Kant

Filosofía. Siglo XVIII. Racionalismo. Empirismo. Ilustración. Idealismo Trascendental. Ética Material. Ética Formal. Repercusiones

  • Enviado por: Deivid87
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3. KANT

  • El origen de la filosofía kantiana

    • Racionalismo y empirismo

    Kant fue un filósofo que se educó bajo el signo del racionalismo. Así, las obras de Leibniz y Wolff ejercieron gran influjo en él, como puede verse en sus escritos precríticos. Pero como dirá el propio Kant, será Hume (filósofo al que Kant admiraba profundamente) el que le despierta del sueño dogmático. Esto quiere decir que Kant va a fundamentar su doctrina del conocimiento en la distinción de dos facultades: la sensibilidad y el entendimiento, superando a empiristas y racionalistas.

    • Rousseau

    Otras lecturas que influyeron a Kant fueron los escritos de ilustrados como Rousseau, autor de El contrato social, que le pusieron en contacto con las ideas liberales de la Ilustración.

    • Newton

    Kant fue un lector asiduo de los escritos de Newton, principalmente la Física. Estas lecturas le llevaron a la conclusión de que la ciencia representaba el único modelo de saber necesario y universal.

    • Pietismo

    Kant se crió en un contexto familiar en el que imperaba el pietismo. El pietismo es una secta protestante de corte rigorista e individualista, que propone una rígida disciplina religiosa. No debemos dejar pasar por alto este hecho, que sobre todo afecta profundamente a su concepción moral.

  • Marco histórico, sociocultural, filosófico y científico

  • 2. 1. Marco histórico y sociocultural

    Desde el punto de vista histórico, el XVIII es un siglo enmarcado por las guerras de religión precedentes y los movimientos revolucionarios de finales de siglo que cristalizarán en la Independencia americana (1776) y la Revolución francesa (1789). A partir de la segunda mitad de siglo comienzan a imponerse las nuevas condiciones socioeconómicas derivadas de la Revolución industrial, que culminarán plenamente en el siglo XIX.

    Desde el punto de vista sociocultural hay que destacar el auge demográfico, la mejora de las infraestructuras y la progresiva hegemonía de la burguesía como clase social, que va cobrando conciencia de su fuerza política y que apuesta por los cambios sociales.

    Pero el siglo XVIII es, sobre todo, el siglo de la Ilustración: movimiento cultural y político que pretende iluminar a la sociedad y sacarla de la minoría de edad de la ignorancia. La luz es la de la ciencia y el saber, frutos de la razón. Hay una confianza ciega en la razón:

    • Por su capacidad crítica para superar los prejuicios y los errores de la tradición.

    • Por su capacidad de analizarlo todo. Ya no se necesita recurrir a otras instancias, como la fe (incluso se va a hablar de una religión “dentro de los límites de la mera razón”, una religión sin milagros: el deísmo).

    • Por su capacidad autocrítica. Porque la razón va a ser capaz de hacer la crítica de sí misma: es lo que hará Kant.

    • Por su capacidad de hacernos libres: por eso la razón va a ser un ideal de progreso y emancipación del género humano.

    La Ilustración se fundamenta por tanto sobre las ideas de progreso, de la naturaleza racional del hombre y de un derecho que defienda la igualdad jurídica.

    No obstante, a pesar de las ansias de emancipación de los ilustrados y librepensadores, la forma más común de gobierno es la monarquía absoluta, que en algunos casos y gracias al influjo de las nuevas ideas, derivó hacia formas más moderadas como las del despotismo ilustrado y, en otros, hacia una auténtica persecución de los movimientos más liberales de la sociedad por parte de los estamentos de poder, escarmentados con el terror posrevolucionario francés.

    En época de Kant, la Prusia de Federico el Grande era un gran imperio que basaba su hegemonía en lo militar, pero que estaba notablemente atrasado en lo social y en lo político respecto a otros países europeos, debido a su estructura de corte casi feudal. Kant es un hombre de su tiempo, un ilustrado que nos va a decir que la Ilustración consiste en pensar por uno mismo y ejercer este derecho en sociedad. A esto lo llama “salir de la minoría de edad”, condición necesaria para ser libres.

