Integración andina

Iberoamérica. Bolivia. Colombia. Ecuador. Perú. Venezuela. Comunidad andina. Contexto histórico. Integración económica. Desarrollo económico

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-. CONTEXTO HISTÓRICO EN EL QUE NACEN LAS INICIATIVAS DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA.-

Las apuestas por la integración regional no son una corriente totalmente nueva en la historia económica, aunque han tomado mayor relevancia en la actualidad y sobre todo desde la finalización de la segunda guerra mundial, hecho que ha tenido gran relevancia en toda la humanidad y no sólo en los países que tomaron parte en la contienda. Es necesario realizar un análisis de la situación tras ese periodo negro para Europa occidental y Japón, que en general fueron los derrotados de la guerra, y la influencia que este acontecimiento tendría en la historia del mundo. Tras la guerra y como he dicho anteriormente hubo dos perdedores fundamentales: Europa occidental y Japón, aunque en el bando Europeo hubiese varias naciones en el bando supuestamente ganador y una en el perdedor, la realidad es que tras la guerra nos encontramos con una Europa occidental en ruinas que no entiende de ganadores y perdedores, la desolación y la quiebra económica eran comunes en Europa. Por otro lado asistimos al nacimiento de dos bloques económicos, sociales y políticos de orientación bien distinta, que marcaran el devenir de la historia hasta finales de los ochenta, será un periodo de cuarenta años de recelo entre los bloques nacientes y de tensión entre ambos, es el periodo más conocido como “guerra fría”. Tras la guerra USA se consolida como potencia hegemónica en uno de los bloques, el otro es el encabezado por la URSS, los primeros defienden una política económica basada en el libre mercado y su ajuste con una mínima actuación en temas de interés nacional como pueden ser la sanidad y la educación, el bloque comunista defiende el estado social, en el que el estado es el responsable de la regulación del mercado y de la ordenación de los recursos para la producción industrial. Pero las diferencias no sólo se están en materia de política económica, también la estructura social y política de los países es diferente y en muchos casos contraria. Esta situación es la que va a marcar la reconstrucción Europea y por extensión la que marcará el rumbo del mundo: Europa queda dividida en dos bloques enfrentados de un lado están los países alineados con Europa y de otro los países amparados bajo el paraguas soviético, Europa queda partida por la mitad, un ejemplo claro de esta división es Alemania que queda dividida, las consecuencia de esta división y la posterior reunificación Alemana aún no se pueden analizar de forma concreta. La reconstrucción de los países occidentales se lleva a cabo tras la implantación del plan Marshall mientras que los países orientales siguen políticas al estilo de la URSS. Es en este contexto en el que los movimientos de integración comienzan su desarrollo, en Europa se inician movimientos de cooperación económica entre los países occidentales en temas como el carbón el acero y la energía atómica que darán lugar posteriormente a la Comunidad Económica Europea y a la actual Unión Europea, en el bloque del este también se inician formulas de cooperación entre los países de corte socialista en el desaparecido COMECON.

Es indudable el marcado carácter político de los nuevos bloques, de un lado países más favorables al libre mercado, los países occidentales, del otro países que defienden al Estado como motor principal de la economía, los países del este.

