La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca

Literatura española contemporánea. Generación del 27. Teatro del siglo XX. Drama lorquiano. Argumento. Biografía. Temas

  • Enviado por: Bokeron
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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  • INTRODUCCIÓN------------------------------------------------- 2

  • ARGUMENTO Y ESTRUCTURA---------------------------- 3

  • TEMAS--------------------------------------------------------------- 4

  • AUTOR, MOVIMIENTO Y CARACTERÍSTICAS DE

LA OBRA------------------------------------------------------------ 5

  • VALORACIÓN----------------------------------------------------- 8

  • BIBLIOGRAFÍA--------------------------------------------------- 9

ARGUMENTO Y ESTRUCTURA

El argumento de la obra esta dividido en diferentes actos:

ACTO 1

La obra comienza tras el entierro del marido de Bernarda Alba. Esta ordena a sus hijas un luto de ocho años de duración y las acusa de fijarse en algunos hombres el mismo día del funeral de su padre. Para ella ningún hombre del pueblo esta a la altura de sus hijas y por esta razón las controla estrictamente. Las hijas por su parte, dudan de la necesidad de un marido ya que eran muchos los rumores a cerca de los hombres del pueblo. Días más tarde, Magdalena informa a sus hermanas de la intención de Angustias de casarse con Pepe el Romano. Éstas, aún alegres por la noticia, sospechan que Pepe sólo le ama por la herencia que va a recibir. El acto finaliza con la pedida de manos de Angustias.

ACTO 2

Todas las hermanas están contentas con la boda excepto Adela quien finge tener sueño para no coser el traje de boda de su hermana. Angustias sospecha de los celos de su hermana y se lo cuenta a las demás. La Poncia, tras hablar con Adela confirma las suposiciones: Adela está enamorada de Pepe el Romano. Poncia le aconseja no decir nada. Más tarde la desaparición del retrato de Pepe lleva Bernarda a buscarlo ella misma con la sorpresa de encontrarlo entre las sabanas de Martirio. Ésta se excusa diciendo que había sido una broma. Al final del acto, en una conversación entre La Poncia y Bernarda, la criada explicar a su ama el amor que sienten sus hijas hacia Pepe mas ella hace oídos sordos.

ACTO 3

Con toda la familia acostada, Adela va al corral donde Pepe el Romano le estaba esperando. Allí se encuentra a Martirio y le dice que no debería estar allí. La discusión entre ellas hace que Bernarda se despierte y al descubrir que Angustias había sido deshonrada, dispara a Pepe quien no es herido. Adela cree que ha muerto y decide quitarse la vida ahorcándose. La obra concluye con la orden de Bernarda de guardar silencio sobre lo ocurrido y de decir que Adela había muerto virgen.

La obra se estructura en tres actos si atendemos a su estructura externa y cada uno de ellos equivale a la introducción, al nudo y al desenlace. En el primero de ellos se realiza la exposición de la situación, una localización espacio - temporal y una presentación de los personajes. Se presenta el carácter exigente de Bernarda y las ideas contrarias de su hija Adela. e

TEMAS

El tema principal de La Casa de Bernarda Alba es el continuo enfrentamiento entre el "yo" liberador y la colectividad represora. Este conflicto se realiza dentro de la casa, cuatro paredes que se convertirán en una cárcel para las hijas, al mando de Bernarda quien con su carácter autoritario, dirigirá y mantendrá bajo su control y conocimiento a unas hijas deseosas de libertad, de liberarse de la presión a la que están sometidas y ansiosas de tomar sus propias decisiones. Así se creará una continua lucha de contrarios.

Existen dos constantes muy visibles dentro de la obra: "amor y muerte". La muerte aparece al principio con el luto de ocho años exigido por la ideología retorcida y anticuada de Bernarda. Este será el desencadenante de un acto de rebeldía por parte de Adela, quien en una situación extrema, decide enfrentarse a su madre asumiendo lo que pueda pasar. Ella al luchar por sus intereses se siente satisfecha pero crea un cierto desconcierto para sus hermanas, quienes siguen sumisas a su madre y a sus ordenes. Otro caso en el que aparece la muerte es al final de la obra cuando Adela frustrada por su amor ciego a Pepe el Romano, decide que no puede seguir así y acaba con su vida.

