La casa de Bernarda Alba; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea. Generación del 27. Teatro lorquiano: drama andaluz. Argumento. Personajes. Estructura. Espacio. Lenguaje

  • Enviado por: Jairo Meana
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas

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Índice

Temas y Argumento:

Síntesis del argumento:

El libro comienza entrando las criadas en la habitación, hablan de la comida que roban a Bernarda porque está e el entierro de su marido con todos. Cuando vuelve ésta, con sus hijas y demás mujeres, se preparan para recibir el duelo. Las mujeres expresan sus condolencias a Bernarda y se van. Ésta se las queda criticándolas junto con la Poncia y, de repente, dejan salir a la madre de Bernarda, sedienta y diciendo que quería casarse. Después de esto, Bernarda reclama explicaciones a Adela y a Angustias de por qué habían ido a espiar a los hombres. Por falta de explicaciones convincentes, acaba echándolas de la habitación y pregunta a La Poncia lo que decían los hombres. Ésta le dice que se rumoreaba que habían atado al marido de Paca la Roseta y que a ella se la habían llevado al olivar de noche. Bernarda, asombrada, preguntó si eso lo había escuchado su hija Angustias. La Poncia lo afirmó y le alegó que ya era mayorcita y que, por ello, estaba en edad de merecer. Esto molestó a Bernarda.

Seguidamente, Amelia y Martirio opinan sobre lo innecesario que es tener novio porque consideran a los hombres como seres animalados que solo se preocupan de las mujeres que tienen bienes materiales. Al momento, entra Magdalena y comenta con ellas que Pepe el Romano pretende a Angustias y que se rumoreaba que mandaría a un emisario en no mucho tiempo. Las dos dicen alegrarse pero Margdalena se lo recrimina porque, según dice, Pepe el Romano solo la quiere por sus pertenencias. Entra Adela y le comentan esto. Se sorprende y se disgusta porque pensaba que él estaba por ella y, rompiendo a llorar, recrimna el duelo de 8 años impuesto por Bernarda porque no quiere hacerse vieja dentro de esa casa. Con estas, ven a Pepe el Romano por la ventan y se van a la habitación de Adela para poder observarlo mejor.

Seguidamente, entran a escena Bernarda y La Poncia criticando la gran cantidad de dinero que había heredado Angustias en detrimento de sus hermanas. Con las mismas aparece Angustias maquillada, cosa que exalta Bernarda por el inminente fallecimiento de su marido. Por esto entran en discusión y Angustias pide a su madre que la deje salir.

Interrumpe esta discusión Maria Josefa, la madre de Bernarda, anunciando a pleno pulmón su deseo de casarse y marcharse del pueblo. Bernarda, desquiciada, pide que la encierren, cosa que hacen entre las demás, a pesar de los gritos de Maria Josefa pidiendo comprensión.

El segundo acto comienza con las hijas de Bernarda y La Poncia dentro de la casa. Las primeras cosen y, entre todas conversan sobre lo triste que se encuentra Adela y, posteriormente, sobre el calor que imperaba en esos días. Al poco, pican a Angustias para que cuente cómo Pepe se la había declarado. Tras unos momentos de vacilación, cedió y tras ella, La Poncia se animó y recordó la vida con su primer marido, comentando que era ella quien le pegaba. Seguidamente, llaman a Adela, que estaba en la otra habitación, para que se una a la conversación y comentan entre ellas, sobre todo Angustias, que a Adela le corroe la envidia porque se iba a casar con su amado.

Salen todas a buscar unos encajes para las sábanas y se quedan Adela y La Poncia discutiendo. La primera pide el amor de Pepe el Romano y la segunda le recrimina sus intentos de seducción aun sabiendo que se va a casar con su hermana Angustias.

Después, vuelven las demás y empiezan a comentar la llegada de nuevos chicos para la siega. Entre tanto, comienzan a oírse cantos de estos chicos y las mujeres, alteradas, se van a la ventana para verlos pasar.

