La busca; Pío Baroja

Literatura española. Generación del 98. Novela (narrativa) contemporánea. Argumento. Personajes. Ambientes

  • Enviado por: Carlos Llano
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 29 páginas

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PÍO BAROJA:

BIOGRAFÍA

Su nombre es Pío Baroja y Nessi. Nació en San Sebastián en 1872. Se transladará a Madrid, donde estudiará, doctorándose en Medicina, si bien apenas la ejercerá, regentando en esta ciudad la panadería de una tía suya. A la par se dedicará al periodismo, colaborando en diarios y revistas como "El país", "Arte joven"...

Lee mucho a Schopenhauer, Allan Poe, Tolstoi, Ibsen, entre otros. En 1899 inicia una serie de viajes al extranjero. Frecuenta las tertulias madrileñas de caracter literario, y con el nuevo siglo apareceran sus dos primeros libros: "Vidas sombrías" y "La casa de Aizgorri". A partir de este momento, la actividad literaria de Baroja no se interrumpe.

Como corresponsal del diario "El globo" viaja a Tanger en 1902, posteriormente a Londres (1905 y 1906), Italia, París...

En 1939 es elegido Académico de la Real Academia de la Lengua (su discurso fue "La formación psicológica de un escritor"). Murió en Madrid en 1956.

En su caracterización, dentro de la generación de 98, ha salido mal parado, ya que suele hablarse de él como hombre disconforme, y hasta cierto punto insociable. No obstante, él si definía como un hombre humilde y errante.

COMENTARIO

Entre 1903 y 1905 Publica Baroja tres libros que conforman un solo hilo argumental: "La busca"; "Mala hierba" y "Aurora roja". Se trata de una sola novela, pero, a causa de su amplitud, la dividió en tres partes y así surgió una trilogía: "La lucha por la vida".

La trascendencia de las vidas vulgares que siempre han atraído la atención de Baroja. "La busca" se enmarca en algunos ambientes y experiencias vividas del autor: la descripción de la tahona y fabricación del pan está relacionada con la experiencia de Baroja como panadero en casa de su tío.

El tipo de escrito de esta novela es narrativo-argumentativo, ya que Pío Baroja nos narra la historia de Manuel argumentando unos hechos e ideas que se apoyan en razones y que permiten llegar a establecer conclusiones. La naturaleza del texto al ser una novela el de tipo literaria.

En el tema principal de esta obra el autor intenta dar una visión del Madrid de finales del siglo XIX y principios del XX, sus calles, la gente, el ambiente, el día en la ciudad y la noche.

En general nos da la visión de Madrid y de la vida en esta ciudad a través de un muchacho, llamado Manuel, el cual tiene una vida muy dificil y dura, con sus distintos momentos de alegría y tristeza.

La finalidad de la novela es trasmitirle al lector la mala vida que pudieron tener algunas personas en esa época, la mentalidad de éstas y las diferentes formas de afrontar los problemas; además de describirnos el Madrid antiguo y las formas de vida de entonces.

La característica y tono de la novela es completamente subjetiva ya que el autor, podemos decir, que habla desde su propia experiencia además de utilizar epítetos a lo largo de toda la obra

Cuando hablamos de tiempo tenemos que distinguir entre tiempo interno y tiempo externo. El tiempo interno es el tiempo en el que se nos narra el relato y el tiempo externo es el que se refiere al tiempo en el que se ha escrito la obra. En "La Busca" el tiempo interno se sitúa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; y el tiempo externo se sitúa a finales del siglo XIX, ya que el libro fue publicado en 1904.

El espacio donde se sitúa la obra es el la capital de Madrid de finales del siglo XIX.

EN RELACION CON EL 98:

Como modelo de una novela perteneciente a la Generación del 98, hay un gran desorden cronológico ya que repetidas veces los personajes cuentan historias del pasado de forma inesperada y desordenada, por ejemplo en las páginas 218-219 Roberto cuenta a Manuel la historia del origen de su fortuna de una forma, cronológicamente, un poco desordenada.

También vemos la gran cantidad de diálogos que es lo que más abunda en el libro de “la Busca”. Con los que podemos analizar las diferentes concepciones ideológicas de los personajes.

Coincidiendo con el relato típico de la Generación del 98 encontramos, además, nos fijamos en que la novela descansa sobre un protagonista individual que representa, en esta obra, la inseguridad del hombre ante el mundo y la lucha por la vida.Aspira a reflejar una clase social concreta, en este caso, por supuesto, la clase más pobre de la ciudad.

RESUMEN DE LA OBRA POR CAPITULOS

Primera Parte

CAPITULO I

El autor comienza la obra contándonos que el reloj del pasillo de la casa de Doña Casiana dio las doce, lo hizo a su manera, pausadamente, acompasadamente, de una forma respetable como la voz de un anciano, sin embargo poco después se escuchó la voz aguda y grotesca, con impertinencia juvenil, de un reloj del barrio, y éste dio las once, a continuación nos cuenta que para mayor confusión sonó el reloj de una iglesia próxima y dió una hora diferente con una larga campanada.

El autor cuenta que no conocía la veracidad de la hora, pero la describe diciendo que era cuando los caballos galopaban por el cielo, era una hora de misterio, romántica, de buscar aventuras para no encontrarlas, la hora de los sueños de la casta doncella, en la cual cesaban los gritos, las riñas y las canciones en la calle y a la vez se apagaban las luces de los balcones y los ciudadanos se entregaban al sueño.

La acción se centra después en la casa de Casiana y en el personaje de la Petra.

La criada era flaca, con el pecho hundido, los brazos delgados, las manos grandes, rojas, y el pelo gris.

Se despertó al sonar el reloj y seguidamente cerró la ventana e hizo algunas de sus labores, pasó al cuarto de su señora y le preguntó si necesitaba algo, la patrona le contestó que le dijera al panadero que ella ya le pagaría el lunes, un poco más tarde Doña Casiana llamó a su criada para que esta mirase a la casa de enfrente, la casa de Isabelina que tenía gente, entonces la patrona empezó a comentar que ese tipo de alojamientos si que producen beneficios y no su casa de huéspedes, este suceso la alteró y empezó a decir que iba a echar a la calle a todo aquel que no le pagase. La patrona se quedó desarrollando su imaginación y Petra se fue a dormir a su oscuro cuarto, pero se despertó al cabo de tres horas porque llegaron Doña Violante y sus hijas, una de ellas Irene se asomó al balcón y le valió la regañona de la patrona.

En este primer capitulo aparecen otra serie de mujeres que no tienen profesión son mendigas, y se dedican a pedir dinero en los “jardines” (sitios de recreo de la gente madrileña).

CAPITULO II

Al inicio del capítulo, se describe el amanecer en la calle en la que se encuentra la casa de doña Casiana.

En esta descripción el autor se limita ha describir con plena objetividad lo que va sucediendo en este periodo de tiempo aunque ironiza cuando nos dice que el grillo a parado en sus ejercicios musicales, a los que en el capítulo anterior consideró como un ruido inaguantable. Luego continua diciéndonos que al grillo le sustituyó una codorniz, y que tras esto se empezaron a abrir las tiendas, los portales, se escuchó el vocear de un periódico hasta que en cierto momento el movimiento fue constante en la calle.

Se alude a la calle donde reside la vivienda, en la calle Mesonero Romanos, se alude al portal y al portero, a los habitantes del bajo (una señora voluminosa no muy amable que siempre tiene a su delgado hijo en brazos) y a la escalera que tiene un olor insoportable, también nos cuenta que el edificio tiene tres pisos.

Se da una visión pobre y oscura de la casa, así en un párrafo comenta que si se entraba allí de día parecía estar en las profundas tinieblas, también comenta que el olor era distinto al de la escalera pero que no era mejor. A continuación nos describe algunos cuadros que había en la casa y la característica común de estos es que son muy oscuros, ya que la patrona consideraba los cuadros oscuros como buenos.

Los habitantes son La patrona Doña Casiana y la criada Petra, ya mencionadas anteriormente. Por otra parte están los huéspedes, un cura, un tenedor de libros, dos comisionistas, y un viejo, todos ellos se levantaban temprano luego estaban Doña Violante y sus dos hijas, una Vizcaína alta y gorda, y una señora a la que llamaban la Baronesa. Entre el bando femenino ocurrían muchas discusiones a lo largo del día, ninguno de los huéspedes tenía el privilegio de desayunar, bien porque se levantaban tarde, porque no deseaba desayunar, o bien porque la patrona se las apañaba para que no desayunasen

A continuación las mujeres hablan de que la noche anterior Irene se llevó un hombre a la casa, probablemente un estudiante de un piso superior, ante esto deciden que si la próxima noche ocurría lo mismo la sorprenderían para que escarmentase.

Al anochecer, la Petra sale a recibir a su hijo a la estación del Mediodía.

