Jesuítas y Guaraníes

Historia. Panamá. Uruguay. Política. Economía. Trabajo. Comercio

  • Enviado por: Carlis
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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JESUITAS y Guaraníes:

Vida Política y economica de las Reducciones

Índice

Introducción

3

Primeros Tiempos

4

Generalidades de la Región Guaranítica

6

El gobierno de las Reducciones

7

  • Una civilización urbana

  • 7

  • Los derechos de la Comunidad

  • 8

  • Asimilación por los indios de calores políticos españoles

  • 8

  • El cacicazasgo antes y después

  • 9

  • Establecimiento del Cabildo: las Ordenanzas de Alfaro

  • 10

  • Elecciones de Cabildantes

  • 10

  • El Corregidor

  • 11

  • Los Alcaldes

  • 11

  • Los demás funcionarios

  • 12

  • Los misioneros

  • 13

    Poder de corrección de los Jesuitas

    13

    Los Azotes, la cárcel y la pena de muerte

    13

    Vida económica de las Reducciones

    14

    El Sistema económico: La Tierra

    15

    El Trabajo cotidiano

    16

    Agricultura y Ganadería

    17

    El Comercio

    18

    Conclusión

    19

    Bibliografía

    20

    INTRODUCCIÓN

    A partir de 1610, los jesuitas fundaron unas cuarenta misiones de indios guaraníes y tobas en la región de Chaco y la Mesopotámia rioplatense. Una rígida organización y los habitantes sedentarios de estos indígenas convirtieron a las misiones en eficaces empresas económicas. Su producción de ganado, algodón, trigo, azúcar, y yerba mate, llego a ser tan Importante que se exportaba incluso a España y Brasil, los jesuitas organización verdaderos ejércitos, donde los indígenas adquirieron conocimiento de táctica militar y armas de fuego.

    El sistema de reducir o agrupar a los indígenas en un poblado controlable fue un sistema español para facilitar el tributo. En 1610 los jesuitas obtuvieron un permiso para fundar poblados. Estas misiones no se regían por el sistema de los tributos, sino por el desarrollo de la PRODUCCIÓN agropecuaria.

    En el siguiente trabajo conoceremos la vida política y económica en las reducciones jesuíticas - guaraníticas

    Primeros Tiempos

    El momento fundacional de las misiones es entre 1609 y 1641. en ello hay varios hechos de gran importancia en tres ordenes, la propia actividad fundadora de la Orden que en algo mas de treinta años establece no menos de cuarenta reducciones; las actividades de los bandeirantes paulistas; y el planeamiento y solución del asunto de servicio personadle los guaraníes. Uno a uno estos tres motivos arguméntales del periodo inicial, es que los guaraníes y los jesuitas debieron enfrentar simultáneamente que por cierto están íntimamente entrelazados.

    En la primer región poblada por guaycurúes fracaso en el intento de establecer una misión permanente. En el Paraná, se funda la reducción de San Ignacio Guazú y en el Guayrá se estableció San Ignacio Miní y Nuestra señora de Loreto.

    Poco a poco las reducciones se multiplicaron, destacándose los Jesuitas Americanos, Antonio Ruiz de Montoya y San Roque González de Santa Cruz. San Roque González de Santa Cruz llevo a cabo la acción misional al actual territorio argentino con la fundación de Nuestra Señora de la Encarnación de Itapua, Concepción y Hábeas Christi.

