La administración pública

Orígenes del a administración. Venecia. Revolución industrial. Teoría administrativa

  • Enviado por: Humberto Perez
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
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ADMINISTRACION PUBLICA

La Administración Pública está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de honestidad, participación, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la ley y al derecho.

Podemos definir que la Administración Pública es el contenido esencial de la actividad correspondiente al Poder Ejecutivo, y se refiere a las actividades de gestión, que el titular de la misma desempeña sobre los bienes del Estado para suministrarlos de forma inmediata y permanente, a la satisfacción de las necesidades públicas y lograr con ello el bien general, dicha atribución tiende a la realización de un servicio público, y se somete al marco jurídico especializado que norma su ejercicio y se concretiza mediante la emisión y realización del contenido de actos administrativos emitidos exprofeso

Para poder entender la administración se debe conocer la perspectiva de la historia de su disciplina, los hechos acerca de lo que ha pasado en situaciones similares anteriores, y relacionarlas con otras experiencias y otros conocimientos actuales. Es por eso la importancia de conocer la historia y origen de la administración.

LOS ORÍGENES DE LA ADMINISTRACIÓN

La administración aparece desde que el hombre comienza a trabajar en sociedad. El surgimiento de la administración es un acontecimiento de primera importancia en la historia social. En pocos casos, una institución básicamente nueva, o algún nuevo grupo dirigente, ha surgido tan rápido como la administración. Pocas veces en la historia de la humanidad una institución se ha manifestado indispensable con tanta rapidez. La administración, que es el órgano específico encargado de hacer que los recursos sean productivos, esto es, con la responsabilidad de organizar el desarrollo económico, refleja el espíritu esencial de la era moderna. Es en realidad indispensable y esto explica por qué, una vez creada, creció con tanta rapidez.

El ser humano es social por naturaleza, por ello tiende a organizarse y cooperar con sus semejantes. La historia de la humanidad puede describirse a través del desarrollo de las organizaciones sociales partiendo de la época de las tribus nómadas, donde comienza la organización para la recolección de frutas y la caza de animales, y después con el descubrimiento de la agricultura se da paso a la creación de las pequeñas comunidades. Si pudiéramos repasar toda la historia de la humanidad encontraríamos que, los pueblos antiguos trabajaron unidos en organizaciones formales como por ejemplo los ejércitos griegos y romanos, la iglesia católica romana, la compañía de las indias orientales, etc. También las personas han escrito sobre cómo lograr que las organizaciones sean eficientes, mucho antes de que apareciera el término administración.

Las sociedades se han ido transformando, ya que durante siglos se caracterizaron por poseer formas predominantes agrarias, donde la familia, los grupos informales y las pequeñas comunidades eran importantes. Posteriormente éstas se transformaron en otras de tipo industrial, impulsadas por la Revolución Industrial y caracterizadas por el surgimiento y desarrollo de las grandes organizaciones y centros industriales.

El cuerpo contante de conocimientos sobre la administración se inicia en plena Revolución Industrial, en el siglo XIX, cuando surgieron las grandes empresas que requerían de nuevas formas de organización y prácticas administrativas. La empresa industrial a gran escala era algo nuevo.

La administración en la antigüedad. Egipto, China, Roma, Grecia, Babilonia, Arsenal de Venecia.

Fueron los primeros en tener escritura, los sacerdotes llevaban en forma antigua, el control administrativo del cobro de los impuestos.

Egipto (4000a.C.)

Los egipcios contaban con dirigentes capaces de planear, organizar y controlar a miles de trabajadores en la ejecución de sus monumentos. Las pirámides de Egipto son evidencia actual de que se intentaron proyectos de enorme alcance, que emplearon decenas de miles de personas, con bastante anticipación a los tiempos modernos. Las pirámides son un ejemplo primitivo. En la construcción de una sola pirámide se utilizaron los servicios de más de 100 mil personas durante veinte años.

China ( 2000 a.C.)

Utilizaban una junta de consejo para cada caso en que debía de tomarse una decisión importante.

Las parábolas de Confucio sugieren prácticas para la buena administración pública.

Babilonia (1800 a.C.)

Código de HAMMURABI: Uso del control escrito y testimonial, la responsabilidad no puede ser transferida, establecimiento del salario mínimo.

Hebreos (1490 a.C.)

Conceptos de organización, principio de la excepción. Comparten un detalle común con las antiguas civilizaciones: la teocracia, es decir, un grupo sacerdotal por mandato divino impone un sistema moral integral que abarca incluso las relaciones comerciales.

