Inventos e inventores

Historia. Edad Moderna. Revolución Industrial. Nuevas prácticas laborales. Explosión tecnológica. Máquina de vapor. Automóvil

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TECNOLOGÍA

INVENTOS E INVENTORES

Tecnología, término general que se aplica al proceso a través del cual los seres humanos diseñan herramientas y máquinas para incrementar su control y su comprensión del entorno material. También es el estudio o ciencia de los oficios.

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Otros inventos importantes

Otros dos inventos medievales, el reloj y la imprenta, tuvieron gran influencia en todos los aspectos de la vida humana. La invención de un reloj con péndulo en 1286 hizo posible que la gente no siguiera viviendo en un mundo estructurado diariamente por el curso del Sol, y cada año por el cambio de estaciones. El reloj fue además una ayuda inmensa para la navegación, y la medida precisa del tiempo fue esencial para el desarrollo de la ciencia moderna.

La invención de la imprenta, a su vez, provocó una revolución social que no se ha detenido todavía. Los chinos habían desarrollado tanto el papel como la imprenta antes del siglo II d.C., pero esas innovaciones no alcanzaron demasiada expansión en el mundo occidental hasta mucho más tarde. El pionero de la imprenta, el alemán Johann Gutenberg, solucionó el problema del moldeo de tipos móviles en el año 1450. Una vez desarrollada, la imprenta se difundió rápidamente y comenzó a reemplazar a los textos manuscritos. De este modo, la vida intelectual no continuó siendo dominio de la Iglesia y el Estado, y la lectura y la escritura se convirtieron en necesidades de la existencia urbana.

La tecnología en la edad moderna

Al final de la edad media, los sistemas tecnológicos denominados ciudades hacía mucho que eran la característica principal de la vida occidental. En 1600, Londres y Amsterdam tenían poblaciones superiores a 100.000 habitantes, y París duplicaba esa cantidad. Además, los alemanes, los ingleses, los españoles y los franceses comenzaron a desarrollar imperios mundiales. A principios del siglo XVIII, los recursos de capital y los sistemas bancarios estaban lo suficientemente bien establecidos en Gran Bretaña como para iniciar la inversión en las técnicas de producción en serie que satisfarían algunas de esas aspiraciones de la clase media.

La Revolución Industrial

La Revolución Industrial comenzó en Inglaterra, porque este país tenía los medios técnicos precisos, un fuerte apoyo institucional y una red comercial amplia y variada. Los cambios económicos, incluida una mayor distribución de la riqueza y un aumento del poder de la clase media, la pérdida de importancia de la tierra como fuente fundamental de riqueza y poder, y los negocios oportunistas, contribuyeron a que la Revolución Industrial comenzara en Gran Bretaña. Las primeras fábricas aparecieron en 1740, concentrándose en la producción textil (véase Sistema industrial). En esa época, la mayoría de los ingleses usaban prendas de lana, pero en 100 años las prendas de lana ásperas se vieron desplazadas por el algodón, especialmente tras la invención de la desmotadora de algodón del estadounidense Eli Whitney en 1793. Algunas inventos británicos, como la cardadora y las máquinas de lanzadera volante de John Kay, la máquina de hilar algodón de James Hargreaves y las mejoras en los telares realizadas por Samuel Cromptom fueron integrados con una nueva fuente de potencia: la máquina de vapor, desarrollada en Gran Bretaña por Thomas Newcomen, James Watt y Richard Trevithick, y en Estados Unidos por Oliver Evans. En un periodo de 35 años, desde la década de 1790 hasta la de 1830, se pusieron en marcha en las islas Británicas más de 100.000 telares mecánicos.

Una de las innovaciones más importantes en el proceso de telares fue introducida en Francia en 1801 por Joseph Jacquard. Su telar usaba tarjetas con perforaciones para determinar la ubicación del hilo en la urdimbre. El uso de las tarjetas perforadas inspiró al matemático Charles Babbage para intentar diseñar una máquina calculadora basada en el mismo principio. A pesar de que la máquina no se convirtió nunca en realidad, presagiaba la gran revolución de las computadoras de la última parte del siglo XX.

Nuevas prácticas laborales

La Revolución Industrial condujo a un nuevo modelo de división del trabajo, creando la fábrica moderna, una red tecnológica cuyos trabajadores no necesitan ser artesanos y no tienen que poseer conocimientos específicos. Por ello, la fábrica introdujo un proceso de remuneración impersonal basado en un sistema de salarios. Como resultado de los riesgos financieros asumidos por los sistemas económicos que acompañaban a los desarrollos industriales, la fábrica condujo también a los trabajadores a la amenaza constante del despido.

