La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea. Generación del 27. Drama Lorquiano. Argumentos. Temas. Personajes. Crítica. Símbolos

  • Enviado por: Dama Negra18
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 15 páginas

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LA CASA DE

BERNARDA ALBA

ÍNDICE

A. Guía de lectura

  • ¿Qué temas predominan en cada uno de los actos?

  • ¿Qué es más importante en la obra: la crítica social o la crítica moral?¿Por qué?

  • “Los personajes, a excepción de Bernarda, son abstracciones o esquemas convencionales y no personalidades o caracteres bien definidos y desarrollados”¿estas de acuerdo con esta información?

  • ¿En que y como se manifiesta la locura en Maria Josefa?¿Conque finalidad introduce Lorca este personaje?

  • ¿Posee algún valor simbólico la ambientación espacial y la localización temporal?

  • ¿Consideras acertada la siguiente afirmación? Demuéstralo ¿Qué pretende con ello el autor? “En el habla de los personajes conviven rasgos del lenguaje coloquial con exquisitas figuras literarias”

  • Los símbolos (caballo, oveja, luna, agua, blanco, negro, verde,...) son fundamentales en la producción dramática y lírica de Lorca. Indica en qué momentos los utiliza y cuál es su posible significado.

  • B. Valoración crítica

  • ¿Qué temas predominan en cada uno de los actos?. Razona y demuestra tu respuesta.

  • El tema central de la obra es el enfrentamiento entre autoridad y libertad o el conflicto entre la realidad y el deseo. Podría hablarse de rebeldía contra represión, de naturaleza contra tradición,...

      • ACTO I

    Tenemos en las primeras páginas la lucha de clases, que se observa en los comentarios que hacen la criada y Poncia sobre Bernarda,

    La Poncia: Treinta años lavando sus sábanas; treinta años comiendo sus sobras; noches en vela cuando tose; días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el cuento; vida sin secretos una con otra, y sin embargo, ¡maldita sea! ¡Mal dolor de clavo le pinche en los ojos!
    Criada: ¡Mujer!

    La Poncia: Pero yo soy buena perra; ladro cuando me lo dice y muerdo los talones de los que piden limosna cuando ella me azuza; mis hijos trabajan en sus tierras y ya están los dos casados, pero un día me hartaré.

    Criada: Y ese día...

    La Poncia: Ese día me encerraré con ella en un cuarto y le estaré escupiendo un año entero. "Bernarda, por esto, por aquello, por lo otro", hasta ponerla como un lagarto machacado por los niños, que es lo que es ella y toda su parentela. Claro es que no le envidio la vida. La quedan cinco mujeres, cinco hijas feas, que quitando a Angustias, la mayor, que es la hija del primer marido y tiene dineros, las demás mucha puntilla bordada, muchas camisas de hilo, pero pan y uvas por toda herencia.

    También se da la lucha entre los pertenecientes a la misma clase social

    Criada: Por la puerta se va a la calle. Las sobras de hoy son para mí.

    Mendiga: Mujer, tú tienes quien te gane. ¡Mi niña y yo estamos solas!

    Criada: También están solos los perros y viven.

    Mendiga: Siempre me las dan.

    Criada: Fuera de aquí. ¿Quién os dijo que entrarais? Ya me habéis dejado los pies señalados. (Se van. Limpia.) Suelos barnizados con aceite, alacenas, pedestales, camas de acero, para que traguemos quina las que vivimos en las chozas de tierra con un plato y una cuchara. ¡Ojalá que un día no quedáramos ni uno para contarlo!

    Mientras la criada está limpiando hace alusión a los abusos como levantarle las enaguas detrás del corral cometidos por el señor.

    Criada: Sí, sí, ¡vengan clamores! ¡venga caja con filos dorados y toallas de seda para llevarla!; ¡que lo mismo estarás tú que estaré yo! Fastídiate, Antonio María Benavides, tieso con tu traje de paño y tus botas enterizas. ¡Fastídiate! ¡Ya no volverás a levantarme las enaguas detrás de la puerta de tu corral! (Por el fondo, de dos en dos, empiezan a entrar mujeres de luto con pañuelos grandes, faldas y abanicos negros. Entran lentamente hasta llenar la escena) (Rompiendo a gritar) ¡Ay Antonio María Benavides, que ya no verás estas paredes, ni comerás el pan de esta casa! Yo fui la que más te quiso de las que te sirvieron. (Tirándose del cabello) ¿Y he de vivir yo después de verte marchar? ¿Y he de vivir?

