Johann Wolfgang Goethe

Literatura universal contemporánea. Ilustración. Teatro. Poeta. Científico. Vida y trayectoria

  • Enviado por: CINTIA DE DEVIL
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas

publicidad



2.- VIDA Y TRAYECTORIA:

Entre 1770 y 1771, vivió en Estrasburgo, para perfeccionar sus estudios de Derecho; posteriormente estudió química, anatomía y arte musical. En Estrasburgo conoció al filósofo y crítico literario Johann Gottried von Herder que pronto se convirtió en el tutor de su poesía. Se enamoró de Federica Brion, hija de un pastor luterano de Sesenheim, le dedicó un tipo de poesías naturalistas, en las que se puede percibir una gran diferencia con sus obras de la época de Leipzig; y ella se convirtió en la persona que le inspiraría en sus futuros personajes femeninos.

Se dice que en 1770, cuando vivía en Estrasburgo y donde intentaba iniciarse como escritor, allí fue guiado por Herder donde leyó por primera vez una obra de Shakespeare, al leerlo le causó un gran impacto y consideró que aquella lectura le había abierto los ojos a quien había permanecido ciego, es decir, le inspiró para dar un nuevo contenido a su obra artística, intentando basarla en los aspectos más profundos de la vida y la naturaleza. Además, decidió dejar de lado los conceptos clásicos del drama teatral francés, especialmente las unidades de espacio, de tiempo y de acción.

En 1775, ya gozando de fama y generalizada consideración, Goethe fue llamado a la Corte del joven duque de Sajonia-Weimar, Carlos Augusto, recomendado por Herder, el cuál lo designó Ministro de Guerra y Carreteras. A partir de esto, Goethe se estableció en Weimar. Donde comenzó a participar de forma activa en la vida de fiestas, diversión y sensualidad de la Corte, creándose una imagen de total frivolidad.

Definitivamente inclinado a las relaciones femeninas, en esta ocasión Goethe se enamoró de la esposa de un oficial de Weimar Charlotte von Stein, la cuál ejerció sobre él una asombrosa influencia intelectual, y también lo promovió a cultivar la religiosidad y provocó en él nuevas inspiraciones poéticas, inclinándose cada vez más a relacionarse con la naturaleza.

Existen varias sospechas de que Goethe se integró en una entidad secreta denominada la masonería, a la cual también pertenecía el duque de Weimar. Según la explicación de un libro histórico de la masonería propiamente alemana, Goethe habría ingresado en una asamblea en junio de 1780, cuando tenía la edad de 31 años. Según otra versión atribuída a documentos obtenidos posteriormente de la II Guerra Mundial en febrero del año 1783 fue partidario de una asamblea llamada la “Orden de los iluminados”, que era una sociedad masónica la cual fue fundada en Alemania en 1776.

Se considera que Goethe llegó a ser elegido “Maestro” de la masonería en 1782, al mismo tiempo que el duque Carlos Augusto.

En 1786, promovido a alejarse de Weimar a causa de la frustación de su amor, y movido por un progresivo interés en la antigüedad clásica, Goethe viajó a Italia; donde visitó varias ciudades entre las cuales estaban Nápoles y algunas de Sicilia. Finalmente estableció su residencia en Roma; de donde regresó dos años después a Weimar.

'Johann Wolfgang Goethe'
Aquel viaje a Italia marcó para Goethe una nueva etapa de su proceso vital. En ese momento parecía convencido de que su vida era y se estaba convirtiendo en una sucesión de etapas, tanto conformadas por la serie de sus grandes amores femeninos, como por los procesos de su capacidad, desde el cultivo inicial del estilo Wieland, atravesando el descubrimiento de Shakespeare y su apasionamiento por el “Sturm und Drang” cuyas posibilidades agotó en su obra “Werther”, y su incorporación a la Corte de Weimar

Goethe adquirió un pensamiento muy apropiado al clasicismo sin que rompiera el vinculo total con sus antecedentes dándole un contenido que lo consideró no sólo como un factor referido a la forma, sino principalmente asociado a un contenido psicológico y sentimental- en el sentido de alma - que constituye el elemento más profundo y universal de la humanidad considerada como un todo, como una unidad.

A partir de ahí buscó una forma de vida pura y sencilla, elevando al hombre hacia la posesión del conocimiento eternamente válido, alcanzando no solamente una imagen de la individualidad identificada por sus características propias; sino los tipos humanos de validez permanente, en que los objetos no signifiquen una pérdida de la unidad ética.

Desde entonces, sus profundos temas filosóficos estuvieron ligados a la antigüedad clásica.

