Invernaderos

Ventana. Adosado. Otoño. Primavera. Verano. Calefacción. Riego. Ventilación. Temperatura. Semillas. Macetas

  • Enviado por: Eduardo
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Introducción 2

¿DÓNDE UBICAR EL INVERNADERO? 2

TIPOS DE INVERNADEROS 2

INVERNADERO DE VENTANA 2

INVERNADERO ADOSADO 2

INVERNADERO AISLADO 2

LA ESTRUCTURA DEL INVERNADERO 2

LOS MATERIALES TRANSPARENTES 3

MOBILIARIO INTERIOR 3

EL SUELO 3

PARA EL INVERNADERO 3

PARA LAS CAJAS DE SEMILLERO 3

LA VENTILACIÓN 4

LA TEMPERATURA 4

LAS INSTALACIONES COMPLEMENTARIAS 4

CALEFACCIÓN 4

EL RIEGO 4

OTROS 5

PLANIFICACIÓN DE UN INVERNADERO SENCILLO SEGÚN LAS ESTACIONES 5

EL INVIERNO 5

EL OTOÑO 5

LA PRIMAVERA 5

EL VERANO 5

BIBLIOGRAFÍA 5

INTRODUCCIÓN

Un invernadero es un edificio con paredes y cubierta de vidrio o plástico

translúcido, empleado para el cultivo y la conservación de plantas delicadas, o

para forzar su crecimiento fuera de temporada. Los invernaderos están ideados

para transformar la temperatura, humedad y luz exteriores y conseguir así unas

condiciones ambientales similares a las de otros climas. Los más típicos son los

que reproducen una atmósfera tropical, ideal para las orquídeas y palmeras, o los

de ambiente desértico indicados para el cultivo de cactus.

¿Dónde ubicar el invernadero?

Partiendo de la idea de un invernadero que produzca lo suficiente para el

autoabastecimiento del agricultor, es muy útil tener además un cobertizo para los

instrumentos. Lo aconsejable es tener tanto el cobertizo como el invernadero

cerca de la casa. De hecho, lo ideal para un huerto pequeño es que el

invernadero esté adosado a la pared de la casa pues así se ahorra espacio. Si el

invernadero está muy lejos de la vivienda surgen a veces problemas con el

suministro de electricidad para la iluminación y la calefacción. Si se quiere usar el

cobertizo para guardar tiestos además de los aperos, conviene que esté junto al

invernadero, o incluso comunicado con él.

Tipos de invernaderos

Invernadero de ventana

El más pequeño es el de ventana. Lo más fácil es comprarlo y colocarlo en una

ventana que dé al sur, pero también puede hacerlo uno mismo, instalando una

plataforma en la base de la ventana y montando encima de ella una estructura de

vidrio. Las plantas reciben una buena cantidad de luz y se benefician del calor que

reciben de la vivienda. En un pequeño invernadero de este tipo es posible cultivar

tomates suficientes para satisfacer las necesidades de una familia.

Invernadero adosado

El invernadero adosado es un sistema nuy común. Conviene que haya una puerta

de comunicación con la casa o una ventana. En invierno el calor de la vivienda

penetra en su interior y en cualquier época del año es muy agradable trabajar o

descansar en su interior. En cuanto a la construcción, una ventaja es que reduce a

la mitad el gasto en levantar el invernadero; las desventajas consisten en la

dificultad de unir las paredes de la vivienda con las del invernadero.

Invernadero aislado

Para un invernadero aislado se requiere más espacio y dinero, por lo que se

suele reservar a personas que piensan vivir del propio invernadero. Recoge

mucha luz pero el aislamiento térmico es mucho peor.

Un tipo de invernadero aislado es el insol, situado bajo tierra, que se reserva para

cultivos de plantas ornamentales (de maceta), que requieren instalaciones muy

complejas y que se destinan únicamente al comercio.

La estructura del invernadero

Los más sencillos tienen una estructura de palo y alambre, muy barata, pero

endeble. Los de aluminio son bastante caros y difícil de mapular uno mismo, pero

no se pudren ni se oxidan. Los invernaderos de madera deben ser fabricados

preferentemente con cedro, cuyas ventaja son la resistencia y la fácil

manipulación.

