Karl Marx

Filosofía contemporánea. Utopias. Ideologías políticas. Socialismo. Propiedad privada. Realización del hombre

  • Enviado por: Ania
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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El concepto del hombre en Marx

En este capítulo se comienza con la falsificación de las concepciones de Marx, y todo esto comienza desgraciadamente con la ignorancia y arrogancia de ciertos escritores (que el mismo Erich Fromm cita) la ignorancia se ve al escribir libros que carecen de información verdadera acerca de Marx y su vida, y la arrogancia al juzgar a Marx de una manera tan a la ligera. Primero por la falta de interés sobre este ya que sus manuscritos permanecieron mucho tiempo sin ser traducidos al inglés, y que irónicamente el malentendimiento de los conceptos de Marx predomina en los Estados Unidos más que en cualquier otro país occidental. La idea que predomina malentendida es la del “materialismo” de Marx, ya que se supone que Marx creía que la principal motivación psicológica del hombre es su deseo de ganancias y de bienestar económico y que su busca de las utilidades máximas constituye el principal incentivo de su vida personal y de la vida de la especie humana, cuando por el contrario el concepto de materialismo histórico de Marx decía que: El modo de producción del hombre determina su pensamiento y sus deseos y no que sus principales deseos sean los de obtener la máxima ganancia material.

También podemos ver la crítica de Marx hacia el capitalismo, que se basa en que el capitalismo precisamente ha hecho el interés por el dinero y la ganancia material el motivo principal del hombre, y en contraparte su concepción del socialismo que es la de una sociedad en la cual este interés material dejaría de ser dominante.

Otro aspecto que se encuentra presente es el de la conciencia humana, y Marx opina que: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia” y agrega también que: Es precisamente la ceguera del pensamiento consciente del hombre lo que le impide tener conciencia de sus verdaderas necesidades humanas y de los ideales arraigados en ellas.

Sobre el concepto de la naturaleza del hombre de Marx, encontramos que el hombre es un ser reconocible y determinable; y que puede definirse como hombre no solo biológica, anatómica y fisiológicamente, sino también psicológicamente. Marx distingue en esa naturaleza del hombre, que este tiene dos tipos de impulsos y apetitos humanos: los constantes y fijos, como el hambre y el instinto sexual y los apetitos relativos que no son parte integrante de la naturaleza humana pero que “deben su origen a ciertas estructuras sociales y a ciertas condiciones de producción y comunicación”.

Y la utopía de trabajo para Marx era el auto expresión del hombre, una expresión de sus facultades físicas y mentales individuales. Un proceso de actividad genuina en el que el hombre se desarrolla, se vuelve él mismo; el trabajo no es solo un medio para lograr un fin, sino un fin en sí, la expresión significativa de la energía humana; por eso el trabajo es susceptible de ser gozado. Con la necesidad de la abolición completa de la sumersión del hombre en una sola ocupación durante toda su vida. Y a este proceso tan monótono es al que podemos llamar enajenación, que según Marx es esencialmente, experimentar al mundo y a uno mismo pasiva, receptivamente, como sujeto separado del objeto, en otras palabras que no es lo que debiera ser y debe ser lo que podría ser. Y como ya habíamos visto este proceso de enajenación se contempla en el trabajo ya que el trabajador solo se siente a sus anchas, pues, en sus horas de ocio, mientras que en el trabajo se siente incómodo. Así, en el acto de producción la relación del trabajador con su propia actividad se experimenta “como algo ajeno y que no le pertenece, la actividad como sufrimiento (pasividad), la fuerza como debilidad, la creación como castración”. Y de esta manera dice Marx: “a medida que seas menos, que expreses menos tu propia vida, tendrás más, más enajenada estará tu vida y más economizarás de tu propio ser enajenado”.

Como uno de sus últimos puntos Marx habla de su concepto de socialismo, como el crear una forma de producción y organización de la sociedad en que el hombre pueda superar la enajenación de su producto, de su trabajo, de sus semejantes, de sí mismo y de la naturaleza; en la que pueda volver a sí mismo y captar al mundo con sus propias facultades, haciéndose uno, así, con el mundo.

Y para cerrar este capítulo tenemos una pequeña descripción de Marx como hombre, que cambia el parecer de hombre solitario, aislado, arrogante y autoritario que se tiene de él, a la de esposo, padre y amigo, que fue la que realmente tuvo, al llevar una espléndida relación con su esposa Jenny Marx y sus hijas, (una de ellas Eleanor que en una carta describe la relación cariñosa que existía entre sus padres).

Manuscritos económico-filosóficos de Karl Marx

Este primer apéndice habla de los cuatro manuscritos que Marx escribió en el periodo de abril a agosto de 1844. El primer manuscrito, que es originalmente de 18 hojas se profundiza un poco más en los conceptos ya vistos de enajenación y se enfoca principalmente en el trabajo enajenado, y en como el trabajador llega a ser ajeno a lo que produce y de esta manera es un objeto del trabajo, y solo cuenta mientras es trabajador y se encuentra trabajando, ya que al salir de este contexto deja de ser alguien importante en la sociedad y pasa a ser un alguien más inútil.