    Seguidamente ya cuando han entrado todas la mujeres que han acudido al funeral hay un diálogo entre algunas de estas y Bernarda, y se ve la hipocresía de la sociedad ya que primeramente se insultan y seguidamente rezan el responso.

    Mujer 2: (Aparte y en baja voz) ¡Mala, más que mala!

    Mujer 3: (Aparte y en baja voz) ¡Lengua de cuchillo!

    Mujer 1: (En voz baja) ¡Vieja lagarta recocida!

    La Poncia: (Entre dientes) ¡Sarmentosa por calentura de varón!

    Bernarda: (Dando un golpe de bastón en el suelo) ¡Alabado sea Dios!

    Todas: (Santiguándose) Sea por siempre bendito y alabado.

    Bernarda:

    ¡Descansa en paz con la santa
    compaña de cabecera!

    Todas:

    ¡Descansa en paz!

    También hay un fragmento en el que Bernarda para evitar que se chismorree por la relación de Pepe el Romano con Angustias. También se trata el tema de los chismorreos en los pueblos pequeños, que van de boca en boca.

    Pero el tema central de la obra es el luto, y la exageración de guardarlo ocho años en completa reclusión.

    Bernarda: Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.

      • ACTO II

    El tema principal es el enclaustramiento, ya que todas las féminas están recluidas por el luto y no pueden salir de casa. Se descubren las relaciones entre Pepe el Romano y Adela.

    La Poncia: ¡Adela, que es tu hermana, y además la que más te quiere!


    Adela: Me sigue a todos lados. A veces se asoma a mi cuarto para ver si duermo. No me deja respirar. Y siempre: "¡Qué lástima de cara! ¡Qué lástima de cuerpo, que no va a ser para nadie!" ¡Y eso no! Mi cuerpo será de quien yo quiera!

    La Poncia: (Con intención y en voz baja.) De Pepe el Romano, ¿no es eso?

    Adela: (Sobrecogida.) ¿Qué dices?

    La Poncia: ¡Lo que digo, Adela!

    Adela: ¡Calla!

    Y comienzan las primeras envidias entre las hermanas Adela, Martirio y Angustias por el mismo hombre.

    Angustias: (Entrando furiosa en escena, de modo que haya un gran contraste con los silencios anteriores.) ¿Dónde está el retrato de Pepe que tenía yo debajo de mi almohada? ¿Quién de vosotras lo tiene?

    Martirio: Ninguna.

    Amelia: Ni que Pepe fuera un San Bartolomé de plata.

    Angustias: ¿Dónde está el retrato?

    (Entran La Poncia, Magdalena y Adela.)

    Adela: ¿Qué retrato?

    Angustias: Una de vosotras me lo ha escondido.

    Magdalena: ¿Tienes la desvergüenza de decir esto?

    Angustias: Estaba en mi cuarto y no está.

    Martirio: ¿Y no se habrá escapado a medianoche al corral? A Pepe le gusta andar con la luna.

    Angustias: ¡No me gastes bromas! Cuando venga se lo contaré.

    La Poncia: ¡Eso, no! ¡Porque aparecerá! (Mirando Adela.)

    Angustias: ¡Me gustaría saber cuál de vosotras lo tiene!

    Adela: (Mirando a Martirio.) ¡Alguna! ¡Todas, menos yo!

    Martirio: (Con intención.) ¡Desde luego!

    Otro tema es el autoritarismo de Bernarda que no las ha dejado desarrollar como personas y la ignorancia de ésta sobre como son y como piensan sus hijas realmente cuando ella no está delante.

    La Poncia: (Siempre con crueldad.) No, Bernarda, aquí pasa una cosa muy grande. Yo no te quiero echar la culpa, pero tú no has dejado a tus hijas libres. Martirio es enamoradiza, digas lo que tú quieras. ¿Por qué no la dejaste casar con Enrique Humanes? ¿Por qué el mismo día que iba a venir a la ventana le mandaste recado que no viniera?[...]

