José de San Martín

Biografía. José de San Martín. Libertador de sudamérica. General. Caudillo americano. Batallas navales. Teniente coronel. Combates. Lucha contra realistas. Ejército revolucionario

  • Enviado por: Van
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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La vida de San Martin

Nació el 25 de febrero de 1778, y lo bautizaron con los nombres JOSE FRANCISCO. El lugar donde vino al mundo era un pueblito de la actual provincia de corrientes: Yapeyú- Este pueblito formaba parte de las misiones guaraníticas fundadas por los jesuitas. Allí vivió José Francisco hasta los 4 años.

Sus padres fueron: el capitán Juan de San Martín y Gómez y Gregoria Matorral y del Ser. Los dos eran nativos del reino León, España.

En 1783 Juan de San Martín decidió ir a vivir con su familia a España. En abril de 1784 llegaron a Cádiz y un año después José de San Martín ingresó en el seminario de Nobles, en Madrid.

Tras la batalla en Oran, África en 1791, entre diciembre de 1793 y mayo de 1794 San Martín cruzo los Pirineos y combatió en Port Vendrés, San Telmo, Collioure y San Lluc contra los franceses.

En 1798, mientras servia a bordo de la fragata española Santa Dorotea, fue apresado por los ingleses luego de una derrota naval. Recupero la libertad al ser canjeado a los españoles por prisioneros ingleses.

Entre 1801 y 1807 participo en la guerra entre España y Portugal. Allí sus actuaciones en batalla fueron premiadas con varios ascensos. En 1802 obtuvo el grado de capitán.

A comienzos de 1808 se destaco por su valor dirigiendo una compañía de Húsares contra las fuerzas napoleónicas.

En julio de 1808 las tropas españolas lograron la victoria sobre las fuerzazas de Napoleón. En esa batalla San Martín tuvo un brillante desempeño con hábiles maniobras estratégicas. SU intervención ayudo al triunfo de los españoles. Fue ascendido a teniente coronel y premiado con la medalla de oro a los Héroes de Bailen.

La última batalla en la que intervino en Europa fue la batalla de Albuera, el 16 de mayo de 1811. San Martín tenía entonces 33 años. Nuevamente tuvo una actuación heroica. Durante el combate se enfrento cuerpo a cuerpo con oficial de caballería francesa. San Martín resulto herido con un largo tajo en la mano y el antebrazo derecho, pero con su sable logro dar muerte al francés. Y esa fue la última batalla en la que intervino en Europa.

Luego de esa última batalla San Martín decidió volver a América, por que creyó que era el momento de luchar con su independencia. Desde Buenos Aires llegaban noticias de la revolución de mayo de 1810 y de los esfuerzos de los patriotas por expulsar a los españoles. San Martín estaba decidido a contribuir con su esfuerzo y con su vida a al causa de sus compatriotas. Pero las autoridades españoles no e permitieron volver a Buenos Aires porque la ciudad estaba dominada por la Revolución. San Martín pidió entonces el traslado a Lima, con lo que se aseguraba también su retiro del ejército español. Pero su verdadero plan era viajar a Londres primero, y luego seguir camino a Buenos Aires.

La Gran Reunión Americana, la logia revolucionaria creada por Francisco Miranda. Allí se reunió con los criollas que, como él querían la liberación de América. San Martín junto a otros jóvenes juró luchar a morir contra el yugo español.

El 12 de marzo de 1812 arribaron a Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning, él y Carlos Alvear, José Matías Zapiola, los oficiales Vera, Arellano y Chilavert, y el Barón de Holmberg.

Apenas llego se puso al servicio del gobierno porteño y se dispuso organizar el Regimiento de Granaderos a Caballo. Además se dedico a la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires, de la que San Martín fue presidente y Alvear vicepresidente. El objetivo de esta logia era declarar la independencia y sancionar una constitución.

En 1812 se caso con Remedios de Escalada, una joven de 15 años de una distinguida familia de Bs. As. Consiguiendo de este modo ingresar en la sociedad porteña de ese entonces.

Le otorgaron la misión de proteger la costa del Rió Paraná; partió de Buenos Aires en enero de 1813. Marcho hacia San Lorenzo el 30 de enero

Porque una flotilla española remontaba al Paraná en esa dirección. El 3 de febrero de 1813 un total de 250 soldados españoles desembarcaron frente al convento de San Lorenzo, ignorando a los granaderos. Estos se encontraban escondidos detrás del convento y atacaron sorpresivamente, en dos columnas y encerraron a los realistas. El combate fue breve y los españoles se retiraron vencidos.