    En estos años el santo recorrió intensamente la región de la actual provincia de Misiones y sus confines. De esos trabajos surgieron mas tarde Natividad de Acaray y Nuestra Señora de Iguazú. Ubicados los pueblos en el alto Paraná, tenían estas dos misiones gran importancia estratégica, pues se vinculaban por un nuevo camino más directo y seguro, las reducciones del Paraná y el Guayrá, ese camino fue abierto por Ruiz de Montoya, y a su trabajo se debió el establecimiento en el Guayrá de los pueblos de San Javier, San José, Encarnación, San Miguel, San Pablo, San Antonio, Siete Arcángeles, Santo Tomás y Jesús Maria Roque Gonzáles fundó también en la margen del Río Uruguay San Nicolás, San Javier, Nuestra Señora de los Reyes, Candelaria, Asunción, y Todos los Santos, misión en la que fue martirizado. En las serranías de Tape, ubicada en la región actual de Río Grande del Sur (Brasil), los misioneros continuaron las fundaciones después de la muerte de San Roque, estableciendo las reducciones de San Carlos, Apóstoles Pedro y Pablo, Santo Tomé, San Miguel, San José, Santa Teresa, Santa Ana, Natividad, Jesús María, San Cristóbal y San Cosme, y San Damián. Mientras se realizaban estas fundaciones en el oriente del Río Uruguay, otros Jesuitas abrían un nuevo frente en la margen oriental del río Paraguay; así surgieron las reducciones San José, Los Ángeles, Nuestra Señora de ka Encarnación y San Pedro y San Pablo.

    Los portugueses llamaban bandeiras a la incursión de un grupo armado en el interior el continente, con el objetivo de capturar aborígenes a fin de venderlos como esclavos en las fachendas e ingenios de la costa atlántica. El bandeira era entonces un cazador de hombre. Una ves establecidas las misiones, sus poblaciones se convirtieron en objetivo de las bandeiras, por una parte encontraban congregados allí a numerosos parcialidades indígenas y por otra parte a la destrucción de las misiones empujaba la frontera en beneficio del reino de Portugal. Los ataques dieron comienzo en la región del Guayrá en fecha temprana, 1611, y se repitieron periódicamente, alcanzando entre 1629 y 1631 máxima intensidad.

    Las misiones fueron destruidas sus pobladores muertos o esclavizados. Ante la falta de seguridad los religiosos optaron por trasladar lo s únicos pueblos aun existentes, Loreto y San Ignacio, hacia el sur. Estas migraciones planto a la región nuevos inconvenientes. Estos problemas surgieron por la cantidad de emigrantes llegados a otras reducciones, las cuales era de poca población, los problemas sucedidos fueron la enfermedad y el hambre.

    En 1632 los ataques portugueses continuaron en las ciudades españolas de Villa Rica, Ciudad real y Santiago de Xerez, e inmediatamente la ofensiva se dirigió contra los pueblos jesuíticos de la reducción de Itatín. El avance de los bandeirantes contra los pueblos jesuíticos de las región de Tape, sobre los ríos Yacuy y Pardo, al oriente de la Colina Grande. Atacados sus pueblos a fines de 1636 y principios de 1637, fue preciso abandonar la región. Poco mas tarde los jesuitas residentes en san Pablo fueron expulsados a consecuencia de obtener una Bula Papal que recordaba, con especial referencia a Brasil y Paraguay, la total prohibición de comprar, vender o poseer indios esclavos o no cristianos, bajo ala pena de excomunión. Diego de Torres, primer provincial Jesuita el Paraguay, adoptó una firma actitud a favor de la estricta aplicación de a legislación protectora de los indios, que sucinto la abierta hostilidad de los encomendadores. En Santiago del estero se llego al extremo de clausurar la residencia de la Compañía de Jesús. En ese contexto arribó al Río de la Plata el visitador Francisco de Alfaro, enviado por la Audiencia de Charcas con cargo de investigar la aplicación del régimen de encomiendas y tomar las disposiciones que juzgara convenientes. En consecuencia, Alfaro dicto en 1611 las celebres ordenanzas que llevan su nombre, tendiente a delimitar los alcances de la encomienda y a suprimir el servicio personal.

    Los continuaos ataques de los portugueses, y los inútiles pedidos de auxilio a sus vecinos, eran hostiles a la Compañía, convencieron a los padres sobre la necesidad de brindar instrucción y equipo militar a los guaraníes de las reducciones. Las misiones se convirtieron en baluarte del flanco oriental del Río de la Plata. El ultimo ataques de los bandeirantes fracaso en 1658, donde estas acometimientos se aquietan por un tiempo para luego volver de otras formas.

