La Celestina; Fernando de Rojas

Renacimiento literario. Siglo de Oro de la literatura española. Tragicomedia. Novela humanista. Vida y obras del autor. Tema. Relación amor y muerte. Argumento. Estilo. Espacio y tiempo. Estructura. Personajes. Calisto. Melibea. Recursos literarios

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LA CELESTINA

EL AUTOR

Presentación

La Celestina es la obra española más importante y mundialmente conocida, después de Don Quijote. Tal vez por su gran dosis de realismo o por la falta de moralidad, revolucionó una literatura a las puertas del Renacimiento. ¿Pero alguna vez nos hemos parado a pensar en cada uno de los personajes, que nos reflejan de forma perfecta el pensamiento medieval? ¿O si la edición que hemos tenido en nuestras manos ha sufrido cambios importantes desde su fecha de composición? Esto es lo que, a través de este exhaustivo análisis del libro, vamos a intentar averiguar.

Movimiento al que pertenece y características.

Al ser escrita en 1499, está entre la literatura medieval y el Renacimiento, aunque sus características son plenamente renacentistas. Podemos advertirlo en que se deja influir por escritores italianos, en especial Petrarca, que inspira gran parte de su obra. Además deja de relieve el gran influjo clásico y popular que se manifiestan en su obra: esto puede parecer una total contradicción, pero no lo es, ya que nombra continuamente personajes de la mitología y a la vez pone en boca de los protagonistas un lenguaje propio del pueblo, convirtiendo los diálogos en verdaderas conversaciones arrancadas de la vida real.

Trata dos temas característicos: el amor y la muerte. Toda la acción gira en torno a los sentimientos que atraen a los distintos sexos y ese cruce de pasiones va a dar lugar a la muerte inesperada y repentina de la mayoría de los personajes.

Época

Fernando de Rojas escribió su obra cumbre durante el período del Renacimiento, esa transición indefinida del siglo XV al XVI. Esta época fue todo un renacimiento cultural. Se pasó de la llamada "Edad Oscura de los tiempos góticos" (Edad Media) a la "brillante luz del sol". La naturaleza y los ideales humanos se consideraban exclusivamente en relación con el Creador Divino, es decir, se vivía un completo Teocentrismo. El Renacimiento da una visión diferente, para los historiadores significó el descubrimiento del mundo y del hombre, dando lugar al Humanismo, un movimiento que va a afectar a todos los aspectos de la cultura. Existe un antropocentrismo: el ser humano es lo más impotante, la medida de todas las cosas, forma parte de la naturaleza. Tuvo su origen en Italia y también fue importante Francia, de donde se extendería a toda Europa.

Biografía

Fernando de Rojas nació en la Puebla de Montalbán, estudió en Salamanca y algunos dicen que fue discípulo de Nebrija. Se graduó bachiller y en 1518 se trasladó a Talavera de la Reina, debido a la problemática que arrastraban las familias que , como la suya, poseían ascendentes judíos. Apareció como testigo en dos procesos inquisitoriales. En esta ciudad ejercía la profesión de jurisconsulto y en ella está enterrado en el convento de monjas de la Madre de Dios. La edad que tenía cuando falleció puede deducirse de un proceso que instruye la Inquisición contra un tal Álvaro de Montalbán, un anciano acusado de judaísmo. El acusado declara ser padre de una hija casada con el "que compuso a Melibea". El documento viene fechado en 1525 y La Celestina ya era muy famosa. A pesar de lo que pueda decir él en la carta a su amigo: que fue escrita en quince días de vacaciones, muchos historiadores no pueden creer que una obra de tal complejidad fuera compuesta en tan poco tiempo, sino que es fruto de un escritor que ya ha alcanzado cierta madurez. Se cree que murió en torno a los 65 años, dejando huérfanos a dos hijos y viuda a su mujer: Leonor Álvarez.

