La Celestina; Fernando de Rojas

Literatura renacentista. Renacimiento. Teatro. Argumento. Tragicomedia. Calisto. Melibea. Biografía. Estructura. Personajes. Vocabulario

  • Enviado por: Julis
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Análisis de la Celestina

Fernando Rojas

Parece que nació en Pueblo De Moltalván ( provincia de Toledo, España), aproximadamente en el año de 1470. estudio leyes en Salamnca y se conoce que en el año de 1500 se trasladó a Talavera , lugar en el cual contrajo matrimonio con Leonor Álvarez, de cuya unión nacieron cuatro varones y dos mujeres.

Por el año de 1525 su suegro Álvaro Montalbán, se vio en vuelto en un asunto inquisitorial, acusado de judaísmo, pidió que la defensa se la hiciera su yerno: Fernando de Rojas. El posible origen judío -converso de Fernando de Rojas hizo que se le descalificara para actuar en el citado juicio.

Da la impresión que en sus años de juventud Salamanca, fue una gran aficionado a la lectura de los clásicos ( Aristóteles, Ovidio, etc,) de la comedia elegíaca, la Biblia de autores italianos y poetas españoles.

Ocupo puestos de responsabilidad dentro de gobiernos locales. Fue alcalde de Talavera, aunque por corto tiempo. El 3 de abril de 1541 cito a su abogado para hacer su testamento; a los tres días siguientes murió siendo enterrado en el convento de las Madre de Dios.

A través del tiempo se ha venido suscitando la polémica acerca de que si Fernando Rojas fue el autor del texto integro de La Celestina o solo de una parte, polémica complicada por el mismo Rojas al afirmar que el primer acto de la obra encontró ya escrito y el interés que suscitó en él, el se movió a completar la obra que en 15 días aprovechando un período de vacaciones.

En los apuntes bibliográficos, dichos por un contemporáneo de Rojas, parecen no dejar dudas sobre la existencia y calidad de autor del libro.

Además, algunos documentos jurídicos declaran a Fernando Rojas judío converso y hablan de su posición social, cuya cultura demuestra haber sido suficientemente vasta como para ser autor de una de las obras cumbres de la Literatura Española. Por otro lado, la crítica moderna diferente de Gómez Tejada, quien niega la autoría del Primer actos- que hasta hace poco se creía que era de Juan Mena-, y que asegura que los dieciséis actos de la obra son del mismo Rojas y que ha llegado a nosotros prolongados hasta el número 21 debido a posteriores interpolaciones en las que se evidencian manos profanas.

La celestina, que fue el nombre con que se popularizó, es la mas grande obra en prosa castellana que apareció antes de Don Quijote, y en cuanto al lenguaje, puede ser catalogada como uno de los antecedentes de la obra maestra de Cervantes, quien además fue uno de sus grandes admiradores.

Género de La Celestina

Aunque el carácter de obra dramática de La Celestina parece imponerse sin dificultad debido a su estructura y a la total ausencia de parte narrativas, el género literario a que pertenece ha sido objeto de diversas estimaciones, basadas sobre todo en el hecho de su gran longitud - que la hace prácticamente irrepresentable en su forma original - y de su peculiar utilización del tiempo, que hace pensar en formas novelescas; de aquí los nombres de novela dramática o de novela dialogada con que ha sido calificada en muchas ocasiones.

A pesar de lo dicho es innegable el carácter dramático de la obra. La estructura es pues básicamente dramática, pero, de algún modo, rebasa los moldes propios del drama.

Pero es que la Tragicomedia de Calisto y Melibea no fue escrita para ser representada, sino para ser leída, característica que enlaza con comedia humanística, género en que se inspira la obra de Fernando de Rojas. Este género fue creado por Petrarca y se caracterizaba por el argumento simple pero de desarrollo largo y su interés por los sectores pobre de la sociedad. Otra característica era el diálogo variado y que estaba escrito en latín

Intencionalidad y sentido

Dice Fernando de Rojas en la "carta a un su amigo" que escribió la obra contra los fuegos del amor, contra los lisonjeros y malos sirvientes y falsas mujeres hechiceras. Estas mismas intenciones de moralidad vienen repetidas al final en un poema que declara su intención. Estas manifestaciones expresas han sido interpretadas como subterfugios que pretenden ocultar el contenido irreligioso, pesimista y negativo de la obra. Ante estos supuestos indemostrables, ha habido últimamente una reacción a favor de la sinceridad de Rojas. La autoridad de Marcel Bataillon ha reavivado la interpretación de que La Celestina fue escrita para que fuera leída y entendida como una moralidad. Lo que confunde la posible evidencia de esta opinión, que parece imponerse por los mismos hechos, es la inmensa riqueza de vida que la obra comporta, lo que posibilita la multiplicidad de sentidos e interpretaciones. Si Rojas hubiera operado con símbolos - personajes tipo - y esquemas, la enseñanza sería patente; pero esa misma riqueza a la que me he referido dificulta la interpretación como ocurre con la vida misma.