El sistema de fábricas triunfó después de una gran resistencia por parte de los gremios ingleses y de los artesanos, que veían con claridad la amenaza sobre sus ingresos y forma de vida. En la fabricación de mosquetes, por ejemplo, los armeros lucharon contra el uso de partes intercambiables y la producción en serie de rifles. Sin embargo, el sistema de fábricas se convirtió en una institución básica de la tecnología moderna, y el trabajo de hombres, mujeres y niños se convirtió en otra mera mercancía dentro del proceso productivo. El montaje final de un producto (ya sea una segadora mecánica o una máquina de coser) no es el trabajo de una persona, sino el resultado de un sistema integrado y colectivo. Esta división del trabajo en operaciones, que cada vez se especificaba más, llegó a ser la característica determinante del trabajo en la nueva sociedad industrial, con todas las horas de tedio que esto supone.

Aceleración de las innovaciones

Al aumentar la productividad agrícola y desarrollarse la ciencia médica, la sociedad occidental llegó a tener gran fe en lo positivo del cambio tecnológico, a pesar de sus aspectos menos agradables. Algunas realizaciones de ingeniería como la construcción del canal de Suez, el canal de Panamá y la torre Eiffel (1889) produjeron orgullo y, en gran medida, asombro. El telégrafo y el ferrocarril interconectaron la mayoría de las grandes ciudades. A finales del siglo XIX, la bombilla (foco) inventada por Thomas Alva Edison comenzó a reemplazar a las velas y las lámparas. En treinta años todas las naciones industrializadas generaban potencia eléctrica para el alumbrado y otros sistemas.

Algunos inventos del siglo XIX y XX, como el teléfono, la radio, el automóvil con motor y el aeroplano sirvieron no sólo para mejorar la vida, sino también para aumentar el respeto universal que la sociedad en general sentía por la tecnología. Con el desarrollo de la producción en serie con cadenas de montaje para los automóviles y para aparatos domésticos, y la invención aparentemente ilimitada de más máquinas para todo tipo de tareas, la aceptación de las innovaciones por parte de los países más avanzados, sobre todo en Estados Unidos, se convirtió no sólo en un hecho de la vida diaria, sino en un modo de vida en sí mismo. Las sociedades industriales se transformaron con rapidez gracias al incremento de la movilidad, la comunicación rápida y a una avalancha de información disponible en los medios de comunicación.

Hechos negativos.

La I Guerra Mundial y la Gran Depresión forzaron un reajuste de esta rápida explosión tecnológica. El desarrollo de los submarinos, armas, acorazados y armamento químico hizo ver más claramente la cara destructiva del cambio tecnológico. Además, la tasa de desempleados en todo el mundo y los desastres provocados por las instituciones capitalistas en la década de 1930 suscitaron en algunos sectores la crítica más enérgica sobre los beneficios que resultaban del progreso tecnológico.

Con la II Guerra Mundial llegó el desarrollo del arma que desde entonces constituye una amenaza general para la vida sobre el planeta: la bomba atómica. El gran programa para fabricar las primeras bombas atómicas durante la guerra, el Proyecto Manhattan, fue el esfuerzo tecnológico más grande y más caro de la historia hasta la fecha. Este programa abrió una época no sólo de armamento de destrucción en masa, sino también de ciencia de alto nivel, con proyectos tecnológicos a gran escala, que a menudo financiaban los gobiernos y se dirigían desde importantes laboratorios científicos. Una tecnología más pacífica surgida de la II Guerra Mundial (el desarrollo de las computadoras, transistores, electrónica y las tendencias hacia la miniaturización) tuvo un efecto mayor sobre la sociedad (véase Microprocesador). Las enormes posibilidades que se ofrecían se fueron convirtiendo rápidamente en realidad; esto trajo consigo la sustitución de la mano de obra por sistemas automatizados y los cambios rápidos y radicales en los métodos y prácticas de trabajo.

Durante las últimas décadas, algunos observadores han comenzado a advertir sobre algunos resultados de la tecnología que también poseen aspectos destructivos y perjudiciales. De la década de 1970 a la de 1980, el número de estos resultados negativos ha aumentado y sus problemas han alcanzado difusión pública. Los observadores señalaron, entre otros peligros, que los tubos de escape de los automóviles estaban contaminando la atmósfera, que los recursos mundiales se estaban usando por encima de sus posibilidades, que pesticidas como el DDT amenazaban la cadena alimenticia, y que los residuos minerales de una gran variedad de recursos industriales estaban contaminando las reservas de agua subterránea. En las últimas décadas, se argumenta que el medio ambiente ha sido tan dañado por los procesos tecnológicos que uno de los mayores desafíos de la sociedad moderna es la búsqueda de lugares para almacenar la gran cantidad de residuos que se producen. Véase Lluvia ácida; Contaminación atmosférica; Conservación; Ecología; Capa de ozono; Lluvia radiactiva. Los problemas originados por la tecnología son la consecuencia de la incapacidad de predecir o valorar sus posibles consecuencias negativas. Se seguirán sopesando las ventajas y las desventajas de la tecnología, mientras se aprovechan sus resultados.