    La reivindicación de la libertad de conciencia tiene también un sentido político: es una apuesta por el ciudadano moderno, caracterizado por su capacidad de pensar por sí mismo más que por su obediencia a un señor. Es el ciudadano que prefigura la Revolución inglesa de 1688 y que ratifica plenamente en todos sus derechos la Revolución francesa, haciendo desaparecer la figura del súbdito del Antiguo régimen, donde el rey ejercía la autoridad absoluta sobre el pueblo. No se puede olvidar esta dimensión política de la Ilustración, que en unos países será reformista (como en Alemania o Inglaterra) y en otros revolucionaria (Francia).

    Kant es un pensador ilustrado y plenamente moderno porque

    • Su proyecto tiene que ver con la emancipación del género humano a través del uso crítico de la razón

    • Pone al hombre y sus facultades en el centro de su filosofía.

    Otras figuras culturales relevantes en el ámbito alemán son Lessing, Goethe y Schiller, que inician el romanticismo alemán.

    2. 2. Marco filosófico

    Parecería que los filósofos nunca hubieran tenido tanto peso en la sociedad como en el siglo XVIII. La sociedad se interesaba por las ciencias y los nuevos descubrimientos, las obras de Rousseau eran vendidas como bestsellers y el influjo de las nuevas ideas ilustradas tenían una gran relevancia social, debido al incipiente peso de los medios de difusión masivos (periódicos, revistas, etc.).

    El cartesianismo que, durante el siglo XVII había sido preponderante en ciencia y filosofía, es sustituido por el método experimental de corte científico y por una visión más pragmática de los problemas reales del hombre: la sociedad, la educación, el conocimiento, la política, etc. Como si los tiempos de la vieja metafísica hubieran quedado definitivamente atrás.

    La relación de su pensamiento con la situación histórica de la filosofía es expresamente reconocida por Kant al comienzo de la Crítica de la razón pura (1781). En época de Kant dos interpretaciones de la razón se encuentran en lucha y dividen la filosofía en dos bandos:

    • Racionalismo: la razón, al margen de la experiencia, puede conocer la verdad. Pero según Kant esta actitud conduce al dogmatismo, es decir, a tomar a las ideas como principios innegables, sin necesidad de comprobarlas o justificarlas.

    • Empirismo: el conocimiento debe limitarse a la experiencia. Pero según Kant esta actitud conduce al escepticismo, porque acaba negando las ideas que le son más necesarias al hombre: Dios, alma, mundo, yo.

    Racionalistas y empiristas no pueden tener los dos razón porque se basan en interpretaciones contradictorias. Este es el sentido la crítica de la razón: someter a juicio a la razón -juicio en el que la razón es a la vez acusado, juez y fiscal- en un intento de superar las interpretaciones que la dividen.

    2. 3. Marco científico

    No sólo los ideales ilustrados ejercieron gran influencia en Kant: también la ciencia de su época. Se trata de la ciencia de la naturaleza iniciada por Galileo y que va a desembocar en los Principia mathematica de Newton. Una ciencia que es capaz de interpretar la naturaleza en términos matemáticos y rigurosos. Kant ve en la ciencia un paradigma, es decir, un modelo de saber universalmente válido por el que la filosofía también debería regirse. Por eso la pregunta que va a abrir la Crítica de la razón pura es si la metafísica es posible como ciencia.

    En esta exigencia Kant se muestra muy influido por los éxitos de la ciencia newtoniana y por el método científico experimental. Kant se da cuenta de que mientras en metafísica se siguen discutiendo las mismas cuestiones desde Platón (la existencia del alma, de Dios, etc.), la ciencia progresa y los científicos alcanzan un acuerdo en sus resultados. De lo que se trata por tanto es de si puede haber un conocimiento científico de realidades de las que no tenemos conocimiento sensible.

  • Desarrollo de la filosofía kantiana

  • Kant formula los tres principales problemas del hombre:

    • ¿Qué puedo conocer? Problema del Conocimiento al que responde la Crítica de la razón pura.