Características generales y estilo del autor

La obra que ahora conocemos como La Celestina ha sufrido muchos cambios y modificaciones a lo largo de la historia. La primera edición conocida fue la publicada en Burgos en 1499 con 16 actos, anónima y sin título. La seguirían la de Toledo en 1500 y la de Sevilla en 1501, con el título de Comedia de Calisto y Melibea. En estas últimas ediciones viene incluída una carta del autor a su amigo, donde le cuenta que el primer acto no fue escrito por él, sino que es anónimo, pero él se encargó de completarlo. A estas ediciones siguen las llamadas de "1502", que aparecen en Sevilla, Salamanca y Toledo, bajo el título de Tragicomedia de Calisto y Melibea. Sin embargo estas ediciones no salen a la luz hasta 1510 y 1520, siendo así posteriores al primer ejemplar de la Tragicomedia en castellano, la edición de Zaragoza en 1507. Después aparecerán otras muchas ediciones que no presentarán grandes variantes, sino es en el prólogo y en alguna que otra interpolación de actos. La edición más definitiva podremos decir que es la de Valencia, que data del 1514; a partir de entonces las transformaciones más significativas van a desaparecer.

El estilo que Fernando de Rojas utiliza en la Celestina es claro y podemos definirlo con los siguientes rasgos:

-Todos los personajes, tanto nobles, como criados o prostitutas se expresan con la misma erudición, con el mismo tono retórico. Existe una gran elevación del lenguaje, incluso en los momentos en se debaten los temas más bajos en un ambiente prostibulario.

-Utliza toda serie de citas, enumeraciones, ejemplos históricos y mitológicos, sentencias y refranes que responden al gusto de la prosa artística medieval de la sociedad.

-En cuanto al primer acto y los demás podemos encontra diferencias de tipo semántico y sintáctico. En estas últimas es importante destacar el verbo colocado al final de la oración y las construcciones latinas de infinitivo o de participio de presente.

-Se utiliza un diálogo rápido, pero también con la existencia de monólogos con el fin de que el lector pueda saborear los conflictos anímicos de los personajes.

-Alusión a distintos libros de la Biblia (Génesis, Jueces...)

LA OBRA

FONDO

Tema

El tema principal de La Celestina es el amor y las grandes pasiones a todos los niveles, que movidos y suscitados por una vieja avariciosa y alcahueta, terminan con un trágico final: la muerte de la mayoría de los personajes que integran la obra, de una forma casi siempre macabra y cruel.

Argumento

La Celestina nos relata una historia de grandes pasiones y tristes desenlaces. Todo comienza cuando Calisto, en busca de su halcón extraviado, entra en el jardín de Melibea y se enamora locamente de ella. Como no es correspondido vive días de angustia y tristeza, encerrado en sus aposentos. Sempronio, uno de sus mas fieles criados, apiadado de él, manda venir a Celestina: una vieja famosa en toda la ciudad, capaz de unir parejas imposibles. Tiene además fama de bruja y posee una especie de prostíbulo, donde trabaja Elicia, que mantiene relaciones con Sempronio. Calisto totalmente desesperado está dispuesto a dar lo que sea con tal de obtener el favor de su amada. Celestina, aprovechando la situación, promete ayudarlo, compartiendo siempre los beneficios con Sempronio y con otro criado: Pármeno, que después de ser convencido accede a colaborar en todo el astuto plan trazado para aprovechar las riquezas de su amo. Celestina hace todo lo que está en su mano, y por medio de un conjuro logra que Melibea reconozca un sentimiento que intentaba eludir: el del amor. Por supuesto el loco enamorado, al saber que es correspondido se deshace en elogios y regalos para su gran amiga Celestina. Los criados se preguntan dónde está la parte del acuerdo que los correspondía y se la van a reclamar a la vieja, que avariciosa, no quiere compartir sus ganancias. Pármeno y Sempronio, llevados por la codicia asesinan a Celestina en un arrebato de rabia, pero son descubiertos y apresados por la policía que los hace morir degollados. Calisto, al saber la noticia de boca de otro de sus criados, se entristece mucho.

