La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea del siglo XX. Teatro lorquiano. Generación del 27. Argumento. Personajes. Temas

  • Enviado por: Silvia Alonso
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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LA CASA DE BERNARDA ALBA

Federico García Lorca

ÍNDICE

- ARGUMENTO..............................................................................................................................2

- ESTUDIO Y ANÁLISIS DE BERNARDA ALBA......................................................................5

- LUCHA ENTRE EL INDIVIDUO Y LA AUTORIDAD............................................................6

- CRÍTICA PERSONAL..................................................................................................................7

- BIBLIOGRAFÍA...........................................................................................................................8

ARGUMENTO

PRIMER ACTO:

La obra comienza con el diálogo que existe entre las dos criadas, la Poncia y la Criada. Gracias a este diálogo, observamos el odio que existe en Poncia hacia Bernarda, a la que ha servido y obedecido sin protestar. Y si algo no se había realizado a su gusto, exagera los hechos para poder destacar los fallos cometidos. Se oyen las campanas de la iglesia, el marido de Bernarda Alba ha muerto y lo están enterrando. Llegan a la casa, Bernarda Alba seguida de las mujeres del pueblo y sus hijas. Las mujeres que la acompañan, todas vestidas de luto, se ponen a hablar y Bernarda hecha a la Poncia discriminándola por sus condición social (cosa muy importante para Bernarda). Las mujeres del pueblo odian a Bernarda por su frío corazón, su mal genio y sus habladurías. Había una gran crueldad en los pensamientos de Bernarda, consecuencia de su insoportable comportamiento. Además, las mujeres del poblado le tienen miedo. Bernarda y las mujeres del pueblo hablan sobre la necesidad que tienen las hijas de la anfitriona de tener un novio, pero Bernarda les manda callar y lo niega, porque ella piensa que los hombres que hay en el pueblo no son dignos para sus hijas. Después de marcharse las mujeres fuera de la casa y reunirse con los hombres (que estaban todos en el patio esperando), Bernarda les dice a sus hijas que se preparen porque se han tapiado las puertas y ventanas, y por la muerte de su padre van a hacer luto de ocho años, cosa que ninguna desea pero todas se resignan menos una, Adela. Esta habla con su hermana Magdalena y le dice que quiere salir a la calle y que no quiere que su madre la domine. A todas las hermanas les da lastima porque es la más joven de todas y las más agraciada, le queda toda una vida por delante, pero al final, entre todas ellas le aconsejan que no lo haga y al final no la dejan hacerlo. Adela, llena de rabia e impotencia se marcha a su cuarto. Cuando todas las mujeres y hombres se van ya definitivamente (quedaba gente delante de la puerta de casa y en el patio), las hijas de Bernarda comienzan a hablar de la herencia que les ha dejado su difunto padre. Angustias, la hija mayor de Bernarda es la que mejor parte se va a llevar y por tanto Pepe el Romano, que es el mozo más apuesto del pueblo le va a pedir matrimonio. Todas las demás hermanas comentan la suerte de Angustias y al mismo tiempo, todas, muertas de envidia, empiezan a criticar a la hermana porque en realidad todas se morían de ganas de poder estar con un hombre. En este mismo momento entra Adela al salón, vestida con un vestido de color verde, que refleja el sentimiento de libertad y diversión que existe en Adela. Pero al encontrarse sometidas a Bernarda, no puede mostrar en público su hermoso vestido, teniendo que llevarlo en el patio de gallinas. A razón de que su madre no les permite llevar trajes de color, ni salir de casa, a causa del temor a las murmuraciones por encontrarse la familia de luto.

Entra en el salón Adela y lo primero que le dicen es que se lo debería regalar a Angustias porque se va a casar con Pepe el Romano y Adela, llena de rabia contenida no se lo puede creer porque ella esta enamorada de él en secreto desde hace mucho tiempo. En ese momento de tensión, una de las hermanas viene diciendo que pasaba Pepe el Romano y todas fueron a la ventana para mirarlo pero Adela al principio no quería pero al final no se pudo contener y fue con sus hermanas. Cuando Pepe ya pasó y las hermanas estaban con Bernarda apareció María Josefa que es la madre de Bernarda, y le dijo que se quería casar a pesar de su edad e irse del pueblo, y Bernarda le dijo a la criada que la encerraran a su habitación.

