La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea siglo XX. Teatro y drama lorquiano. Generación del 27

  • Enviado por: Athenea
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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LA CASA DE BERNARDA ALBA

FEDERICO GARCÍA LORCA

  • GÉNESIS. EL GÉNERO

  • La casa de Bernarda Alba fue escrita en la primavera de 1936, pero no se estrenaría hasta 1945 en Buenos Aires (en este mismo año apareció la primera edición).

    La obra se subtitula “Drama de mujeres en los pueblos de España”. ¿Por qué “drama” y no “tragedia” como Bodas se sangre y Yerma? Parece que, para Lorca, la tragedia comportaba elementos míticos que aquí estarán ausentes. El realismo del lenguaje y ciertas expresiones que cabría llamar “cómicas”, serían también rasgos propios de drama. Sin embargo, por otros aspectos y, en conjunto, por la esencial impresión de necesidad de la catástrofe, de lo inexorable de la frustración, hablaríamos de tragedia, y el mismo Lorca la llamó así en alguna ocasión (dígase, si se quiere, “drama trágico”).

    También es cierto que la obra tiene facetas del drama rural (en la línea de La malquerida de Benavente), pero no es menos cierto que Lorca trasciende ese género preciso por muchos aspectos y se alza a un nivel incalculable// superior.

  • PLANTEAMIENTO Y TEMÁTICA

  • Tras la muerte de su segundo marido, Bernarda Alba impone a sus cinco hijas, como luto, una larga y rigurosa reclusión. Se trata, sin duda, de la exageración de una costumbre real, de una tradición llevada a extremos increíbles. Pero esa misma exageración, ese exceso, sitúa la obra en el plano de lo legendario, de lo simbólico, del mito.

    En esa situación extrema (situación límite), los conflictos, las fuerzas, las pasiones, se agrandarán, se desarrollarán hasta la exasperación.

    Catalizador de las fuerzas encerradas en La casa será la figura de Pepe el Romano, pretendiente o novio de Angustias, hija mayor y heredera, pero atraído por la juventud y belleza de Adela, la menor, y amado, a su vez, por Martirio.

    Tal es la situación de la que arranca en este caso Lorca para dar cuerpo dramático, una vez más, a su temática más personal y profunda. Se ha dicho que el tema central de la obra es el enfrentamiento entre autoridad y libertad (Ruiz Ramón) o el conflicto entre la realidad y el deseo (Belamich). Podría hablarse de rebeldía contra represión, de naturaleza contra traición, etc.

    Frente a todo lo que representará Bernarda _autoritarismo, represión, etc._, las hijas encarnarán una gama de actitudes que van de la más pasiva sumisión a la rebeldía más abierta. Pero si la sumisión es frustrante, se diría que la rebelión es imposible, o que está abocada a la muerte. En suma, nos hallamos ante una, al parecer, frustración irreparable.

    Dijimos que las raíces de la frustración podían situarse en un doble plano: metafísico y social. Parece evidente que La casa de Bernarda Alba nos remite al segundo plano, el social (con un fuerte componente moral).

    Lo dicho conducirá a señalar una serie de temas conexos con la temática central: la moral tradicional y la presión social sobre los individuos; las diferencias sociales, con lo que llamaremos el orgullo de casta; y, en fin, la condición de la mujer en la sociedad española de la época.

  • LA CASA Y EL MUNDO EXTERIOR

  • La acción transcurre en un espacio cerrado _la casa_, espacio propicio para las “situaciones límite”. Es el mundo del luto, de la ocultación, del silencio. Es una atmósfera sofocante en la que parece faltar el aire, el agua... Es evidente el alcance simbólico de todo ello: estamos en el mundo de la coerción, de la privación de la libertad; un mundo que pone barreras a las fuerzas de la vida y en que se respira la muerte.

    Frente a la casa, el mundo exterior. De él llegan ecos de pasiones elementales, de un erotismo desatado. Es el extremo opuesto de la represión en que viven las hijas de Bernarda Alba.

    Pero, a la vez, el mundo exterior es el mundo de qué dirán, un mundo regido por unas convenciones implacables de las que Bernarda será un eco amplificado hasta lo insoportable.

    El río simboliza es símbolo de fuerza vital, de erotismo; el pozo simboliza la muerte.

  • BERNARDA

  • Bernarda, cuyo nombre significa “con la fuerza de oso”, es la encarnación hiperbólica de las fuerzas represivas.

    Representa las convenciones morales y sociales más añejas. Ha interiorizado plenamente la mentalidad tradicional vigente. Reconoce la importancia del “qué dirán”. Lo relativo a lo sexual está en el centro de tal mentalidad: a los impulsos eróticos, opone la decencia, la honra, la obsesión por la virginidad. Tales ideas corresponden a la concepción tradicional del papel de la mujer, frente al del hombre.