La obra

Se llama también Tragicomedia de Calisto y Melibea y es una obra dialogada prosa que no se puede representar en el teatro debido a su gran extensión y a su estructura.

La primera edición (Burgos, 1499) tenía 16 actos; la de Sevilla (1502) 21 actos; en la edición de Toledo de 1562 se le añadió un acto más.

Temas

Amor

Es el tema principal de la obra, presentado de diferentes formas o facetas esto va según la manera que tienen los distintos personajes de asumirlo.

En el primer ejemplo tenemos el amor puro y casto de Melibea. A través de la lectura podemos observar que en ningún momento la muchacha expresa su sentimiento en un sentido erótico mas bien es la curiosidad de la adolescencia , es la sensación de vivir las experiencias instintivas, aunque el personaje presenta cierta resistencia en los primeros actos de l obra, posteriormente se desinhibe de los perjuicios que la aprisionan y declara sin tapujos el deseo de vivir su amor plenamente. Su visión del amor aún cuando ya ha entablado relaciones afectivas con Calisto, esta más cerca de los sublime y ella no pierde ocasión para demostrarlo:

“ Señor, por Dios; pues ya todo queda por ti, pues ya soy tu dueña, pues ya no puedes negar me amor, no me niegues tu vista”.

Su amor a Calisto, por supuesto es profundo y sincero: “ Lucrecia, vente acá que estoy sola, aquel señor mío es ido; conmigo deja su corazón; consigo lleva el mío.

Melibea encarna el amor romántico , definido puramente por la actitud sentimental, en el que todo es nobleza, virtud y espíritu soñador.

El segundo ejemplo es el de Calisto que es similar al de Melibea. Cuando aún no ha tenido acceso a la muchacha. Podríamos decir que es un eco de las palabras amorosas de la joven, aunque él lo manifiesta no solo con frases dulces, sino con su conducta. El languidece ante la demora de resultados, habla solo en la oscuridad de su cuarto, dice discursos en los cuales su amada es objeto de su religiosidad, también da regalos a quien le cuente algo de su amada, hasta ahí comparte con ella la pureza de un amor, sin embargo su conducta cambia radicalmente desde el mismo instante en que puede hablar con ella. Desde ese momento es audaz, impetuosa y desmedido con las manos. Melibea solicita su corazón; el su carne. Ella hace poesía, y él quiere dibujar las formas de su cuerpo.

También se presenta otro como el de las prostitutas Elicia y Areusa, pero en ella mas que el amor se encuentra el comportamiento vulgar, propio de quien comercia con su cuerpo en nombre de del amor. Pero muestran que ellas quieren vengar la muerte de sus amados hombres . esta venganza no es dictada por el amor sino mas bien por la necesidad de sentir el sufrimiento ajeno, cosa que es justificado en la necesidad de sentir poder sobre otros, un poder de cobarde en este caso de inferioridad motivado por la desaparición de un ser querido.

La alcahuetería o celestinaje

Como el amor lo encontramos en frecuentemente en la Literatura universal e incluso en las mitologías de la antigüedad; los griegos estaban familiarizados con la figura de la alcahueta; en tiempos mas modernos y en el ámbito específicamente español “ El libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita, nos presenta sus trotaconventos.

Sin embargo en la obra de Rojas es como mejor se nos ha presentado, de manera mas definida y clara, la dimensión social y humana de este tema. Ha sido de tal magnitud y fuerza de la alcahuetería en el libro, que ha terminado por derivarse del nombre de su protagonista el sentido mismo de aquella ocupación rufianesca y vulgar que, paradójicamente, siempre se ha al servicio de uno de los sentimientos tenidos por más puros y sublimes: el amor. Si bien es cierto que no siempre el oficio de alcahueta se ejerce con fines indecorosos, la verdad es que la celestina se ha encargado de teñirlo con los más sobrios adjetivos. Hay innumerables ejemplos del mismo oficio donde los propósitos son honestos y hasta muy loables, pero en esos casos, aceptados por la sociedad , se ha determinarlos llamarlos de otras maneras. La persona involucrada en los Amores de dos jóvenes se les llama confidente, madrina y nana.

Pero este caso la celestina , su profesión es audaz, inmoral, carente de toda ética, lasciva y criminal. Ella no actúa impulsada por fines generosos sino por la avidez del Lucro, en ningún momento piensa en el bienestar de los implicados y sabe que sus recursos macabros pueden conducir a desastrosos finales, a la deshonra de una familia , a la locura de una cándida joven, a la desesperación de sus padres y a múltiples muertes motivadas por su avaricia. Su inmoralidad es tal que no se detiene cuando se trata de engañar a sus propios compinches de prostituir muchachas.

