Institiciones de formación permanente

Educación. Instituciones públicas. Enseñanaza. Profesorado. Institutos de ciencias de la educación

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LAS INSTITUCIONES DE FORMACIÓN PERMANENTE

Actualmente, diversas instituciones, asociaciones y movimientos desarrollan procesos y planes de formación permanente del profesorado, entre ellas:

  • Las administraciones autonómicas

  • Las administraciones locales

  • Las administración central

  • Las universidades

  • Los movimientos de renovación pedagógica, los colegios profesionales, las asociaciones de profesores

  • Y otras instituciones de menor alcance, ya sean públicas o privadas

Respecto a las administraciones, (incluido la administración central), aunque algunas autonomías tengan competencias plenas en este campo, puesto que la oferta que realiza el MEC ya sea mediante convenios, e incluso fuera de su territorio, aun cuando tenga una incidencia mínima, algo afecta al profesorado de estas autonomías. Respecto a las administraciones locales, no aparece necesario explicar aquí extensamente la tradición educativa de algunos municipios.

En referencia a las universidades, encontramos dos niveles, por un lado el de la colaboración con las administraciones a través de los institutos de Ciencias de la Educación, departamentos, facultades, etc.; por otro, su oferta de cursos de extensión, especialización, posgrados, master, jornadas,… El primer nivel comporta una colaboración del profesorado universitario que asiste a las aulas. Es cierto que este segundo nivel, al tener un carácter individual, tiene una mínima repercusión en la práctica educativa, aunque no debemos menospreciar este tipo de formación, sobre todo por la gran influencia que tiene a nivel personal.

En la investigación de las universidades en la formación permanente destaca, como es lógico, la UNED, que tiene competencia en todo el territorio estatal y se ha convertido en la universidad con más profesores matriculados en formación permanente mediante cursos a distancia. Respecto a los institutos de Ciencias de la Educación, creados en 1969, por lo que se refiere a la formación permanente de los profesores a todos los niveles (sufre transformaciones). En 1984 los ICE de las universidades de la mayoría de comunidades autónomas y los correspondientes a las comunidades autónomas englobadas en el llamado territorio MEC fueron sustituidos por los centros de profesores (CEP, CEPR, COP, los no universitario).

No podemos olvidar, en este rápido repaso, otras instituciones o asociaciones que ofertan y analizan la formación permanente: los movimientos de renovación pedagógica, los colegios oficiales de doctores y licenciados en Filosofía y Letras, los sindicatos y diversas instituciones privadas. Entre sus líneas de trabajo destaca la búsqueda de una escuela innovadora, que velan para que sus contenidos sean también renovadores y cuentan con un programa propio de actividades, además de participar en la organización de los planes de formación permanente. El contexto en el que nos centramos es RD 2112/1984 de 14 de Noviembre y que se ha extendido a la mayor parte del Estado: el centro de profesores.

El centro de Profesores como institución posible de desarrollo profesional del profesorado

La creación de una institución específica para la formación permanente del profesorado por parte de la administración no es únicamente un proyecto educativo, sino que debe incluirse también en un determinado proyecto político. Es un factor que no podemos perder de vista en la configuración de los centros de profesores. El concepto de descentralización, participación curricular, asesoramiento entre iguales, gestión y cogestión compartida, etc., son características de un proyecto político de cariz más práctico, más cultural que otros proyectos de formación existentes en distintas zonas y en otros países.

Los primeros centros de profesores en Gran Bretaña surgieron de forma descentralizada, se ubicaron físicamente en espacios disponibles en las escuelas primarias y secundarias, y tenían los siguientes objetivos:

  • Servir de punto de encuentro para el intercambio de ideas y de experiencias

  • Solucionar problemas planteados por los nuevos proyectos

  • Elaborar material curricular

  • Favorecer el desarrollo, comprensión, colaboración, y participación curricular por parte del profesorado

  • Atender a la diversidad del colectivo profesional y a sus valores humanos y profesionales.

