La Biblia

Religión y Ciencia. Prueba de San Agustín. Alianzas. Antiguo Testamento. Nuevo Testamento. El Pecado

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TRABAJO

DE

RELIGIÓN

INDICE pag

  • ¿Cómo se deben relacionar la Religión y la Ciencia?.................................3

  • Da alguna prueba de la existencia de Dios. ¿Cuál es la prueba de San Agustín?............................................................................................................4

  • ¿En qué sentido decimos que Dios es el autor de la Biblia?, ¿En qué sentido decimos que lo escribieron hombres como nosotros?.............5

  • Cuándo decimos que en la Biblia no hay error ¿A qué nos referimos?...................6

  • ¿Qué significan los Profetas en el Antiguo Testamento?, ¿Qué trabajo desarrollan?, ¿Cómo conocen al verdadero profeta?...............................6

  • ¿Quiénes son y qué importancia tienen en la Biblia?..............................................................................................................7

  • 7. Cuándo decimos que hay géneros literarios en la Biblia ¿qué queremos decir? ................................................................................................8

    8. ¿Cómo es el Dios del Antiguo Testamento?, ¿Está lejos del Dios que conocemos en Jesús?......................................................................................9

    9. Alianzas: Nombra las alianzas y di en qué se basan............................10

    10. Concepto del pecado en el Antiguo Testamento. ................................12

    1.¿Cómo se deben relacionar la Religión y la Ciencia?

    La doctrina cristiana sobre la acción creadora de Dios y sobre el sentido salvífico del trabajo humano nos da luz para afirmar la armonía entre la fe y el progreso técnico.

    El progreso técnico logrado por el hombre no se opone al poder de Dios; por el contrario, el creyente está de acuerdo en que el progreso manifiesta la grandeza de Dios. En consecuencia, el cristiano se siente llamado por la fe divina a comprometerse en la edificación de la ciudad temporal y a desarrollar más y más el progreso tecnológico para mejorar las condiciones de vida de los hombres.

    Además, cuanto más crece el dominio del hombre sobre el mundo, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva.

    La norma directriz del progreso tecnológico, de acuerdo con los designios y la voluntad de Dios, es el hombre, el auténtico bien del género humano, de tal modo que se le posibilite cultivar y realizar su plena vocación como individuo y como miembro de la sociedad. Habiendo el hombre recibido de Dios una naturaleza determinada "imagen de Dios" la voluntad divina se deduce de la misma naturaleza humana.

    En el progreso del hombre el factor decisivo no consiste en las riquezas exteriores ni en el progreso técnico, sino en la propia riqueza en la elevación de la inteligencia y de la libertad. Mediante su esfuerzo, el hombre debe enriquecerse como persona y edificar la sociedad para lograr más justicia, mayor fraternidad y un planteamiento más humano de los problemas sociales. Los progresos técnicos pueden suministrar una base para la promoción del hombre, pero por sí solos no pueden hacerla realidad.

    Por la propia naturaleza de la creación, todas las cosas están dotadas de consistencia, verdad y bondad propias, así como de un orden y leyes específicas. El hombre debe respetar la naturaleza de las cosas, teniendo en cuenta los métodos peculiares de cada ciencia y de cada técnica. El descubrimiento, aplicación y ordenación de esas leyes y valores son absolutamente legítimos, y no es sólo exigencia del hombre contemporáneo, sino que responde a la voluntad del Creador.

    2. Da alguna prueba de la existencia de Dios. ¿Cuál es la prueba de San Agustín?

    Sabemos que Dios existe por muchos motivos. Alguien ha tenido que crear el mundo, a los hombres, la realidad en la que vivimos, alguien tan perfecto y poderoso que tenga en si mismo todas las perfecciones y que nos haga a su imagen y semejanza. Esa persona es Dios.

    Pero, la creencia en Dios es, como muchas otras creencias importantes, un acto de fe, una fe que tiene que estar enraizada en la experiencia personal de cada uno con Dios. El alma misma es poseedora de fe; el alma es capaz de captar a Dios como verdad necesaria e inmutable, y dicha captación no sería posible sin Su existencia.