En Iberoamérica y durante los años sesenta se inician también movimientos de cooperación regional, sobre todo al auspicio de la CEPAL, organización dependiente de las ONU y cuyo objetivo es promover el desarrollo industrial en los países Iberoamericanos. CEPAL en sus primeros trabajos, promovidos por Prebisch, apuesta por el desarrollo industrial promovido desde el Estado, fortaleciendo y desarrollando la industria en función de las necesidades de los países implicados en el esquema de integración, sin dejar sólo a las fuerzas del mercado el crecimiento y el desarrollo económico de los países Latinoamericanos. En este sentido hay que recordar lo ya dicho anteriormente y el mucho recelo existente entre los bloques antagónicos surgidos tras la SGM, este recelo hacia que USA rechazase cualquier movimiento que pudiese contemplar esquemas de integración en los que se aludía a la intervención estatal, aunque estos esquemas realmente no tuviesen nada o poco que ver con las ideas soviéticas, para USA permitir la implantación de esos modelos de desarrollo en países de su entorno, concretamente en Iberoamérica era meter el enemigo en casa, de hay que los Estados Unidos favoreciesen esquemas de integración basados en el libre mercado y la libertad de las fuerzas del mercado como generadores de crecimiento económico, nunca sabremos lo que estos modelos desarrollados en los primeros trabajos de la CEPAL podrían haber dado de si para el despegue de las economías de Iberoamérica. En resumen USA quería para Iberoamérica un modelo de integración como el que se llevaba a cabo en los países de Europa occidental, sin tener en cuenta las peculiaridades y el nivel de desarrollo de estos países, en realidad USA estaba más interesado en la protección de su sistema económico y sus esquemas políticos frente a su actual enemigo que en el desarrollo de los países a los que imponía su way of life. El respaldo económico de USA a esos programas basados en las recetas liberales pudo ser un factor decisivo en la adopción de los mismos por la mayoría de los esquemas de integración nacientes. Así nacen los primeros esquemas de integración en Iberoamérica y en Europa, y en este entorno nace también la Comunidad Andina. La historia sigue su curso, los movimientos de integración en principio funcionan más o menos correctamente, pero en el primer envite de la crisis del petróleo empiezan a manifestarse sus deficiencias, la recesión internacional no favorecía los intentos de integración, en estas circunstancias se llega a los años ochenta, con los países de Iberoamérica fuertemente dependientes del capital exterior, buscando la rentabilidad en los intereses y poco favorables a la inversión estable y a largo plazo.

Llegada la década de los ochenta la situación del mundo bipolar va a vivir momentos decisivos, USA lanza el definitivo órdago a la aparentemente boyante economía soviética. Estados Unidos promueve programas de potenciación de la carrera armamentística en todos los países de su órbita y al mismo tiempo desarrolla una campaña de venta de granos a crédito a la URSS, la URSS veía en esto una gran oportunidad ya que le permitía conseguir productos de primera necesidad aplazando el coste de esos productos y destinar recursos a la financiación de la política de armamentos, es la época del desarrollo de los programas de la “Guerra de las Galaxias”, denominada así por la proliferación de satélites artificiales con fines militares. Evidentemente la política llevada a cabo por los Estados Unidos necesitaba un sostén económico, esta financiación se obtuvo por la atracción de capitales externos subiendo los tipos de interés internos, lo que provoco una fuga masiva de los capitales invertidos en países de Iberoamérica, provocando en estos países una época de fuerte recesión, con altas tasas de inflación, incrementos en los tipos de interés, bajo crecimiento y encarecimiento del coste de la deuda externa, los países de Iberoamérica volvieron a cifras económicas de la década anterior en lo que se ha llamado la “década pérdida”. En esta situación internacional Estados Unidos en una hábil maniobra decide cancelar el programa de venta de granos a la URSS, el gran oso había caído en la trampa descuidando el sector agrícola, había confiado en exceso en la política de venta de granos a crédito americana que le permitía desarrollar un programa armamentístico similar o superior al desarrollado por Estados Unidos. La Unión Soviética se estaba desmoronando, era un gigante con los pies de barro al que Estados Unidos había derrotado, tras la quiebra económica vendrán acontecimientos que hacen visible la caída del bloque del este, estos acontecimientos son la caída del muro de Berlín y la unificación Alemana y las sucesivas revueltas en países del este que terminan con la caída de los dirigentes comunistas de los países del este. Estados Unidos había ganado la partida.

Antes de desarrollarse este programa Estados Unidos era el país hegemónico en la Tierra, era la gran potencia sin discusión, (hay que recordar que la mayoría de los analistas políticos no daban gran credibilidad a los datos procedentes del sector soviético), la ofensiva militarista no fue gratis para Estados Unidos ni para sus aliados, sus presupuestos de defensa se habían multiplicado de manera alarmante.