Durante los diez años posteriores pasaron a ser centros de formación permanente gracias al apoyo de los consejos escolares. Durante este tiempo, en Gran Bretaña pasaron de ser de 270 a 529 centros. Actualmente, han desaparecido un tercio de estas instituciones y el resto realiza actividades formales de formación del profesorado.

Este sistema de organización de la formación del profesorado se extendió rápidamente por diversos países: EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Holanda, Austria, Australia y, en el año 1984, España. Las actividades que realizan los Centros de Profesores pueden agruparse en las siguientes categorías:

  • actividades diseñadas para promover el perfeccionamiento del profesorado

  • actividades que promueven el desarrollo curricular a nivel local

  • servicios técnicos de apoyo para los centros

  • servicios ofrecidos a los alumnos, familia y comunidad para apoyar el trabajo del profesorado

  • Más adecuado a nuestra realidad, se plantean los siguientes objetivos para los centros de profesores:

    El centro de profesores se convierte en un instrumento mediador entre el profesorado y puede realizar una importante tarea como agente dinamizador entre la investigación educativa y el desarrollo curricular.

    Respecto a España, como ya se ha mencionado, el Real Decreto 2112/84 de 14 de Noviembre de 1984 y posteriormente la orden de 6/2/1985 creaban los centros de profesores en el territorio de competencia del Ministerio de Educación y Ciencia, cuyo primer artículo del real decreto los define como: “instrumentos preferentes para el perfeccionamiento del profesorado y el fomento de su personalidad, así como para el desarrollo de actividades de renovación pedagógica y difusión de experiencias educativas”, con la finalidad de “ser plataformas estables para el trabajo en equipo de profesores de todos los niveles educativos, gestionados de forma democrática”. Durante estos diez años se han ido extendiendo por todo el Estado, y hoy día son un número considerable, superando el centenar.

    El sistema de organización de los CEP tampoco está exento de críticas, ya sea por la obligación de ejecutar los planes de perfeccionamiento aprobados por la administración educativa, o bien, por los miembros del CEP debido a la burocratización. Pero a pesar de las críticas, actualmente es un buen sistema de organización de la formación del profesorado. El centro de profesores, como institución de formación gestionada por el propio profesorado puede convertirse también en un potente medio formativo. Esto repercutirá en su equipo pedagógico y en su relación con el resto de profesorado de la zona, para lo cual debe tener en cuenta los siguientes elementos:

    • La organización del trabajo.

    • El desarrollo de la promoción del personal.

    • La comunicación interna y externa.

    • El tratamiento de los espacios.

    • El estilo de gestión participativa.

    • La política de evaluación.

    Podemos comprobar que desde la creación de los centros de profesores se han dinamizado muchos de los territorios en los que la formación era escasa, creando, aunque sea con muchas dificultades, estructuras de participación y formación. A pesar de los múltiples problemas, la creación de una institución descentralizada en la que los profesores pueden participar en su gestión y el la planificación, en la ejecución y evaluación de la formación permanente, no cabe dudad de que es un gran avance para los procesos de innovación desde la formación y en la formación, y también por lo que se refiere al desarrollo profesional de todo el profesorado.

    Para concluir, dentro de la filosofía de los centros de profesores no se ha de perder de vista que su función es la de potenciar una formación entre iguales mediante compañeros asesores o asesoras, que ya no son expertos infalibles, sino colegas que, perteneciendo al mismo origen formativo y cuerpo administrativo, ayudan y colaboran con sus compañeros en los procesos de formación permanente. Esto, que los podríamos enmarcar dentro de una orientación conceptual de carácter práctico, no jerárquico, ha hecho nacer una nueva figura: la del asesor dentro de estas instituciones.

  • ejecutar los planes de perfeccionamiento del profesorado, aprobados por la administración educativa

  • realizar actividades de participación, discusión y difusión de las reformas

  • desarrollar las iniciativas de perfeccionamiento y actualización propuestas por el profesorado adscrito al centro

  • promover la equilibrada adecuación de los contenidos de los planes y programas de estudios a las particularidades del medio

  • estimular el desarrollo de investigaciones aplicadas

  • OBJETIVOS