En la obra trata de la confrontación entre el bien y el mal, los amantes acaban por triunfar aunque terminan falleciendo en su intento de obtener victoria sobre el odio, la separación o cualquier fuerza contraria al amor.

La celestina representante del mal también muere, ella muere pero su muerte no trasciende que su tragedia personal queda en el sórdido fracaso y ella va a la tumba victima de sus propios esbirros, traicionada por los cómplices a quien quería traicionar. Celestina es asesinada de manera sucia, como si su muerte fuera símbolo y reflejo de sus propio proceder en la vida, y baja a la sepultura cargada de pecados, castigos infinitos.

La Riqueza y Pobreza

Es un aspecto muy marcado en la obra ya que se ven las clases sociales polarizadas donde transitamos con frecuencia de una clase a otra y esto se presenta a lo largo de la tragicomedia.

Calisto es un joven de condición noble, de alto linaje que se halla respaldado por una gran fortuna y aunque no hay descripción del lugar donde habita se puede percibir que es ostentoso además el joven tiene a su servicio varios criados, lujo que solo se pueden dar en medios económicos.

Análoga situación se vive en casa de Pleberio, padre de Melibea. La mansión tiene varios pisos. También tiene varios pisos, espaciosa, y aunque solo se sabe de una sola servidora Lucrecia, todo indica que la familia goza de una alcurnia muy reputada en el lugar, además de una considerable fortuna y de un orgullo ancestral. La educación y las buenas maneras se evidencian en estos personajes, su lenguaje es culto, un ejemplo de esto es que las palabras de Calisto hacia Melibea son llenas de lirismo que brotan de sus labios con la naturalidad que emana del hábito.

Pero en contraste con ser mundo de delicadez, se presenta el mundo sórdido y decadente de los otros personajes. A pesar de que es lícito sospechar que celestina ha reunido cuantiosas ganancias ejerciendo su oficio de alcahueta, su vida no deja de ser miserable debido a su condición pueril. Tampoco hay descripción donde vive pero basta con imaginar su casa característica del abandono. Sus amigos son asesino, hampones, vividores de baja calaña donde la miseria los ha marcado y les ha creado un resentimiento , solo con escuchar las palabras con las que se expresa Elicia contra Melibea para convérsenos que no tienen corazón.

Muerte

Este tema se encamina paralelamente con el amor, la muerte termina por erigirse en triste protagonista cuando el rumbo de los personajes hacen el tránsito de comedia a tragedia.

La muerte es un elemento que desde el comienzo tiene en cuenta a los personajes los cuales opinan que la vida es corta y por tanto se impone aprovecharla. En ese sentido don varias las alusiones a la muerte en el transcurso de la obra.

En la tragicomedia se preside un profundo pesimismo de la vida por parte del autor, en particular cuando se refiere al tema de la fortuna.

Fernando de Rojas considera que la fortuna es algo transitorio , que con demasiada facilidad pasa de una mano a otra. Los hombres mueren y nada se llevan. Pone relieve a la avaricia de los criados, que se revierten en mala fortuna. Como se ve en la obra, Semproncio y Párameno matan a celestina

únicamente movidos por la envidia y la avaricia, posteriormente ellos mueren ajusticiados, Calisto al saltar la tapia que separa la ventana de Melibea y esta prosigue y se suicida al enterarse de la muerte de su enamorado.

En el monologo de Pleberio constituye un lamento contra la fortuna y contra el mundo. Y haciéndonos ecos de los biográficos de Rojas, afirmamos que “ Es difícil no oír el pesimismo del autor en la voz de su personaje ( Pleberio).

Localización

Espacial y Geográfica

Haciendo una cuidadosa lectura de la Celestina se puede deducir por el pensamiento de los personajes, sus costumbres sus ambiciones e intereses, así como por la tendencia humanística en el lenguaje de algunos de ellos, que los hechos narrados allí corresponden exactamente a la época misma en que el autor vivió, y su ubicación geográfica puede se la de cualquier villa española de fines del siglo XV y comienzos del XVI, con toda la estructura social y política que por entonces imperaba y que imprimía su inconfundible sellos a las ciudades todavía de apariencia medieval de España.

En dicha villa, cuyo nombre nunca se menciona, hay sectores lujosos, como el lugar donde habitan Melibea y Calisto, y otros miserables y sórdidos, como pueden suponerse del ligar donde estaría ubicada la casa de la celestina o del Rufián Centurio. La división de las clases en ese tiempo era muy marcadas, y esa polaridad social naturalmente se refleja en la sectorización de las villas.

La tipología de los personajes en esta obra también deriva de su estratificación social, y es justamente la clase mas baja la que aporta el carácter comédico a esta pieza, mientras las actuaciones de los personajes de la clase más altas adoptan un cariz mas serio.

Tiempo Histórico

En el año de 1464 representa una gran momento en el destino de España: en esa fecha tiene lugar el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando, príncipe heredero de Aragón, el cual sella la unión de las dos coronas. Se trata, ciertamente, solo de una unión personal, pero la convención estipulada entre los dos cónyuges en 1474 permitió una política común.