Al principio el chaval no vió a su madre en su salida del tren, la madre si le vió a él y le llamó, tenía pensado regañarle, pero le dió un abrazo y le preguntó que había pasado para que sus tíos le mandaran para Madrid, él le explicó que venía porque allí perdía el tiempo y que aquí podría aprender un oficio. La madre le llevó a cenar a la casa de doña Casiana, y después se fueron a dormir, durante la noche Manuel pudo sentir la diferencia acústica existente en Madrid, escuchó todo el lío formado por la emboscada realizada a la hija de doña Violante que había quedado con un estudiante.

CAPITULO III

La Petra quiere colocar a su hijo en Madrid, le quiere mandar con un tío suyo que es zapatero para que aprenda así un oficio, pero decide que es mejor que cuando terminen las vacaciones empiece a estudiar, de esta manera le haría ver que estudiar proporciona un mejor futuro, a su vez, convence a la patrona para que Manuel se quede en la casa diciendo que su hijo ayudará en las labores de la posada.

Manuel era un chico que se adaptaba rápidamente a una nueva casa, pronto participó en las bromas que se realizaban entre los huéspedes, además era vago y no muy atento, ya que cuando se le necesitaba no aparecía y se le solía ver jugando con los niños de la vecindad.

Su madre temía que acabara siendo como su padre, Petra pretendía todo lo contrario, ella quería que fuese tranquilo, humilde, y respetuoso.

A la mañana siguiente Manuel estaba con la sobrina de doña Casiana, y ambos escucharon desde el pasillo llantos de Irene y gritos de doña Violante, y Celia hacia ella. El motivo de esta pelea era que Irene se había quedado embarazada, en la discusión se escuchaba a doña Violante insultarla y decir “¡Anda a la Casa de Socorro a que te quiten la hinchazón!”. Esto no fue entendido por los jóvenes que creyeron que la hinchazón se debía a un golpe, al no entender lo ocurrido la sobrina pidió explicaciones a su tía, y esto produjo grandes carcajadas entre los huéspedes.

CAPITULO IV

Este capítulo comienza con la Baronesa. Nos cuenta que tanto la Baronesa como su hija Kate eran poco vistas en la casa, que la baronesa tenía grandes alternativas en su posición, a veces se mudaba una casa buena, y otra veces desaparecía en un cuartucho infecto de una casa de pupilos barata.

Tenía prohibida la comunicación a su hija con los huéspedes, y el único con el que hablaba era con Roberto en la clase de inglés. La chica era rubia, muy blanca y muy bonita, tenía entre catorce y doce años.

En ese verano la mala racha de la Baronesa debió terminar ya que se preparaba para mudarse y comenzó a hacerse ropa. Durante unas semanas fueron una costurera y su aprendiz con trajes y sombreros para la Baronesa y su hija. Manuel se sintió enamorado por la aprendiz, y un día la siguió, pensaba entrarle y decirle algo, pero empezó a pensar que no sabía que decirle a una chica así, no sabía si decirle una barbarie o un cosa galante, así que entre que pensaba esto la chica y su madre desaparecieron entre la gente y no volvió a verlas.

Mientras Roberto se encontraba enamorado de Kate, y tenía que aguantar las bromas de Celia, que trataba de arrancarle de su habitual frialdad.

Otra de las historias que ocurren en este capitulo es la de Don Telmo. Debido a que un día un policía estuvo en casa de don Telmo, los huéspedes inventaron un rumor en el que el viejo era participe en el crimen de la calle Malasaña. Este rumor produjo bromas y sorpresas entre la gente que se dedicó a espiarle, pero el se dio cuenta y no lo permitió, además otra razón de que fuera acusado del crimen es que una criada declaró que una tarde vió al hijo de doña Celsa hablar con un viejo cojo. Los rumores aumentaron y se llegó a decir que don Telmo mató a Doña Celsa y que la Vizcaína fue la que regó el cadáver con petróleo y le prendió fuego, y Roberto fue quien guardó las joyas en la casa de Amaniel.

Esto formó dos grupos en la casa los sensatos, echo por los presuntos criminales y la patrona, y los insensatos, formado por los demás.

A continuación Vizcaína y Don Telmo deciden abandonar la pension debido al continuo espionaje que les hacian los demas residentes.

Los habitantes se encontraron chasqueados, y ni siquiera los escándalos de Irene, ni los cuentos del cura Jacinto bastaron para quitar el silencio reinante. La marcha de la Vizcaína y don Telmo la pagaron Manuel y Roberto.

Manuel empezó a sufrir los gritos y malas bromas de todo el mundo, en especial de uno de los comisionistas que continuamente le insultaba y reñía.

Un día mandó al chaval a por dos cafés, y este tardó mucho tiempo, a la vuelta le dijo que lo que le debían poner era una albarda el chaval le contestó y tras esto el comisionista dió un puntapié a Manuel que gritó de dolor y seguidamente le lanzó un plato, al final el chico acabó asestando un serie inacabable de puñetazos y patadas a su contrincante. El comisionista informó a la patrona que no estaría en la casa un minuto más mientras estuviera ese crío en la ella, por ello Petra se vió obligada a mandar a su hijo con su tío.

Segunda Parte

CAPITULO I

El narrador comienza la segunda parte haciendo referencia a las afueras de Madrid. Los describe como barrios de miseria y sordidez, de tristeza e incultura con sus rondas miserables, llenas de polvo en verano, y lodo en invierno.


A continuación describe la casa del señor Ignacio cuenta que la casa no era pequeña ni de mal aspecto, pero que parecía tener unas ganas enormes de caerse. Tenía piso bajo y principal, balcones grandes.

Nos dice que en el cartel de la zapatería pone: “A la regeneración del calzado”, y nos explica que el motivo de esta frase es lo extendido que estaba el movimiento de regeneración nacional, este movimiento quería en un principio reformar y regenerar la Constitución y la raza española. El dueño de local, el tío de Manuel, estaba de acuerdo con esta ideología y de ahí su origen, aunque también suponía una señal de desafío hacia la zapatería de enfrente.
La Petra le explicó la situación a don Ignacio, mientras Manuel permanecía expectante hasta que sus primos le dijeron que ayudase en unas labores que estaban haciendo en ese momento. Tras marchar su madre habló un poco con su tío, y continuó trabajando. El trabajo consistía en desarmar y deshacer botas y zapatos viejos.

Después de un tiempo que se le hizo pesadísimo a Manuel, vino una señora gorda que trajo la comida y seguidamente se sentaron alrededor de un paño puesto en el suelo y empezaron a comer, durante la comida se habló de política.
El señor Ignacio es presentado como un hombre de ideas liberales, no es un hombre perteneciente a una clase alta pero tiene suficiente para subsistir y alimentar a su familia. Su hijo Leandro, el mayor, le sigue en sus ideas liberales, mientras que Vidal el pequeño y de edad parecida a la de Manuel es presentado como un golfo, orgulloso de Madrid, y al que le gusta aprender cosas de pícaros con su pandilla.

A partir de aquí entran nuevos personajes en la obra como la cuñada de su tío, Salomé, y la madre de Vidal, Leandra. Que son presentadas describiendo sus rasgos físicos y más tarde la suerte que a tenido cada una a la hora de elegir su respectivo hombre, en este caso la más humilde (Salomé) se llevó el peor marido. En esta segunda comida se habló de una de las muchachas de la vecindad que se había ido con un chalán muy rico, hombre casado y con familia.

Pio Baroja nos cuenta tambien en este capitulo como es la casa de la Cabrera. Se llamaba Casa del Cabrero a un grupo de casuchas bajas con el patio

CAPITULO II

En este capitulo Manuel pasa a vivir a la Corrala.

Se dice que tiene mucho términos para ser nombrada, y luego se pasa a describir la casa, se empieza por la fachada que es baja, estrecha, enjalbegada de cal, en ella se abrían unos cuantos ventanucos y agujeros, y un arco sin puerta que daba acceso a un callejón el cual desembocaba en un patio circunscrito por altas paredes negruzcas. A continuación se describe el patio, es un patio sucio, con un montón de trasto inservibles. También nos dice que a cada vecino le pertenecía una parte de galería, y que según estaba esta de limpia y cuidada revelaba el grado de miseria o de relativa bienestar de la familia.

En un principio al contar características de los habitantes de la Corrala se centra en las chicas de las que se dice que, como bien dijo Vidal, cada una tiene un novio en la Corrala. Continua describiéndonos como se divierten los niños, y diciendo que en general las personas allí eran gente descentrada, que vivían en el continuo aplanamiento producido por la eterna miseria. Muchos cambiaban de oficio, otros no lo tenían, había también gitanos, y todos presentaban el mismo aspecto de miseria y consunción. Se pasaban la vida en la taberna, una vez alcoholizados creían poder salir de su situación, pero cuando se pasaban los efectos del alcohol volvían a la dura realidad.
Ya al final del capitulo el autor nos dice quienes eran los vecinos que se trataban con el señor Ignacio, que eran el Corrector, un tal Rebolledo, y cuatro ciegos. También nos dice que Milagros la hija del corrector estaba en relaciones con Leandro, y que Encarna hija de Zurro un vecino que no se trataba con don Ignacio, estaba enamorada de Leandro, esto generaba una odio de Encarna hacia la familia del corrector, y los ponía de cursis, y pobres. El autor comenta al final que es normal estos odios entre personas de vida común, estos odios les hacia mirarse y desearse mutuamente las mayores desgracias.