    Ello va unido a la conciencia de pertenecer a una capa social superior, a un verdadero orgullo de casta.

    Bernarda representa la autoridad, el poder. Así lo indica el bastón que siempre lleva. Y la característica abundancia con que aparece en sus labios el lenguaje prescriptivo. Podría decirse que encarna el tradicional principio de autoridad masculina que sujeta a la mujer.

    Es importante añadir que ese poder encarnado por Bernarda es un poder irracional. Y ello va unido a una claro voluntarismo, una especie de ceguera que le hace tomar sus deseos por realidades, un querer que las cosas sean como su voluntad dispone.

  • LAS HIJAS

  • Ante su situación, las 5 hijas de Bernarda encarnan un abanico de actitudes que van de la sumisión o la resignación a la rebeldía.

    • ANGUSTIAS (39 años): es hija del primer matrimonio y heredera de una envidiable fortuna que no tardará en atraer a Pepe el Romano. En ella no habrá pasión o ilusión verdadera ante el matrimonio.

    • MAGDALENA (30 años): da muestras, por una parte, de sumisión, pero puede sorprendernos con amargas protestas. Curioso es que hubiera preferido ser hombre.

    • AMELIA (27 años): es el personaje más desdibujado. Se muestra resignada, medrosa y tímida.

    • MARTIRIO (24 años): pudo haberse casado, si su madre no se hubiera opuesto. Ello puede explicar su resentimiento.

    • ADELA (20 años): es la encarnación de la rebeldía. Es la más joven, es hermosa, apasionada, franca (su nombre significa “de naturaleza noble”). Destacan su vitalismo, su fuerza, su pasión...

  • OTROS PERSONAJES:

    • Mª JOSEFA: en sus palabras se mezclarán locura y verdad. Y poesía. Sus intervenciones tienen como efecto agrandar líricamente los problemas centrales: la frustración de las mujeres, el anhelo de matrimonio y de maternidad, el ansia de libertad, de espacios abiertos...

    • LA PONCIA: sus relaciones con Bernarda son curiosas. Ella asume su condición, pero está llena de un rencor contenido. En las conversaciones con las hijas, su modo abierto y descarado de hablar de lo sexual aportará un elemento de contraste y turbias incitaciones. Poncia es un personaje inolvidable por su sabiduría rústica, por su desgarro popular y por el sabor, la riqueza y la creatividad de su habla.

    • CRIADA: participa del rencor hacia el ama, aunque se muestra sumisa e hipócrita.

    • LAS VECINAS / PRUDENCIA

    • PEPE EL ROMANO: es la encarnación del Hombre.

  • ARTE DRAMÁTICO. LA ESTRUCTURA:

  • La construcción de los personajes muestra ya el arte de Lorca para dar vida sobre las tablas a unas criaturas. Pero esa vida la adquieren en un preciso desarrollo de la acción, en un movimiento escénico, en unos diálogos.

    El desarrollo de la acción, en ese “espacio cerrado”, muestra un excepcional sentido de la progresión dramática. Con tal sabiduría, Lorca plantea el conflicto y lo va llevando “in crescendo” con momentos de máxima tensión y con algún instante de aparente distensión hábilmente dispuesto. Los acontecimientos, los incidentes se presentan perfectamente trabajados, con un encadenamiento necesario, inexorable.

    Ese encadenamiento de la acción viene reforzada por el hecho de que los actos no se subdividen en escenas.

    Un signo elocuente de la maestría constructiva de Lorca es la fluidez, la naturalidad con que se producen las entradas y salidas de los personajes. Así se van sucediendo enfrentamientos muy diversos entre las mujeres, o se hace posible que unas hablen de otras ausentes.

    ESCENAS MÁS INTENSAS:

    Diálogos entre Bernarda y la Poncia

    Diálogo de la Poncia con Adela (acto II)

    Enfrentamientos entre Adela y Martirio

    Paso de los segadores con su cantar

    Episodio del robo del retrato de Pepe (II)

    Escena final

  • REALISMO POÉTICO”:

  • EL DIÁLOGO. EL LENGUAJE.

  • Se observará, ante todo, la maestría del diálogo: su fluidez, su nervio, su intensidad; el predominio de réplicas cortas y rápidas; y, a veces, la sentenciosidad. Pero, sobre todo, ha de insistirse en esa asombrosa unión de realidad y poesía.

    Lenguaje hondamente enraizado en el habla popular.

    Gusto por la hipérbole.

    Abundantes imágenes y comparaciones.

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    LA CASA DE BERNARDA ALBA

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