La Celestina; Fernando de Rojas

Renacimiento literario. Siglo de Oro de la literatura española. Tragicomedia. Novela humanista. Magia. Calisto. Melibea. Argumento

  • Enviado por: María José Valle González
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
publicidad

LA CELESTINA

EL LIBRO Y EL AUTOR

Desde el s.XVI se conoce con el nombre de La Celestina la obra literaria que se tituló Comedia y posteriormente Tragicomedia de Calisto y Melibea, de orígenes bibliográficos poco claros y todavía no resueltos del todo, pero que permiten establecer tres fases principales.

Las primeras ediciones que se conservan de la Comedia de Calisto y Melibea fueron publicadas en Burgos, posiblemente en 1499, y en Toledo en 1500. En 1501 apareció otra en Sevilla, en la imprenta de Stanislao Polono. Estas primeras ediciones ofrecen un texto en 16 actos o argumentos, encabezados por unos versos acrósticos en los que se puede leer: “el bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calysto y Melybea y fue nacido en la Puebla de Montalván.” En la edición de 1500 y posteriores figura una epístola del autor, el cual confiesa que halló el primer acto manuscrito y anónimo y lo continuó con quince más. A partir de varias ediciones de 1502 la obra se titula Tragicomedia, añade cinco actos nuevos entre el XIV y el XV (con lo que pasa a tener 21), presenta adiciones más o menos extensas en los demás actos (menos en el primero y casi todo el segundo), y en la citada epístola se recoge la opinión de “algunos” según los cuales el autor del primer acto fue Juan de Mena o Rodrigo de Cota. En una edición de 1526, aparecida en Toledo, se intercaló entre los actos XVIII y XIX otro, llamado “Acto de Traso”.

Exceptuando esta última modalidad, en la impresión de las dos primeras fases de La Celestina intervino el bachiller Fernando de Rojas, el cual siempre afirmó que el acto primero no era suyo y se atribuyó la paternidad del resto. A principios del presente siglo, la crítica adoptó la actitud de negar la veracidad de estas afirmaciones de Fernando de Rojas, a quien unos consideraron autor del acto primero y del resto de la obra en 21 actos, y otros le atribuyeron del primero al XVI de la primera fase y le negaron los cinco intercalados y las adiciones que se advierten a partir de 1502. En la actualidad, se cree en Fernando de Rojas, y por lo tanto se admite que el primer acto de La Celestina fuera del autor castellano desconocido, y en reto, tanto en la versión de 16 actos como en la de 21 con adiciones, se debe a Fernando de Rojas, quien los habría redactado a una edad muy temprana.

Se imprimió ochenta veces a lo largo del s.XVI, lo que revela una aceptación poco común, además de traducirse después al italiano, francés, inglés y también al latín. Cabe destacar que la versión realizada en inglés fue la primera obra castellana que se tradujo a esta lengua.

LA FORMA Y LA TRAMA

La Celestina está escrita en forma de diálogo dramático, es decir, a base de parlamentos de los personajes que intervienen en la acción, pero sin la más leve acotación escénica que permita advertir los movimientos de los “actores”.

UNA TRAGEDIA URBANA.

La acción transcurre en tiempo contemporáneo y en ciudad. Celestina, el tercer personaje en importancia, es hija de la urbe y responde a tipos reales que podían encontrarse en diversas ciudades castellanas del s.XV. Es una mujer de mala fama que, tras haber sido prostituta en su juventud, se dedica en la vejez a servir de alcahueta. Es una consumada perfumista y fabricante de cosméticos. Pero, sobre todo, practica la hechicería. Sus conjuros demoníacos son sabios y su elaboración complicado, en el que mezcla plantas medicinales y venenosas con otras sustancias que sólo ella conoce.

CALISTO ENAMORADO.

Un joven, rico y culto, Calisto, se enamora de Melibea, una muchacha de condición similar, y al ser rechazado por ésta, su criado Sempronio le aconseja que recurra a la mediación de una vieja tercera llamada Celestina, y va en su busca. Otro criado de Calisto, Pármeno, le pone en guardia contra Celestina. Pero llegada Celestina a casa de Calisto, con su hábil dialéctica se capta el favor de Pármeno, a cambio de promesas, y recibe dinero de Calisto en pago de su futura acción, decidiendo los dos criados y Celestina aprovecharse del enamorado Calisto.

EL PODER DE LA MAGIA.