Cuando esto termina y pasados unos minutos, interrumpe Angustias, furiosa, y reclama a sus hermanas un retrato de Pepe el Romano que le ha desaparecido. Ante el jaleo de esta discusión, entra Bernarda para intentar poner paz. Con este fin manda a La Poncia que busque el retrato en todas las habitaciones, hallándolo finamente en la de Martirio. Ante el enfado de su madre, intenta excusarse diciendo que era una broma, pero Adela, celosa, deja caer que a Martirio le gustaba también Pepe el Romano.

Todas salen de escena excepto Bernarda y La Poncia, que se quedan hablando sobre la situación familiar en aquellos momentos recriminando la última a su señora su forma de educar a sus hijas y le recomienda casar pronto a Angustias para sacarla del pueblo junto a Pepe, arreglando así los problemas entre sus hijas. Con esto, la Criada entra para avisar de una aglomeración de gente formada en el exterior y Bernarda manda a La Poncia que se vaya a enterar quedando solas Adela y Martirio.

Éstas discuten sobre el tema del retrato de Pepe. De repente, interrumpe La Poncia avisando que el tumulto se debe a que una madre soltera, la hija de la Librada, tras dar a luz, ha matado al bebé y lo ha enterrado entre piedras; por ello quieren matarla a ella. Bernarda añade más leña al fuego de la gente pidiendo que la maten, pero Adela, con un delatador gesto de cogerse el vientre, suplica que lo hagan sin éxito.

El tercer, y último acto, comienza con Bernarda y sus hijas cenando, La Poncia sirviéndolas y Prudencia sentada aparte. Ésta hace ademán de irse pero Bernarda la retiene interesándose por el estado de su marido y su hija. Prudencia le devuelve el gesto de preocupación preguntándole por Angustias y la fecha de su casamiento. Este momento lo aprovecha para enseñar su anillo de compromiso y, tras observarlo y admirarlo, Prudencia se va.

Tras acabar de cenar, se quedan solas Bernarda y Angustias. Aprovechan para hablar de Pepe el Romano y Angustias confiesa a su madre que le ve distraído y, por ello, presiente que le oculta cosas. Interrumpen la conservación las demás al entrar de nuevo en la habitación para desear las buenas noches ya que se iban a dormir.

Por ello, se quedan solas Bernarda y La Poncia, que conversan de nuevo sobre los problemas amorosos de las hijas. Al momento, Bernarda se retira a descansar y La Poncia se queda con la Criada.

Éstas siguen comentando la situación que se vive en la casa en esos momentos, cosa que interrumpen los perros al comenzar a ladrar por pasar alguien por el portón del exterior. Por ello, Adela se levanta con el pretexto de beber y la Criada y La Poncia se retiran a descansar.

Adela sale por el corral, sigilosa, y Martirio, por otra puerta, se queda al acecho. De pronto, y sorprendiendo a ésta, sale Maria Josefa con una oveja del brazo diciendo que era su niño y que quería marcharse. Martirio la convence para que vuelva a su cama y llama a Adela en voz baja. Ésta aparece con el pelo revuelto y comienzan a discutir porque Martirio le recrimina su actitud con el prometido de su hermana Angustias. Adela, furiosa, le contesta que no era la verdadera razón de su enojo sino que ella también estaba enamorada de él. Martirio, dramática, acaba reconociéndolo y rechaza el consuelo que le intenta proporcionar su hermana. Adela se crece y añade que se va con él, que está cansada del luto y de estar encerrada en esa casa dándole igual lo que pensara la gente del pueblo. Esto enfada aun más a Martirio y reprime el intento de Adela de salir con Pepe, lo que provoca una lucha entre las dos y, ante el jaleo, la intervención de Bernarda. Martirio aprovecha para declarar a su madre lo que Adela estaba haciendo y esta, revelándose, rompe el bastón de su madre y grita su amor por Pepe ante el asombro de Angustias. Bernarda aprovecha para retirarse a buscar la escopeta y suena un disparo. Posteriormente entra furiosa porque no había conseguido acertarle. Adela sale corriendo para buscarle ante el susto que le produjo y, para evitar el seguir estando sujeta a lo que su madre mandaba, decidió suicidarse. Por ello, Bernarda se siente triunfante y, ante el grito de “ha muerto virgen”, manda que la vistan de doncella para su entierro.

