La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea. Generación del 27. Teatro y drama lorquiano. Argumento y personajes. Trama

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La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca

ACTO PRIMERO

La casa de Bernarda Alba, drama de mujeres en los pueblos de España.

El poeta no se circunscribe a un ámbito local o regional. De hecho, en el manuscrito original, bajo el dramatis personae, ha sido tachado: “La acción en un pueblo andaluz de tierra seca.” Lo andaluz está simplemente sugerido -paredes blancas, olivares, verano calurosísimo- y es accesorio para la comprensión de la obra.

El poeta advierte que estos tres actos tienen la intención de un documental fotográfico. En la casa de Bernarda Alba no hay personajes sobrenaturales. Se ha reseñado la existencia real de la familia Alba.

Por tanto, éste es el punto de arranque de la elaboración literaria de Lorca.

Como es natural, los rasgos de los personajes se apartan de esa base real, confirmada por el hermano del poeta, Francisco García Lorca, quien cree, además, que si la obra se hubiese estrenado en vida de Federico, éste hubiese cambiado los nombres de los personajes. La búsqueda de valores simbólicos en los nombres de los personajes, llevada a cabo por algunos investigadores, se vuelve así bastante problemática.

En cuanto a la acotación inicial del primer acto, la habitación no es simplemente blanca, sino blanquísima. Valor simbólico nítido: lo que importan son las apariencias. (Tampoco cabe destacarse alguna relación con la virginidad de las hijas de Bernarda). Los muros son gruesos: protegen, pues, la intimidad de la casa, impiden que se filtre al exterior cualquier palabra inconveniente. La forma de las puertas, en arco, es también significativa: el arco es el símbolo constante de la muerte en Lorca. La habitación aparece así con una cierta forma de nicho. Y es interior, sin comunicación inmediata con la calle, aunque se trate de la sala de entrada. Los cuadros con paisajes inverosímiles... sirven para más que para decorar la casa de una familia acomodada, indican la existencia de mundos fabulosos, bien distintos de la monotonía de la vida pueblerina; acaso expresan los deseos de los habitantes de la casa. El silencio umbroso (con sombra) corresponde al mediodía cálido de un pueblo andaluz en verano. Sólo es alterado por el sonido funeral de las campanas.

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a) Podemos observar a través de la Poncia, que Bernarda es una mujer que se impone y exige. Representa la autoridad y el orden. Es muy pulcra y todo lo quiere bien limpio. Se comporta de una forma muy avara ya que casi no da de comer a sus criadas.

Parece ser que Bernarda es bastante agresiva, pues Poncia le tiene miedo. También es bastante antipática con las personas ya que la familia por parte de su marido, tras la muerte de él, nada ha querido saber de ella. Aunque Bernarda aún no ha hecho su aparición, por las palabras de Poncia, ya es un personaje que odiamos.

b) Poncia se nos presenta como un personaje agresivo, con la lengua afilada. Está definitivamente dibujada desde el comienzo de la obra. No siente ningún afecto por Bernarda: la sirve por pura necesidad, pero la odia. La lucha de clases está presente aquí desde el principio, sin enmascaramientos.

Observamos claramente los sentimientos de la Poncia hacia su ama cuando dice que en estos treinta años que la ha servido ha estado malviviendo y ahora la maldice: “¡Maldita sea!” “¡Mal dolor de clavo le pinche los ojos!”. También cuando manifiesta que la encerraría en un cuarto y la escupiría por esto y por lo otro “hasta ponerla como un lagarto machacado por los niños, que es lo que es ella y toda su parentela”.

c)Vemos en la Poncia un personaje popular desde su primera aparición en la que sale comiendo chorizo y pan.

Se refiere al canto en latín del funeral con la simpática onomatopeya “gori-gori” rompiendo toda la seriedad del acto.

Su habla es vulgar, o popular; esto lo podemos observar en la determinación de un mombre propio : “se desmayó la Magdalena” así como en el suyo propio (La Poncia).

Estando todo el mundo en el entierro ella dice que ha venido a comer.

Toda la obra es poética, Poncia también tiene algunos chispazos poéticos: comparaciones nada complicadas como por ejemplo “tiene unos dedos como cinco ganzúas”.

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a)La estratificación social se observa claramente: los superiores maltratan a los de una condición inferior; así, Bernarda manda a Poncia, la cual manda a la criada, y ésta última maltrata a una mendiga.