En esta situación la actuación de Estados Unidos se centro en la recuperación de la economía interior, para esa recuperación se necesitaba evidentemente financiación, para obtener esa financiación Estados Unidos comienza a elevar el tipo de interés y atraer así capitales que estaban invertidos en otros países, principalmente en Europa e Iberoamérica, la actuación de los Estados Unidos hizo temblar el sistema monetario europeo, provocando la tormenta monetaria en la que las monedas más apreciadas del sistema monetario europea fueron devaluadas, e incluso algunas de ellas se vieron forzadas a abandonar el SME, ésta crisis puso en serio peligro la Unión Monetaria Europea, en Iberoamérica la crisis fue tan grave o mayor que en Europa.

La crisis de los noventa comenzó en los mercados del sudeste asiático y rápidamente se extendió por Iberoamérica, las devaluaciones en las monedas no se hicieron esperar y los países Iberoamericanos recibieron la ayuda del FMI, como siempre condicionada al cumplimiento de una serie de políticas de corte liberal.

Actualmente Estados Unidos no es el país hegemónico que fue en el pasado, su papel actual es el de líder, que como tal no puede imponer su voluntad, sino que debe adaptarse e interpretar las necesidades y deseos del resto de países, en este sentido puede destacarse que recientemente USA anunció que estaba dispuesto a pagar la deuda que mantenía con la ONU, esto puede indicar un mayor respeto de los Estados Unidos para el resto del mundo. En esta nueva etapa hay tres grandes áreas de influencia política y económica como son:

  • Estados Unidos, que fue superpotencia y actualmente es el país que desempeña un papel de liderazgo.

  • Europa, que por medio de la Unión Europea ha conseguido por el momento poner fin a las luchas intestinas que la devoraban, aunque aparecen brotes localizados de nacionalismo que pueden poner en peligro el futuro de la Unión.

  • El sudeste asiático, en el que actualmente Japón es el país que lleva la voz cantante, pero en el que no hay que perder de vista a otro gran gigante con mil millones de habitantes, esta futura nueva potencia es China, país que ha conseguido algo que hace años parecía imposible: desarrollar una política de corte liberal en un país sin libertad individual. China es un país comunista al que Estados Unidos no ha impuesto un bloqueo económico como el que ha impuesto a Cuba, al contrario Estados Unidos promueve las inversiones de sus empresas en China mientras que condena las inversiones de otras empresas en Cuba, algo que en principio parece contradictorio, en este punto es necesario recordar que China tiene más de mil millones de habitantes.

  • Tres grandes bloques, ¿y el resto del mundo qué? ¿qué pasa con Iberoamérica y África?. Para estos países el mundo desarrollado tiene una serie de recetas de corte liberal, es decir apoyo económico a cambio de ajustes interiores y de apertura al exterior, receta muy similar a la que se aplicaba en los primeros momentos de la integración (años 60).

    Después de este rápido análisis a través de la historia internacional y de la actual situación económica mundial centrare mi análisis en lo acontecido desde la creación de la Comunidad Andina y su posterior desarrollo, analizando algunos datos económicos referentes al comercio de los países que conforman la Comunidad Andina.

    -. LA INTEGRACIÓN EN IBEROAMÉRICA, LA EXPERIENCIA ANDINA.-

    Como ya he dicho antes, en la década de los sesenta surgen diversas experiencias de integración económica en varias áreas del mundo, también en Iberoamérica, uno de los procesos de integración económica se produce en los países del entorno andino, este proceso se inicia en mayo de 1969 y cumple actualmente 30 años, el proceso de integración tiene las características de la mayoría de esos procesos en la década de los sesenta, el principal objetivo era la industrialización de los países que participaban en esos procesos potenciando la sustitución de las importaciones procedentes de países del exterior de los países participantes en la integración por productos del interior de esos países, favoreciendo así la industrialización en estos países.

