Invasores y colonizadores griegos y cartagineses

Historia universal. Griegos y cartagineses en españa. Imperialismo. Colonizaciones

  • Enviado por: Antonio López Heredia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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HISTORIA ANTIGUA DE ESPAÑA. 98/99.

TEMA III. INVASORES Y COLONIZADORES ( 2 ): GRIEGOS

Y CARTAGINESES.

LOS GRIEGOS .

Acción de los griegos en la Península posterior a los fenicios, no antes del siglo VI. Los fenicios parece que dominaban en el Mediterráneo sur y los griegos en el norte, en la zona de cataluña, donde existen los únicos poblamientos griegos comprobados, y comercialmente en toda la costa este y sureste.

La acción inicial del contacto fue fundamentalmete focense, por los mismos grupos procedentes de Focea que habían fundado Massalia ( Marsella) como su principal base en el arco norte del Mediterráneo occidental.

En las fuentes clásicas se hallan referencias poco concretas de implantaciones en la costa del País Valenciano y en la costa andaluza, en las proximidades de Málaga ( Malaka). Pero no más. La inexistencia de monedas propias- típicas de toda verdadera ciudad griega- y el vacío de restos maeriales permite sospechar que se trataría de factorías muy pequeñas.

Incluso en la costa mediterránea , hallazgos recientes nos indicarían que se trata de existencia de comercio fenicio y no griego en las primeras etapas, siglos VII-V. Se trata de los yacimientos de los Saladares de Orihuela, y de Vinarragell en Burriana. En ambos casos se comprueba la presencia, en las fechas indicadas, de elementos cerámicos fencios, o fenicio-tartésicos mezclados con materiales indígenas de un Bronce muy tardío.

La colonización griega a nivel urbano se limita, dentro de las costas peninsulares, al litoral norte de Cataluña, en el Ampurdán. Se trata de la continuación de las implantacions griegas en Provenza y el Languedoc actuales. Tenemos noticias de dos ciudades, una Rhode, de la que no sabemos mucho, pues tan sólo hace unos 20 años que se hallaron restos arqueológicos de ella - actual Roses-. Sabemos que la ciudad griega esta situada dentro de recinto fortificado de la Ciudadela, inmediata al pueblo de Roses.

Muy distinto es el caso de Emporion ( Ampurias ). aquí no se llegó a perder el recuerdo de la existencia de las ruinas, cuyos primeros estudios se realizaron durante los siglos XVIII-XIX. Desde principios de este siglo se han realizado amplias investigaciones, pudiéndose por ello trazar un esquema de lo que fue una ciudad colonial griega en nuestro país. No se sabe si los pobladores vinieron directamente de Focea o de Massalia ( Marsella ); la ciudad nació como una factoría islote. Estrabón, recogiendo noticias antiguas dice concretamente que " primero los focenses se establecieron en un islote que ahora llaman Palaia polis (ciudad vieja)". Este pueblecito que actualmente es Sant Martí d'Empuries, ha quedado modernamente unido a la costa. Rápidamente se creó un establecimiento en tierra firme ( Neápolis, o sea ciudad nueva), en contraposición a la antigua del islote. Los materiales de la ciudad nueva se datan del 580, en a ápoca de amplia expansión focense en el mediterráneo occidental.

Si el primer emplazamiento fue un islote, también la ciudad nueva tiene una topografía muy típica de los lugares coloniales: una zona costera entre dos ríos, el Fluvià y el Ter. Una especie de isla en cierto modo. Hoy en día la ciudad griega se puede ver casi completamente, pues se ha excavado de manera casi total. Pero lo que vemos ahora en la fase final de la ciudad, de la fase helenístico-romana y no inicial de su fundación. Se trata de una superficie rectangular, con el eje mayor paralelo a la línea de la playa, de unos 26.000 m2., con calles paralela en ambas direcciones que se cruzan en ángulo recto, sin llegar a alcanzar una regularidad absoluta. Las construcciones monumentales se reparten en dos áreas. En la parte central, donde se cruzan las dos calles principales, existe el ágora, roeada de edificios públicos, entre los que destaca el "stoa", un mercado porticado que sería uno de los centros de ventas. La otra zona monumental se halla emplazada en el extremo sur, junto a la muralla, y es el barrio de los templos. Ninguno de ellos alcanza proporciones destacadas ni parece haber sido especialmente notable. Las calles son estrechas y las casas, de dimensiones modestas.