    Según San Agustín este Dios no es cualquier dios filosófico, es el Dios cristiano revelado. Más bien iría ese intento de demostración de la existencia de Dios como una consecuencia inmediata de la teoría del conocimiento; puesto que existe la verdad y siendo Dios su fundamento, Dios existe. Éste sería, en breves palabras, su argumento gnoseológico. También lo hace a partir del cosmos (la creación no puede dar al hombre la felicidad que busca sino que apunta a una verdad por encima de ella, a Dios) y a partir del consenso (a excepción de unos pocos deprabados, toda la raza humana confiesa que Dios es el autor del mundo).

    Pero la verdadera prueba de la existencia de Dios para San Agustín está en las verdades eternas, en las ideas a partir de su inmutabilidad y necesidad. El hombre aprende verdades inmutables y necesarias, es decir, "esa verdad que no puedes llamar tuya ni mía, ni de ningún hombre, sino que está presente a todos y se da a sí misma a todos por igual". Esa verdad es superior a nuestra mente porque la mente ha de inclinarse ante ella. La mente no la puede cambiar porque está por encima de ella. La mente puede percibir con mayor o menor claridad, pero la verdad permanece siempre la misma.

    Las verdades eternas deben estar fundadas en un ser; lo mismo que el conocimiento sensitivo revela las cosas cambiantes, las verdades eternas revelan su fundamento: la Verdad inmutable, Dios. No existe una cosa sin fundamento; el fundamento de lo inmutable debe ser inmutable.

    3. ¿En qué sentido decimos que Dios es el autor de la Biblia?, ¿En qué sentido decimos que lo escribieron hombres como nosotros?

    Los primeros cristianos heredaron del judaísmo una concepción de las Escrituras que daba por sentado que constituían una fuente autorizada. En un principio no se propuso ninguna doctrina formal acerca de la inspiración de las Escrituras, como es el caso del islam, que sostiene que el Corán fue dictado desde los cielos. Sin embargo, por lo general los cristianos creían que la Biblia contenía la palabra de Dios tal y como fue transmitida por su Espíritu: primero a través de los patriarcas y profetas y más tarde por boca de los apóstoles. De hecho, los autores de los libros del Nuevo Testamento aludieron a la autoridad de las Escrituras hebreas en apoyo de sus alegaciones con respecto a Jesucristo.

    La doctrina de la inspiración de la Biblia por el Espíritu Santo y de la infalibilidad de su contenido surgió en realidad durante el siglo XIX como respuesta al desarrollo de la crítica bíblica, estudios científicos que parecían poner en entredicho el origen divino de la Biblia. Esta doctrina sostiene que Dios es autor de la Biblia; por eso la Biblia es Su palabra. Los científicos bíblicos y los teólogos han propuesto numerosas teorías para explicar esta doctrina, que van desde un dictado verbal directo de las Escrituras por Dios, hasta una iluminación que ayudó al autor inspirado a comprender la verdad que expresaba, tanto si ésta era revelada, como aprendida por la experiencia.

    Así pues, decimos que Dios, en cierto modo, se sirvió de los hombres, hombres como nosotros para escribir y dejar constancia de Su Palabra por medio de Su Espíritu.

    4. Cuándo decimos que en la Biblia no hay error ¿A qué nos referimos?

    En el Concilio de Trento declararon los libros de la Biblia como canónicos, todos ellos inspirados por Dios. Cualquier libro no se considera canónico sino cumple unas condiciones. No quiere decir que hay que interpretarlo al pie de la letra sino que el contenido del mensaje que el autor quiere transmitir es el que allí aparece.

    Dichos autores recogen datos de las tradiciones orales y escritas para llevar a cabo la redacción final. Los autores no son simple copistas, sino que estructuran los libros según su propio estilo y también teniendo en cuenta la comunidad para la que escriben. Estos documentos no sustituyen totalmente a los testimonios orales, pero si que forman un cuerpo coherente de narraciones y doctrinas frente a las posibles desviaciones del cristianismo. La lista de libros canónicos aparece por primera vez en el sínodo de Hipona (393) y de forma definitiva se forma en el Concilio de Trento (1545-63).

    Por ello decimos que en la Biblia no hay error, por que los autores han recogido lo que realmente se vivió en cada una de las épocas y la Iglesia se ha encargado de rechazar como inspirados por Dios los relatos que, por tradición, han sido inventados.

    5. ¿Qué significan los Profetas en el Antiguo Testamento?, ¿Qué trabajo desarrollan?, ¿Cómo conocen al verdadero profeta?