    Generalidades de la Región Guaranítica

    Este domino con convocación selvática, serrana por tramos, remontando en ondulados campos y con abundante disponibilidad hidrográfica presentó desde sus comienzos mayor atractivo para alas actividades de explotación y aprovechamiento de sus recursos que para los puramente bélicos. Las grandes hidrovías y la escasa opción de los naturales favorecieron la empresa, que e desarrollo especialmente fuera del bosque.

    En el área de expansión se ubicaba en un dominio continental sudamericano y comprendido en una basta poligonal que, arrancando en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, seguía por éste hacia el noreste hasta la embocadura del Tebicuary Guazú. Continuando hasta Yui luego este norte hasta la confluencia del Paraná con el Yaguary, bajando hacia el sur este en forma diagonal hasta las inmediaciones de Florianópolis, luego Porto Alegre, siguiendo por los ríos Negro y Queguay cruzando luego el río Uruguay, continuando hacia el oeste hasta la capital de Corrientes.

    Este ámbito albergo treinta doctrinas de guaraníes dirigidas por los padres de la Compañía de Jesús.

    Las misiones se agruparon en un rectángulo nordeste a sudeste perpendicular a los cursos de los ríos Paraná y Uruguay y con una mayor concentración en el sur del actual territorio de la provincia del mismo nombre.

    El Gobierno de las Reducciones

    Una Civilización Urbana

    La civilización española en América fue de tipo urbano. Su centro de irradiación fueron las ciudades. Desde ellas se proyecto la acción política, religiosa, militar, y cultural de España.

    No se concebía la existencia de una buena organización social fuera de agrupaciones humanas estables, aunque fuesen meros pobladores. De allí, las previsiones de las leyes sobre cómo debían levantarse las poblaciones, la reserva a los vecinos delos oficios capitulares.

    En el Cabildo presidido por el gobernador o su teniente, recaía el gobierno local. Como la mayoría de las instituciones indianas, fue trasplantado de España a América. Era el Órgano jurídico-político de la ciudad y no había una sola que no lo tuviera. Su autonomía permitió que prosperara un a forma de autogobierno basada en los intereses de los grupos locales dominantes.

    Los Derechos de la Comunidad

    El principio del autogobierno o de la intervención de la comunidad en la designación de sus gobernantes se inculcaba con la tradición política española, desarrollada durante la Edad Media y actualizada mas modernamente por los teólogos del siglo XVI, entre ellos el Jesuita Francisco Suárez.

    Suárez afirmaba en su tratado sobre la Defensa de la Fe, que la razón natural decide que el poder político supremo es una propiedad natural de la comunidad política y que precisamente por ese motivo pertenece a la totalidad de la comunidad, a no ser que sea transferido a otro mediante una nueva institución. Porque, el derecho natural otorga de suyo inmediatamente este poder a la comunidad, ero no prescribe terminantemente que dicho poder permanezca siempre en ella, sino únicamente mientras la misma comunidad no haya resuelto otra cosa o hasta que no haya sido realizado legítimamente el cambio por el que tiene potestad para ello.

    Por lo tanto, podrá transferir ese poder, y hasta debía hacerlo cuando lo eigia el bien común, como sucedía ordinariamente, por la dificultad que había en que las leyes fuesen dadas por el voto de todos. No había, pues, forma política legitima que no tuviera su origen en el consentimiento de la comunidad.

    Esta radicación en ella del principio de todo gobierno era una garantía cierta de los derechos de los súbditos frente a las tendencias hegemónicas del poder real.

    Asimilación por los indios de valores políticos españoles.

    Para el buen gobierno de los indios la Corona castellana procuro reducirlos a población, a semejanza de la forma de vida de los españoles. Insistieron los reyes en que fuesen reunidos en pueblos, para facilitar así si evangelización, y para que pudiesen adquirir los habitantes de orden y vida arreglada de los españoles.