Por otra parte esta el amor, las ansias de amor de las hijas, quienes desean casarse. También es latente el enamoramiento que sienten todas por el mismo hombre. De ahí salen los celos y envidias familiares. Todas ellas envidian a Angustias por su relación con Pepe. Adela por su juventud, ve el amor como algo carnal, ligado hacia el deseo y no ve bien las relaciones surgidas por el tema económico como la de su hermana y el hombre a quien ella también ama. Además siente una inmensa atracción por el sexo, tema tabú para la familia, pues Bernarda quiere que sus hijas se alejen de los hombres y sean vírgenes y todo por el "¿qué dirán?" y las apariencias.

Otro de los temas de gran importancia es el odio. Todo el pueblo siente un gran odio hacia Bernarda por su manera de ser. Le ven como un personaje malévolo, que no transgrede al tomar el mando de la casa tras la muerte de su marido. Les molesta que impida salir los problemas de su hogar al exterior y quieren descubrir la fuerte tensión que hay en su interior. Sus delirios de persona adinerada hacen que su imagen sea aún más negativa para las vecinas. Así, estas se convertirán en las guardianas metafóricas de la casa, rodeándola de miradas disimuladas.

No solo existe la envidia entre las hijas, también está la envidia que sienten las criadas hacia Bernarda. La ven como una mujer que lo tiene casi todo pero que no se merece nada. Por su parte, Poncia no siente envidia sino odio. En sus frases se refleja la antipatía que siente hacia ella y hacia su carácter. Así, estas frases como "mandona" o "dominanta" dan un cierto realismo a la situación. Ésta, al contrario que las demás criadas, no teme a exponer a su ama sus pensamientos y se opone a sus ideas sin llegar a plantarla cara.

También aparece una crítica social pero no hacia todo el sistema socio-moral andaluz sino contra la perversión y el abuso de ello y la hipocresía de los que carecen de ella. Se critica una ideología tanto autoritaria y represiva como anticuada y opuesta a la libertad de las personas obligadas a seguir los cánones predispuestos por la sociedad. Si se saltan estos cánones serán criticados por la gente.

Son muchos los subgéneros en esta obra que aunque aparecen más indirectamente son de gran importancia. Uno de estos temas es la represión de la mujer. Para Bernarda, las mujeres siempre han de estar sometidas y su único derecho es obedecer a su padre o madre y una vez casada, a su marido. María Josefa y su supuesta locura hacen una critica a este tema pues esta, encerrada bajo el mandato de su hija Bernarda, defiende la libertad de la persona y el derecho como mujer a recrearse y a vivir.

También esta la diferencia entre clases sociales, es decir, la jerarquía y el enfrentamiento que estas suponen. Bernarda, perteneciendo a una clase social alta, no quiere aparentarse con alguien que no esté a su nivel y se cree con poder suficiente como para manejar a alguien que esté por debajo. Así, podemos observar la condición de la mujer en la sociedad española de esta época y el orgullo de casta en una sociedad de moral tradicional que creo una frustración irreparable para las mujeres.

AUTOR, MOVIMIENTO Y CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

El autor de La Casa de Bernarda Alba es Federico García Lorca. Nació en Granada en el año 1898. Era hijo de familia con una buena posición económica y estudió bachillerato en su ciudad natal. Dos fases de sus años formativos tuvieron un mayor efecto en él: sus estudios de música y su afiliación en la Residencia de Estudiantes en Madrid. La primera hizo que participase en actividades musicales y que conociese a músicos importantes, mientras que la segunda le permitió hacerse amigo cercano de autores y artistas como Luis Buñuel, Pablo Neruda y Salvador Dalí. Concluyó sus estudios de derecho en el año 1923 pero decidió dedicarse a la poesía y al teatro únicamente. Con esto, Lorca pasó a formar parte del extraordinario grupo de poetas llamado “La Generación del 27”.