Celestina, en la soledad de una habitación, conjura a Plutón para hacer un delicado hechizo y después se dirige a casa de Melibea, donde entra con la excusa de vender hilado. Al hallarse sola con Melibea, le hace grandes elogios de Calisto, ante lo cual la muchacha reacciona airadamente, pero ésta deja en su poder un ovillo con el que había elaborado el hechizo. Al día siguiente Melibea manda llamar a Celestina y le confiesa su inesperada pasión por Calisto, y se concierta una cita de los dos para esa misma noche. A medianoche, acompañado de Sempronio y Pármeno, Calisto se encamina a casa de Melibea y habla con ella a través de la puerta. Deciden verse la noche siguiente en el huerto de Melibea. Por la mañana Sempronio y Pármeno van a casa de Celestina para reclamarle la parte que les toca de las dádivas de Calisto, pero como se niega a darles nada, Sempronio la mata. Ambos huyen, pero son apresados por la justicia y decapitados en la plaza pública. Calisto, ensimismado en sus pensamientos amorosos, no se preocupa por la muerte de Celestina, de Sempronio ni de Pármeno, toma otros criados, Sosia y Tristán, y a las doce de la noche se encamina a casa de Melibea. Con una escalera de mano entra en el huerto y allí se encuentran los dos.

LA MUERTE DE CALISTO Y EL SUICIDIO DE MELIBEA.

Elicia y Areusa, pupilas de Celestina y amantes de Sempronio y de Pármeno, deciden vengar sus muertes y contratan a un rufián llamado Centurio para que mate a Calisto. Algún tiempo después cuando una noche estaba Calisto en el jardín con Melibea, unos compañeros de Centurio arman alboroto en la calle, lo que espanta a los criados Sosia y Tristán, que se ponen a gritar, Calisto, al oírlo sale del huerto apresuradamente y al no acertar en los peldaños de las escaleras, cae en la calle y al golpearse la cabeza, muere. Los criados se llevan el cuerpo de Calisto, y Melibea, desesperada, es consolada por su padre Pleberio, que ignora los amoríos de su hija, que pide ser llevada a la azotea alta de la casa y quedarse allí sola. Desde la azotea, Melibea declara a su padre sus amores con Calisto y la muerte de éste, y finalmente se arroja desde lo alto y se mata. Pleberio se lo cuenta a su mujer, concluyendo la obra con las lamentaciones de su padre sobre lo ocurrido.

EL TEMA Y EL ESTILO.

La Celestina, se aprecia claramente en el final de la obra como mediante los versos de Fernando de Rojas que incluso en una de las ediciones posteriores a su publicación, se expresan el propósito de la obra, según su propio autor. Éste dice que escribe la obra para que sirva de claro ejemplo a las inocentes parejas de enamorados que se encuentran en algún caso igual.

EL TEMA DE LA MAGIA.

Celestina, como se insiste en el principio, no es sólo alcahueta, sino también hechicera; esto no era nada fuera de lo normal ya que en esta época estaban bastante relacionada las acciones intermediarias con la hechicería. Las alcahuetas, las lenas o las terceras, estaban especializadas en la “magia de captar de amores”, que consistía en suscitar por medio de un hechizo una pasión hacia una determinada persona, además en la obra se puede leer el conjuro que le hace Celestina a Melibea para que se enamore de Clisto.

EL CONJURO DE LA CELESTINA:

“Yo, Celestina, tu más conocida cliente, te conjuro por la virtud y la fuerza de estas bermejas letras, por la sangre de aquella nocturna ave con que están escritas, por la gravedad de aquestos nombres y signos que en este papel se contienen, por la áspera ponzoña de las víboras de que este aceite fue hecho, con el cual unto este hilado; vengas sin tardanza a obedecer mi voluntad y en ello te envuelvas y con ello estés sin un momento te partir, hasta que Melibea con aparejada oportunidad que haya lo compre y con ello de tal manera quede enredada, que cuanto más lo mirare, tanto más su corazón se ablande a conceder mi petición, y se le abras y lastimes del crudo y fuerte amor de Calisto; tanto que, despedida toda honestidad, se descubra a mí y me galardone mis pasos y mensaje; y esto hecho, pide y demanda de mí a tu voluntad”

Sorprende al leerlo que a pesar de que La Celestina sea una obra tan realista, el conjuro de Celestina dándole a un ovillo la fuerza y la magia de Plutón, fuera aceptado por Fernando de Rojas como algo normal y a lo que no debía resultar extraño la atención prestada ya que en esta época la brujería y la hechicería estaban muy generalizadas, ya que nadie dudaba de su poder, tanto que para las autoridades civiles y eclesiásticas, la lucha contra todo tipo de magias era una de las tareas más importantes de la época.