Logros y beneficios tecnológicos

una existencia civilizada. Gracias a ello, Dejando a un lado los efectos negativos, la tecnología hizo que las personas ganaran en control sobre la naturaleza y construyeran incrementaron la producción de bienes materiales y de servicios y redujeron la cantidad de trabajo necesario para fabricar una gran serie de cosas. En el mundo industrial avanzado, las máquinas realizan la mayoría del trabajo en la agricultura y en muchas industrias, y los trabajadores producen más bienes que hace un siglo con menos horas de trabajo. Una buena parte de la población de los países industrializados tiene un mejor nivel de vida (mejor alimentación, vestimenta, alojamiento y una variedad de aparatos para el uso doméstico y el ocio). En la actualidad, muchas personas viven más y de forma más sana como resultado de la tecnología.

En el siglo XX los logros tecnológicos fueron insuperables, con un ritmo de desarrollo mucho mayor que en periodos anteriores. La invención del automóvil, la radio, la televisión y teléfono revolucionó el modo de vida y de trabajo de muchos millones de personas. Las dos áreas de mayor avance han sido la tecnología médica, que ha proporcionado los medios para diagnosticar y vencer muchas enfermedades mortales, y la exploración del espacio (véase Astronáutica), donde se ha producido el logro tecnológico más espectacular del siglo: por primera vez los hombres consiguieron abandonar y regresar a la biosfera terrestre.

Alternativas propuestas

El concepto denominado tecnología apropiada, conveniente o intermedia se acepta como alternativa a los problemas tecnológicos de las naciones industrializadas y, lo que es más importante, como solución al problema del desequilibrio social provocado por la transferencia de tecnologías avanzadas a países en vías de desarrollo. Se dice que el carácter arrollador de la tecnología moderna amenaza a ciertos valores, como la calidad de vida, la libertad de elección, el sentido humano de la medida y la igualdad de oportunidades ante la justicia y la creatividad individual. Los defensores de este punto de vista proponen un sistema de valores en el que las personas reconozcan que los recursos de la Tierra son limitados y que la vida humana debe reestructurarse alrededor del compromiso de controlar el crecimiento de la industria, el tamaño de las ciudades y el uso de la energía. La restauración y la renovación de los recursos naturales son los principales objetivos tecnológicos.

Además se ha argumentado que, como la sociedad moderna ya no vive en la época industrial del siglo XIX y principios del XX (y que la sociedad postindustrial es ya una realidad), las redes complejas posibles gracias a la electrónica avanzada harán obsoletas las instituciones de los gobiernos nacionalistas, las corporaciones multinacionales y las ciudades superpobladas.

La tecnología ha sido siempre un medio importante para crear entornos físicos y humanos nuevos. Sólo durante el siglo XX se hizo necesario preguntar si la tecnología destruiría total o parcialmente la civilización creada por el ser humano.

Grandes inventores

Máquina de vapor


Máquina de vapor, dispositivo mecánico que convierte la energía del vapor de agua en energía mecánica y que tiene varias aplicaciones en propulsión y generación de electricidad. El principio básico de la máquina de vapor es la transformación de la energía calorífica del vapor de agua en energía mecánica, haciendo que el vapor se expanda y se enfríe en un cilindro equipado con un pistón móvil. El vapor utilizado en la generación de energía o para calefacción suele producirse dentro de una caldera. La caldera más simple es un depósito cerrado que contiene agua y que se calienta con una llama hasta que el agua se convierte en vapor saturado. Los sistemas domésticos de calefacción cuentan con una caldera de este tipo, pero las plantas de generación de energía utilizan sistemas de diseño más complejo que cuentan con varios dispositivos auxiliares. La eficiencia de los motores de vapor es baja por lo general, lo que hace que en la mayoría de las aplicaciones de generación de energía se utilicen turbinas de vapor en lugar de máquinas de vapor.