    La Poncia: (Con odio envuelto en suavidad.) A Martirio se le olvidará esto.

    Bernarda: Y si no lo olvida peor para ella. No creo que ésta sea la «cosa muy grande» que aquí pasa. Aquí no pasa nada. ¡Eso quisieras tú! Y si pasara algún día estáte segura que no traspasaría las paredes.

    La Poncia: ¡Eso no lo sé yo! En el pueblo hay gentes que leen también de lejos los pensamientos escondidos

      • ACTO III

    Predominan la envidia entre Martirio por las atenciones que recibe de Pepe.

    Adela: (Acercándose.) Me quiere a mí, me quiere a mí.

    Martirio: Clávame un cuchillo si es tu gusto, pero no me lo digas más.

    Adela: Por eso procuras que no vaya con él. No te importa que abrace a la que no quiere. A mí, tampoco. Ya puede estar cien años con Angustias. Pero que me abrace a mí se te hace terrible, porque tú lo quieres también, ¡lo quieres!

    Martirio: (Dramática.) ¡Sí! Déjame decirlo con la cabeza fuera de los embozos. ¡Sí! Déjame que el pecho se me rompa como una granada de amargura. ¡Le quiero!

    Adela: (En un arranque, y abrazándola.) Martirio, Martirio, yo no tengo la culpa.

    Martirio: ¡No me abraces! No quieras ablandar mis ojos. Mi sangre ya no es la tuya, y aunque quisiera verte como hermana no te miro ya más que como mujer. (La rechaza.)

    La derrota de Bernarda ya que todo por lo que había luchado, las apariencias, el preservar las tradiciones, el honor, la honra; lo ha perdido por culpa de su autoritarismo y por otro lado la preocupación por las apariencias y que no se sepa la deshonra de Adela.

    Bernarda: No. ¡Yo no! Pepe: irás corriendo vivo por lo oscuro de las alamedas, pero otro día caerás. ¡Descolgarla! ¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestirla como si fuera doncella. ¡Nadie dirá nada! ¡Ella ha muerto virgen! Avisad que al amanecer den dos clamores las campanas.

    Martirio: Dichosa ella mil veces que lo pudo tener.

    Bernarda: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija.) ¡A callar he dicho! (A otra hija.) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!

  • ¿Qué es lo más importante en la obra: la crítica social o la crítica moral? ¿Por qué?

  • La crítica moral se le hace a Bernarda, ya que esta con sus rectos modales, con su autoritarismo y su defensa de las apariencias, ha creado un clima de represión y de aislamiento a sus propias hijas. Sin duda ella es la culpable del desenlace de la obra, ya que esas ansias que tienen todas sus hijas por dejar una existencia enclaustrada llevan a Adela a una situación en la que ha perdido todo lo que su madre defendía, Martirio es mezquina, envidiosa y pese a su deformidad anhela a Pepe el Romano y Angustias utiliza el dinero para conseguir un marido. Por otro lado

    La crítica social va desde los exagerados lutos (ocho años) hasta los cotilleos, la excesiva preocupación por la honra y el decoro, la defensa de las apariencias ante todo. La crítica social está en caminada a reivindicar la situación de la mujer, la reclusión en que viven tras enviudar, la repromisión de su sexualidad, la sumisión al barón...

  • “Los personajes, a excepción de Bernarda, son abstracciones o esquemas convencionales y no personalidades o caracteres bien definidos y desarrollados” ¿Estás de acuerdo con ésta afirmación?