Los encuentros de los dos amantes son ya un hecho: cada noche el enamorado, acompañado de otros criados, Sosia y Tristán, escala el muro hasta llegar a la habitación de su amada. Pero las pupilas de la fallecida Celestina desean vengar la muerte de esta y de sus amantes; por eso encargan a un rufián llamado Centurio que acabe con la vida de Calisto y Melibea, los culpables de su dolor. Este en vez hacerlo, encarga a unos que a la hora señalada armen un poco de bulla en la calle, así se libra de tener que matar a nadie. Esa misma noche Calisto cae al intentar escalar el muro. Melibea, en medio de la desesperación decide quitarse la vida tirándose por el balcón sin pensar en el gran dolor que les produce a sus padres: Pleberio y Alisa, que han dado todo por ella y por su felicidad.

Análisis de personajes

-Calisto. Aparece en los primeros actos de la obra como un amante del Cancionero. Todas sus efusiones, plagadas de citas o recuerdos literarios nos comunican el retrato ideal de la mujer amada, por la que es capaz de morir, de sacrificarse. Es todo un soñador, a veces demasisdo recluído en su "yo" interior, que no le permite mantener el contacto con la realidad. Hombre apasionado, arrebatado y muy impaciente. Se supone que antes de conocer a Melibea era dadivoso, noble de espíritu... pero en el momento que aparece en su vida su desenfrenada pasión, se convierte en un ser incapaz de pensar y actuar de forma normal. Pertenece a una clase social alta, alude su asistencia a la misa, pero su religiosidad se apaga a lo largo de la obra: utiliza exclamaciones blasfemas para demostrar al lector su exaltación amorosa.

-Melibea. Vemos cómo va cambiando de sentimientos respecto a Calisto a lo largo de la obra. Aparece al principio como la hija de una familia acomodada, criada celosamente por sus padres, sin conocimiento del mundo, encerrada en casa y vigilada. Tiene en cuenta la opinión de sus amigos, parientes y criados hasta su última aparición en escena. Lo que varía en nuestra heroína es su posición frente a Calisto, no frente a sus creencias y actitudes hacia los demás. Consciente de que ha obrado mal al entregarse a su amante, no encuentra otra justificación que la de que se ha vuelto esclava del amor. Esta postura acarreará su fin, como el de Calisto: puesto que una vez muerto su goce, su amante y su bien, la vida ya no tiene sentido para ella.

-Celestina. Es el personaje que da título a la obra, y por lo tanto, uno el más importante. Este personaje creado por Rojas ya había aparecido anteriormente en la literatura, tanto romana, como oriental y en la castellana. Es una mujer capaz de provocar todo lo que se proponga, desde amor hasta discordia. Tiene un gran saber que pone a servicio de los demás, pero no de manera desinteresada, sino de forma que pueda sacar beneficio. Vive en contacto con las gentes de todas las clases sociales: habla con criados, prostitutas, señores ricos y nos habla de su oficio, siempre ejercido, según ella, con vocación y dignidad. Celestina alude también a su religiosidad porque se halla vinculada al momento en que vive y el hombre de la época, que sea cual sea su condición, lleva el sello de la creencia en un Dios Todopoderoso, aunque la vaya desfigurando y parezca más una superstición que verdadera fe. Es una religiosidad con fines utilitarios y mezcla de brujería. Es una vieja muy astuta, con la capacidad de descubrir en los ojos de los demás interioridades que los hubiera gustado mantener ocultas. Es evidente que vive movida por el interés, buscando el poder del dinero, uniendo voluntades y amparando amores ilícitos.

-Sempronio. Es el típico criado que siente cierta afectividad hacia su dueño, pero en realidad irá en busca de su provecho cuando se presente la ocasión. Intenta no arriesgar nada y si llega el caso, abandonar en medio del peligro a su amo y ponerse él a salvo. Es ambicioso y violento, dejándo clara su brutalidad en la forma de matar a Celestina.