La ciudad estaba rodeada por una potente muralla construida con grandes bloques, visible hoy día en algunas zonas del sector meridional.

En la evolución de Emporion observamos en primer lugar la densidad de los contactos marítimos con la madre Patria: los productos cerámicos griegos de los tipos más diversos y corrientes no faltan y aparecen sin interrupción demostrando la continuidad y la fuerza del comercio y de las navegaciones marítimas. Como era normal en todo centro griego de cierta categoría, Emporion acuñó moneda, tuvo ceca propia, igual que Rhode ( Roses), ambas fabricaron monedas de plata, con el sistema de dracma.

El impacto que produjeron ambas cecas de cara la mundo indígena en el proceso inicial de su introducción en la eonomía monetaria fue lo verdaderamente importante de la cuestión.

CARTAGINESES. EL IMPERIALISMO COMO CULMINACIÓN DE LAS COLONIZACIONES.

Por el tratado romano-cartaginés del año 348 a.C., se determinaron las áreas de predominio de los cartagineses y de los griegos en la península. En este tratado dólo se cita un punto de la costa SE., "Mastia" ( Cartagena ), que servía de límite a los territorios sobre los que opodían ejercer su influencia Cartago y Marsella. Tanto los griegos como los cartagineses no pretendían tener plazas en el interior, sólo en la costa para poder comerciar a través de ellas con los pueblos indígenas.

Tras la primera Guerra Púnica, los cartagineses habían perdido posesiones en Sicilia, Córcega y Cerdeña. Esto a los comerciantes de Cartago les afectaba enormemente, y por ello el interés por la península Ibérica pasó a ser mayor. La facción que logró dominar en Cartago, la familia Barca, de intereses militares y comerciales ya no veían la Península como unas cuantas plazas comerciales, sino como territorio que les proporcionara metales para pagar a sus mercenarios, necesitaban hombres para el ejército y para que trbajaran las minas. Todo esto podía proporcionarlo la expansión de sus dominios en España.

Así, Amílcar Barca vino a la Península con un ejército en el 237 a.C. y desembarcó en Cádiz. Se encontró una situación bastante precaria, pues desde la primera Guerra Púnica los cartagineses habían perdido influencia. Así, se vio obligado no sólo a volver, a dominar las antiguas zonas de influencia, sino también a ampliar los dominios cartagineses en la Península, si quería que la explotación de los recursos de ésta sirviera para fortalecer la posición de Cartago frente a Roma.

Se lanzó a una política de conquista en el S. y SE de la Península, controlando los distritos mineros de Sierra Morena y de la región actual de Cartagena. En la zona levantina, Amílcar extendió la influencia cartaginesa más allá de lo marcado en el tratado del año 348 a.C., convirtiendo en asentamiento cartaginés a Akra Leuke ( Alicante ). empleó tropas indígenas en sus guerras. En el año 231 a.C. los romanos enviaron una embajada a Amílcar para que explicar cuáles eran las intenciones de su política expansiva, a petición de Marsella, aliados de los romanos; en su respuesta, de sobra conocida, Amílcar dijo que Cartago debía obtener dinero para pagar las reparaciones de guerra impuestas por los romanos en el tratado de paz con que terminó la priemra Guerra Púnica. Los romanos al parecer se conformaron con esta explicación. Esta embajada romana fue la primera intervención oficial hecho por Roma en los asuntos de la Península Ibérica. Hasta la guerrra abierta en el año 218.

