la puerta y le abre Elicia. Después, cenan y se van las dos a dormir.

    * Auto XII:

    Calisto va a acudir a su encuentro con Melibea. A media noche, él y sus criados salen para su casa. Lucrecia y la chica están en la puerta, esperándoles. Primero hablan Calisto y Lucrecia, quien después llama a Melibea. Ellos dos hablan a través de la puerta. Mientras hablan, los criados oyen a gente por la calle y apremian a Calisto para irse. Se despiden, concertando una cita para la noche siguiente. Pleberio se despierta y avisa a su mujer del ruido.

    Le preguntan a Melibea y ella les cuenta que tenía sed. Mientras, Calisto vuelve a su casa hablando con sus sirvientes. Calisto se va a dormir y los criados van a casa de Celestina a reclamar su parte del botín. Celestina les engaña un poco pero al final ellos no la creen y la matan. Elicia lo ve y los acusa. Pármeno y Sempronio salen huyendo.

    * Auto XIII:

    Después de dormir, Calisto se despierta y comienza a hablar consigo mismo. Manda llamar a Tristán, su otro criado y le dice que busque a Pármeno y Sempronio. Sosia, otro criado, viene llorando y le cuenta a Tristán la muerte de Pármeno y Sempronio. Se lo cuentan a Calisto, quien se lamenta mucho.

    * Auto XIV:

    Melibea se lamenta hablando con Lucrecia sobre por qué tarda tanto Calisto. Más tarde, aparece Calisto con Sosia y Tristán. Calisto pasa la noche con Melibea mientras Lucrecia lo oye y después se van. Calisto, mientras se va, se lamenta por el poco tiempo pasado con Melibea. Al final, Tristán y Sosia se preocupan seriamente por su señor.

    * Auto XV:

    Areúsa y Elicia odian a Melibea, así que buscan a un hombre (Centurio - Fanfarrón de Terencio) para que escarmiente a Calisto. Después de tramar un plan, se despiden y se marcha Elicia.

    * Auto XVI:

    Pleberio y Alisa comienzan a hablar sobre un posible casamiento de su hija, mientras piensan que aún conserva la virginidad. Melibea, les oye, y le da pena que piensen eso, así que envía a Lucrecia para que les interrumpa y haga que se callen.

    * Auto XVII:

    Elicia deja de lamentarse por la muerte de Sempronio y va a casa de Areúsa, donde se encuentra con Sosia. Areúsa, engañando a Sosia, le consigue sonsacar el plan de Calisto y Melibea.

    * Auto XVIII:


    Elicia y Areúsa van a casa de Centurio para pedirle que las ayude a vengarse. Centurio habla consigo mismo y piensa que si no interviene sólo conseguirá que Calisto y Melibea se separen, sin hacerles más daño, algo que le parece mejor que agredirlos.

    * Auto XIX:

    Mientras Calisto va con Sosia y Tristán a su cita con Melibea, Sosia le cuenta lo que habló con Areúsa. Mientras Calisto está en el huerto con Melibea (y Lucrecia les envidia) Traso y otros hombres que ha mandado Centurio aparecen. Cuando Calisto oye el ruido quiere escapar y se precipita y muere. Melibea se lamenta y advierte de que no quiere seguir viviendo.

    * Auto XX:

    Lucrecia corre a avisar a Pleberio, quien consuela a Melibea. Ella le miente y le dice que vaya a por una cosa. Aprovecha y sube a la torre, cierra y se tira. Pleberio consigue averiguar lo que pasa y ve muerta a su hija.

    * Auto XXI:

    Pleberio le cuenta la muerte de Melibea a su mujer, y le enseña su cuerpo destrozado. Pleberio concluye la obra con su planto.

    * Fin de la obra: Rojas incluye unos versos en los que relata el propósito de su obra, donde se ve esas falsas intenciones de las que ya he hablado, argumentando que escribió la obra para hacer reflexionar a la gente sobre pecados tan carnales.

    Análisis formal:

    En la obra, sobre todo cuando Calisto habla de Melibea, abundan las hipérboles, en muchas ocasiones, reflejadas en forma de blasfemias. Cuando habla de Melibea, las utiliza con el fin de adularla y exagerar su belleza y su amor por ella.

    La obra en sí está llena de apóstrofes con el fin de reforzar el lamento que sienten ciertos personajes. También abundan las preguntas retóricas que acentúan la intención del autor de dar a entender lo complicada que es la vida.

    La ironía está presente en toda la obra y el erotismo.

    P.Fonético-fonológico:

    No predominan las figuras fónicas.

    P.Sintáctico: hipérbatos: figuras arcaizantes. Paralelismos: la Celestina recurre a las mismas estructuras para convencer a la gente.

    Sintaxis: compleja. Las frases son largas y enrevesadas. Como todo se basa en la mentira, se rebuscan las oraciones.

    Predominan los sintagmas nominales complejos. Hay muchas subordinadas, muchos adjetivos y muchos determinantes.

    Sintagmas verbales: numerosas perífrasis verbales y numerosos rodeos.

    Verbos con formas extrañas: ni clásicas ni medievales.

    Campos semánticos: los trabajos, el amor, el dinero, la hechicería…

    La originalidad de la obra reside en lo amargo de la obra, algo que ya decía Cervantes: “Libro a mi entender divino, si encubriera más lo humano”.

    8. VALORACIÓN

    8.1. Valoración crítica

    8.2. Valoración personal

    La Celestina en la época fue una gran obra que revolucionó la literatura. Como ya he analizado en el trabajo, hay numerosos aspectos sobre los que debatir, desde la autoría de uno de los autos hasta la intención del autor. Fue una obra escandalosa pero original, que gracias a la brillantez de Rojas, supo hacer pasarla por un libro moralizante. Refleja con bastante precisión unos aspectos de la época que se habían tratado desde lejos, sin llegar a profundizar en ellos. Por todo esto, se puede decir que es una de las grandes obras de la literatura castellana y que siempre generará discusiones, un aspecto que le otorga aún más importancia.

    La obra yo no la comprendía muy bien hasta que he realizado este trabajo. Me parece un libro bastante bueno, muy difícil de escribir, ya que constantemente alterna elementos opuestos (medieval-renacentista, culto-coloquial, amor-lujuria) y sin embargo lo hace con una perfecta unión.

    Me parece un poco larga pero no me ha importado leerla, aunque había elementos que debido a la época en la que se escribieron son difíciles de entender aun con las anotaciones del editor a pie de página.

    Creo que escribiese o no Rojas el primer auto, tuvo un gran ataque de originalidad como pocas veces pasan y me gusta mucho la forma en la que trata todos los aspectos, sobre todo, como ya he dicho, el equilibrio entre los temas opuestos.

    Una vez dicho esto, sólo puedo decir que es una obra que recomiendo leer y que proporciona mucha información sobre la época, aunque parezca tan dudosa y no podamos afirmar prácticamente nada a ciencia cierta.

    1º BACH B CT