CAPITULO III

Roberto Hasting visita a Manuel en la zapatería porque necesita hablar con el, necesita sus servicios y su ayuda.

Roberto y Manuel van a la Doctrina, un sitio donde se reúnen muchos mendigos. Los mendigos son presentados de una manera en que parecen muertos vivientes, se dice de ellos que tienen caras hinchadas, narices inflamadas y bocas torcidas, había entre las mujeres viejas gordas y pesadas, melancólicas, sus trajes eran raídos, remendados, zurcidos, y de color verde.

Roberto dice que hay pocas caras humanas entre los hombres mendigo, que en sus caras no se lee más que la suspicacia, la ruindad, la mala intención, al igual que en los ricos nos lee más que la solemnidad, la gravedad, y la pedantería.


Roberto y Manuel buscan a dos mujeres una pobre que le puede hacer rico y otra rica que le puede hacer pobre. Presenciaron como los mendigos se empezaron a dividir en secciones, formaron grupos alrededor de los árboles, con el propósito de recibir cada uno algún objeto útil (como por ejemplo sábanas o camisas) de las marquesas (señoras que se presentaban en el patio para dar estos utensilios, y que iban vestidas de negro).

Más tarde ambos entran en una taberna, aquí el estudiante le pide a Manuel que siempre que fuera a un sitio donde abundara gente pobre que le avisara.

Luego Roberto le dice que si quiere llegar lejos que no crea en la palabra imposible, y que si va a realizar algo lo haga lo más fuerte y duramente posible. Manuel encogió los hombros y miró a Roberto con extrañeza, el chico no entendió bien el consejo.

CAPITULO IV

Este capítulo comienza con el comentario de la vida de Manuel en la zapatería y el Corralón.

Manuel y Vidal opinan sobre sus vidas, dicen que son pesadas y muy sacrificadas con esas largas horas arrancando suelas. También opinan sobre las mujeres y comentan algo sobre el dinero

Manuel se hallaba tan acostumbrado a su trabajo y a su vida que no comprendía que pudiese hacer otra cosa. Sin embargo no le parecía ese lugar donde estaba viviendo, un sitio triste y sombrío, sino al contrario una zona llena de atractivos, conocía a casi toda la gente del barrio y los domingos se reunían con la pandilla.

En este capitulo se expresa claramente la mala relación entre Manuel y el Bizco y la contrariedad de sus ideas.

Pero Manuel si admiraba a mucha gente entre ellos los Rebolledos, por sus dotes artísticas y también a los Aristas.


CAPITULO V

El narrador cuenta los avatares de la vida de Leandro y de su novia Milagros.

Nos explica que Leandro es un hombre temperamental que se solía meter en algunos líos, quizá por su chulería. Esto provocaba que la madre de Milagros le aconsejara que cortara con él, aunque Milagros cada vez que cortaba, al volver Leandro humilde y dispuesto a aceptar toda condición, acababa perdonándole. Debido a esto milagros era una chica caprichosa, a la que le gustaba dar celos a su novio. En ella había una mezcla de odio y cariño, en la que el odio se expresaba en el exterior y el cariño en el interior

Leandro invita a Manuel a salir por la taberna de la Blasa, el chico sabiendo que por allí se encuentra gente pobre invita a Roberto y este se lleva a una prima suya llamada Fanny.

Ella era extranjera, entre treinta y cuarenta años, muy delgada, de mal color y de tipo varonil distinguido, tenía nariz corva, mandíbula larga, las mejillas hundidas y los ojos grises y fríos. Además es una persona de cierto dinero y que va prevenida ante los que va a ver (lleva un revolver).

Todas las personas que se encuentran en la taberna son de clase baja. En primer lugar se habla de la mujer del mostrador una mujer gorda, y con mal humor, que cobraba las copas de antemano. En otro lado de la taberna estaban veinte hombres en una mesa, jugando al cané, y cerca de ellos unas cuantas mujeres de aspecto horroroso.

En la taberna Leandro quiso enseñar a Manuel unas tinajas, al hacer esto molestó al baratero del local, apodado el Valencia. Leandro y él se lanzaron unas cuantas miradas aunque no ocurrió nada. Otro personaje mencionado era el apóstol que se encontraba borracho y que fue invitado a una copa por Leandro. El último personaje presentado en él capítulo es una gitana, que habla a Fanny y consigue un duro de ella gracias a que la mujer gitana le presenta a sus dos hijos y le pide caridad.

CAPITULO VI

Unos meses después, Roberto vuelve a la Corrala para saber si Manuel conoce a un tal señor Zurro, Manuel sí le conoce ya que es un vecino, entonces ambos entran en la casa del señor Zurro, allí Roberto le comenta que viene de parte de don Telmo, al hombre le agrada mucho que vengan de parte de un gran amigo suyo, y le dice que le ayudará en lo que pueda. Roberto le pregunta si conoce a una muchacha volatinera que vivió hace cinco o seis años en una posada llamada el mesón del Cuco. Zurro le comentó que fuera allí y preguntara por el Tabuenca, este hombre le podría informar mejor.

Manuel le acompaña al mesón del Cuco. Allí se encontraron al Tabuenca.

Este personaje es un viejo cascarrabias de mal genio, lo más llamativo en él es que tiene la nariz arrancada de cuajo y sustituida por una bolita de carne. Roberto le hizo un par de preguntas en un tono de voz alto, y este se enfadó montando un alboroto, así que al final acabaron peleándose y rompiendo un farol de la posada.

Luego van al café de San Millán, porque mediante el arriero quedaron allí con un hombre apodado Titiri, y de nombre don Alonso.

El Titiri entra en el café enseñando una cajita, y diciendo “novedé, novedé”, era un hombre flaco, alto de pelo entrecano y bigote gris.

Lo primero que cuenta sobre su vida es que ha sido director de un circo en América y que ha viajado por muchas tierras, y que ahora se encuentra andando de café en café con ese fonógrafo, y que por la mañana lleva un juego de martingala. Cuando Roberto le pregunta por la chica que está buscando él dice que si la conoce, pero cuando empieza a decir características suyas se da cuenta de que se confunde de persona. Aunque él continuó contando su vida al estudiante y a Manuel, dijo que le llamaban el Hombre-Boa, y que más tarde se hizo malabarista. Presume después de ser artista y considera esta como el mejor oficio del mundo, y además presume de haber estado en Cuba, y en París, nos cuenta que en cuba se encontró sin un céntimo y que al encontrar más artista en su misma situación los contrató, uno de esos artistas se llamaba Rosita, ella era la Rosita por la que él creía que le estaban preguntando. Luego continua diciendo que esta chica era muy guapa, pero que ponía los cuernos a su esposo con el secretario del circo. Cuenta que llegó a una isla inglesa y el gobernador se enamoró también de la bailarina, el gobernador era una persona violenta y ante sus celos mató al secretario, Rosita quedó destrozada ya que el secretario era el que más amaba. Tras estar en esta isla se trasladaron a Nueva Orleáns, en este lugar tuvo momentos de gloria, ya que se atrevió a poner el trapecio a una altura increíble que sorprendió a los americanos.

CAPITULO VII

Este capítulo comienza con los incidentes de la Ker­messe de la calle de la Pasión.

Leandro le dice a Manuel que vaya allí con él.

Al principio los dos estuvieron con Milagros y su familia, luego todos subieron a otro solar que estaba unos seis o siete metros más alto. Allí se tomaron unas cervezas, Milagros no tomó nada y de repente vió a dos amigas suyas y marchó por la fiesta con ellas dejando a Leandro apartado. Detrás de las tres mujeres aparecieron tres chulos con intenciones de ligárselas, pero Leandro que las siguió con Manuel un poco se interpuso entre los dos tríos, pero más tarde uno de los hombres del trío, que pretendía a Milagros, apareció junto con la familia de Milagros entonces las tres muchachas se hacendaron a ellos y Milagros bailó con el “Lechuguino”.

Leandro y Manuel decidieron ir al Café “la Marina”, cuando están en el café Manuel no se quiere quedar porque tenía mucho sueño.

CAPITULO VIII

La ruptura del noviazgo de Leandro y Milagros es ya evidente. Leandro le pregunta a Manuel qué haría él en su situación, y le comenta que si cree qué un hombre engañado tendría derecho a matar a la mujer que le ha burlado. Leandro tras escuchar la respuesta de Manuel finalizó diciendo que iba a cometer una barbaridad.