Por otro lado, otro de las ideas con las que rompió La Celestina fue la costumbre de los escritores de escribir en latín ya que fue redactada en castellano, el elegante y culto de Calisto y Melibea y el popular y callejero de Celestina, sus pupilas y los criados, el ejemplo claro de la oposición de dos mundos y dos ambientes, reunidos en una misma obra. Pero no fue sólo Fernando de Rojas el que se enfrentó al latín ya que el autor desconocido del primer acto también lo estaba haciendo Aunque no renunció a los nombres clásicos como Calisto, Melibea, Pármeno, Sempronio, Pleberio, Centurio, Elicia, Areausa, etc.

Además una de las particularidades de la obra también es el que no parece haberse escrito para ser representada, y no existe ninguna prueba de se hiciera en su época; no obstante, se ha llevado al escenario y ha dado muy buen resultado, además se dice que el diálogo de los personajes envuelve al decorado ya que no tiene en cuenta al tiempo, el lugar o el movimiento de la escena, por eso La Celestina es una obra claramente realista.

EJEMPLOS DE ALGUNOS ACTOS RELEVANTES.

  • CALISTO: En esto veo Melibea, la grandeza de Dios.

MELIBEA: ¿En qué Calisto?

CALISTO: En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase, y hacer a mí, inmérito, tanta merced que verte alcanzase, y en tan conveniente lugar, que mi secreto dolor manifestarse pudiese. Sin duda, incomparablemente es mayor el galardón que el servicio, sacrificio, devoción, y obras pías que por este lugar alcanzar yo tengo a Dios ofrecido (ni otro poder mi voluntad humana puede cumplir).

Éste es un pequeñísimo fragmento que corresponde al primer acto, el más largo de la obra, en el que como se puede observar Calisto al ver a Melibea, de una forma sutil pero a la vez grandiosa, intenta conquistar a Melibea, describiéndola y de una forma muy común en algunas obras y es comparando a la amada con la belleza de la naturaleza.

  • SEMPRONIO: O vieja avarienta, muerta de sed por dinero, ¿no serás contenta con la tercera parte de lo ganado?.

CELESTINA: ¿Qué tercera parte? Vete con Dios de mi casa tú, y esotro no dé voces, no allegue la vecindad. No me hagáis salir de seso; no queráis que salgan a plaza las cosas de Calisto y vuestras.

SEMPRONIO: Da voces, o gritos, que tú cumplirás lo que prometiste o se cumplirán hoy tus días.

ELICIA: Mete, por Dios, la espada. Tenle, Pármeno tenle; no la mate ese desvariado.

CELESTINA: ¡Justicia, justicia, señores vecinos, justicia que me matan en mi casa estos rufianes!

SEMPRONIO: ¿Rufianes o qué? Espera, doña hechicera, que yo te haré ir al infierno con cartas.

CELESTINA: ¡Ay, que me ha muerto, ay, ay, confesión, confesión!

PÁRMENO: Dale, dale, acábala, pues comenzaste; que nos sentirán; muera, muera, de los enemigos, los menos.

CELESTINA: ¡Confesión!

Este es un fragmento que pertenece al acto duodécimo en el que los criados de Calisto, Sempronio y Pármeno deciden ir a casa de Celestina y pedirle su parte del dinero que ha recibido del favor a Calisto, y al no querer dárselo la matan, aunque después, en su huida fueran apresados y ejecutados.

CRÍTICA PERSONAL

Después de haber leído la obra completa, puedes sacar la idea del porqué del nombre de la obra que al principio se llamó Tragicomedia de Calisto y Melibea, y ahora La Celestina, y es que este peculiar personaje es el que realiza la acción principal en los doce primeros actos, hasta que es asesinada, a partir de aquí todo pasa a ser papel de Calisto y Melibea, principalmente, pero en la “primera parte” todo gira alrededor de Celestina porque desde que Calisto la contrata todo depende de lo que haga ella.

Destaca de la obra, la distinción de personajes, de aquí que Fernando de Rojas escogiera con tanto cuidado la actitud de cada uno. Para esto, se baso en su propia realidad, retratando a la sociedad que le rodeaba, por una parte, la aristocrática, y por otra la parte popular, cuya principal obsesión y necesidad era el dinero. Estas dos clases se pueden distinguir bastante bien en la obra, quedando como parte aristocrática y culta, Calisto y Melibea y como parte popular, Celestina y todos los criados.

En definitiva, La Celestina es una obra de las que no se repetirán en la literatura española, por su gran realismo, por los valores establecidos que rompió, etc. Sin duda un valor moral muy aplicable a incluso la sociedad actual.