  • Yo pienso que los personajes son modelos todos, aunque están mucho más evolucionados, ya que cada personaje también posee rasgos propios

    Bernarda es la encarnación hiperbólica de las fuerzas represivas, representa las convenciones morales y sociales más tradicionales. Posee una mentalidad tradicional y por tanto para ella tiene mucha importancia las críticas y el "qué dirán". Su intención es aparentar buena fachada aun cuando no se corresponda con la realidad. Como mujer fuerte muestra su oposición a impulsos eróticos. La decencia, la honra, la obsesión por la virginidad muestran su concepción tradicional que refleja el papel de la mujer frente al del hombre (a las mujeres se les exigía mayor rigidez; a los hombres "todo se les consiente". Posee un orgullo de casta, es decir, tiene la conciencia de pertenecer a una capa social superior y por ello impide un noviazgo de Martirio (por razones sociales); a todas las hijas les recuerda que tienen una posición social que mantener y que deben relacionarse con los "de su clase". Su autoridad, poder indicado por el bastón, que siempre lleva en escena, y el lenguaje prescriptivo (órdenes, prohibiciones, "Silencio") "tirana", "mandona", "dominanta" le confieren un poder que aumente su “ceguera que” y que le hace tomar sus deseos por realidades, un querer que las cosas sean como su voluntad dispone

    Todas las hijas viven entre la reclusión impuesta y el deseo del mundo exterior ("querer salir"). Todas ellas están más o menos obsesionadas por lo erótico. Estos deseos eróticos pueden ir unidos (o no) a la idea del matrimonio, único cauce permitido para salir de aquel encierro. Las cinco hijas de Bernarda encarnan un abanico de actitudes que van de la sumisión o la resignación a la rebeldía.

    ANGUSTIAS

    Tiene 39 años; es hija del primer matrimonio de Bernarda

    Es la única heredera de una envidiable fortuna que no tarda en atraer, pese a su edad y su falta de encantos a Pepe el Romano

    En su forma de ser se refleja que ha perdido la ilusión y la pasión.

    MAGDALENA

    30 años

    Por una parte da muestras de sumisión, pero también expresa con amargas protestas su malestar. Ella hubiera preferido ser un hombre, ya que ya ha abandonado la idea de casarse y como en numerosas ocasiones dice le gustar más ir a segar el trigo y pasear por los campos.

    AMELIA

    27 años; Es de los personajes que menos aparecen en el diálogo. Su resignación a los deseos de su madre la han convertido en un ser sumiso preocupada por el bienestar de Adela y sus otras hermanas. No plantea conflictos ni participa en la lucha por Pepe el Romano. Teme a su madre y se muestra tímida. Su nombre significa “sin miel”

    MARTIRIO

    24 años. Es el personaje más desfigurado físicamente, esta disminución física la convierte en un ser mezquino y envidioso, ya que sabe que nunca podrá tener a Pepe el Romano. A la vez es el personaje más complejo y está resentida porque el pretendiente con el que hubiera podido casarse al no ser de su clase fue apartado por su madre sin que Martirio se enterara.

    Es enfermiza y siempre está deprimida por su situación física. Además la pasión que siente por Pepe la lleva hasta una irreprimible vileza

    ADELA

    20 años

    Encarna la rebeldía. Es la más joven, hermosa, y apasionada, su vitalismo (traje verde), su fuerza, su pasión le hacen prorrumpir en exclamaciones escandalosas: "¡Mi cuerpo será de quien yo quiera!" o "¡Lo tendré todo!"

    en desafío abierto con la moral establecida, está dispuesta a convertirse en querida de Pepe el Romano aunque sea ponerse una "corona de espinas"

    El momento culminante de este personaje es cuando rompe el bastón de mando de Bernarda ya que expresa su rebeldía

    MARIA JOSEFA

    La abuela. En sus palabras se mezclan locura y verdad "¡Déjame salir!"; es la portavoz de un anhelo común. Agranda líricamente los problemas centrales: la frustración de las mujeres, el anhelo de matrimonio y de maternidad, el ansia de libertad, de espacios abiertos.

    LA PONCIA

    Es la vieja criada: interviene en las conversaciones, en los conflictos, hace advertencias, da consejos, y hasta tutea a Bernarda pero ésta no deja de recordarla las distancias que las separan por lo que ella asume su condición pero está llena de un rencor contenido. Las conversaciones con las hijas son de un modo abierto y descarado de hablar de lo sexual aportarán un elemento de contraste y turbias incitaciones.

    La sabiduría rústica por su desgarro popular y por el sabor, la riqueza y la creación de su habla

    PEPE EL ROMANO

    No aparece en escena pero está omnipresente

    Representa la encarnación del Hombre, del " objeto del deseo" con todo lo que se va diciendo de él se compone un retrato suficientemente perfilado. Por un lado su doblez: va detrás del dinero de Angustias, y por otro su enamoramiento de Adela

  • ¿En qué y cómo se manifiesta la locura de Mª Josefa? ¿Con qué finalidad introduce Lorca este personaje?