    En ésta época el objetivo era uno: Industrializar los países que participaban en la integración, países que en su mayoría estaban industrializados en un nivel muy bajo.

    A este objetivo quedaban subordinados el resto de los sectores económicos del país, sobre todo la agricultura, sector en el que los países menos desarrollados eran más competitivos y mantenían niveles de exportación importantes. Las divisas obtenidas de la exportación se destinaban a financiar los procesos de modernización industrial en estos países, el problema de esta política fue el descuido en el que se dejó al sector agrícola, que no se benefició de sus ventajas para modernizarse y mejorar sus niveles de productividad.

    Los primeros pasos de éstas experiencias de integración fueron esperanzadores, durante la primera etapa que va desde los sesenta hasta principios de los setenta los procesos de integración presentaban resultados favorables en la mayoría de los casos.

    Este proceso favorable se vio truncado a mediados de los setenta en los que se produce la crisis del petróleo, los países de la OPEP deciden recortar su producción, lo que lleva aparejado un incremento del precio del crudo en los mercados internacionales, esta crisis del petróleo provoca una fuerte recesión de la economía a nivel internacional, los países adoptan políticas de protección de sus economías, estas políticas de protección perjudicaron a los países de Iberoamérica que vieron reducidos los flujos de divisas que financiaban sus procesos de industrialización. A ésta situación de caída de las exportaciones se une el incremento del tipo de interés de la deuda, los países Iberoamericanos que eran los principales deudores tuvieron que soportar esta subida de los tipos de interés, las políticas de ajuste, que no se coordinaron en los foros de integración, que se aplicaron tuvieron como resultado lo que se llama la “década pérdida”, los países Iberoamericanos vieron reducido su nivel económico al nivel de principio de la década, la integración era un instrumento para potenciar la coordinación de los países en los organismos internacionales, aumentando así el poder negociador de estos países frente a las potencias mundiales, pero a los primeros síntomas de crisis cada país desarrollo políticas unilaterales sin considerar la consecuencia de las mismas en la economía del resto de los países. Este incremento en el coste de la deuda vino acompañado de un racionamiento en el crédito internacional, receloso de las suspensiones de pagos de la deuda de estos países, estos dos factores propiciaron una fuerte crisis en los países de Iberoamérica, y provocó una ralentización en los procesos de integración iniciados en los sesenta. Actualmente y tras la crisis financiera que afecto a países del sudeste asiático, Rusia y Brasil, y a la que de nuevo se respondió con medidas unilaterales y poco consultadas con el resto de los países participantes en el proceso de integración, en la mayoría de los casos las medidas adoptadas por un país perjudicaban al vecino (devaluaciones competitivas y restricciones al comercio inter- regional), tras esta crisis los procesos de integración están tomando nuevos bríos, alentados por un entorno económico internacional estable y favorable para estos procesos de integración, el problema será la respuesta que se dé en el futuro a situaciones desfavorables.

    La coordinación de la política exterior es una de las mayores carencias en los procesos de integración, la ventaja de una posición unificada de los países integrados en un bloque económico es grande frente a la posición individual que pueden presentar cada uno de los países por separado, una postura unificada de los países de Iberoamérica representaría a más de trescientos millones de personas, es un potencial demasiado importante para agotarlo en disputas internas que serán aprovechadas desde el exterior para imponer posiciones poco favorables a los países Iberoamericanos, la unidad de acción frente a otros bloques económicos puede generar avances en el proceso de integración económica.

