Isabel II: La organición del régimen liberal

Década Moderada 1844-1854. Bienio Progesista1854-1856. La Unión Liberal 1856-1868

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10.2. Isabel II: La organización del Régimen Liberal.

Tras la muerte de Fernando VII (1833), el trono quedó desocupado, por lo que su mujer María Cristina de Nápoles asumió temporalmente la regencia hasta la mayoría de edad de la princesa Isabel. Las actuaciones históricas más significativas llevadas a cabo durante la regencia de Mª Cristina fueron: la aprobación del Estatuto Real (1834); la escisión del liberalismo en dos corrientes (moderados y progresistas); la desamortización eclesiástica de Mendizábal (1836), que consistió en la expropiación de los terrenos de la Iglesia, los cuáles se convirtieron en propiedades del Estado que posteriormente se pusieron en venta a través de subastas con el objetivo de incrementar los ingresos estatales para financiar las deudas oficiales del país; y la elaboración de la Constitución de 1837. Sin embargo, la regencia de Mª Cristina duró pocos años (1833-1840), ya que, posteriormente, el general progresista Espartero también asumió la regencia (1840-1844), donde destacó su política de libre cambio económico hasta la mayoría de edad de Isabel.

Isabel II inició su reinado en 1843 con apenas 13 años de edad. A los pocos años, se casó con San Francisco de Asís, un matrimonio bastante frustrado ya que ambos cónyuges se tenían aversión mutua y perseguían el interés personal, sumado además a los escándalos amorosos sobre las continuas infidelidades de la reina. Durante su reinado (1843-1868), a nivel político Isabel II se apoyó sobre todo en los liberales moderados y contó con el apoyo de altos militares del Ejército. Fundó un gobierno de Camarilla, integrado por gente de su confianza, conocido como la `Corte de los Milagros', donde destacaron miembros que ejercieron un papel muy importante en las decisiones políticas como el general moderado Narváez o Sor Patrocinio, vulgarmente conocida como `la Monja de las Llagas'.

1ª Fase del reinado de Isabel II: Década Moderada (1844-1854).

Las actuaciones políticas más importantes llevadas a cabo durante este periodo fueron:

  • La creación de la Guardia Civil (1844): un organismo cuyas funciones principales fueron el mantenimiento del orden público, la defensa de las propiedades privadas, la lucha contra el bandolerismo y la represión contra las revueltas sociales. (Destaca el duque de Ahumada).

  • La aprobación de una nueva ley de Ayuntamientos donde los alcaldes podían ser elegidos por los vecinos del municipio mediante un restringido sistema por sufragio censitario.

  • La aprobación de una reforma fiscal establecida en 1845, por el ministro Alejandro Mon, que se propuso mejorar el sistema tributario de impuestos para conseguir mayores ingresos estatales y así poder costear la fomentación de nuevas infraestructuras. Los impuestos quedaron reducidos en: impuestos directos (en función del nivel de la renta); e impuestos indirectos o tarifas aduaneras como la transmisión de bienes de herencia, o los impuestos de <<consumos>> que repercutieron en los productos de primera necesidad (jabón, cera, cereales, aceite…).

  • La elaboración e implantación de la Constitución de 1845 (la más moderada) con las siguientes características: soberanía compartida entre el rey y las Cortes, un sufragio censitario muy restringido, ayuntamientos semidemocráticos, sistema bicameral entre Cortes y Senado (diputados asignados por el gobierno) y reconocimiento del catolicismo como religión oficial de España.

  • La firma del Concordato Eclesiástico (1851): con el Vaticano donde el gobierno español se propuso paralizar la venta y subasta de bienes desamortizados, permitiendo la llegada de órdenes religiosas y el permiso de que el clero tomase el control de la enseñanza.

  • La aprobación de la Ley de Aguas (1852): donde se aprovecharon los tramos de los principales ríos españoles para mejorar la canalización de agua y contribuir al desarrollo de la agricultura. (Canal de Isabel II).

En líneas generales, se podría decir que la Década Moderada resultó un periodo de progreso, desarrollo y estabilidad ya que se construyó en España la primera línea de ferrocarril Barcelona-Mataró (1848) y posteriormente, Madrid-Aranjuez (1851), por lo que surgió un tímido impulso hacia la industrialización del país y llegada masiva de capitales extranjeros.

Sin embargo, el gobierno moderado sufrió una profunda crisis durante este periodo tras la caída de Narváez y numerosos ministros. Así pues, los liberales moderados evolucionaron hacia posturas más extremistas: surgió así el `Moderantismo'. Surgió también una poderosa élite de ricos banqueros y empresarios que, sumados al duro peso de las leyes agravó la pobreza y la miseria de las clases más desfavorecidas, que respondieron con levantamientos en masa.