España venía de una crisis que en el siglo XIV había abatido la fuerza económica de los grupos feudales. Ellos había permitido que se liberaran algunas nuevas energías, tanto en el sector agrícola como en la industria y comercial, al tiempo que comprometía las condiciones de vida de lo población campesina y de los sectores empobrecidos de los habitantes de las ciudades.

La debilitación de la fuerza económica de los grupos feudales supuso también la debilitación del poder político de éstos, lo que facilitó el surgimiento nuevas fuerzas que demostraron un gran interés por ganarse la confianza política del soberano. Por lo demás el poder político tenía vérselas con un dudoso aliado: estas nuevas fuerzas (modernas y activas),

tendieron a trasformarse en aristocracia, una nueva aristocracia que quería heredar los privilegios de la antigua, a la que pretendía reemplazar.

Este es el entorno mas o menos social e histórico de la Celestina. El panorama no era muy atractivo y esto obviamente determinó en parte eñ escepticismo que impera en fondo de la obra. Sin embargo sus personajes se mueven en un mundo aparentemente a margen de la política y podría decirse que gozaban de la vida.

Pero tras la frivolidad de la apariencia, en el interior de aquellas brujas remienda-virgos, de las prostitutas, de los rufianes y ratas de toda calaña que componen aquella sociedad e incluso en las más intimas manifestaciones de verdadero amor, se intuye el goce, la carajada, la lujuria y la ambición que acompañan siempre a toda decadencia, en este caso, la decadencia del régimen medieval, que, no obstante en España se perpetuó hasta mucho mas allá de los límites que le fijó la corriente política que trasformó la faz de Europa con el triunfo del nuevo sistema económico del capitalismo.

Tiempo Interno de la obra

Aunque el autor no se ocupa de ser muy especifico en este aspecto, podemos inferir después de la lectura cuidados del libro, que los hechos se desarrollan más o menos en 4 días. No obstante, ésta es sólo una aproximación ya que hay algunos actos entre los cuales podría estar mediante un lapso mayor de tiempo al de un día. Una división tentativa del tiempo interno de la obra podría decir ser la siguiente:

Primer día: en el transcurren los primeros 7 actos que van desde el 1 encuentro de Calisto y Melibea, hasta el regreso de Celestina a su cada, luego de haber dejado Pármeno en compañía de Areusa. Aquí el tiempo está claramente definido, pues los hechos ocurren de manera lineal y consecutiva, sin nada que puede hacer pensar en algún tipo de accidentalidad del tiempo.

Segundo día: va desde el acto VIII a XII, es decir desde el despertar del Pármeno en casa de Areusa, hasta las muerte de Celestina, Semproncio y el mismo Pármeno. El transcurrir del tiempo aún es definido.

Tercer día: comprende los sucesos consignados entre los actos XIII y XXI, es decir, del despertar de Calisto y la noticia que recibe de la ejecución de sus criados hasta el suicidio de Melibea. Es en este tercer día donde surgen

las complicaciones en cuanto al tiempo interno de la obra, pues hay frecuentes cambios de escenario y la linealidad de diluye, complicando una fiel apreciación y oscureciendo el tiempo interno. Sin embargo la lógica temporal presentada a lo largo de los actos anteriores no permite suponer que la cantidad de hechos sucedidos entre los actos de XIII y XXI pueden tener lugar en un solo día, terminando la obra al amanecer del día cuarto.

Cronología sumaria:

1470-1479: Unión de las coronas de Aragón y Castilla al heredar el trono de Aragón don Fernando, casado con la reina Isabel de Castilla. Fernando e Isabel introducen la inquisición en España, con el objeto de erradicar a las minorías judías y musulmanas.

1480-1489: Boabdil, ultimo rey de Granada, asume el poder. Perugino empieza a decorar las paredes de la capilla sixtina. Fernado de Aragón toma Málaga a los musulmanes. Bosco pinta “el jardín de las delicias”.

1490-1499: Granada, ultimo emirato musulmán de España, se rinde a Fernando e Isabel. Expulsión de judíos de España. Primer viaje de Cristóbal Colon (descubrimiento de las Bahamas, Cuba, y la Española). Sebastián Brant publica “La nave de locos”. En 1496 aparece La Celestina de Fernando de Rojas.

1500-1509: Pacto de granada: Luis XII y Fernando de Aragón acuerdan dividir el reino de Nápoles. Muere Isabel la católica. Leonardo da Vinci pinta la “Mona liza”. Garcilazo de la Vega incorpora la métrica Italiana a la literatura castellana. Colon muere.