SEGUNDO ACTO:

En el segundo acto, todas las hermanas y la Poncia están cosiendo y bordando las sabanas de sus ajuares, de repente Magdalena le pregunta a Adela si no va a coser con ellas, pero no le responde, entonces las demás hermanas empezaron a comentar lo extraña que estaba últimamente y la cara de cansancio que tenia todo el día y poco a poco la conversación acabó en hablar de Pepe el Romano y Angustias, de lo tarde que se había ido la noche anterior, lo raro es que una lo habían oído irse sobre la una de la mañana y otras sobre las cuatro. Una, ante la pausa que se creó por la rareza del asunto, preguntó a Angustias que de que hablaban y ella reacia no les quiso contestar, pero la Poncia si que quiso decir el recuerdo que tenia ella de la declaración amorosa de su marido, Evaristo el Colín. Él, fue a la ventana de Poncia, se saludaron y estuvieron más de media hora los dos callados. La Poncia estaba muy nerviosa y con ganas de que él dijera o hiciese algo y al rato él, muy fogoso se acercó a la reja y la quería tocar, rozar.... Luego empezaron a reír todas y la Poncia explicó su experiencia matrimonial entre alabanzas y risas de las chicas. De repente Magdalena sale del cuarto y va a buscar a Adela. En cuanto entran en el cuarto donde estaban todas, Martirio no hace mas que recriminarle la mala cara que tiene y el cansancio. En ese momento llega a la casa el hombre de los encajes y salen todas menos Adela. Poncia y ella se quedan solas y Poncia la descubre y le dice que lo sabe todo, sabe que una de las noches que Pepe el Romano vino a ver a su hermana, Adela se puso junto a la ventana desnuda y con la luz encendida; sabe que cada noche se levanta muy tarde y se va hacia el granero, y que allí Pepe le espera, y que es por eso que tiene esa cara de cansada y esas ojeras, pero le dice que ese hombre es para su hermana y nunca será para ella. Entonces Adela, ofendida, reta a Poncia, y la criada le dice que se lo dirá a su madre si ella no le deja en paz, pero Adela no tiene intención. Vuelven las demás de ver los encajes, cuando sienten, a lo lejos, los muchachos que trabajan como segadores en los campos, de pueblo en pueblo. En ese momento pasaban por la calle cantando y todas las hermanas se fueron a la ventana a mirarlos.

Cuando acabaron de pasar, una de las hermanas, Angustias, se quejó que alguien le había quitado el retrato de Pepe, y se puso a chillar a las hermanas, acusando sobre todo a Adela. De repente salió Bernarda y preguntó que estaba pasando y Martirio se lo contó, entonces ésta preguntó a las chicas quien le había quitado el retrato pero nadie lo reconocía. Ante el panorama decidió buscarlo por las habitaciones de estas, y lo encontró entre las sabanas de Martirio, todas las hermanas se quedaron muy sorprendidas, incluida Poncia, pero Adela se lo temía; Bernarda al saber que había sido ella la pegó.

Bernarda, cuando se hubo tranquilizado, ordenó a sus hijas a dormir, pero ella se quedó hablando con la Poncia. Esta última se puso a hablar sobre las hijas de Bernarda, le intentó advertir de lo que estaba ocurriendo con indirectas, pero Bernarda, seguía en sus trece y no quiso hacer caso de las advertencias de su confidente, pero una cosa si queda entre ellas clara, hay que casar a Martirio cuanto antes mejor para calmar los ánimos de las hermanas. Al oír de que estaban hablando Poncia y Bernarda, una a una fueron saliendo de sus cuartos las chicas para explicar a su madre lo de las voces a las cuatro de la mañana, y una vez allí todas, la Poncia explicó una anécdota para todas y sobre todo con la mirada puesta en Adela, para que se diera cuenta de que lo que hacia no estaba bien. Les contó que la hija de Librada estaba soltera, pero tuvo un hijo no se sabe con quién, y para ocultar su vergüenza ante las malas lenguas del pueblo, lo mató y lo metió debajo de unas piedras; pero unos perros, unos días después, lo encontraron y lo sacaron de allí y lo primero que hicieron fue ponerlo en el tranco de su puerta. Por todo lo ocurrido el pueblo se rebeló contra ella y la quisieron matar. Todas estaban desacuerdo, sobre todo Martirio, pero Adela, la defendida porque creía en sus motivos.

TERCER ACTO:

En el principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está sentada en una silla aparte. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus cosas y Bernarda le pregunta por su marido mientras la invita a comer. Prudencia, acepta la invitación, y le explica que está enfadado con sus hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle por el enfado. Entonces Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadado con su hija por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias sobre cómo van los preparativos de su boda, y ella le comenta.

Cuando Prudencia se va, Adela, sale al portón acompañada de Amelia y Martirio. Magdalena, queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y Bernarda que está allí, empieza a decirle a Angustias que hable con Martirio, por lo del retrato, luego Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla y Angustias le dice que no, por que se va con su madre a la capital.