Los muchachos fueron hacia la taberna de la Blasa, allí se encontraban unos cuantos hombres jugando en una mesa como en la vez anterior, entre los hombres estaba el Valencia, al que Leandro tenía ganas de provocar. Manuel y Leandro se sentaron en la misma mesa que los jugadores, Leandro pidió una cuantas copas de vino, y entre que las bebió entraron algunos nuevos personajes borrachos, uno de estos personajes empezó a vacilar al Valencia, en un arrebato de extraño odio Leandro se levantó y agarró al Valencia, entonces los demás hombres del local decidieron dejar que se pelearan solos, así que cada uno sacó sus navajas y empezaron a luchar amagando, pero al cabo de un rato el miedo invadió al Valencia que salió huyendo, y seguidamente Leandro le persiguió. El Valencia acabó escapando, pero luego volvió y por la puerta de la trastienda lanzo un cuchillo a Leandro, el cuchillo no dió con su objetivo, y Leandro quedó triunfante en el local ante las felicitaciones de todos.

CAPITULO IX

Empieza el otoño y se han producido algunos cambios. Leandro por consejo de don Ignacio vivía con su abuela en la calle del Águila, en ese tiempo la Milagros continuaba saliendo con el Lechuguino. Y Manuel había dejado de irse con Vidal y el Bizco, y ahora se iba con Rebolledo y los dos Aristas.

Ahora va a tener lugar el acontecimiento que tanto impresionó a Manuel es el asesinato por parte de su primo Leandro a su ex-novia, Leandro se presentó en casa de Milagros, donde también estaban su madre y Lechuguino, y le preguntó a Milagros “ ¿es este tu novio?”, La chica contestó que sí, “¿a quién prefieres?”, La chica contestó que prefería al lechuguino, entonces Leandro la mató en ese momento y fue tras el lechuguino, este huyó, en la persecución Leandro se encontró con las autoridades, y después de huir un poco acabó suicidándose a navajazos.

Tercera Parte

CAPITULO I

La muerte de Leandro ocasiona en su padre una impre­sión muy fuerte que tiene importantes consecuencias en la vida de Manuel.

El tío de Manuel, don Ignacio, cayó enfermo, y no se acababa de recuperar, así que esta familia ya no podía mantener a Manuel, éste tuvo que volver con su madre, que le mandó a un puesto de pan y verduras.

El trabajo en este puesto es más duro, Manuel estaba acostumbrado a más movilidad por las rondas, y ahora permanecía inmóvil en esta tienda, además tenía que madrugar.

Ahora Manuel se entera de las habladurías que por hay circulan acerca del tio Patas. El tío Patas provenía de Lugo, llegó a Madrid a los quince años para buscarse la vida, y cuando reunió cuatro o cinco mil pesetas montó un puesto de pan y verduras, su mujer despachaba el puesto y él trabajaba en la tahona, pero en ese tiempo de prosperidad su mujer falleció, y una vez viudo decidió casase con una muchacha joven porque quería saborear la vida. El problema llegó porque su hijo tenía la misma edad que la esposa de padre, y ambos jóvenes empezaron a tratarse, el viejo se dió cuenta pero como era muy tranquilo se resignó. Al cabo de un tiempo la mujer del tío Patas trajo una hermana suya, y entre el hijo y ella se la empujaron al viejo, a partir de aquí todos vivieron con una admirable tranquilidad.

La Petra va a hablar con el tío Patas y le pide que le pague un jornal a Manuel, el viejo responde que Manuel no se gana ni el pan como cada día, así que Petra decide cambiar a su hijo a un oficio que ella cree que es más provechoso para él. El chico es llevado a que aprendiera el oficio de panadero en la tahona de la calle del Horno de la Mata. Dormía en el cuarto de los panaderos.

Sus relaciones con los compañeros de trabajo eran muy malas, casi todos eran gallegos y ni siquiera se molestaron en saber el nombre de Manuel, simplemente le llamaban golfo, o Barriga, o Choto. Al principio el más odioso o para él era el hornero, porque le mandaba de manera despótica, y se enfadaba si no tenía hecho todo enseguida. El hornero procedía de Alemania, se llamaba Karl Schneider, era tímido y flemático, se expresaba muy bien en castellano y había venido a España huyendo de las quintas de su país. Tenía alrededor de veinticuatro años. Con el paso del tiempo acabó siendo el único amigo de Manuel, ya que en el fondo era una buena persona.

Un buen día Manuel cae muy enfermo y es recogido en la posada, allí pasa su enfermedad, posteriormente es sorprendido por la dueña con una chica y es expulsado. Al día siguiente sale a la calle, se paseó por el Viaducto, y por la calle de Segovia. Pasó por la calle del Águila y vió que el almacén del señor Ignacio estaba cerrado, así que decidió visitar a Salomé para enterarse como estaban sus familiares, estuvo hablando con ella y también comió en su casa. Luego se encontraría con Vidal y el Bizco cerca del puente de Toledo.

Manuel no está muy ilusionado con la formación del grupo, ya que el tipo de vida que llevan su primo y el Bizco no es el que él realmente desea.

CAPITULO II

La Madre de Manuel estaba enferma, a veces escupía sangre por la boca y con el paso del tiempo empeoró y acabó muriendo. Manuel reflexionó acerca de la utilidad de la vida y acerca de la muerte.

Manuel se encuentra con un niño mendigo, este niño se llama Expósito y vive sin padre ni madre en unas condiciones infrahumanas, tras hablar con Manuel un rato lo lleva al cuartel de María Cristina, en el camino se encontraron con una mujer subida en un coche rojo, que ofrecía ungüento para las heridas y uno especifico para quitar el dolor de muelas. Entonces Expósito la interrumpió pidiéndole un poco de la pomada para él, él marido estaba al lado y se indignó con la intrusión de los pequeños, así que intentó darles su merecido pero los chicos eran más rápidos. Al llegar al cuartel y después de comer, Manuel se tendió y se quedó dormido al despertarse Expósito ya no estaba, empezó a llover y decidió seguir a los demás niños mendigos, éstos para refugiarse se dirigieron hacia la cueva, pero el dueño, el Cojo, no les dejó entrar así que tuvieron que refugiarse en el observatorio del lado de Atocha, allí pasaron la noche y los chavales hablaron de gamberradas, robos, y mujeres. Por la mañana se levantaron y se vieron obligados a huir porque apareció un guardia, fueron hacia la cueva del Cojo para vengarse, y le cogieron la pierna de palo y se la tiraron por el desmonte abajo.

CAPITULO III

Manuel tiene que volver a la tahona a pedir trabajo. Pese a que el sabe que esto no va a ser definitivo y que volver a este trabajo no va servirle de mucho y no es la solución pero, debido a la situación en la que se encontraba necesita el trabajo. Manuel recurre entonces al Cuartel de María Cristina, allí encuentra a don Roberto que le cuenta que se encuentra en baja economía, pero que aún confía en ser rico. Manuel le comenta que tal le va su tarea, él contesta que le falta dinero, que ya la Rosa que buscaba estaba muerta, que don Telmo le había ofrecido dinero a cambio de la mitad de su riqueza en el caso de que la encontrase, y que el había renegado esta oferta y la de casarse con su sobrina. Después se decide a contarle la historia por la cual esta tan seguro de sí mismo, es una larga historia en la él acaba siendo legítimo pariente de un cura que consiguió una fortuna en América, Manuel al acabar de escuchar la historia, no se la cree, y piensa que don Roberto está ilusionado por una cosa que nunca va a ocurrir, además se siente necio al estar hablando de tanta grandeza, cuando ni siquiera tenían para comer.

CAPITULO IV

Manuel decide comenzar su vida en el hampa junto a Vidal y el Bizco.

Manuel buscó al Bizco, y la gente le dice que se encuentra en una casa de una ladrona de fama llamada Dolores la Escandalosa.

En las puertas de las Américas se encontraron con el Pastiri, juntos salieron a la calle a ver si encontraban unos pardillos a los que engañar mediante un juego de carta, al principio nadie caía en el timo, pero más tarde aparecieron unos hombres con pintas de tontos, y uno de ellos acabó perdiendo el dinero, cuando apareció un guardia todos desaparecieron, marchando cada uno por un camino distinto, La sociedad de los tres decidió no repartir el dinero con el Pastiri. Luego con el dinero se pasaron el resto de la noche viviendo como príncipes, estuvieron en el merendero de la Manigua, Vidal estuvo espléndido convidando a unas chicas y bailando a lo chulo. Bebieron bastante vino y después se fueron a dormir, Manuel durmió en casa de su primo. Al despertarse por la noche reflexionó sobre su inicio de Golfo y se dió cuneta de que él no servía para esto, y pensó en mil maneras para salir, aunque la mayoría eran irrealizables.