1510-1519: crisis económica en España. Muere Fernando de Aragón y proclama rey a su nieto Carlos I de España, quien posteriormente es elegido emperador de Alemania. Publicación de “Utopía” de Tomas Moro. Martín Lutero fija sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillos de Wittenberg, sostiene debates públicos en Ausgsburgo y Leipzing y rechaza la supremacía papal, dando así origen a la cisma de la reforma.

1520-1529: Lutero, declarado hereje, ataca a la iglesia y quema la bula papal en que se le condena; perseguido por el emperador acepta la protección del elector de Sajonia. En este periodo realizan la traducción del nuevo testamento. Peste en Sevilla.

1530-1539: Copérnico permite que circule un manuscrito, en que da una sipnosis de la teoría heliocéntrica en la llevaba trabajando 30 años. Se crea universidad de mexico. 1941 muere Fernando de Rojas.

Personajes

Dos mundos se contraponen en la obra: el ideal o renacentista, de los jóvenes enamorados que sólo viven para su pasión; y el real o medieval de la Celestina y los criados, ruines explotadores de aquel amor.

El personaje mejor trazado en la obra es de Celestina, la vieja astuta, encarnación del mal, que con tentadoras palabras quebranta la virtud de Melibea.

Uno de los aspectos más destacables de la obra es la magnífica caracterización de los personajes a través del lenguaje que emplean: los personajes nobles, como Calisto y Melibea, se expresan con delicadeza y elocuencia, mientras que los personajes populares, como Celestina y los criados, emplean un lenguaje más espontáneo y popular, lleno de refranes y frases hechas.

Los personajes transitan en dos medios directamente opuestos, el mundo de los señores al que pertenecen Calisto, Malibea, Plebeterio y su esposa y por otro lado encontramos el mundo de los criados donde se encuentran Parameno, Sempronio, Elicia, Sosia, Tristan, Areusa. El peso de la acción la llevan nueve o diez personajes aunque detrás de ellos este bifurcada toda una sociedad dividida en dos clases, los ricos y poderosos, y los humillados irreconciliables pero que sobreviven entre si caracterizados por la convivencia mas no por los afectos.

El mundo de los criados se observa una curiosa estructura: la envidia entrelazada entre ellos, cuya máxima autoridad la constituye el personaje de la Celestina a quien en apariencia todo la respetan.

Por otro lado se encuentran los personajes de la tragicomedia amorosa que son seres individualista, con personalidad especifica que con buena medida reflejan las condiciones económicas en que se mueven.

Celestina: Es sin duda el personaje mejor logrado y a la vez el más complejo de los personajes creados por Rojas. Sobre este personaje se han cargado todos los calificativos imaginables, hasta el demoníaco. Y Celestina no es un personaje demoníaco sino humano en el sentido de que su existencia sólo es posible porque existe una sociedad urbana que de alguna manera la necesita. Celestina es un personaje que vive del vicio y de las bajas pasiones de los demás. Y todo esto lo aprovecha en beneficio propio. Pero sin los vicios y miserias morales de la ciudad, Celestina no sería posible.

Lo que sí hace Celestina es servirse de todas las artes, desde la hechicería a las ocasiones para lograr su propósito: dinero. Porque la gran pasión de Celestina es la avaricia. La avaricia es la que la lleva a pervertir a los criados de Calisto: por avaricia no se detiene ante nada ni le importan los medios.

Sus conocimientos de la naturaleza humana, el engaño, la falsedad, la pretendida compasión, el cinismo y la ironía, la hechicería y sobre todo su inmensa experiencia, todo lo pone al servicio de su gran pasión, que no es la lujuriar sino la avaricia.

Celestina ha pasado a la posteridad como la encarnación de la moral sin escrúpulos, puramente utilitaria, para lo que todo es lícito si es en provecho propio No repara en

medios para lograr sus objetivos, y el proceso de perversión a que somete a los criados de Calisto es algo cercano a lo demoníaco.

Importante también es señalar que Celestina ama su oficio y lo realiza con el interés de un profesional, como otros realizan el suyo - según ella misma dice-. El fundamento de dicho comportamiento lo constituyen dos aspectos: su filosofía del amor y una definida actitud psicológica. Para ella, el amor es una fuente de vida que la naturaleza proporciona y, por lo tanto, es bueno, obra de Dios; además, en su vida ha sido ley y norte. Psicológicamente, ella goza al revivir, realizando su oficio, el esplendor de su juventud - recuérdese la escena con Areúsa.

Otro hecho que la define de algún modo es su importancia social como alcahueta, hecho éste digno de tenerse en cuenta a la hora de ver La Celestina como testimonio histórico social. En efecto, Celestina es reconocida, tal como es, de una manera general. Pármeno, en la descripción que de ella hace, dice que en todas partes está y todos la solicitan.

Calisto: Mozo noble y de notable ingenio, no posee la firmeza y determinación de Melibea. Es voluble, impresionable, fácil al desánimo y la exaltación más apasionada. Los dos rasgos más sobresalientes de este nuevo amador son por un lado, su total enamoramiento, es un poseso del amor, lo cual le hace andar completamente abstraído, en ocasiones como un sonámbulo, y por otro su egoísmo y su inseguridad.