    • ¿Qué debo hacer? Problema de la Moralidad al que responde la Crítica de la razón práctica (1790)

    • ¿Qué me cabe esperar? Problema de la Religión y de la Historia al que responde la La religión dentro de los límites de la mera razón (1795) e Ideas para una Historia universal en clave cosmopolita (1793).

    Todas estas preguntas se pueden reducir a una sola:

    • ¿Qué es el hombre?

    Esta es la pregunta fundamental para Kant. Ahora, a diferencia de lo que había ocurrido en Grecia o la Edad Media, el hombre aparece como sujeto explicativo de la realidad y no al revés. Incluso el racionalismo y el empirismo, pese a sus aparentes diferencias, habían coincidido en su atención exclusiva al objeto:

    • la idea era el objeto para los racionalistas.

    • la percepción sensible era el objeto para los empiristas.

    Kant va a darle la vuelta al problema del conocimiento: el verdadero problema no es el objeto de conocimiento sino el sujeto que conoce. Esto es, como dice el propio Kant, un auténtico giro copernicano dentro de la historia de la filosofía: si con Copérnico la tierra empieza a girar en torno al sol, a partir de Kant es el objeto el que comienza a girar en torno al sujeto. Esto tiene una consecuencia directa: no se puede conocer lo que los objetos son en sí mismos, sino sólo lo que son para el sujeto.

    3. 1. Respuesta a la pregunta ¿Qué puedo conocer?

    Kant se había preguntado si la metafísica es posible como ciencia.

    La pregunta previa es ¿cómo es posible la ciencia? Según Kant, la ciencia es posible porque está hecha de juicios sintéticos a priori. ¿Qué quiere decir esto?

    Kant distingue cuatro tipos de juicios: los analíticos, en los que el predicado está contenido en el sujeto. Los sintéticos, en los que el predicado no está contenido en el sujeto. Los juicios a priori, cuya verdad puede ser conocida con independencia de la experiencia. Los juicios a posteriori, que requieren de la observación de la experiencia.

    Para Kant sólo pueden ser científicos los juicios sintéticos (aumentan nuestro conocimiento porque el predicado no está contenido en el sujeto: extensivos) a priori (cuya verdad puede ser conocida con independencia de la experiencia: universales y necesarios).

    Los juicios sintéticos a priori se dan en las Matemáticas:

    - Geometría: “La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos”.El predicado no está contenido en el sujeto y es universal y necesario: a priori.

    - Aritmética: “2+2=4”. No es analítico: el 4 no está expresado en 2+2. Añade conocimiento y es a priori: no necesito verificarlo en la experiencia: es universal y necesario.

    También se dan en la Física: “Todo lo que comienza a existir / tiene una causa”= Principio de causalidad.

    Ahora bien ¿cuáles son las condiciones que hacen posibles los juicios sintéticos a priori? Kant responde: el conocimiento del hombre.

    Este conocimiento se divide en tres facultades:

    • Sensibilidad

    • Entendimiento

    • Razón.

    Kant divide la Crítica según estas facultades:

    • “Estética trascendental” en la que se ocupa de los elementos a priori del conocimiento en su aspecto sensible (conocimiento matemático)

    • Analítica trascendental” en la que se ocupa de los elementos a priori del conocimiento en su aspecto intelectual y de las condiciones de su aplicación a las percepciones (conocimiento físico)

    • Dialéctica trascendental” en la que se ocupa de la aplicación erronea del conocimiento (conocimiento metafísico).

    Estética trascendental

    “Estética”: doctrina acerca de la sensibilidad (sentido etimológico: “sensación”). Sensación es lo que el sujeto recibe pasivamente del objeto. Para Kant, el conocimiento en su aspecto sensible es intuición: conocimiento inmediato de los objetos.

    Kant distingue la intuición empírica, que hace referencia al objeto captado mediante la sensación y la intuición pura(intuición: no es un concepto, pura: sin contenido empírico), que es la forma de la sensibilidad= espacio y tiempo.