    Una de las leyes de Indias mando, en tal sentido que los indios fuesen reducidos a pueblos, no viviesen dividios, y separados por las sierras y montañas, privándose de todo beneficio espiritual, y temporal, sin socorro de nuestras ministros, y del que obligan las necesidades humanas, que deben dar unos hombres a otros.

    A semejanza de los peninsulares se establecieron Cabildos indígenas, subordinados por al gobernador respectivo, primero en el Perú y después en el Río de la Plata. Loa que funcionaron en los pueblos guaraníes no fueron una herencia cultural suya sino introducidos por los españoles.

    El cacicagazmo antes y después

    La organización política de los guaraníes, antes de su evangelización y reducción por los misioneros era extremadamente simple. Reposaba la autoridad de una cacique, que e su lengua llamaban tubichá.

    El sistema político trivial que practicaban, el cacique tenia como funciones ka solución de los litigios internos y el liderazgo del grupo tanto en la guerra como en la paz. Debía conocer la tradición y escuchar el consejo se los ancianos o jefes de las familias extensas. En muchos casos reunía la función de medico - hechicero. En las aldeas mayores, formadas por la reunión de diversas tribus, cada una con su cacique, se destacaba del conjunto un cacique principal. El cacicazgo era hereditario y recaía en le hijo mayor.

    Se consideraba que la alianza de los jesuitas con los caciques fue fundamental para el éxito de las misiones. Solo contando con al autoridad de ellos pudieron contrarrestar la acción de los hechiceros, quienes fueron el mas serio obstáculo para la cristianización de los indios.

    Los misioneros procuraron implementar de prestigio, y para eso buscaron concentrar en los caciques toda la autoridad del grupo. Fue así que conservan su dignidad y condición notable, incluido el titulo “Don”, quedaron eximidos de o tributo, y el cacicazgo siguió ligado a la propiedad territorial: cada cacique tenia su porción de tierra en el pueblo y era en ella que sembraban sus vasallos.

    De los caciques solían elegirse los corregidores. Como las Misiones se formaron de la reunión e muchas tribus, cada una con su cacique, se presentó y hubo que superar la dificultad de hacerlos obedecer una autoridad superior, como era la del corregidor, a la cual no estaban todos acostumbrados.

    Establecimiento del Cabildo: Las Ordenanza de Alfaro

    La responsabilidad inmediata del gobierno civil de cada reducción la tenia su cabildo o ayuntamiento , formado exclusivamente por indios.

    Aunque mas de una ves intento poner corregidores españoles, siempre fracasaron los proyectos. Los tres que nombro el gobernador de Buenos Aires, Francisco de Cepedas, estuvieron a punto de perecer a manos de los indígenas a causa de su mal proceder. En cuanto a los gobernadores, su único contacto directo con las reducciones lo tenían cuando practicaban la visita de la tierra, es decir, ocasionalmente.

    El cabildo no existió desde el principio de las Misiones Jesuíticas, o sea desde 1610, sino desde unos años después.

    Su establecimiento se debe a Francisco de Alfaro y a el también se debe las celebres ordenanzas para el río de la Plata, dictadas en Asunción del Paraguay en 1611, confirmadas por el rey en 1680.

    Pero Alfaro dispuesto que solo se instalaran los Cabildos en los pueblos ya cristianos y que los infieles fueran introducidos poco a poco a el nuevo sistema de gobierno.

    Tuvieron participación del cabildo, de una u otra forma, una corregidor, un teniente de corregidor, uno o dos alcaldes ordinarios, uno o dos alcaldes de la hermandad, una alférez rea, dos o cuatro regidores, unos o dos alguaciles mayores, un mayordomo y un secretario.