El enamoramiento le lleva a las alabanzas más incontenibles, y a veces sofisticadas, de Melibea. Cae así en los esquematismos del amor cortés y en las exageraciones propias de los amantes, fruto no de la razón sino del corazón. Encarna el amor ciego, la pasión desatada, pasión que le esclaviza hasta convertirle en un personaje trágico.

Otro rasgo de este personaje es su inseguridad. Es tan inseguro, que llega incluso a perder protagonismo a favor de Celestina y de sus criados, quienes de esta manera se agigantan como personajes imprescindibles en la obra.

En cualquier caso, la pasión de Calisto le lleva a un profundo egoísmo que no repara en dádivas ni en ofensas. A Celestina y a los criados se los gana mediante riquezas y adulaciones, y, cuando le llega l noticia de que han muerto, su dolor parece inicialmente sincero, pero enseguida se apresura a justificar su muerte.

A Calisto sólo le importa la consecución de sus deseos, por eso morirá víctima de ellos.

Melibea: las descripciones de Calisto nos hace pensar en un tipo de mujer estandarizada, con resabios de dama del amor cortés y con rasgos de la nueva estética renacentista. Y efectivamente, nos hallamos ante un retrato estereotipo, ante un ideal femenino de belleza que es común al final de la Edad Media y a todo el Renacimiento. Un retrato que tiene más de ideal y de sueño que de real.

Pero aunque el retrato físico de Melibea pertenece a un ideal de belleza propio de una época, no así su personalidad. Melibea es ya profundamente individual; sabe actuar de modo práctico y directo, buscando enérgicamente aquello que anhela. Melibea no es la joven cuya voluntad aparece ligada a la de los padres. No dudará en engañarlos, en fingir, en pasar ella sola a la acción para lograr sus apetencias.

En este sentido, Melibea representa en la literatura española la primera gran incorporación del individualismo de la persona defendido por el Renacimiento. El proceso de su pasión está magníficamente expresado con verdadera intuición del alma femenina: desde el rechazo inicial, al comienzo de la obra, hasta su entrega apasionada a Calisto en el jardín de su casa, pasando por ese punto intermedio de fingidas protestas y pretendidos rechazos.

Melibea enamorada ya no se detendrá ante nada. Pactará con la vieja, engañará a su madre y se entregará a Calisto. Cede a su pasión: no le importan la educación, el recuerdo de sus padres, ni tiene escrúpulos que la atormenten; es una mujer enérgica, apasionada, e incluso arrogante porque lo exige su pasión.

Pero el azar, la fatalidad o el destino acabarán con cualquier tipo de apasionamiento, como posteriormente en Romeo y Julieta o en Don álvaro, el duque de Rivas. Entra, por tanto en la concepción moderna de la mujer. En posesión de una belleza idealizada, propia del Renacimiento afirma, sin embargo, a lo largo de la obra su poderosa individualidad, su fuerza y su pasión.

Padres de Melibea: Alisa y Pleberio, padres de Melibea, tienen más importancia social que dramática. Son el reflejo de un matrimonio burgués, orgulloso de su hija y confiado en su inocencia. Son dos personajes sobre los que no pesa el convencionalismo. Pero su seguridad y confianza en la hija facilitan los manejos de Celestina y, en definitiva, del desenlaza trágico. Alisa aporta originalidad a la obra en cuanto a una casi total ausencia de la madre en nuestro teatro posterior. Es autoritaria, pagada de su posición e ignorante en todo lo que se refiere a su hija. Pleberio es padre amoroso y preocupado por la seguridad económica de su hija, de la que, en definitiva, también lo desconoce todo. Por otra parte, Pleberio, con su retórico discurso, dará el testimonio de la enseñanza final: su imprevisora paternidad permitirá que Melibea caiga en las asechanzas del loco amor.

Los criados de Calisto y las pupilas de Celestina: están trazadas con innegable maestría y originalidad. Son personajes enteros y no simples y fieles servidores. Pármeno, Sempronio, Elicia y Areúsa representan la incorporación al teatro de toda un realidad social: el mundo bajo de los criados y las prostitutas, propio del ambiente de la gran ciudad. Sus intereses y conflictos van parejos a los de los personajes de alto rango. En la tragedia clásica sólo intervenían reyes, héroes e, incluso, dioses; sin embargo, en la obra de Rojas las gentes del pueblo entran a formar parte de la trama trágica, lo cual es una característica de la comedia humanística. Fernando de Rojas ha sabido captar la crisis social del siglo XV, señalando la situación socioeconómica del asalariado. El resultado ha sido que, con una audacia literaria inesperada, ha hecho intervenir en u obra a los criados y a las prostitutas como si se tratasen de personajes altos socialmente. Cada uno de los personajes constituye un mundo con sus problemas, preocupaciones y miserias, cosa que no se dio ni en el teatro anterior ni en el inmediatamente posterior, en el que el criado no es más que un intérprete de la voluntad del señor. En La Celestina, en cambio, los criados deciden, ponen condiciones, exigen, y a la vez son pieza clave sin la cual es inconcebible la marcha de la obra; hasta el punto de que, cuando Pármeno y Sempronio son muertos aparecen suplidos inmediatamente por Sosia y Tristán. Los criados de La Celestina tienen su pequeño drama íntimo y su gran pasión: el interés y la avaricia. Todo cuanto hacen es arrastrados por el