El segundo manuscrito que es de menor extensión (originalmente dos hojas) habla de la relación de la propiedad privada, en donde Marx expresa que el trabajador tiene la desgracia de ser considerado un capital viviente, un capital con necesidades, que pierde su interés y en consecuencia su modo de vida en cada instante que no esta trabajando y como el capital, el valor del trabajador varía de acuerdo con la oferta y la demanda y su existencia física, y debido a esto, su vida fue y es considerada como una oferta de mercancías, semejante a cualquier otra mercancía. Quitándole el valor de ser humano ya que tan pronto como el capital no existe ya para el trabajador, éste no existe para sí mismo; no tiene trabajo, no recibe salario y, como sólo existe como trabajador y no como ser humano, puede dejarse enterrar, morir de hambre, etc.

Y por último se encuentra el tercer manuscrito (originalmente de 34 hojas) que sigue dentro del tema, pero se enfoca principalmente en la propiedad privada en le trabajo y en el comunismo. En donde Marx menciona que: La esencia subjetiva de la propiedad privada, la propiedad privada como actividad para sí, como sujeto, como persona, es el trabajo. Y que no se considera a la propiedad privada meramente como una condición externa al hombre, ya que puede ser considerada como un producto del dinamismo y del desarrollo reales de la propiedad privada, un producto de la industria moderna y una fuerza que ha acelerado y elogiado el dinamismo y el desarrollo de la industria y la ha convertido en un poder en el dominio de la conciencia.

En tanto a lo que se refiere al comunismo Marx opina que: el comunismo es la expresión positiva de la abolición de la propiedad privada y, en primer lugar de la propiedad privada universal.

Otros escritos de Marx

Este segundo apéndice habla básicamente de la ideología alemana, y de la crítica de la economía política.

Para entender la ideología alemana debemos saber que en la filosofía alemana se desciende del cielo sobre la tierra, es decir que se parte de que los hombres dicen, se representan o se imaginan. Otro aspecto que cabe mencionar es que Alemania jamás ha tenido en la historia una base terrenal, debido a que los alemanes jamás les preocupó mucho dar a la historiografía una base terrenal. Pero, asimismo es evidente que en Alemania no se puede escribir este tipo de historia, ya que los alemanes carecen, no sólo de la capacidad de concepción y del material necesario, sino también de la “certeza” adquirida a través de los sentidos, y que no es posible reunir experiencias, por la sencilla razón de que ahí no ocurre historia alguna.

En otro aspecto, la producción de la vida alemana, tanto de la propia en el trabajo como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación social, en el sentido de que por ella se entiende la cooperación de diversos individuos, cualesquiera que sean sus condiciones, de cualquier modo y para cualquier fin.

Y en el segundo escrito que es la crítica de la economía política, Marx dice: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. En donde el modo de producción de la vida condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.

Sobre Karl Marx

Esta es el ultimo apéndice del libro, (y una de las partes que más me gustó) está parte es más sentimental, ya que trata como era Karl Marx, y como era su vida, sus aficiones y lo importante que para él era defender su filosofía y difundirla, no importando lo que le llegar a costar. También hay una carta de su esposa Jenny, hacia Joseph Weydemeyer amigo de ambos, en donde le cuenta la situación por la que están pasando y la necesidad de dinero que tienen, también le cuenta lo que está haciendo su marido, como se encuentran sus hijas e hijo, y la situación nada favorable en la que se encontraban.

Y por último algunas notas dispersas de Marx, junto con una muy breve confesión, pero que describe muy bien a Marx, de un manuscrito de su hija Laura y con una descripción de los funerales de Marx.

Comentario

El libro me gustó muchísimo, ya que al leerlo realmente pude dar fin a mi ignorancia respecto a todo lo que sabía o creía saber sobre Marx, pude entender realmente sus conceptos y el por qué de la confusión que hay entre sus conceptos debido a la forma en que la gente deliberadamente lo mal interpreta y juzga, sin siquiera tener una verdadera noción de su filosofía. Estoy de acuerdo con el socialismo, creo que realmente humanizaría al ser humano, pero en mi particular punto de vista es una utopía irracional, ya que el género humano difícilmente llegará a adoptarlo, y si es que llega a hacerlo no cumplirá el concepto al 100%.

Este es un libro que yo realmente recomendaría, pero no para una lectura rápida, ya que considero que sería muy superficial desperdiciar tales conceptos de esa manera, sino que lo recomiendo a todo aquél que quiera conocer al verdadero Marx, como hombre, padre, esposo y amigo (que fue otra de las cosas que yo no sabía y realmente me impresionó, ya que yo tenía una imagen de un hombre solitario, antisocial y cerrado de Marx) y conocer su verdadera filosofía (que debo admitir no es nada sencilla de comprender, pero que por todo el conocimiento que nos aporta, compensa el esfuerzo de tratar de entenderla.

Y por último creo que es un libro que debemos de seguir leyendo por sus conceptos, así como por su relevancia histórica, y para no continuar en la ignorancia de lo que únicamente creemos saber sobre Marx.