Llevaba una vida peligrosa, aunque el trío funcionó a la perfección, robaba en un radio de extensión que iba desde las afueras y las Ventas, la Prosperidad, el barrio de doña Carlota, el Puente de Vallecas, hasta los Cuatro Caminos. No fueron muy conocidos porque sus fechorías se redujeron a modestos robos. Con el tiempo extendieron su radio de acción a otros pueblos de Madrid.

Los tres socios planeaban robar una casa abandonada, fueron a examinarla, y decidieron asaltarla al amanecer, así que durmieron cerca de la casa, y al salir el Sol saltaron la cerca del hogar para disponerse a robar lo que pudieran. Vidal se quedaba vigilando mientras Manuel y el Bizco forzaban la puerta con una navaja, una vez dentro un perro empezó a ladrar lo que dificultó la labor, dentro de la vivienda no encontraron cosa de gran valor. Cuando tuvieron un poco de objetos decidieron salir corriendo mientras le perseguía el perro

CAPITULO V

Vidal y Manuel deciden separarse del Bizco.

Van al teatro por las noches, no tiene que pagar porque Vidal conoce al jefe del teatro, iban como aplaudidores.

Los personajes entran en contacto con unas mu­chachas.

Estas chicas fingían ser vendedoras de periódicos e intentaban acercarse a los burgueses. La mayoría eran feas pero no estorbaban para los planes de Vidal, que eran extender el campo de acción. Las muchachas solían andar huyendo de los guardias porque estos las llevaban al convento de las Trinitarias, donde ellas no querían estar. Todas ellas hablaban de manera tosca. Además dormían por el día y vivía por la noche.

Dolores la Escandalosa le había dejado por otro, y al encontrarse los dos en la calle deciden ir a las Cuevas de la Montaña, a Manuel no le gusta ese sitio porque le recuerda a una pesadilla de fiebre que tuvo una vez, así que al final pasa la noche en un hueco resguardado de la lluvia. Soñó con una mujer blanca muy hermosa, con cabellos de oro, la dama se le acercó y le envolvió con sus hebras doradas y él se fue quedando en su regazo agazapado dulcemente, muy dulcemente. Este sueño se debería a las ganas de Manuel de tener una estabilidad y dejar de pasar frío, para estar con una mujer a la que amara y vivir con ella en un lugar sin frío.

CAPITULO VI

Manuel es despertado bruscamente de su sueño por el señor Custodio. El oficio de este personaje es el de trapero, le pregunta a Manuel por su situación y le ofrece trabajo diciéndole que él necesita un muchacho que le ayude para descargar las cosas del carro trapero de su casa, le promete que le dará de comer. Este nuevo personaje tenía facha de buena persona.

El protagonista pasa a vivir a la casa de don Custodio, era una casa que en un principio estaba diseñada para una sola persona, pero con el paso del tiempo se le fueron añadiendo habitaciones, cubierta y corraliza. Tenía unida dos casetas de baño, las paredes de la vivienda estaban hechas de piedras gruesas e irregulares. La casa había sufrido tantas reformas que parecía el caparazón de una tortuga.

CAPITULO VII

Este capítulo comienza con observaciones sobre el señor Custodio. Se habla sobre la ideología del trapero, se dice que no sabía leer ni escribir, pero que a pesar de esto tenía unas ideas bastante nobles. Una de sus ideas fijas es que creía en la regeneración de cualquier material usado, además tenía un orgullo extraordinario, su concepción del honor y de la virtud de ideas eran comparables a las de un señor noble de la Edad Media. Tenía un gran respeto por Madrid, que era la provincia donde nació, y se añade que tenía dos hijos y una hija.

Aparece en la casa un jorobado al cual conocen por el mote del Conejo, este personaje a base de decir barbaridades hacía reír mucho a Justa, el Conejo se puso a contar unas historias en las que él era el protagonista y decía frases típicas de la Misa en las que sustituía las palabras sagradas por otras con que anunciaba su comercio. El conejo le pregunta a Manuel si le parece guapa la Justa, él contesta que sí, pero con una desgana para disimular, después Manuel le pregunta al Conejo si Justa tiene novio.

Sobre el Conejo el narrador nos dice que es una persona muy inteligente, y audaz, tenía un tic por el que se le había asignado el mote, vestía de un modo ridículo y le gustaba embromar a la gente con sus mentiras.

Manuel sentía cierto respeto hacia la inteligencia del Conejo, a veces incluso se las apañaba para engañar a sus colegas que no eran nada tontos.

La relación entre Manuel y Justa evoluciona de la siguiente manera. La justa al ver que Manuel sentía algo por ella se entretenía ilusionando al chaval, al principio Manuel se mostraba respetuoso, pero viendo que ella no se incomodaba, se iba atreviendo cada vez más, a veces la Justa se dejaba abrazar y besar, pero otras veces le daba una guantada a Manuel cuando se acercaba, y le decía que si volvía le daría otra. Manuel se sentía destrozado y le daban ganas de preguntarle por qué a veces se dejaba besar, y por qué otras veces no. Pero nunca realizó la pregunta porque él creía que era ridícula. Para Manuel era un doloroso despertar de la pubertad, un simulacro de amor, a veces cuando se encontraba frente al río y le daban ganas de dejarse ahogar.

Un domingo Manuel fue a la esquina del Paseo de los Pontones a esperar que pasara Justa, pero cuando la vió venía acompañada por un joven elegante.

Al domingo siguiente ella se presentó en casa con el joven, que era adinerado e hijo de un carnicero, y también con una amiga. Justa presentó al joven a sus padres que se vieron muy ilusionados, y le consideraron como el prototipo de hombre para su hija.

CAPITULO VIII

Continúa el noviazgo de la Justa y el Carnicerín. Un día éste invita a todos a una corrida de toros. A la corrida fueron todos, Manuel, los padres de Justa, ella y su nuevo novio. Ella fue muy elegante mientras que Manuel y los padres de Justa fueron todo lo elegante que pudieron, mucha gente de la plaza señalaba, y se reían de ellos por su ropa. A Manuel no lo estaba gustando el espectáculo, el ver la desventaja del toro y la diversión del público ante tan sangriento acontecimiento le produjo una sensación de furia que le obligó a abandonar la plaza, para colmo tuvo que ver como mataban al caballo que había sufrido una cornada. Manuel le dijo a don Custodio sus deseos de marcharse de allí, Justa escuchó esto y se echó a reír. Al final Manuel acabó marchándose indignado.

Manuel creía que los toros eran un espectáculo diferente, sentía rabia contra todo el mundo, y también contra el mismo. El espectáculo le pareció de cobardes. Pensaba que este espectáculo solo le podía gustar a personas como el Carnicerín, chulapos afeminados y mujeres indecentes.

En noviembre, Manuel acompaña a la Justa a una boda. Al principio parecía que no iba a estar el Carnicerín, pero al final se presentó y se sentó al lado de Justa en la mesa. Manuel se pasó la boda sentado en un rincón viendo como Justa bailaba con Carnicerín. Al anochecer Manuel se acercó a la chica y le dijo que tenían que marcharse, porque sus padres le habían encomendado que la llevara a casa por la noche. Ella se negó a irse, y más tarde llegó el novio con malas maneras y Manuel y él discutieron y acabaron peleándose.

Al principio no se dirigía a ningún lugar en especial, se sentía lleno de rabia, tenía ganas de destruir algo, de matar a todos los hombres, juraba que si volviera a ver al Carnicerín le ajustaría las cuentas. Luego generalizó su odio y atribuía su mala suerte a la sociedad entera que se oponía a él. Pensaba en reunirse con el Bizco y realizar las peores acciones que pudiera hacer.

En la Puerta del Sol se encuentra con el Bizco. Manuel tiene un poco de dinero y compra un panecillo que dio al Bizco y ambos se toman un aguardiente.

Al volver se habían amontonado grupos de hombres y chiquillos,

El incidente que ocurre es que Manuel se encara y pelea con el Intérprete, el capitán de los de la Montaña, ya que este estaba abusando e insultando a un niño enfermo que estaba sentado al lado de Manuel. Manuel acaba ganado la pelea y el Intérprete huye avergonzado.

Un viejo y un municipal se encontraban curioseando y mirando a toda esta gente pobre que estaba tirada en la Puerta del Sol, el viejo comentó “estos ya no son buenos”, esto enfurece a Manuel que decidió irse de allí y caminar sin dirección ni rumbo.

Manuel pensaba porque se atrevía el viejo a decir eso, por qué no era bueno él, que mal había hecho, después, contradiciendo, pensó que a lo mejor si era malo y que lo que debía hacer era reformarse.

Manuel se dio cuenta que los noctámbulos eran los que sentían el placer, la noche, pero a la vez el vicio, y que eran los trabajadores los que sentían la fatiga pero disfrutaban del Sol y de cierta estabilidad. Ambas vidas eran paralelas que no se encontraban a lo largo del día. Él decidió que debía buscar la felicidad trabajando al Sol.