Tema básico de la obra

El tema básico que representa “La casa de Bernarda Alba” es la condición de las mujeres de la época, mostrándonoslas como personas consideradas por la sociedad como seres sumisos y secundarios.

Otros temas

Otros temas podrían ser el reflejo del pensamiento de la época. Bernarda muestra una clara preocupación por las apariencias y el “qué dirán”. La muerte también viene simbolizada en la obra con el fallecimiento del marido de Bernarda y es, de hecho, el desencadenante de la acción del libro. No obstante, el tema secundario más importante podría ser el enfrentamiento o comienzo de rebeldía por parte de los oprimidos como es el caso de Adela.

Los conflictos presentes en la obra tiene que ver, básicamente, por la existencia de una jerarquía social, con presencia de opresores y oprimidos. Bernarda muestra en innumerables ocasiones su sentimiento de autoridad y sus ganas de controlarlo todo aunque vea que los temas se le escapan de las manos. Por parte de los opresores encontramos a todas las hijas y a las criadas. Las primeras, con una opresión más “light”, debían soportar la autoridad de la madre y, como consecuencia, el luto obligatorio que ella les había impuesto. Las criadas, reflejadas como los personajes más desfavorecidos, muestran esta situación principalmente al comienzo de la obra, cuando la Criada y La Poncia salen en una escena en la que roban comida mientras Bernarda se encuentra en el entierro de su marido.

Por otra parte, también se aprecia otro conflicto entre las hermanas por el tema amoroso desencadenado por Pepe el Romano. Con este conflicto, Lorca, es posible que quiera reflejar por una parte, el sometimiento de las mujeres y por otra, los intereses de los hombres a la hora de elegir su pareja.


Los Personajes

Caracterización de los más importantes

  • Bernarda: Esta mujer presenta en su persona el idealismo conservador dentro del pensamiento de la época y muestra de ello es la concepción que tiene del papel de la mujer, afirmando que debe consentir sin rechistar todo lo que los hombres digan y quieran. Es la persona más represiva de la obra. Muestra una gran preocupación por las apariencias frente a los demás vecinos del pueblo y, por ello, intenta evitar por todos los medios los impulsos eróticos de sus hijas (aun siendo mayores como Angustias).

  • Las hijas de Bernarda: Todas las hijas de Bernarda viven en sus carnes la reclusión impuesta por su madre y el deseo de querer salir de la casa. Sin embargo, algunas muestran sumisión frente a otras que muestran una mayor rebeldía:

    • Angustias: Es una chica de 39 años, hija de Bernarda pero de un matrimonio anterior, que gracias a su acaudalada fortuna y, a pesar de su edad, consigue atraer a Pepe el Romano. De todas formas, muestra ya sumisión por el sistema y una pérdida de la ilusión y la pasión, sentimientos propios de jóvenes.

    • Magdalena: Algo más joven que Angustias, 30 años, comienza a dar muestras de rebeldía a pesar de su generalizada sumisión. No confía en los hombres ya que los considera a todos como seres animalados que solo se fijan en los bienes materiales de las mujeres. Por ello, ya ha abandonado la idea de casarse.

    • Amelia: Con 27 años, se muestra, probablemente, como la persona más desfigurada en su carácter. Se caracteriza por su resignación y timidez.

    • Martirio: A sus 24 años se caracteriza por el personaje más complejo dentro de la obra. Le supone un duro golpe que su madre no la hubiese dejado casarse en un tiempo anterior y por ello se muestra depresiva y pesimista. Protagoniza el conflicto de la lucha por Pepe el Romano junto con su hermana Adela.

    • Adela: La más joven de las hijas de Bernarda, puede considerarse como la encarnación de la abierta rebeldía y rebelión contra el sistema, reflejado perfectamente en la escena en la que rompe el bastón de la madre. Su carácter apasionado y su vitalismo le hacen estar dispuesta a ser la amante de Pepe a pesar del “qué dirán”.