Entran las otras tres hermanas y Bernarda las manda a acostar a todas, Bernarda también se va y la Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan criticando la mala actuación de Bernarda, ellas saben que es tan orgullosa que ella misma se pone la venda en los ojos, y las dos están desacuerdo en que les gustaría dejar la casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela sale de su cuarto diciendo que la sed la ha despertado, cuando las criadas se van Adela sale sigilosamente y desaparece por la puerta del corral, a su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza por el camino hacia el corral con Maria Josefa, su abuela. Ésta, se haya en medio del patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos, cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena. Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos de esa casa, que la puerta se abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y esta sale del corral un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y Martirio hablaban sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe, porqué las dos se confiesan, Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre, ésta sale, pero salen también todas las demás hermanas y criadas. Martirio le dice a Bernarda que Adela estaba con Pepe en el pajar, Bernarda la riñe fuertemente. Angustias esta desolada por lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe. En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le a dado sale corriendo y se encierra en su cuarto. Se oye un golpe dentro de la habitación de Adela, Bernarda con un martillo la abre, la Poncia entra dentro y sale dando un grito. Adela se ha suicidado, se ha ahorcado en su cuarto.

Las pasiones de Adela, se desencadenan cuando se enfrenta con su madre y sus hermanas para demostrar su valentía y el amor que siente hacia Pepe el Romano, y la pasión de Martirio también es fuerte, y se desencadena en el momento que le confiesa a Adela, que ella también ama a Pepe el Romano.

En el desenlace final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: ¡Mi hija a muerto virgen! ¡Nadie diga nada!. Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.

Bernarda les dice a sus hijas que no lloren y si lo hacen cuando estén solas. Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!. (Últimas palabras de Bernarda antes de finalizar la obra).

BERNARDA

Desde que aparece en escena hasta que termina la obra Bernarda aparece como una mujer estricta, tradicional e intolerante, llevando cada uno de estos aspectos hasta los límites más extremos. Bernarda es una mujer de 60 años (página 115). Su cuerpo es fuerte y grande, propio de una mujer algo robusta. Es una señora muy tradicional, dominante, hipócrita y bastante machista. Bernarda es una mujer viuda, casada dos veces, de clase alta, es decir, con una buena posición social. Bernarda tiene cinco hijas: Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela. (página 115). Obliga a sus hijas a reprimir sus deseos y sus odios para dar una imagen limpia y honesta. (Acto tercero, página 187). Reconoce la importancia de esta crítica de qué dirán, en la que ella participa. Esa necesidad de Bernarda de saber lo que pasa en el pueblo está cubierta por sus criadas, a las que ordena mantenerla plenamente informada. (Acto primero páginas 126-127, acto primero páginas 131-132, acto segundo página 166, acto segundo página 170). Bernarda tiene muy claro el papel que debe ocupar una mujer y se asegura de que sus hijas lo cumplan a rajatabla y no se dejen llevar por sus impulsos, principalmente los que están relacionados con el plano sexual. (Acto primero página 128, acto primero página 131). Asume el poder de la casa después de morir su marido. Hace de su casa un mundo jerarquizado, en el que ella se encuentra en la cumbre. El bastón que lleva en escena indica claramente su autoridad. Su lenguaje está basado básicamente en órdenes, prohibiciones, exclamaciones, exigiendo silencio.... Se otorga el derecho de mandar en lo suyo y en lo de los demás, sin reparar en las consecuencias. (Acto segundo página 171, acto segundo página 177). Ese poder irracional va ligado a un deseo de poder controlarlo todo. Llega un momento en el que no puede controlar la situación y se pone una venda en los ojos para no ver lo que no quiere ver, que es lo que en realidad está pasando. Esta ceguera voluntaria es producida por el orgullo de no querer admitir que no lo puede todo. Bernarda deja claro que tanto ella como sus hijas pertenecen a una clase social superior a la del resto del pueblo. Por este mismo motivo impidió el casamiento de su hija Martirio con Enrique Humanas. Recordará insistentemente a sus hijas las obligaciones que tiene el ser de su clase. (Acto primero página 128, acto primero página134, acto segundo página 172).

En resumen, Bernarda representa el poder, la autoridad. Es uno de los principales focos de la frustración que padecen sus hijas.

LUCHA ENTRE EL INDIVIDUO

Y LA AUTORIDAD

Claramente de puede diferenciar como la autoridad de esta obra está caracterizada por Bernarda.

Las relaciones entre los personajes difieren mucho unas de otras, como comprobaremos a continuación.