Historia

        El primer motor de pistón fue desarrollado por el físico e inventor francés Denis Papin y se utilizó para bombear agua. El motor de Papin, poco más que una curiosidad, era una máquina tosca que aprovechaba el movimiento del aire más que la presión del vapor. La máquina contaba con un único cilindro que servía también como caldera. Se colocaba una pequeña cantidad de agua en la parte inferior del cilindro y se calentaba hasta que producía vapor. La presión del vapor empujaba un pistón acoplado al cilindro, tras lo cual se eliminaba la fuente de calor de la parte inferior. A medida que el cilindro se enfriaba, el vapor se condensaba y la presión del aire en el exterior del pistón lo empujaba de nuevo hacia abajo.

        En 1698 el ingeniero inglés Thomas Savery diseñó una máquina que utilizaba dos cámaras de cobre que se llenaban de forma alternativa con vapor producido en una caldera. Esta máquina se utilizó también para bombear agua, igual que la máquina llamada motor atmosférico desarrollada por el inventor británico Thomas Newcomen en 1705. Este dispositivo contaba con un cilindro vertical y un pistón con un contrapeso. El vapor absorbido a baja presión en la parte inferior del cilindro actuaba sobre el contrapeso, moviendo el pistón a la parte superior del cilindro. Cuando el pistón llegaba al final del recorrido, se abría automáticamente una válvula que inyectaba un chorro de agua fría en el interior del cilindro. El agua condensaba el vapor y la presión atmosférica hacía que el pistón descendiera de nuevo a la parte baja del cilindro. Una biela, conectada al eje articulado que unía el pistón con el contrapeso, permitía accionar una bomba. El motor de Newcomen no era muy eficiente, pero era lo bastante práctico como para ser utilizado con frecuencia para extraer agua en minas de carbón.

        Durante sus trabajos de mejora de la máquina de Newcomen el ingeniero e inventor escocés James Watt desarrolló una serie de ideas que permitieron la fabricación de la máquina de vapor que hoy conocemos. El primer invento de Watt fue el diseño de un motor que contaba con una cámara separada para la condensación del vapor. Esta máquina, patentada en 1769, redujo los costos de la máquina de Newcomen evitando la pérdida de vapor producida por el calentamiento y enfriamiento cíclicos del cilindro. Watt aisló el cilindro para que permaneciera a la temperatura del vapor. La cámara de condensación separada, refrigerada por aire, contaba con una bomba para hacer un vacío que permitía absorber el vapor del cilindro hacia el condensador. La bomba se utilizaba también para eliminar el agua de la cámara de condensación.

        Otro concepto fundamental de las primeras máquinas de Watt era el uso de la presión del vapor en lugar de la presión atmosférica para obtener el movimiento. Watt diseñó también un sistema por el cual los movimientos de vaivén de los pistones movían un volante giratorio. Esto se consiguió al principio con un sistema de engranajes y luego con un cigüeñal, como en los motores modernos. Entre las demás ideas de Watt se encontraba la utilización del principio de acción doble, por el cual el vapor era inyectado a un lado del pistón cada vez para mover éste hacia adelante y hacia atrás. También instaló válvulas de mariposa en sus máquinas para limitar la velocidad, además de reguladores que mantenían de forma automática una velocidad de funcionamiento estable.

        El siguiente avance importante en el desarrollo de máquinas de vapor fue la aparición de motores sin condensación prácticos. Si bien Watt conocía el principio de los motores sin condensación, no fue capaz de perfeccionar máquinas de este tipo, quizá porque utilizaba vapor a muy baja presión. A principios del siglo XIX el ingeniero e inventor británico Richard Trevithick y el estadounidense Oliver Evans construyeron motores sin condensación con buenos resultados, utilizando vapor a alta presión. Trevithick utilizó este modelo de máquina de vapor para mover la primera locomotora de tren de todos los tiempos. Tanto Trevithick como Evans desarrollaron también carruajes con motor para carretera.

        Por esta época el ingeniero e inventor británico Arthur Woolf desarrolló las primeras máquinas de vapor compuestas. En estas máquinas se utiliza vapor a alta presión en un cilindro y cuando se ha expandido y perdido presión es conducido a otro cilindro donde se expande aún más. Los primeros motores de Woolf eran del tipo de dos fases, pero algunos modelos posteriores de motores compuestos contaban con tres o cuatro fases de expansión. La ventaja de utilizar en combinación dos o tres cilindros es que se pierde menos energía al calentar las paredes de los cilindros, lo que hace que la máquina sea más eficiente.