  • Maria Josefa vive encerrada en la casa por su propia hija, a causa de la ciega convicción de ésta por guardar las apariencias y que nadie murmure a su alrededor o por su causa. La locura de Mª Josefa se manifiesta diciendo lo que las demás féminas de la casa, por estar reprimidas, no se atreven a decir.

    La locura de Mª Josefa se manifiesta en los momentos de mayor carga dramática como son: en el final del acto primero.

    María Josefa: Bernarda, ¿dónde está mi mantilla? Nada de lo que tengo quiero que sea para vosotras, ni mis anillos, ni mi traje negro de moaré, porque ninguna de vosotras se va a casar. ¡Ninguna! ¡Bernarda, dame mi gargantilla de perlas!

    Bernarda: (A la Criada.) ¿Por qué la habéis dejado entrar?

    Criada: (Temblando.) ¡Se me escapó!

    María Josefa: Me escapé porque me quiero casar, porque quiero casarme con un varón hermoso de la orilla del mar, ya que aquí los hombres huyen de las mujeres.

    Bernarda: ¡Calle usted, madre!

    María Josefa: No, no callo. No quiero ver a estas mujeres solteras, rabiando por la boda, haciéndose polvo el corazón, y yo me quiero ir a mi pueblo. ¡Bernarda, yo quiero un varón para casarme y tener alegría!

    Bernarda: ¡Encerradla!

    María Josefa: ¡Déjame salir, Bernarda!

    (La Criada coge a María Josefa.)

    Bernarda: ¡Ayudarla vosotras!

    (Todas arrastran a la vieja.)

    María Josefa: ¡Quiero irme de aquí! ¡Bernarda! ¡A casarme a la orilla del mar, a la orilla del mar!

    Y durante el tercer acto en las secuencias finales primeramente aparece cantando una cancioncilla de cuna cogiendo a una oveja como si fuera un niño

    María Josefa:

    Ovejita, niño mío,
    vámonos a la orilla del mar.
    La hormiguita estará en su puerta,
    yo te daré la teta y el pan. [...]

    Seguidamente dialoga con Martirio y a esta última le hace ver lo que ella, María Josefa, ha tenido y que sus nietas nunca tendrán

    María Josefa: Tú eres Martirio, ya te veo. Martirio, cara de martirio. ¿Y cuándo vas a tener un niño? Yo he tenido éste.

    María Josefa: Ya sé que es una oveja. Pero, ¿por qué una oveja no va a ser un niño? Mejor es tener una oveja que no tener nada. Bernarda, cara de leoparda. Magdalena, cara de hiena.

    María Josefa: Es verdad. Está todo muy oscuro. Como tengo el pelo blanco crees que no puedo tener crías, y sí, crías y crías y crías. Este niño tendrá el pelo blanco y tendrá otro niño, y éste otro, y todos con el pelo de nieve, seremos como las olas, una y otra y otra. Luego nos sentaremos todos, y todos tendremos el cabello blanco y seremos espuma. ¿Por qué aquí no hay espuma? Aquí no hay más que mantos de luto.

    María Josefa: Cuando mi vecina tenía un niño yo le llevaba chocolate y luego ella me lo traía a mí, y así siempre, siempre, siempre. Tú tendrás el pelo blanco, pero no vendrán las vecinas. Yo tengo que marcharme, pero tengo miedo de que los perros me muerdan. ¿Me acompañarás tú a salir del campo? Yo quiero campo. Yo quiero casas, pero casas abiertas, y las vecinas acostadas en sus camas con sus niños chiquitos, y los hombres fuera, sentados en sus sillas. Pepe el Romano es un gigante. Todas lo queréis. Pero él os va a devorar, porque vosotras sois granos de trigo. No granos de trigo, no. ¡Ranas sin lengua!