Federico García Lorca publicó su primer poemario en el año 1921 y no volvió a publicar ninguno más hasta seis años después. Durante ese tiempo, se dedicó a escribir los poemas del “cante jondo” andaluz, los cuales eran acompañados por una guitarra. Lorca fue simultáneamente poeta y dramaturgo durante toda su carrera. Algunas de sus obras de teatro más conocidas son “La zapatera prodigiosa”, “Bodas de sangre”, “Yerma” y “Doña Rosita la Soltera”. Sus obras son principalmente trágicas y sus personajes están atrapados en unas circunstancias de las cuales no hay salida. Lorca, que había manifestado su posición antifascista, murió fusilado en el año 1936 en Granada, a comienzos de la guerra civil.

Federico García Lorca formó parte del grupo de escritores y artistas conocido como “Generación del 27”. La generación del 27 surgió a partir de un homenaje a Góngora en el tricentenario de su muerte. Góngora, había tenido un estilo innovador en su poesía y al no considerarlo como un autor de prestigio, los academicistas se negaron a hacer el homenaje. Los autores de la generación del 27, en cambió, lo veían como un maestro y crearon un nuevo estilo literario que mezclaba la tradición y lo nuevo: el romancero y el lenguaje poético de Góngora con el surrealismo.

Los autores de la generación del 27 pretenden expresar la belleza a través de la imagen. Eliminan de sus poesías todo lo que no es belleza y así logran alcanzar lo que ellos llamaban poesía pura. Se preocupan especialmente de la expresión lingüística, y emplean un lenguaje lleno de subjetividad y de fantasía. Las estrofas son tanto tradicionales como clásicas. El verso es libre y los autores buscan un ritmo especial en la repetición de palabras y en el paralelismo. Los temas más comunes en este movimiento son los asuntos del hombre, como el amor, la muerte o el destino.

El teatro de García Lorca es considerado el más importante, escrito en castellano durante el siglo XX, junto al de Valle-Inclán. Es un teatro que mezcla temas clásicos con la idea de la Andalucía trágica. Se trata de un teatro culto a la par de poético con un enfoque social y popular. El planteamiento principal es el enfrentamiento entre la “libertad” y a “autoridad”. Sus obras contienen una gama muy amplia de símbolos. Tal como se puede ver en la obra de La casa de Bernarda Alba, el símbolo más claro de todos es el bastón, el cual representa la autoridad. Además de los símbolos, García Lorca expresa una intensa fuerza dramática en sus obras, que confiere a los personajes, ambientes y a los conflictos una clara realidad. Entiende el teatro como un espectáculo para el público y un medio para educar la sensibilidad del pueblo.

Se debe enmarcar el tipo de realismo de la obra. Se trata de un espesor de realidad que podría identificarse con una riqueza costumbrista. El lector se sitúa en un contacto con la vida de un pueblo, con sus incidentes y sus comadreos y con las tradiciones más importantes en ese lugar como son la muerte, el amor y el luto. Las realidades están cargadas de una fuerte dimensión simbólica: libertad, encuentros eróticos, vida y anhelos, impulsos vitales reprimidos,... Por ellos esta obra pertenecería al llamado realismo poético.

En lo que se refiere a personajes, la protagonista de esta obra el Bernarda. Es la señora de la casa desde que muere su marido, y se encarga de mantener a sus hijas controladas y alejadas de los hombres del pueblo, ya que piensa que no están a la misma altura. Su mayor preocupación es lo que dirán los demás, los rumores que puedan surgir y lo que puedan pensar los vecinos sobre sus hijas. Tiene una concepción tradicional del papel de las mujeres y de los hombres en esa época: las mujeres no deben entrar en los asuntos de los hombres, y a éstos se les debe consentir todo. Se muestra obsesionada por la honra de sus hijas, y le da mucha importancia a la virginidad de éstas. Su autoridad es simbolizada con su bastón (el cual Adela rompe en un acto de rebeldía) y todas las mujeres de la casa obedecen sus ordenes y prohibiciones. Piensa que sabe todo lo que ocurre en la casa, y se empeña en no hacer caso a las criadas, cuando éstas le advierten sobre los sentimientos de sus hijas.