-Pármeno. En un principio está más apegado al señor que Sempronio e intenta ayudarlo y advertirlo de los peligros. Pero es otro de los personajes que experimenta un cambio gradual a lo largo de la obra. Pasa de ser el criado fiel y servidor, que no desea ver a Calisto hundirse en un pozo sin fondo ayudado por Celestina, a ser codicioso y traidor al ponerse del lado del otro criado, aprovechándose de la desgracia de su amo.

-Muchachas. Elicia y Areúsa se dedican a la prostitución. Sabemos de la vida de Elicia no sólo por lo que ocurre en escena, sino por lo que nos cuentan de ella en momentos no representados. Vive con Celestina y lamenta mucho su muerte, porque aparte de ser la que la daba de comer, para ella era como una madre. Areúsa posee un gran individualismo y está desligada de la sociedad tradicional, luchando por encontrar un sitio en los moldes sociales del momento contando tan sólo con sus fuerzas, mañas y encantos.

-Lucrecia. Es la criada de Melibea. La vemos primero dentro del concepto tradicional de servicio. Más tarde, se siente atraída interiormente por la vida que Celestina cuenta en el famoso banquete, libre y sin ataduras. Es la nunca amada que arde en deseos de encontrar el amante que logre satisfacerla.

-Centurio. Es cobarde, humorista y charlatán. Podríamos considerarlo el típico soldado fanfarrón, que alardea ante las mujeres de de lo mucho que va a hacer al enfrentarse con Calisto y Melibea, dejando vengados a los fallecidos Sempronio y Pármeno. En cuanto ellas se marchan, ya está pensando en la manera de ingeniárselas para eludir el compromiso.

-Pleberio. Es un burgués enriquecido con su trabajo, vinculado a la sociedad, deseoso de aumentar rango y distinción cuando su hija se case. Sobresale por encima de sus virtudes la de la comprensión. Desde el principio presiente que su hija, aunque encerrada y vigilada en casa, se entrega a tristes devaneos y piensa que lo mejor es buscar rápidamente un marido para ella. Pero al final se da cuenta que da igual la posición social, o las virtudes que puedan acompañarla, porque no se va a poder librar de la maledicencia.

-Alisa. Es la madre de Melibea, que contrasta con su soberbia e intansigencia. Ella piensa que la felicidad de su hija sólo depende de su fama, su honra y la posición social que pueda llegar a ocupar. Cree que con esto lo puede comprar todo, y se niega a abrir los ojos y reconocer lo que puede llegar a albergar Melibea en su interior.

Espacio y tiempo de la obra

*La acción en La Celestina no queda ubicada en ninguna ciudad en concreto, como nos indica, antes de iniciar la obra, el argumento de la misma. Varios críticos se han empeñado en buscar algún lugar en el que pueda desarrollarse toda la historia: Salamanca, Toledo Talavera, Sevilla, Valencia... En la actualidad se está deacuerdo en pensar que no es un sitio concreto, sino un conjunto de rasgos que caracterizan a todas las ciudades españolas.

Rompe de forma tajante con todo lo que pueda hacer referencia a una posible unidad de lugar. El mismo diálogo nos va conduciendo, como en un escenario múltiple y simultáneo, de una parte a otra, de modo que en este dinamismo, casi vertiginoso, todo lector moderno cree estar ante una obra de características casi cinematográficas. La acción nos conduca desde el huerto de Melibea a la casa de Calisto, y ya en esta, desde la cuadra donde se guardan los caballos hasta la cámara del señor, y asistimos a hechos simultáneos: como el lamentamiento del enamorado y la partida de la vieja alchaueta.