THOMAS SAVERY (1650-1716)

Poco sabemos de su vida, lo único que se sabe de él con certeza es que era director de minas y que en 1698 construyó la primera máquina en la que se empleaba el vapor de agua como fuerza motriz. Ésta servía para extraer el agua de las minas y es la primera que funcionó de manera industrial, pero era muy complicada y fúe perfeccionada en primer lugar por Denis Papin y después por Newcomen, con el que Savery se asoció. Los datos referentes al nuevo invento fueron publicados en la obra Miner´s friend.

THOMAS NEWCOMEN (1633-1729)

Nació en Darthmon (Devón). En 1698 se asoció con el ingeniero Thomas Savery, el que ya había construido una máquina de vapor y había obtenido varias patentes.
En 1705 creó un motor con John Kay, inventor inglés. Este motor que utilizaba la presión atmosférica y el vapor de agua a baja presión fue aceptado para bombear agua en la mayor parte de Europa. Ya en 1725 fue perfeccionada por Newcomen. Ésta máquina se utilizaba para el achicamiento de agua de las minas, y fue usada por primera vez en 1712, hay que destacar que dicha máquina no utilizaba vapor sobrecalentado ni alta presión y además el pistón del cilindro se movía verticalmente. La patente fue exportada a Norteamérica en 1755. Posteriormente James Watt se encargaría de aumentar su eficacia.

JAMES WATT (1736-1819)

Era un mecánico de precisión que trabajaba en la universidad de Glasgow. El escaso rendimiento de la máquina de vapor de Thomas Newcomen (ideada en 1712, utilizada para bombear el agua de las minas) se debió a su deficiente hermetismo y a que los cilindros se tenían que hacer pasar alternativamente de zonas altas a bajas. Watt descubrió que el cilindro se tenía que mantener a alta temperatura para un mayor rendimiento. Lo consiguió por la licuefacción del vapor en el condensador. En 1776 entró en servicio su primera máquina de vapor, de doble acción, con un consumo de carbón menor que en la máquina de Newcomen.

THOMAS ALVA EDISON

Pese a carecer de estudios, Edison fue un inventor nato. Antes de convertir la noche en día con la luz eléctrica en su laboratorio de Menlo Park, ya había perfeccionado la telegrafía e inventado el primer micrófono moderno y la primera "máquina parlante".

Corría el año 1877, y por entonces Charles Cros desarrollaba en Francia una "máquina parlante", cuando en su laboratorio de Menlo Park, Thomas Alva Edison estaba a punto de construir un emisor telegráfico. La telegrafía había sido un día su negocio, su trabajo, pues había ejercido como telegrafista en Nueva York e introducido numerosas mejoras en el aparato, pero de eso hacía mucho tiempo, más de 11 años.

Su "aparato capaz de almacenar palabras" le había proporcionado en 1868 su primera patente, y durante el trabajo en un nuevo y mejorado emisor telegráfico se le ocurrió una idea. Tenía que ser posible construir una máquina de hablar. Una máquina capaz de reproducir sonidos y tonos. "Tenía que ser posible -le dijo poco después a uno de sus colaboradores- grabar sobre cera con una aguja las oscilaciones del sonido. Si después se guiaba una aguja igual sobre la plancha de cera, las estrías grabadas tenían que volver a producir las mismas oscilaciones y la aguja debía reproducir los mismos tonos grabados con la primera."

Edison perfiló un tosco diseño de ese aparato y se lo entregó a su mejor mecánico con el ruego de construirlo lo más deprisa posible. El mecánico trajo el prototipo justo 30 horas después. A cambio recibió de Edison la cantidad de 18 dólares. Era un aparato de cilindros que había que girar con una manivela. El primer texto registrado "fonográficamente" fue el primer verso de una poesía infantil entonces muy de moda, recitada por el propio Edison: "Mary had a little lamb" ("María tiene un corderito"). Las ondas sonoras hicieron vibrar aquella aguja, cuyas oscilaciones se imprimieron sobre una plancha colocada sobre un cilindro.

Los periódicos se hicieron amplio eco de este fonógrafo, y el 19ª presidente de los Estados Unidos de América, Rutherford Birchard Hayes, invitó al inventor con su aparato. Los dos hombres "disfrutaron del fonógrafo", informaron los periódicos poco después. Naturalmente no faltaron desconfiados y, de hecho, algunos catedráticos y científicos todavía seguían considerándolo años después un "maldito embustero, que ejecuta trucos de ventrílocuo".

Nació el 11 de Febrero de 1847 en Milan, Ohío. No se sabe con seguridad si acudió a la escuela 4 meses, 7 o 1 año. De lo que no cabe duda es de que a los 12 años se convirtió en mozo de recados del ferrocarril. A los 15 era ya telegrafista auxiliar y algunos años después editaba un pequeño boletín que imprimía durante el viaje, en el tiempo que le dejaba libre su labor como telegrafista.

