John Stuart Mill

Economistas del siglo XIX. Teoría económica. Oferta conjunta. Demanda recíproca. Intervencionismo estatal. Redistribución riqueza. Salarios

  • Enviado por: Juncal Castanedo
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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TEMA IX. JHON STUART MILL

Para Mill “la economía política está entrelazada con otras ramas de la filosofía”, se planteaba el resumen y síntesis de todo el conocimiento económico de su época.

Argumentaba que, dada la ley de Say, el empleo y los mayores aumentos de producción dependen de la acumulación de capital y de la inversión; las inversiones de capital resultado del ahorro son necesarias para mantener el trabajo durante un período discontinuo de producción. El ahorro es otra forma de gasto; Mill nunca consideró que se pudiese producir una falta de demanda agregada.

Creía que uno de los factores que limitaban el crecimiento económico eran los rendimientos decrecientes en la agricultura y la disminución del incentivo a invertir. Se centró en la acumulación de capital, el crecimiento de la población y la tecnología, combinándolas con los rendimientos decrecientes de la agricultura, reconoció la necesidad de abstraer y simplificar los principios subyacentes en la relación entre precio y cantidad demandada y ofrecida. “La relación entre demanda y oferta solo se entiende si por demanda significamos cantidad pedida y la relación que buscamos es la que existe entre cantidad pedida y cantidad ofrecida. La cantidad pedida no es una cantidad fija (depende de los precios); la idea de relación entre oferta y demanda debe ser una ecuación; ambas se igualarán. Si en algún momento son desiguales, la competencia las iguala por un ajuste de valor. Si le demanda aumenta el valor sube (y al contrario) y si la oferta baja el valor sube (y al contrario).

Oferta conjunta

Mill desarrolló el concepto de bienes ofrecidos conjuntamente: “sucede algunas veces que dos mercancías diferentes resultan de la misma operación y se realiza el mismo gasto para ambas (carbón de coque y gas, el gasto en la producción de coque no sería menor si no produjéramos el gas), ¿qué parte de los beneficios corresponde a cada uno?. En el caso de que los bienes se produzcan en una proporción fija, el precio de equilibrio de cada bien debe ser tal que despeje su mercado, sujeto a la condición de que la suma de los precios sea igual a los costes conjuntos. “El equilibrio se alcanzará cuando la demanda de uno de los artículos se adapte a la del otro, la cantidad producida de cada uno de ellos sea exactamente la necesaria para producir la cantidad precisa del otro. Si hay un excedente los valores y precios de ambas cosas se ajustarían”

La demanda recíproca

“Los productos de un país se cambian por los de otros países a los valores que se precisan para que el total de sus exportaciones pueda pagar el total de las importaciones. Esta ley de valores internacionales es una ampliación de la ecuación de la oferta y la demanda. El valor de una mercancía se ajusta por si mismo, de modo que demanda y oferta se equilibran. Todo comercio, como intercambio de mercancías, supone que las cosas que hay que vender constituyen los medios para comprar: la oferta aportada por uno constituye la demanda de los demás. Oferta y demanda son otra forma de expresar la demanda recíproca, ambas se ajustan por sí mismas”. El exceso de oferta en un mercado implica el exceso de demanda en otro (en dos bienes distintos) Mirar ejemplo del algodón y el lino, al principio de los apuntes de economía internacional.

El estado estacionario

Mill rompió con la tradición ricardiana. Ricardo consideraba el estado estacionario como una construcción teórica y útil para demostrar los posibles resultados de determinados principios de la teoría de crecimiento económico. Para Mill el estado estacionario es una utopía en la que habiéndose alcanzado la opulencia, el Estado puede resolver problemas importantes, como la igualdad de la riqueza y las oportunidades “El estado estacionario, me inclino a creer, sería un adelanto muy considerable, no me agrada el ideal de vida de aquellos que creen que el estado normal de los seres humanos es una lucha por avanzar"” Para Mill la verdadera revolución social es " el efecto combinado de la prudencia y frugalidad de los individuos, y un sistema legislativo que favorezca la igualdad en tanto sea compatible con el derecho del individuo al fruto de su propia actividad. Sobre las oportunidades para el desarrollo personal en el estado estacionario, Mill afirmó “la situación estacionaria implica un campo más amplio para la cultura del entendimiento y para el progreso moral y social; habría las mismas posibilidades para perfeccionar el arte de vivir, pero muchas más probabilidades, pues los espíritus dejarán de estar absorbidos por la preocupación constante del arte de progresar”.

Redistribución de la riqueza

Para Mill una forma positiva de alcanzar una mayor igualdad fue la redistribución, no de la renta, sino de la riqueza. Mill creía que los individuos tienen derecho sobre la renta que devengan pero no consideró favorable la acumulación de riqueza como un fin en sí mismo, más allá de cierto límite las ganancias adicionales son frívolas “cada persona debería tener la facultad de disponer de todos sus bienes por testamento, pero no para enriquecer a una sola persona. Debe existir un límite que permita una cómoda independencia”, Mill defendía un mundo en que la gente se viese libre de la necesidad económica y pudiera acceder a mejoras en la calidad de vida.

Gobierno y Laissez faire

Mill distinguió funciones necesarias del Gobierno y funciones opcionales. Las funcione necesarias, o bien son inseparables del concepto de un Gobierno, o bien se ejercen habitualmente sin objeción, la lista de funciones necesarias del Gobierno incluye imponer tributos, acuñar moneda, proteger contra la violencia y administrar justicia; Así como la protección de intereses de los menores y servicios públicos. Afirmó que el Laissez faire debía ser la regla y que cualquier desviación del mismo es un mal acierto, la posición de Mill sobre los límites del Laissez faire radica en su reconocimiento de que la interferencia del Gobierno, en el capitalismo, podía venir exigida por algún gran bien, estas excepciones permitían la intervención gubernamental en las áreas de protección al consumidor, educación general, conservación del entorno..., enunció por primera vez la mayoría de las excepciones que hoy son parte del capitalismo moderno.

El fondo de salarios

La doctrina del fondo de salarios sostenía que al final de un período de producción se adelantaba a los trabajadores un stock de capital circulante, para que pudieran mantenerse hasta el siguiente período productivo. Este stock lo determinan muchas variables, incluyendo la productividad del trabajo. La doctrina indicaba que la tasa media de salarios, durante un período productivo, vendría dada dividiendo el stock de capital entre el número de trabajadores. Así, el salario real máximo se determina al principio del período de producción. Mill suponía que la remuneración “actual” del trabajo era consecuencia de aplicaciones pasadas de los factores.

En 1.869 Mill había modificado sus opiniones sobre la doctrina de salarios, el tema central de la retractación se refiere a la fijeza del fondo destinado al pago del trabajo. La idea de un fondo fijo implicaba que los trabajadores no podrían reclamar más que la cantidad que agotaría el fondo en su totalidad. Mill simpatizó con los sindicatos, escribió “hay un límite infranqueable para la cantidad que puede gastarse en el fondo de salario, y es que los empleadores también han de mantenerse; aparte de este límite no existe otro”, para Mill los medios del capitalista se dividen en dos partes: su capital y su renta sobre aquel capital, el primero es el fondo de salarios, para Mill las presiones exógenas podían hacer que el capitalista redujese su propia renta a favor del trabajo, esta era la labor del sindicato. Una reducción voluntaria de la renta real por parte de los capitalistas, desplazará la demanda de bienes de consumo de éstos hacia la izquierda, disminuyendo el precio de estos bienes; la conclusión de este análisis es que los efectos de cualquier resignación de fondos a favor del trabajo afectará solamente a los precios en ambos mercados y esta variación de precios será proporcional, de forma que el nivel de precios agregado no se verá influido. (Todo ello sobre el supuesto de un modelo de fondo de salarios a corto plazo que descansa en supuestos clásicos.

Los ajustes a largo plazo indican que beneficios más altos en la industria de bienes salariales provocaría la entrada de nuevas empresas, mientras que beneficios más bajos del mercado de bienes de consumo para capitalistas, incitarían a algunas empresas a salir de él.

Política social y económica.

Mill se encontraba en la vanguardia de los que exponían políticas progresistas sobre la igualdad de la mujer, era un ardiente defensor de la libertad económica pero toleraba excepciones a fin de alimentar al pobre, “es fundamental que los individuos partan de una situación equitativa y constituye el papel central del Gobierno estimular la igualdad”; deseaba que los impuestos fuesen proporcionales a la renta y trató de incorporar incentivos para el trabajo en el sistema impositivo.

Consideró los impuestos sobre las herencias como un medio para corregir desigualdades de riqueza, pensaba que los impuestos indirectos, como los de las mercancías, pesaban sobre el pobre, pues normalmente gravaban artículos de primera necesidad; el interés de Mill porque el pobre disfrutase de igualdad de oportunidades explicó su apoyo a los impuestos de lujo, afirmó que los gastos del rico se hacen por un falso respeto de la opinión ajena.

Pensaba que “es justo que los seres humanos se ayuden los unos a los otros y con tanta mayor urgencia como urgente sea la necesidad”, el problema radicaba en un sistema de ayuda que cuidase del indigente. Se interesó por un sistema óptimo para mitigar la pobreza.

Afirmaba la necesidad de que las políticas distribuyeran renta al pobre. No estaba impresionado por las propuestas socialistas ni románticas, que intentaban mejorar la condición del pobre por medio de un aumento de los salarios, pero Mill concluía que un aumento de la tasa de natalidad eliminaría lo que los salarios ganasen, lo que hacía falta era un cambio en los hábitos de vida, basaba un sistema de ayuda sobre la educación y los incentivos pero no estaba dispuesto a confiar en la caridad pública.

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