    La profecía tuvo un significado religioso sin precedentes en el judaísmo y en el cristianismo. Para el judaísmo, el profeta es un individuo elegido por Dios, a menudo en contra de su voluntad, con el fin de revelar las intenciones y los planes divinos a la humanidad. Como portador de la revelación, el profeta siente la omnipresente presencia de Dios y recibe la fuerza suficiente para comunicar a otros su Palabra, incluso aunque ello pueda acarrearle la persecución, el sufrimiento y la muerte.

    El cristianismo heredó la noción profética del judaísmo y sus seguidores interpretaron las obras hebreas a la luz de las enseñanzas de Cristo, quien es considerado el profeta anunciado en el Deuteronomio. De hecho, en muchos aspectos, Jesús era un profeta arquetípico. Se reconocía la capacidad profética como un don en la época apostólica, pero, de forma gradual, fue desapareciendo al mismo tiempo que, hacia el final del siglo I d.C., empezó a desarrollarse la estructura jerárquica de la Iglesia, reprimiendo la inspiración individual. Los visionarios cristianos de todos los tiempos han sido con frecuencia llamados profetas, pero no alcanzaron nunca la posición ni influencia de los profetas antiguos. Los profetas se encargan de transcribir mensajes enviados por Dios, como ya hemos dicho. El mensaje puede contener una referencia a acontecimientos que han de producirse en el futuro, pero con frecuencia, es sólo un aviso, un estímulo o una información. El profeta bíblico no es un simple adivino del futuro, es fundamentalmente el mensajero y el portavoz de Dios.

    6. ¿Quiénes son y qué importancia tienen en la Biblia?

    Los autores bíblicos de los libros proféticos se dividían en el Antiguo Testamento en cuatro grandes profetas: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, y doce profetas menores, que escribieron los libros breves: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miquías, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Estos eran los llamados profetas escritores, pero también Abraham: "Ahora devuélvesela a ese hombre, el es profeta e intercederá por ti para que vivas" (gen 20,7) y Moisés: "El Señor, tu Dios, suscitará de en medio de ti, entre tus hermanos un profeta como yo, al que debéis obedecer" (Dt 18,15) como grandes confidentes de Dios y partícipes de su Espíritu, reciben el título de profetas. La Biblia conoce también a los profetas llamados de acción: Débora: "Por aquel tiempo era juez Débora, profetisa, mujer de Lapidot" (Jue 4,4), Samuel: " Samuel creció y el Señor estaba con él; no dejó de cumplirse ni una sola de sus palabras. Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor"(1 Sam 3, 19-20), Natán: "Natán dijo al rey: Haz lo que piensas por que el Señor esta contigo" (2 Sam 7, 3) y muchos más.

    La misión del profeta es iluminar y orientar en nombre Dios la vida y la historia del pueblo israelita denunciando todo cuanto suponga ruptura de la alianza. Por esto es tan importante esta palabra iluminadora del profeta, por que cuando falta, el pueblo se siente huérfano de Dios: " El joven Samuel estaba al servicio del Señor con Elí. En aquel tiempo era raro oír la palabra de Dios, y las visiones no eran frecuentes" (1 Sam 3,1).

    7. Cuándo decimos que hay géneros literarios en la Biblia ¿qué queremos decir?

    La Biblia cristiana consta de dos partes: el Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento. Las dos principales ramas del cristianismo estructuran el Antiguo Testamento de modo algo diferente. La exégesis del Antiguo Testamento leída por los católicos es la Biblia del judaísmo más otros siete libros y adiciones. Algunos de los libros adicionales fueron escritos en su versión primitiva en griego, al igual que el Nuevo Testamento.

    Dentro de la Biblia, compuesta por los libros citados, hay estilos literarios diferentes. Aparecen diversas formas: poemas, himnos, fórmulas confesionales, proverbios, historias milagrosas, bienaventuranzas, listas de obligaciones y parábolas, entre otros. Los estudios recientes han prestado gran atención a la forma literaria no sólo como elemento imprescindible para la comprensión del contenido, sino también como vehículo mediante el cual el lector puede compartir la experiencia creada en determinado pasaje.

    En las obras de los especialistas bíblicos de antaño se prestaba gran atención a la parábola, que durante siglos fue considerada como una alegoría. A finales del siglo XIX el científico bíblico alemán Adolf Jülicher adoptó una nueva orientación para realizar la interpretación de las parábolas. Insistió en que las parábolas del Nuevo Testamento deben ser entendidas como símiles reales más que como alegorías.