Grecia y Persia: ( 400 a.C.)

El pueblo griego desarrolló un nuevo tipo de gobierno de la ciudad, la polis, que alentó el libre intercambio de ideas. La polis proporcionó práctica y experiencia en la discusión abierta y gracias a eso los griegos dieron ejemplos positivos y evidencia amplia de los valores de esos procesos que en administración conocemos como deliberación o supervisión deliberada.

Principios de Administración. Los griegos tempranamente reconocieron el principio de la producción máxima alcanzada mediante el uso de métodos uniformes a tiempos estipulados. Esto fue cierto, pero duro y monótono. Donde el trabajo era repetitivo, es el tiempo se estableció musicalmente. La flauta y el clarinete gobernaron los movimientos, con sonidos para cada tarea y para cada operación. De esta manera introdujeron ritmo, tiempos de trabajo, y movimientos tipo, trabajando en armonía con la música. Cuando a esas ventajas agregamos el efecto psicológico positivo de la música, podemos comprender por qué el resultado fue un aumento en la producción y una reducción en el esfuerzo y fatiga desperdiciados. La especialización estuvo a la orden del día.

Claramente se indica en un discurso de Sócrates, que en la quinta centuria A.C. los hombres eran conscientes o empezaban a serlo de que un buen administrador para una empresa jabonera, trabajaría igualmente bien como jefe de una empresa automotriz o como secretario de defensa. Según escritos de Jenofonte sobre administración de la hacienda ya se hacían divisiones en las actividades externas (labrar, sembrar, pastorear) que proveerían de producto para que la división interna lo almacenara y cubriera. Practicaban el control de inventarios. Sobre incentivos, Jenofonte establece que los trabajadores deberían ser adiestrados para ser agresivos en el mejoramiento de la hacienda “...concediéndoles participar en nuestros resultados”. Sin duda un antiguo toque de la moderna coparticipación.

Griegos, fenicios, luciendo su poder algo después de los chinos, babilonios y egipcios, exhibieron verdadera calificación y capacidad para administrar las operaciones comerciales. Grecia desarrolló un gobierno democrático con todas las complicaciones administrativas que tal gobierno necesariamente conlleva, y en la civilización griega encontramos el origen del método científica. Cuestionaron toda clase de ideas y conocimientos, los griegos descubrieron los criterios de la investigación e introdujeron la ciencia y la educación en muchas esferas. La influencia del método científico sobre la administración es obvia. Este tipo de inquisición objetiva llegó a ser después la meta última de hombres como Frederick Taylor. Henri Fayol, etc., en el campo de la administración.

Con inclinación hacia la determinación y talento administrativo superior, los romanos consiguieron el control de una población estimada en cincuenta millones de personas, extendiéndose desde Gran Bretaña en el oeste hasta Siria en el este, e incluyendo Europa y todo el norte de África.

Organización Imperial. Forzados por la conquista de nuevos territorios y pueblos, los romanos tempranamente concentraron su mente en la manera más efectiva de organizar y controlar su imperio. Mucho ha aprendido la administración tanto de los éxitos de Roma como también de sus errores en el área de la organización. En el año 284 D. de J.C. siendo Dicoleciano emperador, instituyó, debido al tamaño del imperio, un nuevo sistema de organización en el que se ponía énfasis en la delegación sucesiva de autoridad. Comprendiendo que no podría controlar las dilatadas fronteras del imperio sin mayor delegación de autoridad, dividió el imperio en 101 provincias. Ellas, a su vez, estaban agrupadas para formar trece diócesis, finalmente reagrupadas para formar cuatro importantes divisiones geográficas. Nombró vicarios parar gobernar las diócesis, reservando una para si mismo. A cada uno les delegó sólo la autoridad relacionada con el gobierno civil, negándoles el control del ejército estacionado dentro de sus provincias y removiéndolos a dos niveles de emperador..

LOS MERCADERES DE VENECIA

Hubo un gran florecimiento del comercio en Venecia en el siglo XV. La asociación y la empresa en comandita fueron las dos formas principales de organizar los negocios en el renacimiento italiano. La asociación fue diseñada y usada principalmente en el negocio permanente, mientras la comandita fue frecuentemente empleada en negocios singulares, exploraciones, o empresas de riesgo. Los contratos de asociación usados por los Medici de Florencia, especificaron la duración de la sociedad, frecuentemente de tres a cinco años. Normalmente no había renovación. La asociación de los Medici, aunque organización familiar, fue estrictamente centralizada. Sin embargo, en la típica asociación familiar, la organización fue débil y más bien descentralizada.