    Elecciones del los cabildantes

    La elección de los cabildantes se realizaba de la siguiente manejar, luego de un año los funcionarios terminaban sus cargos y se reunían para consultar sobre los nuevos candidatos. Estos elegían a los nuevos candidatos, formaban una lista que se presentaba al doctrinero. Si él es de parecer que hay que reformar algo, lo dicen a los electores. La lista se envidia al gobernador de la provincia para que la apruebe (lo que luego verifica). Alguna veces, cuando el gobernador esta enterado de las notables prendas y meritos de algún indio, le confiere para durante su vida el cargo e corregidor. Terminaba la elección y se dirigían todos al pórtico de la iglesia, antes de la misa, y allí el sacristán previene una silla ordinaria para el cura y una mesa en la que se pone el bastaron de corregidor, las varas de los alcaldes y las demás insignias de los regidores. A una y otra parte ponen asientos reparados para los nuevos cabildantes y los demás oficiales. Entonces el cura empezando por un texto del Evangelio, hace un sermón, en que se exponen los deberes de las autoridades. Los bienes que se siguen si desempeña debidamente sus oficios, los males, si son negligentes. Promulga después por sus nombres al corregidor y a los demás. A medida que van siendo nombrados, se vuelve cada uno había el sagrario de la iglesia, se hinca la rodilla, recibe su propia insignia, y se sienta en el cabildo.

    El corregidor

    El funcionario municipal con mayor autoridad civil, y que como tal era el presidente nato del cabildo, era el corregidor. Los guaraníes lo llamaban paroquaitara, es decir, que dispones lo que se ha de hacer.

    No fue este una ocio electivo como los demás. A su titular lo nombraba al gobernador, a propuesta del misionero, quien escogía al candidato entre los caciques de la reducción. Parece que ese cargo fue vitalicio. Y que solo dejo e serlo cuando medió una razón extraordinaria. Alguna ves trato de limitar su duración a cinco años, mas no consta que esto aya sido puesto en práctica.

    El teniente de corregidor hacia las veces de aquel en caso de ausencia a impedimento.

    Los alcaldes ordinarios

    En orden jerárquica seguían los alcaldes ordinarios. Su nombre en guaraní era ibirayacurú, que significaba primero entre los que llevan vara. El numero de los alcaldes no excedía de dos, unos de primer voto, que votaba primero y precedía en las sesiones del cabildo y otro de segundo voto. Los elegidos solieron ser caciques.

    Las funciones de los alcaldes no se limitaban a la policía y administración locales en unios con los demás capitulares, ejercían también el ramo de la justicia en el fuero civil y el criminal. Tenían autoridad para sentenciar en primera instancia los pleitos, para encarcelar a los reos, y para imponerles ciertas penas.

    Debían cumplir la ley que obligaba a los indios a trabajar en sus propias haciendas, labranza u oficios, para así evitar que fuesen holgazanes y vagos. A este efecto visitaban las sementeras comunes y particulares, y cuando encontraban algún indio que abandonaba el trabajo lo amonestaban y , si era preciso, lo castigaban.

    Los demas funcionarios.

    Fuera del termino del pueblo ejercían su jurisdicción los alcaldes de la hermandad, con unas atribuciones semejantes a la de los ordinarios.

    El alférez real era el depositario del estandarte real, que sacaba en publico, y en forma solemne, en determinados días.

    Los regidores participaban con los alcaldes ordinarios en los acuerdos del cabido con vos y voto.

    El alguacil mayor estaba encargado de ejecutar las decisiones del cabildo, y delos alcaldes en función de jueces.

    Los misioneros

    Además de las autoridades del cabildo hubo en cada misión un cura párroco y unos o mas compañeros, encargados del gobierno espiritual, mas también de la dirección temporal de los indios.

    El cura, a quién los guaraníes lo llamaban paí tuyá, tenían verdear autoridad paternal sobre ellos y era su consejero en los asuntos temporales. Prona corregir al gobernador y asesoraba al cabildo, además de actuar como padre en las disputas y pleitos de los indios entre si.

    El compañero paí miní, ejercía las atribuciones que aquel le delegaba.