    Espacio y tiempo ya no son estructuras de los objetos, sino condiciones generales, necesarias y trascendentales (=a priori) de la sensibilidad. Pero que el espacio y el tiempo sean “formas a priori de la sensibilidad” tiene serias repercusiones: en primer lugar, de aquí se deriva el carácter fenoménico de nuestro conocimiento. Esto significa que sólo podemos captar el objeto como se nos aparece al conocimiento sensible. El sujeto se limita a conocer lo que aparece ante él.

    Cuando Kant se ocupa de la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en las matemáticas hace hincapié en la existencia del espacio y del tiempo como formas a priori de la sensibilidad. Las matemáticas no se basan en el contenido del conocimiento sino en su forma: intuición del espacio y el tiempo.

    Los juicios sintéticos a priori de la geometría dependen de la intuición a priori del espacio mientras que el tiempo es el fundamento último de la aritmética.

    Analítica trascendental

    El conocimiento proviene de la sensibilidad y el entendimiento. Si el percibir es la función propia de la sensibilidad, el comprender lo percibido es la función del entendimiento= unificar la multitud de datos, impresiones y fenómenos, que recibimos en la sensibilidad. Por medio de la comprensión, el entendimiento formula juicios.

    Nuestro conocimiento incluye conceptos además de percepciones sensibles. Para Kant, comprender los fenómenos es poder referirlos a un concepto.

    Kant distingue -distinción que es análoga a la de las intuiciones en la estética- entre los conceptos empíricos (hombre, casa, perro) y los conceptos puros (categorías).

    Las categorías son los diversos modos en que el intelecto unifica la diversidad de los datos de la sensibilidad. No son, como quería Aristóteles modos del ser, sino modos del funcionamiento del pensamiento, esto es, formas. Estas categorías son doce: tantas como formas posibles de juicio.

    Los juicios pueden ser universales, particulares y singulares atendiendo a la cantidad; afirmativos (A es B), negativos (A no es B), infinitos (A es no B) atendiendo a la cualidad; categóricos, hipotéticos o disyuntivos atendiendo a la relación; y problemáticos (tal vez), asertóricos (así es) y apodícticos (así debe ser) según la modalidad.

    Importancia de las categorías: Kant trata de hallar el principio de unidad del pensar y lo ha hallado en sus reglas: pensar es, sustancialmente, juzgar. Kant demuestra la validez objetiva de las categorías y su realidad subjetiva, al tiempo que señala la necesidad de referirlas a fenómenos.

    Espacio, tiempo y categorías constituyen las condiciones de posibilidad de los fenómenos, de la experiencia (este es el sentido del idealismo trascendental kantiano).

    Las categorías desempeñan respecto del pensamiento la misma función que el espacio y el tiempo respecto de la intuición. El entendimiento no puede pensar los fenómenos si no es aplicándoles estas categorías.

    Pero al mismo tiempo, el conocimiento no puede avanzar estructuralmente más allá del fenómeno. Haría falta una intuición intelectual para aprehender la cosa en sí o noúmeno. Pero como la intuición intelectual sólo es propia de un intelecto superior al humano, el noúmeno queda como un concepto negativo, límite de la experiencia.

    Dialéctica trascendental

    Kant concluye su crítica de forma tajante: la metafísica como ciencia es imposible porque las categorías sólo pueden usarse legitimamente en su aplicación a los fenómenos. En otras palabras, los juicios sintéticos a priori son imposibles en metafísica. Cuando la razón va más allá de la experiencia cae en una serie de errores que, sin embargo, tienen un carácter necesario o natural.

    Si bien en las matemáticas avanzo porque los conocimientos los percibo a través del espacio y del tiempo, esto no sucede en la metafísica: sus ideas son puros entes pensados. La misión de la dialéctica es, para Kant, el mostrar cómo tales errores o ilusiones provienen de pasar por alto la distinción entre fenómeno y cosa en sí. La dialéctica es la crítica de tales errores.

    Pero Kant es consciente de que esta aplicación de las categorías más allá de la experiencia es una tendencia inevitable en el ser humano. La razón tiende a la búsqueda de lo incondicionado, por lo que la metafísica no es una ciencia sino una exigencia de la razón.