    Pero no conviene avanzar en el crecimiento económico a cualquier precio, no conviene descuidar los aspectos sociales de la integración, la educación, la sanidad y la cultura, así cono los temas de política laboral son elementos que usados correctamente permitirán avances en la integración, pero que si son descuidados pueden degenerar en problemas que pongan en peligro el proceso de regionalización. Es necesario informar a los empresarios y sindicatos sobre las ventajas del proceso de integración, así como de los aspectos económicos que deben respetarse en un proceso de convergencia económica, de la misma forma que es necesaria la promoción de la competitividad en las empresas mediante programas de modernización y formación de los trabajadores. Es necesaria la cooperación en campos de relevancia social (educación, sanidad, trabajo y finanzas), el avance en estas materias es necesario para favorecer el proceso de integración, evitando que las diferencias de cobertura sanitaria o educacional provoquen desplazamientos de población hacia las naciones con políticas sociales más avanzadas. El camino de la integración no puede hacerse a costa de los trabajadores, minando sus derechos para obtener ventajas en el coste de la mano de obra, en este punto es necesario recordar que la integración económica es un mecanismo para mejorar el nivel económico y de bienestar de los países que participan en ese proceso integrador, la mejora económica debe repartirse de forma que no se generen mayores desigualdades entre grupos sociales y entre países, para lo que es necesario articular mecanismos de reparto de la riqueza generada que compensen a los grupos sociales y a los países menos favorecidos por el proceso de integración, de lo contrario los países menos favorecidos por este procesos no se verán motivados a seguir en ese proceso, procesos del cual no deben quedar excluidos los países menos favorecidos. Para articular estos mecanismos de compensación es necesaria la coordinación de políticas económicas y fiscales, en este sentido los criterios de convergencia aplicados en la Unión Europea pueden ser un ejemplo a seguir por los países de la Comunidad Andina, adaptando esos criterios a la realidad económica de los países participantes en la integración, la reducción de la inflación es un objetivo fundamental para crear un entorno de estabilidad económica.

    Aparte de la necesaria coordinación en materia económica, existe un consenso generalizado por parte de todos los países participantes en el proceso de integración en asuntos referentes a la potenciación y el desarrollo del capital humano, es necesario desarrollar programas de formación para trabajadores y empresarios que permitan elevar el nivel competitivo y tecnológico de los países andinos, de esta forma los productos de esta región podrán competir en los mercados internacionales sin que el trabajador tenga que asumir esa competitividad con unos salarios ínfimos, tal y como esta ocurriendo en algunos países en los que la competitividad internacional se esta logrando a costa de los derechos de los trabajadores perjudicando no sólo a los países en los que esos derechos son vulnerados, también se perjudica a los trabajadores de otros países, al desplazarse la producción de las multinacionales a los países con ventaja en coste salarial, incluso cuando esa ventaja no respete los mínimos derechos de los trabajadores.

    No debemos olvidar tampoco la relevancia del entorno económico internacional en la marcha de los procesos de integración, el esfuerzo no corresponde sólo a los países participantes en el proceso integrador, es necesaria la apertura del primer mundo a los productos de países en vías de desarrollo, principalmente a los productos agrícolas, la política de contingentes utilizada por la Unión Europea supone un freno a los productos de Iberoamérica, la apertura de la Unión Europea a los productos de Iberoamérica no debería representar ningún peligro para el sector agrícola comunitario, la producción agrícola Iberoamericana responde en su mayoría a un esquema tropical, con menos variaciones climáticas que el clima europeo, esta diferencia climática permite que las producciones agrícolas Iberoamericanas sean en su mayoría complementarias con las producciones europeas.

    El desarrollo de los programas de integración, por tanto, depende de la capacidad y la voluntad política de los países participantes en el proceso, será necesaria la apertura del mundo a las economías en desarrollo.

    -. DATOS COMERCIALES DE LOS PAÍSES ANDINOS DURANTE LOS 30 AÑOS DE INTEGRACIÓN.-

    La siguiente tabla recoge los datos de las exportaciones de Bolivia, desglosados en exportaciones al resto de países de la Comunidad Andina y al resto del mundo, las exportaciones se reflejan en moneda corriente en miles de dólares, y se representan en el siguiente gráfico:

    El análisis que se puede realizar de estos datos cuenta con la limitación fundamental de una característica de los mismos, los datos reflejan la contabilidad en moneda corriente de las exportaciones, es decir, presentan el sesgo del tipo de cambio, las depreciaciones o apreciaciones ficticias de una moneda pueden hacer que la cantidad expresada no refleje la realidad de la economía del país, indicando mejoras económicas que no existen.