La criada como si fuera una señora, se permite expulsar a la mendiga con malos modos: “Por la puerta se va a la calle” “Fuera de aquí. ¿Quién os ha dicho que entraseis?”

b)El rencor hacia el difunto por parte de la criada se ve en: “Fastídiate Antonio María Benavides, tieso con tu traje de paño y tus botas enterizas.”

Ese rencor se basa por una parte a causa de que él era de una condición social superior, pero más claramente por los abusos que éste cometía con la criada: “¡Ya no volverás a levantarme las enaguas detrás de la puerta de tu corral!”

Pronto observamos la hipocresía de la criada en sus palabra, ya que ella misma verifica que fue la criada que más lo quiso de todas las que lo servían. Con estas palabras intuimos que Antonio María no sólo abusaba de ella sino también de las demás.

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a) Bernarda, autoritaria hasta el final, aparecerá con un bastón (símbolo de la autoridad y el poder) que le quebrará su hija Adela, harta ya de su excesiva autoridad.

La aparición de Bernarda es totalmente autoritaria. Se impone. Su primera palabra es: “¡Silencio!” y exige a la criada más limpieza antes de decirle de un modo descortés que salga de la habitación donde se celebra el funeral.

b) Ya desde el principio observamos el agrio carácter de Bernarda con ese desprecio hacia la criada y con la comparación pobres = animales.

No admite réplica a sus palabras, que siempre deben ser las últimas. Además exige respeto y prohibe hablar a una niña pequeña argumentando que a esa edad no debe hablarse delante de los mayores. Admite que jamás ha dejado que nadie le dé lecciones. Prohibe llorar incluso a su hija Magdalena. Da órdenes a Poncia y no quiere que los hombres entren.

Las mujeres se quejan de Bernarda: “¡Mala, más que mala!” “¡Lengua de cuchillo!”.

También hay muestras de la pulcritud de Bernarda con lo referente a la moral sexual: opina que en la iglesia, las mujeres no deben mirar a más hombre que al oficiante, según dice, “Volver la cabeza es buscar el calor de la pana”.

Una mujer dice que Bernarda es una “Sarmentosa por calentura de varón.”

c) Una muchacha comenta a Angustias que Pepe el Romano estaba con los hombres del duelo, y ésta última lo afirma.

Rápidamente Bernarda acalla este comentario diciendo que sólo estaba la madre de él y el viudo de Darajalí.

En este momento empiezan los apartes con algunas palabras entre dientes criticando a Bernarda por su tan autoritaria rectitud.

d) Tras ésta situación empiezan los rezos en verso con un ritmo muy natural que puede apreciarse en refranes, consejos o letanías populares como las inventadas por Lorca: “¡Descansa en paz con la santa / compaña de cabecera!”

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a)Siguen viéndose muestras del fuerte carácter de Bernarda.

El hecho que haya asistido mucha gente al funeral se traduce en: “llenar mi casa con el sudor de sus refajos y el veneno de sus lenguas”.

Su hija Amelia se muestra respetuosa con ella igual que su hija Martirio.

Magdalena se muestra un poco distante. Es reticente al hecho de casarse ya que ella piensa que no se va a casar. No quiere estar encerrada en la casa y maldice a las mujeres.

Del carácter de Martirio aún no cabe mucho que destacar. Más adelante se irá perfilando y veremos como es. Adela le cuenta a su madre que Angustias estaba en el portón cuando los hombres habían salido, este hecho provoca un gran revuelo.

Angustias debe aguantar el mal carácter de su madre y los golpes que ésta le propina por haber estado fuera con los hombres. Su nombre indica lo que le toca vivir. Más tarde se verá como cambia la relación entre Angustias, Martirio y Amelia.

b) Bernarda odia el hecho que la gente esté en su casa, ya que sabe que será ella y su casa tema de críticas.

Cuando las mujeres se van, dice: “¡Andar todas a vuestras casas a criticar todo lo que habéis visto!”

No le gusta nada que “el veneno de sus lenguas” la envenene a ella y a sus casa.

c) El simbolismo del agua es bastante importante dentro de toda la obra. Va tejiendo un entramado simbólico. No tiene más significado que el que posee ella sola. El agua puede significar vida, muerte, sed... dependiendo su contexto. Aquí se habla de un pueblo sin río, pueblo de pozos; de agua que no desemboca, de agua que puede estar envenenada...

d) El luto será estrictísimo. El abanico rojo y verde rompe la monotonía monocromo blanco/ negro que se ha estado viendo y se verá en toda la obra. Bernarda se enoja por este hecho ya que considera que es una falte de respeto.