    Si el entendimiento es la facultad de juzgar, coordinando y unificando los datos de la experiencia mediante las categorías (por lo que Kant deduce el conjunto de las categorías del conjunto de los juicios), la razón es la facultad de silogizar. Los silogismos son razonamientos lógicos que conectan juicios entre sí. La tendencia natural de la razón es la búsqueda de juicios cada vez más generales, que expliquen un mayor número de fenómenos. Mientras esto tiene lugar dentro de la experiencia, tal tendencia amplía nuestro conocimiento. Esto es lo que hace la ciencia. Sin embargo, cuando se traspasan estos límites tratando de explicar la totalidad de los fenómenos, la razón cae en inevitables contradicciones. ¿Cómo explica la razón esta totalidad? A través de sus conceptos puros, que Kant denomina ideas. Hay tres ideas: cosmológica (idea de mundo como unidad metafísica), psicológica (alma) y teológica (Dios).

    Las ideas con las que opera la razón son ideas englobantes de toda experiencia posible:

    • Condición de posibilidad de toda experiencia externa = mundo

    • Condición de posibilidad de toda experiencia interna = alma

    • Punto de convergencia de ambas = Dios

    Cuando la razón hace de las ideas objetos reales, es decir, si aplica las categorías más allá de los fenómenos (a los noúmenos) cae en la ilusión trascendental. De hecho, la afirmación del contenido de esas ideas excede el terreno de la Razón pura y cae dentro de la Razón práctica.

    Primer incondicionado de la razón: Alma.

    La psicología pretende conocer la naturaleza del alma, prescindiendo de toda experiencia. El sofisma (argumento aparente y engañoso) está en querer aplicar al “yo pienso” la categoría de “sustancia”, cuando realmente este yo no es un sujeto empírico. El sofisma consiste en que se parte del “yo pienso” y se lo transforma en unidad ontológica, cuando la sustancia sólo puede aplicarse a los datos de la intuición.

    Segundo incondicionado: Mundo.

    En la cosmología se dan continuamente antinomias (conflictos entre leyes). La razón es que se han tomado como cosas en sí el espacio y el tiempo, cuando realmente son formas, o condiciones subjetivas de nuestra sensibilidad. Así, Kant observa las insuficiencias lógicas de las antinomias de la razón pura: presentar como compatible lo que es en sí mismo incompatible, es decir, el fenómeno como cosa en sí misma.

    Tercer incondicionado absoluto: Dios.

    Kant critica las pruebas tradicionales sobre la existencia de Dios: el conocido argumento ontológico de San Anselmo (que parte del concepto puro de Dios y deduce de ahí su existencia); la prueba cosmológica (que parte de la experiencia e infiere a Dios como causa suya), y la prueba teleológica (que parte del orden, finalidad, belleza del mundo y se remonta a Dios).

    Sin embargo, la crítica no se da por satisfecha con la tarea negativa de denegar al pensamiento conceptual sus falsas pretensiones; debe ante todo y en primer término determinar y fundamentar nuevamente la esencia del pensar. Así, el valor de las ideas consiste en el mero uso regulador de la Razón: no pueden aplicarse al mundo fenoménico, sino que se aplican como reglas para sistematizar los fenómenos "como si" dependieran de un único principio y de una inteligencia suprema.

    Kant encuentra este papel regulador en el ámbito de la razón práctica, del que dará cuenta, fundamentalmente, en la Crítica de la razón práctica. Es aquí donde hemos de dirigirnos para encontrar el lugar del noúmeno. En numerosos escritos, Kant insistirá en la “primacía” del uso de la razón práctica.

    Como buen liberal y hombre ilustrado, busca el bienestar de los hombres, mediante la acción racional y moral.

    3. 2 Respuesta a la pregunta ¿Qué debo hacer?

    Esta respuesta hay que encontrarla en el uso práctico de la razón. La razón práctica es la razón que se ocupa del deber ser y por lo tanto su función consiste (ya no en formular juicios como hacía la razón pura) sino en formular imperativos.