  • La Poncia: Es la vieja criada de Bernarda, pero interviene en numerosas conversaciones sobre conflictos familiares. Debido a su confianza también opina en estos temas y también habla con las hijas de Bernarda para aconsejarlas sobre el camino que deben seguir.

  • Pepe el Romano: Es el único personaje que no aparece en escena físicamente pero su influencia es total a lo largo de la obra. Parece ser un joven atractivo que, a pesar de buscar los dineros de Angustias, acaba enamorándose de la más joven, Adela. Como consecuencia, es el motivo de los conflictos familiares entre las hijas.

  • Maria Josefa: Es la madre de Bernarda. Sus evidentes desequilibrios mentales son mezcla de la locura y la rebeldía frente al sistema. Muestra de manera casi textual los problemas de las mujeres de la época: la frustración, el anhelo por el matrimonio y la maternidad, la libertad...

Clasificación de los personajes

Importancia dentro de la historia:

Principales: Bernarda, Adela, La Poncia y Pepe el Romano.

Secundarios: El resto de hijas de Bernarda, la otra criada, Maria Josefa.

Posición en el conflicto

Dentro del conflicto social, los más importantes serían: Bernarda, como personificación de la opresión; las hijas, como muestra de la contradicción entre sumisión y rebeldía; y Pepe el Romano, como el hombre desencadenante del conflicto que va a dar lugar al mayor gesto de disconformidad con el sistema, el suicidio de Adela.

Medios por qué conocemos a los personajes

  • Bernarda: Es inconfundible en ella las frases autoritarias y exclamativas con el fin de crear una orden incuestionable por parte del ejecutor. Su preocupación sobre las apariencias se cita en numerosas ocasiones cuando expresa su deseo de que todo esté en calma para que los vecinos no se enteren.

  • Angustias: Destaca por sus frases sumisas y faltas de ilusión. Su actitud con Pepe el Romano es de desconfianza porque, en el fondo, es consciente de que él solo busca su dinero.

  • Magdalena: Aprovecha la situación de Angustias y Pepe el Romano para refutar su idea de que los hombres sólo buscan los bienes materiales. Por ello, se muestra descontenta ante la boda de su hermana.

  • Martirio: Es uno de los personajes que más leña al fuego echa en el conflicto amoroso. Su amor por Pepe el Romano hace que sus actuaciones intenten estar en contra de sus hermanas Angustias y Adela. Muestra de ello es la escena del hurto del retrato de Pepe, cosa que desencadena el enojo de su madre.

  • Adela: Con sus frases chocantes para la época (“entregare mi cuerpo a quien yo quiera”, etc) y sus actos carentes de madurez, llevados por su pasión contenida, constituye el reflejo de una persona cansada del sistema e insatisfecha con la vida que le ha tocado vivir.


Estructura y Composición

Estructura externa

En cuanto a la estructura externa, la obra se divide en tres actos claramente diferenciados, cada uno de ellos con numerosas escenas. Con el fin de no repetir el trabajo de nuevo, he dispuesto el resumen del argumento en párrafos, reflejando cada uno de ellos las acciones que yo considero de escenas distintas. Por ello, con un nuevo vistazo a la síntesis del argumento, creo fielmente respondido este apartado.

Estructura interna

Durante el planteamiento, correspondiente (casi totalmente) al primer acto, se realiza la presentación espacio- temporal de la obra, junto con la caracterización de los personajes. Se hace referencia a la muerte del señor Alba y, como consecuencia, al luto que se comienza a guardar en la casa.

Con el desarrollo, coincidiendo con el segundo y parte del tercer acto, comienza el conflicto con el anuncio de la boda de Angustias con Pepe el Romano. A raíz de este hecho, los conflictos familiares irán en aumento, destacando el ya señalado entre Martirio, Adela y Angustias.

El momento cumbre de la obra se vive con el desenlace, ya que tiene presencia un final trágico con el suicidio de Adela. Esta muerte, sin embargo, es el fiel reflejo de la rebeldía que comienza a darse entre los jóvenes de la época y no queda en saco roto para el lector.