Se pueden encontrar también estructuras herméticas, de hormigón y de hierro

galvanizado, siendo ésta última muy usada. Las estructuras de tubo de plástico

están todavía en fase de desarrollo.

Los materiales transparentes

La mejor elección es el vidrio, que deja pasar gran cantidad de luz, tiene un

aspecto bonito, dura mucho tiempo, es muy difícil de romper y se repara con

facilidad. Los inconvenientes son su elevado coste y que requiere una estructura

muy fuerte.

El plástico reforzado de fibra se adapta con facilidad, absorbe calor del sol y dura

veinte años, pero no deja pasar tanta luz como el vidrio y es inflamable.

El PVC es más barato y transmite bien la luz, pero dura sólo cinco años y se

quiebra fácilmente.

El polietileno cuesta la décima parte del cristal y transmite la luz con gran eficacia

pero dura uno o dos años y se desgarra al primer intento.

Hay otras elecciones como el acetato, muy quebradizo, el poliéster o la malla de

sombreo; pero los más usados son los plásticos arriba nombrados.

Mobiliario interior

Las estanterías son necesarias para las cajas de semilleros y para las hortalizas

que crecen en maceta. La mejor forma de aprovechar el espacio son los bancos

en gradas con unas anchura no mayor de un metro. Se pueden colocar los que se

quieran teniendo en cuenta que entre uno y otro debe haber un pasillo de medio

metro de anchura, preferentemente de grava o cascajo, ya que estos mantienen la

humedad si son regados.

Lo ideal es usar vidrio para los bancos, pero al ser un material muy caro se puede

usar también madera, con el inconveniente de que no deja pasar la luz y si el

agua, por lo que hay que colocar una plancha impermeable debajo.

Para sujetar los bancos se usan tubos viejos de conducción de agua o de gas.

Son fuertes, se limpian con facilidad y son muy duraderos.

El suelo

Para el invernadero

El suelo de un invernadero permanente no debe ser el original del lugar sin traído

de fuera. Una buena mezcla es la siguiente:

- Una parte de turba de musgo y esfagnos

- Una parte de arena gruesa

- Dos partes de buena tierra de jardín

Si se le añade a esto vermiculita o perlita se mantiene suelto y aireado el suelo.

Para evitar la aparición de enfermedades si se cultiva la misma especie año tras

año se puede esterilizar o cambiar el suelo, siendo más efectiva, pero más cara,

la segunda opción.

Para las cajas de semillero

La única precaución que hay que tener con este suelo es pasteurizarlo antes de

plantar en él. No debe ser esterilizado porque ello supondría la eliminación de

todo rastro de vida, lo cual no es el fin del hortelano orgánico. Otra solución sería

utilizar compost comercial para semilleros, que es, en realidad, la solución más

razonable, ya que el gasto es mínimo.

La ventilación

La ventilación es muy importante. Nunca se debe dejar que el aire se estanque;

hay que mantenerlo en movimiento. Es difícil dado que hay que mantener también

la temperatura, pero estando pendiente de abrir y cerrar las aberturas de

aireación se pueden conseguir excelentes resultados. Hay termostatos muy

baratos que pueden acoplarse a las trampillas del tejado.

En los invernaderos de mayor tamaño puede ser lateral o cenital.

La temperatura

La temperatura de variar entre el día y la noche. En uno de tipo general con

muchas plantas diferentes loideal son 19 ºC de día y 7 ºC de noche.

Un buen sistema para mantener el calor es instalar paneles dobles, cosa que

puede hacerse de manera temporal en invierno sujetando hojas de plástico por el

interior del invernadero. También se puede mantener una buena temperatura

impidiendo que el aire lo azote directamente. Una cortina de árboles de hoja

perenne plantados por el lado del que sople el viento dominante puede constituir

una protección muy eficaz para un invernadero aislado.

Mantener el frescor en verano puede ser tan difícil como hacerlo con el calor en

invierno. Se pueden pintar las hojas de vidrio de blanco, usar persianas o plantar

una hilera de árboles caducifolios entre el sol y el invernadero.