    Kant distingue dos tipos de éticas:

    1) Ética material. Kant considera que hasta él todas las éticas han sido materiales. Una ética es material cuando tiene un contenido no elaborado por nosotros, sino dado de antemano por una idea de Bien. Este Bien puede variar según las distintas éticas: puede ser el placer (hedonismo), la felicidad (eudemonismo), la felicidad del mayor número (utilitarismo), etc. En todas estas éticas serán buenas las acciones que se acerquen a su particular idea de Bien, y malas las que se alejen de ella. Así pues una ética es material cuando tiene:

    • Un contenido: se le dice al hombre lo que tiene que hacer.

    • Unos medios: se le dice al hombre cómo tiene que hacerlo.

    Kant hace una crítica de la ética material:

    • Es empírica:

    Porque sus leyes y su contenido se basan en la experiencia. Pero Kant busca una ética cuyos principios sean universales, y esto no puede venir de la experiencia, porque de la experiencia sólo pueden provenir juicios particulares. Para que los preceptos sean universales tienen que ser a priori, es decir, independientes de la experiencia.

    • Es hipotética:

    Porque sus leyes no son absolutas sino condicionales. Una ética material sólo nos da los medios para obtener un fin. Por ejemplo: “Si quieres ser feliz, debes que amar a los demás”. Pero ¿qué pasa si yo no quiero ser feliz? Este precepto ya no vale para mí, por lo tanto no es universal. Pero Kant busca una ética que sirva para todos los hombres.

    • Es heterónoma:

    Porque recibe sus leyes desde fuera de la razón. Pero Kant busca una ética en la que sea el sujeto el que se de a sí mismo su propia ley, es decir, una ética autónoma.

    2) Ética formal. La ética formal está vacía de contenido. No nos dice qué hay que hacer sino únicamente cómo hay que hacerlo. Frente a los errores de la ética material, la ética formal:

    • Es a priori: no es empírica, por eso es universal y necesaria.

    • Es categórica: no es hipotética, por eso sus juicios son absolutos, sin condiciones.

    • Es autónoma: no es heterónoma, por eso el sujeto se da a sí mismo su propia ley.

    La ética formal se basa en la ley que el sujeto se da a sí mismo. A esta ley la llama Kant: imperativo categórico.

    Kant lo formula así:

    • Obra de tal manera que tus actos puedan ser tomados como normas universales de conducta.

    • Obra de tal manera que uses a la humanidad siempre como fin y nunca como medio.

    La ética formal se basa en el deber: para Kant la única norma de moralidad es el deber, actuar conforme a la ley. Por eso distingue tres tipos de acciones:

  • Contrarias al deber: un comerciante que estafa a sus clientes.

  • Conforme al deber (legalidad): un comerciente que cobra lo que dice la ley

  • Por deber (moralidad): un comerciante que no estafa porque no debe estafar.

  • Según Kant, sólo este último tipo de acción es buena. En ellas no se actúa para conseguir ningún fin: es el deber por el deber.

    Kant quiere elaborar una ética racional que tenga validez universal. Para ello necesita fundamentar esta ética no sólo en las leyes a priori de la razón, sino también en los imperativos, es decir, en las normas que la voluntad se da a sí misma. Por eso va a distinguir entre:

    • Lo que proviene de la razón: La ley a priori

    La ley moral es a priori porque no nos dice lo que es, sino lo que debe ser. Por eso no podemos extraer la ley moral de la experiencia, sino de la razón. La razón por sí misma orienta al ser humano en su conducta.

    • Lo que proviene de la voluntad: Los imperativos

    Kant considera que la voluntad se da a sí misma su propia ley: es el imperativo categórico. Pero cuando la voluntad sigue otras inclinaciones (ser feliz) o fines fuera de sí misma (agradar a los padres, etc), deja de ser autónoma y se convierte en heterónoma.

    La respuesta a la pregunta ¿qué puedo conocer? había sido que debo atenerme a los límites de la experiencia. Pero esto no quiere decir que debamos rechazar sin más las ideas de alma, Dios o libertad. Quiere decir que éstas no son objeto de conocimiento científico, sino que hay que admitirlas como postulados de la razón práctica. Postulado es para Kant la proposición que no es evidente y no puede demostrarse, pero que hay que admitir para que sea posible cualquier afirmación. Según Kant las realidades metafísicas no son evidentes ni demostrables, pero hay que admitirlas para que sea posible la moral.