Mientras tanto, los liberales progresistas, aprovecharon esta situación para conseguir el dominio del gobierno español. En 1854 se produce el pronunciamiento de Vicálvaro o la Vicalvarada, que supone la victoria del capitán O'Donell, el cuál obligó a Isabel II a destituir el gobierno moderado por un gobierno progresista; además estableció un documento conocido como el `manifiesto de Manzanares' ese mismo año, donde se recogía el programa básico del nuevo gobierno, (redactado por Antonio Cánovas del Castillo un joven político que jugará un papel muy importante durante los años venideros en el régimen de la Restauración de Alfonso XII).

2ª Fase del reinado de Isabel II: El Bienio Progresista (1854-1856).

Isabel II destituye el gobierno moderado por el gobierno progresista. El hecho histórico más significativo durante este periodo fue un intento de reforma agraria en la desamortización civil de Madoz (1855), que consistió en la expropiación de las tierras de los ayuntamientos con los mismos objetivos que se propuso Mendizábal: conseguir el mayor número de ingresos estatales para financiar la construcción de obras públicas y la creación de una clase agraria integrada por campesinos que pudiesen acceder a esos terrenos. Sin embargo, la venta y subasta de estos territorios sólo favoreció a las ricas clases sociales y arruinó severamente a los ayuntamientos y vecinos que utilizaban cotidianamente estos terrenos para autoabastecerse. Como consecuencia, se produjo el éxodo rural del pueblo español, es decir, muchos campesinos se vieron obligados a emigrar a las ciudades para trabajar en las fábricas a cambio de una escasa mano de obra. Durante el bienio progresista, se redactó y se aprobó un nuevo proyecto constitucional, aunque jamás llegó a entrar en vigor (por ello, es conocida como la Constitución non nata, 1856) ya que, ese mismo año, se produjo en el país un fuerte pronunciamiento militar encabezado por el general moderado Narváez y el capitán O'Donell.

El motivo que explica que el capitán progresista estuviese en el bando contrario es que durante esos dos años, las huelgas se multiplicaron, se acentuó la inflación, aumentó el desempleo y los motines, la delincuencia y el bandolerismo se hicieron constantes; por lo que, O'Donell temió que los problemas se intensificaron radicalmente en el país, por lo que, para evitar una revolución nacional, decidió reunirse con Narváez y establecer un nuevo gobierno imparcial centrista constituido por miembros del bando moderado y miembros del bando progresista, con el objetivo de conseguir cierta estabilidad.

3ª Fase del reinado de Isabel II: La Unión Liberal (1856-1868).

La Unión Liberal es el nombre que acuñó el nuevo gobierno presidido por O'Donell, integrado por los mejores políticos moderados y los mejores políticos progresistas. Durante este periodo, se lanzaron numerosas expediciones militares extranjeras con el propósito de expandir el territorio español, y ganar cierto prestigio frente al resto de Europa. Destacan las expediciones a la Conchinchina (actual Vietnam), Marruecos, México y Santo Domingo, que resultaron un fracaso ya que supusieron una gran pérdida económica para el país. En cierto modo, el gobierno de la Unión Liberal no consiguió resolver los graves problemas de España: se intensificó el hambre y la miseria en las clases populares, crisis del proletariado, inestabilidad política..., que derivó en una manifestación de estudiantes en Madrid, periodo trágico conocido como la Noche de San Daniel (1865), donde los estudiantes universitarios reivindicaron el establecimiento de un sistema de gobierno democrático. Acto seguido, el gobierno español mandó enviar a tropas de la Guardia Civil para sofocar a los insurrectos, que terminaron con el fusilamiento de numerosos intelectuales. Algo similar ocurrió un año después cuando, algunos sargentos pertenecientes al Cuartel de San Gil conspiraron para destronar a Isabel II. Sin embargo, el enfrentamiento terminó con una sangrienta matanza de sargentos. Mientras tanto, las fuerzas opositoras al régimen de Isabel se reunieron en la ciudad de Ostente (Bélgica) donde acordaron un pacto, conocido como el Pacto de Ostente (1866), en el que se propusieron derrocar a la reina, mediante una sublevación popular, con el objetivo de establecer un gobierno democrático.

La gota que colmó el vaso ocurrió cuando la propia Isabel II se vio envuelta en una espiral de corrupción urbanística (fraude electoral, manipulación de votos, boicoteos…), sumado a la escandalosa vida privada de la reina, que era un secreto a voces y las supuestas relaciones íntimas que mantenía con los oficiales del Ejército. En 1868, es el año en el que estalla la sublevación popular acordada por la oposición al régimen isabelino, donde destaca la figura del general Prim y Serrano, en la que finalmente estalla la `Revolución Gloriosa' donde Isabel II abandona el trono y huye del país.

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