Jesús en oración

Cristianismo. Catolicismo. Religión católica. Jesucristo. Iglesia. Fe cristiana. Creyente cristiano. Oración. Contexto religioso

  • Enviado por: Laura Codaro
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 5 páginas
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Jesús en Oración

- Tener los mismos sentimientos que Jesús

Disposición

Emoción Convicción Decisión

Para tratar de vivir esta “Disposición” es necesario conocer acerca del objetivo central de la vida de Jesús. Y para esto hay que llegar a las raíces, ya que lo esencial está siempre abajo.

Hay que descubrir y participar de la vida profunda del Señor. Y para lograr esto, es necesario llevar a cabo un proceso de contemplación ya que el alma de Jesús aparece en sus palabras y hechos.

Para mirar adentro de Jesús lo principal es centrar nuestra fe cristiana y lograr una concentración por medio de ella. Luego de recoger distintas facultades en fe y paz hay que tratar de vivenciar y presenciar la intimidad de Jesús y sumergirse en Él mismo para poder participar de su experiencia profunda.

Este es el “conocimiento que supera todo conocimiento”.

Para avanzar en este proceso, el cristiano sólo dispone de un sendero: el sendero es Jesús mismo.

El paso siguiente es un tanto complejo ya que el cristiano debe mirar dentro de Jesús y tratar de saber lo que Él haría en distintas circunstancias o bien las razones que lo condujeron a realizar diferentes actos y decir distintas palabras.

Este ejercicio de colocarse en el lugar de Jesús tiene un reverso, que se basa en qué haría Él si estuviese en mi caso. Muchas preguntas son las que nos cuestionaríamos con respecto a esto, ya que si volvemos al método anterior, descubriremos qué actitudes tomó Él ante diversas circunstancias y comparándolas, obtendríamos las respuestas de las mismas.

- La Iglesia

“Crecer”

Avanzar incesantemente Profundizar y esclarecer el misterio

hacia el interior de la interior de Jesucristo

Palabra

La Iglesia no es más grande por realizar más bautismos, ni por tener el triple de centros de evangelización que los que tiene, ni mucho menos por realizar más celebraciones religiosas, sino que crece por dentro y desde dentro: por asimilación interior, como toda vida. Ya que la Iglesia es Jesucristo, y el mismo crece en la medida en que nosotros reproducimos su vida profunda, su estilo y sus preferencias.

- Hablar desde dentro de Jesús

Para sentir espiritualmente a Jesús o en Jesús respectivamente, es necesario haber participado, en espíritu y fe, de la experiencia profunda del Señor.

La experiencia humana más profunda y lejana de sí mismo es la Oración.

La experiencia única es la que vive uno mismo. Tanto como Jesús es único, cada uno de nosotros también lo es. Nunca experimentaremos lo que los otros experimentamos ya que “yo soy yo”.

En todo caso lo que nos agrupa o nos une es la Iglesia, o sea Jesucristo.

Los evangelios son unos intentos de trasparentar y transmitirnos Jesucristo. El mismo es desproporcionado, ya que los evangelios se han quedado “cortos”: Jesús es inmensamente más grande.

- Leyendo este fragmento del evangelio (Ef. 3, 18) afirmaremos lo que veníamos diciendo.

Trato personal con el absoluto

Hay dos etapas para resaltar:

  • Jesús parece haber vivido con una fuerza inigualable, lo que llamamos absoluto.

  • Parece haber descubierto y vivido la experiencia del Abbá, la gran novedad del Evangelio

  • Para entender lo siguiente hay que tener en cuenta algunas pautas; en principio los hechos vividos por Jesús, humanos y divinos; la aceleración con la que vivió su juventud; que estaba hecho de misterios y sueños; y que además la mente humana se pierde ante Él, que al lado de él somos un grupo de miopes.

    - Temperamento sensible de Jesús

    Jesús estaba tejido de fibras muy sensibles ya que se sensibilizaba por las penas de los demás. Tenía compasión del prójimo y por lo tanto un corazón enorme. Fue atento con los amigos, caballero con las mujeres, cariñoso con los niño y siempre manifestó predilección por los desvalidos. Fue un ser extremadamente sensible.

    - Su alma era profundamente piadosa

    Las personas nacen con un carisma, o sea tienen distintas cualidades y facilidad para diferentes cosas.