Exagera el luto diciendo que será de ocho años, ya que no es costumbre general que el luto dure tanto tiempo.

e) Según Bernarda, las mujeres deben estar en sus casas haciendo sus labores ya que “esto tiene ser mujer”.

Ante esta situación, la protesta de Magdalena es la maldición hacia las mujeres.

Bernarda une el papel tradicional de la mujer a la posición social, así, mientras para el varón “látigo y mula” para la hembra “hilo y aguja” ya que así es para los que no “nacen con posibles”.

f) La actitud represiva de Bernarda se descarga sobre Angustias ya que ésta ha estado mirando a los hombres. Esta represión va unida a su orgullo de casta: “¿Es decente que una mujer de tu clase vaya con el anzuelo detrás de un hombre el día de la misma misa de su padre?”. Su condición social exige “decencia”.

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a) Las salidas y las entradas de los personajes se producen con total naturalidad en la obra.

No se da ninguna importancia a estos hechos, tras la pelea de Bernarda con una de sus hijas, simplemente se van y continúa las escena.

b) Paca la Roseta es “la única mujer mala que hay en el pueblo”.

La noche anterior se la llevaron hasta lo alto de un olivar, con los pechos fuera y cogida por un hombre.

El elemento simbólico que podemos apreciar es que al día siguiente vuelve con el pelo suelto (igual que Laurencia desmelenada tras someterse a los abusos del Comendador) y la corona de flores en la cabeza.

c) La preocupación de Bernarda por la decencia es absoluta: “¡Cuánto hay que sufrir y luchar para hacer que las personas sean decentes y no tiren al monte demasiado!”

Tampoco quiere que ninguna de sus hijas tenga novio, el simple hecho de oírlo la ofende.

d) Junto a esta preocupación por la decencia está la conciencia de su posición social, así lo comenta Bernarda: “No hay en cien leguas a la redonda quien se pueda acercar a ellas. Los hombres de aquí no son de su clase”.

e) La relación entre Bernarda y Poncia es distinta según que ojos la miren: Poncia cree tener confianza con esa mujer con la que ha vivido desde hace treinta años (aunque la odie), pero Bernarda dice: “No tenemos [confianza]. Me sirves y te pago. ¡Nada más!”

Aunque esto sea así, la confidencia entre ellas es mucha; Poncia no puede tener secretos con su ama y debe informarla de todo. Los diálogos que mantienen son sobre decencia y moral.

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a) Las salidas de los personajes se producen con total naturalidad. Tras una conversación entre Bernarda, Poncia y la criada, sale Bernarda y después las criadas. Entran Amelia y Martirio que hablan de los medicamentos que debe tomarse Martirio. Después hablan de Adela y de los hombres. Entra Magdalena y habla de las bodas y las malas lenguas. Siguen hablando y aparece el tema de pepe el Romano.

b) Amelia y Martirio insisten en el tema de los hombres, hablan también del dinero y de las relaciones que el padre de Adela tuvo con su madre y su abuela.

c) Magdalena introduce en el diálogo la nostalgia de la infancia. Ha ido a ver los cuadros bordados que hizo su abuela y que tanto les gustaban cuando eran pequeñas. Piensa en aquella época que fue más alegre.

d) Se dice de Adela que ha cambiado desde que tiene novio. Su actitud también ha cambiado ya que antes era más alegre. Todas viven bajo la crítica.

e) Sobre Pepe el Romano se comenta que viene a casarse con Angustias. Magdalena opina que ninguna está contenta y que Pepe no viene a por ella como mujer, hecho que la alegraría, sino por el dinero.

Pepe el Romano es joven, tiene 26 años; por tanto, lo normal sería que pretendiera a Amelia (27) o Adela, que tiene veinte años, (no a angustias, con 39)

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a)La sorpresa de Adela al enterarse de lo de Angustias y Pepe el Romano es muy grande. En sus palabras con emoción contenida puede traslucirse un poco de celos o envidia porque a ella le gusta Pepe.

b) Adela opina que este luto la ha cogido en el peor momento de su vida. No quiere tener que acostumbrarse a él, no puede estar encerrada y quiere salir a la calle; con estas ideas, estalla.

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a) La cuestión de dinero, fundamental, saca de quicio a Bernarda ya que la mayor parte del dinero irá a parar a manos de Angustias. Las otras hermanas también están molestas por el tema del dinero y las particiones.

b) Bernarda reafirma su autoridad prohibiendo que Angustias se maquille y controlando a sus hijas en todo lo que hacen.