A medida que aumentaba su edad aumentaba a su vez la melancolía y sintiendo con mayor peso sus responsabilidades como funcionario de la Corte. Al mismo tiempo que defendía la serenidad como ideal de vida, Goethe asumió en su vida privada en Weimar una tendencia cada vez más inclinada a la soledad, evadiéndose de todo lo relacionado con la Corte, apartándose de ella.

Se convirtió para el público en el solitario olímpico de Weimar; mientras tanto su antigua popularidad se dispersaba y se orientaba hacia el estilo de Schiller, que sigue fiel al “Sturm und Drang”; sin que ello fuera origen de mayores preocupaciones para Goethe.

Su nuevo estilo de vida solitario, no le impidió convivir con su joven criada de origen plebeyo, Cristiana Vulpus, con la cual tuvo un hijo en 1789; y terminó casándose con ella, en 1806. Compartieron 17 años de vida en común, pese a la desaprobación de la sociedad weimarana. De 1781 a 1813 ocupó la dirección del teatro ducal, lo que le permitió permanecer en Weimar a pesar del ambiente adverso que su situación familiar padecía, y continuó asimismo con sus investigaciones científicas.

Al tratar del tema de la educación, Goethe emplea una palabra alemana (Bildung) traducible por formación. Considera, así que comprende enseñanza impartida, y también el resultado, que debe ser conducente a la constitución de una personalidad a la vez humana y disciplinada, en el que el individuo se reconozca a sí mismo como un ser natural, a la misma vez que sea capaz de captar la grandeza de la naturaleza que él integra, asumiendo una actitud de humildad y respeto ante ella.

En el tema de amistades Goethe mantuvo una estrecha relación con Schiller a partir de 1794 que se prolongó unos once años hasta que se produjo la muerte de Schiller.

Fue ese amigo quien de manera persistente influyó para que Goethe finalizara la primera parte de “Fausto”, que finalmente se publicaría en el año 1808; despertando nuevamente su afán por la literatura, que la había dejado demasiado de lado por consecuencia de su afición a las actividades científicas.

Ya en el ocaso de su vida, fue escrita la primera parte de “Fausto”, que finalmente se hizo pública en 1832.después de su muerte. Durante varios años , Goethe escribió la segunda parte de su “Fausto” ella tiene que ver con su proceso de maduración que fueron sucediéndose en el estilo del autor.

Pero ya en la segunda parte, los aspectos estilísticos pasaron a ser un segundo plano y fueron dominados por la interpretación espiritual y simbólica de todas las imágenes que conlleva. El Goethe anciano de la segunda parte de “Fausto”, no se preocupaba en mayor cabida de la estructura dramática de las escenas ni tampoco de la presentación formal de su arte.

Ya octogenario, desde la madrugada Goethe enseñaba a cuatro escribientes. Así fue director de varios centros de enseñanza que abarcaba desde sus asuntos más cotidianos hasta sus contenidos más docentes; preocupándose específicamente de organizar todas las materias científicas y también de mantenerse estrictamente al tanto de todas las corrientes literarias tanto nacionales como extranjeras.

En sus últimos años, la casa de Goethe - hoy museo en Weimar - era frecuentemente visitada por personajes como Beethoven, Emerson, Humbolt, Fichte, Madame de Staël, Schopenahuer y muchos otros; todos los cuales le rendían especial veneración, cuando su persona era a la vez historia y actualidad.

Así, vivió Goethe la última etapa de su vida, en la permanente actitud de sus personajes más trascendentales,; Fausto y Guillermo Meister. En una permanente búsqueda de armonizar la sensibilidad con el raciocinio buscando todos los aspectos de la vida y del alma humana hasta sus máximas profundidades.

Preocupado en su pensamiento por su obra y labor funcional, tanto por alcanzar la compensión del núcleo central del saber como de sembrarlo como la semilla de la educación de posteriores generaciones, buscando la suprema armonía de la conciencia y la naturaleza humanas; Goethe sintetizó un ideal en el coro que cantaban los ángeles al recoger el alma de Fausto: “Sólo puede ser salvado aquel que se esfuerza siempre con sus anhelos”.

Como conclusión fue una época poco propicia al romanticismo hasta cierto punto afeminado del “Sturm und Drang”, y a los puros ideales clasicistas que principalmente Goethe y Schiller habían extraído de él, en medio de los crecientes arrebatos nacionalistas, de las balbucientes concepciones democráticas, y de la dispersión y utopía que había en el mundo de las ideologías políticas.