    De cualquier modo, la visión conjunta de los datos de los países andinos, aún con los sesgos que pueden tener por estar expresados en moneda corriente, permiten obtener una serie de rasgos que presentan los países andinos en su conjunto:

  • La mayoría de los países presentan el mismo esquema en la representación de los datos, crecimiento de las exportaciones hasta la década de los ochenta, a mediados de la década de los ochenta todos los países andinos muestran un profundo valle en las exportaciones, este frenazo en las exportaciones se corresponde con una recesión económica que provocó la década perdida, los datos muestran como afecto a los países ésta época de recesión, mientras que Bolivia y Venezuela se vieron profundamente dañados en esa década, los valles que presentan sus niveles de exportación son más profundos que en el resto de países, aparentemente el país menos afectado fue Colombia que muestra un mayor dinamismo, la tendencia en este país presenta un leve estancamiento en el nivel de exportaciones, del que posteriormente se recupera y crece fuertemente, al menos en términos reales.

  • De la misma forma se muestra la crisis financiera del 94, aunque su nivel es menor países como Bolivia se resintieron durante esta crisis y vieron como mermaba su nivel de exportaciones.

  • Un dato general, común a todos los países es el escaso nivel de comercio inter- regional, los porcentajes que este comercio representa frente al total son los siguientes:

    • Bolivia

    • Años

      Intra- comunitario/ total

      Años

      Intra- comunitario/ total

      1969

      1,9174%

      1984

      2,0005%

      1970

      2,1898%

      1985

      2,5050%

      1971

      6,8422%

      1986

      3,7946%

      1972

      4,1500%

      1987

      5,3899%

      1973

      2,6172%

      1988

      4,6030%

      1974

      5,2302%

      1989

      6,1035%

      1975

      3,8485%

      1990

      6,4955%

      1976

      3,3816%

      1991

      9,6764%

      1977

      1,5825%

      1992

      13,0048%

      1978

      2,1961%

      1993

      15,9678%

      1979

      2,5820%

      1994

      18,8328%

      1980

      4,1068%

      1995

      19,1560%

      1981

      4,5239%

      1996

      20,3708%

      1982

      3,8098%

      1997

      19,7523%

      1983

      2,9118%

      1998

      21,7609%

      • Colombia

      • Años

        Intra- comunitario/ total

        Años

        Intra- comunitario/ total

        1969

        6,2108%

        1984

        4,8403%

        1970

        7,0557%

        1985

        6,1369%

        1971

        9,0393%

        1986

        5,5079%

        1972

        8,2550%

        1987

        8,0602%

        1973

        6,8274%

        1988

        7,1236%

        1974

        8,2592%

        1989

        5,3898%

        1975

        11,3274%

        1990

        5,5101%

        1976

        10,5671%

        1991

        10,7452%

        1977

        12,2316%

        1992

        14,3443%

        1978

        10,1317%

        1993

        15,9841%

        1979

        12,6554%

        1994

        13,1997%

        1980

        9,8323%

        1995

        19,8479%

        1981

        15,4468%

        1996

        17,0086%

        1982

        14,6337%

        1997

        18,3707%

        1983

        5,9032%

        1998

        19,7379%

        • Ecuador

        • Año

          Intra- comunitario/ total

          Año

          Intra- comunitario/ total

          1969

          4,9309%

          1984

          2,2021%

          1970

          4,7486%

          1985

          2,5395%

          1971

          6,3418%

          1986

          1,9640%

          1972

          5,0620%

          1987

          4,7475%

          1973

          10,1803%

          1988

          8,0817%

          1974

          7,9107%

          1989

          7,7741%

          1975

          13,4802%

          1990

          6,9451%

          1976

          18,3645%

          1991

          7,1426%

          1977

          12,4213%

          1992

          5,8269%

          1978

          6,5680%

          1993

          9,6284%

          1979

          4,9086%

          1994

          10,3534%

          1980

          5,9355%

          1995

          8,2323%

          1981

          6,4164%

          1996

          8,7415%

          1982

          7,0822%

          1997

          12,0848%

          1983

          5,9308%

          1998

          13,0446%

          • Perú

          • Año

            Intra- comunitario/ total

            Año

            Intra- comunitario/ total

            1969

            1,8745%

            1984

            6,7007%

            1970

            1,8732%

            1985

            8,1682%

            1971

            2,3549%

            1986

            6,1797%

            1972

            2,0058%

            1987

            6,3396%

            1973

            2,9868%

            1988

            7,1279%

            1974

            3,1594%

            1989

            5,7065%

            1975

            3,2681%

            1990

            6,4604%

            1976

            3,8655%

            1991

            7,7534%

            1977

            4,3440%

            1992

            8,2138%

            1978

            7,5925%

            1993

            8,0461%

            1979

            9,5401%

            1994

            7,1113%

            1980

            8,3276%

            1995

            7,4437%

            1981

            8,6069%

            1996

            7,2075%

            1982

            8,2667%

            1997

            7,6345%

            1983

            4,3815%

            1998

            8,3022%

            • Venezuela

            • Año

              Intra- comunitario/ total

              Año

              Intra- comunitario/ total

              1969

              0,9673%

              1984

              2,1358%

              1970

              0,8153%

              1985

              1,6615%

              1971

              1,1588%

              1986

              1,8576%

              1972

              1,3332%

              1987

              2,0408%

              1973

              0,9252%

              1988

              2,2164%

              1974

              1,3514%

              1989

              2,3240%

              1975

              1,2498%

              1990

              2,7904%

              1976

              1,3471%

              1991

              3,1489%

              1977

              2,7685%

              1992

              4,6942%

              1978

              1,3191%

              1993

              6,7619%

              1979

              1,4265%

              1994

              8,5323%

              1980

              1,5904%

              1995

              10,7870%

              1981

              1,7652%

              1996

              7,5703%

              1982

              1,8280%

              1997

              9,2247%

              1983

              2,0832%

              1998

              11,4904%

              Las exportaciones de los países que pertenecen a la comunidad andina hacia el resto de sus socios presentan un dato muy claro, no ha alcanzado valores significativos hasta la década de los noventa, excepto Ecuador que presenta en esta década valores inferiores a los alcanzados en 1976, el resto de países ha alcanzado los porcentajes de comercio inter- regional más elevados en la década de los noventa. En cualquier caso hasta ésta década los niveles de comercio dentro de la región no eran suficientemente significativos. A título particular cabe resaltar la situación de Perú, el porcentaje de exportaciones dirigidas a países andinos sobre el total de exportaciones permanece casi constante a lo largo del proceso de integración, no existen medidas que hayan favorecido la integración del Perú en el proceso regional, o las medidas articuladas no se aplican de forma correcta, de cualquier forma Perú no presenta el dinamismo en la exportación a países andinos que presentan el resto de socios de la Comunidad Andina, llegando en algunos casos el porcentaje de exportaciones regionales sobre el total al 20%, implica unos niveles de comercio relevantes y que posibilitarían avances en la integración, pero en mí opinión es necesaria un mayor implicación de Perú, por ser la vía de acceso de los países de la Comunidad Andina a los mercados de Asia y el Pacífico.

              Para conocer si el comportamiento del Perú y del resto de países andinos es el mismo en el comercio de importación, tenemos los siguientes datos:

              • Bolivia:


              • Año

                1969

                1970

                1971

                1972

                1973

                1974

                1975