Dice: “No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo. ¡Hasta que salga de esta casa con los pies delante mandaré en lo mío y en lo vuestro!”

c) Aparece en escena la madre de Bernarda, María Josefa. Antes ya se había oído su voz cuando desde dentro cuando llamó a su hija, que la quiere encerrada con llave.

La función del personaje de la abuela loca es criticar y diciendo verdades la situación. Por algo será que Bernarda la quiere tener bien cerrada.

La abuela dice grandes verdades desde su locura: ninguna de sus nietas se casará y por no hacerlo sufrirán.

d) Bernarda, que no puede acallar las críticas, acalla a su madre, que posee una grandes conocimientos aunque no lo parezca.

Las frases de la abuela están cargadas de poesía. En su delirio, quiere casarse con un varón para tener alegría, pero no quiere hacerlo en el <pueblo sin río> sino en la <orilla del mar>. Esta imagen choca con todo lo visto hasta el momento.

ACTO SEGUNDO

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a) El acto segundo empieza con todas las hermanas reunidas excepto Adela. Se comenta de ella que tiene algo, ya que está sin sosiego.

Poncia opina que Adela está temblorosa y asustada “como si tuviese una lagartija en los pechos.”

b) Las hermanas dialogan sobre hombres y sobre la relación de Pepe el Romano con Angustias.

Este asunto provoca tensión entre ellas, ya que hablan con ironía y todas quieren saber cosas sobre Pepe y Angustias.

c) En el ambiente flota el calor que se desprende de la conversación sobre los hombres. Hablan sobre la primera vez que un hombre y una mujer están juntos. Poncia habla de cuando conoció a su marido Evaristo.

d) Todas las hermanas quieren conocer todos los detalles sobre el noviazgo entre Angustias y Pepe ya que la noche anterior éste se marchó muy tarde, por allá a las cuatro de la madrugada.

Todo el acto gira en torno a esto con un aire de suspensión y misterio.

e) Angustias habla de sus conversaciones con Pepe como si no tuvieran ninguna importancia.

Cuando sus hermanas quieren saber qué le dijo Pepe ella responde: “Nada. ¡Qué me iba a decir! Cosas de conversación”.

En cambio, las conversaciones de Poncia con su marido Evaristo contrastan con las de ésta: la primera vez que Poncia estuvo con su marido no supieron qué decirse durante media hora. Después de la media hora él le dijo: “¡Ven que te tiente!”

Estas palabras causan gran agitación entre las muchachas, que rápidamente vigilan que no las haya oído su madre, ya que a ésta no le gustaría nada que sus hijas estuvieran hablando de estos temas.

Después, Poncia advierte sobre el comportamiento de los maridos a los `pocos días de la boda. Las muchachas le preguntan que si es verdad que ella pegó a su marido en algunas ocasiones, Poncia responde que sí. Magdalena dice que así deberían ser todas las mujeres.

f) Se añade en la conversación que a Adela se la come la envidia por lo de Angustias con Pepe. La intriga crece cuando Martirio dice que Adela no duerme por las noches...

pregunta a Adela con intención si no ha dormido bien esta noche, hecho que provoca una discusión entre las hermanas; ya que Adela no quiere que la controlen. Crece la tensión cuando Adela comenta: “¡Yo hago con mi cuerpo lo que me parece!”

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a) En estos breves instantes la tensión ha crecido muy rápidamente. Ahora podemos pensar algo más... Martirio y Adela están peleadas ya que una quiere saber demasiado sobre la otra, y éste es motivo de discusión. Adela le dice a Martirio: “Si quieres te daré mis ojos, que son frescos, y mis espaldas para que te compongas la joroba que tienes, pero vuelve la cabeza cuando yo paso”.

La frase de Adela “¡Yo hago con mi cuerpo lo que me parece!” da mucho que pensar...

b)Tras la discusión entre hermanas, quedan solas Poncia y Adela, que proclama que su cuerpo será de quien ella quiera: “<¡Qué lástima que tu cuerpo no vaya a ser para nadie!> ¡Y eso no! Mi cuerpo será de quien yo quiera”.

Tras esta proclamación Poncia da a entender que conoce sus inclinaciones: “De Pepe el Romano. ¿No es eso?”. Poncia le aconseja que lo deje en paz : “¡Deja en paz a tu hermana, y si Pepe el Romano te gusta, te aguantas!” diciendo después que igualmente puede casarse con él ya que su hermana es enferma y no aguantará un parto.

c) Éstas palabras a Adela no le sientan muy bien, y responde con dureza a Poncia.