    Este personaje puede haber sido introducido para que sirva de contrapunto al autoritarismo y el carácter represivo bajo el que viven todas las habitantes de la casa. Así Mª Josefa, con su locura y sus ganas de vivir pese a su edad, aporta más dramatismo a la situación de sus nietas “enclaustradas”, reprimidas, sin libertad bajo el mando de una autoritaria madre. También puede que al introducir esta figura haya querido darle un enfoque más liberal, frente al conservadurismo de la sociedad, es posible que el autor refleje su propia opinión en el personaje de Mª Josefa, y de alguna forma la sociedad vea la crítica.

  • ¿Posee algún valor simbólico la orientación espacial y la localización temporal?

  • En las acotaciones señala (Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena.)

    La casa está rodeada por unos fuertes muros para mantener las apariencias, y que los chismorreos no salgan de fuera de la casa, la casa tiene habitaciones blancas y éste color se puede relacionar con la claridad, la apariencia, la limpieza. Los arcos de las puertas tienen similitud con las lápidas, y de ahí la constante presencia de la muerte. Podría decirse que la casa es como un convento y que todas están recluidas.

    Además, en los escenarios cada vez están más dentro de los muros de la casa, es decir, el primer acto la habitación blanquísima está más exterior en la casa, en el segundo acto la habitación da a las habitaciones de las hijas de Bernarda y el tercer acto se desarrolla en una habitación interior de ligeros tonos azul que da al patio.

    La época en que se ambienta es el verano, que es símbolo de juventud, alegrías, amores; el agobiante calor carga la atmósfera de la casa, así como crea una sensación de agobio, y ahogo. El constante cambio de día anoche puede representar la hipocresía de las habitantes de la casa, que por la noche bajo la supervisión de Bernarda se comportan y por la noche cuando está duerme dejan en libertad sus sentimientos y se “desmelenan”

  • ¿Consideras acertada la siguiente afirmación?. Demuéstralo ¿Qué pretende el autor con ello?. “En el habla de los personajes conviven rasgos del lenguaje coloquial con exquisitas figuras literarias”

  • Estoy de acuerdo con la afirmación ya que los rasgos lingüísticos propios del habla vulgar le dan un toque de realismo y de adecuación lingüística a los personajes

    Se puede observar claramente el diálogo, que se caracteriza por su fluidez, el nervio y la intensidad.

    Predominan las réplicas cortas y rápidas y a menudo llama la atención la sentenciosidad con que los personajes las dan. Se unen realidad y poesía.

    Mujer 3: (Aparte y en baja voz) ¡Lengua de cuchillo!

    Mujer 1: (En voz baja) ¡Vieja lagarta recocida!

    Bernarda: (Arrojando el abanico al suelo) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre

    El lenguaje lorquiano tiene además un intenso sabor popular. Está hondamente arraigado en el habla popular, especialmente en la andaluza, lo cual se puede observar claramente en los giros y palabras, en el gusto por la hipérbole y en la creatividad.

    La Poncia: ¡Quisiera que ahora, que no come ella, que todas nos muriéramos de hambre! ¡Mandona! ¡Dominanta! ¡Pero se fastidia! Le he abierto la orza de chorizos.

    Bernarda: Igual que si hubiera pasado por ella una manada de cabras. (La Poncia limpia el suelo) Niña, dame un abanico.

    Bernarda: Nada. ¡Ni un botón! ¡Ni el pañuelo con que le hemos tapado la cara! (Sale lentamente apoyada en el bastón y al salir vuelve la cabeza y mira a sus criadas. Las criadas salen después.)

    Se debe mencionar también la dimensión poética del diálogo, cargado de simbolismo: imágenes y comparaciones. Con ello se crea una atmósfera dramática y se consigue una individualización de los personajes.

  • Los símbolos (caballo, oveja, luna, agua, blanco, negro, verde,...)son fundamentales en la producción dramática y lírica de Lorca... Indica en qué momentos los utiliza y cuál es su posible significado

  • Los símbolos afectan desde los nombres de los personajes hasta las referencias de las acotaciones, así podemos encontrarnos:

    Alba: significa blanca, la blancura también está presente en la primera acotación del acto primero Pág. 51 ( Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda). La blancura o el color blanco puede estar relacionado con la claridad y las apariencias

    Bernarda: es un nombre de origen germánico, que significa (fuerza de oso) y que puede estar relacionado con el carácter de la protagonista, que es fuerte, dominante y autoritaria

    Angustias: la hija mayor de Bernarda, el nombre de Angustias tiene un carácter premonitorio como se ve a lo largo de la obra.