*Respecto al tiempo de la obra, Fernando de Rojas da varios saltos, de repente se para y sucenden (como hemos aludido antes) dos hechos a la vez. Mientras la representación trascurre, vemos que los personajes están enterados de de cosas que hasta el momento no oímos y que son necesarias para la total comprensión del curso de los acontecimientos. Estas cosas han sucedido fuera de la escena en un tiempo no medido por el autor. Así pues, podemos deducir que el tiempo es más largo para los personajes que para el lector o los espectadores. Esta técnica es la que utilizó el autor del primer acto y Rojas la eligió para adaptarse a lo que ya estaba compuesto, pero no se dio cuenta, al ir escribiendo de los fallos que tenía este sistema y de que tenía que apañárselas con el único elemento que poseía: el diálogo.

FORMA

Estructura del texto

*Externa -- La Celestina está dividida en veintiún actos, precedidos en primer lugar con una carta del autor a su amigo, escrita en prosa. Seguida de una serie de estrofas donde "el autor, excusándose de su yerro en esta obra que escribió, contra sí arguye y compara". Concluye, antes de comenzar con la verdadera acción con un prólogo y un breve argumento de toda la obra. Cada uno de los "autos" está precedido por un breve resumen, donde el autor explica escuetamente lo que va ha suceder. Una vez que La Celestina ha llegado a su trágico final, hay una conclusión del autor y unas pequeñas notas de Alonso de Proaza, corrector de impresión, donde da algunos consejos al lector y matiza ciertos aspectos de la obra.

*Interna -- La Celestina puede dividirse en dos partes: del primer al doceno auto, en el que todos los personajes giran alrededor del amor. Celestina intenta unir a Calisto y Melibea por todos los medios, y sobre todo porque así obtiene grandes beneficios del noble enamorado. Una vez que los amantes alcanzan su mayor gozo y felicidad, los acontecimientos desgraciados se precipitan a partir de treceno auto: ahora todo gira en torno a la muerte. Fallece Celestina, Pármeno y Sempronio, todos presos de la codicia y el egoísmo. Calisto, se rompe la cabeza en uno de los encuentros con su idealizada Melibea y esta, totalmente desesperada se quita la vida en un arrebato de locura. Con esto el autor quiere demostrar que las pasiones desenfrenadas nunca van acompañadas de un final feliz.

Género literario al que pertenece.

Al intentar descifrar el género literario al que pertenece La Celestina, podríamos preguntarnos: ¿estamos ante una novela dialogada o una obra dramática nada menos que de veintiún actos? Está claro que ante los títulos dados en un principio (comedia o tragicomedia) sabemos que estamos ante una obra dramática, pero dada su extensión ha hecho pensar a muchos críticos que, debido a la imposibilidad de llevarla a los escenarios, debía incluírse en el género narrativo, concretamente en la novela dialogada.

Hasta el siglo XVIII nadie puso en duda que La Celestina fuera una obra dramática, pero en este siglo, al no adaptarse a los cinco actos de la tragedia neoclásica, ni respetar las unidades de lugar y de tiempo, no entra en la clasificación de obra dramática. Por eso, al llegar el siglo XIX triunfa el nombre de novela; pero la crítica contemporánea volverá a cuestionarse esta pregunta. Después de estudiar los caracteres del drama antiguo y moderno, los de la novela y la técnica utilizada por Rojas al colocar a sus criaturas dramáticas en las coordenadas del espacio y del tiempo, La Celestina es considerada una obra híbrida. Muchos críticos combaten esta teoría y deciden introducir el libro de Rojas dentro de la comedia humanística que nace y triunfa en Italia en los siglos XIV-XV, creado por Petrarca, escritor que va a influir en gran parte a el creador de La Celestina.

Recursos expresivos

-Personificación. "deja la tiniebla acompañar al triste desdichado la ceguedad"

"Corazón, bien se te emplea/ que penes y vivas triste"

"Escucha los altos cipreses como se dan paz unos ramos con otros"

-Imprecación. "¡Oh, bienaventurada muerte aquella que deseada a los afilidos viene!"