Le ordena que se calle y que se meta en sus asuntos, pero ésta no está muy dispuesta.

Adela muestra en un arrebato muy intenso y con aliento poético su sed erótica hacia Pepe el Romano.

Insinúa a Poncia que no podrá descubrir el acto mismo: “Mira a ver si puedes agarrar la liebre con tus manos”.

Sus frases están llenas de deseo y contienen poesía:

“No por encima de ti, que eres una criada; por encima de mi madre saltaría para apagarme este fuego que tengo levantado por piernas y boca”. “Trae cuatro mil bengalas amarillas y ponlas en las bardas del corral. Nadie podrá evitar que suceda lo que tiene que suceder”. Cuando Poncia le pregunta si le gusta tanto ese hombre responde:

“¡Tanto! Mirando sus ojos me parece que bebo su sangre lentamente”.

Al final, Adela dice unas palabras a Poncia: “Ya soy más fuerte que tú”. Admite que antes ha tenido miedo, pero ahora no; porque antes era una niña y ahora ya es una mujer.

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a) Tras una conversación en que se apunta que tener niños es un sacrificio, y tras decirse de la casa que es un <convento> aparece el canto de los segadores.

Este canto choca con el ambiente interior de la casa - <convento> en que viven las muchachas.

En el cantar se desprende un cierto sentido erótico ya que los segadores piden la compañía de las muchachas que miran.

b) Los sonidos del mundo exterior rompen la monotonía de la casa y llenan de lirismo la escena en contraste con lo visto hasta el momento.

El sonido del exterior causa gran agitación entre las hermanas.

c) La diferencia entre los hombres y las mujeres también se ve aquí, ya que ellos pueden estar en el campo, en la calle, salir de casa; bien al contrario de las mujeres que deben permanecer encerradas en la casa del luto.

Adela anhela poder salir: “¡Ay quién pudiera salir también a los campos!” “Me gustaría segar para ir y venir. Así se olvida lo que nos muerde”.

d) La diferencia entre hombres y mujeres va unida a la barreras sociales, así lo comenta Magdalena: “¡Cada clase tiene que hacer lo suyo!”

e) Las palabras de Poncia, cargadas de erotismo, contrastan con la vida de la casa. En sus palabras también se desprende poesía, con sus populares comparaciones: “¡Alegres! Como árboles quemados!” “Un muchacho de ojos verdes, apretado como una gavilla de trigo”.

f) Aparecen frases sobre las diferencias entre sexos y el castigo de ser mujer: cuando Poncia explica que se llevaron a una mujer vestida de lentejuelas al olivar, Amelia comenta que “nacer mujer es el mayor castigo” y Adela dice que a los hombres “se les perdona todo”.

g) Dejando de lado las letanías del primer acto <<”¡Descansa en paz con la santa /compaña de cabecera! / ¡Descansa en paz! / Con el ángel San Miguel / y su espada justiciera / ¡Descansa en paz!...>> aparece ahora una copla, la primera aparición del verso en su sentido más estricto en el canto de los segadores; cargado de lirismo contrasta con el panorama del interior de la casa de Bernarda. <<”Ya salen los segadores / en busca de las espigas; / se llevan los corazones / de las muchachas que miran” “Abrir puertas y ventanas / las que vivís en el pueblo, / el segador pide rosas / para adornar su sombrero”.>>

h) La canción produce gran agitación entre las muchachas, todas sienten el deseo de salir; pero lo dice claramente Adela: “Me gustaría segar para ir y venir”

i) Martirio repite el canto con nostalgia, recordando algún tiempo pasado; Adela lo repite con pasión, como si fuera uno más de ellos.

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a) El personaje de Martirio se va perfilando, parece que le gusta causar incertidumbre y malestar entre sus hermanas.

b) En este breve diálogo se habla de los ruidos nocturnos del corral, hecho que causa mucho misterio. Martirio afirma con rotundidad que no se trataba de los gañanes, ya que éstos llegan a las seis.

c) En la conversación sobre los ruidos nocturnos Amelia añade sin ninguna mala intención que debía tratarse de alguna mulilla desbravada. Esto lo aprovecha Martirio para repetirlo con muy mala intención. La mulilla es su hermana.

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a) La situación es dramática; estalla la tormenta. Toda la situación da un giro en el momento menos esperado. Cuando se espera que el retrato esté en manos de Adela, se descubre que en realidad... ¡lo tiene Martirio!

b) Este hecho provoca que la rivalidad que ya había entre las dos hermanas, aumente más, hasta el punto de “estallar la tormenta”.