Aspectos temáticos

El proletariado:

El señor Ignacio: maestro de obra prima había tenido necesidad, por falta de trabajo, de abandonar la lezna y el tirapié para dedicarse a las tenazas y a la cuchilla; de crear, a destruir; de hacer botas nuevas, a destripar botas viejas.

El señor Custodio: por razón de su oficio tenia una preocupación por el abono que se desperdiciaba en Madrid.

Otras de las ideas fijas del trapero era la de regenerar los materiales usados. Creía que se podría sacar la cal y la arena de los cascotes de mortero, el yeso vivo del ya viejo y apagado , y suponía que esta regeneración daría una gran cantidad de dinero.

El hampa:

El Bizco: era un bruto, una alimaña digno de exterminio. Lujurioso como un mono, había forzado a alguna chiquillas de la casa del cabrero a puñetazos; solía robar a su padre miserable tejedor de caña, dinero para ir a algún bajo prostibulo de las Pañuelas. Su aspecto físico le daba un aspecto de brutalidad y animalidad repelentes.

El Valencia: un gandul de mal vivir. Antes fue de los del pote, de esos que van a las casas lo domingos, llaman, y si ven que no hay nadie meten la palanqueta en la cerradura y crac… Pero ni para eso tenia alma.

La Miseria:

Entre los mendigos, un gran numero lo formaban los ciegos; había lisiados, cojos, mancos; unos hieráticos, silenciosos y graves. Se mezclaban las anguarinas pardas con las americanas raidas y la blusas sucias. Algunos andrajosos llevaban a a la espalda sacos negros; otros enormes cachiporras en la mano; un negrazo con la cara tatuado a rayas profundas, esclavo. Todo aquel montón de mendigos revuelto, agitado, palpitante, bullía como una gusanera.

El Expósito: no tenia ni padre ni madre y era inclusero. No tenia casa, en el verano dormía en cuevas y en corrales y en invierno en las calderas del asfalto.

La degradación moral

La Engracia: hablaba poco y cuando lo hacia era para decir algo muy bestial. Tenia la imaginación muy defectuosa y fecunda. Llevaba 8 años de buscona y tenia diez y siete. Se lamentaba de haber crecido porque decía que de niña ganaba mas.

La Salome: laboriosa y de buen genio. La Salome adoraba a su hombre y se engañaba a si misma, para considerarlo como tremendo y bragado, aunque era cobarde y gandul. Su marido la obligaba a darle el dinero y además la sometía a palizas diarias.

Analfabetismo

El señor custodio: era hombre inteligente de luces naturales muy observador y aprovechado. No sabia leer ni escribir, y, sin embargo, hacia notas y cuentas; con cruces y garabatos de su invención, llegaba a sustituir la escritura, al menos para los usos de su industria.

La Explotación

La Salome: su marido con ceño terrible aparecía en la casa y exigía los cuartos que Salome ganaba cosiendo a maquina a 5 céntimos las dos varas. Ella daba sin pena el producto de su penoso trabajo.

LOS PERSONAJES

MANUEL ALCÁZAR

Protagonista de esta novela realista, es el personaje a través del cual Pio Baroja nos muestra con detalle la vida en los pobres barrios de Madrid, además de los distintos tipos de gente que conviven allí.

Manuel Alcázar lucha por sobrevivir en una sociedad en donde él es una de las muchas y pobres personas que no tienen ni hogar ni comida para sobrevivir.

Al principio, tiene un mínimo de interés en vivir como una persona honrada, escuchando los pocos consejos que le da su madre. En cuanto va pasando el tiempo y después de la muerte de su madre, Manuel va dejando de ser honrado para poder conseguir comida y alojamiento, ya que gracias a su primo y amigo, piensa que para que va a trabajar cuando es más fácil y efectivo robar o conseguir el dinero de mala forma, cada uno prestando atención a sus propios intereses.

A diferencia de sus amigos, él, cuando robaba, no se sentía bien y tenía plena conciencia de que eso no se debía hacer, entonces volvía a trabajar para un señor que normalmente le daba a cambio de su trabajo, un deprimente alojamiento y una pésima comida.

Al final del libro, cuando Manuel Alcázar ya es un chico con unas pocas y duras experiencias que le mostraban como es en realidad la vida, por ejemplo la muerte de su primo Leandro por un mal de amores, se enamora de la hija de su jefe, la cual no le corresponde, por su falta de recursos económicos.

Al final, Manuel a causa de la mala vida y las experiencias que ha ido aprendiendo, no tiene otro sitio para vivir que la calle, donde la única forma de subsistir es la delincuencia.

Con este personaje, Pío Baroja, nos hace una crítica social sobre las malas condiciones de vida y la cantidad de vagabundos y personas de mal vivir que había en Madrid en aquella época. Así a través de Manuel nos cuenta el pésimo futuro que tendrán que afrontar la mayoría de las personas sin unos mínimos recursos económicos.

SUS CUATRO AMOS

Ignacio: Primo de Petra y propietario de una zapatería en la que se mete a trabajar Manuel junto a los hijos de éste: Leandro (el mayor) y Vidal.

Tío Patas: Dueño de un puesto de verduras en el que Manuel se pone a trabajar después de haberle hecho en el zapatería.

Karl Schueider: Hornero de la panadería donde se pone a trabajar Manuel después de la verdulería.

Señor Custodio: Trapero que rescata a Manuel de la mala vida y lo lleva a su casa donde le ayuda a trabajar todos los días.

SUS PARIENTES Y AMIGOS

Roberto: es uno de los personajes que me han parecido más interesantes. Representa la voluntad en el libro y muchos de los demás personajes le toman por loco.

Lo que más me ha inquietado de este personaje es que nunca pierde la esperanza y que a pesar de lo que decían los demás, él sigue buscando la riqueza perdida de su familia. Es un personaje independiente que no hace caso de lo que le dicen los demás, sigue hacia delante con la esperanza de que algún día será rico y se reirá de los que no han confiado en él.

A pesar de las repetidas veces que aparece en el libro, sigue siendo un personaje misterioso que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas. Con él, Pío Baroja creo que hace una crítica hacia las personas que tienen esperanzas que algún día de forma inusual se resuelvan sus problemas económicos.

Vidal: Era primo de Manuel, al cual le había conocido cuando Petra mandó a su hijo ir a trabajar con su tío a la zapatería. Era un chico que había sido criado en la calle y, junto a sus amigos, había aprendido a vivir sin depender de su familia.

No le gustaba trabajar y estudiar tampoco, por eso estaba todo el día en la calle con sus amigos haciendo faenas y bromas a todos los pobres señores que encontraban en la calle.

Este personaje se vuelve cada vez más independiente ya que, al principio del libro, él siempre va con muchos chicos pero a medida que vamos pasando hojas vemos que Vidal sólo va con Manuel y el Bizco, un amigo suyo, y finalmente acaba estando sólo. Creo que debido a que se preocupaban únicamente, él y sus amigos, del propio interés económico, todos se fueron separando, tomando caminos distintos para conseguir dinero.

A pesar de que Vidal se portaba mal con todo el mundo siempre estaba dispuesto a ayudar a Manuel y a no traicionarle, algo que cambiaba cuando se trataba de sus amigos. Se llevaba muy bien con él pero no confiaba plenamente en nadie.

La Petra: Lo que más me ha sorprendido de esta mujer es que deja a Manuel, su hijo, en manos de cualquiera, ya que muchos de los trabajos tuvo Manuel gracias a su madre le hacían estar en muy malas condiciones.

No cumplía ni siquiera mínimamente con su papel de madre y lo único que la importaba era no perder su trabajo y tener que verse en la calle sin un sitio donde dormir. A pesar de esto, en el libro cumple el papel de persona buena y honrada porque tenía un trabajo y nunca tuvo una discusión con nadie ni cometió un delito.

No evolucionó a lo largo del libro, siempre fue igual, hacía su trabajo y nunca se metía con nadie, pero atendía como todos, a su propio interés.

Juan: Es el hermano menor de Manuel, era un sentimental.

GOLFOS Y PERSONAJES DEL HAMPA

El Lechugino: Hombre de unos cincuenta años que le quita la novia a Leandro.

El Bizco: Amigo de Vidal, que se dedicaba a la delincuencia y golfería madrileña (robos, timos...)

LAS MUJERES

Doña Casiana: Propietaria de la pensión en la que se alojan doña Violante y sus hijas Celia e Irene, la vizcaina, el estudiante Roberto, la Baronesa y su hija Kate y don Telmo, entre ellos.

Sobrina de Casiana: delgada y de mala intención.

La Vizcaina: Era alta y gruesa, vivía en el hostal.

La Baronesa: Vivía en el hostal.

Doña Violante: Vivía en el hostal, era medio ciega.

Fanny: Prima de Roberto, delgada y de mal color

Leandra: Esposa del señor Ignacio, sucia y descuidada.

Milagros: Hija de Rebolledo. Mantenía relaciones con Leandro hasta que éste la mató suicidándose él después.