"¡Oh fortuna! ¿Por qué no ejecutaste tu cruel ira, tus mundables ondas [...]? ¿Por qué no destruíste mi patrimonio; por qué no quemaste mi morada; por qué no asolaste mis grandes heredamientos?"

-Enumeración. "quien tiene dentro del pecho aguijones, paz, guerra, tregua, amor, enemistad, injurias, pecados, sospechas, todo a una causa?"

-Políptoton. "Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y a Melibea amo"

-Polisíndenton. "que muchas hobo y hay santas y virtuosas y notables"

"Cada día vemos novedades y las oímos y las pasamos y las dejamos atrás"

"¡Una docena de agujeros y un torce para el bonete y un arco para andarte de casa!

-Símil. "uñas largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas"

"Delgado como pelo de la cabeza, recio como cuerda de vihuela, blanco como el copo de la nieve"

"Corren los días como agua de río"

-Geminación. "¡Sempronio, Sempronio!"

"¡Señor, señor!"

"¡Melibea, Melibea!"

-Retruécano. "¡Oh vejez virtuosa! ¡Oh virtud envejecida!"

-Metáfora. "con polvos de sabroso afecto cegaron los ojos de la razón" Genitivo apuesto.

"puestos los ojos a la sombra" Metáfora pura.

"Herida de aquella dorada frecha, que del sonido de tu nombre le tocó" Genitivo apuesto.

"Pues poned escalas en su muro: Unos ojos que tiene, con que hecha saetas, una lengua..." Metáfora aposicional

"Tu llaga es grande y tiene necesidad de áspera cura" Metáfora pura.

-Concatenación. "...mayor es la prudencia, y la prudencia no puede ser sin experimento, y la experiencia no puede ser más que en los viejos, y los viejos somos llamados padres y los buenos padres bien aconsejan a sus hijos..."

"causa de la ver y hablar; la habla engendró el amor; el amor parió tu pena; la pena causará perder tu cuerpo"

"Nací para vivir, viví para crecer, crecí para envejecer, envejecí para morirme"

"Tu temor me impone miedo; el miedo, silencio; el silencio, tregua en tu llaga"

-Antísesis. "pues a los traidores llaman discretos y a los fieles necios"

"para todos remedio, para mí pena; para todos luz, para mí tiniebla"

"Todo su rigor traigo convertido en miel, su ira en mansedumbre, su aceleramiento en sosiego"

-Hipérbole. "¿Cuál mujer se vido en tan estrecha afrenta como yo, que en tornallo a pensar se me menguan y vacían todas las venas de mi cuerpo, de sangre?"

-Paralelismo. "buen mesón para descansar sano, Buen hospital para sanar enfermo, buena bolsa para necesidad, buena arca para guardar dinero en prosperidad, Buena taberna para comer y beber"

-Anáfora. "Juntas lo hicimos, juntas nos sintieron, juntas nos prendieron

y acusaron, y juntas nos dieron pena esa vez"

"Agora toque en mi honra, agora dañe mi fama, agora lastime mi cuerpo"

"Melibea es mi señora, Melibea es mi dios, Melibea es mi

vida"

"Cortaron las alas sus hilos, cortaron sin confesiós su vida, cortaron mi esperanza, cortaron mi gloria, cortaron mi compañía"

-Oxímoron. "Es un fuego escondido, uan agradable llaga, un sabroso

veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte".

-Paradoja. "ninguna hace pobre al avariento sino la riqueza"

VALORACIÓN DE LA OBRA

CRÍTICA EN LA LITERATURA

A pesar de la intrincada historia de la Celestina y de sus justificadas dudas respecto a su paternidad, un hecho es claro: el enorme éxito que obtuvo desde su primera aparición. La prueba de este éxito es, ante todo, la influencia que ejerció sobre las obras españolas posteriores. Desde la "Égloga de Fileno y Zambardo", de Juan de Encina hasta "La Dorotea" de Lope de Vega. Y fuera de España fue traducida al alemán, francés, latín, italiano, inglés y holandés.