A los 19 años emigró a Nueva York y siguió trabajando durante un tiempo como telegrafista. Una serie de mejoras y patentes le permitieron independizarse. La primera patente le fue concedida en 1868. Su invención del micrófono de granos de carbón contribuyó decisivamente a facilitar la telefonía. Esa patente supuso además una contribución decisiva al éxito de los teléfonos de Bell, aquella empresa que él compró.

Entretanto había montado un gran laboratorio en Menlo Park y había conseguido algunos colaboradores que seguían desarrollado sus inventos, pues él nunca les dedicó más tiempo que el necesario para elaborar los detalles. En efecto, unos de sus rasgos más destacados era que cuando alcanzaba una meta ya tenía puestos los ojos en la siguiente.

Edison incorporó mejoras substanciales a la máquina de escribir, desarrolló, independientemente de otros, uno de los primeros aparatos de impresión de películas y su correspondiente aparato de proyección. Pero todo esto eran jalones de un camino, al final del cual brillaba la lámpara de filamentos de carbón.

Corría el año 1878, cuando Edison, tras una serie de experimentos previos, se concentró en el desarrollo de una lámpara incandescente realmente utilizable.

El funcionamiento de la lámpara incandescente se basa en un sencillo principio. Cuando un material opone resistencia al paso de la energía eléctrica genera calor. En cuanto la materia se calienta y comienza a ponerse incandescente, emite claridad, luz. Así que se trataba de desarrollar un aparato que emitiese luz durante el mayor tiempo posible y con la mayor regularidad posible.

El sistema en sí no era ninguna novedad. Ya a comienzos del siglo XIX, sir Humphry Davy había inventado el arco voltaico de carbón, y en 1870 había una serie de lámparas voltaicas basadas en dicho invento, para faros, edificios públicos y espacios abiertos. Edison se interesó por esa luz: "Era demasiado grande y demasiado deslumbrante. Lo que nosotros deseábamos -dijo- eran lámparas más pequeñas capaces de ser distribuidas en los hogares, de manera análoga a la luz de gas".

Uno de los predecesores de Edison, sir Joseph Swan, ya había desarrollado alrededor de 1850 una lámpara de filamento incandescente. En ella, Swan había echo pasar una corriente eléctrica a través de un trozo de carbón o resistencia de alambre, calentándolo hasta ponerlo al rojo blanco. Para proteger el filamento incandescente, había introducido éste dentro de una ampolla de cristal de la que se había bombeado el aire hasta hacer el vacío. Sin embargo, estas lámparas sólo ardían durante escaso minutos y resultaban excesivamente caras.

Edison fundó entonces la Edison Light Company y empezó a desarrollar la lámpara incandescente. En el curso de sus investigaciones se puso de manifiesto que todos los metales fundían porque las intensidades de corriente que deseaba utilizar eran demasiado elevadas. Sin embargo, optó por aceptar la explicación de que los filamentos incandescentes eran demasiado débiles. Había que encontrar un filamento incandescente que no se fundiera y produjese el mismo efecto. En su laboratorio mezcló carbón, alquitrán y hollín de lámpara hasta conseguir un filo filamento, que colocó en una ampolla de cristal. Cuando conectó la corriente, la lámpara desprendió una luz clara y uniforme. Pero se quemó tan deprisa como los filamentos de metal.

Después hizo carbonizar un hilo de algodón hasta convertirlo en un filamento incandescente de carbón. Fue una empresa difícil, porque la mayoría de las veces esos hilos de coser de algodón no se apagaban en la forma requerida. Tres días después ya había conseguido unos cuantos hilos de algodón.

El 21 de Octubre de 1878 el hilo, carbonizado y doblado hasta adoptar la forma de una horquilla, fue encerrado dentro de una ampolla de cristal, de la que había extraído el aire con una bomba. Llegados a este punto cedámosle la palabra al propio inventor: "Introdujimos el hilo en una ampolla de cristal, de la que había sacado el aire con una bomba hasta obtener un vacío de una millonésima de atmósfera. Acto seguido la lámpara fue herméticamente sellada, retirada de la bomba de aire y conectada a la corriente. ¡Se encendió!

"Después de pasarnos unos minutos con el alma en vilo, medimos rápidamente la resistencia. Era de 275 ohmios. Esto nos bastó. Entonces nos sentamos y contemplamos la lámpara. Queríamos saber cuanto tiempo ardería. Cuanto más tiempo permanecía incandescente más caíamos bajo su hechizo. Ninguno de nosotros era capaz de irse a dormir y estuvimos 40 horas enteras sin pegar ojo. Ardió durante unas 45 horas, y entonces me di cuenta de que la lámpara incandescente utilizable en la práctica había visto la luz.