Luego acepto el ofrecimiento del gobierno de hacerse cargo del derrotado ejercito del norte. Viajo a Salta para recibir de Belgrano el mando de este ejército. Pero en abril de 1814 San Martín dejó el Ejército del Norte, porque prefería llegar a Lima por otro camino que no fuera cruzando el Alto Perú.

San Martín desde Córdoba solicitó y le fue concedido el cargo de gobernador de cuyo, porque necesitaba destacar su ejercito en un punto estratégico desde donde cruzar los Andes hacia Chile, y le poder que necesitaba para llevar adelante su plan libertador.

El ejército de los Andes estaba constituido por un total de 5200 soldados, 3 generales, 28 jefes de batallón, 207 oficiales y 15 empleados civiles, entre los que se contaban médicos, enfermeros y un abogado para las cuestiones legales. Además, 1500 caballos, 9280 mulas, 18 piezas de artillería (cañones y morteros), 5800 fusiles con bayonetas y carabinas, 1129 sables, suficiente cantidad de municiones y pólvora, y un puente de cuerdas de 48 metros con dos anclas. Llevaba también 7000 reses vivas para la alimentación.

Para reconocer los pasos andinos San Martín envió a Santiago de Chile al mayor José Álvarez Condarco, con la excusa de presentar ante el gobernador Marcó Pont una copia del Acta de la Independencia de las Provincias Unidas. Marcó Pont rechazo inmediatamente al mensajero y lo envió de vuelta. No sospechaba que la verdadera misión de Álvarez consistía en registrar en su memoria, piedra por piedra, los pasos cordilleranos más convenientes para el cruce.

El cruce se realizo por 6 pasos diferentes, entre el 18 y el 20 de enero de 1817 el grueso ejercito (3000 hombres) partió de El Plumerillo al mando de San Martín y cruzó por el paso de Los Patos, en la región central de los Andes. Una segunda columna cruzó por el paso de Guana, más al norte. Otras 3 columnas lo hicieron por los pasos de Uspallata, del Portillo y del Planchón, al sur. Una sexta columna partió de La Rioja y atravesó la cordillera por le paso Comecaballos.

La travesía duró 15 días durante los cuales el ejército avanzó 4000 metros de altitud. La mayoría de los soldados sufrían mareos, ahogos y vómitos a causa de la altura. Muchos de ellos murieron a causa del intenso frió y el largo trayecto.

Durante e paso de las altas cumbres San Martín no encontró ninguna resistencia española, pero al descender por las laderas chilenas las distintas columnas fueron acosadas por 2 grupos de soldados realistas. De estos pequeños encuentros el Ejército de los Andes salió victorioso.

El ejército realista se encontraba en el sur de Chile, en las proximidades de Talcahuano. Así lo había dispuesto el gobernador Marcó Pont, por creer que San Martín cruzaría la cordillera por el sur. Cuando se entero que el mayor avance de los Andes había sido por Los Patos, ordenó a sus tropas regresar urgentemente a Santiago de Chile.

El de febrero de 1817, en Cachaducho, San Martín atacó al enemigo con sus fuerzas divididas en dos columnas, al mando de O´Higgins y Soler. Los españoles no resistieron la doble envestida y huyeron vencidos, dejando 500 muertos y 600 prisioneros.

Ante la derrota Marcó Pont reunió algunas tropas y abandono Santiago de Chile con intenciones de llegar al PERÚ. Pero una partida de granaderos salio a perseguirlo y lo tomo prisionero.

El 14 de febrero de 1817, San Martín entró en Chile, donde fue aclamado, y nombrado gobernador de Santiago de Chile y el 12 de febrero de 1818 se declaro la libertad de Santiago de Chile.

El ejercito de los Andes, al que se le habían sumado tropas patriotas chilenas, se encontraba acampando en a las afueras de la ciudad de Talca. El lugar se llamaba Cancha Rayada. El 19 de marzo de 1818 por la noche fue atacado y dispersado por los realistas.