Las instalaciones complementarias

La calefacción

Para la persona que pretenda la autosuficiencia en el huerto, el invernadero con

calefacción es un lujo en contradicción con sus objetivos. Es fácil gastar en el

invernadero más calorías de energía de las que se obtienen de los alimentos.

Este tipo de invernadero es muy apropiado para un especialista que desee

cultivar flores fuera de temporada o para el horticultor comercial que quiera

abastecer a un mercado invernal de lujo.

Si hace falta algo de calefacción en invierno, lo ideal es un calentador eléctrico

con termostato, pero resulta caro su mantenimiento. La otra opción es un

calentador especial de petróleo. Expulsa menos humos pero hay que comprobar

constantemente la temperatura.

Si se tiene un gran invernadero orientado al comercio, lo mejor es instalar un

sistema de calefacción por aire o agua caliente. El primero consta de unos

generadores que difunden el aire caliente por medio de unas tuberías en el

invernadero; y los segundos tienen unas calderas fuera del invernadero que

calientan el agua y la conducen por unas tuberías bajo tierra que calientan el

suelo.

El riego

Mientras que en los pequeños invernaderos para el consumo propio el riego lo

realiza personalmente el mismo agricultor, regando con una manguera o una

regadera; en los grandes invernaderos comerciales éste se lleva a cabo

mediante mecanismos de goteo o microaspersión. El primero consiste en

pequeñas tuberías de plástico que se extienden por toda la superficie del

invernadero, de las que salen multitud de diminutos canutos que gotean agua en

cada maceta. El segundo mecanismo se diferencia en que la red de tuberías está

en el techo, y en que al final de cada canuto hay una pequeña pieza que dispersa

el agua a presión al chocar ésta con la pieza. Los dos mecanismos suelen tener

también programadores para que se activen automáticamente a la hora

programada.

Otros

Algunos cultivos requieren una mayor cantidad de luz, problema que se soluciona

con una instalación de luz articifial, formada por unas bombillas distanciadas unas

de otras y un programador que las activa o apaga cuando la luz es insuficiente.

Otros cultivos como las rosas necesitan que el anhídrido carbónico en el aire sea

mayor, para ello se instala un aparato que expele esta sustancia cuando el

regulador indica que hay poca en el aire.

Planificación de un invernadero sencillo según las

estaciones

El invierno

Según avanza el invierno se siembran cada vez más semillas en semilleros de

cajón. Al aclarar las lechugas hay que excavar y estercolar el suelo a fin de

prepararlo para plantar en primavera los cultivos del año siguiente. Conviene

alternar los pepinos con los tomates, o al menos el suelo en el que crecen. Cada

invierno es necesario cambiar la tierra e incorporar una nueva capa superficial a

fin de evitar las enfermedades. Con bolsas de plástico rellenas de turba se

ahorran todas estas preocupaciones.

El otoño

Al recolectar otros cultivos se pueden plantar lechugas en el suelo. Se limpian

bien los estantes para hacer más tarde la multiplicación de las plantitas

tempranas.

La primavera

En primavera hay multitud de cosas que hacer en el invernadero. Hay que realizar

diversas siembras: apio, tomates, pimientos, pepinos, melones y maíz son las

más importantes. Se siembran en cajas de semillero o en macetas de turba. Se

riega con frecuencia y al avanzar la primavera se llevan al exterior. Si el

invernadero dispone de calefacción ya pueden recogerse los tomates sembrados

a principios del invierno. Cuando comienza a hacer calor hay que ventilar el local.

El verano

Si se dispone de dos invernaderos o uno dividido por la mitad, el uno deberá

estar lleno de pepinos y el otro de tomates. Hay que despuntar los ápices

vegetativos de ambos, los brotes laterales de las tomateras y las flores

masculinas de los pepinos. Los frutos se cogen cuando están maduros; no hay

que dejarlos en la planta hasta que se vuelvan amargos. Los tomates necesitan

una ventilación más vigorosa que los pepinos, que prefieren mucho calor y gran

humedad.

BIBLIOGRAFÍA

- El horticultor autosuficiente. John Seymour. Editorial Blume.

- Enciclopedia Encarta 99