Durante su vida, llegó a alcanzar general reconocimiento, no solamente como artista sino como persona. Frecuentó el trato con todas las personalidades destacadas de su época en Alemania y en mayor medida de Europa; y llegó a ser venerado en vida como el sabio de Weimar. También se le mencionaba frecuentemente como el más humano entre los hombres.

Cuando todavía no había alcanzado a los 40 años de edad, Friedrich Schiller escribió de él que era todavía más admirable como hombre de lo que lo era como escritor.

A la edad de 60 años, fue recibido en audiencia especial por Napoléon Bonaparte, quien lo recibió con la expresión “He aquí un hombre”.

Goethe representa en buena medida la conjunción de un ideal humanista en el sentido de captación del valor individual en su integración al mundo natural como un ideal moral que contemporáneamente también expusieron desde distintas perspectivas, su mentor Herder con sus “Ideas sobre la filosofía del género humano” y desde el racionalismo Lessing que contemporáneamente con la “Ifigenia en Táuride” publicó “La educación del género humano”.

El célebre científico Wilhelm von Humbolt, sintetizó ese ideal señalando que “La verdadera finalidad del hombre es la más alta disposición consciente de sus fuerzas hacia un conjunto.” Sin embargo, estos conceptos, enunciados con un sentido altamente ético y filosófico, encerraban algo que luego sería cultivado por las concepciones totalitarias que erigieron los valores nacionalistas y del Estado, por encima de los de la libertad individual; a pesar de que esta última era en definitiva el supremo valor hacia que apuntaban tanto Goethe como sus más destacados contemporáneos.

En el ambiente intelectual de su época, existía una gran inclinación hacia la búsqueda del verdadero sentido profundo de la vida. Las más trascendentales inquietudes espirituales y filosóficas fueron elaboradas por Goethe y luego transferidas a sus obras, especialmente al personaje de Fausto; obra de la cual llegó a realizar dos versiones, la segunda fue escrita varias décadas posterior a la primera. Su obra literaria y poética desde el punto de vista estético, está constituida por contenidos intelectuales especialmente elaborados, hasta el punto de que muchas veces resulta necesario un estudio detenido y muy detallado para alcanzar a percibir la sutileza de algunos de sus temas. Los propios personajes especialmente el de Fausto y el de Mefistófeles no solamente son protagonistas sino que también en buena medida son símbolos de caracteres humanos típicos y de complejas concepciones filosóficas.

En el último tercio del siglo XVIII, el medio intelectual europeo fue el de la Ilustración, que tuvo gran influencia en Alemania, donde un grupo muy importante de personalidades formado por poetas, pensadores y ensayistas, hicieron destacar la cultura alemana como centro de la cultura europea; llevando a que se calificara al pueblo alemán como pueblo de poetas y pensadores.

Entre tanto surgió una reacción contra el racionalismo, en cierto modo encabezada por Rousseau, con su postulado de retornar hacia la Naturaleza. El cuestionamiento del culto de la razón, había sido establecido firmemente en Inglaterra, donde la obra de Shakespeare había despertado el entusiasmo por sustituir ese culto de la razón en la obra literaria y poética, por un fuerte predominio del sentimiento y la individualidad.

Goethe que en sus primeros intentos poéticos había seguido a Wieland y su modelo del rococó recogió las ideas de Herder en sus “Fragmentos sobre la literatura alemana moderna” y en su ensayo titulado “Sobre el estilo y el arte alemán” verdadero manifiesto del “Sturm und Drang”, al que se dice que Goethe contribuyó a elaborar; exponiendo sus conceptos del impulso creador del artista, como una manifestación de la individualidad a través de sus sensaciones, su inspiración, las visiones de la intuición y la influencia del amor. Para él, lo esencial de la poesía consiste en una emancipación del espíritu, una especie de confesión íntima.

Estas concepciones acerca del motor del arte poético y literario, encajaban sin duda con las inquietudes políticas de la época que precedió a los grandes acontecimientos de la Revolución francesa y el movimiento nacionalista y unificador alemán. Especialmente en Alemania que estaba dividida desde el punto de vista de su organización política en diversos principados y ducados, cada uno con su pequeña Corte. La corriente nacionalista germánica apostrofaba el afrancesamiento del arte y el culto a los artistas y pensadores extranjeros. Cuando una nueva generación de intelectuales proclamaba que el sentimiento lo es todo, y postulaba la sustitución de las elucubraciones racionales al estilo de Voltaire por el encumbramiento del pathos, de la vibración emocional, estaba cultivando el campo para una valoración de los componentes emocionales del nacionalismo alemán.

RETRATO DE GOETHE:

'Johann Wolfgang Goethe'

'Johann Wolfgang Goethe'