Pepe el Romano es motivo de pelea entre las hermanas. Adela se llena de celos al descubrir que el retrato lo tiene Martirio.

Por otra parte, Angustias se enoja con ellas dos ya que Pepe el Romano se ha fijado en ella y sus hermanas no tienen por qué fijarse en él. Ante esto, Adela responde que sólo se ha fijado en ella por su dinero.

c) Bernarda, tan autoritaria como siempre y preocupada por el qué dirán, intenta imponer orden a la situación. Ordena que le digan quién ha robado el retrato y ordena a Poncia que lo busque. Al descubrir que lo tenía Martirio, la golpea. Después impone silencio. Está furiosa y afirma que es ella quien manda en la casa.

d)Las dos hijas jóvenes, Martirio y Adela, se comportan de un modo muy rebelde.

Cuando Bernarda pega a su hija, ésta responde: “¡Si yo la dejo! ¿Lo oye? ¡Retírese usted!”. No llora para no darle el gusto a su madre. Tampoco quiere responder por qué ha cogido el retrato: “¿Es que no puedo gastar una broma a mi hermana? ¿para qué lo iba a querer?” . Adela y Martirio a partir de aquí se rebelan la una contra la otra.

e) En el lenguaje observamos la ira de Bernarda con expresiones tan corrientes como: “Mala puñalada te den. ¡Mosca muerta!”

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a) Vemos que la relación entre Bernarda y Poncia no es simplemente ama-criada. Poncia es como de la familia: “Nunca estuvo bien una extraña en el centro de la familia”. Poncia y Bernarda tienen una relación de mucha confianza. Poncia aconseja y advierte a Bernarda.

b) Las cosas han de ser como Bernarda quiera. Esto se ve en: “No lo creo. ¡Es así!” “¡ Y lo haría mil veces! ¡Mi sangre no se junta con la de los Humanas mientras yo viva!” “Aquí no pasa nada [···] Y si pasa algún día, estate segura que no traspasará las paredes” “¡Yo sí se mi fin! ¡Y el de mis hijas!”

c) En lo referente a la frustrada boda de Martirio, reaparecen los aspectos temáticos tales como la autoridad y las diferencias sociales.

Bernarda prohibió al joven acercarse a la casa el día que debía acercarse a la ventana ya que mientras ella está viva, su sangre no se juntará con quien ella considere que no lo merece.

d) Poncia advierte y reprocha a Bernarda su excesiva autoridad; dice que cuando deje sueltas a sus hijas “se subirán al tejado”, a lo que responde: “¡Ya las bajaré tirándoles cántaros!”

Poncia dice también que el matrimonio de Pepe con Angustias no es el más acertado: “A mi me parece mal que Pepe esté con Angustias, y a las gentes, y hasta al aire”.

e) El diálogo es fluido, vivo. Se produce con naturalidad. Se hace uso de un léxico popular, nada poético: “¡Siempre gasté sabrosa pimienta!”

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a) Poncia ha dejado en el aire la cuestión de las horas de salida de Pepe.

Las hijas rápidamente entran y Angustias afirma que Pepe lleva más de una semana marchándose a la una. Acto seguido ,empiezan a pelearse.

b) Tras el detalle de las horas, se descubre que Pepe ha estado hablando con alguien de la casa en la ventana del callejón de la casa. Se van descubriendo las cosas...

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a) Martirio y Adela ya no se ocultan nada.

Definitivamente Pepe no está con Martirio sino con Adela: Martirio les vio abrazándose. La exclamación de Martirio presagia alguna cosa mala: “¡Primero muerta!”

b) En el exterior se va a matar a la hija soltera de las Libradas por tener un hijo y matarlo para que no se supiese.

El movimiento del exterior rompe, igual que la llegada de los segadores, la monotonía del interior de la casa.

Hay un gran gentío que espera que traigan a la hija de las Libradas para matarla.

c) Bernarda muestra aquí una gran furia hacia el hecho ocurrido y encarna despiadadamente la idea tradicional de la honra y la condena a la deshonrada. No hay perdón para esa mujer que es pasto de una muchedumbre encendida.

d) Ante esto, Adela pide a su familia que se quede en la casa, que no vaya fuera y que dejen escapar a la mujer. Adela está horrorizada. Podemos pensar que Adela está embarazada: “¿Un hijo? “(Cogiéndose del vientre) ¡No! ¡No!”