En comercio internacional, Andra Barbarigo y otros comerciantes hicieron amplio uso de dos relaciones legales; la copropiedad fue usualmente una empresa comanditaria en que los propietarios tenían responsabilidad limitada. Las combinaciones que se formaron en las escrituras mercantiles de las galeras del estado dividieron la propiedad en acciones, participando los accionistas proporcionalmente en los gastos y beneficios de la empresa. Comparable a los accionistas de la sociedad anónima del siglo XX, fueron depositantes sin interés directo en la empresa, la cual podría invertir su capital en pos de un beneficio. La práctica italiana antigua de pagar a los agentes una participación de las ganancias, abrió el camino a la costumbre de pagar un porcentaje fijo de la transacción. Las grandes ganancias fuero para el negociante que pudiera reconocer el cambio en las condiciones de oferta y demanda y tuviera recursos suficientes para desplazar su énfasis hacia las empresas más productivas. Entonces, como ahora, fue el empresario con visión e iniciativa quien triunfaba. Se empezó a usar la contabilidad por partida doble en Venecia. Los elementos de la partida doble fueron usados ya con anterioridad en el libro mayor de los banqueros en 1340, y los libros de los comerciantes.

Los libros de los hermanos Soranzo de Venecia (1410) muestran que la función más importante del diario fue servir de base al libro mayor.

Andrea Barbarigo empleó otras características de la contabilidad que se corresponden con prácticas modernas. Cuando envió paño para su teñido, tenía una cuenta para “lana entregada para ser trabajada”, lo cual corresponde a bienes en proceso. Antes de formular su balance Barbarigo hizo algunas importantes consolidaciones de cuentas a fin de simplificar el estado de su activo neto. Una cuenta de pérdidas y ganancias fue usada también por Barbarigo.

EL ARSENAL DE VENECIA

La ciudad de Venecia puso en operación en 1426 su propio astillero gubernamental, el Arsenal. La contabilidad en este astillero veneciano fue tan importante como en los negocios, pero se empleó algo diferente. Se eligieron supervisores para manejar y registrar personalmente el uso de las partidas, pero a mediados del siglo XV se contrataron específicamente tenedores de libros. En un intento hacia la eficiencia, el astillero llevó una cuenta estricta de monedas, materiales y hombres. También se utilizó una forma temprana de contabilidad de costos. Todas las cuentas fueron consolidadas en dos diarios y un mayor; uno de los diarios se retuvo por los directores del astillero para compararlo con el mayor. Tres tipos de cuentas de gasto se reconocieron: fijo, variable y extraordinario. También se llevó un meticuloso registro de cada cosa que ingresó y quedan en el astillero.

En el siglo XVI el arsenal de Venecia llegó a ser lo que quizá fue la más grande planta industrial de aquel tiempo. La administración del Arsenal fue notoria por sus balances y comprobaciones. Aunque tres directores del Arsenal estuvieron oficialmente a cargo, los comisionados, que fueron el eslabón que conectaba al senado veneciano con el Arsenal, tenían también su influencia.

Almacenamiento

La tarea de equipar las galeras fue facilitada por el almacenamiento de equipo. Todo fue numerado e inventariado en un espacio designado. La disposición sistemática de los materiales ahorró tiempo y trabajo y la asignación de almacenes definitivos a diferentes productos ayudó a implementar el proceso de la línea de montaje así como a la seguridad de los inventarios.

.Personal

Tenían una supervisión más bien severa de la lista y rango de los trabajadores. Horas de trabajo -tiempo de entrada y salida, fueron estrictamente obligatorias. La entrada al astillero fue estrechamente guardada para evitar hurtos. Los salarios se pagaron, dependiendo de la tarea, por los días empleados y piezas acabadas. Los capataces vigilaron estrechamente el trabajo y sólo dieron crédito por el trabajo satisfactorio. Se usó un plan para evaluar los méritos de las personas a emplear. Utilizaron también la estandarización en la producción de las piezas de las galeras.

Control Contable

En 1564 se hizo un intento para dividir los gastos del arsenal en tres cuentas. la primera cubrió los gastos fijos; la segunda gastos necesarios y no limitados; y la tercera para gastos extraordinarios.