    Poder de correccion de los Jesuitas

    Los azotes, la carcel y la pena de muert

    También los misioneros ejercieron ua poder corrector sobre los guaraníes. Desde que fundaron las doctrinas la necesidad de establecer penas para contenerlos en sus obligaciones y castigar a los delincuentes, mas las aplicaron con toda la urgencia que se requería.

    El castigo mas común fu el de os azotes. En mayor o menor numero, según la gravedad de la falta. No solo lo aceptaron los guaraníes por las reverencia que le tenían al sacerdote; además, porque se acostumbraron a ver como una cosa ordinaria, desde la niñez, ese castigo, y sobre todo por su firme persuasión de que, aunque doloroso, era una muestra de cariño.

    Otro castigo era la cárcel, en los pueblo de españoles era solo una medida de seguridad pero en las misione tuvo carácter de pena, aplicada en lugar de otras mas graves. Los guaraníes la llamaron ibiraquaroga, que significaba casa del cepo. El alguacil estaba encargado de la custodia de los presos.

    Fue la opinión de algunos que no fue bastante tener azotes y cárcel en las doctrinas, y que para castigar los delitos mas graves era menester la pena de muerte. Los jesuitas, sin embargo, nunca estuvieron de acuerdo con esa opinión. Como las autoridades españolas no los obligaban a seguirlas, jamás la aplicaron.

    La necesidad de castigar en forma proporcionada lo delitos atroces, y la falta de corregidores españoles para imponerlos, porque el rey y su Consejo de indias consideraron siempre inconveniente su introducción, los llevo a apelar a otros medios.

    Vida economica de las reducciones

    La organización de la vida económica en las reacciones tubo varia dificultades. Una de las principales dificultades era la falta en el indio de una conciencia económica y sentido de la propiedad como la europea.

    Para los guaraníes, las previsiones se limitaban a conseguir el sustento diario, con una economía se subsistencia basada en la caza la pesca, recolección y una agricultura primitiva. Otro tanto se puede afirmar en materia de intercambios, un total desconocimiento en medios de pago o dinero. En consecuencia, los españoles realizaban intercambios que siempre perjudicaban a los indígenas.

    Era una aspecto clave en la tarea de e evangelización, dotar a las reducciones de autonomía económica y evitar este medio de explotación del indígena y el fracaso de su tarea espiritual. Las reducciones desarrollan un sistema contable en manos de una personal numeroso para controla, disponer e intercambiar, en ciudades como Santa fe y Buenos Aires, había procuradores que velaban por las ventas de las producciones enviadas para su comercialización.

    El sistema economio de la tierra

    Los sacerdotes crearon en el plano económico un Sistema que muchos han clasificado de Colectivo Agrario, poseedor de una marcado rasgo asistencial. Los padres se aplicaron a encuadrar las actividades económicas dentro del estilo de vida de los indígenas; incorporando adelantos técnicos traídos de Europa.

    La mayoría de las Tierras tenia un carácter comunal, trabajadas por los naturales de dos a tres días a la semana. La cosecha obtenida por este medio se cumulaba en los graneros, y servia para pagar los tributos reales, cuidar viudas y huérfanos, proporcionar alimentos a niños y enfermos, vestidos y tabaco para los adultos, mantener a la iglesias, etc.

    Otras parcelas se distribuían a las familias para que todas se sustentaran con equidad. Estas tierras no tenían carácter hereditario, se devana en usufructúa, revirtiendo a la comunidad cuando fallecía el jefe de la familia. Cuando los hijos se casaban, recibían tierras apartes de las existentes. Los excedentes de la comunidad podían derivar de un trueque. Por o general lo supervisaban y almacenaban en depósitos, identificando con el nombre a sus propietarios. La vivienda también se poseía en calidad de usufructuó, y no podía dejarse en herencia. En camino, los enceres del hogar y las herramientas eran personales.

    El trabajo cotidiano

    La actitud de despreocupación de los indígenas, frente a las necesidades futuras y el despego de s bienes, representaron un gran obstáculo para la tarea de evangelización, que en al ámbito de las misiones se asociaba con la autarquía económica. Para alcanzar resultados, el trabajos debía ser continuo; algo muy alejado de la mentalidad dl guaraní. El esfuerzo de los Padres se oriento a crear un clima de trabajo cotidiano, a través de una educación paulatina de los indígenas.