ACTO TERCERO

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a) El acto empieza con la conversación entre Bernarda y sus hijas con Prudencia, que hacía tiempo que no venia.

La visita de Poncia ha sido larga. Hablan de su marido y de una cuestión de herencia. También de su hija: “Una hija que desobedece deja de ser hija y se convierte en enemiga”, mal presagio con la tensión acumulado en el segundo acto.

b) El caballo garañón es otro elemento más que contribuye a crear una atmósfera dramática, y que como Pepe el Romano, pero desde un plano simbólico, domina a Bernarda de algún modo.

c) Cuando hablan de la boda de Angustias, Magdalena sin querer, derrama la sal. Amelia lo ve como un mal presagio.

Otro detalle que anuncia una mal presagio es el anillo de boda, con tres perlas en vez de diamantes; las perlas significan lágrimas.

d) Adela advierte que las cosas nunca se sabe si serán para bien o para mal. Refiriéndose al anillo, dice que las cosas nunca cambian; las perlas siguen significando lágrimas.

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a) La preocupación fundamental de la madre, tal como se puede ver en su conversación con Angustias es la “fachada”: quiere que se reconcilie con su hermana Martirio.

b)Angustias dice que encuentra a Pepe distraído y distante. Bernarda dice que no le pregunte nada a Pepe, y menos cuando se casen.

Angustias dice que cree que Pepe le oculta muchas cosas pero Bernarda le advierte que no intente descubrirlas y que no le pregunte.

c) Pepe el Romano, constantemente aludido, se va perfilando. Está distante de Angustias y piensa en otras cosas.

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a) La frase de Martirio encierra siempre esa mala intención: “Una buena noche para los ladrones, para el que necesita escondrijo”. ¿Quién puede necesitar escondrijo sino Adela para estar con Pepe?

b) La frase de Adela: “El caballo garañón estaba en el centro del corral ¡blanco!. Doble de grande, llenando todo lo oscuro” posee un gran simbolismo.

El caballo que Bernarda no puede controlar es blanco, el doble de grande y llena todo lo oscuro. La libertad vence a la opresión.

c) Las estrellas y la noche también tienen una gran carga simbólica. Significan el exterior, el deseo, la libertad.

Adela las mira con muchas ganas. Martirio dice que poco le importa lo de fuera, ya tiene bastante con lo de dentro. Adela responde : “¡Así te va a ti!”, que se conforma con lo que tiene y no busca más: la libertad, el deseo de algo mejor.

d) El diálogo es fluido, con naturalidad. Nadie pronuncia extensísimos parlamentos cargados de metáforas y retórica; que aunque poéticos, restarían naturalidad al diálogo. Las palabras y réplicas se suceden con rapidez.

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a) Poncia y Bernarda hablan sobre <la cosa tan grande>. Poncia dice que nada pasa por fuera, pero nadie puede controlar lo que piensan sus hijas.

Bernarda sigue con el tema de qué dirán, pero dice que nada se puede decir gracias a la vigilancia de sus ojos.

Bernarda está tan segura de ella y su vigilancia que se va “a dormir bien”.

b) Su lenguaje es fluido y simple, nada de complicado tiene. La actitud de Poncia es advertir a su ama, pero ésta cree que su vigilancia lo puede todo.

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a) Poncia y la criada juzgan a Bernarda como demasiado segura de sí misma y orgullosa.

La frase de Poncia : “Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo” ilustra muy bien la actitud de Bernarda.

b) Se añade sobre Pepe y Adela que éste anduvo detrás de ella el año pasado, y Adela lo correspondió. La criada dice que Pepe y Adela hablaron muchas veces, Poncia añade: “Y otras cosas”.

c) El comentario de Poncia: “Adela está decidida a hacer lo que sea y las demás la vigilan sin descanso” hace aumentar la tensión dramática; además, ésta frase es premonitoria.

d) Adela es capaz de hacer cualquier cosa, pero Martirio hundirá el mundo si es necesario. Algo trágico va a pasar.

e) Bernarda, que no puede huir, “vuelve las espaldas al mar”; pero Poncia desea “cruzar el mar y dejar esta casa de guerra”

El agua como elemento liberador se repite muchas veces en esta obra.

f) El ladrido de los perros advierte que alguien está pasando por el portón.

g) Aparece Adela, que viene a “beber agua” ya que “la despertó la sed”. La sed se sacia bebiendo, y la sed de amor estando con la persona amada.