Amílcar obligaba a los indígenas, los explotaba, los sometía, lo que le obligaba a contínuas guerras contra ellos. Dos años después de la embajada romana, Amílcar moría cerca de la actual Elche en un encuentro armado con los indígenas.

Le sucede su yerno Asdrúbal, quien al contrario que amílcar, quiso atraerse a los indígenas al bando cartaginés por medio de maniobras diplomáticas, tratados de amistad e incluso por medio de su matrimonio con la hija de un jefe local. Esta política de paz consolidó los dominios cartagineses que Amílcar habái conseguido con la guerra. Asbrúbal pretendió crear en la Península un centro de poder que le permitiera una guerra ulterior contra Roma y que tuviera una cierta independencia política con respecto a Cartago. Por ello la fundación de " Carthago Nova " ( Cartagena), hecha por Asdrúbal. El otro hecho fue la extensión hacia el norte de la influencia cartaginesa, más allá del tratado del aó 348. Los griegos de Marsella fueron los más perjudicados, pues se firmó un nuevo tratado en el 226 a.C. que reconocía la influencia de los cartagineses hasta la desmbocadura del río Ebro.

La muerte de Asbrúbal, en el año 221 a.C. el mando del ejército pasó a Aníbal, hijo de Amílcar Barca, quien vuelve a la política miliarista de su padre. Veía inminente la guerra contra Roma y quería mantener bajo dominio cartaginés a los indígenas del S. y SE. y conseguir, mediante la guerra, que los de la meseta y de zonas no sometidas quedaran en situación de no poder atacar a los cartagineses. Además, las expediciones le proporcionaban mercenarios para su ejército y recursos económicos.

Aníbal hizo expediciones, cada año, al interior de la Península Ibérica, atravesó el Tajo y llegó hasta el Duero donde se enfrentó a los vacceos. Los planes de Aníbal para atacar a Roam necesitaban un pretexto, y éste fue el ataque a Sagunto, aliada de Roma. En este contexto, unos indígenas apoyaron a Roma , otros a Cartago. los romanos atrajeron a los pueblos de la costa, mientras que los cartagineses lograron hacer alizanzas con los del interior. Tras la toma de Sagunto, esto sería tomado como " casus belli " por los romanos y esto desencadenaría la Segunda Guerra Púnica que tuvo como consecuencia fundamental para la Península Ibérica el caer bajo el dominio romano.

CONSECUENCIAS DE LAS COLONIZACIONES.

Imitación de formas artísticas griegas y orientales, en el S. y zona Este de la Península.

Aparición de sistemas de escritura basados en los alfabetos fenicio y griego.

Cultivo de algunas plantas, ampliación del trabajo esclavo, nuevas técnicas de agricultura, artesanía ( torno alfarero se conoce en la Península hacia el V a.C.), perfeccionamiento en la técnica de extracción de minerales, estímulo en el establecimiento de ciudades con todas sus consecuencias.

Uso de la moneda acuñada, que pode a los indígenas en una economía monetaria.

Todo ello en zonas costeras del Sur y del Este y en el Valle del Guadalquivir, lo que hace que se consoliden o se desarrollen las organizaciones sociales. Por ejemplo Tartessos. Los contactos aceleraron el proceso.

La colonización cartaginesa fue muy diferente, pues explotó directamente los territorios, siendo en esto precursores de los romanos.

Por último decir que, aunque las colonizaciones significaron una explotación a los indígenas, posiblemente por su menos desarrollo, fueron también un elemento que contribuyó a afianzar en ciertas zonas de la Península formas de vida más avanzadas que las que existían en otras regiones. El efecto de las colonizaciones se haría sentir, por lo tanto, en las diferencias existentes en el desarrollo de las diversas regiones peninsulares a partir de entonces.