    La participación en las labores abarcaba a toda la comunidad (excepto infante, ancianos, impedimentos físicos, etc). Los caciques vigilan para que se cumplieran estas disposición.

    Un complemento disciplinario lo representaban penas corporales leves. Imitar a los sacerdotes solía ser el puente de partida.

    La evangelización y el trabajo cotidiano fueron dos ejes alrededor de los que giró la vida comuna, se los motivo para realizar todo tipo de actividades. Las campana marchaban las obligaciones diarias, al alba las muchachas eran las primeras en recibir instrucción religiosa. Cuando debían hacerlo los varones, las primeras iban a ls talleres a hilar y tejer el algodón. Mas tarde los jóvenes se dedicaban a la caza, pesca o cualquier actividad util.

    Para los adultos, la mañana se destinaba a roturar los campos y recibían al doctrina religiosa por la tarde. También se puso gran interés en canalizar las habilidades de los indígenas por medio de la enseñanza de oficios, organización de grandes talleres recordaban a los gremios medievales, con sus maestros y aprendices. En materia de transporte, se fomento la construcción de embarcaciones, ahora atender a las necesidades de comunicación y comercio.

    Agricultura y Ganadería

    Ambas actividades constituyeron al bese económica de las misiones. Explotación ganadera, se organizo en los primeros tiempos, en estancia de carácter comunal.

    Mas tarde, la gran estancia “nacional” se destino a la cría en gran escala. Es le caso de las Vaquerías de Mar y de los Pinares.

    Durante el siglo XVIII, se retorno a la practica de la estancia comunal, a raíz de los saqueos realizados por los portugueses en la Vaquería de los Pinares. El ganado se capturaba con grupos de 50 a 60 indígenas. El auxilio de los caballos era esencial para la faena, cada indio llevaba cinco caballos, porque el esfuerzo y las cornadas de los toros los diezmaban. Se atraía el ganado cimarrón con vacas domesticadas, los indios se distribuían rodeándolos. Cuando se aproximaban los animales, los juntaban apoyados en el cerco tendido. Para evitar al huida nocturna, encendían fogatas junto al ganado. Estas actividades podía ocupar unos tres meses, recorriendo los indígenas cerca de 250 Km., para conseguir 5000 a 6000 vacas.

    La carne represento uno de los componentes irremplazables de la dieta guaraní. Loa padres cuidaban que la matanza de ganado no fuera abusiva, garantizando la reproducción.

    El éxito de la explotación atrajo intereses indeseables, a las reiteradas incursiones de los bandeirantes, se sumaron codicia de los españoles y los saqueos de las tribus salvajes. El bovino fue el animal mas valioso para los indígenas.

    El ruino seguía en orden de importancia. En cambio el ovino fue impopular, a pesar del esfuerzo de los jesuitas, los indígenas rechazaron al carne de los ovinos aunque eran valiosa por sus lanas.

    La agricultura descanso, en su mayoría, en los adultos de la reducción; aunque existían labradores indígenas que recibían una jornal de los recursos comunitario. Los artesanos calificados quedaban expuestos del trabajo de la tierra. Las tierras se distribuían del poblado.

    Los cultivos principales fueron el maíz, el trigo, legumbres, algodón, mandioca, batata, tabaco, yerba mate, caña de azúcar, árboles frutales. La yerba mate fue cultivo de gran importancia.

    El mate ayudo a limitar la afición de los indios por las bebidas alcohólicas.

    El comercio

    La organización de las reducciones apunto a la auto subsistencia, pero los jesuitas se ocuparon de diversificar los productos en cada poblado, para promover el intercambio. La política fue un reaseguro para contrarrestar los inconvenientes derivados de seguías, pestes o la dañina langosta. Así con los recursos de otras reducciones se podía atender las necesidades de las regiones que hieran sufrido dificultades. Usualmente, los excedentes de comercializaban fuera de las misiones. Para clarificar estos conceptos, se puede distinguir u comercio organizado en tres niveles, pero vinculándose con reciprocidad.