Control de inventarios

Para controlar los inventarios, encontramos que se mantuvo un registro detallado por los bodegueros de armas, municiones y adonde fueron enviadas sin importar de quién provinieron las órdenes de embarque.

La vigilancia efectiva de todo lo que salía del Arsenal fue responsabilidad de los porteros. Ellos pararon la salida de cualquier cosa que no llevara el permiso firmado de los directores del Arsenal.

Los armeros llevaron también registro de las mercancías recibidas, pero funcionarios especiales fueron empleados para apreciar la compra por el Arsenal de ciertos bienes.

Influencia de la revolución industrial.

A partir de 1776, con la invención de la máquina de vapor por James Watt (1736-1819) y su posterior aplicación en la producción, una nueva concepción del trabajo modificó por completo la estructura social y comercial de la época, provocando profundos y rápidos cambios de orden económico, político y social que, en un lapso aproximado de un siglo, fueron mayores que los ocurridos en el milenio anterior. A este período, que se le conoce como la Revolución Industrial, se inició en Inglaterra y se extendió por todo el mundo civilizado con rapidez.

La Revolución Industrial puede dividirse en dos épocas bien diferenciadas:

De 1780 a 1860: primera Revolución Industrial o revolución del carbón y del hierro.

De 1860 a 1914: segunda Revolución Industrial o revolución del acero y de la electricidad.

Aunque se haya iniciado a partir de 1780, la Revolución Industrial no adquirió todo su ímpetu antes del siglo XIX. Surgió como una bola de nieve con aceleración creciente.

La primera Revolución Industrial puede dividirse en cuatro fases:

Primera fase: la mecanización de la industria y de la agricultura. A finales del siglo XVIII, la aparición de la máquina de hilar (inventada por el inglés Harreares en 1767), del telar hidráulico (por Cartwright en 1785) y de la máquina desmontadora de algodón (por Whitney en 1792) vino a sustituir el trabajo del hombre y su fuerza muscular, del animal, e incluso de la rueda hidráulica. Aunque eran máquinas grandes y pesadas, tenían superioridad increíble sobre los procesos manuales de producción de la época. La desmontadora de algodón procesaba mil libras de algodón, mientras que en el mismo tiempo un esclavo procesaba sólo cinco.

Segunda fase: la aplicación de la fuerza motriz a la industria. La fuerza elástica del vapor, descubierta por Dénis Papin en el siglo XVII, quedó sin aplicación hasta 1776 cuando Watt inventó la máquina de vapor. Con la aplicación del vapor a las máquinas se iniciaron las grandes transformaciones en los talleres, que se convirtieron en fábricas, así como en los transportes, en las comunicaciones y en la agricultura.

Tercera fase: el desarrollo del sistema fabril. El artesano y su pequeño taller desaparecieron para dar lugar al obrero, a las fábricas y a las industrias basadas en la división del trabajo. Surgieron nuevas industrias en detrimento de la actividad rural. Lamigraci6n de masas humanas de las áreas agrícolas hacia las proximidades de las fábricas provoca el crecimiento de las poblaciones urbanas.

Cuarta fase: un espectacular desarrollo de los transportes y de las comunicaciones. La navegación de vapor surgió con Robert Fulton (1807), en los Estados Unidos, siendo perfeccionada por Stephenson. La primera vía férrea surgió en Inglaterra (1825) y después se tendieron otras en los Estados Unidos (1829). Ese nuevo medio de transporte se propagó vertiginosamente. Otros medios de comunicación fueron apareciendo con rapidez sorprendente: Morse inventó el telégrafo eléctrico (1835), el sello postal surge en Inglaterra (1840), Graham Bell inventa el teléfono (1876). Se esbozaban ya los primeros síntomas del enorme desarrollo económico, social, tecnológico e industrial y las profundas transformaciones y cambios que ocurrían con una velocidad gradualmente mayor.

Con todos esos aspectos se define, cada vez más, un considerable control capitalista sobre casi todos los ramos de la actividad económica.

A partir de 1860, la Revolución Industrial entró en una nueva fase, profundamente diferente de la primera Revolución Industrial. Es la llamada segunda Revolución Industrial provocada por tres acontecimientos importantes:

• perfeccionamiento del dínamo (1873);

• invención del motor de combustión interna (1873), por Daimler.