Yo sabía con seguridad que si esa primitiva lámpara experimental brillaba 45 horas, sería tarea sencilla fabricar otra capaz de arder 100 ó incluso 1.000 horas. Hasta ese momento había gastado más de 40.000 dólares en mis ensayos con la luz."

Edison había alcanzado nuevamente un objetivo parcial y no vaciló en ir más allá y conseguir el objetivo que perseguía en última instancia: "Llevar el alumbrado eléctrico a todos los hogares."

Para ello tenía que encontrar un material tan consistente como el hilo de algodón, pero más fácil de obtener. Comenzó la gran búsqueda. De nuevo Edison estuvo firmemente convencido de que acabaría dando con el apetecido material: "En algún lugar del gran taller de Dios hay una madera con fibras casi geométricamente paralelas y prácticamente sin médula, que permitía cortar tiras óptimas."

Buscó y buscó y al final la halló bajo la forma de un abanico japonés hecho de tiras de bambú. Entonces se fabricaron lámparas incandescentes y en la noche de S.Silvestre del año 1880 Edison hizo colgar en su laboratorio, y en el jardín que rodeaba Menlo Park, 50 lámparas e insertó anuncios en la prensa invitando a los habitantes de Nueva York a que acudieran a ver el espectáculo. Acudieron miles y un periodista informó: "El lucero vespertino no era Venus, sino las lámparas incandescentes de Edison."

Ahora Edison se enfrentó a un reto todavía mayor. Tenía que construir una central eléctrica y tender líneas para demostrar que podía abastecer de luz eléctrica a toda Nueva York. Tras entrevistarse con los expertos y técnicos municipales, la ciudad dio la aprobación para construir una central eléctrica en una vieja casa de Pearl Street y, a partir de allí, tener líneas por la parte baja de Manhattan.

A lo largo de los dos años siguientes desplegó una actividad frenética. Mientras las columnas de líneas avanzaban desde Pearl Street hacia los 85 "clientes de prueba", para abastecer sus 400 puntos de alumbrado con tomas de energía, proseguía la construcción de la central eléctrica. Edison inauguró una fábrica de lámparas, se idearon accesorios y se desarrollaron instrumentos de lectura directa.

Expertos banqueros con buen olfato para los negocios le prestaron 300.000 dólares. Se construyeron 6 dínamos, cada una de las cuales generaba 100 kilovatios de potencia, y seis máquinas de vapor que fueron acopladas directamente a las dínamos.

El 4 de septiembre de 1882 comenzó a girar la gran dínamo. La corriente fluyó por la línea de 22 Km. de longitud y en las 85 casas se encendieron de golpe 400 lámparas, con una luz apacible, clara pero no deslumbrante. Fue la gran eclosión. De repente todas las casas de los alrededores desearon contar con esa energía e instalaciones de lámparas. Pronto ardieron 10.000 lámparas incandescentes en Nueva York.

Thomas Alva Edison había convertido la noche en día, le había dado al mundo la posibilidad de estudiar, trabajar y formarse en los períodos de oscuridad. La gran obra estaba concluida y todos los demás inventos de Edison, ya se trate del tren con propulsión eléctrica, del acumulador Edison, de la hélice Edison o de cualquiera de sus 2000 inventos, éste fue el más grande porque abrió nuevos horizontes a la humanidad. Esta primera compañía pública para abastecer de electricidad al mundo, creada y dirigida por Edison en el año 1882, hizo historia.

Cuando en 1908 llegó al mercado el modelo D del "fonógrafo" de Edison, denominado más tarde gramófono, se pudieron oír en casi cada hogar americano, y después en todo el mundo, las voces de los artistas famosos.

La disputa de si corresponde al germano-americano Goebel o a Edison la prioridad en la invención de la lámpara incandescente, quedó resuelta, porque Edison había contribuido a la generalización de la iluminación eléctrica mediante sus decisivos inventos.

Thomas Alva Edison murió el 18 de Octubre de 1931 en West Orange, Nueva Jersey.

NIKOLAUS OTTO (1832-1891)

Ingeniero alemán (Holzhausen 1832-Colonia 1891). Desde 1854 se interesó por el motor de gas, e hizo construir un primer modelo en Colonia (1863).
En 1876 construyó el primer motor de gran velocidad de régimen, que funcionaba según el ciclo de cuatro tiempos, cuya teoría había expuesto Beau de Rochas en 1862.
Este motor iba provisto de un regulador centrífugo para limitar la velocidad máxima y de una distribución por válvulas laterales.