Kate: Rubia y bonita

Justa: Este personaje me parece uno de los más importantes de los cuales nos servimos para conocer la personalidad de Manuel. Justa, era la chica de la que Manuel, al final del libro, está locamente enamorado. Ella le va poniendo a prueba y le va dando falsas esperanzas a pesar de

que Manuel sabía que ella tenía novio. Al final Justa se casa con su novio de mayor posición económica y hace que Manuel deje de trabajar para su padre y vuelva a ganarse la vida en la calle. Es cuando Manuel sufre más y creo que esto es lo que le hace más fuerte para, finalmente, decidirse a vivir en la calle.

EL ESPACIO

Manuel empieza la obra en una clase social baja. El primer sitio por donde el se mueve es en la posada donde la Petra su madre trabajaba como criada. Allí pasara unos días pero Serra expulsado y tendrá que empezar a trabajar para poder sacar su vida adelante por el mismo. En primer lugar pasapor la zapatería de su tío, allí pasa una temporada hasta que Ignacio su tío ya no puede seguir manteniéndole. A partir de ahora pasara Manuel por otros tres oficios en los que pasara con distinta suerte.

Manuel a lo largo de la novela en un chico que vive mucho en la calle y que en varias ocasiones es tentado para entrar en el grupo de los del hampa. Ese grupo de personas que se ganan la vida robando y engañando a la demás gente.

Manuel tras una serie de desafortunados sucesos, como la muerte de su madre, entra en este grupo con su consiguiente degradación social. Manuel junto a Roberto y el Bizco timaran y robaran, vagando por las calles.

Por ultimo Manuel tras enamorarse de una chica y separase de sus amigos de miseria vuelve a la vida laboral.

DESCRIPCIÓN DE AMBIENTES

La fonda de doña Casiana: el portal, largo, oscuro, mal oliente, era mas bien un corredor angosto, a uno de cuyos lados estaba la portería. Y a la izquierda del portal daba comienzo la escalera, siempre a oscuras, sin mas ventilación que la de unas ventanas altas, con rejas, que daban a un patio estrecho de paredes sucias, llena de ventiladores redondos, a la luz de un farol de petróleo podía verse una chapa de hoja de lata; pintada de rojo en la cual se leía escrito con letra negras: “Casiana Fernández”. Se advertían con cierta vaga nebulosidad, los muebles, cuadros y demás trastos que ocupaban el recinto de la casa. A la entrada había una mesa ancha y sólida, en la pared del recibimiento y en el pasillo destacaban cuadros pintados al óleo, grandes y negruzcos, a ambos lados de la puerta de la casa corría el pasillo de sus paredes colgaban otra porción de lienzos, al pasillo daban las alcobas en las cuales podía verse por el suelo calcetines sucios, zapatillas rotas, y, sobre las camas sin hacer cuellos y puños postizos.

El corralón del tío Rilo: la fachada de esta casa, baja, estrecha, enjalbegada de cal, no indicaba su profundidad y tamaño, se abrían en la fachada unos cuantos ventanucos y agujeros asimétricamente combinados y un arco sin puerta daba acceso a un callejón empedrado con cantos, ensanchado después, formaba un patio por altas paredes negruzcas, de los lados del callejón de entrada subían escaleras de ladrillo a galerías abiertas, que corrían al lo largo de la casa en los tres pisos dando la vuelta al patio, se abrían filas de puertas pintadas de azul, con un numero negro en el dintel de cada una. Hallabase el patio siempre sucio, se levantaban un montón de trastos inservibles cubiertos de chapas de zinc, tela puercas y tablas carcomidas, escombros, ladrillos, tejas y cestos.

La fonda del tío Patas: pequeña, maloliente, tenia un papel amarillo, con cenefas verdes, que se despegaban de puro viejo. Un mostrador de madera, unos cuantos basares sucios, un quinqué de petróleo en el techo y dos bancos constituían todo el mobiliario. La trastienda, a la cual se llegaba por la puerta del fondo, era un cuarto sin mas luz que la que entraba por el montante que daba al portal, en este cuarto se comía; de el se pasaba a la cocina y de esta a un patio estrecho, muy sucio, con una fuente, al otro lado del patio estaban las alcobas del tío patas, de su mujer y de su cuñada.

La tahona: ocupaba un sótano, oscuro, triste y sucio. Estaba el piso del sótano por debajo del nivel de la calle, la cual tenia una ventan con cristales tan oscurecidos por el polvo y las telarañas que no dejaban pasar mas que luz turbia y amarillenta a todas horas se trabajaba con gas.

El café de la Marina: el tablado con cuatro o cinco espejos, relucía lleno de luz; en el local, angosto, la fila de mesas arrinconadas a una y otra pared no dejaban en medio mas que un pasillo.

La taberna de la Blasa: era una casita baja con un zócalo oscuro, una puerta de cristales rotos, empañados, con tiras de papel, iluminados por una luz pálida daba acceso a esta casa. Un quinqué de petróleo colgado del techo con pantalla blanca, iluminaba la taberna, pequeña y de techo bajo.

Diálogo: (pág.68-69, CAPÍTULO I, 2º PARTE)

Coloquial

“- ¿Tú habías estado alguna vez en esta calle?

  • Yo, no.

  • Por estos barrios se divierte uno la mar.

  • Sí, ¿eh?

  • Ya lo creo. ¿Tú no tienes novia?

  • Yo, no.

  • Pues hay muchas chicas que están deseando tener avío.

  • ¿De veras?

  • Sí, hombre. En la casa donde vivimos hay una chica muy bonita, amiga de mi novia. Te puedes quedar con ella.”

Literario

CUESTIONES SOBRE LA NOVELA

PRIMERA PARTE

Capitulo I

1.- Era una relación tensa debido a la precaria situación de la Petra y al mal humor de doña Casiana, aunque se puede decir que era bastante sostenible.

2.- La Perta al llegar la noche se mete en su cuarto y empieza a leer un libro de oraciones. Repite algunos rezos mirando al techo y se va a dormir.

Capitulo II

1.- Petra no se une al complot ya que ha recibido una carta en la que se le avisa de que su hijo Manuel va a llegar a Madrid porque en el pueblo no hace nada, y de esta manera es probable que aprenda un oficio en la ciudad, así que por esto Petra no está de muy buen humor.

Por otro lado se narra la antigua situación de la familia de la criada. Petra tuvo cuatro hijas, dos hembras y dos machos. Al quedarse viuda, las hembras las consiguió colocar en diversos sitios, y a los dos muchachos los envió a Soria, tenía la esperanza de que estudiasen en un Seminario y que llegasen a ser curas.

Manuel era el mayor de los dos hermanos, y el más revoltoso, según Petra se parecía a su difunto marido, este murió en un descuido mientras trabajaba como maquinista de ferrocarriles, el alcohol, las rabietas y el trabajo duro le mantuvieron torpe, y un día cayó del tren a la vía, y, sin herida alguna, lo encontraron muerto.

2.- Manuel durante el viaje revive su infancia imaginándose mil recuerdos. Entre estos se intercalan impresiones fugaces de la ciudad de Madrid.

Los recuerdos que Manuel guarda de Madrid no eran buenos, pues se atemoriza al oír la llegada a Madrid. Podemos deducir por ello que Manuel no tiene demasiadas ganas de llegar a Madrid.

Capitulo III

1.- Manuel al llegar a la pensión dice notar una gran diferencia entre esa casa y la de su pueblo. Dice que se nota mucho más bullicio. Lo mismo opina de sus compañeras de casa.

Capitulo IV

1.- Una noche Manuel ve a la costurera y se siente enamorado. No sabe como entablar conversación con una chica tan bella.

El amor que le inspiraba a Manuel era como una música encantadora, como una fantasía. Muchas veces ideaba historias en las que él era el héroe y la costurera la heroína.

2.- Por el espionaje llevado a cabo surgen disputas en la casa y se forman dos grupos el de los sensatos construidos por los criminales y la patrona y el de los insensatos, donde se alistaban todos los demás, esta limitación de campos hizo que Roberto y Don Telmo intimaran

SEGUNDA PARTE

Capítulo I

1.- Manuel piensa de sus familiares que son buena gente, eso si con ideas muy liberales. Esta vida le gusta mas que la anterior porque aquí le dan bien de comer ya que Ignacio tiene para mantener bien a su familia y para además repartir.

Al principio la monotonía en el trabajo y la sujeción atormentaban a Manuel, pero pronto se acostumbro a sus quehaceres y los días le parecían mas cortos y la labor menos pesada por lo que pensamos que Manuel prefiere esta vida.

2.- Manuel conoce a los golfos gracias a Leandro el hijo de Ignacio, que tiene un amigo llamado Vidal que es realmente quien es un golfo. A Manuel este tipo de gente no le parece buena al principio pero su ideología ira cambiando a lo largo del tiempo.

Capítulo II

1.- Roberto Hasting buscaba a dos mujeres. Quería encontrar a una chica pobre que pudiera hacerle rico y a otra rica que le hiciera pobre la causa es que iba de tras de la fortuna.