    Entre estas predisposiciones encontramos a la sensibilidad para las cosas de Dios. A esta inclinación se la llama piedad.

    Dios era sumamente piadoso, rasgo que heredó seguramente de su madre, visto por el lado genético.

    - El contexto religioso en que Jesús nació y creció

    Israel estaba siempre en contacto con otros pueblos por lo tanto tenía cultos importados que estaban de moda. Llegó a forjar un monoteísmo radical y santamente fanático. En esa atmósfera nació y creció Jesús.

    El credo de esta historia se denominaba shema; ésta no era solo la viga maestra de la oración judía, sino que también era el alma de la cultura, el himno, la bandera y la patria.

    Jesús creció repitiéndolo desde pequeño como todos los niños y comprendiéndolo más allá de las palabras. De esta forma se produjo su primer choque con la realidad y tomo conciencia con lo que lo rodeaba y se vio envuelto en una atmósfera completamente espiritual, impregnada por el Absoluto.

    En brazos de su madre fue llevado a la sinagoga donde el culto es nuevo, independiente, despojado, espiritual. La Liturgia que se lleva a cabo es libre y sumerge la vida judía en total ORACIÓN.

    Jesús desde muy jovencito rezaba con alta frecuencia la oración por excelencia o las 18 bendiciones. En las mismas todos los judíos alababan y bendecían el nombre de Dios. En estas palabras corre un aliento exaltado y vibrante. Entonces imaginémonos el corazón sensible de Jesús ante esto, su alma era arrebatada por el fuego religioso que le contagiaba las mismas.

    Desde niño, el alma de Jesús experimentó, con una pasión y fuerza insuperables al Eterno.

    A los cinco años comenzó el colegio y aprendió muchos valores los cuales no son la finalidad de las escuelas actuales, esto lo llevo a las vivir como el Absoluto.

    - Solo Dios

    Jesús tuvo un crecimiento evolutivo en la experiencia divina y su temperamento era sensible y piadoso.

    A los doce años, sus palabras indicaban que sin duda era el Absoluto. En adelante sólo Dios será su ocupación y preocupación.

    Su alma fue marcada por la impresión de que Dios-es-Todo.

    - Vivencias derramadas

    Ahora vamos a tratar de comprender como esas vivencias fueron derramadas en el Evangelio.

    Jesús recoge las vías y voces de los grandes profetas, comprende que sólo Dios es el Señor del universo y autor del Reino; sólo Dios sabe la hora exacta; sólo Él hace maravillas; la gloria es toda para Él; sólo Dios es bueno; para Él nada es imposible; sólo Él es lo más grande que existe.

    Con estas reflexiones Jesús queda deslumbrado por la potencia infinita de Dios y se hizo una viva transparencia del mismo.

    Aparece el Rostro del Padre

    La vida de Jesús es un mundo coherente y unitario desarrollado con la Adoración del Señor Dios. La misma sufre una transformación evolutiva basada en el alma del joven.

    En su niñez y adolescencia logró desarrollar distintas vivencias de la vida de Dios de forma inigualable. Y su juventud estaba completamente ocupada por el Admirable. Jesús era un muchacho común pero diferente, miraba para adentro de sí mismo y además se ponía en el lugar del otro y ocupaba su papel; era muy predispuesto, servicial, sensible y piadoso (aunque era un conjunto de cualidades); sentía que Dios era un Padre (por eso dicho apodo se le implementó), era todo Amor. Un Padre es quien entrega su vida, es solidario, cuida, perdona, comprende, y es capaz de abandonar su tranquilidad.

    El amor libera al temor; es más lindo amar que ser amado, pautas que vivió y disfrutó Jesús, quien destacó que no hay nada más bonito que dejarse amar por el querido Padre. Amarlo a Él es casi imposible.

    Según Jesús:

    Amigos: quienes oyen los secretos que el primero le cuenta y los añade a su corazón.

    Salvación: forma de vida perpetua en la casa del Padre.

    Vida eterna: consiste en que “te conozcan” a Ti.

    Muerte: entrada en el gozo del Señor.

    Cristiano

    Consiste en sentir y vivir como Jesús

    Iglesia

    Prolongación viviente de Cristo Jesús