interés y el ansia de medrar. Los criados de La Celestina son un reflejo de esa crisis social que vimos anteriormente y que llevó al criado a cierto grado de rencor y desprecio hacia el señor.

Lengua y estilo

No debemos olvidar que La Celestina llega en un momento de madurez y por ello los diferentes movimientos culturales y literarios confluyen en ella purificados. En efecto, en ella se aúnan, en equilibrio admirable, el mundo medieval y el renacentista, por una parte y la tendencia culta y la popular, por otra. Esto determinará en gran medida su lenguaje y estilo.

Se pueden distinguir, en efecto, un lenguaje culto y latinizante, cargado de artificios, y un habla popular lleno de refranes y de expresiones vivaces. Sin embargo, la separación no es nítida; el uso de los diferentes registros del lenguaje no corresponde de forma absoluta a los estamentos sociales distintos - señores y plebeyos. -, sino que se entrecruzan ambas tendencias, dependiendo no sólo del emisor, sino también del interlocutor y del asunto tratado. No obstante, hay que apreciar una clara tendencia a la diferenciación.

El estilo elevado, por su parte, presenta una cierta moderación, si bien encontramos aún la frecuente colocación del verbo en el final de la frase, consonancias, amplificaciones, latinismos léxicos y sintácticos como el uso frecuente del infinitivo y el participio de presente. En cuanto a la crítica sobre el exceso de erudición, hay que decir que la abundancia de sentencias y alusiones históricas y mitológicas se interpretan hoy como una convención estilística análoga al hecho de que en el Siglo de Oro todos los personajes hablasen en verso.

También el lenguaje popular, tan rico en La Celestina, está sujeto a cierta mesura; es prudente el uso de los modismos del hambre y prescinde de dialectalismos y de formas de ambientación localista que le hubieran proporcionado fáciles elementos de comicidad y colorismo. En cambio, es de destacar la gran abundancia de refranes.

Por último, en La Celestina la técnica del diálogo se manifiesta con suma perfección, pudiéndose distinguir diferentes tipos según la intención del autor: monólogos caracterizadores y ambientadores - importantísimos, ya que, al no estar destinada la obra para la representación, sirven a su vez de acotaciones dramáticas-, diálogos oratorios y diálogos breves de gran riqueza.

Recursos Literarios

El autor se baso entre fundamentos: ante todo en el libro del buen amor de Arcipreste de Hita de donde tomo la figura central de Celestina que es descendiente de la tercera trota conventos del libro del Arcipreste.

La segunda fuente es la de corvacho la del Arcipreste de Talavera, de donde Rojas tomo el estilo en que se desenvuelve la prosa popular, adaptada a los fines del arte.

Como ultima fuente podemos considerar cierta obra italiana que se encontró en esa época con gran difusión en España “de los remedios contra prospera y adversa fortuna”, obra del poeta italiano Fransesco Petrarca, de donde proviene la mayor parte de las sentencias y consideraciones humanísticas de que esta llena la Celestina.

Sin embargo a pesar de estas y otras influencias, la originalidad de Fernando no disminuye un punto ya que el precisamente corresponde al mérito de haber sabido conjugar estas tres cualidades de una obra, con admirable cordura y buen gusto y sobre todo de haber creado una verdadera obra con méritos dramáticos.

Estructura:

Lo sorprendente es que una historia en apariencia tan simple, que podría haber sido la de una novela de serial, se convierta en argumento de una extensa y trascendental obra. ¿Cómo ocurre esto? Aparte de otras razones, dos son las que aquí se pueden señalar: por una parte, la acción se demora tranquilamente, con lo que se consigue diseñar unos caracteres de gran fuerza y un ambiente que es exacto reflejo de la vida misma; por otra, la trabazón de causas y consecuencias - fatales en definitiva - se entrecruzan como en la vida misma. Es por lo tanto, la plasmación de esa vida y la intensidad humana de los personajes lo que determina esa riqueza, profundidad y complejidad de la obra.

Atendiendo a la estructura argumental, debemos tener presente tres tipos de factores.