San Martín reagrupo su ejército, que había sido dispersado en Cancha Rayada, y salió en busca de los realistas. Éstos marchaban hacia Santiago de Chile para recuperar el poder. EL 5 DE ABRIL DE 1818 San Martín los derrotó cerca del rió Maipú.

El 20 de agosto de 1820San Martín partió con la expedición al Perú, desde el puerto Valparaíso, San Martín iba en a fragata Moctezuma.

La fuerza expedicionaria estaba compuesta por 8 buques de guerra, 1600 tripulantes y víveres para 6 meses.

La fuerza terrestre contaba con unos 4000 soldados del Ejército de los Andes y de las tropas chilenas.

La flota estaba al mando del almirante inglés Thomas Cochrane, jefe de la armada chilena.

El desembarco real se produjo el 8 de septiembre de 1820 en bahía Paracas. Ese mismo día una división al mando de Las Heras ocupó el pueblo y el puerto de Pizco.

Allí San Martín proclamó la libertad de los peruanos y el fin del gobierno español. Como símbolo de la independencia del Perú, San Martín creó una bandera roja y blanca con una corona de laureles y un sol en el centro.

Mientras San Martín, quien había asumido formalmente el título de Protector del Perú, continuaba su campaña contra los realistas, el general venezolano Simón Bolívar había obtenido valiosas victorias más al norte que habían debilitado por completo el poder virreinal en América. Los dos Libertadores acabaron reuniéndose el 26 y el 27 de julio de 1822 en Guayaquil con el objeto de tratar sobre la futura organización de los restos del imperio español.

En 1824 parte a Europa con su hija Mercedes Tomasa, con siete años de edad, para ocuparse de su educación, tras la muerte de su esposa Remedios de Escalada el 3 de Agosto de 1823.

En 1828 pretendió volver por poco tiempo a Bs As, pero las discordias civiles lo determinaron a no desembarcar. Sin haber descendido en Montevideo, San Martín llegó a Bs As el 6 de febrero de 1829. El viaje resultaba un nuevo fracaso en su vida, y antes de haber llegado a su patria, ya pensó en regresar a las tierras lejanas de su exilio debido a las informaciones respecto a la situación del país. Conocido en Bs As, la noticia del viaje del libertador, quien viajaba bajo el nombre de José Matorras, los políticos empezaron a discutir con desconfianza sobre el misterioso viaje. Muchos viejos amigos que habrían deseado verlo, prefirieron en una expectativa prudente y temerosa. Solo unos pocos lo visitaron, Manuel Olazábal, el mayor Alvarez Condarco. Cuando los visitantes subieron a bordo la emoción de ellos y del general fue extraordinaria. Luego que San Martín leyera una carta de Tomas Guido donde le contaba la desastrosa anarquía del país dijo: “Yo supe en Río de Janeiro de la revolución de Lavalle, y en Montevideo del fusilamiento de Borrego. Entonces decidí venir solo hasta las balizas para arreglar algunos asuntos y regresar a Europa… ¿mi sable? Jamás se desenvainará en una guerra civil.” Era el mismo patriota austero de sus grandes días. Por aquella época, consideró vergonzoso la paz con Brasil. San Martín no quiso esperar ni desembarcar, resolvió volverse a Montevideo.

Aquejado por distintas enfermedades que habían minado su resistencia en los últimos años, San Martín acabó falleciendo a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en la casa de Boulogne-Sur-Mer. “Ésta es la fatiga de mi muerte” alcanzó a decir en el lecho de su hija donde murió. Sus restos fueron depositados en la cripta de la catedral de Nuestra Señora de Boulogne y, en 1861 en el panteón familiar del cementerio de Brunoy antes de ser repatriados. Pero los restos de San Martín regresaron a su patria el 28 de mayo

1880 a bordo del navío Villarino, recientemente adquirido a Inglaterra.

San Martín, un ideario de grandeza

Aunque no escribió ningún libro, el pensamiento de San Martín pasó a la posteridad a través de frases célebres que pronunciara o escribiera. En todas ellas puso el acento en el respeto por las instituciones constituidas y condenó el empleo de la fuerza contra la propia patria. Su famosa expresión: “serás lo que debas ser o sino, no serás nada”, es quizás la mejor definición de su vida.

San Martín rehusó los honores del poder y cuando advirtió que su tarea había terminado, no dudó en retirarse de la vida pública sin exigir nada a cambio.

Su vida se basó en su deseo por la libertad, aquella libertad que logró.