• desarrollo de nuevos procesos de fabricación del acero (1856)

Las principales características de la segunda Revolución Industrial son las siguientes:

l. la sustitución del hierro por el acero como material industrial básico;

2. la sustitución del vapor por la electricidad y por los derivados del petróleo, como principales fuentes de energía;

3. el desarrollo de las máquinas automáticas y un alto grado de especialización del trabajo;

4. el creciente dominio de la industria por la ciencia;

5. las transformaciones radicales en los transportes y en las comunicaciones. Se mejoran y amplían las vías férreas. A partir de 1880, Daimler y Benz construyen automóviles en Alemania. Dunlop perfecciona el neumático en 1888 y Henry Ford inicia la producción de sus modelos en 1908 en los Estados Unidos. En 1906, Santos Dumont hace la primera experiencia con el avión.

6. el desarrollo de nuevas formas de organización capitalista. Las empresas de socios solidarios, formas típicas de organización comercial, cuyo capital proviene de las ganancias obtenidas (capitalismo industrial), y que toman parte activa en la dirección de los negocios, dieron lugar al llamado capitalismo financiero, que tiene cuatro características principales:

a) el dominio de la industria por las inversiones bancarias e instituciones financieras y de crédito.

b) la acumulación de capital, proveniente de monopolios y fusiones de empresas

c) la separación entre la propiedad particular y la dirección de las empresas

d) el desarrollo de las holding companies casas matrices

7. la expansión de la industrialización hasta la Europa Central y Oriental y el Extremo Oriente.

De la noble producción artesanal, en que todos los trabajadores estaban organizados en corporaciones de oficios regidas por estatutos, donde todos se conocían, en la que el aprendiz para pasar a artesano o a maestro tenía que producir una obra perfecta delante de los jurados y de los supervisores, el hombre pasó con rapidez al régimen de producción de las máquinas, dentro de grandes fábricas. No hubo una adaptación gradual entre las dos situaciones sociales, sino una súbita modificación de la situación provocada por dos aspectos, a saber:

la transferencia de la habilidad del artesano a la máquina, que pasó a producir con mayor rapidez, mayor cantidad y mejor calidad, haciendo posible la reducción del costo de la producción;

la sustitución de la fuerza del animal o del músculo humano por la potencia de, la máquina de vapor (y posteriormente por el motor), que permitía mayor producción y mayor economía.

Los propietarios de talleres, que no estaban en condiciones financieras de adquirir máquinas y de mecanizar su producción, fueron obligados por la fuerza de la competencia a trabajar para otros propietarios de talleres que poseían la maquinaria necesaria. Ese fenómeno de la mecanización de los talleres, rápida e intensa, provocó una serie de fusiones de pequeños talleres que pasaron a integrar otros mayores y que, poco a poco, fueron creciendo y transformándose en fábricas. Dicho crecimiento se aceleró gracias a la disminución de los costos de producción que propició precios competitivos y una mayor cobertura del mercado consumidor de la época. Eso aumentó la demanda de producción y, al contrario de lo que se preveía, las máquinas no sustituyeron totalmente al hombre, sino que le dieron mejores condiciones para la producción. El hombre sólo fue sustituido por la máquina en aquellas tareas que se podían automatizar y acelerar por la repetición. Con el incremento de los mercados como consecuencia de la popularización de los precios, las fábricas requirieron grandes contingentes humanos. La mecanización del trabajo condujo a la división del trabajo y a la simplificación de las operaciones, e hizo que los oficios tradicionales fueran sustituidos por tareas semi automatizadas y repetitivas, que podían ser ejecutadas con facilidad por personas sin ninguna calificación y con una enorme simplicidad en el control. La unidad doméstica de producción, es decir, el taller o el artesanado en familia, desapareció con la súbita y violenta competencia. Entonces surgió una pluralidad de obreros y de máquinas en las fábricas. Con la concentración de industrias y la fusión de los pequeños talleres alimentados por el fenómeno de la competencia, grandes contingentes de trabajadores laboraban juntos durante las jornadas diarias de trabajo, que se extendían 12 ó 13 horas, en condiciones ambientales peligrosas e insalubres, que provocaban accidentes y enfermedades en gran cantidad. El crecimiento industrial era improvisado y se basaba totalmente en el empirismo, ya que la situación era totalmente nueva y desconocida. Al mismo tiempo en que se desataba una intensa migración de mano de obra de los campos agrícolas a los centros industriales, tuvo origen un fenómeno acelerado de urbanización, también sin ninguna planeación u orientación. Paralelamente, el capitalismo se consolida, crece una nueva clase social: el proletariado. Las transacciones se multiplican y la demanda de la mano de obra en las minas aumentó sustancialmente. Los propietarios pasaron a enfrentar los nuevos problemas de gerencia, improvisan- do sus decisiones y sufriendo las consecuencias de los errores de la administración o de una naciente tecnología. Obviamente, esos errores eran en muchos casos, un pago mínimo a los trabajadores, cuyos salarios eran bajísimos. Sumándose al bajo nivel de vida, a la promiscuidad en las fábricas y a los riesgos de accidentes graves, el largo periodo de trabajo permitía en conjunto una interacción más estrecha entre los trabajadores y una creciente concientización de lo precario de sus condiciones de vida y de trabajo y de la intensa explotación por parte de una clase social económicamente mejor favorecida. Las primeras tensiones entre los trabajadores y los propietarios de las industrias no tardaron en aparecer. Los propios estados pasaron a intervenir modificando algunas leyes del trabajo. En 1802, el gobierno inglés sancionó una ley que buscaba proteger la salud de los trabajadores en las industrias textiles. Los pastores protestantes y los jueces locales vigilaban de manera voluntaria el cumplimiento de esa ley. A medida que los problemas iban agravándose, se expedían nuevas leyes.

Con la naciente tecnología de los procesos de producción y de la construcción y funcionamiento de las máquinas, así como con la creciente legislación que buscaba defender la salud y la integridad física del trabajador y, en consecuencia, de la colectividad, la administración y la gerencia de las empresas industriales pasaron a ser preocupación permanente de sus propietarios. La práctica fue ayudando a seleccionar las ideas y los métodos empíricos. En vez de los pequeños grupos de aprendices y artesanos dirigidos por maestros hábiles, el problema era ahora dirigir batallones de obreros de la nueva clase proletaria; en vez de los instrumentos rudimentarios de trabajo manual, el problema era operar máquinas cuya complejidad aumentaba. Los productos pasaron a ser elaborados en operaciones parciales de manera secuencial, cada una de ellas dirigidas por un grupo de obreros especializados en tareas específicas, que desconocían casi siempre las demás operaciones e ignoraban hasta la finalidad de la pieza o de la tarea que ejecutaban. Esa nueva situación contribuyó a desterrar de la mente del trabajador el vehículo social más intenso, es decir, el sentimiento de estar produciendo y contribuyendo para el bien de la sociedad. El capitalista se distanció de sus obreros y comenzó a considerarlos como una enorme masa anónima, al mismo tiempo que los grupos sociales, más concentrados en las empresas, generaban problemas sociales y reivindicativos, al lado de otros relacionados con el rendimiento en el trabajo y la labor de equipo, que necesitaban una solución rápida y adecuada.

La principal preocupación de los empresarios radicaba, lógicamente, en la mejoría de los aspectos mecánicos y tecnológicos de la producción, con el objeto de producir mayores cantidades de mejores productos y al menor costo. La gestión de personal y la coordinación del esfuerzo productivo eran aspectos de poca o ninguna importancia. De este modo, aunque la Revolución Industrial haya provocado una profunda modificación en la estructura empresarial y económica de la época, nunca llegó a influir directamente en los principios de la administración de las empresas, entonces utilizados. Los dirigentes de las empresas trataron simplemente de atender como podían o como sabían las demandas de una economía en rápida expansión y carente de especialización. Algunos empresarios tomaban sus decisiones teniendo como modelo las organizaciones militares o eclesiásticas que tuvieron éxito en los siglos anteriores.

La máquina impone como absolutamente necesario el carácter cooperativo del trabajo, la necesidad de una regulación social. Sin embargo, el uso capitalista de las máquinas lleva una dirección autoritaria y a la reglamentación administrativa sobre el obrero, considerando la extracción de la plusvalía ejecutada por los miembros del cuadro administrativo, ejecutivos, directores, supervisores y capataces. Los patrones consiguen hacer pasar por simple reglamentación social lo que en la realidad es su código autoritario. Dirección autoritaria es el objetivo capitalista que define las garantías de la cooperación, mediante la llamada “racionalización del trabajo” y control del comportamiento del obrero”. Para obtener la cooperación en la industria, las funciones directivas se transforman de normas de control en normas de represión.

CONSECUENCIAS PARA LA ADMINISTRACION

Para la Teoría General de la Administración la principal consecuencia de este proceso es el nacimiento de la organización y la empresa modernas con la Revolución Industrial, gracias a una multitud de factores, entre los cuales pueden destacarse:

a) la ruptura de las estructuras corporativas de la Edad Media;

b) el avance tecnológico, gracias a las aplicaciones de los progresos científicos a la producción, como también el descubrimiento de nuevas formas de energía y la posibilidad de una enorme ampliación de los mercados;

c) la sustitución de la producción artesanal por la industria.

ESCUELAS DE LA TEORÍA ADMINISTRATIVA.

Son las diversas Corrientes o enfoques a través de los cuales se conciben a la administración; algunas son de ámbito relativamente amplio y otras tienden a la especialización. Es obvio que en un campo de estudio tan nuevo y dinámico como este, existían múltiples corrientes o criterios en cuanto a su aplicación lo que ha ocasionado que a la fecha no exista una sola teoría administrativa que sea de carácter universal.

La administración científica.

El enfoque típico de la escuela de la administración científica es el énfasis en las tareas. El nombre administración científica se debe al intento de aplicar los métodos de la ciencia a los problemas de la administración, con el fin de alcanzar elevada eficiencia industrial. Los principales métodos científicos aplicables a los problemas de la administración son la observación y la medición. La escuela de la administración científica fue iniciada en el comienzo de este siglo por el ingeniero mecánico americano Frederick W. Taylor, considerado el fundador de la moderna Therapeutic Goods Administrtion TGA.

A esta Corriente se le llama Administración Científica por la Racionalización que hace de los dos métodos de ingeniería aplicados a la administración y debido a que desarrollan investigaciones experimentales orientadas hacia el rendimiento del obrero.

CARACTERISTICAS:

Salarios altos y bajos costos unitarios de producción.

Aplicar métodos científicos al problema global, con el fin de formular principios y establecer procesos estandarizados.

Los empleados deben ser dispuestos científicamente en servicios o puestos de trabajo donde los materiales y las condiciones laborales sean seleccionados con criterios científicos, para que así las normas sean cumplidas.

Los empleados deben ser entrenados científicamente para perfeccionar sus aptitudes.

Debe cultivarse una atmósfera cordial de cooperación entre la gerencia y los trabajadores.

La racionalización del trabajo productivo debería estar acompañada por una estructura general de la empresa que hiciese coherente la aplicación de sus principios.

RACIONALIZACIÓN DEL TRABAJO

Como entre los diferentes métodos e instrumentos utilizados en cada trabajo hay siempre un método más rápido y un instrumento más adecuado que los demás, estos métodos e instrumentos pueden encontrarse y perfeccionarse mediante un análisis científico y depurado estudio de tiempos y movimientos, en lugar de dejarlos a criterio personal de cada operario. Ese intento de sustituir métodos empíricos y rudimentarios por los métodos científicos en todos los oficios recibió el nombre de organización racional del trabajo ORT.

PRINCIPIOS DE LA ADMINISTRACION CIENTIFICA

Principios de la administración científica de Taylor.

Para Taylor, la gerencia adquirió nuevas atribuciones y responsabilidades descritas por los cuatro principios siguientes:

Principio de planeamiento: sustituir en el trabajo el criterio individual del operario, la improvisación y la actuación empírico-práctica por los métodos basados en procedimientos científicos. Sustituir la improvisación por la ciencia, mediante la planeación del método.

Principio de la preparación / planeación: seleccionar científicamente a los trabajadores de acuerdo con sus aptitudes y prepararlos, entrenarlos para producir más y mejor, de acuerdo con el método planeado.

Principio del control: controlar el trabajo para certificar que el mismo esta siendo ejecutado de acuerdo con las normas establecidas y según el plan previsto.

Principio de la ejecución: distribuir distintamente las atribuciones y las responsabilidades, para que la ejecución del trabajo sea disciplinada.

OTROS PRINCIPIOS IMPLÍCITOS DE ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA SEGÚN TAYLOR

Estudiar el trabajo de los operarios, descomponerlo en sus movimientos elementales y cronometrarlo para después de un análisis cuidadoso, eliminar o reducir los movimientos inútiles y perfeccionar y racionalizar los movimientos útiles.

Estudiar cada trabajo antes de fijar el modo como deberá ser ejecutado.

Seleccionar científicamente a los trabajadores de acuerdo con las tareas que le sean atribuidas.

Dar a los trabajadores instrucciones técnicas sobre el modo de trabajar, o sea, entrenarlos adecuadamente.

Separar las funciones de planeación de las de ejecución, dándoles atribuciones precisas y delimitadas.

Especializar y entrenar a los trabajadores, tanto en la planeación y control del trabajo como en su ejecución.

Preparar la producción, o sea, planearla y establecer premios e incentivos para cuando fueren alcanzados los estándares establecidos, también como otros premios e incentivos mayores para cuando los patrones fueren superados.

Estandarizar los utensilios, materiales, maquinaria, equipo, métodos y procesos de trabajo a ser utilizados.

Dividir proporcionalmente entre la empresa, los accionistas, los trabajadores y los consumidores las ventajas que resultan del aumento de la producción proporcionado por la racionalización.

Controlar la ejecución del trabajo, para mantenerlos en niveles deseados, perfeccionarlo, corregirlo y premiarlo.

Clasificar de forma práctica y simple los equipos, procesos y materiales a ser empleados o producidos, de forma que sea fácil su manejo y uso.

PERSPECTIVA:

Los principios de Taylor.

1 - Sustituir las reglas por la ciencia (conocimiento organizado).

2 - Obtener armonía en la acción de grupo.

3 - Lograr la cooperación entre los seres humanos, en vez del individualismo.

4 - Trabajar en busca de una producción máxima en vez de una producción restringida.

5 - Desarrollar a todos los trabajadores hasta el grado más alto posible para su propio beneficio y la mayor prosperidad de la compañía.

Principio de excepción

Taylor adoptó un sistema de control operacional bastante simple que se basaba no en el desempeño medio sino en la verificación de las excepciones o desvío de los patrones normales; todo lo que ocurre dentro de los patrones normales no deben ocupar demasiada atención del administrador. Según este principio, las decisiones más frecuentes deben reducirse a la rutina y delegadas a los subordinados, dejando los problemas más serios e importantes para los superiores; este principio es un sistema de información que presenta sus datos solamente cuando los resultados, efectivamente verificados en la práctica, presentan divergencias o se distancian de los resultados previstos en algún problema. Se fundamenta en informes condensados y resumidos que muestran apenas los desvíos, omitiendo los hechos normales, volviéndolos comparativos y de fácil utilización y visualización.

FREDERICK TAYLOR

A él se debe que la administración se haya empezado a estudiar como materia separada y así poder aplicar la ciencia sobre ella para mejoraría de resultados, es también conocido como el Padre de la Administración Científica.

Fue uno de los principales exponentes del cientificismo, nace en Filadelfia en el año de 1856 y muere en 1915. Ingresó a una compañía que fabricaba lingotes de acero en la época de depreciación en los EE.UU. ocupando el puesto de obrero y luego pasando por los demás niveles llegó al puesto más alto. Esto le permitió darse cuenta de las afectaciones que hacían los obreros a las máquinas.

Sus obras:

Principios de la administración pública

Fundamentos de administración científica

Dentro de sus principales aportaciones a la administración están los principios administrativos, los mecanismos de administración, el pago por destajo, la selección de personal y las características de los trabajos humanos.

Costo de la producción.

Su principal contribución consiste en demostrar que la Administración Científica no es un grupo de técnicas de eficiencia o incentivos, sino una filosofía en virtud de la cual la gerencia reconoce que su objetivo es buscar científicamente los mejores métodos de trabajo a través del entretenimiento y de los tiempos y movimientos.

recursos de que dispone. La administración no es más que una de las seis funciones esenciales que componen la actividad administrativa y que son:

* La actividad técnica.

* La actividad comercial.

* La actividad financiera.

* La actividad de seguridad.

* La contabilidad.

* La administración de personal.

Sin embargo, Fayol no examinó específicamente el papel del obrero, debido a su modo peculiar de plantear el problema íntegro, enfocando en el organismo social su estructura general.

La esencia de la teoría administrativa de Fayol se basa en los famosos principios de aplicables, a juicio de Fayol, a todas las esferas de actividad administrativa, sin la menor excepción que son:

• División del trabajo

• Autoridad

• Disciplina

• Dirección

• Subordinación de los intereses públicos al interés general.

• Remuneración

• Centralización

• Jerarquía

• Orden

• Equidad

• Estabilidad de los cargos de personal

• Iniciativa

• Unidad del personal

Los autores de la teoría de la organización se proponen, principalmente a reemplazar esos principios por una metodología que se guíe sólo por la eficacia.

Lo afirmado nos deja una explicación clara que la administración no puede basarse en principios, sino que por el contrario como ciencia que es, debe buscar una concepción que posibilite la descripción de las características de las organizaciones en términos aplicables a una teoría.