'Inventos e inventores'

HENRY FORD (1864-1947)



Ford convirtió al automóvil en un objeto cotidiano, "democratizó", en cierta forma, su

uso y fue el gran promotor de las clases medias en su país

Henry Ford construyo un coche para la gran multitud...tan barato que ningún hombre

seria incapaz de tenerlo. El resultado fue un auto accesible, una empresa con altos

salarios, y un impulso a la naciente clase media norteamericana. Eran las primeras

décadas del siglo. Nada mal para un autócrata. Sin embargo, se opuso violentamente a

las organizaciones laborales, quienes, según dijo, "Son la peor cosa que ha paralizado al

mundo".

Lee Iacocca cuenta, cuando era su jefe en la planta de Detroit:

"El jefe era un genio y un excéntrico. No era un príncipe en sus actitudes sociales y

políticas, pero la marca de Henry Ford en la historia es casi increíble. En 1905, cuando

50 compañías se iniciaban en el negocio de los autos, los patrocinadores en la nueva

Ford Motor Co. insistían en que la mejor manera de maximizar las ganancias, era

construyendo un auto para los ricos.

Pero Ford, de raíces agrarias modestas de Michigan, pensaba que los chicos que hacían

los autos debían tener la posibilad de comprarse uno para ellos, de tal manera que

también pudieran ir a dar una vuelta el domingo tarde. Con su forma de ser típica, en

lugar de escuchar a sus patrocinadores, Ford se deshizo de ellos. Esto probó ser apenas

el primer movimiento en una cruzada que haría de él el padre de la industria americana

del siglo 20. Cuando el primer Modelo T, negro, rodó en 1908, fue aclamado como "el

auto de todos los hombres de América"-elegante en su simplicidad y la máquina de los

sueños, no solo para los ingenieros sino para los hombres que lo mercadeaban también-.

"Ford instituyó la producción industrial masiva, pero lo que realmente le importaba era

el consumo masivo. Inventó el sistema de franquicia de ventas y auto servicios.

"Ford 'El hombre del camino' llegó a ser familiar en la campiña americana. Para 1912,

tenía 7.000 vendedores a lo largo del país. Trabajó asegurándose de que la

infraestructura automotora se desarrollara al mismo tiempo que los autos. Impulsó las

estaciones de gasolina por todas partes, y realizó una campaña para tener mejores

caminos; los que eventualmente se convirtieron en el sistema de autopistas

interestatales, que aún son la envidia del mundo".

De alguna manera Ford llegó a ser prisionero de su propio éxito. Murió en su cama en la

mansión Fair Lane durante un apagón causado por una tormenta en la primavera de

1947 a la edad de 83 años.

Iacocca recuerda a aquel Henri Ford que dejó a su familia a la edad de 16 años y

recorrió ocho millas para encontrar su primer trabajo en un almacén de máquinas en

Detroit.

Para entonces, solo 2 de 8 americanos vivían en las ciudades. Y para la Segunda Guerra

Mundial, esa cifra se duplicaría y "el permisible Modelo T, fue una razón para eso. La

gente se volcó a los trabajos de Detroit y si ellos trabajaban en una de las fábricas de

Henry, ellos podían adquirir uno de sus autos -era un círculo vicioso, y él era el maestro

de la argolla- Al tiempo que la producción del Modelo T cesó, se habían vendido más

de 15 millones de autos- más de la mitad de la producción mundial.

"La gran fortaleza de Ford fue el proceso de manufactura. En 1914, la primera cinta

trasportadora podía remover un auto cada 93 minutos. El mismo año duplicó el salario

por hora de los trabajadores y redujo en una hora el día de trabajo. El Wall Street

Journal llamó a ese plan un crímen económico"

Para 1920, la compañía había llegado a ser tan solvente y autosuficiente que controlaba

plantaciones de caucho en Brasil, una flota de barcos, un ferrocarril, 16 minas de

carbón, miles de acres de bosques madereros y minas de acero en Michigan y

Minessota.

Biografía.

Nace cerca de Dearaborne, Michigan el año 1864.

1879-1902: Trabaja en tiendas de máquinarias y construye motores para autos.

1903: Crea la Ford Motor.

1908: Debut del Modelo T, éxito instantáneo.

1913-14: Introduce el sistema ensamblaje.

1918: Pierde, por muy poco, la campaña para senador de Estados Unidos.

1936: Establece la Fundación Ford.


1941: Con desagrado acepta la presencia de la Unión de trabajadores en la Ford.


Muere el 7 de abril de 1947, en Fair Lane.