La relación entre Bernarda y las criadas se basa en la típica relación amo-criado pero con algunas variantes con respecto a la relación de Bernarda con Poncia. La Poncia es una vieja criada de la misma “escuela” que Bernarda, como manifiesta ella, por lo que, como hemos dicho anteriormente, podría perfectamente considerarse de la familia, si no fuera porque Bernarda le recuerda continuamente guardar las distancias y no meterse en los asuntos que no le incumben.

En lo que se refiere a la relación de Bernarda con sus hijas, Bernarda se dirige a ellas en todo momento con un fuerte carácter autoritario, debido a éste carácter, las hijas de Bernarda no pueden hablar libremente con ella y procuran tener cuidado de que no oiga conversaciones que no puedan ser de su agrado.

La relación entre las hermanas va desde la más absoluta complicidad y preocupación, como es el caso de Martirio y Amelia hasta, el recelo y el odio más profundo, como el que sienten Martirio y Adela debido al amor que sienten las dos por Pepe el Romano.

La relación que existe entre María Josefa y Bernarda (madre e hija) podría clasificarse de vergonzosa por parte de Bernarda y de odio reprimido por parte de su madre. María Josefa es encerrada dentro de casa expresamente para que las vecinas no la vean y comenten sobre su locura. Ella, en cambio, desea lo mismo que las hijas de Bernarda: salir de la casa y casarse, esta última idea va acompañada de un deseo sexual.

Las vecinas y Bernarda mantienen una relación consistente en una “buena fachada por delante” y odio “al girar la espalda”. Esta relación se refleja muy bien en la escena del primer acto en la que las mujeres de luto (las vecinas) asisten al duelo del marido de Bernarda y en la que abundan las habladurías sobre ella por parte de las vecinas.

La relación que mantienen las hijas de Bernarda con la Poncia es de total confianza. Hablan entre ellas sin ningún tipo de tapujo.

CRÍTICA PERSONAL

En relación con la obra, debo decir que ha sido fácil y rápida su comprensión, cosa que me ha motivado su lectura. Es una buena obra, breve pero llena de contenido y simbolismo que puede servir para sacar diversas conclusiones.

Es conocido por todos que el papel de la mujer en la antigüedad, y hasta no hace demasiado, se ha visto arrinconado a un segundo plano, siempre por detrás del hombre. En este caso se muestra una sociedad en la que las mujeres, únicamente, permanecen en casa bordando o si son madres atendiendo a sus hijas, mientras que los hombres son los encargados de realizar el resto de las tareas. Obviamente, por mi condición de mujer no puedo aceptar, ni defender este comportamiento. Aunque la novela se sitúa años atrás, en la actualidad la mujer también se encuentra discriminada en muchos aspectos. A pesar de que se han producido muchos avances para llegar hacia una igualdad de sexos.

Me ha llamado la atención el final de la obra donde Adela se quita la vida pensando que su amado había fallecido, la postura que adopta su madre, es sin duda reveladora, puesto que para evitar las habladurías de sus vecinas, decide falsear el motivo de la muerte de su hija. En aquella sociedad tan rigorosa basada en la fidelidad, puede que tuviera bastante importancia la opinión del resto. Hay que recordar, que si Adela no hubiese tomado la decisión de suicidarse, su familia la hubiera rechazado, puesto que había ido contra las normas, contra la voluntad de su madre, la había desobedecido, siendo infiel con el prometido de su hermana.

Otro apartado a señalar, es la crítica que se le hace a Adela por relacionarse con Pepe el Romano, sin embargo, y como se ve reflejado en el libro, los hombres de aquella época, aún estando casados, tenían bien visto, la posibilidad de establecer relaciones con mujeres que no fuesen sus esposas. Esta es otra muestra de la discriminación a la que eran sometidas las mujeres, porque si para un hombre estaba permitido, ¿por qué para una mujer no?. Lo cierto es que actualmente, se tiene la misma opinión al respecto, y lo lamentable, es que la sociedad actual se define como más abierta y moderna, sin embargo, en muchos aspectos, seguimos pensando de la misma forma.

En esta obra se muestra una España interior, marcada por el nivel de vida de las personas y los comportamientos que demostraban ante la opinión publica; no se podía ser diferente. Muestra el estancamiento de una sociedad inmersa en una gran mentira, donde todo el mundo quería aparentar ser algo que no era o quería sacar partido de los que, en mejor o pero situación se encontraban, para su beneficio propio.

A mí en concreto la adaptación de la obra que he leído, me ha gustado mucho, porque es intrigante, dramática, trágica.... Me gustaría mucho verla representada en una obra de teatro o en la televisión.

BIBLIOGRAFÍA

- TÍTULO: La casa de Bernarda Alba.

- AUTOR: Federico García Lorca.

- OTROS DATOS: ediciones Cátedra, trigésima edición.