    • La libertad: porque hace posible la moral autónoma.

    • La inmortalidad del alma: porque la voluntad persigue un fin inalcanzable en esta vida.

    • Dios: porque en él se religan naturaleza y moralidad.

    3. 3. Respuesta a la pregunta ¿Qué me cabe esperar?

    • Kant va a responder a esta pregunta de varias maneras, pero quizá la más importante es que nos cabe esperar -al final de los tiempos- una Federación libre de pueblos que aboliría la guerra (La paz perpetua, 1795). Kant considera que la esperanza de un mundo sin guerra es un derecho legítimo de la humanidad.

  • Repercusiones de la filosofía kantiana

    • Idealismo

    El giro copernicano de Kant (centrar la atención en el sujeto cognoscente y no en el objeto de conocimiento) culmina el movimiento de la modernidad y abre una nueva era en la filosofía: la del idealismo. Los tres grandes representantes del idealismo alemán, Fichte, Schelling y Hegel se sintieron deudores de Kant (aunque llegaran a conclusiones en absoluto kantianas).

    • Fichte (1762-1814) comenzó su carrera como uno de los intérpretes más agudos del pensamiento kantiano con su obra Ensayo de una crítica de toda revelación (1792) que el propio Kant elogió. Pero con el tiempo transformó el “yo pienso” kantiano en un “yo” puro, que se autocrea y que al crearse crea la realidad. Esto se aleja de la doctrina kantiana: para Fichte el “yo” es el primer principio del que se debe deducir la realidad. Esto se aleja del criticismo kantiano (que se fundamenta en la división sujeto/objeto) y da lugar a lo que se conoce como idealismo.

    • Schelling (1775-1854) desarrolló el camino emprendido por Fichte al considerar que la naturaleza es la historia de una inteligencia inconsciente, que a través de sucesivos grados de objetivación acaba por llegar en el hombre a la conciencia.

    • Hegel (1770-1831), el máximo exponente del idealismo absoluto, es deudor de Kant porque su filosofía parte del descubrimiento kantiano de la subjetividad. Pero Hegel va a llevar esta subjetividad a un grado absoluto en el que ya no se identifica necesariamente con una conciencia humana (Hegel dirá que es espíritu). Hegel también va a tener siempre en cuenta la caracterización kantiana de razón como “facultad de lo incondicionado”, es decir, como necesidad del espíritu humano de ir más allá de la experiencia. Hegel reprochará a Kant no haber sabido explorar esta conquista suya, que va a ser la que llevará hasta sus límites el idealismo.

    • Schopenhauer

    Schopenhauer (1788-1860) fue un filósofo contemporáneo de Hegel, pero opuesto totalmente a él por razones filosóficas y personales. Schopenhauer parte de la distinción kantiana de espacio/tiempo como formas a priori de la sensibilidad. En Kant, el entendimiento daba unidad a la multiplicidad de sensaciones a través de las categorías. Para Schopenhauer estas categorías se reducen a una: el principio de causalidad. Por eso, el núcleo de la filosofía de Schopenhauer es que el mundo es una representación ordenada por el espacio, el tiempo y la categoría de la causalidad. Pero a diferencia de Kant, esta representación no es la única realidad cognoscible, sino que oculta la verdadera esencia de las cosas.

    • Neokantismo

    Es una corriente que surge a mediados del siglo XIX en Alemania en torno a la escuela de Marburgo. Dicha escuela reivindica una vuelta a la filosofía kantiana, pero al hilo de una reflexión sobre el fundamento de la ciencia. El neokantismo no lucha contra ya contra la ignorancia sino contra los dogmas positivistas. Por eso trata de recuperar el sentido kantiano de filosofía: el de reflexión sobre las condiciones de la ciencia (aunque también de la moral, del arte o de la religión) y su capacidad de respuesta a los interrogantes fundamentales del hombre.

    Los representantes más destacados de la escuela de Marburgo son Cohen, del que recibiría clases Ortega y Gasset, y Cassirer (1874-1945). Cassirer considera que el hombre no sólo habita en un universo físico, sino también en un universo simbólico, compuesto por el lenguaje, el mito, el arte o la religión.