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a) Con la locura de María Josefa, que paradójicamente contiene una única visión de la verdad, con un lenguaje de gran altura poética, podemos pensar en Ofelia (The fair Ophelia, de William Shakespeare), vieja y clarividente.

b) Sus palabras encierran la libertad y la sexualidad, “a la orilla del mar” “en una choza de coral”.

Dice de Pepe que “es un gigante”: “Todos lo queréis. Pero él os va a devorar porque vosotras sois granos de trigo. No granos de trigo. ¡Ranas sin lengua!”

c) Todo el lenguaje es poético; tanto en las escasas apariciones del verso propiamente dicho, como en los parlamentos en prosa: “Ya sé que es una oveja. Pero ¿Por qué una oveja no va a ser un niño? Mejor es tener una oveja que no tener nada”.

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a) Adela proclama tras decir que ha visto a la muerte debajo de los techos de la casa su derecho al amor: “He salido a buscar lo que era mío, lo que me pertenecía”.

b) Martirio empieza hablando desde el principio moral de la decencia: “No es ese el sitio de una mujer honrada”. Después deja ver cuáles son sus verdaderos sentimientos: ella también ama a Pepe.

c) Las expresiones poéticas también aparecen aquí:

“Déjame que el pecho se me rompa como una granada de amargura. ¡Le quiero!” “Todo el pueblo contra mí, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por los que dicen que son decentes, y me pondré la corona de espinas que tienen las que son queridas por algún hombre casado”

d) La contradicción entre la condición de hermanas y su situación de rivales de Adela y Martirio se ve en: “Mi sangre ya no es la tuya. Aunque quisiera verte como hermana, no te miro ya más que como mujer” después de que Martirio rechace el abrazo de Adela.

e) Adela dice que Pepe la lleva a los juncos de la orilla, aunque en el pueblo no hay río. Otra vez más, aparece el símbolo del agua como elemento liberador.

f) Adela desafía la moral establecida diciendo que aunque está Pepe casado, seguirá amándolo, porque después de probar el sabor de su boca no puede seguir bajo los techos de la casa. “...pero yo me iré a una casita sola donde él me verá cuando quiera, cuando le venga en gana”.

Su fuerza y vitalidad es enorme y la proclama diciendo que es capaz de afrontar lo que sea: “No a ti, que eres débil; a un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas con la fuerza de mi dedo meñique”.

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a) El desenlace se aproxima ya y los hechos se encadenan y se suceden rápidamente. Todo ocurre en un abrir y cerrar de ojos. La tensión dramática acumulada a lo largo de la obra estalla aquí.

Bernarda ya abre los ojos y ve que Adela ha estado “en la cama de las mal nacidas” con Pepe.

Coge una escopeta y sale para matar a Pepe.

Martirio engaña a su hermana Adela diciendo que Pepe está muerto, y Adela se suicida. El final ha sido trágico. Bernarda sigue velando por la buena imagen de ella y su familia y acaba la obra exigiendo ¡Silencio!

b) Adela hace frente a su madre. Su acción y sus palabras son muy significativas. Quiebra el bastón de Bernarda, símbolo de la autoridad: “¡Aquí se acabaron las voces de presidio! Esto hago con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. En mí no manda nadie más que Pepe”.

c) Tras romper “la vara de la dominadora”, se proclama mujer de Pepe y exalta la fuerza de éste comparándolo con un león:

“Yo soy su mujer. Entérate tú y ve al corral a decírselo. Él dominará toda esta casa. Ahí fuera está, respirando como si fuera un león”.

d) Tras el disparo, Martirio miente a su hermana diciendo que Pepe ha muerto. Lo hace para hundir a su hermana; el efecto de su mentira produce el suicidio de Adela.

e) El gesto de Poncia (llevarse las manos al cuello) nos hace pensar lo peor, comprendemos que Adela se ha ahorcado.

f) La hija de Bernarda, exclama la suerte que tuvo su hermana muerta: “Dichosa ella mil veces que lo pudo tener”.

La preocupación de Bernarda hasta el final es dar buena imagen. Esto es lo único que importa. Prohibe que nadie diga nada de lo ocurrido y viste a su hija de doncella: “¡Mi hija ha muerto virgen! ¡... vestirla como una doncella! ¡Nadie diga nada!” “Nos hundiremos en un mar de luto. Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen”.

La última palabra que pronuncia Bernarda es la misma que pronunció al principio de su primera aparición: la exigencia de silencio, la prohibición que nadie diga nada. “¡Silencio!”

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La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca