Karst

Rocas carbonatadas. Formaciones kársticas. Factores. Manifestaciones exokársticas y endokársticas. Glosario

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El Karst:

El término karst es original del norte de la antigua Yugoslavia, donde se estudió y definió el fenómeno. Actualmente, éste es aceptado internacionalmente y se emplea para designar procesos similares estudiados en todo el mundo.

Las características más destacables de un karst son:

- Existencia de formas singulares a diversas escalas, producidas por la disolución química de las aguas, con la consiguiente formación de típicas depresiones cerradas.

- Poco drenaje superficial, con la inexistencia de redes fluviales. Debido al predominio de la infiltración del agua en el terreno y de su circulación subterránea.

- Abundancia de cuevas y simas. Algunas de ellas, funcionan como sumideros de las aguas superficiales, y otras como manantiales.

El 10 % de la superficie emergida del planeta, excluido el continente Antártico, está constituido por rocas carbonatadas; es decir, rocas sedimentarias cuyo contenido en carbonatos es superior al 50 %, siendo por lo tanto susceptibles de sufrir procesos de karstificación. Ello pone de manifiesto la importancia del fenómeno y el interés en su estudio.

Factores condicionantes.

Para que los procesos de karstificación puedan producirse, y con ellos la formación de cavidades, se deben producir estos factores:

  • Factor litológico: Que existan rocas favorables.

  • Factor estructural: Que la estructura geológica sea la adecuada.

  • Factor climático: Que hayan existido precipitaciones o aportes hídricos.

  • Factor temporal: Que el proceso se desarrollase durante el tiempo suficiente.

Factor litológico.

Los procesos de karstificación, son susceptibles de producirse en lo se conoce como rocas solubles. Se entiende por roca soluble, aquella que puede ser disuelta químicamente por el agua. Sin embargo, aunque si se hace intervenir el factor tiempo, rocas que aparentemente son insolubles se convierten en solubles, como es el caso de las cuarcitas de la formación Roraima en Venezuela.

El 29 % del territorio español está formado por rocas propensas a sufrir procesos de kastificación. El espectro litológico es amplio y variable, y se compone principalmente de calizas, dolomías, yesos, anhidritas, conglomerados, areniscas, sal gema. De todas ellas, las más abundantes son las rocas carbonatadas: calizas y dolomías. Citaremos como ejemplos españoles la "caliza de montaña" (Picos de Europa), la "caliza urgoniana" (Montes Vasco-Cantábricos), la "caliza de los cañones" (Larra).

Las calizas son rocas de precipitación química, compuestas en su mayoría por esqueletos y conchas de organismos marinos y por barros calcáreos precipitados directamente del agua del mar. Después de sufrir diversos procesos de diagénesis, estos sedimentos se convierten en una roca compacta, de grano muy fino y cuyo color puede variar dependiendo de su composición y los elementos que la forman.

En España, una parte de los afloramientos más importantes de rocas carbonatadas, se formaron en mares someros y cálidos durante el Jurásico y el Cretácico (entre 205 y 65 millones de años). Son excepciones importantes la caliza Carbonífera de Picos y algunos afloramientos Triásicos.

Desde el punto de vista químico, la caliza está compuesta principalmente por carbonato cálcico, CaCO3, y por restos de sedimentos, arenas y arcillas. Cuanto más elevado sea el contenido en carbonato cálcico, más pura será la caliza y por lo tanto mayor posibilidad de karstificación tendrá. Este es un rasgo limitante, ya que si el contenido en CaCO3 es inferior al 60 %, no se podrán generar cavidades.

Factor estructural.

La tectónica de placas juega un papel primordial en la formación del relieve. Esto hace que las capas sedimentarias, que originalmente se depositaron horizontalmente, sufran plegamientos, cabalgamientos y fracturaciones. Los movimientos tectónicos, pueden producir duplicaciones de un mismo estrato, caso de los cabalgamientos de los Picos de Europa. Otras veces, los plegamientos producirán elevaciones del relieve, lo que permitirá que tengamos una misma capa abarcando notables amplitudes topográficas. Un ejemplo es el sistema Arañonera, formado a favor de un nivel calcáreo de menos de 200 metros de espesor y que, sin embargo, supera los 1100 metros de desnivel explorado.

La tectónica es la que genera las familias de fallas y de diaclasas que observamos en los macizos kársticos. Los procesos de tensión y descompresión producen fracturas en las rocas, que luego serán aprovechadas por las aguas superficiales, para introducirse en el subsuelo. Con el tiempo se producirá un ensanchamiento progresivo de las mismas, favoreciendo la circulación subterránea, y formando cavidades.

Factor climático

En el mundo existen karsts en todas las latitudes, desde los círculos polares hasta las regiones tropicales. Sin embargo su desarrollo y magnitud no es homogéneo.
Un rasgo fundamental en la disolución de los carbonatos, es la disponibilidad de agua, y que ésta sea suficientemente agresiva para la roca, o lo que es lo mismo, que contenga anhídrido carbónico (CO2). Estas dos condiciones vienen claramente influenciadas por el clima: debido a la cuantía de las precipitaciones y a la temperatura, que puede incrementar el poder de disolución del agua, y por otra, favoreciendo la presencia de una cobertera vegetal de importancia. Al introducirse el agua en un suelo rico en materia orgánica, su contenido en CO2 aumenta, lo que le permitirá disolver una mayor cantidad de carbonatos.
La temperatura juega un papel similar. Cuanto más baja sea, el agua podrá movilizar más CO2, incrementando el contenido en éste gas y por lo tanto aumentando su poder de disolución frente a los carbonatos.

Los karsts más desarrollados se encuentran situados en zonas tropicales húmedas, donde existen grandes selvas y las precipitaciones superan los 4000 mm/año, o en regiones donde en tiempos pasados se dieron ambientes similares.

La cobertera vegetal, también influye en el desarrollo del karst, pero lo hace sobre todo en la morfología resultante.

Estos condicionantes son, aunque salvando distancias y a menor escala, extrapolables a España, donde podríamos diferenciar a grandes rasgos dos tipos de karst o regiones kársticas:

  • karst de montaña, húmedo (Cornisa Cantábrica, Pirineos,...)

  • karst mediterráneo, semiárido (Mesetas, Cordillera Ibérica y parte de la cordillera Bética).

Siendo ésta, una división discutible y con algunas excepciones importantes, como es el caso del karst de la sierra de las Nieves, sierras de Líbar y Grazalema (Málaga-Cádiz).

Factor tiempo.

Para la formación de cualquier relieve debemos tener en cuenta el paso del tiempo que hará evolucionar su estructura, por eso no debemos olvidarnos de los procesos de formación de un karst debido a éste. La primera fase de karstogénesis sería la generación, desde las zonas de absorción, de una red incipiente de drenaje a través de microfracturas. Esta etapa es larga, llevándose a cabo entre 10.000 y 100.000 años. Progresivamente, algunas de las microfracturas conseguirán conectar con las zonas de surgencia, favoreciendo a través de ellas el flujo del agua, y sufriendo un notable ensanchamiento. Esta segunda etapa, más rápida puede durar entre 1.000 y 10.000 años. A partir de aquí la formación de cavidades ya es relativamente rápida.

En España, existen bellos ejemplos de cómo el tiempo ha permitido el modelado de distintos macizos. El Torcal de Antequera y la Ciudad Encantada de Cuenca, son dos casos de macizos kársticos en un avanzado estado de evolución. De igual forma, gran parte del karst mediterráneo español, presenta antiguas formas, grandes salas y conductos heredados de períodos más húmedos, es el caso de la Cueva de Nerja (Málaga), Cueva de La Galiana (Soria), Cueva del Drach (Mallorca), entre muchas otras que actualmente son cavidades totalmente inactivas o "fósiles".

Manifestaciones exokársticas:

Podemos diferenciar las distintas morfologías exokársticas más importantes caracterizándolas como siguen:

FORMAS DE ABSORCIÓN:

Se hallan en la superficie del Karst y por ellas se produce la infiltración del agua. Las principales formas, de menor a mayor tamaño, son las siguientes:

FORMAS CERRADAS:

LAPIAZ: El "lapiaz" o "lenar", es posiblemente la forma inicial más sencilla de "karst embrionario" que puede degenerar, posteriormente en dolinas. Se presentan, generalmente, como un conjunto de pequeñas acanaladuras o surcos estrechos (desde centímetros -"microlapiaz"- hasta 1 metro -"megalapiaz"-) separadas por crestas, a menudo agudas; o bien por orificios tubulares, "nidos de abejas" etc. Aparecen normalmente en superficies más o menos inclinadas y ausentes de vegetación.

DOLINA: Son depresiones circulares o elípticas que se forman por disolución (y consiguiente pérdida de volumen)en su fase inicial, a partir de la intersección de diaclasas, generalmente a favor de los planos de estratificación, produciéndose un proceso en cadena de infiltración- disolución. En cualquier caso no se disponen caprichosamente, sino que generalmente están alineadas según fracturas o direcciones de estratificación determinadas. En sección tienen forma de cubeta o embudo. Sus dimensiones varían desde unos pocos metros de diámetro hasta incluso 500 m. (Hoyo Masallo), siendo las más frecuentes de 20 a 25 m y normalmente están rellenas en su centro por "terra rossa" o arcillas de descalcificación.

UVALA: Como consecuencia de la evolución de la dolina, más rápida en superficie que en profundidad- se originan las uvalas. Sus dimensiones pueden alcanzar incluso 1 Km., de diámetro. Las uvalas aumentan considerablemente la capacidad de absorción actuando como verdaderas zonas colectoras de agua en mayor escala que las dolinas.

POLJES: Son las formas superficiales más evolucionadas y de mayor tamaño así como de absorción kárstica. Normalmente presentan una disposición alargada y vienen condicionadas por fracturas importantes. Se considera una longitud de 2 km., el límite a partir del cual es un "polje" y no una "uvala". Frecuentemente, de las superficies de los "poljes" se erigen pequeñas colinas calizas, a modo de islas, que se denominan "hum" .

VALLES CIEGOS: Son valles cuyo curso de agua superficial desaparece en un sumidero kárstico, presentando fisonomía en "fondo de saco". Normalmente se adaptan a fracturas determinadas. Cuando llevan mucho tiempo funcionado se asemejan a uvalas. Los valles ciegos que se presentan en nuestra zona desarrollan su circulación sobre margas finalizando en sumideros.

FORMAS ABIERTAS:

SIMAS: Son las cavidades verticales, condicionadas bien por fracturas, en las que la disolución y erosión ha alcanzado profundidades importantes de hasta 1000 m, o bien por el hundimiento de una dolina. Según su forma se habla de simas lenticulares, cilíndricas, elípticas, etc.

PORNORS: Son los puntos de absorción en una dolina, uvala o polje y a veces se trata de ponor-sima.

CUEVAS, GRUTAS O CAVERNAS: Constituyen los conductos de circulación subterránea, actual o pasada, libre o forzada. Pueden alcanzar hasta decenas de kilómetros y son frecuente en ellas los conductos secundarios ramificados a modo de laberinto. En ellas aparecen con frecuencia sifones, lagos ("gours") etc.

SURGENCIAS: Son los manantiales de pequeño caudal y de tipo intermitente. Son producto de una diaclasa que actúa como colector del agua que discurre por la superficie y es interceptada por la diaclasa. Cada manantial de este tipo tiene una cota de salida diferente e independiente de la de los demás pertenecientes a este grupo.

EXURGENCIAS: Son de mayores caudales, proceden de aguas colectoras del aparato kárstico y son de tipo permanente, aunque con fuertes fluctuaciones estacionales en el caudal. En nuestro caso destaca principalmente la exurgencia de Fuente Iseña.

Manifestaciones endokársticas:

Podemos diferenciar las distintas morfologías endokársticas más importantes caracterizándolas como siguen:

ESTALAGTITAS Y ESTALAGMITAS: Formaciones minerales que se encuentran con frecuencia en cuevas. Una estalactita es una acumulación con forma de carámbano de carbonato de calcio que cuelga del techo o de los lados de las cavernas de piedra caliza. Se forma a lo largo de miles de años por precipitación de los minerales contenidos en las aguas subterráneas que se filtran, muy despacio, a través del techo de la cueva. El agua en circulación por el suelo, sobre la caverna, adquiere bicarbonato de calcio al pasar por la caliza. Cuando el agua se filtra gota a gota hasta el techo de la cueva, tiende a adherirse a éste y a formar gotitas; cuando éstas pierden parte del agua y del dióxido de carbono, el carbonato de calcio precipita y forma los depósitos parecidos a carámbanos. Al escurrir más agua por el techo, la precipitación de carbonato de calcio continúa y los depósitos crecen en longitud y anchura constituyendo estalactitas. A menudo son enormes y adoptan formas curiosas.

CASCADA: Descenso súbito de una corriente de agua o río sobre un declive empinado de su lecho, a veces en caída libre. El término catarata suele designar una serie de rápidos en un río grande, aunque a menudo se aplica a cascadas de gran tamaño. Se puede restringir el término cascada a los saltos de agua que, al caer, no pierden el contacto con el lecho de la corriente; es el caso de los mayores saltos de agua. En la actualidad las cascadas son valiosas como fuentes de energía hidroeléctrica.

-Formación de las cascadas

Las cascadas se desarrollan de varias maneras. La principal se debe a distintas velocidades de erosión en puntos donde una capa de roca resistente cubre capas más blandas. La erosión subsiguiente de las rocas blandas por parte del agua que cae, socava y rompe trozos de la cubierta dura.

LAGO: Masa de agua dulce, más o menos extensa, embalsada en tierra firme. Las cuencas de los lagos pueden formarse debido a procesos geológicos como son la deformación o la fractura (fallas)de rocas estratificadas; y por la formación de una represa natural en un río debida a la vegetación, un deslizamiento de tierras, acumulación de hielo o la deposición de aluviones o lava volcánica (lagos de barrera). Las glaciaciones también han originado lagos, ya que los glaciares excavan amplias cuencas al pulir el lecho de roca y redistribuir los materiales arrancados (lago glaciar). Otros lagos ocupan el cráter de un volcán dormido o extinto (lago de cráter).

POZO: Hoyo profundo en el que el agua contenida entre dos capas subterráneas impermeables encuentra salida y sube a la superficie.

GALERIA: Hueco horizontalmente dispuesto que conecta cada una de las salas de un cueva.

SALA: Espacio de grandes dimensiones de una cueva del a que generalmente sale cada una de las galerías. En ella podemos encontrar diversas manifestaciones geológicas caprichosas, como son las estalactitas y estalagmitas.

Glosario:

Permafrost, suelo permanentemente helado en profundidad. Existen grandes zonas de permafrost a lo largo de Canadá, Alaska, norte de Europa, Asia y la Antártida. Groenlandia está cubierta casi en su totalidad por permafrost. Se pueden encontrar pequeñas zonas de este suelo tan al sur como el paralelo 50 en Canadá y el paralelo 45 en Siberia. Los indicios para determinar la edad del permafrost del hemisferio norte se basan en los numerosos descubrimientos de restos, incrustados en el suelo congelado, de mamuts, que se extinguieron hace 10.000 o 15.000 años, al terminó del último periodo glacial.

Cañón (geología), garganta profunda, casi vertical, creada por la acción erosiva de un río de caudal fuerte.

Cuaternario, en geología, división de tiempos geológicos del cenozoico, posterior al terciario. Comenzó al final del periodo terciario, hace unos 2,5 millones de años, y comprende hasta nuestros días. El cuaternario se divide en pleistoceno, que incluye los periodos glaciales, que es la primera y más larga parte del periodo, y época reciente o postglacial, también llamada holoceno, que llega hasta nuestros días.

El pleistoceno, así llamado por el geólogo británico Charles Lyell en 1839, viene inmediatamente después del plioceno en la escala de tiempos geológicos, y se extiende desde comienzos del cuaternario hasta hace unos 10.000 años. Fue definido en función de la proporción de especies de moluscos y crustáceos aún vivos y extintos presentes en el registro fósil. Los estratos que contenían entre un 90 y un 100% de especies vivas fueron asignados a este periodo. Los sistemas montañosos alcanzaron su altura y configuración aproximadas por acción de la erosión durante el pleistoceno tardío.

El pleistoceno se caracterizó por la extensión del hielo en forma de glaciares sobre más de una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta. Un sistema glacial europeo estaba centrado sobre Escandinavia, y se extendía al sur y al este a través del norte de Alemania y el oeste de Rusia, y hacia el suroeste sobre las islas Británicas. El segundo gran sistema glacial del hemisferio norte cubría la mayor parte de Siberia. En Norteamérica, un sistema glacial cubrió Canadá y se extendió al sur hasta Estados Unidos. En el este de Estados Unidos, la glaciación se extendió hasta Pensilvania al sur, y desde el océano Atlántico hacia el oeste hasta el río Missouri; otra sábana de hielo fluía de las faldas de las montañas Rocosas y otras cordilleras experimentaron la glaciación, llegando incluso hasta Nuevo México y Arizona. Las regiones ártica y antártica estaban también cubiertas de hielo, al igual que la mayoría de los picos de las montañas altas de todo el mundo. Los efectos topográficos de la acción de los glaciares durante el pleistoceno son perceptibles en buena parte del mundo.

El pleistoceno es llamado a veces la era del Hombre porque se cree que los primeros seres humanos evolucionaron en ella. La flora y fauna dominantes en esta época, que existía en las regiones libres de hielo, eran esencialmente las mismas que las del plioceno. A finales del pleistoceno, no obstante, en Norteamérica se habían extinguido muchas especies de mamíferos, incluyendo la llama, el camello, el tapir, el caballo y el yak. Otros grandes mamíferos, como el mastodonte, el tigre de dientes de sable y el perezoso terrestre, se extinguieron en todo el mundo. Mientras se acumulaba hielo y nieve en latitudes altas, en las latitudes más bajas aumentaban las lluvias, lo que permitió que la vida vegetal y animal floreciera en áreas del norte y el este de África que hoy son yermas y áridas. Se han descubierto pruebas de que el Sahara estuvo ocupado por cazadores nómadas, así como por jirafas y otros rumiantes durante el pleistoceno tardío.

Durante la época reciente, que comenzó hace unos 10.000 años, el deshielo hizo que el nivel del mar subiera treinta o más metros, inundando grandes superficies de tierra y ensanchando la plataforma continental del oeste de Europa y el este de Norteamérica.

Valle, depresión de la superficie terrestre, de forma alargada e inclinada hacia un lago, mar o cuenca endorreica, habitualmente ocupada por un río. La geología considera la erosión fluvial como el principal agente que actúa en la formación de valles, auxiliado por la descomposición natural que origina la meteorización.

La velocidad relativa con la que estos dos agentes realizan su trabajo determina la forma del valle. En las regiones secas, donde la erosión actúa rápidamente sobre el lecho del río, el valle se estrechará y presentará paredes escalonadas. Con el paso del tiempo, la erosión ensanchará por sí misma el valle, a medida que la corriente corte progresivamente sus paredes en la misma proporción en la que el cauce se reduce al nivel de base. Cuando se completa esta fase, el curso del río se vuelve curvilíneo y los depósitos de limo transportados desde aguas arriba forman una llanura de inundación.

La erosión de los glaciares forma valles en 'U' en lugar de los valles en 'V' creados por los cursos de agua.

Terra rossa, también tierras rojas, suelo azonal propio de los países cercanos al Mediterráneo. Esta denominación, empleada en la bibliografía española, se aplica a los suelos de este tipo que se hallan en Andalucía y Valencia. Según las clasificaciones internacionales se designan como alfisol y luvisol.

Los suelos azonales son aquellos que tienen un desarrollo escaso o aquellos que son independientes de las condiciones climáticas. Las características de la terra rossa, como en el resto de los suelos azonales, dependen de la roca madre. Procede de la descalcificación de materiales calcáreos. El color de la superficie, debido a la presencia de óxidos de hierro, es rojo o anaranjado. El perfil de este suelo presenta los horizontes A, B y C, pero su característica principal es que en el B se produce la precipitación de minerales arcillosos. En las regiones calcáreas con clima templado pero algo más frío, como en Centroeuropa, este suelo es sustituido por las tierras pardas o terra fusca.

Llanura aluvial, también llamada lecho de avenida, franja de escasa pendiente que se extiende por el fondo de un valle fluvial, a lo largo del curso del río y sobre la superficie por la que éste discurre en épocas de avenida o crecida. Los aluviones depositados durante las inundaciones cubren el fondo rocoso del valle formando una capa de espesor indeterminado. En la llanura de inundación es frecuente la presencia de lagunas pantanosas, barras de meandro, lagos de meandro abandonado y antiguos cauces, separados del lecho del río por diques de depósitos aluviales, que ponen de manifiesto el cambio de posición del cauce de la corriente fluvial actual. Las llanuras aluviales de ríos tan importantes como el Nilo o el Ganges suponen un importante recurso económico para el país, al constituir unas excepcionales tierras de cultivo.

Falla, en geología, una línea de fractura a lo largo de la cual una sección de la corteza terrestre se ha desplazado con respecto a otra. El movimiento responsable de la dislocación puede tener dirección vertical, horizontal o una combinación de ambas. En las masas montañosas que se han alzado por movimiento de fallas, el desplazamiento puede ser de miles de metros que representan el efecto, acumulado a largo plazo, de desplazamientos pequeños e imperceptibles en vez de un gran levantamiento único. Sin embargo, cuando la actividad en una falla es repentina y abrupta, se puede producir un fuerte terremoto e incluso una ruptura de la superficie formando una forma topográfica llamada escarpe de falla. Tras millones de años, el movimiento horizontal a lo largo de la falla de San Andrés ha desplazado una sección de las zonas costeras del estado de California (EEUU) hacia el noroeste y ha producido poderosos terremotos. Las fallas más grandes, como esta última, que forman las fronteras entre las distintas placas de la corteza terrestre (véase Tectónica de placas), se activan por las fuerzas que causan la deriva continental. Es el caso de la Placa de Cocos, que afecta a toda la zona del Caribe. El movimiento en fallas locales menores puede ser debido a tensiones, como en las fallas que definen algunas cordilleras montañosas (por ejemplo, en el océano Pacífico), o a compresión, como en fallas donde se apilan estratos sedimentarios para formar también cordilleras de montañas.

Glaciación, término que alude a un periodo geológico caracterizado por el enfriamiento de la Tierra, durante el cual los hielos glaciares cubrieron grandes extensiones de la superficie terrestre, más allá de las regiones alpinas y polares. También se aplica a los procesos y resultados asociados a la actividad glaciar. Se tiene constancia de glaciaciones en Europa desde el precámbrico, aunque fue durante el cuaternario cuando cobraron una mayor importancia, distinguiéndose cuatro glaciaciones que responden a los nombres de Günz, Mindel, Riss y Würm, que aproximadamente se corresponden con las de Nebraska, Kansas, Illinois y Wisconsin en el continente americano. Estos periodos se intercalaron con otros más cálidos, conocidos como interglaciales. El impacto de la glaciación sobre un paisaje, hoy libre de hielos, ha dependido de varios factores, como la clase de glaciar, su modo de desplazamiento, la naturaleza de los terrenos que cubrió, el número de veces que el área ha sido objeto de la glaciación y el tiempo que ha pasado desde la fusión de los hielos.

Diaclasa, fractura de las rocas que se caracteriza porque el movimiento relativo de los bloques es una separación, pero no hay desplazamiento de un bloque respecto a otro a lo largo del plano de rotura. Las diaclasas aparecen generalmente en grupos denominados sistemas. Se pueden producir en las zonas adyacentes a la línea de charnela (línea donde se produce el cambio direccional) de los pliegues cuando los estratos son quebradizos. Las rocas ígneas, cuando solidifican, pierden volumen, y si su textura es fina, aparecen las diaclasas de retracción; éstas producen columnas hexagonales, por ejemplo, en los basaltos. Otras diaclasas aparecen cuando rocas enterradas a gran profundidad afloran en la superficie. Esto permite la dilatación de los materiales que se fracturan en bloques o en capas, y se sueltan de la masa subyacente. Este proceso se denomina lajamiento.

Nivel freático, nivel superior de la zona de saturación en las rocas permeables. Este nivel varía estacionalmente en función de la precipitación, aunque también influyen otros factores como la evapotranspiración y la cantidad de agua infiltrada a través del suelo. La pendiente del nivel freático es inversamente proporcional a la permeabilidad del acuífero. Cuando un nivel freático alcanza la superficie terrestre puede dar lugar a fuentes, infiltraciones, pantanos o lagos.

Caliza, tipo común de roca sedimentaria, compuesta por calcita (carbonato de calcio, CaCO3). Cuando se calcina (se lleva a alta temperatura) da lugar a cal (óxido de calcio, CaO). La caliza cristalina metamórfica se conoce como mármol. Muchas variedades de caliza se han formado por la unión de caparazones o conchas de mar, formadas por las secreciones de CaCO3 de distintos animales marinos. La creta es una variedad porosa y con grano fino compuesta en su mayor parte por caparazones de foraminíferos; la lumaquela es una caliza blanda formada por fragmentos de concha de mar. Una variedad, conocida como caliza oolítica, está compuesta por pequeñas concreciones ovoides, cada una de ellas contiene en su núcleo un grano de arena u otra partícula extraña alrededor de la cual se ha producido una deposición. Ciertos tipos de caliza se usan en la construcción, como la piedra de cantería.

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