  • Interno: con escaso relieve, muy controlado por los sacerdotes, para evitar el malgasto. El trueque era la norma.

  • Inter-reducciones: esta variante fue de mayor importancia. Las característica geográficas de las extensas misiones, favorecieron las actividades económicas diversificadas. Un amplio conjunto de poblado dieron origen a una vía comercial aguas abajo del río Paraguay con Asunción como terminal principal. Los habitantes de la región se desplazaban pueblo en pueblo, realizando sus intercambios. Las tradicionales estricciones impuestas a la presencia de los europeo se atenuaron, en los pueblos se construían posadas para el alojamiento de los mercaderes españoles, y el máxima de estadía será de tres día.

  • Exterior: la apertura del comercio exterior se realizaba de dos manera:

  • a través de los españoles, que llegaban a los pueblos, siendo la variante del comercio Inter.-reducciones.

  • comercio al por mayor, con la participación de todas las misiones. La cabeceras mas importantes de este comercio eras Buenos Aires y Santa fe que contaban con procuradores de los jesuitas. Estos almacenaban los productos para comercializar con otros.

  • CONCLUSIÓN

    Sin ser la única Orden misionera de la Iglesia, los jesuitas merecieron ua justa fama, por los éxitos cosechas en materia de evangelizaron y creación de comunidades o reducciones. Allí el indígena encontré protección y nuevas opciones de vida, basadas en la fe cristiana y el respeto a muchos de sus valores.

    La obra misional de la compañía de Jesús, durante la era colina , se extendió a tierras muy distantes entre si: América del Norte, Ecuador, Bolivia, y el Río de la Plata. Las misiones de mayor renombre fueron las de Paraguay (vasto territorio distribuido entre la Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay. En el plano económico, la clave del éxito debemos encontrarla en el aprovechamiento de las actividades de los indígenas mejoradas con la introducción de técnicas europeas. A partir de la tradición persistente de un trabajo comunitario, los jesuitas organizaron paternalmente toda la vida de la comunidad.

    Las reducciones llegaron a contar con grandes adelantos y riqueza material. Tal resultado despertó las ambiciones de ilustras de lusitanos y españoles, interesados en explotar a los indígenas e incautarse de sus bienes. El sistema económico creado partió de las unidades pequeñas para integrarse en una comunidad nacional de pueblos misioneros, bajo una administración eficazmente centralizada.

    Algunas herencias en lo económico perduraron como por ejemplo los yerbales aclimatado en Misiones, la explotación de la madera, pero sin dudad, una experiencia única, de religiosidad y trabajo había concluido.

    Bibliografía

    • Tirulo: Raíz y Destino del Guaraní, Volumen 8 - Autor: Moringo, Marcos Augusto - Ediciones: Fernando B. Moringo, 1989.

    • Tirulo: El Guaraní conquistado y Reducido - Autor: Bartoumeu Melià - Ediciones: Litocolor, 1993.

    • Tirulo: Los Jesuitas y la cultura Rioplatense - Autor: Furlong Guillermo - Ediciones: Universidad del Salvador, 1984.

    • Tirulo: Breve relación de las Misiones del Paraguay - Autor: Cardil José - Ediciones: Teoría, 1994.

    • Tirulo: Reseña del Arte Americano - Autor: Barassi Mónica - Ediciones: Universidad de Libros, 2001 .

    • Tirulo: Historia Integral de la Argentina, Tomo II, Sistema Colonial - Autor: Félix Luna - Ediciones: Planeta, 1996 .

    • Tirulo: Los Jesuitas Germanos en la conquista espiritual de Hispano - América, Siglos XVI - XVII - Autor: Sierra Vicente - Ediciones: Talleres Gráficos de Padilla y Contreras S. R., 1944.

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