A pesar de que la reacción inicial de un moralista como Juan Luis Vives fue la de denunciar esta obra como <<libro pestífero>>, su contemporáneo, el humanista Juan Valdés, aunque crítico en algunos aspectos de la obra y del autor ( por ejemplo, caracterización y pedantismo), la elogió por su estilo y lenguaje. Así debió de haber pensado también Cervantes quien consideró este libro como <<divino si encubriera más lo humano>>; divino, desde luego, por su calidad artística, pero excesivamente humano por su <<amoralidad, ya que en él el hombre, arrebatado por el viento de la pasión, parece moverse en un mundo sin Dios>>. Los valores artísticos de La Celestina continúan reconociéndose en el siglo XVIII, de modo particular por Moratín, quien la considera como una de las obras más clásicas que haya producido España, elogiándola por su <<excelente diálogo y por sus situaciones verosímiles e interesantes>>. Y en el siglo XIX, A. Germond de Lavigne, en el prefacio de su introducción de La Celestina, subraya la importancia artística de esta obra y destaca su valor dramático, algo que reitera Menéndez y Pelayo a principios de este siglo. A pesar de sus objeciones morales en cuanto a los personajes <<tempestuosos y perversos>>, y a la <<carnal grosería>> en algunos actos, este escritor también valora la obra por su belleza y originalidad artística. Si Menéndez y Pelayo encuentra desagradable algunos personajes de la obra de Rojas, Bernardo de Echalar defiende su <<individualismo y dignidad personal>> e incluso Petriconi considera la Celestina como un personaje nacional español maravillosamente delineado.

Estilísticamente, La Celestina ha recibido la atención de, entre otros, Menéndez Pidal, para quien <<el diálogo es el principio de la naturalidad y cristalina tranparencia>> que tanto caracteriza la lengua del siglo XVI. Stephen Gilman también ha puesto de relieve la importancia del diálogo, y piensa que el lenguaje hablado <<en cuanto está escrito como si saliera de una vida y se dirigiera hacia otra...cada palabra se sostiene en un yo y un tú>>. Por otra parte, Carmelo Samona trata de demostrar que, a pesar de su originalidad, el estilo de la obra se adhiere a una determinada tradición retórica, culturalmente definida.

CRÍTICA PERSONAL

La Celestina, es la obra cumbre de nuestra literatura, que siempre reprochará a El Quijote el hecho de haberla arrebatado el primer puesto. No sé si es ese realismo tan auténtico que nos hace dudar si fue de verdad una historia real, o esos diálogos que parecen haber sido recopilados en una grabadora, o tal vez las escenas "atrevidas" carentes de sentido moral a través de las cuales Rojas nos intenta dar una lección moral (aunque parezca una completa antítesis)... en fin: hay tantas razones por las que este libro es tan apreciado, que sería imposible poderlas nombrar todas. Lo único que a mí no me ha gustado es la brusquedad con la que precipita los acontecimientos desgraciados. En un principio todo gira en torno al gran amor entre Calisto y Melibea y los esfuerzos por intentarlos unir y de repente, fallece Celestina, los criados, Calisto... la muerte los sorprende a todos súbitamente; en mi opinión acelera y amontona todas las defunciones en un espacio muy corto de tiempo.

Retrata a la perfección todos los vicios de la sociedad personificados en una anciana: Celestina. Ésta representa cada aspecto lamentable y dañino de la personalidad, esos deseos de lucro y codicia que todos tenemos ocultos en lo más profundo y que la astuta vieja utiliza para influir a Melibea, quien, al principio de la obra era pura inocencia y candidez. Con estos hechos el autor intenta demostrar que en aquella época, a pesar de la moral estricta, no era oro todo lo que relucía y que los comportamientos "no demasiado correctos" también se daban.