Como señala el esquema, el motor de la acción es el amor o pasión. Pero obsérvese que se trata del amor-trágico; y es que la estructura de La Celestina está montada sobre el contraste de amor y muerte, maridaje permanente en la literatura de todos los tiempos. El acto XII es fundamental. Es el momento en que cambia el movimiento de la obra; el amor y la muerte se aúnan aquí en un mismo acto, en síntesis estructural perfecta: el primer encuentro de amor de Calisto y Melibea y la primera muerte, la de Celestina. Anteriormente se ha visto una ascensión hacia el amor; desde ese momento, aparece la muerte como protagonista de la caída en cascada.

Efectivamente, la primera parte, hasta el acto XII, presenta un ritmo ascendente de acercamientos múltiples alrededor y en función del principal: el encuentro de Calisto y Melibea. Hasta este momento, los acercamientos interesados se van sucediendo con mayor o menor dificultad. Calisto ante los impedimentos determinados por la ilegitimidad de su amor y las imposiciones sociales se alía con Celestina por mediación de Sempronio. Pármeno, más idealista y bienintencionado para con su amo, es, al principio, un impedimento que hay que destruir. Las muchachas de Celestina, Elicia y Areusa, desempeñarán un papel importante en la consecución de la necesaria asociación de Celestina, Sempronio y Pármeno. Celestina se encuentra con una doble misión: atraer como aliado a Pármeno, que la conoce bien y la desprecia, y, como proyecto último conseguir la claudicación de Melibea, misión ardua no por el modo de ser de Melibea sino principalmente por los comportamientos sociales que se le imponen. La corrupción de Pármeno se consigue definitivamente en el acto IX en el encuentro con Areusa; la atracción de Melibea, trabajosa y lenta, culmina en el XII

La segunda parte, de línea descendente, se inicia también en el acto XII con el asesinato de Celestina, a manos de Sempronio y Pármeno. La muerte, ya anunciada varias veces en la primera parte, va a convertirse a partir de ahora en motor de la acción. Tras la muerte de Celestina, Tristán y Sosia comunican el ajusticiamiento de Sempronio y Pármeno en el acto XIII. En el XIX, única noche de amor completo, muere Calisto. El XX, el suicidio de Melibea, último eslabón de la cadena: Celestina, criados, Calisto, Melibea. Pero la muerte también está presente también en otros actos; por ejemplo, en el XV, XVII y XVIII con los planes de venganza de las muchachas de Celestina y, sobre todo, en el XXI, con el planto de Pleberio, que cierra la obra confirmando el triunfo de la muerte sobre el amor por la fuerza del destino.

Recursos de contenido

Descripción de situaciones: realmente en toda la obra hay solo un tipo de descripción y aparece puesta en los labios de Socia, el narra a su amo los detalles de hechos del lamentable suceso del cual fue testigo y su descripción aparece llena de dolor y pesadumbre, pero en si tiene muy pocos recursos y esto causa admiración, bastan pocos renglones para que el lector este al tanto de lo observado por el criado.

“Ya sin sentido iban; pero el uno con harta dificultad, como me sintió que con lloro lo miraba, hincó los ojos en mí, alzando las manos al cielos casi dando gracias a Dios y como preguntándome sentía de su morir. Y en esa señal de triste despedida abajo su cabeza con lagrimas en los ojos, dando bien a entender que no me había de ver mas hasta el día del juicio…..”.

Figuras literarias:

Hipérbole: es una figura lógica de pensamiento que consiste en exagerar lo aquello que se habla.

“¿Quién vido en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre, como agora el mío? Por cierto los gloriosos santos que se deleitan en la visión divina no gozan mas que yo agora en el encantamiento tuyo”.

“Si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos no ternía por tanta felicidad”.

“El cuerpo suyo oscurece la nieve”.

“Comienzo por los caballeros. ¿Vez tu las madejas de oro delgado, que hilaban en Arabia? Mas lindos son y no resplandecen menos su longura hasta el postrero asiento de sus pies; después crinados y atados con la delgada cuerda, como ella se los pone, no ha mas menester para convertir los hombres en piedras”.

Epifonema: consiste en una reflexión final sentenciosa y profunda, que aparece como resumen de todo lo que se ha venido diciendo hasta el momento.

“Mas vale que muere aquel a quien es enojosa la vida”.

“Dejemos llorar al que el dolor tiene, que las lagrimas y sospiros mucho desenconan el corazón dolorido”.

Símil: expresa la semejanza que existe entre dos términos, valiéndose del termino comparativo como.

“Todos pasan, todos rompen pungidos y esgarrochados como ligeros toros”.

“Digo que me alegro de estas nuevas, como los cirujanos descalabrados”.

Personificación: consiste en atribuir a los seres inanimados o cosas abstractas, propiedades que son características de los seres humano.

“Testigo es el cuchillo de tu abuelo”.

“Cesen, señor mio, tus verdaderas querellas; que ni mi corazon basta para la sufrir ni mis ojos para disimular”.

Anafora: repeticion de una palabra.

“Semproncio, Semproncio, Sempronsio”.