    Magdalena: la segunda hija de Bernarda, tiene referencias al refrán llorar como una magdalena, ya que ésta, lo hace bastante frecuencia a lo largo de la obra

    Martirio: la cuarta hija de Bernarda, que tiene defectos físicos, lo que resulta un martirio para ella misma.

    Adela: la quinta hija de Bernarda, su nombre significa (de naturaleza noble) es más eufórica y más espontánea dada su juventud.

    Poncia: la criada de Bernarda, su nombre guarda relación con la prudencia y la sabiduría que le ha otorgado la vejez y también tiene el carácter simbólico de “lavarse las manos”, como ya hizo Poncio Pilatos con Jesucristo

    Maria Josefa: madre de Bernarda, su nombre está compuesto por el de los padres de Cristo, por ello en el tercer acto dice que quiere ir a (los ramos del Portal de Belén)

    Muros gruesos: protegen y dan intimidad, es también una forma de guardar las apariencias

    Puertas en arco: el arco sirve para recordar las sepulturas, de ahí la presencia de la muerte

    Los paisajes inverosímiles de los cuadros: por un lado reflejan la situación de relativa riqueza de la familia que tiene cuadros colgados adornando, y por otra parte son una ventana al mundo fantástico, lejos de normas, monotonía y directrices.

    El bastón de Bernarda: símbolo de autoridad y símbolo de envejecimiento y pérdida de la razón así como de la necesidad de ayuda

    El arca: símbolo de riqueza (Pág. 60)

    El pozo: simboliza la muerte, ya que es profundo, oscuro (Pág. 60)

    El abanico que ofrece Adela a su madre (Pág. 60) : es alegre y de colores vivos, como Adela.

    Traje verde que se hizo Adela para su cumpleaños (Pág.66): Es un gesto de rebeldía de Adela que durante el luto se pone un traje verde para ir al corral y que la vean las gallinas, el verde tiene un carácter de exaltación vital.

    Pepe el Romano: símbolo de Roma, la fuerza de su imperio

    Mar: (¡Quiero irme de aquí Bernarda!, a casarme a la orilla del mar, Pág. 72), aquí el mar es un símbolo de vida, de libertad de plenitud

    Negro: (Había un nublo negro de tormenta y hasta cayeron algunas gotas. Pág.74) aquí el nublo tiene relación con el negro, que da un carácter premonitorio de desgracias inminentes.

    Caballo: relaciona a Pepe el Romano con el mundo animal, el caballo es símbolo de la virilidad y de la muerte. (acto tercero, escena uno, Pág. 95)

    Oveja: (Ovejita, niño mío, vámonos a la orilla del mar.. Pág. 105) en esta ultima aparición, Maria Josefa entona una cancioncilla de cuna oveja aquí es un termino cariñoso para llamar al niño, simboliza que ella ha tenido hijos y que sus nietas no los tendrán probablemente.

    VALORACIÓN CRÍTICA

    Federico García Lorca, nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición desahogada. Compuso la mayor parte de su obra en el periodo entre guerras.

    Es probable, que el drama de Bernarda Alba estuviera inspirado en los lugares cercanos a su pueblo.

    El autor pretende reivindicar la situación dramática que viven las mujeres. En cuanto al contenido, toda la obra presenta una crítica social hacia los valores tradicionales que mantienen a la mujer sumisa, sin libertad, recluida etc. En esta obra adquiere gran importancia la crítica a la sociedad que como Bernarda prefiere lo tradicional. En la obra el conflicto más importante bajo el que está contenido todo el problema sin duda es la rivalidad entre conservadurismo y liberalismo. Por un lado Bernarda autoritaria, y fiel a la tradición y por otro sus hijas oprimidas por la tradición y con anhelos de ser libres.

    En cuando a los temas secundarios como son la envidia entre hermanas, se pueden interpretar como la corrupción social, la lucha de clases siempre entre Bernarda que deja claro orgullo de clase y Poncia una criada. También las luchas entre los pertenecientes a la misma clase que se manifiestan en la criada y la mendiga, ambas peleándose por las sobras. En definitiva la obra refleja de una forma real la situación que vivían las mujeres y los conflictos entre clases sociales.

    Y en cuanto a la forma podemos decir que los actos primero segundo y tercero coinciden con la introducción, nudo y desenlace sin embargo se aprecian tres partes distintas en la obra. Primero aparece una exposición de la situación, una localización espacio - temporal y una presentación de los personajes. Se dice que ha muerto el señor Alba y que Bernarda va a imponer el luto en su familia. En la segunda parte, el desarrollo, se anuncia la boda de Angustias con Pepe el Romano y a partir de este momento la tensión va en aumento. Se muestran las envidias y amores de las demás hermanas, aparece el misterio de las ventanas y de los encuentros nocturnos. El momento cumbre es cuando se desvela que Adela y Pepe habían mantenido una relación. La última parte, el desenlace, tiene un final trágico, el suicidio de Adela al creer ésta que su madre ha matado a su amado Pepe.

    Para darle realismo a la obra el autor combina el lenguaje popular con recursos literarios como comparaciones, hipérboles, metáforas y sobretodo cabe destacar el lenguaje lleno de símbolos, lo que pone de manifiesto una preocupación estética así como una elaboración “planificada”

    La historia amorosa que plantea es una mera herramienta para darle cabida al conflicto tradición- libertad, así consigue enfrentar a estas dos mentalidades. Sin embargo aunque se conoce la ideología liberar del Lorca no triunfa la libertad, ya que todas las féminas continúan encerradas, lo cual hace más impactante la situación y que por tanto el espectador se compadezca de ellas. También podemos considerar el suicidio de Adela una forma de escape de la agobiante situación de la casa, entonces podemos decir que finalmente ella es la única de todas que ha conseguido escapar.

    Lorca hace una crítica muy dura a la sociedad conservadora, pero también a la población, ya que antes de empezar el responso las asistentes al funeral se habían estado insultando, luego deja a estos personajes como hipócritas y falsos.

    Para que la crítica adquiera mayor importancia utiliza personajes modelo, de manera que engloben distintas mentalidades y así pueda criticar abiertamente los defectos de cada una de estas, así Bernarda es el autoritarismo, Adela la libertad excesiva, Martirio es la maldad y la envidia, Angustias la sumisión, Amelia la conformidad, Magdalena la que anhela ser lo que no es, Poncia la criada resentida, Pepe el egoísta que en el fondo quiere el dinero y a Adela. Y por último está el personaje de María Josefa que es sin duda la voz que expresa todo los conflictos, la que actúa como una conciencia colectiva de todas las habitantes de la casa. Maria Josefa representa todo lo que un no pueden tener las hijas, como un marido, hijos, amor, pasión.... e incluso lo que no ha tenido Bernarda, ya que ésta no entiende la necesidad de sus hijas por querer tener amor, marido...

    En cuanto a las funciones del lenguaje hay una función poética, ya que el autor aunque utiliza elementos vulgares para dar un registro lingüístico a los personajes, también utiliza abundantes recursos retóricos como la enumeración, hipérbole, comparación, algunos de ellos muy propios del habla andaluz. Otra función que predomina es la referencial, ya que se aportan hechos y personajes, ya que al parecer por ejemplo Pepe el Romano está inspirado en un hombre real que vivió a unos 12 Km. de Valderrubio, al igual que algunas anécdotas de las que se habla en el libro.

    En conclusión la obra de Lorca tiene una crítica muy fuerte hacia la mentalidad de la sociedad de entreguerras. Refleja la sociedad de una forma única ya que los matices del habla vulgar le dan realismo y verosimilitud. Los personajes-modelos engloban a un abanico de diferentes mentalidades por lo que la crítica no sólo se hace a un sector. Queda reflejada en la obra una preocupación estética que se pone de manifiesto con abundantes hipérboles, comparaciones, metáforas... que también se manifiestan en el habla andaluz.

    BIBILIOGRAFÍA

    García Lorca, Federico: La casa de Bernarda Alba (1987). ED. Castalia Didáctica.