    Así, sostuvo que los relatos de Jesús deben entenderse como ejemplos cuyo significado podía volverse a enunciar formulando temas o propuestas sencillas.

    Las parábolas han llegado a ser aceptadas como obras del arte literario con una fuerza y función similar a la de la poesía, por lo cual no deben destruirse parafraseándolas, resumiéndolas ni compendiándolas. Como arte literario, una parábola no se limita a presentar su argumento, sino que además actúa sobre el lector, creando, modificando o incluso rechazando una determinada concepción de la vida y de la realidad. También se están efectuando estudios académicos de otras formas literarias del Nuevo Testamento.

    8. ¿Cómo es el Dios del Antiguo Testamento?, ¿Está lejos del Dios que conocemos en Jesús?

    'La Biblia'

    El tema teológico más obvio del Antiguo Testamento es a la vez el más recurrente e importante: Yahvé (el nombre de Dios en el Antiguo Testamento), es el Dios de Israel, del mundo entero y de la historia. Esta temática se reitera a partir de “No habrá para ti otros dioses delante de mí” (Éx 20,3) hasta las demás Escrituras hebreas, y constituye el pilar del resto de las reflexiones teológicas. Sin embargo, sería engañoso identificar este tema con el monoteísmo. Se trata de un término demasiado abstracto para los textos en cuestión y en todos, si se exceptúan algunos de los materiales menos antiguos, se da por supuesta la existencia de otros dioses. Por lo general, los otros dioses se consideran subordinados a Yahvé y en cualquier caso Israel debe mantenerse fiel al único Dios.

    El lenguaje característico del Antiguo Testamento acerca de Dios vincula el nombre de Yahvé con los acontecimientos: “Yo, Yahvé, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre” (Éx. 20,2). Israel reconoce quién es Dios más en términos de lo que ha hecho o hará que en términos de su naturaleza intrínseca.

    Se afirma que ese Dios es el creador del mundo, el rey activo de la historia que salva y juzga, todopoderoso pero preocupado por su pueblo. Se revela a sí mismo de varias formas: a través de la ley, de los acontecimientos y de los profetas y sacerdotes.

    Vemos en el Antiguo Testamento a un Dios que hace proezas, que salva a su pueblo, y que además se le empieza a ver como Padre, Los Hijos de Israel, "Tú dirás al faraón: Esto dice el Señor: Israel es mi hijo primogénito" (ex 4,22). Al contrario de lo que se piensa, el Dios, también del antiguo Testamento es un Dios misericordioso con todos: "El Señor pasó delante de él y proclamó: El Señor, El Señor Dios clemente y misericordioso, tardo para la ira y lleno de lealtad y fidelidad..." (ex 34,6) También es un Dios justo: "Pero El Señor espera la hora de otorgaros su gracia; por eso se levanta para apiadarse de vosotros, por que el Señor es un Dios de justicia; felices los que en Él esperan" (Is 30,18). El Dios bíblico no es un Dios inmisericorde y cruel, sino clemente y compasivo. Por encima de cualquier infidelidad cuando el hombre se arrepiente, Dios perdona: "No quisieron obedecer olvidándose de las maravillas que Tú habáis realizado para ellos. Endurecieron su cabeza y se empeñaron, obstinados, en volver a Egipto a su esclavitud. Pero Tú eres un Dios pronto a perdonar, clemente y misericordioso, tardo a la ira y lleno de bondad; por eso no los abandonaste" (Neh 9,17)

    En ningún otro tema se refleja de manera más clara o coherente la continuidad entre el Nuevo Testamento y el Antiguo que en las enseñanzas acerca de Dios. Toda opinión sobre que el Dios de Jesús o de la primitiva Iglesia era diferente del Dios del judaísmo fue rechazada como herejía. El Dios del Nuevo Testamento es el creador de toda la vida y sustentador del Universo. Este único Dios, origen y final de todas las cosas, toma la iniciativa de atraer con amor a toda la humanidad, celebrando alianzas con quienes respondan a su mensaje y comportándose con ellos de manera justa y misericordiosa, con tino e indulgencia. Dios nunca ha abandonado el mundo vacío de sus testigos, habiéndose revelado en muchas ocasiones, formas y lugares. Pero el Nuevo Testamento sostiene que Jesús de Nazaret es una revelación singular de Dios. La persona, palabras y actividad de Jesús fueron comprendidas como la comparecencia de sus seguidores ante la presencia de Dios. En los días de sus inicios dentro del judaísmo, la Iglesia pudo asumir la fe y centrarse en el mensaje de Jesús como revelador de Dios. Sin embargo, más allá de los límites del judaísmo, la fe en el único Dios verdadero se convirtió en el elemento básico para la proclamación del cristianismo.

    El Dios del Nuevo Testamento es, al igual que el del antiguo un Dios misericordioso que se hace visible y operante en Jesús de Nazaret: "Jesús al verla se compadeció de ella y le dijo: No llores" (Lc 7, 13)

    9. Alianzas: Nombra las alianzas y di en qué se basan.

    Alianza es la palabra clave de todo pensamiento religioso bíblico. El Dios de la Biblia es un Dios que quiere establecer, y establece un pacto de AMOR y FIDELIDAD con los hombres.

    El tema fundamental del Antiguo Testamento es la alianza. La palabra Alianza posee numerosos significados, incluyendo un acuerdo entre naciones o individuos, pero sobre todo se refiere al pacto entre Yahvé e Israel sellado en el monte Sinaí ("El Señor bajó a la cima del monte Sinaí, llamó a Moises a la cima y Moises subió". Ex 19,20) por la cual los israelitas disfrutarían de la bendición y protección de Yahvé a cambio de que permanecieran obedientes y fieles a él. El lenguaje relativo a la alianza tiene mucho en común con el de los tratados del antiguo Oriente Próximo, ya que tanto aquélla como éstos se confirman mediante juramentos. Yahvé aparece tomando la iniciativa en el establecimiento de la alianza al elegir a un pueblo. Quizá la formulación más sencilla de la alianza es la frase: “Yo os haré mi pueblo y seré vuestro Dios” (Éx. 6,7). Se concebía que la ley se había otorgado como parte de la alianza, compromiso por el cual Israel se convirtió en el pueblo de Dios. En los momentos cruciales de la historia israelita asistimos a la renovación de la alianza. Pero las repetidas infidelidades del pueblo y los consiguientes castigos hacen que los profetas anuncien una alianza nueva. Es la nueva alianza que tiene a Jesucristo, en el misterio de su muerte y resurrección como artífice y mediador: "Por que esta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza, que será derramada por vosotros para el perdón de los pecados" (Mt 26, 28)

    Según la teología cristiana Jesucristo, por su muerte en la cruz, hizo una alianza en favor de la redención de la humanidad. Los teólogos difieren con respecto al significado preciso de este pacto. Algunos creen que el sacrificio voluntario de Cristo redimía a todos los hombres; otros defienden que sólo aquellos que ganan su redención por la fe misma o por la fe y las buenas obras pueden ser o serán salvados.

    Un notable ejemplo de la utilización del término alianza en la teología cristiana posterior se incluye en las obras del teólogo protestante holandés Johannes Cocceius, del siglo XVII, quien predicaba que la relación total entre Dios y la especie humana consiste en una alianza continua.

    10. Concepto del pecado en el Antiguo Testamento.

    Pecado es la ruptura voluntaria de la comunión con Dios que acarrea al hombre desastrosas consecuencias: maldiciones, sujeción a los bajos instintos, enfermedades y sufrimientos de todo tipo, una muerte rodeada de angustias y, en última instancia, la expulsión del Reino de Dios.

    El primer pecado que aparece en el Antiguo Testamento es el cometido por Adán al comer la fruta prohibida (Gen 3, 3-17), el de Caín (Gen 4, 8-15), el de la generación del diluvio (Gen 6, 1-8), ... Si el pueblo de Dios se humilla y se arrepiente Dios perdona todos sus pecados. En el antiguo testamento el sacramento del perdón de los pecados no existía, por lo tanto los pecados los perdonaba directamente Dios si el arrepentimiento era verdadero.

    BIBLIOGRAFÍA

    • Enciclopedia Encarta de Microsoft.

    • Enciclopedia Larousse.

    • Cuadernos de Cou y Selectividad de Filosofía.

    • La Santa Biblia EDICIONES PAULINAS.

    • Confirmar hoy (libro del confirmando) DIONISIO BOROBIO.