Espacio - Tiempo

Espacio

El lugar en el que tiene lugar esta obra de Lorca es lo suficientemente simple como para centrar el interés del espectador (o el lector) en la importancia de los personajes. La acción se desarrolla íntegramente en el interior de la casa de Bernarda debido al luto que ésta obliga guardar a sus hijas.

Tiempo

Desde el punto de vista del tiempo histórico, la obra no elude explícitamente a una situación cronológica concreta pero por los conflictos sociales y la edad del autor podemos realizar una deducción carente de precisión. En mi opinión se podría situar perfectamente en la España del primer tercio el S. XX.

Si atendemos al tiempo del conflicto, podríamos asegurar la posibilidad de la acción dure varios días, e incluso semanas, porque se elude a varias noches en las que Pepe el Romano va a la ventana a hablar con Angustias. No obstante, es curioso que textualmente, el conflicto parece suceder en un solo día, ya que la acción comienza con el entierro del señor Alba una mañana y termina con un trágico desenlace durante la noche, después de la cena.

Lenguaje y Estilo

El lenguaje de esta obra de Lorca se muestra predominantemente coloquial, tal y como podemos apreciar en la utilización de diversas frases hechas de la sabiduría popular (sobre todo La Poncia). También es lógico que se utilice este nivel lingüístico porque, al fin y al cabo, en la obra se representan escenas de la vida cotidiana de la gente de la época.

Este tipo de lenguaje, al fulminarse con multitud de frases cortas y concisas, además de sus continuas metáforas y comparaciones, aporta al conflicto la estrategia necesaria para poder expresar lo que en esa época estaba casi censurado.

Como consecuencia de las metáforas y las comparaciones anteriormente mencionadas, Lorca consigue crear un ambiente dramático en la obra y una caracterización propia de los personajes. De esta forma, por ejemplo, Bernarda destaca con sus frases exhortativas, claras y concisas con el fin de convertir sus órdenes en algo incuestionable; mientras tanto, por el contrario, Adela presenta un lenguaje que muestra su falta de madurez y su maleabilidad por parte de los hombres. Con sus intervenciones, deja entrever también su rebeldía; ejemplo claro: “entregaré mi cuerpo a quien yo quiera”.

Valoración personal

Sobre el tema

Por un lado, yo creo que se ve claramente la posición del autor. Lorca se pone del lado de las oprimidas para apoyarlas y criticar el sistema social jerarquizado dela época. Como consecuencia, hace referencia al mayor tabú de la historia: los impulsos eróticos. Con ello, y probablemente por sus tendencias homosexuales, pretendía realizar una dura crítica contra esa sociedad que reprimía sus impulsos sólo por mantener las apariencias.

En la actualidad, desde mi punto de vista, este problema no se da de manera generalizada aunque si debe ser probablemente que existan casos particulares. De todas formas, este conflicto quizá podría extrapolarse en la actualidad a los continuos sucesos que acontecen en los últimos tiempos y que tienen como titular “los malos tratos a mujeres”. Sin embargo, éste sería un tema de hondo calado para el que sería conveniente dedicar un tiempo prolongado, cosa que, desgraciadamente, no disponemos en este trabajo.

Sobre la estructura

En mi opinión, la estructura externa utilizada por Lorca constituida por tres actos es ejemplar. Digo esto porque cada uno de los actos muestra distintos estados del conflicto social claramente diferenciados pero, como es lógico, todos tratando del mismo eje temático.

Sobre otros aspectos

A mi modo de ver, Lorca, con esta obra, consigue combinar de una manera admirable todos sus elementos para conseguir un ambiente dramático capaz de hacer sentir al espectador (o al lector) la realidad de la época y las ganas de ayudar a esas chicas a desatarse de la pesada carga de la carencia de libertad. Para ello, mezcla personajes autoritarios (Bernarda), sumisos (Angustias), más o menos indiferentes (Magdalena y Amelia) y rebeldes (Martirio y, sobre todo, Adela) consiguiendo así sostener el conflicto hasta el final.

Bibliografía

“La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. 2ª Edición de la editorial Cátedra (Madrid)