Por su parte, todas las hijas tienen el deseo de abandonar la casa y dejar de estar sometidas bajo su madre. La única vía para marcharse es el matrimonio, pero no lo tienen fácil debido a las exigencias de su madre a que los maridos de sus hijas sean de clases superiores. Las cinco hijas de Bernarda encarnan un abanico de actitudes que van de la sumisión o la resignación a la rebeldía.

Angustias, la mayor de todas, tiene 39 años y es la hija del primer matrimonio de Bernarda. Es la heredera de la fortuna de su padre, y esto hace que atraiga a Pepe el Romano. A su edad, ya había perdido sus encantos y su objetivo era salir de la casa y dejar de ser controlada por Bernarda. Magdalena, nueve años menor que su hermana, tiene claro que a su edad ya no se va a casar. También tiene asumido el control de su madre sobre las hijas y es la menos rebelde de todas. Al igual que Amelia, también piensa que el mayor castigo es nacer mujer. Amelia tiene 27 años, y junto con Magdalena, son las hermanas que menos protagonismo tienen en la obra. Piensa que sería mucho mejor ser hombre, por las condiciones a las que las mujeres son obligadas a vivir y los rumores que oye de los sucesos del pueblo.

Martirio quien tiene 24 años y tuvo la oportunidad de casarse, aunque su madre se entrometió e impidió su matrimonio. Del mismo modo que Adela y Angustias, a ella también le atrae Pepe el Romano. Es muy envidiosa, y como sabe que Pepe no será para ella, intenta que tampoco sea para sus hermanas por todos los medios. Y por último está Adela quien a sus 20 años, es la que más ganas de vivir tiene de todas las hermanas. Le gustaría no estar controlada por su madre, y que a Pepe el Romano no le atrajese el dinero de su hermana. Es joven y bella, y esto hace que Pepe se viese con ella por las noches desde hacía tiempo. Al final de la obra, se atreve incluso a romper el bastón de su madre, como símbolo de su rebeldía.

Además de Bernarda y sus hijas, existen otros personajes que aún con papeles menores, no carecen de importancia en la obra. Uno de ellos es la madre de Bernarda, María Josefa. Tiene 80 años y por sus comentarios, parece que está algo trastornada. Puede que sea por las condiciones en las que está cuidada, ya que es encerrada y aislada de la familia. Piensa que va a casarse y se ríe de las hijas de Bernarda porque aún están solteras. También piensa que una oveja que tiene es su niño. La Poncia es una criada de la edad de bernarda. Interviene en los conflictos entre las hermanas y da consejos a Bernarda, aunque ésta no le haga demasiado caso. Tiene mucha confianza con las hijas y así se entera de muchas cosas. También es la que transmite los rumores que se escuchan fuera de la casa a Bernarda. Y por último también está Pepe el Romano quien aunque no aparece en la obra, está presente en casi todas las conversaciones de las hermanas. Tiene veinticinco años y según los comentarios sobre él, es el mejor hombre soltero del pueblo. Está detrás del dinero de Angustias, pero a la vez tiene encuentros con Adela por las noches.

Otra de las características de la obra es la realidad reflejada en el lenguaje, un lenguaje que habla de la realidad sin tapujos y no se vale de lo abstracto o lo fantástico. El diálogo resalta por su fluidez, nervio e intensidad. Aparece además una gran sentenciosidad en las réplicas, cortas y rápidas en la mayoría de los casos. El habla es de carácter popular, tiene un sabor popular enraizado con lo andaluz. De ahí los giros de palabras, el gusto por la hipérbole y la creatividad. Además de estos, aparecen con normalidad recursos retóricos como las rimas o las metáforas. Así se crea una unión entre la realidad y la poesía. Por otra parte, esa dimensión poética junto con los símbolos crean una atmósfera dramática y una individualización de cada personaje.

Hay una abundancia de alusiones durante esta pieza teatral, es decir, referirse a un personaje sin nombrarlo o sin expresar que se habla de él. Generalmente se utilizan en el amor y en la represión dando aún una imagen más poética. En los diálogos de Bernarda son muchos los mandatos y exclamaciones. Estos los utiliza para mostrar su poderío, su carácter dominante y su mentalidad autoritaria y anticuado. El vocabulario por su parte, esta muy cuidado. Con él se realiza una imagen fotográfica de o que se narra a pesar de no nombrar lo que se está citando, por eso, hay que basarse en el contexto.

Por último solo queda hablar del tiempo y el espacio de La Casa de Bernarda Alba. La obra transcurre unos años antes de que este drama de las mujeres fuese escrito, según dice el autor en un pueblo de España. La acción se desarrolla en la casa de Bernarda Alba, un espacio cerrado. Es un lugar de luto, de silencio y de ocultación, un espacio propicio para situaciones tensas. Un espacio del que no pueden salir al exterior las hijas, como ocurre una prisión, o un convento. Falta el aire para las hijas, y la casa les pone barreras a sus fuerzas de vivir. Por diálogos entre La Poncia y las hijas se puede deducir que la obra transcurre en verano ya que se encuentran en una época muy calurosa.

VALORACIÓN

Al hablar de “La casa de Bernarda Alba”, estamos hablando de un drama, en este caso de un drama realista. Aún pudiéndose confundir con una tragedia por la muerte final de Adela quien prefiere morir a vivir sin la compañía de la persona a quien ama, es importante descartar esta idea ya que los personajes no se enfrentan a un destino del que no pueden escapar. Por otra parte tampoco aparece la impresión de necesidad de catástrofe, de lo inexorable de la frustración, así quedaría descartada esa opción.

El drama por su parte, puede ser entendido de dos formas diferentes. Una de ellas es la voluntad rebelde de algunas de las hijas de Bernarda y la otra el amor imposible hacia un hombre sin sentimiento. Las hijas además las hijas sienten la necesidad de vivir una vida falsa en la que lo más importante es que “el parecer sustituya al ser”. Tal y como hemos indicado anteriormente, se trata de un drama realista en el que la opresión y el cautiverio que sufren las hijas por culpa de una madre y una sociedad basada en los mitos y en las antiguas ideologías, creando así un mundo sin salida y una sociedad ciega llena de incomprensión y de falta de respeto hacia las nuevas ideologías.

Gracias al hermano del autor de esta obra hemos logrado saber el porqué de este título y es que los personajes de la obra fueron reales y Lorca se basó en ellos para crear esta historia. Bernarda es en realidad Francisca, una madre autoritaria que mantiene a sus hijas en un profundo cautiverio dentro de una casa que día tras día se convierte en una cárcel de la que las hijas no pueden salir. De ahí viene lo de “La casa de... “ ya que Francisca solía tener el poder absoluto en su hogar.

La obra a tenido desde siempre una gran aceptación por parte del público quien la denomina como “un paseo fugaz por el amor y el odio en un escenario de dictadura en una época en la que la mujer es concebida como un simple objeto por la cultura machista”. Es notable para muchos su negación a todo lo propio del ambiente juvenil, con una carga de represión al instinto humano, como la exaltación del celo, la ira, el miedo y la obsesión. En la página web de críticas teatrales se puede ver como hay gente que admira el modo con el que el autor muestra al público la sociedad cruel y machista de la época tomando como punto de referencia un pueblo de Andalucía situando la acción en una casa exclusivamente habitada por mujeres. Así se crea una tediosa vida de reclusión que pesa sobre ellas como una losa.

La escritora Leticia Isabel Espinoza dijo de la obra que “tiene un realismo impactante. Cada personaje tiene un alma propia y se distingue. La trama no esta fuera de la realidad y esta llena de sentimientos fuertes, desgarradores y reales. El autor consigue así llevar al lector a un momento de desesperado asombro y sobre todo de análisis”. Mientras que la universidad Casals le considera la obra cumbre del teatro de Lorca y que los personajes aparecen envueltos en “un traje de poesía” pero también dejan al descubierto “los huesos, la sangre”.

Desde nuestro punto de vista, es una obra muy atractiva en la que su vocabulario fluido y sus oraciones simples hacen una lectura mucho más rápida y amena en la que tras leer las primeras hojas incita a leer todas las demás a fin de saber el final que afortunadamente, sorprende notablemente. ¿Quién imaginaba la muerte de Adela? Recomendamos a todos los amantes del teatro lean esta estupenda obra de este magnífico dramaturgo y poeta de la generación del 27.