2.- Roberto y Manuel van a la Doctrina, un sitio donde se reúnen muchos mendigos. Los mendigos son presentados de una manera en que parecen muertos vivientes, se dice de ellos que tienen caras hinchadas, narices inflamadas y bocas torcidas, había entre las mujeres viejas gordas y pesadas, melancólicas, sus trajes eran raídos, remendados, zurcidos, y de color verde.

Roberto dice que hay pocas caras humanas entre los hombres mendigo, que en sus caras no se lee más que la suspicacia, la ruindad, la mala intención, al igual que en los ricos nos lee más que la solemnidad, la gravedad, y la pedantería. Además añade que es curioso que todos los gatos tengan cara de gatos, todos los bueyes tienen cara de bueyes, y que en cambio la mayoría de los hombres no tiene cara de hombres.

3.- ambos entran en una taberna, aquí el estudiante le pide a Manuel que siempre que fuera a un sitio donde abundara gente pobre que le avisara.

Luego Roberto le dice que si quiere llegar lejos que no crea en la palabra imposible, y que si va a realizar algo lo haga lo más fuerte y duramente posible. Manuel encogió los hombros y miró a Roberto con extrañeza, el chico no entendió bien el consejo.

Capítulo IV

1.- Manuel pensaba de la mujer que era un animal magnífico, con la carne dura y el pecho turgente, mientras que Vidal experimentaba por ellas un sentimiento confuso de desprecio, de curiosidad y preocupación.

Con respecto al dinero estaban más de acuerdo, y lo consideraban como algo selecto y admirable, además no concebían la idea de poder conseguir algo sin la utilización del dinero.

2.- Manuel y el Bizco se odiaban mutuamente, sentían el uno por el otro hostilidad sorda. Esto se debía a que el Bizco era una persona de ideas contrarias a las de Manuel, él consideraba como características esenciales en un hombre la fuerza y el valor, mientras que para Manuel era la maña y el talento.

Además el Bizco era una persona muy bruta interesada en juntarse con gente de mala índole. Hablaba torpemente rellenando sus frases con barbaridades, era un hombre primitivo, al que le gustaba tatuarse los brazos, y le gustaba afilar su puñal, el cual guardaba como una cosa sagrada.

3.- Manuel admiraba a los Rebolledos, padre e hijo, ellos gozaban de poseer mucha maña y talento, para ellos no había nada inservible, y con sus apaños conseguían grandes inventos, aunque la profesión del padre era la de barbero. El hijo tenía incluso más talento que el padre, se dedicaba a dibujar bonitas escenas en las paredes blancas, su obra maestra era el tríptico de Don Tancredo, pintado al carbón en la callejuela de entrada de la Corrala.

Los Aristas eran dos hermanos, hijos de una planchadora, que estaban de aprendices en una fundición de metales de la Ronda. Uno de los hermanos, Aristón, solo pensaba en cosas fúnebres, trabajaba en un teatro por consideración a su padre, que fue tramoyista, y estaba a disgusto porque al teatro al que iba no se moría nadie. Su hermano sin embargo, sí soñaba con circos y trapecios, y esperaba cultivar algún día sus dotes gimnásticas.

Capítulo V

1.- El narrador cuenta los avatares de la vida de Leandro y de su novia Milagros.

Nos explica que Leandro es un hombre temperamental que se solía meter en algunos líos, quizá por su chulería. Esto provocaba que la madre de Milagros le aconsejara que cortara con él, aunque Milagros cada vez que cortaba, al volver Leandro humilde y dispuesto a aceptar toda condición, acababa perdonándole. Debido a esto milagros era una chica caprichosa, a la que le gustaba dar celos a su novio. En ella había una mezcla de odio y cariño, en la que el odio se expresaba en el exterior y el cariño en el interior

Capítulo VII

1.- La Kermesse es una verbena frecuentada por personajes populares.

2.- Un café cantante es un tablao flamenco pequeño donde tocan y bailan flamenco para unas pocas personas.

Capítulo IX

1.- Los vecinos opinaban que la culpa era de milagros porque era una golfa, una mala hembra descastada, egoísta y miserable. No se puede justificar el crimen por ninguna de las anteriores situaciones.

TERCERA PARTE

Capitulo I

1.- Si cambia su vida. Al llevar el pan a casa de los parroquianos, en ir y venir se le pasaba la mañana y por las tardes se aburría detrás del mostrador.

La vida en casa del tío Patas era mucho más usurera que donde el señor Ignacio. Allí eran tacaños dándole la comida y el trato era penoso.

2.- La vida de golfo de Manuel comienza cuando habla con salome y le aconseja que el trabajo de panadero no le conviene que debe aprender un oficio menos fuerte

Capitulo IV

1.- Creo que Manuel roba la casa del descampado porque se ha metido de lleno en el mundo de la delincuencia, al salir con malas compañías.

Además el robo fue un desastre, porque no lo habían planificado adecuadamente.

Capítulo VI

1.- Manuel se despertaba todos los días temprano, cogían el carro y se iban en busca de cosas que les sirvieran, Luego cuando llegaban a casa había que clasificar lo recogido La anciana pareja clasificaba con una pasmosa rapidez, al primer domingo que Manuel permaneció en la casa ya tenían suficiente confianza y le dejaron solo, mientras la pareja se fue a pasear. Este tipo de vida entusiasmaba a Manuel, le gustaba porque estaba retirado de la ciudad, Manuel pensaba que si de mayor viviera en una casa como la del señor Custodio, con su carro, y una mujer que le amase, sería uno de los hombres más felices del mundo.

Capitulo VII

1.- A Manuel el ambiente que se describe alrededor le parece dantesco. La contemplación de este espectáculo hiera la sensibilidad de Manuel porque se da cuenta de las malas condiciones en las que viven los mendigos y los ladrones que constituyen el hampa. Finalmente Manuel decide ganarse la vida de manera legal, trabajando.

Actividades de expresión escrita

¿ Cómo era la vida en las grandes ciudades españolas a principio de siglo?

La vida en las ciudades era muy dura, esta bastante bien reflejada en la obra de Baroja. Las ciudades eran sitios sucios, muy poco higiénicos, a los que la población asistía en busca de trabajo, esta busca masiva de empleo hizo que no hubiera trabajo para todos y que muchos se vieran sin nada, ni siquiera un techo para dormir, por lo que toda esta gente se veía obligada a robar para poder comer.

Además la ciudad era poco menos que un sitio sin ley, donde todo el mundo robaba, cometía delitos y nadie le juzgaba.

¿ Que transformaciones sociales se produjeron?

Se produjeron transformaciones sobre todo de tipo social, la gente fue concienciada de lo que suponía vivir en una gran ciudad, se tomaron medidas de tipo higiénico como los sistemas de alcantarillado, o la recogida de basuras.

Opinión personal

Sobre el modo de narrar de Pío Baroja

Pío Baroja de forma amena y sencilla nos describe los acontecimientos habituales de los barrios pobres de Madrid, a principios del S.XIX. Lo hace a través de Manuel con una fluidez increíble, sorprendiéndonos al ver, que aunque lo hace con un lenguaje muy sencillo, nos demuestra la calidad y el maravilloso conocimiento que tiene de la lengua castellana.

Su gran manejo de la lengua se puede ver en sus estupendas descripciones, que tienen gran fluidez y una gran cantidad de adjetivos y recursos estilísticos, y en el manejo de los distintos niveles del habla. En esta novela se aprecia visiblemente el habla vulgar.

Tiene gran cantidad de diálogos en los que se exponen diferentes concepciones del mundo que tienen los numerosos personajes que intervienen en sus novelas.

Aspectos críticos de mayor interés

Pío Baroja denuncia fuertemente que es la ciudad o el país el que produce los ladrones y los golfos debido a las malas condiciones de trabajo y a la gran separación que hay entre pobres y ricos, y que ninguna casa de caridad podrá tapar el hambre y el desamparo que hay en estos barrios. Por ello en la novela nos enseña como los chicos saben desde muy pequeños que la vida más fácil es la de ladrón. Y gracias a la libertad de los niños a la hora de estar en la calle, aprenden a valerse por sí mismos desde muy jóvenes.

Manuel va desde comienzos del libro de un trabajo a otro pasando temporadas dedicándose a la delincuencia, de esta forma el autor nos muestra la explotación de los trabajadores que muchas veces cambian su trabajo por un desolador y oscuro alojamiento.

Creo que estas son las mayores críticas que se hacen en la novela, además de que hay un gran interés económico en todas las personas, lo cual me parece normal, ya que no tienen otra forma como sobrevivir y se dan cuenta que llegar a un cierto nivel económico es muy difícil cuando han nacido pobres en un barrio pobre.

En cuanto a mi opinión personal propiamente dicha me parece que es una obra muy amena, de mucha riqueza literaria y fácil de leer.